La
cinta musical
Eagles – Hotel California (1976)
Por Miq Ramírez Ochoa
Estados Unidos inició el Rock and Roll en 1956 con Elvis Presley, Little Richard, Chuck Berry, Carl Perkins, Holland y Fats Domino, y dominó la escena el resto de aquella década hasta el principio de los 60s con Beach Boys, pero irrumpió la Ola Inglesa, principalmente la beatlemanía seguida de The Rolling Stones, The Kinks y The Who, e Inglaterra marcó la batuta.
Fue
hasta los años setenta cuando la Unión Americana comenzó a recuperarse con
bandas como Styx, Eagles, Kiss y Boston, y es precisamente Eagles uno de los
monstruos musicales estadounidenses, fundado en 1971, año nuestro.
Se
formó en Los Ángeles, California, con una mezcla de country, surf rock y pop
rock, hasta quedarse en los géneros country rock y soft rock, pero sería hasta
1972 cuando producirían su primera contribución musical: Eagles.
El 8
de diciembre de 1976 salió al mercado mundial Hotel California, el
quinto álbum de estudio de Eagles lanzado por Asylum Records, con figuras
prominentes como Don Henley, en voz, batería, percusión y sintetizador; Glenn
Frey, en voz, guitarras, teclados y clavinet (instrumento de teclado
electromecánico); Don Felder, en voz, guitarras y “pedal Steel guitar”; Joe
Walsh, en voz, guitarra Slide, piano, órgano y sintetizador; y Randy Meisner,
en voz, bajo y guitarrón.
Sí
señor, los cinco integrantes cantaban y como dato diremos que este álbum
exitoso fue el primero en contar con el guitarrista Joe Walsh, sustituyendo al
miembro fundador Bernie Leadon, y el último en contar con el bajista Randy
Meisner.
Hotel
California es uno de
los álbumes de estudio más vendidos y, curiosamente, es el segundo más vendido
del catálogo de Eagles, después del álbum recopilatorio Their Greatest Hits
(1971-1975), del 17 de febrero de 1976.
La
portada del álbum corresponde al Hotel Beverly Hills en California, y fue
tomada por David Alexander en un atardecer. El título en mención fue diseñado
como un letrero de neón por Bob Hickson y Kosh.
Este
disco fue producido en formatos cartucho 8-Tracks, audiocassette, disco de
vinilo y cinta magnetofónica Reel to Reel. Comienza con la canción homónima,
“Hotel California”, creada por Don Felder, Don Henley y Glenn Frey, e
interpretada por el baterista Henley. Abre con fastuosa progresión de acordes
de guitarras, narrando la llegada a un hotel lejano desde una carretera
desértica y oscura, donde habrá sorpresas surrealistas en su interior, y, al
final, los soberbios solos de tres guitarras.
“Hotel
California” dura 6 minutos y medio, por lo que la discográfica pidió a la banda
recortarla por fines comerciales, pero todos se negaron y llegó al primer
sitio, junto con “New kid in town” como singles.
En el
disco de vinilo LP y en el audiocassette la segunda canción es “New kid in
town”, pero aquí nos ocupamos de un cartucho 8-Tracks y la segunda rola es
“Life in the fast lane”, una correría Eagle, como lo indica su título
“La vida a toda velocidad en el carril rápido”, donde unos amantes viven al
extremo sus vidas en casa y en la carretera. Don Henley refracta una y otra vez
su voz en un soft musical, acompañado con guitarras, bajo y
orquestación.
“New
kid in town”, cantada por Glenn Frey, es una reflexión folk muy campirana sobre
un chico pueblerino que ha llegado a la ciudad. Entre unas cuerdas melodiosas,
un guitarrón y una voz suave, Frey nos dice: There's so many things you
should have told her, but night after night you're willing to hold her. Just
hold her tears on your shoulder…Where you been lately? There's a new kid in
town (Hay tantas cosas que deberías haberle dicho, pero noche tras noche
estás dispuesto a abrazarla. Solo sostén sus lágrimas en tu hombro… ¿Dónde has
estado últimamente? Hay un chico nuevo en la ciudad).
“Wasted time” habla de tiempo y de amor perdidos en voz de Henley,
basados en la ruptura de él con su novia Loree Rodkin: The autumn leaves
have got you thinking about the first time that you fell, fell, you didn't love
the boy too much. No-no, you just loved the boy too well, well, well, so you
live from day to day. And you dream about tomorrow (Las hojas de otoño te
han hecho pensar en la primera vez que caíste, caíste, no amabas demasiado al
chico. No-no, solo amabas demasiado bien al chico, bien, bien, así que vives de
día en día. Y sueñas con el mañana).
Al
terminar “Wasted time”, se enlaza con una pieza acústica del mismo nombre:
“Wasted time (reprise)”, con un intro de orquestación en violines, viola y
contrabajo, de 1 minuto y 25 segundos, para dar secuencia a un hard rock
intitulado “Victim of love”.
“Victim of love”, interpretada también por Henley, es una apertura de
guitarras triples en unísono y un bajeo sincopado ‒quítense
el sombrero los que leen esto ante tal rolón‒,
afirmando resoluciones mentales de una mujer enamorada y quebrantada, quien
“está caminando por la cuerda, dolor y deseo” (You're walking the wire, pain
and desire). Y el coro de los cuatro integrantes restantes, dice: Who-who-who-who…
What kind of love have you got? (Quién-quién-quién-quién… ¿Qué tipo de amor
tienes?).
Y el
siguiente turno es para el bajista Randy Meisner, con la canción “Try and love
again”, que no es otra cosa que un country musical con secuencias de notas
variadas de guitarra y un exquisito bajeo. Narra intentar o soltar una relación
(¿con una chica o el tiempo de Meisner con Eagles?) Pues Meisner se fue a su
Nebraska natal.
“Pretty maids all in a row” presenta a Joe Walsh como vocalista,
hablando de una fila de doncellas y con una voz soft y educada,
armoniosa, diríamos. Pregunta sobre la entrega al pasado y por qué crecemos tan
rápido.
Las
versiones en audiocinta cassette y en vinilo contienen primero “Pretty maids
all in a row” y después “Try and love again”, mientras que en cinta 8-Tracks es
al revés y es el formato que manejamos en esta obra musical.
“The
last resort” es una despedida, vocalizada por Henley y sobresale un piano
meticuloso combinado con una voz reflexiva, pero con una letra dispersa sobre
una mujer que llega a un sitio y ocurren entramados diversos.
Casi
todas las piezas fueron compuestas por Henley y Frey, recibiendo una amplia
aclamación mundial. Quedó ubicado en el primer lugar del US Billboard 200 y en
el segundo lugar del UK Albums Chart británico, además de ser primero en
Australia, Canadá, Noruega y Nueva Zelanda.
Finalmente, fue un álbum que mostró la visión agridulce de la vida
norteamericana, las dificultades amorosas y el precio de la ingenuidad, en el
entonces bicentenario de la Independencia de los Estados Unidos (1776-1976).







