jueves, 6 de agosto de 2026

Rubén Marín: Medicina y literatura

 

Diseño gráfico: Marco Benavides

Rubén Marín: Medicina y literatura

 

Por Marco Benavides

 

Rubén Marín constituye una figura singular en las letras mexicanas del siglo XX, en la medida en que su obra literaria se articula desde la experiencia directa de la práctica médica en el México rural.

Nacido el 22 de octubre de 1910 en el barrio de Santa María la Redonda, en la Ciudad de México, y fallecido en la misma urbe el 16 de junio de 1980, Marín desarrolló una trayectoria profesional dual médica y literaria cuya convergencia resulta clave para comprender el carácter testimonial de su producción narrativa.

Formado como médico cirujano en la Universidad Nacional Autónoma de México, Marín ejerció la medicina en contextos diversos que marcarían profundamente su escritura posterior. Se desempeñó como médico de mina en distintas poblaciones del país, fue delegado de Salubridad y director de los hospitales Civil y de la Caridad en Teziutlán, Puebla. Colaboró con el Instituto Mexicano del Seguro Social. Posteriormente se especializó en medicina de seguros de vida, llegando a ocupar el puesto de director médico en la Compañía de Seguros La Comercial. Este itinerario profesional, que lo llevó a atender comunidades marginadas y a presenciar de cerca la precariedad sanitaria del México provinciano, proporcionó la materia prima de su narrativa.

En el plano literario, cabe destacar que la producción de Marín surgió, según se ha señalado, como una reacción crítica frente a los experimentos poéticos y narrativos de la década de 1960, que el autor consideraba carentes de rigor estético. Frente a dichas tendencias, optó por una escritura de corte realista y costumbrista, orientada a representar con crudeza los aspectos más dolorosos de la existencia humana: la pobreza, la muerte y la violencia carente de sentido, entendida esta última como manifestación concreta del mal. Junto a estos temas de tono sombrío, su obra también da cabida a las virtudes cristianas, en particular la bondad y la caridad, articuladas mediante la descripción de tradiciones populares y el empleo de expresiones vernáculas propias del habla provinciana.

Su obra más representativa, Los otros días (subtitulada Apuntes de un médico de pueblo), de naturaleza marcadamente autobiográfica, constituye un testimonio literario de las dificultades y satisfacciones inherentes al ejercicio médico en las comunidades rurales mexicanas. La obra, publicada por Editorial Jus y reeditada en múltiples ocasiones lo cual sugiere una recepción sostenida entre el público lector, ha sido descrita como un conjunto de relatos que combinan el pasaje romántico, la escena costumbrista, la crítica social severa y una concepción profundamente humanista, todo ello sobre un trasfondo realista que ha llevado a establecer paralelismos con autores como José María de Pereda. A esta obra se suma El diablo y algo más..., colección de cuentos que profundiza en los mismos ejes temáticos de pobreza, muerte y violencia.

En el terreno de las colaboraciones periodísticas y culturales, el doctor Marín participó en la página editorial del diario Excélsior y en la revista de cultura mexicana Ábside, espacios que le permitieron consolidar una presencia dentro del ámbito intelectual de su época.

El legado de Rubén Marín se despliega, en consecuencia, en una doble dimensión: como médico rural y funcionario de salud pública, y como narrador capaz de fundir la experiencia clínica con una sensibilidad literaria orientada a documentar tanto el sufrimiento como la esperanza de los pueblos mexicanos. Su producción, aunque menos difundida que la de otros narradores contemporáneos, se inscribe en el acervo literario mexicano del siglo XX como testimonio valioso de la vida médica y social de la provincia, y merece ser reconsiderada dentro de los estudios sobre la literatura de temas médicos en México.

 

Dr. Marco Benavides, 4 agosto 2026

 


Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua.

Moderadamente radical


 

Moderadamente radical

 

Por Guadalupe Ángeles

 

Hacer una obra de arte con estas ruinas de lo que soñé fuera la gran felicidad. Así reza el programa supuestamente lúcido que me guía. ¿Creer en la autenticidad viene a cuento? Tomando por auténtico aquello considerado esencialmente humano, y que, con mucha frecuencia, o bien da miedo o flojera.

      ¿Se puede medir el impulso de acercarnos a eso? Anhelo, confieso, crear un surrealismo de uso personalísimo. Sí, hacer de esos actos cotidianos, como permanecer bajo la regadera mucho más tiempo del aceptable, una defensa de lo humano.

      Por aquí vamos al camino que tú, paciente lector, ya adivinas: Ninguna IA podrá nunca hacer eso, ni tampoco desearlo.

      No seré alumna aventajada de ninguna escuela artística con estas excentricidades, aunque ame el agua, aunque ame la soledad (condición absolutamente necesaria para esta especie de parafilia inconexa).

      Pero vamos, no quiero crear ningún canon para nada, quizá solo deseo hacer correr el río del tiempo a mi favor, para constituirme, nada menos, pero tampoco nada más, mi yo, en mí, como el gran mar de la nada que solo es la suma de las nadas pequeñas que forman mi vida.

      Habrá quien vea en esto una búsqueda de sentido a lo que no lo tiene (vivir), no seré yo quien se lo reproche, pues tengo bien sabida (por haberla paladeado más de una vez) la desesperación inherente a experimentar los amaneceres, no como regalos, sino como su contraparte.

      Sabemos el principio porque nos lo han contado, hay fotografías que dan fe del cambio ocurrido en nuestros cuerpos a lo largo de los años, lo cual, desde cierta perspectiva surrealista parece más que un progreso, un engaño; sin embargo, también al transcurrir del tiempo comprendemos que todo es azar, y en esas aguas azarosas ningún hecho puede ser tildado de injusto.

      De modo entonces que, sin lastimar a nadie, procuro habitar los cientos de nadas (otros dirán horas) bebiendo humildemente mi te de canela con manzanilla y guardando para mí secretos inofensivos, pues “toda vida es un secreto” que solo será revelado cuando la mano de la muerte venga y toque mi corazón, el tuyo ¿el nuestro? Ello será en un lenguaje intraducible a comprensión humana.

      Eso quizá, o tal vez no.

      Surrealismos aparte, trato de adivinar la temperatura de la mano de la muerte, solo como ejercicio de imaginación.

 


Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009) y No es luz, mas enceguece (2023). Ha colaborado en ÁgoraEl FinancieroEl InformadorEl OccidentalLa Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y EspéculoPremio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.

martes, 4 de agosto de 2026

Por si usted no lo sabía


Foto: Nacho Guerrero, año 1991

Por si usted no lo sabía

 

Por Jesús Chávez Marín

 

Que bárbaro, Jesús Chávez Marín. Gloria Orozco. ¿De dónde las sacas?

Tú me regalaste esa copia, Nacho, cuando me pusiste de escribano dominical en tu columna “Por si usted no lo sabía”, que publicabas en El Heraldo de Chihuahua. El inicio de la historia es esta: Una vez fuimos Ana Belinda Ames Russek y yo a comer a La Hostería 1900, allí estabas tú. Me dijiste: Chávez, estoy haciendo una columna cultural y de fotos, ¿quieres escribir conmigo? En caliente dije que sí, y entonces venías cada semana a mi estacionamiento de carros por las notas, que yo redactaba a mano en unas hojas muy padres que compraba en Newberry.

Y desde entonces, cada domingo Nacho Guerrero ponía sus bellas fotos y escribía las notas políticas y las de sociedad. Yo escribía notas de la farándula cultural.

 


Ignacio Guerrero Olivares inició en Chihuahua la cultura de la foto artística y ha sido fotógrafo productivo y perfeccionista desde hace 40 años. Tiene en su archivo un caudal de vistas impresionante, paisaje, retrato, historia, publicidad, modelaje, texturas; nada escapa a su mirada. Es Premio Chihuahua de Arte Fotográfico y maestro de varias generaciones de fotógrafos que en su estudio trabajaron y aprendieron técnicas y ciencia de la imagen.

Jesús Chávez Marín es editor de Estilo Mápula

lunes, 3 de agosto de 2026

Viendo visiones

 

Diseño gráfico: Copilot IA

Viendo visiones

 

Por Federico Urtaza

 

Hay que probar la salsa para comprobar que, de veras, no pica.

Así las cosas, ayer fui a ver La Odisea, afortunadamente y por fin subtitulada.

Fue Walt Disney el precursor de la idea de que las grandes historias, esas que diríamos arquetípicas, surgieron en Hollywood. Provincianos, como a fin de cuentas somos todos, el provincialismo gringo es la exacerbación de que, como decimos acá, fuera de México todo es Cuautitlán. Dada la influencia cultural de esa parte de Norteamérica, lo aceptamos como salsa de la que no pica y con esa aderezamos la versión de la vida y el mundo que nos da la cinematografía hollywoodense, influencia que no deja de sentirse en todas las demás cinematografías, acaso porque el cine es de fórmulas.

Por naturaleza, el cine es emocional, aunque en su factura prevalece lo racional. Nada es gratuito y todo está íntimamente conectado (o debería estarlo, casos en contrario hay muchos y hasta el espectador menos avezado lo percibe). Vamos, es por eso que, antes de emprender la escritura del guion, es fundamental decir en un par de líneas de qué va el cuento, de modo que en un destello se intuya lo que será el producto final.

Si la producción fílmica hollywoodense está pensada para el público del segmento de Norteamérica situado entre Canadá y México, dada su influencia cultural, asumida en buena parte del globo terráqueo, nos adaptamos a lo que nos venden como si fuera de veras universal. Claro está que luego, como las modas, andamos usando algo que no nos queda bien, pero es lo de hoy.

Aquí ya podemos hablar de identidades difusas, opuestas a una identidad paradigmática, la de lo gringo, que, a su vez, se anticipa como respuesta a la gran pregunta: ¿qué soy? y por lo visto, ese qué (ser humano, persona) ha sido desplazado por ¿quién soy? y ¿con quién me identifico? Y miren ustedes, para ir entrando en materia, lo de gringo es tan genérico como griego, en relación con los textos homéricos, donde hay aqueos, argivos y demás bajo la denominación de griegos.

Si un país se caracteriza por la multiplicidad de etnias nativas e inmigradas, es EUA, aunque también se caracteriza por la eliminación obligatoria, al amparo de una supuesta integración bastante selectiva en la práctica, que supone abandonar toda etnicidad para convertirse en American. Eso sí, incorporando falsificaciones culturales que incluyen la comida china, el taco, la piñata y la pizza, por ejemplo.

Es así que el cine hollywoodense se ha ocupado en producir versiones de lo que es ser American. Vaya manera de ilusionar en lugar de verdaderamente integrar; tal vez eso ayude a acercarnos al afán de enfatizar las diversidades de una manera artificiosa, en lugar de basar la identidad en la idea de especie humana. En su lema, plasmado en la moneda E pluribus unum (de muchos uno) no deja de sentirse su versión de la sentencia mexicana: “Si todos somos de barro, no es lo mismo bacín que jarro”.

Como ficción fundacional norteamericana, las diferencias se asumieron en los estereotipos frecuentados por el cine y poco a poco, a querer y no, fueron aceptando la idea de diversidad en cualquiera de sus manifestaciones, hasta llegar a la contraposición que bien podemos simplificar con los términos woke y Maga, tan etéreos el uno como el otro, pero indudablemente de gran utilidad ideológica.

El debate, si así puede llamársele a los dimes y diretes surgidos primero de la carnada del avance de La Odisea de Christopher Nolan y luego ya de la exhibición de la película, creo que deja de lado lo principal: es un filme dirigido, como siempre y fundamentalmente sucede, al público gringo (retomo el genérico incluyente) y de carambola, al resto del mundo.

Para empezar, la apropiación, que no adaptación, del texto homérico para convertirlo en una historia americana disfrazada, para mayor atractivo. Bajo la premisa de una actualización del texto clásico para mejor comprensión de la generación actual, basada, por cierto, en una traducción que le dio una gloria inmerecida a su autora, que halló conveniente reescribir antes que presentar, la película nolaniana recurre a varios trucos, como el de agringar el habla de los personajes, enfatizar la inclusión (bueno, hasta un asiático que, por imitar a Odiseo guiño, guiño, se quita la cera de las orejas para oír el canto de las sirenas y acaba tirándose al mar) proponer diálogos que son tipo: “Te lo digo, Juan, para que lo entiendas, Pedro”, como el de Odiseo con Calipso, Circe y Penélope, o el fin de la Edad de Bronce, que, sin mucho enredarse, son una crítica a los EUA actuales, del trumpismo y la polarización real de la sociedad gringa.

Y así ya llegamos al de qué se trata la película: el fin de la hegemonía local y externa del imperio gringo. Nada que ver con Homero, de no ser el de apellido Simpson.

Como película, se deja ver; no diría que es de lo mejor de Nolan. Tiene un gran diseño de sonido (tal vez lo mejor), los personajes, planos, aunque buenas actuaciones (qué tal Lupita Nyong'o cuando le dice a Telémaco que ofrece disculpas por las molestias ocasionadas, o toda Charlize Theron, presentada como la amante ideal de todo hombre casado / aburrido) escenas de combate con personas en locaciones reales ¿y qué decir del momento Tom y Jerry, cuando los tránsfugas de la puerta al más allá corretean a Odiseo con su Let's go!?

En fin, no hay como tener una buena historia bien contada. Eso suele ser más eficaz que un rollo bien intencionado.

 


Federico Urtaza es licenciado en derecho por la Universidad Autónoma de Chihuahua, con maestría por la UNAM. En 1978 fundó la revista Palabras si arrugas, que inició en el estado de Chihuahua la literatura del siglo 21. Es autor de varios libros de teatro y de cuentos, entre ellos Del polvo al espejismo.

sábado, 1 de agosto de 2026

Roto

 

Diseño gráfico: Copilot IA

Roto

 

Por Gabriela Borunda

 

Me ves decir no

cuando todos

incluso tú

dicen sí

Y crees que me conoces

murmuras los nombres

de mis amantes

(yo no tengo amantes

solo días de primavera)

Crees que me conoces

porque alguien te dijo

que le leyó mi libro

¿Cuál?

Pero no sabes qué libros

escribí en silencio

con otro nombre

Ni sabes qué lado

de mi corazón va a matarme

No conoces el nombre

de mi sepulturero

 

Sabes que siempre le digo

idiota al idiota

Y te sientes aludido

 

Pero lo que no sabes

es que mi corazón roto

es un jardín

donde todos

pueden descansar

Incluso tú

Puedes contar conmigo

 


Gabriela Borunda ha publicado en la Colección Flor de Arena, en las revistas Solar, Tierra Adentro, en la Editorial de la UNAM y en un proyecto binacional apoyado por la Fundación Ford para América Latina. Textos suyos han aparecido en periódicos locales y nacionales. Recibió el Premio Chihuahua, El Premio Nacional de Arte Joven, El Premio Sonora. Fundo el proyecto Farito Editores y trabajo más de 25 años con jóvenes vulnerables.

Kiss – Asylum (1985)

 

La cinta musical

Kiss – Asylum (1985)

 

Por Miq Ramírez Ochoa

 

Formada en 1973, la banda neoyorkina Kiss estuvo inicialmente compuesta por Paul Stanley en voz y guitarra rítmica, Gene Simmons en voz y bajo, Ace Frehley en voz y guitarra principal, y Peter Criss en voz y batería.

     En febrero de 1974 lanzaron su primer álbum, Kiss, con el sello Casablanca, y sus mejores trabajos fueron Destroyer (1976), Rock and Roll Over (también de 1976) y Love Gun (1977). Esa alineación duró hasta la partida de Peter Criss, en 1980.

     En cada álbum salieron maquillados y el primero sin crema ni polvo en sus rostros fue Lick it Up, en 1983, cuando ya no estaban el “Hombre Espacial” Ace Frehley, ni el “Gato” Peter Criss.

     Para el 16 de septiembre de 1985, salía al mercado Asylum, un álbum impregnado de Glam metal y Hard rock, el cual contó con la alineación más técnica y estilizada que haya tenido Kiss: Bruck Kulick en la guitarra líder y el “Zorro” Eric Carr, en batería y percusiones.

     Fue editado en cassette, LP y CD, bajo el sello discográfico Mercurio en Nueva York.

     Asylum es el decimotercer álbum de estudio de esta banda norteamericana (y nuestro número 13 en esta reseña musical), con Kulick y Carr como miembros oficiales, y tal alineación duró hasta la muerte de Carr en noviembre de 1991, quien fue sustituido por Eric Singer. Kulick permaneció como integrante hasta el año 1996.

     La portada muestra a los cuatro integrantes con luces ovales de colores, atravesadas diagonalmente en caída entre ellos de izquierda a derecha, como de fondo cinematográfico, y con labios de colores en cada miembro: morado para Stanley, rojo para Simmons, azul para Kulick y verde para Carr. Esos colores reflejaron el lanzamiento de sus álbumes en solitario, aquel lejano día 18 de septiembre de 1978, cuando cada uno lanzó un disco individual con fondo de esos tonos (pero aquella ocasión los miembros originales en tonos azul y verde eran Ace Frehley y Peter Criss, respectivamente).

     Técnica y magistralmente, Bruce Kulick y Eric Carr fueron mejores en guitarra y batería que Frehley y Criss, pero su altibajo fue no cantar individualmente, solamente participaron en coros, con la salvedad que Carr interpretó una sola vez la canción “Beth”, de Criss, en 1988 (álbum recopilatorio Smashes, Thrashes & Hits).

     La cinta o el disco, según sea el caso, inicia con “King of the mountain”, interpretada por Paul Stanley, en donde Kulick y Stanley arremeten en fiesta de seis cuerdas cada uno, cantando sobre ser el rey en una montaña: Come on, yeah, I'm gonna climb the mountain, I'm gonna hit the top, I wanna go where nobody's ever been, I'm never gonna stop. I'm gonna reign, I'm gonna shine, I'm gonna hit the ground, I'm gonna shoot through the night like a shotgun. I'm gonna get on down, I wanna get on down. I'm the king of the mountain (bis)... Let's go, yeah, let's go (Vamos, sí, voy a escalar la montaña, voy a llegar a la cima, quiero ir a donde nadie ha estado, nunca voy a parar. Voy a reinar, voy a brillar, voy a tocar el suelo, voy a disparar por la noche como una escopeta. Voy a moverme, quiero moverme. Soy el rey de la montaña (bis)... Vamos, sí, vamos).

     “Any way you slice it” presenta la voz acelerada y agolpada de Gene Simmons, con un bajeo fundido entre dos guitarras electrizantes y la marchante batería de Eric Carr.

     “Who wants to be lonely?”, en voz de Stanley, nos comunica: …Wake up in the middle of the night, nobody's gonna make it alright, ooh, I want to say to you time is just passing us by. You keep waiting for something called love. Who wants to be lonely? Who wants to be with you tonight, oh, oh? (…Despierto en medio de la noche, nadie va a arreglarlo, ooh, quiero decirte que el tiempo simplemente nos está pasando. Sigues esperando algo llamado amor. ¿Quién quiere estar solo? ¿Quién quiere estar contigo esta noche, oh, oh?)

     “Trial by fire”, es una combinación de Glam rock con Hard rock, característico “ochentero”, que nos ponía a bailar o hacer desmadre aquella década, con chicas y compas de la secundaria y luego de la carrera técnica. Compuesta por Simmons y Kulick, es interpretada por Gene Simmons y nos relata acerca de vivir la vida como prueba de fuego.

     “I’m alive” no deja de presentar ese Glam movido con Stanley (desenfreno puro en música y en letra).

     “Love’s a deadly weapon” es una entrega ininteligible vocalizada por Simmons, ya que guitarras y batería ahogan su voz por momentos, y el bajo aparece con mayor volumen en el tercer tercio de la canción.

     ¡Pero qué entronización se da con “Tears are falling”! ¡Viene lluvia en sequía! Es Paul Stanley y su voz afinada, quien nos regala esta reflexión melódica y literaria, mitad balada y mitad rock, dadas sus notas y mensaje: I read your mind like an open book, you lost the fire in your eyes, you turn to me with a different look and then it's raining, looks like it's raining. Oh no, tears are falling... Something is wrong as I hold you near, somebody else holds your heart, yeah, you look at me with your eyes in tears. And then it's raining, feels like it's raining, oh no, tears are falling... I saw you cry and now it's raining, yeah, looks like it's raining (someone stole your heart) and now it's raining, feels like it's raining, oh no, tears are falling, oh no, tears are falling –no, no, falling from your eyes (Leo tu mente como un libro abierto, perdiste el fuego en tus ojos, me miras con una expresión diferente y luego está lloviendo, parece que está lloviendo. Oh no, están cayendo lágrimas... Algo anda mal mientras te abrazo cerca, alguien más tiene tu corazón, sí, me miras con tus ojos llenos de lágrimas. Y luego está lloviendo, se siente como si estuviera lloviendo, oh no, están cayendo lágrimas... Te vi llorar y ahora está lloviendo, sí, parece que está lloviendo. Alguien te robó lágrimas, oh no, están cayendo lágrimas –no, no, cayendo de tus ojos).

     “Lágrimas cayendo” nos arrastra a un desagüe de recuerdos juveniles, entre risas y decires de camaradas de aquellas épocas “ochenteras”, nostalgias en paraíso perdido, el paraíso destronado que todos poseemos, desgraciadamente.

     “Secretly cruel” es una pieza musical arrastrada en las andanzas desinhibidas de Gene Simmons.

     “Radar for love”, con ese guitarreo líder, técnico y educado de Bruce Kulick, por enésima ocasión habla de un S.O.S., para un chico necesitado de una chica.

     “Uh! All night” nos despide en marcha de voces (Simmons, Kulick y Carr), bajo la voz guía de Stanley.

     Asylum tuvo como músico invitado a Jean Beauvoir en bajo y coros en las piezas “Who wants to be lonely” y “Uh! All night”, ya que Simmons estuvo de “talegón” en las sesiones. Y como rareza, Paul Stanley tocó el bajo de Simmons en su exitosa “Tears are falling”.

     Finalmente, se ubicó en la posición 20 del US Billboard 200 de la Unión Americana, número 12 en UK Albums Chart del Reino Unido y número 3 en Topplistan de Suecia.

 



Miq Ramírez Ochoa especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y las novelas En busca de un año y El escape, tiene un diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos, como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.

jueves, 30 de julio de 2026

¿Quién querría una piedra de amiga?

 

¿Quién querría una piedra de amiga?

 

Por Guadalupe Ángeles

 

Aquí estamos, en silencio, mirándonos sin mirar, admitiendo que la situación debe ser así. Es cierto, me gusta hacer frases, ¿pero en realidad eso hace esto menos grave? No sé. Si creyéramos en la gravedad no habríamos entrado en este juego sin pies ni cabeza. Porque sí tenemos ambos, ¿o cómo se dice que los dos tenemos cuerpo humano? , sí, a veces lo literal suena absurdo y ser inexplicables también entra en nuestra apuesta por “sernos”.

Sabes que me gusta buscar caminos fáciles, tú lo eras, según yo, o así lo imaginé cuando empecé a romper tus armas, riéndome de ellas, haciéndolas como si fuera inmune a ellas, pero lamentablemente lo soy ¿lo soy? Enteramente entregada al juego, me podía reír, sí, risa de nervios, como si conociera por dentro los cajones donde nos quieren meter, por género y número, porque los conozco, como conozco a los de tu especie.

Seguramente dirás lo mismo de mí y emprendiste el camino que mejor te llevaría a lo profundo de mis anhelos para hacer fiestas, y las hicimos, claro, no hay arrepentimiento, hay lucidez, y tal vez eso fue lo nuevo para ti. Lo que pude aportar a tu tránsito por ese pasillo donde tomaste lo que quisiste cuando quisiste sin ningún problema.

Tampoco presumo de ser un problema para ti, quise ser tu muerte, es cierto, pero ya estabas preparado y yo no veía para mí un futuro carcelario como deseable, eso nos salvó, a ti de la nada, a mí de un destino, no sé que tan edulcorado como protagonista de alguna película serie B, de presupuesto más bien humilde.

En fin, tampoco caeré en el alcoholismo para hacerme soportable tu presencia, prefiero prescindir de ella, o acercarme a ti como la mosca a la que la rana le invita a llevarla al otro lado del estanque, prefiero mi vida de vuelos erráticos a posar mis patas sobre ti y creo que es mejor para mis cientos de ojos posarse en paisajes ajenos a tu mirada.

Extrañamente esto no es un adiós, es quizá un entrecerrar los ojos ante tu evidente decadencia y mi lucidez no sé que tan majestuosa todavía.

 


Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009) y No es luz, mas enceguece (2023). Ha colaborado en ÁgoraEl FinancieroEl InformadorEl OccidentalLa Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y EspéculoPremio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.