sábado, 26 de septiembre de 2026

Presencias


 Foto: Isabel Jazmín Ángeles

Presencias

 

Por Guadalupe Ángeles

 

El reflejo del sol en la pared de piedra; los peces en el estanque: naranjas, negros; las flores, mariposas sobre sus pétalos; hojas de color mate, otras suavemente verdes; la vegetación dentro del río, y sus aguas frías y su ritmo, constante… ¿qué hace un habitante de las ciudades en medio de todo eso? Buscarse, volver a experimentar mientras contempla y siente la humedad de la mañana que todo a su alrededor le regala un nuevo semblante; o quizá recupera alguna mañana de su infancia cuando por primera vez pisaba el césped con los pies desnudos.

      La temperatura del agua del río es cosa seria, su ritmo; es por ello que la espía llegada de lugares muy distintos, grises, se asusta, y tal vez solo porque sus miembros, demasiado acostumbrados a sillas giratorias o de aquellas que encuentras en salas de espera, sienten amenazadora la cadencia del río, temen a su profundidad.

       Y sí, la espía desiste un rato de la investigación; va entonces a la alberca, ahí sí tocan sus pies la piedra firme, hay pequeñas cascadas que, si así lo decide, masajearan su espalda.

        Ve a los valientes nadar a la par con los peces, a favor o en contra de la corriente. Se embarca en balsa segura y escucha la voz de las guías que le hablan de árboles muy viejos, narran gentiles historias, le piden que adivine la temperatura del agua y explican que viene de un manantial, ese que ha visto poco antes: El Borbollón. No han recorrido el río entero, la devuelven pronto a tierra.

         Es un día diferente, hermoso, los bañistas, los atletas amigos del río se dejan deslizar abrazados a formas diversas que los mantienen a flote y hacen así en sus aguas figuras felices.

       Camina sobre puentes de madera, admira las ramas de árboles cuyos nombres desconoce, pues esta tarde los ve por primera vez.

      Llega pronto la noche, la espía siente una presión extraña, reza de prisa en sueños mientras a su lado, sentado en la cama, el Chaneque del Río Yautepec la mira y sonríe al tiempo que pasa suavemente su mano por el rostro de la fuereña.

 


Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009) y No es luz, mas enceguece (2023). Ha colaborado en Ágora, El Financiero, El Informador, El Occidental, La Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y Espéculo. Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.

Árboles

 

Foto: Isabel Jazmín Ángeles

Árboles

 

Por Guadalupe Ángeles

 

…digamos entonces que el fruto es el árbol, aunque orbite en relación a lo profundo de la raíz. Digamos que la sabia es el árbol, aunque sea lo que por sus venas va. Así, ser la parte y el todo. Porque el árbol es también ataúd y puerta, y eso no lo hace menos fruto, porque ser rama es también ser bosque. ¿Qué otro nombre para designar el arte de quien creó todo lugar y su distancia?

Porque ser árbol es también ser terrón de tierra nutricia, por el arte de ser dulzura de fruto disuelta en la lengua del ser cuyas raíces descienden hacia lo profundo, donde ser árbol y humano es lo mismo que ser arte y objeto, debido a la maquinaria perfecta de saberse (con el pensamiento) nube y lluvia, invierno y todas y cada una de las hojas que el viento dispersa sobre la tierra, donde las ovejas pacen, donde las lombrices deshacen sus cuerpos al transformarse en alimento de raíces.

“Esa sal soy”, dice también el vapor que va del mar hacia el ala de la gaviota, en cuyo vuelo el ojo humano ve la posibilidad de asirse a un algo indeterminado que, a falta de mejor nombre,

 llama: “libertad” y en ese concepto basa su idea de existir debajo de toda nube, sobre la tierra, aunque conoce también el hecho de que reposará, llegado el día, bajo la tierra y aprenderá tal vez a ser raíz, terrón de tierra, dulzura de fruto, sombra de árbol.

 


Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009) y No es luz, mas enceguece (2023). Ha colaborado en Ágora, El Financiero, El Informador, El Occidental, La Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y Espéculo. Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.

19 de septiembre de 1985: la mañana en que la tierra gritó

 

Diseño gráfico: Marco Benavides

19 de septiembre de 1985: la mañana en que la tierra gritó

 

Por Marco Benavides

 

Hay fechas que no pertenecen al calendario, sino a la memoria colectiva. Días que sobreviven a los años, los gobiernos, las generaciones. El 19 de septiembre de 1985 es una de esas fechas. Una herida abierta en la historia que, cuatro décadas después, sigue latiendo bajo el asfalto de la Ciudad de México.

A las 7:19 de la mañana, cuando millones de personas comenzaban su jornada. La Tierra decidió recordar su fuerza. No hubo aviso. No hubo tiempo para prepararse. Lo que durante segundos pareció un movimiento extraño terminó convirtiéndose en uno de los desastres más devastadores de la historia contemporánea del país.

Las imágenes permanecen grabadas en la memoria: edificios inclinándose como si estuvieran hechos de papel, calles cubiertas de polvo, hospitales colapsados, viviendas desaparecidas y miles de personas buscando a sus seres queridos entre montañas de concreto. Pero entre las escenas que dejó aquella mañana existe una que parece resumir el instante exacto en que la normalidad se quebró.

En el programa televisivo Hoy Mismo, la periodista Lourdes Guerrero informaba en directo cuando comenzó a percibir un movimiento inusual. Su voz, que intentaba transmitir serenidad, quedó registrada en la historia de la radiodifusión mexicana:

"Está temblando. Está temblando un poquitito, pero no se asusten..."

Durante unos segundos, el país entero escuchó cómo la incertidumbre se colaba en una transmisión cotidiana. Lo que nadie sabía en ese momento era que el sismo seguía aumentando su intensidad y que, poco después, las instalaciones de Televisa Chapultepec sufrirían daños severos que sacarían la señal del aire.

Aquella grabación no es solamente un documento periodístico. Es el sonido de la incredulidad. Es la voz humana tratando de comprender, en tiempo real, algo mucho más grande que ella. Es el instante en que una nación entera pasó de la rutina a la tragedia.

Sin embargo, reducir el 19 de septiembre a la destrucción sería injusto con quienes lo vivieron. Si algo nació de entre los escombros fue una de las expresiones más profundas de solidaridad que ha conocido México. Miles de ciudadanos salieron espontáneamente a las calles para remover piedras con sus propias manos, organizar centros de ayuda, donar alimentos y buscar sobrevivientes. Las personas se rebelaron ante la tragedia.

Cuarenta y un años después, la voz de Lourdes Guerrero sigue resonando como un eco lejano de aquella mañana. No porque describiera el terremoto con precisión, sino porque capturó algo más importante: el momento exacto en que México comprendió que nada volvería a ser igual.

 

Dr. Marco Benavides, 19 septiembre 2026 



Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua. Es autor del libro Un marco crítico / relatos.

miércoles, 23 de septiembre de 2026

Libra


 

Libra

 

Por Karly S. Aguirre

 

Libra
Fecha: 23 de septiembre - 22 de octubre
Elemento: Aire
Planeta regente: Venus
Piedra: Cuarzo rosa
Día: Viernes
Etapa: La adolescencia tardía (de los 17 a los 19 años), cuando se forman vínculos más profundos, se busca la propia identidad en relación con otros y se desarrolla el sentido de justicia.
Arcano: La Justicia

Libra es el séptimo signo del Zodiaco y el segundo del elemento Aire. Si Géminis explora ideas y Acuario las proyecta hacia el futuro, Libra busca el equilibrio entre ellas, creando armonía. Es la energía que escucha, dialoga y media; la fuerza que entiende que no existe una verdad absoluta sin considerar la perspectiva del otro. Regido por Venus, planeta del amor y la belleza, Libra se mueve por la búsqueda de la unión, el arte y la justicia.

Su temporada inicia con el equinoccio de otoño, el momento en que la luz y la oscuridad se encuentran en perfecto balance. Este instante simboliza la esencia libriana: el punto medio entre opuestos, el lugar donde los extremos se reconcilian. Así como el otoño marca la transición entre la plenitud del verano y la quietud del invierno, Libra nos recuerda la importancia de los cambios suaves, del diálogo y la cooperación.

Como signo cardinal de Aire, Libra es iniciativa que nace de las ideas y de las relaciones. Es diplomático por naturaleza, pero no por evasión, sino por una necesidad profunda de comprender y armonizar. Su búsqueda no es imponer, sino integrar. Libra sabe que no existe belleza sin contraste ni paz sin justicia.

Regido por Venus, Libra tiene un amor natural por la estética, el arte y la conexión humana. Donde otros ven caos, Libra encuentra patrones y armonías. Así como Venus en Tauro celebra los placeres tangibles, en Libra se eleva hacia lo simbólico: la belleza de una palabra justa, de una idea bien expresada, de una relación equilibrada.

La etapa vital que representa Libra es la adolescencia tardía, cuando la persona comienza a definirse a través de sus vínculos y a comprender que la vida es también convivencia y compromiso. Es el momento de las primeras decisiones que afectan a otros, de descubrir que la libertad individual convive con la responsabilidad compartida.

Aunque Libra suele ser percibido como indeciso, su duda proviene de su deseo genuino de justicia. Antes de actuar, observa, sopesa, considera cada ángulo. A veces tarda en elegir, pero cuando lo hace, su decisión busca el bien común. Libra es el amigo que media, la pareja que escucha, el artista que crea belleza como un acto de sanación.

Libra nos enseña que la vida es un baile entre dos fuerzas, que la justicia nace de la empatía y que la verdadera armonía no es la ausencia de conflicto, sino la capacidad de transformarlo en entendimiento y crecimiento compartido.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. En agosto 2025 se graduó de la licenciatura en letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

domingo, 20 de septiembre de 2026

La princesa totzil

 

La princesa totzil

 

Por Carlos Gallegos

 

Ese señor elegante

ese güero

de cutis

requemado

alto

musculoso

de ojos verdes

nariz romana

viriles labios

tocada su cabeza

con un sombrero

Panamá muy fino

que trae en sus manos

un nivel

un cedal

un hexómetro

un carrete de hilo blanco

una plomada

una espátula

es un albañil

que vive

en la Loma de Pérez

en una casa perdida allá

entre las labores

se llama Thomás Ramírez

en su entorno

se tejen historias

que su nombre se escribe

sin h Intermedia

que no

que sí lleva h

se dice

que vino de

Sombrerete

Zacatecas

que no

que llegó de Nueva York

huyendo

de una relación

fallida

con una alemana millonaria

a la que le construyó

una mansión

Art Decó

dicen que mañana empezará

a levantar

una torre

muy alta

derechita angosta

bonita

esbelta

de ladrillo

bermejo recién cocido

en los hornos

de Rosales

que trabajan

con leña

de mezquite

que se la ha

encargado

don Emiliano

el presidente

los seis muchachos

bullangueros

que retozan

a su lado

vestidos con camisas

de manta

blanca

con pantalones de pechera

con sombrero atejanado

con zapatos

mata víboras

son medias cucharas

ayudantes de albañil

que trabajarán en la obra

los otros dos

que vienen más atrás

de corbata delgadita

de camisa

de manga corta

de pantalón de casimir

de tiple achilangado

son Manuel Benavides

y Jesús Valdez

dibujantes del plano

de la torre

nadie sabe

bien a bien

para qué será

esa torre

unos creen que

como quedará

donde la población

que ya tiene

como doce

mil habitantes

se divide en cuatro sectores

servirá

para saber

cuándo

va uno

por el norte

cuándo por el sur

cuándo por el poniente

o el oriente

otros han oído

que en la parte

de arriba

le colocarán

cuatro carátulas

de reloj

una de cada lado

que en su interior habrá

una maquinaria

de reloj

que traerán

de Puebla

con todo

y relojero

que se llama Julián

Hernández Acosta

para que la eche a andar

que las

tres

campanitas

que le pondrán

en la cumbre

tocarán la hora en el

día

en la noche

a todas horas

que don Emiliano hace dos años

le encargó

a don

Raúl Mar Reyes

dueño de la carnicería

La Imperial

que está en el Mercado Juárez

que todos los días guarde

el dinero que se cobre

por la matanza de animales

en el Rastro

para tener con qué

pagar el trabajo

anoche alguien

platicó

en el Centro Algodonero

que ya llevan ahorrados

como 37 mil pesos

que ya tienen

suficiente para hacer el jale

el cantinero de ahí

que lo sabe todo

completó

el chisme

es cierto

lo del reloj

dijo

el plan es

que se sea inaugurado

el 22 de diciembre al dar

las 10 de  la mañana

las tres campanitas

se estrenarán

tres días después

a las doce

de la noche

anunciando

Noche Buena

el heraldo de los borrachos agregó

que en el tren de las siete

de ese día

habrá llegado del Distrito Federal

una modelo fotográfica

muy guapa

que posará

para la historia

frente al futuro despertador

de los delicienses

que como

el reloj estará

sobre el suelo

disparejo

primero parecerá

que está

ladeado

como la torre de Pizza

pero que con el tiempo

cuando llegue

el pavimento

se verá

que es una ilusión óptica

y que se ha de mantener erguido

derechito

para siempre

que sus repiques

melódicos se escucharán

en todo el

pueblo

hasta más allá de

donde vive el maistro Ramírez

con su pareja

una princesa

totzil

que llegó

por tierra

procedente

de la selva lacandona

 


Carlos Gallegos Pérez es licenciado en comunicación por la UNAM, licenciado en periodismo por la UACH. Fue coordinador de comunicación social de la UACH, así como también fue coordinador de comunicación social en Gobierno del Estado, ganador del Premio Chihuahua de Literatura y del Premio Nacional INBA Novela de Testimonio. Autor de varios libros, actualmente es cronista de la ciudad en Ciudad Delicias.

martes, 15 de septiembre de 2026

Palabras al recibir la Medalla al mérito cultural artístico Víctor Hugo Rascón Banda

 

Palabras al recibir la Medalla al mérito cultural artístico Víctor Hugo Rascón Banda

 

Por Nacho Guerrero

 

Nací en estas tierras de Norteamérica, llanos septentrionales del centro y casi a mitad del continente amerindio. ¿Qué tiene Chihuahua? ¿Su gente? ¿De dónde venimos? ¿Cuáles son nuestras raíces, que siempre son nuestros frutos y acciones, y nos hacen ser únicos en este mundo, nos interrelacionan, estamos conectados y por lo tanto somos inseparables en esencia? Piedras, caballos, humanos, agua, tlacuaches, miradas, ríos, flores, zacate, ciudades, cielos, grutas, cerros, perros y gatos.

Creo que por eso, y por otras historias, me hice fotógrafo. Nací en 1954 ‒afortunado por ello‒ en esta Villa de San Felipe del Real, hoy llamada Chihuahua. Tierra difícil y hermosa, donde la luz emana de las piedras y de la arena en cristales radiantes, iluminados por un sol intenso, tan grosero como dulce.

Mis raíces: aún recuerdo en el vientre de mi madre esconderme del trasluz de sus paredes y acurrucarme para buscar la oscura parte de la noche prenatal, que me dieron el primer respiro en el Hospital Verde de la Calzada Nombre de Dios. Mi primer encuentro con la luz. Los altos muros y pabellones enormes eran como castillos ensombrecidos por un pasado esplendor, empezaban a iluminar mi camino con una mirada certera y angular, que ya venía integrada en mi memoria.

Los juegos de aquella época fueron el principio de una serie de acontecimientos, siempre entre la luz y la oscuridad, que le dieron a mi vida un sentido casi fotográfico. Recuerdo el closet oscuro, donde la luz brotaba del quicio de la puerta y, solo con la paciencia de un obturador, llenar de imágenes esa caja oscura con rayos que atravesaban de lado a lado las paredes, llenando de sentido esa temida oscuridad que se convertía en un regocijo como de película muda y relampagueante.

Aquel juego se convirtió por mucho tiempo en la aventura cotidiana. Así llegó el mundo de las cámaras. No tardó Santa Claus en darme la primera, una Kodak Brownie 120 mm, que usé y usé hasta sus últimos y destellantes flashazos que humeaban y olían a chicle derretido. ¡Qué maravillosa niñez, llena de tiempo y de tierra! ¡de riqueza, sí, pero profunda y amorosa! Que abrió mi vida a lo que va más allá de lo material, enriqueciendo mi ser con intuición, humanismo y una pasión por el patrimonio tangible, intangible y biocultural de Chihuahua.

Llevo 50 años de fotógrafo. A lo largo de este tiempo he unido dos mundos: la fotografía por encargo, y lo que llamo “El Nacho libre”. Ninguno de estos caminos me ha limitado; he hecho lo que amo, y eso me ha llevado a explorar miles de temas sobre la vida. Recibo de la luz de Chihuahua la posibilidad de crear, mirar y emocionarme. Sus paisajes múltiples, la ciudad, sus pueblos, su gente, los rostros y las miradas capturando la esencia de su vida. Es la luz en blanco y negro, los verdes y ocres de sus llanuras y montañas, sus cielos y barrancos. Me he convertido en un geógrafo que descubre las orografías, el inicios de los ríos y los manantiales en mitad del desierto.

Décadas atrás, la curiosidad de un niño exploraba el misterio de una cámara, y sabía que aquel momento marcaría el inicio de un viaje que he seguido con dedicación, compromiso y significado. En la fotografía he encontrado un espacio para replantear nuestra condición humana, un lugar donde convergen el septentrión, el ritual y el manifiesto de lo cotidiano.

Hoy, tras este largo camino fotográfico, he reunido un acervo visual que documenta las vastedades de nuestra vasta región, lo cual me inspira a seguir documentando hasta el final de mis días lo que me falta de explorar de nuestro gran territorio.

Con gratitud llego a este recinto para expresar mi agradecimiento hacia mi familia, amigos, colegas fotógrafos, colaboradores, al pueblo chihuahuense y al Congreso del Estado por esta distinción de la Medalla al mérito cultural artístico Víctor Hugo Rascón Banda. Tuve el placer de conocer a Víctor Hugo y contar con su distinguida amistad; lo recuerdo parafraseando: "por mi cámara hablará la sociedad de mi tiempo."

Muchas gracias.



Ignacio Guerrero Olivares inició en Chihuahua la cultura de la foto artística y ha sido fotógrafo productivo y perfeccionista desde hace 40 años. Tiene en su archivo un caudal de vistas impresionante, paisaje, retrato, historia, publicidad, modelaje, texturas; nada escapa a su mirada. Es Premio Chihuahua de Arte Fotográfico y maestro de varias generaciones de fotógrafos que en su estudio trabajaron y aprendieron técnicas y ciencia de la imagen.