La cinta musical
The Beatles – Let it Be (1970)
Por Miq Ramírez Ochoa
Let it Be marcó el final de la banda que revolucionó el rock and
roll en los años sesenta. Salió a luz en medio de la desintegración, casi un
mes después de que Paul McCartney oficializara la disolución del Cuarteto de
Liverpool.
Fue publicado
el 8 de mayo de 1970 por Apple Records bajo fuertes discusiones entre Lennon,
Harrison y McCartney, además de la presencia constante y nociva de Yoko Ono.
Habían comenzado las grabaciones en Twickenham Studios, con el fin de producir
el documental Get Back, pero era un lugar demasiado helado por el crudo
invierno londinense, aunado ello a las hostilidades del grupo que iniciaron
desde la producción de White Album, en 1968.
Debido a eso,
las sesiones se cambiaron a los estudios habituales de Apple y, de igual
manera, el título de la cinta tomaría otro nombre: Let it Be. El 22 de
enero de 1969 bajó la tensión entre el grupo, ya que llegó un habilidoso
teclista llamado Billy Preston, quien mejoró el ambiente con su carisma, su
piano eléctrico Fender Rhodes y su órgano Lowrey.
Durante la
mañana del 30 de enero de 1969, varias canciones del futuro disco fueron
interpretadas por Lennon y McCartney en un acto inusual: en la azotea del
edificio Apple, que causó conmoción entre vecinos y ciudadanos, al punto de
llegar la policía para poner fin al palomazo. Ningún grupo ha hecho algo tan
original y con un viento fuerte del Mar del Norte golpeándoles sus rostros.
Fue el primer
concierto público desde que se alejaron de los escenarios, en 1966, y el último
también. La dirección del álbum estuvo a cargo de Paul McCartney y del
ingeniero de sonido Glyn Johns, el cual estaba programado para julio de 1969,
pero se retrasó debido a que el 26 de septiembre del mismo año The Beatles
grabó Abbey Road.
Es de notarse
que en este último acetato el incondicional productor y grabador George Martin
ya no trabajó con The Beatles (su lugar fue tomado por Phil Spector y McCartney
quedó muy molesto porque Spector introdujo un muro de sonido orquestal y voces
femeninas en la balada “The long and winding road”, que el mismo Paul había
compuesto).
Ya para
comienzos de 1970 ningún integrante de la banda se dirigía la palabra, y cuando
Let it Be ganó el Óscar a la mejor banda sonora de 1970 por la canción
homónima, ningún ex integrante acudió a la ceremonia.
Esta cinta
Beatle presenta los géneros musicales pop rock, folk rock, rock and roll,
country blues y hard rock. Originalmente fue grabada en disco LP, cinta
magnetofónica Reel to reel, cinta cassette, cartucho de cinta 4-tracks y
cartucho de cinta 8-tracks.
Let it Be comienza con “Two of us”
con un saludo de parte de John Lennon y con un dueto entre él y Paul McCartney,
y ambos tocando la guitarra clásica.
Prosigue “Dig
a pony”, una canción de John Lennon en frases secuenciales; enseguida “Across
the Universe”, balada creada por Lennon, contiene una letra evocadora de una
nostalgia vivencial: su guitarra es adormilada, conforme a los versos que se
extienden: Las palabras caen como lluvia intensa en un vaso de papel, se
deslizan rápido, se escapan por el Universo. Charcos de tristeza, olas de
alegría flotan en mi mente abierta, me poseen, me acarician… Imágenes de luz
rota bailan frente a mí como millones de ojos; me llaman una y otra vez a
través del Universo. Pensamientos vagan como un viento inquieto dentro de un
buzón, caen a ciegas mientras se abren camino a través del Universo… Nada va a
cambiar mi mundo…
“I me mine”
muestra dolor extremo, casi corta venas, en voz de George Harrison y una
guitarra cuasi parlante, mientras McCartney se luce en el órgano y, obviamente,
Ringo Starr en la batería.
“Dig it” es
una pieza introductoria gritada por Lennon para unirse a la canción homónima y
principal del álbum: “Let it be”.
Que nadie se
meta con la pieza musical de despedida en The Beatles, “Let it be”, compuesta y
cantada por Paul McCartney y, al unísono, ejecutada por él en el piano; George
Harrison se luce en los acordes estremecedores de su guitarra eléctrica. “Let
it be” habla sobre la madre de Paul, Mary: Cuando me encuentro en momentos
difíciles, madre Mary viene hacia mí diciendo palabras de sabiduría: déjalo
ser. Y en mis horas de oscuridad ella está de pie justo delante de mí, diciendo
palabras de sabiduría: déjalo ser…
“Maggie Mae”
es un juego corto de voces entre John y Paul, que trata sobre una chica
ladrona.
“I’ve got a
feeling”, ¡mi favorita! Paul McCartney y su voz con tubo, potente, convincente
y educada, se impone rockeramente en esta pieza. Su ejecución en el bajo es
impresionante. Al final, Lennon le hace segunda y McCartney reinicia con su
agresividad vocal: Tengo un sentimiento, un sentimiento muy dentro de mí,
oh, yeah, oh, yeah. Tengo un sentimiento, un sentimiento que no puedo ocultar,
oh, no, oh, no. Tengo un sentimiento, oh, yeah. ¡Oh, por favor créeme! Odiaría
perder el tren… Y si me dejas no volveré a llegar tarde. Tengo un sentimiento…
Todos estos años he estado preguntándome, preguntándome cómo es que nadie me lo
dijo, todo lo que estaba buscando era alguien que se pareciera a ti. Tengo un
sentimiento que me mantiene alerta, oh, yeah, oh, yeah… Creo que todo el mundo
lo sabe…
“One after
909”: Comienzan Lennon, McCartney y Harrison, quedando Lennon solo en la
continuidad de la canción, en un folk rock.
“The long and
winding road”: Otro momento para soñar… Paul McCartney, baladista nato, nos
lleva hacia el amor, hacia una esperanza, aunque no se divise el faro en medio
de la borrasca. Ejecuta esta composición en el piano, pero durante la
separación del grupo, el técnico grabador Phil Spector le agregó la
orquestación. Dicen unos fragmentos:
El largo y
sinuoso camino, eso lleva a tu puerta, nunca desaparecerá; he visto ese camino
antes… La noche salvaje y ventosa que la lluvia se lavó ha dejado un charco de
lágrimas, llorando por el día. ¿Por qué me dejas aquí parado? Hazme saber el
camino…
“For you blue”
es una excelente pieza de Harrison, y su también voz educada nos regala este
country blues en su guitarra. Lennon rasguea seguidamente su guitarra Slide
con una pila, mientras McCartney y Ringo se lucen en el piano y la batería,
respectivamente: Porque eres dulce y encantadora, chica, te amo. Porque eres
una chica dulce y encantadora, es verdad, te amo más que nunca, chica. Te
quiero por las mañanas, nena, te amo, te quiero en el momento en que me siento
triste…
Finalmente,
con “Get back” se cierra el álbum, canción ejecutada por el señor McCartney y
su pop-rock, con un contundente bajeo y el piano eléctrico de Billy Preston.
Este último músico se convertiría en músico de sesión de la también banda
británica The Rolling Stones, en 1973, en el disco Goats Head Soup y en
dos más.
Let it Be se ubicó en las primeras
posiciones principales: el UK Albums
Chart británico y el Billboard 200 norteamericano. Quedó como el álbum de
estudio número 13.
Miq Ramírez Ochoa
especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir
de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y
las novelas En busca de un año y El escape, tiene un
diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó
en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos,
como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.