A quien corresponda
Por Guadalupe Ángeles
Deliciosa sensación tomar el metro (conocido
como tren ligero en la ciudad donde vivo) cuando todos los asientos están
libres. Eso me pasó ayer por la tarde, luego de un largo camino en carretera,
ya que tomé en la última (o primera, según se vea) estación de este no tan
ligero transporte. Y cuál no sería mi suerte que al sentarme en un asiento rojo
veo a un lado de mí un folder amarillo: Como no se veía en los alrededores
dueño alguno, no tuve reparo en tomarlo entre las manos y abrirlo. Como tales
hallazgos, creo, son dignos de compartirse, les dejo aquí lo que en una hoja
tamaño carta (único contenido de ese folder) leí:
Querida Niña que naciste en esta familia,
heredaste el gusto de reír con otros, la posibilidad de hablar y estar de
acuerdo o de discutir sin romper lazos, no tienes que cargar con las culpas de
nadie, llegará un momento en que quieras ser juez, recuerda que no es
necesario, eso es algo que puedes transformar, ver con amor los errores de los
otros, saber que es posible perdonar a quienes no pudieron hacer otra cosa más
que esa que hicieron y rompió algo en ti, te hizo reconocer al mundo como algo
peligroso. Quédate tranquila, llegará un tiempo en el que tendrás la certeza de
que siempre encontrarás un abrazo y que también tú puedes abrazarte porque hubo
amor para ti y todavía puedes entrar en los brazos de tu madre, tus hermanas y
tu futura hija, ahí hay amor para ti.
Querida Niña que no le temes a la noche, ni a
los fantasmas, ese valor te acompañará siempre, puedes estar sola sin que te
moleste el silencio, sabes que ahí hay una música que puedes dibujar con tus
palabras. Eres amada. Dentro de ti existe ese calor que hace hogar en cualquier
parte, sabes mirar dentro de ti y desde ahí invitar a jugar a quien quieras, tu
corazón es un jardín soleado, todo el tiempo que tú quieras podrá serlo.
Niña inmensa porque los límites son dibujos y
tú tienes los lápices de colores para vestir estrellas y galaxias, así eres,
así serás, de ese tamaño porque a través de tu cuerpo corre una sangre tibia,
roja, que ama la vida. La rebeldía será un día tu fuerte, desde ahí darás la
guerra y desde ahí también sembrarás la que tú eres porque eres fruto de ti
misma, y aunque afuera esté nublado, hay un mar a mediodía en tu mirada, en la
conciencia que eres de ti. Sí, no he de negar que el mundo es un lugar peligroso,
pero tu valor puede enfrentarlo y salir de cualquier conflicto con el rostro
mojado en lágrimas tal vez, pero sonriendo porque sabes de qué va el juego,
sabrás jugarlo, confía en eso. Vas a estar bien.
Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005) y Raptos (2009). Ha colaborado en Ágora, El Financiero, El Informador, El Occidental, La Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y Espéculo. Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente reside en Guadalajara.
_Signature.jpg)
No hay comentarios:
Publicar un comentario