martes, 26 de mayo de 2026

Pink Floyd – The Division Bell (1994)

 

La cinta musical

Pink Floyd – The Division Bell (1994)

 

Por Miq Ramírez Ochoa

 

La campana de la división fue el décimo cuarto y último álbum de estudio de la banda británica de rock progresivo Pink Floyd, lanzado el 28 de marzo de 1994. Su tema central es una filosofía de comunicación entre las personas, o la falta de ella.

     Aborda el aislamiento, las reminiscencias del pasado, la ambigüedad de las palabras, el enfrentamiento y la autodefensa. Fue el segundo álbum de estudio después de la salida del bajista y fundador de la agrupación, Roger Waters, en 1983.

     Sus letras y música fueron compuestas por el guitarrista David Gilmour, por el teclista Richard Wright y por Polly Samson, esposa de Gilmour. Publicado por EMI en el Reino Unido y por Columbia Records en Estados Unidos, la grabación tuvo lugar en los estudios Britannia Row y en el yate de Gilmour, de nombre Astoria.

     Esta producción debió ser lanzada doble, ya que tiene una duración de 66 minutos y 32 segundos, con una portada que muestra dos enormes cabezas metálicas del tamaño de un autobús de dos pisos en un campo inglés. Ambas esculturas miran de frente, pero también observan de perfil, creando una ilusión óptica de doble dimensión; en el hueco que se ubica entre las bocas se divisa la Catedral de Ely. Fueron concebidas por Keith Breeden y construidas por John Robertson.

     Y comienza, análogamente, como lo hizo su álbum anterior A momentary lapse of reason, de 1987, con una acústica reflexiva, pero más melancólica; dicha pieza se intitula "Cluster one", con pasos sobre una tierra húmeda, donde se escucha un gimoteo nostálgico entre una melodiosa guitarra eléctrica y un piano, escupiéndonos un pasado entre colegiales adolescentes, una vivencia amistosa o familiar, el cual jamás volverá (lo digo porque el transporte musical tiene que ver con el título "Un grupo"), y Gilmour juega cruelmente con eso, en cada alma, en cada escucha, en cada recuerdo.

     Prosigue "What do you want from me", ahh, y Gilmour y su gran guitarra irrumpen como Dios del Trueno, precediéndolos un bajeo confrontante, ejecutado por el músico de sesión Guy Pratt, y hablándonos de una pareja en situación romántica, en donde la mujer es difícil de complacer. Hay coros femeninos responsivos.

     "Poles apart" es una meditación profunda entre arreglos de orquesta, con esa voz sencilla y filosófica de Gilmour, llamando a la reflexión y a la ecuanimidad, deslizándose en los arpegios de Richard Wright; aquí asoma una música oceánica de gaviotas y sonidos de viento, uff, una escena musical envuelta en veleros edificantes: "La lluvia caía lentamente, sobre todos los techos de la incertidumbre" (The rain fell slow, down on all the roofs of uncertainty).

     "Marooned": Esta sección o participación es Arte Puro, así con mayúsculas. Es sinfónico, meditativo frente a un desierto o un mar espiritual, progresivo y, al mismo tiempo, decadente, según la óptica del escucha (y de su salud o enfermedad mental). Arrastra con su guitarra edulcorante, su teclado armonioso y sus secuenciales ritmos de batería, estos últimos proyectados por Nick Mason. Todo en un marasmo de acústica sin igual.

     "A great day for freedom" es un grito de libertad para pensar y actuar ordenadamente, de decir y de disentir. Y Pink Floyd, con David Gilmour menos conceptual que Roger Waters, pero más músico y melódico, nos enseña que todos los días son un gran día para la libertad, para la emancipación: "El día que cayó el muro, el barco de los locos finalmente encalló. Las promesas iluminaron la noche como palomas de papel en vuelo" (On the day the wall came down, the ship of fools had finally run aground. Promises lit up the night like paper doves in flight). Una alegoría a la caída del Muro de Berlín.

     "Wearing the inside out" muestra, nuevamente, la secuencia de las seis cuerdas eléctricas de Gilmour, las cuales se asoman en entresijos en una habitación de compañía solitaria. En esta preciosa balada se ha perfilado un encuentro consumiendo el adentro afuera, como dice el título de esta pieza: "Estoy volviendo a la vida sigilosamente, mi sistema nervioso está descontrolado. Llevo el interior hacia afuera" (I'm creeping back to life, my nervous system all awry. I'm wearing the inside out).

     El álbum continúa con "Take it back", diciéndonos: retráelo, recupéralo, en un mensaje sin cuarteaduras, sin ambages: "Su amor cae sobre mí como una brisa, escucho su respiración, suena como las olas del mar. Pensaba solo en ella, ardiendo de rabia y deseo. Girábamos hacia la oscuridad y la tierra ardía" (Her love rains down on me as easy as the breeze, I listen to her breathing, it sounds like the waves on the sea. I was thinking all about her, burning with rage and desire. We were spinning into darkness and the earth was on fire).

     "Coming back to life" es estar devuelto a la vida, nos comunica sobre un paseo celestial a través del silencio, directamente al Sol brillante. Y esas guitarras con sus teclados se clavan histológicamente, sí, en cada tejido.

     "Keep talking" o Mantente hablando, son preguntas y respuestas entre concordancias y discordancias, sin resoluciones. Incluye, al principio, un sampleo de la voz del científico británico Stephen Hawking y se hace uso del efecto 'talk box' de guitarra, que es un tubo distorsionador de sonidos conectado a la guitarra y a la pedalera, logrando un sonido fantástico, combinado con órgano Hammond, sintetizador, guitarras eléctricas y rítmicas, bajo, saxofón, batería, percusiones y diversas voces. Es rock espacial y filosófico.

     "Lost for words" habla del aislamiento, de la desconfianza y de estar perdido por sentencias. Esta rola es apesadumbrada, pero me impacta el sonido de niños regocijándose, como si corrieran en derredor, y un hombre solitario los observara con tristeza. Dice una de sus estrofas: "¿Puedes ver tus días ensombrecidos por la oscuridad? ¿Es cierto que golpeas el suelo con los puños? Atrapado en un mundo de aislamiento, mientras la hiedra crece sobre la puerta" (Can you see your days blighted by darkness? Is it true you beat your fists on the floor? Stuck in a world of isolation, while the ivy grows over the door).

     Y finalmente, llega "High hopes", que habla sobre altas esperanzas, entre sonidos de campanas: "Más allá del horizonte, del lugar donde vivíamos de jóvenes en un mundo de imanes y milagros, nuestros pensamientos vagaban constantemente y sin límites. El tañido de la campana de la división había comenzado… La bruma del amanecer resplandeciente, el agua fluyendo, el río infinito por siempre jamás" (Beyond the horizon, of the place we lived when we were young in a world of magnets and miracles, our thoughts strayed constantly and without boundary. The ringing of the division bell had begun… The dawn mist glowing, the water flowing, the endless river forever and ever).

     The division bell trata sobre toma de decisiones en la vida, contó con una decena de músicos y cinco coristas; es rock progresivo, espacial, new age, blues rock, folk e instrumental. La acústica "Marooned" recibió el Premio Grammy a la mejor actuación de rock instrumental, y se utilizó en ella un pedal Digitech Whammy para subir las notas a una octava.

     Fue lanzado en cassette, CD y escasamente en LP. Para el formato cassette, la visión de las caras cambia de un tono metálico a un color carne que es la portada que aquí ofrecemos, y se editaron cassettes en colores cristalino y, en una mínima edición, salieron verdes turquesa (yo soy agraciado por poseer el verde turquesa).

La gira que se realizó de marzo a octubre de 1994 contó con el famoso círculo lumínico donde se proyectan imágenes (empleado desde 1974), una bola de espejos que se abre con variados láseres. Como efecto de la gira mundial, se produjo el álbum en vivo Pulse, el cual salió en junio de 1995.

Llegó inmediatamente al primer lugar en el Chart británico y en el Billboard 200 estadounidense.

Magia musical sin más...

 



Miq Ramírez Ochoa especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y las novelas En busca de un año y El escape, tiene un diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos, como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.

No hay comentarios:

Publicar un comentario