viernes, 29 de mayo de 2020

Fernando Suárez Estrada. Cuando El Picacho regaló millones de estrellas... menos una


Foto Fernando Suárez Estrada
Cuando El Picacho regaló millones de estrellas... menos una

Por Fernando Suárez Estrada

El volcancillo de la Laguna de Bustillos se fue iluminando poco a poco, de abajo hacia arriba, como si fuera un arbolito de navidad. Aquel Picacho, como se le conoce en estas llanuras doradas, en una noche oscura como ninguna, regaló al cielo millones y millones de estrellas refulgentes en una erupción musical, aleluyesca, teniendo como coro a todos los azorados vecinos del valle de Cuauhtémoc.
La última de las estrellas saltó hacia el firmamento pero su travieso brillo la encaminó a posarse a un lado de la violinista Alma Rosa, quien tocaba todas las noches en la cima del vecino monte El Duraznito, haciendo soñar a las románticas parejas que allí suspiraban, destacándose las de atlantes tarahumaras y alborozados menonitas, de gitanas y cirqueros sin circo, de chinitos bigotones y mujeres hispano arabescas –de ojazos de calidez hipnotizante y que los lelos curiosos admiraban en la conocida esquina donde sus afanosas familias fabricaban los gordos fideos que hacían las delicias de los habitantes de este mundo de apetitos débiles, exquisitos y engordadores–; de agraristas y sus compañeras doncellas de hacienda, de pastorcitos ovejeros y sus prudentes domadoras de potros, de rancheros y sus chispeantes chaparritas que hablaban cantadito, de morenos ferrocarrileros con sus rizadas maestras de poesía, de gigantes soldados y deportistas con sus adelitas flacas y suspiradoras, de tejedores de pelotas para jugar rebote y sus musas encorbatadas que vendían cigarros y chocolates en medio de los tablones que servían de bancas en el apretado cine popular; de creyentes y ateos con sus retadores himnos a la hermandad, del aleteo arrullador de dinosaurios y dinosaurias voladores...
¿Qué era aquello?... qué violín de maderas serranas más hechizante, qué manera de convocar a la fraternidad... Qué alabanza más bella escuchaba de las bocas y hocicos que le rodeaban:

...más allá de mi mar y mi universo/ de las estrellas y las galaxias/ de lo profundo de la creación/ está una de las respuestas olvidadas/ por mi humana conciencia/ una alegría que mi paz y mi dicha desconocen/ en esta dimensión.
Por eso espero en la envoltura de mi alma/ con paciencia sin fin/ que... por un resquicio del cerebro mío/ se filtrará algún día el rayo que descubra/ la esencia de esa verdad desconocida!

La estrellita se sonrojó y lloró de emoción.  Volteó hacia el cielo y dijo a sus hermanas que la veían con asombro:
―De aquí soy...  Aquí me quedo. ¡Cuauhtémoc es mi mar, mi laguna y mi universo!
El volcancillo gruñó dulzuras sacudiéndose de satisfacción por lo ocurrido...
Y la luna llena, brincándose las trancas orbitales, bajó a la tierra y abrazó con cariño a aquel parpadeante lucero de rancho.





Fernando Suárez Estrada hizo la licenciatura en periodismo en Escuela de Carlos Septién García, se tituló con su tesis El espacio ambiente nos informa, y la licenciatura en derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde se tituló con su tesis Consideraciones generales en torno al derecho a la información. Es autor de las siguientes obras publicadas: Cuentos tarahumaras (1975), en la revista Comunidad, editada por la Universidad Iberoamericana, y los libros Jesusita y otros relatos (2001), Caminos del villismo, de la hacienda de bustillos a la epopeya” (2005), Milagro en los alamitos, novela histórica sobre el nacimiento de Cuauhtémoc, Chihuahua (2012) e Identidad cuauhtemense. También es coautor del libro colectivo De San Antonio a Cuauhtémoc, herencia de grandeza” (2019). Es Notario Público número dos para el Distrito Judicial Benito Juárez, Patente expedida el 12 mayo 1989.

2 comentarios:

  1. Licenciado Fernando Suárez Estrada, brillante profesional del Periodismo, Notario Público y Escritor de Obras Literarias como la presente: Cuando El Picacho regaló millones de estrellas... menos una... sobre todo donde dice: ...más allá de mi mar y mi universo/ de las estrellas y las galaxias... Pero, sobre todo, Fernando, un Ser Humano Integral Excepcional; educado con los mayores valores inculcados por sus distinguidos y queridísimos Padres: Alma Rosa y Fernando! Para ti Fernando: mi mayor reconocimiento, admiración y respeto como periodista, Notario Público y Escritor de Obras Literarias. ¡Por la profunda capacidad reflexiva, acertadas y pertinentes comparaciones y la elocuencia de las presentaciones que de Obras Literarias imprimes a la audiencia! ¡Enhorabuena querido Amigo! ¡Sigue brillando e iluminando este Universo que, en su infinita generosidad, Dios nos permite habitar y disfrutar!

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  2. Totalmente de acuerdo mi estimada y querida Dra.
    Corral

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