El mundo en noventa minutos
Por Marco Benavides
Hay algo que el futbol sabe y que los demás
deportes apenas intuyen: que un balón puede ser el centro del universo. No
metafóricamente. Con cronómetro, árbitro y tribuna.
Todo empezó en 1930, en Montevideo, cuando
Jules Rimet ‒presidente de la FIFA y hombre
que creía en los milagros‒ reunió a trece
selecciones para disputar el primer torneo mundial. No había eliminatoria
previa. Las invitaciones se enviaron como cartas entre caballeros. Uruguay,
anfitrión y campeón olímpico, levantó el trofeo tras vencer 4–2 a su vecina y
rival eterna, Argentina. Aquel partido fue también la primera gran pelea de una
larga familia.
Cuatro años después, Italia organizó y ganó ‒algo que los críticos anotaron al margen, aunque
los más benévolos reconocieron que la escuadra azzurri era, en efecto, el mejor
equipo del planeta. Lo confirmaron en Francia 1938, convirtiéndose en la
primera nación en ganar dos Mundiales consecutivos. Luego vino la guerra, y el
futbol guardó silencio doce años. Cuando volvió, en Brasil 1950, lo hizo con
uno de los episodios más dramáticos de la historia del deporte: el Maracanazo.
Uruguay, ante doscientas mil personas atónitas, en el estadio más grande del
mundo, venció 2–1 a Brasil y le arrebató la copa en su propia sala. Dicen que
hay brasileños que todavía no han perdonado aquel martes de julio.
El de Berna, en 1954, fue otro milagro ‒ahora alemán. La Alemania Federal derrotó a una
Hungría que parecía invencible, y con esa victoria inauguró una tradición de
eficiencia implacable que se repetiría décadas después. Pero si hay un Mundial
que redefinió el juego, fue el de Suecia 1958: un adolescente de diecisiete
años llamado Edson Arantes do Nascimento, Pelé para el mundo, convirtió tres
goles en la semifinal y dos en la final. El futbol dejó de ser solo un deporte
y se volvió arte, leyenda, mitología.
Los Mundiales que siguieron trajeron cada uno
sus propias epopeyas. El de México 1970 fue quizás el más bello: Brasil, con
Pelé, Tostão, Rivelino y Jairzinho, jugó un futbol que los cronistas de la
época describieron como música. El de Argentina 1978 fue sombrío en su contexto
político pero glorioso en su final. El de México 1986 le regaló al mundo la
mano de Dios y el gol del siglo, ambos de Maradona, en el mismo partido y
contra el mismo rival: Inglaterra.
Con los años, el torneo fue creciendo. De los
trece equipos originales se pasó a dieciséis, luego a veinticuatro y finalmente
a treinta y dos en 1998, año en que Francia ganó en casa con una generación
dorada comandada por Zinedine Zidane. Brasil acumula cinco títulos; Alemania e
Italia, cuatro cada una; Argentina, tres ‒el
último en Qatar 2022, cuando Messi, ya en el ocaso de su carrera, alzó por fin
el trofeo que le faltaba para completar la leyenda.
Hoy la Copa del Mundo es el evento más visto
del planeta, capaz de detener ciudades, reconciliar familias y, en casos
extremos, interrumpir guerras. En 2026, el torneo llegará por primera vez a
tres países simultáneamente ‒Estados Unidos,
México y Canadá‒ y se expandirá a cuarenta y
ocho selecciones. Más equipos, más historias, más milagros posibles.
Porque eso es, en el fondo, lo que busca cada
cuatro años el mundo entero frente a una pantalla: la posibilidad, siempre
abierta, del milagro para su equipo.
Dr. Marco Benavides/ 14 mayo 2026
Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua.

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