miércoles, 7 de enero de 2026

Amargurita en la marcha por el Año Nuevo




La columna de Bety

Amargurita en la marcha por el Año Nuevo

 

Por Beatriz Aldana

 

Cuando hago mis ejercicios de introspección, me percato de que en ese yo interno perdura ese temorcito al Año Nuevo: ¿Por qué razón? Aquí lo explicaré.

Ayer, escuché al doctor José Antonio Lozano Diez, director de una universidad del sur de México. Para mi sorpresa, tocó el tema que precisamente era el que ocupaba mi mente en ese momento. Eran las 2:00 de la tarde, en que se transmite cierto programa de radio que me gusta muchísimo. Resulta que el doctor Lozano trató el tema de la siguiente manera:

Hay dos visiones en las personas con relación al nuevo año. La primera, el deseo de hacer nuevos proyectos, de todo tipo, y un entusiasmo por el año que inicia. Y segunda: el temor de aquellas personas al nuevo ciclo, nuevo año, pues entra ese dejo de temor e incertidumbre por lo que pueda ocurrir, y no precisamente cosas buenas, sin entrar en mayor detalle.

Me sentí de algún modo comprendida en ese aspecto, ya que infortunadamente me toca conmemorar en enero los cumpleaños de mis seres queridos, pero, sin su presencia física, ya que se han adelantado recientemente en este camino de vida.

Al percatarme de mi edad mucho más allá del medio siglo, y llevando una estadística del promedio de edad para partir de este panorama terrenal de mis seres queridos (hermanas y hermanos), siendo yo la hermanita menor, pues no me queda más remedio que dejar entrar esos pensamientos nada halagüeños con respecto a mi existir.

Y no nada más eso habita en mi cabecita, sino otros aspectos como es el económico, el aumento del costo de la vida, en servicios, en seguros, en mercancías, medicamentos, honorarios médicos, en fin, ya que iniciando el mes de enero aparecen en mi buzón de casa los recibos de energía eléctrica, telefonía, agua, predial, mantenimiento. Todo eso contribuye a una situación de stress, y, por qué no decirlo? cierto grado de depresión estacional, porque al prestar demasiada atención a estas situaciones me convierto hasta en una personita no muy apetecible para ser compañera de alguna de mis queridas amistades.

No quiero ser demasiado dramática, pero esta distracción o introspección continua, ha tenido efectos adversos a tal grado de no poner la atención debida en mi transitar por las banquetas de mi Ciudad Chihuahua, ya que en el transcurso de tan solo el mes, de diciembre pasado y ahora principios de enero, he sufrido tres caídas de riesgo porque han sido golpes de lleno en la cabeza, al no poner atención en las partes sobresalientes de las banquetas y el mal estado de las mismas como

En fin, esta crónica definitivamente está desnudando lo que en mi interior se gesta, y eso ocurre cada nuevo año, en los que por desgracia me entero del fallecimiento de amistades muy queridas, de diagnósticos médicos de alarma, y, por añadidura, noticias a nivel mundial sobre conflictos y cuestiones de cambios atmosféricos que definitivamente tienen consecuencias adversas.

Para finalizar, quienes hayan tenido la paciencia de leer esta crónica, les agradezco de todo corazón, y les abrazo con una oración anexa de que mis deseos para ustedes es que logren todas las metas propuestas y la salud que nunca falte, porque con salud todo es motivo para sonreír.

 


Beatriz Aldana es contadora y siempre ha trabajado en la industria y en corporativos comerciales. Gran lectora, escribe y produce crónicas de video en sus dos blogs de Facebook, además de La columna de Bety en Estilo Mápula.

No hay comentarios:

Publicar un comentario