jueves, 14 de mayo de 2026

Depeche Mode – Music for the Masses (1987)

 

La cinta musical

Depeche Mode – Music for the Masses (1987)

 

Por: Miq Ramírez Ochoa

 

Música para las masas, no siempre se entendió el trasfondo metafísico musical del cuarteto inglés Depeche Mode, pero el álbum se intituló así con el deseo de hacerlo llegar a las masas. Music for the Masses es el sexto álbum de esta banda británica y el de mayor éxito, junto con Violator, de 1990.

     La gira que secundó a esta creación conglomeró muchedumbres y estadios llenos, mas no todo Occidente entiende el desahogo estético e interno de bandas como los Depeche, Pink Floyd, Alan Parsons, Supertramp, Electric Light, todas estas británicas.

     David Gahan es la voz principal de la banda: en la canción “Behind the wheel” canta a dueto con Martin Gore, el compositor de todas las letras; en “Never let me down again” y “Sacred” cantan a dueto parcialmente. Martin Gore se encarga de los sintetizadores, sampler, guitarra y segunda voz, interviene en los temas “The things you said” y “I want you now”. Alan Wilder ejecuta también los sintetizadores, teclados, arreglos y apoyo vocal en “Nothing”. Andrew Fletcher igual acompañó en sintetizadores, sampler y bajo, colaborando con su voz en “Nothing”.

     Este discazo se lanzó el 28 de septiembre de 1987, cuando yo era un bato dieciseisañero con muchas ilusiones y fui atrapado por su sonido Synth pop y Dark wave. Fue presentado en los formatos disco LP, cassette de cinta magnética y disco CD. La edición en cassette es más difícil de localizar que los demás formatos, y fue la primera en desaparecer para Music for the Masses (dato curioso porque el primer formato que se retiró de estos tres fue el LP, en 1990).

     El long play abre con la rola “Never let me down again”, y desde los primeros acordes de guitarra se pasa al sintetizador y teclado grave. Sí, ¡aquí se rompe el alma!: la gran voz nasal, grave y acompasada de Dave Gahan anuncia que todo el disco será de desgarre instrumental y letrista. Nos dice la letra: Estoy dando un paseo con mi mejor amigo, espero que nunca me decepcione de nuevo, él sabe a dónde me lleva llevándome a donde quiero estar. Estamos volando alto, estamos viendo el mundo pasar por nosotros, nunca quiero bajar, no quiero volver a poner los pies en el suelo. Nunca me decepciones (bis). Mira las estrellas, ellas brillan intensamente, todo está bien esta noche. (I’m taking a ride with my best friend, I hope he never lets me down again, he knows where he's taking me taking me where I want to be… We're flying high, we're watching the world pass us by, never want to come down, never want to put my feet back down on the ground… Never let me down (bis)… See the stars, they're shining bright, everything's alright tonight…).

     Por supuesto que Martin Gore no se queda atrás en la segunda canción “The things you said”, donde muestra la decepción de un secreto revelado, secreto roto por una dama que se ventiló hacia los amigos de Gore, a quienes el músico defiende porque entre ellos se conocen sus debilidades. Aquí predomina la lírica melancólica.

     Y nos seguimos con un tema exuberante de principio a fin, melódico en catarsis y con esa voz carismática de Dave Gahan: “Strangelove”, destacado con el órgano rítmico de Alan Wilder:

     Amor extraño, extraños altos y extraños bajos, amor extraño, así va mi amor, amor extraño, ¿me lo darás? ¿Tomarás el dolor que te daré una y otra vez? ¿Lo devolverás? Dolor, ¿lo devolverás? Lo diré de nuevo, dolor. (Strangelove, strange highs and strange lows, strangelove, that's how my love goes, strangelove, will you give it to me? Will you take the pain I'll give to you again and again? Will you return it?... Pain, will you return it? I'll say it again, pain…).

     Un cabito suelto une “Strangelove” con “Sacred”, piezas gemelas en ardor conceptual, y máxime cuando uno tenía 16 años aquel año 1987, embelesado en una adolescencia gimiendo por la pequeña dama del salón escolar; una adolescencia en su etimología latina de adoléscere, o adolecer, por aquel lejano brillo lunar ante el rostro de uno mismo.

     Mejor continúo con la reseña, antes de naufragar en el estanque del recuerdo. “Sacred” se destaca también en órgano, combinándose con percusiones y un bajeo fervoroso, igual que su antecesora “Strangelove”, y sus sonidos son netamente electrónicos (como todo buen ejemplo de los años ochenta). Esta composición es de trasfondo religioso: Sagrado para ponerlo en palabras, para escribirlo, eso es caminar por tierra sagrada, pero es mi deber. (Sacred to put it in words, to write it down, that is walking on hallowed ground, but it's my duty…).

     Sobreviene “Little 15”, elaborada con sintetizador y piano, habla sobre sonrisas y sorpresas en la puberta edad de los 15; enseguida aparece “Behind the Wheel”, con su crudo, conceptual y profundo sonido de finales de los ochenta, restregándonos:

     Mi pequeña niña conduce a cualquier lugar, haz lo que quieras, no me importa. Esta noche estoy en manos del destino, me entrego en un plato. Ahora. (My little girl drive anywhere, do what you want, I don’t care. Tonight I'm in the hands of fate, I hand myself over on a plate. Now…).

     “I want you now”, cantada por Martin Gore, es un tema sexual y una queja sobre un amor que no esperará.

     “To have and to hold” es un sampleo en ruso que murmura, al principio, sobre los arsenales nucleares soviéticos (a dos últimos años de la Guerra Fría), pasando a la voz de Gahan que habla sobre pecado y perdón.

     “Nothing”, tema sobre la inacción, pero con una gran belleza electrónica y de cuerdas. Cautivó en la radio igual que Never let me down again, Strangelove y Sacred.

     “Pimpf” es una pieza acústica con piano, claves, coros masculinos y órgano, ideada por Alan Wilder, y que pareciera transportarnos al castillo de Transilvania en Rumania, con ese halo gótico en sonidos.

     “Agent Orange”, también acústico-instrumental, es obsesivo, fascinante, inconfundiblemente electrónico y dedicado al agente naranja de la guerra de Vietnam. Aunque parte de un acontecimiento terrible (el napalm fue un químico arrojado por Estados Unidos a Vietnam, Laos y parte de Camboya, durante la guerra sostenida entre estadounidenses y rusos por el control de Vietnam, con el ecocida objetivo de eliminar la espesa vegetación que proporcionaba protección a soldados), su música es contagiosa.

     El álbum culmina con “Pleasure little treasure”, con el consabido uso del sampler en esta agrupación. Habla de la razón del placer. El sampler fue introducido por Depeche Mode desde su fundación, en 1981, como una innovación en la música semejante al sintetizador; este último genera sonidos mientras que el sampler usa grabaciones que son reproducidas por un teclado en una polifonía (muchos sonidos al mismo tiempo).

     Music for the Masses cautivó con su sonido melancólico y produjo una gira llamada Tour for the Masses, de 1987 a 1988, con 101 presentaciones, por lo cual salió un álbum en directo titulado 101. Fue editado en disco doble LP, doble disco compacto, doble cassette de cinta magnética de audio, videocinta VHS y Laserdisc.

     Posteriormente, salió en DVD y en UMD (Universal Media Disc). Gran parte de la grabación de 101 se concentra en el concierto dado en el estadio Rose Bowl de Pasadena, California, el 18 de junio de 1988.



 

Miq Ramírez Ochoa especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y las novelas En busca de un año y El escape, tiene un diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos, como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.

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