Chalo Fragoso
Por Carlos Gallegos
A dos días de
que la Selección Nacional de Futbol juegue su campeonato mundial número 19 de
23 que se han efectuado, solo un integrante del equipo mexicano ha nacido en
Chihuahua.
Muy pobre
representación futbolística, comparada con tantos jaliscienses, chilangos, michoacanos
y poblanos que han participado en el conjunto nacional. Solamente el delantero
rosalense registrado en la Ciudad de México, Javier Gonzalo Fragoso Rodríguez,
ha alcanzado el nivel de mundialista.
Nació en 1942,
cuando su padre trabajaba en la construcción de la Presa de las Vírgenes.
A los pocos
meses lo cambiaron a la capital del país, y allá fue registrado el niño. Empezó
a jugar primero con el América, luego con el Zacatepec, el Torreón, y después
con otros equipos. Representó al futbol nacional en dos ocasiones: en1966 en
Inglaterra y en 197O en la Ciudad de México.
Anotó un gol
en 1970, ante El Salvador, a pase de Isidoro Díaz.
Además, ha
sido el único mexicano en anotarle un gol a la Selección de Brasil en el
histórico Maracaná, hazaña lograda el 31 de octubre de 1968.
También fue
parte del equipo olímpico mexicano en Tokio 1964.
Es el
futbolista chihuahuense más destacado en certámenes internacionales. Algo es
algo en una entidad federativa donde el beisbol y el básquet son los deportes
más practicados. Con el fut, hay que decirlo, en meteórico ascenso en las
preferencias de las juventudes actuales, curiosamente con el número de mujeres
practicantes casi empatado con los el de los varones. Chalo, como le decían, falleció
en 2014 en Cuernavaca, Morelos.
Lo entrevisté
como reportero de El Heraldo de México durante un desayuno en la
Hacienda de los Morales en 1969, cuando la Selección Nacional se preparaba para
una gira europea.
Amenizó el
acto Miguel Aceves Mejía, nativo de la Cordillera, Municipio de Meoqui.
En un
intermedio, El Rey del Falsete, como era conocido, felicitó a los jugadores.
―Me gusta mucho el Futbol ―dijo.
―Pero en Chihuahua, mi estado natal, casi no se
juega. Puro básquet y beisbol. ¿Verdad que ninguno de ustedes es de allá?
En la última
mesa se levantó una mano.
¿Usted es de
Chihuahua?
―Sí.
―¿De dónde?
―De Rosales.
Se acercó a su
mesa y le dio un abrazo.
Al finalizar
la comilona, ayudado por el papá de Fernando Swartz, quien era de la ciudad de
Chihuahua, pude entrevistarlo y me contó su historia.
Al decirle que
vivía en Delicias, me dijo:
―Mi papá me platicaba de esa ciudad.
Fue la única
vez que lo vi.
Me publicaron
la nota en la última página de la Sección de Deportes.
A quién le iba
a interesar la entrevista a un futbolista que había nacido en un pueblo perdido
quién sabe dónde.
Carlos Gallegos Pérez es licenciado en comunicación por la UNAM, licenciado en periodismo por la UACH. Fue coordinador de comunicación social de la UACH, así como también fue coordinador de comunicación social en Gobierno del Estado, ganador del Premio Chihuahua de Literatura y del Premio Nacional INBA Novela de Testimonio. Autor de varios libros, actualmente es cronista de la ciudad en Ciudad Delicias.

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