lunes, 6 de julio de 2026

El hermoso partido de futbol del domingo 5 de julio

 

La columna de Bety

El hermoso partido de futbol del domingo 5 de julio

 

Por Beatriz Aldana

 

Bueno, aquí voy. Me gusta mucho el Mundial de Futbol, porque en realidad no soy muy aficionada a los partidos usuales, y también admito que no soy muy conocedora.

Lo que pude apreciar en el partido de ayer domingo 5 de julio de 2026 el de Mexico- Inglaterra, fue que era muy notoria la estatura de los ingleses y la de los naturalizados, su complexión. Es sabido que los señores de raza oscura son de una inigualable resistencia.

Otra cosa: El hombre inglés acostumbra sentirse gentleman. Eso se notó al lanzar continuamente despectivas patadas voladoras al estilo lucha libre, sobre todo el tal Kane y otros que ni recuerdo sus nombres.

Además el triunfo lo obtuvieron los ingleses por algunas cosillas por ahí que el árbitro se hizo como que no vio. Y para acabarla de amolar, un factor fue la extraordinaria actuación de su portero, qué digo, porterazo: el rubio Jordan.

En fin, no se trata de llorar sino de agradecer estos días de ilusión y de alegre convivencia que tuvimos entre todos, olvidándonos por unos días de esa terrible división entre fifis y chairos. Pero, tristemente hoy lunes iniciará cierta personita con la machacona soberanía y sus diferencias con cierto personaje que lleva el nombre de un gracioso patito.

Resignados y un poco destanteados, regresamos a la realidad aunque todavía continúa el Mundial.

Y pues, a desearle suerte y éxito a quien luche por lograr la World Cup 2026. ¡Aburrr! Me retiro por hoy con cierto sentimiento natural de un poquitín de tristeza, pero también de alegría de haber mostrado que México, a pesar de tantos años, más de siete, de casi sufrimiento diario, hemos tenido la dicha de observar el color verde en las playeras a diestra y siniestra, el brillo en las miradas y la cordialidad que nos distingue y que por fortuna hasta el último rincón del planeta se pudo observar. Se tenía que decir, y ya lo dije.

 


Beatriz Aldana es contadora y siempre ha trabajado en la industria y en corporativos comerciales. Gran lectora, escribe y produce crónicas de video en sus dos blogs de Facebook, además de La columna de Bety en Estilo Mápula.

domingo, 5 de julio de 2026

El Hilton

 

Diseño gráfico: Copilot IA

El Hilton

 

Por Gustavo del Bosque

 

A principios de los años setenta derribaron el Hotel Palacio Hilton de la Ciudad de Chihuahua. Desde el momento de la demolición se acorrientó el Centro Histórico. Cuando lo estaban tirando, yo estaba en la Ciudad de México. Lloré desconsolado.

En ese bello recinto empecé a cantar muy jovencito. Me dio chance don Miguel Pavia, con los maestros Chava Tejeda, Kiko Ríos, Richy Chavarría y Leonel Corral, de grata memoria; los creadores de la bohemia musical con clase muy a su estilo.

Llore, sí, y no me avergüenzo de aceptarlo. Lloré amargamente porque sentí que me habían borrado mis inicios como un cantante adolescente lleno de sueños.

No lo podía creer.

Semejante atentado.

Admiraba tanto ver llegar a don Julio Laguette y a don Ramiro Uranga cuendo eran muy jóvenes, con aquella finos trajes cruzados Pierre Cardin, una corbata italiana de seda estampada en diferentes tonos de color verde, y a don Ramiro Cota con sus elegantes corbatas Ascot. Hasta llegue a preguntarle que cómo se llamaba esa prenda. Extrañado, muy gentil, me dijo se llaman Gaznés.

Varias veces me repetí: Algún día vestiré como ellos.

Y cuando pude hacerlo, los busque y los encontré en una tienda frente al Hotel Fiesta Palace en la Ciudad de México.

Ya en Monterrey, cuando daba yo un concierto en Reno Club, entre el público estaba Ramiro Uranga con un señor Garza Sada, me pidió dos canciones: Peleas y Parece que fue ayer. Estuve en su mesa y salí con la simpleza de decirle: Por fin pude vestirme como el galán de galanes de los años sesenta, don Julio Lagguette.

Sonrió muy dubitativo por mi ocurrencia.

Pero quién no es un galán a los 19 años y en este ambiente.

 


Gustavo del Bosque es cantante, actor y cronista.

Libros y futbol

 

Diseño gráfico: Copilot IA

Libros y futbol

 

Por Carlos Gallegos

 

En estas horas tensas

minutos eternos

en esta espera que desespera

en este día del bien

el futbol mexicano

volará más alto que nunca

en este día que quema

es prudente

reposar el nervio

en la lectura

y el goce de un libro

que nos lleve

a un mundo

ajeno a las esperas y los nervios

por fortuna tenemos muchos

escritores

muchos chihuahuenses

sublimados en su talento

tenemos a Martín Luis Guzmán

con sus novelas formidables de la Revolución Mexicana

tenemos al juarense José Muñoz Cota

con sus letras brujas

sobre el desierto

el mezquite y el huizache

A José Fuentes Mares

y su fecunda mente

de historiador y escritor

vague en la prosa de Fernando Jordán

el chihuahuense universal

que escribió

la biblia de Chihuahua

aprenda y entienda

las clases de política y militancia fiel

que le dicta

en sus cuartillas

el camarguense

Carlos Chavira Becerra

siga los pasos

de Jesús Gardea

cuando buscaba en vano la razón

de haber nacido

en el corazón del Delicias

de su sueño

sienta y viva

lo que sintió y vivió

 Carlos Montemayor

entre las minas de plata

y los socavones

sin fondo de Parral y Santa Bárbara

lo que escribió

Víctor Hugo Rascón Banda 

entre los pinares y las estrellas

de Uruachi

cuando vio caer una mujer del cielo

deje que Alfredo Espinosa

le recuerde el Delicias de ayer

 donde tropezó, cayó y se levantó en los callejones

 de sus infiernos y extravíos

o bien

con la magia

de Internet

ubique

 algún escritor bisoño

a alguna escritora

incógnita

que lo tome

de la mano

y lo lleve

de paseo

por el Delicias de hoy

y por el Delicias de mañana

en la tarde

luego del triunfo

en el Azteca

con nadie comparta

el gozo de

sentarse un rato

en una banca

de la Plaza Principal

a escuchar

 el canto enamorado

de un chanate

que

 ignora que tal vez su novia

de anoche ya vuela

junto a otras alas

 


Carlos Gallegos Pérez es licenciado en comunicación por la UNAM, licenciado en periodismo por la UACH. Fue coordinador de comunicación social de la UACH, así como también fue coordinador de comunicación social en Gobierno del Estado, ganador del Premio Chihuahua de Literatura y del Premio Nacional INBA Novela de Testimonio. Autor de varios libros, actualmente es cronista de la ciudad en Ciudad Delicias.

sábado, 4 de julio de 2026

Hoy Estados Unidos celebra 250 años de Independencia

 

Hoy Estados Unidos celebra 250 años de Independencia

 

Por Red Nacional de la Crónica

 

El jueves 4 de julio de 1776, trece colonias británicas dieron un paso decisivo al declarar su libertad y comenzar el desarrollo de una nueva nación. La lucha no fue breve ni sencilla: la Guerra de Independencia se extendió de 1775 a 1783, con George Washington al frente del ejército continental.

El Tratado de París reconoció finalmente el nacimiento de los Estados Unidos de América. Su bandera conserva esa memoria: trece barras por las colonias originales y cincuenta estrellas por los estados que hoy integran la unión.

 


Julio 2026

Archivo: Rubén Beltrán

El mar que recuerdas


 Diseño gráfico: Marco Benavides

El mar que recuerdas

 

Por Marco Benavides

 

Hay costas que solo se miran. Y hay costas que se leen. La Riviera Maya pertenece a esta segunda estirpe: un litoral que bajo su turquesa de postal guarda capítulos enteros de piedra, sal y memoria.

Bajo la caliza blanda de la península, el tiempo excavó ríos que nunca vieron el sol hasta que un cenote les regaló una claraboya. Cada cenote es una gota inmensa suspendida entre la selva y el subsuelo, y en su transparencia se adivina la paradoja de esta tierra: lo más frágil resulta lo más duradero.

En Tulum, la piedra maya se asoma al Caribe como quien todavía vigila el horizonte, una conversación inconclusa entre dos inmensidades: la del mar y la del tiempo. La civilización habita el presente en la lengua, en los nombres de los pueblos, en los rostros de quienes hoy sirven cocteles frente al mismo mar que sus ancestros navegaron.

Pero ningún paraíso escapa a la historia de sus visitantes. El turismo trajo empleo, caminos, hospitales, escuelas; también trajo cemento donde antes había duna, y una sed de crecimiento que a veces olvida preguntar cuánto puede dar la tierra sin agotarse. La región vive hoy esa tensión antigua entre el deseo y el límite: cuánto se construye, cuánto se conserva, quién se beneficia y quién queda al margen del banquete.

Detrás de cada hotel hay manos que tienden camas y guían lanchas; detrás de cada selva hay comunidades que llevan generaciones nombrando cada a los elementos de la tierra. El turismo responsable es el gesto simple de mirar a quien habita el lugar antes de fotografiarlo, de entender la selva escenografía y tambén hogar.

El futuro de esta región caribeña se escribe en la manera en que se administra el agua, se trata el arrecife, se remunera al trabajador, se preserva el idioma. Si la codicia gana la partida, la Riviera Maya podría convertirse en ruina: una postal vacía. Pero si prevalece la conciencia, seguirá siendo lo que ha sido desde tiempos mayas: un punto donde la tierra, el mar y el ser humano negocian los términos de una convivencia posible.

Acaso Milton se equivocó solo en el mapa: El paraíso perdido no está perdido del todo. Late aquí, en la Riviera Maya, entre la sombra húmeda de los cenotes, la respiración de la selva y ese Caribe que parece haber aprendido a pronunciar la eternidad en turquesa.

Porque, al final, la Riviera Maya no es un destino, sino una pregunta que el mar repite en cada ola: ¿sabremos cuidar aquello que tanto amamos admirar?

 

Dr. Marco Benavides, 4 de julio 2026

 


Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua.

viernes, 3 de julio de 2026

Inventario

 

Inventario

 

Por Guadalupe Ángeles

 

Como una enfermedad que poco a poco me va habitando, he sentido esta mañana el nacimiento de una idea, pero era más bien una vaga imagen que recordaría palabras cuyo significado tiende a caerse de las manos, así de sutilmente la imagen y la idea se diluyeron en el sonido de la lluvia. Y no entiendo tampoco porque llamo mañana a una madrugada enjoyada por la lluvia, ¿qué si no son las gotas brillantes sobre la ventana?, hermosas e iridiscentes joyas, fenómeno de luz y percepción so

lo, quizá.

      No doy con el sentido aunque muy conscientemente “he echado palabras como perros buscando”. La historia ha sido escrita así, o he decidido decir de ese modo que parece ejemplar en su contundencia que me busco todavía en las palabras, como si fuera un camino. Y es precisamente la invención de metáforas lo que habría de construir ese camino, en línea recta o ascendente; dibujaré entonces veloces caballos o elegantes escaleras. Ahí el lenguaje, el definitivo medio para llegar a no sé bien qué, acaso un vacío infestado de plantas salvajes ¿tanto es el miedo a ese no ser que dibujo tatuajes sobre la piel del tiempo, hechos no de figuras mitológicas sino de signos leíbles, traducibles a pensamiento? Sí, pienso en el vacío y luego en este cuerpo que siente no lo que desearía sino el paso del tiempo, pero tampoco, porque solo el dolor escapa de ser metáfora. No cierro el tiempo porque no me atrevo (lo atribuyo más a una curiosidad quizá infundada que al placer experimentado al nadar, a la percepción del sabor de las uvas y al extraño milagro que obra el alcohol en la conciencia, y sin querer veo aquí un breve inventario que podría extender ante quien me preguntase las razones de mi amor por la vida.

        Quizá a eso se reduzca todo, a un amor que a través de mis manos dibuja palabras donde hay vacío, ¿soy el amanuense, de verdad?, ¿o solo soy un animal apegado a la existencia sin pretexto necesario, amante inevitable del frío y de la lluvia, del sol y de ciertas presencias sobre la tierra y en lo hondo de los sueños? No sé y tampoco importa. Tal vez la palabra pretexto lo diga todo y mi cuerpo habita la existencia para hacer posible la realidad visible y palpable de un texto, este u otro cualquiera, sin ninguna razón.

 


Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009) y No es luz, mas enceguece (2023). Ha colaborado en Ágora, El Financiero, El Informador, El Occidental, La Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y Espéculo. Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.

Arte poética

 

Diseño gráfico: Copilot IA

Arte poética

 

Por Jorge Luis Borges

 

Mirar el río hecho de tiempo y agua

y recordar que el tiempo es otro río,

saber que nos perdemos como el río

y que los rostros pasan como el agua.

 

Sentir que la vigilia es otro sueño

que sueña no soñar y que la muerte

que teme nuestra carne es esa muerte

de cada noche, que se llama sueño.

Ver en el día o en el año un símbolo

de los días del hombre y de sus años,

convertir el ultraje de los años

en una música, un rumor y un símbolo,

 

ver en la muerte el sueño, en el ocaso

un triste oro, tal es la poesía

que es inmortal y pobre. La poesía

vuelve como la aurora y el ocaso.

 

A veces en las tardes una cara

nos mira desde el fondo de un espejo;

el arte debe ser como ese espejo

que nos revela nuestra propia cara.

 

Cuentan que Ulises, harto de prodigios,

lloró de amor al divisar su Itaca

verde y humilde. El arte es esta Itaca

de verde eternidad, no de prodigios.

 

También es como el río interminable

que pasa y queda y es un cristal de un mismo

Heráclito inconstante, que es el mismo

y es otro, como el río interminable.

 


Jorge Luis Borges fue un escritor argentino considerado una figura clave tanto para la literatura en español como para la literatura universal. Sus dos libros más conocidos son Ficciones y El Aleph.