El mar es un secreto de los niños
Por René Wilson
Hoy me encontré
conmigo
un niño
muerto de miedo en la memoria.
Festival de ojos saltones
Míralos por la calle
apiñados en pirámides de compromiso, seguros
en su tibieza invicta de interfones, dejando su baba entusiasta en los
postigos, claqueteando sus cráneos prematuros, acribillados de slogans,
medianamente satisfechos, medianamente lúgubres, medianamente esto y lo otro.
Our boys in Vietnam
Aleteaba al correr el niño y eran
le quemaba la voz un grito veinte
hondo arrozado histérico soldados
quedó solo durmiendo disparando.
Pigmalión
Hay tardes
en que me basta una canción,
cierto sabor de lluvia
o de tristeza
y eres asunto terminado.
Pero hay otras
donde no encuentro más que piedras.
Y ni modo,
yo te construyo como puedo.
Polvo de aquellos Pablos
¿Qué qué?
Que la aurora cumplida.
Que los caminos luminosos.
Que los cantos del pueblo harán bolillos.
Que yo te saludo hermano (muchas gracias).
Que.
Que.
¿Qué
les pasa?
1
El mar
nunca amanece:
un tiburón
lo inventa
cada día.
2
Tentáculo del agua
la espuma
multiplica
sus ojos
transitorios.
3
Diplomacia cordial
la de la arena,
atenta a la embajada
de los cocos.
4
A veces
te vuelves de agua
y el mar
se traga
al mar
aminorándote.
5
El mar lamió
tu nombre
como queriendo
abrirse paso
6
Y mira
que la lluvia
solo enreja el mar,
tú lo humedeces.
7
El mar
es un secreto
de los niños.
8
Voy a beberme
el mar,
para alejarlo.
Junio 1980
René Wilson es un poeta chihuahuense que nació el 28 de octubre de 1953.Desde los quince años viajó por casi toda la República Mexicana ejerciendo las más disímbolas actividades. Colaboró en los suplementos literarios de los periódicos y otras publicaciones mexicanas.

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