La sombra de
la lila
Por Carlos Gallegos
Alguien le
dijo
que el joven
moreno
vestido de
tejano
que vio
al bajar la
loma del Santuario
manejando un camión
amarillo cargado
de elotes
va muy seguido
al cine
se propuso
hacer lo mismo
hasta
encontrarlo
es trigueña
menuda
ojos de venada
de calcetas y
trenza larga
de sonrisa en
modo Mona Lisa
entra
esperanzada
al Cine Río
mas no ve al
muchacho de su anhelo
hace como que ve una película
de amor y sale
más enamorada
de su amor
El domingo va
al matiné
del Cine Lux llora ante el estreno
de una cinta
que le agita más
el
corazón
al encontrarle
parecido
a un actor
con el tejano
del camión
sale llorando
sin ver al que
quiere ver
pasa una
semana
ahorra de su
sueldo de cajera del banco
del pueblo
paga el boleto
que le entrega
el Chato Salas
el boletero
del Cine
Alcázar
sentada en una
incómoda butaca
musita la
canción de amor
que canta
Pedro Infante
pero no es la
voz
que espera oír
hablándole al
oído
haciéndole
aire con el sombrero
vaquero
guarda en su bolsa
de mano
comprada en el
puesto de Lidia
Sánchez del
Mercado Juárez
la parte de su
sueldo
que
habitualmente ofrenda a su mamá
camina hasta
el Cine Internacional
a la vuelta
del Hotel del Norte
pero al
abrirla para comprar el boleto
un boletero
sin trabajo
que vaga por
ahí le dice
que el cine se
quemó hace tres días
y el humo que
la hace llorar
es lo único
recuerdo que ha quedado
su amor es
invencible
de los amores
que no olvidan
el sábado
siguiente
camina hacia
la Calle Segunda Norte
hasta enfrente
del Hotel Santa
Cruz
a buscar a su
amor extraviado
en la penumbra
estrellada del
cine al aire libre que está ahí
pero solo ve un lote baldío
en el que
empiezan a brotar
verdolagas y
quelites silvestres
un alegre
caminante
que camina las
calles solitarias
silbando
cantando
haciendo
malabares
recitando
versos
al que conoce
como El Sanforizado
le dice en
verso que lo han derrumbado
a pico y pala
el lunes
al salir del
banco
se encuentra
al padre Oscar Moreno
que envuelto
en su
larguísima sotana
viene rezando
el rosario
le confía sus
pesares
―Deja de buscarlo
Vengo de
consolar a la madre de tu amor
el muchacho
que has buscado
falleció
anoche
no vayas al
panteón
con el tiempo
que te traerá
consuelo
al lado de su
tumba crecerá una lila
cuando ya dé
sombra
ve a
platicarle la película
que no vieron
juntos
deja que
descanse en la paz de las estrellas
Carlos Gallegos Pérez es licenciado en comunicación por la UNAM, licenciado en periodismo por la UACH. Fue coordinador de comunicación social de la UACH, así como también fue coordinador de comunicación social en Gobierno del Estado, ganador del Premio Chihuahua de Literatura y del Premio Nacional INBA Novela de Testimonio. Autor de varios libros, actualmente es cronista de la ciudad en Ciudad Delicias.





