viernes, 20 de febrero de 2026

¿Perdón y olvido, verbos afines?

Foto Pedro Chacón
 

¿Perdón y olvido, verbos afines?

 

Por Enrique Alfonso Reyes Siáñez

 

En nuestro navegar por la vida nos podemos encontrar con circunstancias que son adversas, y que nos ocasionan enojo o resentimiento contra alguien que nos hizo algún daño. Por tanto, es evidente que existe un contexto entre dos personas, el que ofende y el ofendido, conjugando una serie factores como los sentimientos que forjan pensamientos que emanan de una herida, enojos, frustraciones, entre otros aspectos que influyen.

Sin embargo, al hablar de un contexto donde se propicia un enfrentamiento de ideas, criterios, es decir, a través de ese conflicto podemos distinguir un discurso de pensamiento que proceden tal vez de un desacuerdo, por lo tanto, se afectan sentimientos de ambas personas, lo cual nos conduce a una serie características propias del asunto, y en el mejor de los casos se va creando un resentimiento.

Ante tales circunstancias es recurrente pensar en un posible escape emocional, lo que significa no enfrentarse a emociones que ocasionan una o varias heridas. Ante este panorama que nos impulsa a tomar decisiones: reconocer el hecho y salir adelante o ignorar el problema y cargar con el conflicto.

Lo que pretendemos ahora es hacer una especie de análisis cuyo objeto es darnos cuenta de la esencia del contexto, por lo tanto, es evidente tomar la decisión, y así encontrar una salida coherente al problema, es decir, en nuestra voluntad radica esa virtud de elección, eso significa, el pensamiento subjetivo.

También no hay que descartar la idiosincrasia que viene a ser un factor influyente en este asunto, es decir, las características propias de una colectividad o región. Optar por una de ellas se asocia con dicha voluntad consciente al tomar la decisión.

A partir de esta apreciación podemos señalar que hay dos verbos que al parecer sus términos son similares, pero con significados totalmente opuestos, por tanto, es importante enfatizar en el paralelismo de los significados, porque lo que nos interesa es dejar en claro algunos factores que podemos confundir al definir nuestra postura entre olvidar y perdonar.

Por principio de cuentas vamos a consultar dichos verbos para encontrar certidumbre en sus significados y explorar bien la acción que está implícita en cada uno, pues el Diccionario de la Real Academia Española que nos proporciona dicha fidelidad en ambas consultas. A continuación vamos a buscar los verbos olvidar y perdonar, para después discutir y reflexionar acerca de los significados.

·        Perdón. Remisión o indulto de una pena merecida, de la ofensa recibida u obligación pendiente.

·        Olvido. Descuido de algo que se debía tener presente.

Ahora bien, dichos verbos son afines; sin embargo sus significados son paralelos, es decir, ambas palabras nos aportan ideas distinta entre sí, por tanto, es probable que tengan semejanza en cuanto a la forma de percepción, pero definitivamente la acción es distinta.

Podemos considerar que el verbo perdonar se refiere a un hecho de indultar, es decir, tener la “voluntad” de enfrentar una situación que nos ofende provocando emociones y pensamientos que conjugados son frustraciones que buscan un desfogue. En este sentido, perdonar en un acto de sinceridad, honestidad entre otros valores de la persona.

Lo que podemos pensar en que la acción es un proceso que libera y permite edificar dentro del contexto, es decir, estamos afirmando que, de acuerdo con Mariano Crespo (2004), el perdón es un acto que requiere de otros elementos, ya que por sí solo no es posible su efecto. Esto nos deja entre ver que existe un contexto que es interpretado por el que ofende y ofendido.

Reflexionar dentro de la perspectiva del acto mismo, se puede tomar como un proceso de liberación, recordemos que tenemos el gran ejemplo de Jesús de Nazaret, quién predicó entre los hombres acerca del “perdón de pecados”, por tanto, es un proceso que libera el conflicto que existe entre el que ofende y el ofendido. (Juan 8:3)

En la historia de la India hubo un personaje que promulgo su pensamiento de la “no violencia”, Mahatma Gandhi (1869-1948) Profesaba que el perdón no significaba olvidar o justificar las acciones de los demás, sino liberarse a uno mismo del peso de la ira y el resentimiento. Además, él enfatiza que el perdón es una forma de elevarse por encima de las confrontaciones y encontrar una solución pacífica. Astorga (2024)

“Perdonar es elegir amar”, Mahatma Gandhi.

Lo que encierra está frase de Gandhi es simple; al perdonar estoy reconociendo mi resentimiento contra el otro, es decir, al otorgar el perdón me estoy liberando de todo aquello que le hace daño a mi corazón, y lo puedo desearlo para el otro por humanidad; y en este caso el contexto se redifica consensuada menté.

Entendemos que el verbo perdón se refiere a un proceso de “liberar y dejar las circunstancias”, por tanto, es importante enfatizar que dicha acción está comprometida con el tiempo. Según Mariano Crespo, nos menciona tres fases del perdón:

·        Perdón pleno es aquel perdona y olvida, es decir, no solo decide no odiar al perdonado, sino que recupera la relación de confianza o amor, como si la ofensa no hubiera tenido lugar.

·        Perdón parcial es aquel que no decide odiar por la ofensa recibida, pero no recomponen las relaciones preexistentes.

·        Perdón condicional es aquel que subordina algunos o todos los efectos del perdón, imponiendo sus reglas o al cumplimiento de otra condición,

A continuación, vamos a discutir y reflexionar acerca del verbo olvidar, y así tener en claro dicha postura, es decir, bastante se ha dicho que el olvido de alguna manera reemplaza al perdón, esto significa que se logran confundirse inconsciente menté.

Lo que nos señala diccionario de la Real Academia Española: la define como descuido de algo que se debía tener presente, esto significa que hay una intención que carece de semejanza, porque la persona está consciente de la circunstancia que está presenciando, y en este caso hay que tomar decisiones que van a definir dicha postura para enfrentar el conflicto.

Es pertinente mencionar que dicho verbo que le antecede un pensamiento, por tanto, hay que enfatizar en la acción que implícitamente es el hecho de no enfrentarse con el contexto que encierra emociones, pensamientos que nos introducen a un resentimiento o rencor y suele abrir heridas.

El olvido no permite ninguna reedificación del contexto, sin embargo, tiende a “guardar o archivar” en la memoria, es decir, estudios de carácter científicos nos comprueba que los conflictos perjudican a la salud, y en este sentido de alguna manera estamos cargando con el peso del resentimiento o tal vez rencor por ese hecho.

“El olvido no es una simple ausencia de memoria, sino una forma activa de vivir”. Friedrich Nietzshe.

En la cultura occidental hubo un filósofo, poeta Friedrich Nietzshe (1844-1900) su pensamiento fueron temas como la verdad, la moral y autorrealización entre otros asuntos filosóficos. Lo que podemos deducir de la frase de F. Nietzshe, para él dicho verbo es recordar y de alguna manera será volver disfrutar, lo que significa, aferrarse al pasado.

Esta anotación de Nietzshe es valiosa porque plantea que el recuerdo es, en parte, nuestro temor al vacío, al vacío del futuro ”lo que está por ver”. Pages Santacana.(2012)

Por lo tanto es pertinente reconocer que dichos verbos son paralelos, debido a  que la acción es opuesta, sin embargo podemos considerar que la combinación de ambos logramos concebir el perdón pleno, es decir, soltar los pensamientos que se origino en el contexto entre el ofensor y ofendido.

Es prudente mencionar “el auto perdón “, es otra faceta donde se carece de un contexto como tal, por lo tanto, es una introspección de tipo consciente; pues es un acto de honestidad  y sinceridad con uno mismo. Reconociendo los errores del pasado que suele traer culpa.

Al hablar de un proceso de liberación de culpas y resentimientos para ejercer nuestra voluntad a través de las decisiones, por tanto, Expertos en el tema mencionan y recomienda esta práctica para mantener la salud mental y mejorar tus relaciones personales, así como también la autoconfianza.

De acuerdo con la siguiente página web: https://www.escritosdepsicologia.es/autoperdon/?expand_article=1&expand_article=1

Encuentras todos los pasos para realizar el auto perdón con uno mismo, y obtener dicha salud mental y por consecuencia bienestar emocional. Para una condición más saludable en cuanto a una estabilidad emocional; a través de esta práctica consciente podemos establecer metas que nos conduzcan a tener una vida plena.

A lo largo del presente artículo hemos planteado que las acciones de los verbos perdón y olvido son totalmente opuesta, por tanto, es importante recordar que no hay semejanza de ningún tipo, sin embargo encontramos que se complementan logrando el perdón pleno.

También según Mariano Crespo, nos señala tres facetas del perdón que se distinguen entre sí por sus características, ya que son empleadas en diversas ocasiones según el parecer de la persona conjugados con los valores y principios, es decir, se requiere un contexto donde hay el ofensor y el ofendido.

También reflexionamos en la importancia del perdón y olvido que de acuerdo con algunos expertos en el tema se comprobó que el verbo perdón tiene su acción implícita en “liberar”, mientras que el olvido es de “negarse al contexto o a las circunstancias”, y por lo tanto, carece de toda oportunidad de reedificar el contexto.

Finalmente se revisó el tema del auto perdón, encontrando que es una práctica que conlleva a la salud mental entre diversos beneficios para la persona quien lo lleva a cabo, por tanto, mejora las relaciones interpersonales, se libera de culpas o resentimientos para ejercer buenas decisiones entre otros aspectos de la persona.

Por último uno de objetivos primordiales de este artículo es tener la noción de dichos verbos que no son reemplazables, es decir, de alguna manera habrá la posibilidad de una afinidad, lo cuál el presente documento lo refuta argumentando que el perdón y el olvido son totalmente opuestos.

 

Bibliografía Consultada.

Crespo Mariano (2004) El perdón. Una investigación  filosófica. Ediciones Encuentro S.A.

 Pagés Santacana Anna (2012) Sobre el olvido. Herder Ediciones.

Nieto con Astorga. Frases de Gandhi sobre el perdón. (12 de julio de 2024) Frases de Gandhi sobre el perdón: Descubre sus enseñanzas y reflexiones inspiradoras - Astorga Política

 

M.E.S. Enrique Alfonso Reyes Siáñez

 

 

Enrique Alfonso Reyes Siáñez es licenciado en letras españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde también tiene maestría en educación superior. Algunas de sus publicaciones son: Sendero de amor (Colección de poemas1998) Rocío de sentimiento (Colección de poemas 1999) Estudio de los valores éticos, un acercamiento al universo de los valores (2000).

viernes, 6 de febrero de 2026

Adiós, amiga


 

La columna de Bety

Adiós, amiga

 

Por Beatriz Aldana

 

Hace unos pocos días me tocó la mala fortuna de enterarme de una noticia que me causó mucha consternación y tristeza. Internamente me solidaricé con todos los allegados a la personita que se adelantó a este camino que recorremos todos y que algún día nos marca la meta de llegada. Una querida amiga que me leía cada semana en este espacio. Empleo la palabra internamente, porque alguna cuestión por ahí era impedimento para hacerlo de manera visible.

En estas situaciones lo que es un deber solidario es patentizar el apoyo y el pesar por tan irreparable pérdida. Pero aquí me permito externarlo de manera un tanto complicado, y hasta cierto punto difícil de tomar la decisión de hacer presencia o ausencia en un momento tan sensible y delicado, para mostrar acompañamiento a quien está siendo una persona importantísima, y sobre todo de extrema compañía espiritual, física y emocional.

Pues bien, la decisión fue tomada por mí, aún a pesar de consejos de amistades que me sugerían que lo mejor sería permanecer al margen, por tratarse de una situación familiar y por los vínculos aún existentes en torno a esta personita especial a quien me refiero. Pero yo siempre pienso y digo: alguien en algún lugar me cuida, porque al estar en la ceremonia de despedida religiosa surgió la bendición de un ángel en figura de mujer que me solicitó participar de cierta manera en ese espiritual y sensible momento.

Tal vez solidaria la dama lo hizo al verme sentada sola en una hilera, o tal vez percatándose de la tristeza que me embargaba al saberme por ética y por educación posicionada en un lugar ambiguo y hasta cierto punto incómodo y con cierta timidez por necesariamente ocuparlo.

En fin, así es la vida, y las más de las veces ella misma se encarga de ponernos a cada quién en el lugar que en ciertas circunstancias nos corresponde.

 


Beatriz Aldana es contadora y siempre ha trabajado en la industria y en corporativos comerciales. Gran lectora, escribe y produce crónicas de video en sus dos blogs de Facebook, además de La columna de Bety en Estilo Mápula.

domingo, 25 de enero de 2026

A quien corresponda

 


A quien corresponda

 

Por Guadalupe Ángeles

 

Deliciosa sensación tomar el metro (conocido como tren ligero en la ciudad donde vivo) cuando todos los asientos están libres. Eso me pasó ayer por la tarde, luego de un largo camino en carretera, ya que tomé en la última (o primera, según se vea) estación de este no tan ligero transporte. Y cuál no sería mi suerte que al sentarme en un asiento rojo veo a un lado de mí un folder amarillo: Como no se veía en los alrededores dueño alguno, no tuve reparo en tomarlo entre las manos y abrirlo. Como tales hallazgos, creo, son dignos de compartirse, les dejo aquí lo que en una hoja tamaño carta (único contenido de ese folder) leí:

Querida Niña que naciste en esta familia, heredaste el gusto de reír con otros, la posibilidad de hablar y estar de acuerdo o de discutir sin romper lazos, no tienes que cargar con las culpas de nadie, llegará un momento en que quieras ser juez, recuerda que no es necesario, eso es algo que puedes transformar, ver con amor los errores de los otros, saber que es posible perdonar a quienes no pudieron hacer otra cosa más que esa que hicieron y rompió algo en ti, te hizo reconocer al mundo como algo peligroso. Quédate tranquila, llegará un tiempo en el que tendrás la certeza de que siempre encontrarás un abrazo y que también tú puedes abrazarte porque hubo amor para ti y todavía puedes entrar en los brazos de tu madre, tus hermanas y tu futura hija, ahí hay amor para ti.

Querida Niña que no le temes a la noche, ni a los fantasmas, ese valor te acompañará siempre, puedes estar sola sin que te moleste el silencio, sabes que ahí hay una música que puedes dibujar con tus palabras. Eres amada. Dentro de ti existe ese calor que hace hogar en cualquier parte, sabes mirar dentro de ti y desde ahí invitar a jugar a quien quieras, tu corazón es un jardín soleado, todo el tiempo que tú quieras podrá serlo.

Niña inmensa porque los límites son dibujos y tú tienes los lápices de colores para vestir estrellas y galaxias, así eres, así serás, de ese tamaño porque a través de tu cuerpo corre una sangre tibia, roja, que ama la vida. La rebeldía será un día tu fuerte, desde ahí darás la guerra y desde ahí también sembrarás la que tú eres porque eres fruto de ti misma, y aunque afuera esté nublado, hay un mar a mediodía en tu mirada, en la conciencia que eres de ti. Sí, no he de negar que el mundo es un lugar peligroso, pero tu valor puede enfrentarlo y salir de cualquier conflicto con el rostro mojado en lágrimas tal vez, pero sonriendo porque sabes de qué va el juego, sabrás jugarlo, confía en eso. Vas a estar bien.

 


Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005) y Raptos (2009). Ha colaborado en ÁgoraEl FinancieroEl InformadorEl OccidentalLa Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y EspéculoPremio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente reside en Guadalajara.

Entre flores y provocaciones: hippies y yippies en la contracultura


 Diseño gráfico: Marco Benavides

Entre flores y provocaciones: hippies y yippies en la contracultura

 

Por Marco Benavides

 

En la turbulenta década de los sesenta, Estados Unidos fue escenario de una rebelión cultural sin precedentes. En medio de la Guerra Fría, la lucha por los derechos civiles y la guerra de Vietnam, surgieron movimientos juveniles que cuestionaron de raíz los valores dominantes heredados de los años cincuenta, por el rígido control del comportamiento de los jóvenes en los Estados Unidos, encabezado por su presidente Eisenhower, militar y héroe de guerra.

Entre ellos, los hippies y los yippies se convirtieron en símbolos de la “contracultura”, proponer otras formas de vivir, pensar y relacionarse cuando la cultura oficial se percibe como rígida, injusta o vacía‒, aunque con enfoques profundamente distintos sobre cómo desafiar al sistema.

El movimiento hippie nació a comienzos de los años sesenta, especialmente en San Francisco, en el emblemático barrio de Haight-Ashbury. Más que un proyecto político organizado, fue una forma de vida. Los hippies rechazaron el consumismo, la rigidez moral y la violencia institucional, proponiendo en su lugar el pacifismo, la vida comunitaria y una búsqueda espiritual inspirada en filosofías orientales como el hinduismo y el taoísmo. El amor y las flores, así como coloridas estampas citadinas, eran comunes en aquellos días. Su oposición a la guerra de Vietnam fue clara, pero no necesariamente articulada a través de estructuras políticas tradicionales.

La estética hippie se convirtió rápidamente en un lenguaje visual propio: cabello largo, ropa colorida y artesanal, símbolos psicodélicos y una relación íntima con la música. El rock psicodélico, con bandas como Jefferson Airplane o Grateful Dead, y eventos masivos como Woodstock en 1969, que funcionaron como rituales colectivos de una generación que aspiraba a transformar la conciencia antes que las instituciones. El llamado “Verano del Amor” de 1967 marcó el punto culminante de esta utopía juvenil.

Los yippies, en cambio, representaron otra cara de la misma rebeldía. El Youth International Party, fundado alrededor de 1967 por figuras como Abbie Hoffman y Jerry Rubin, surgió de la convicción de que la retirada espiritual no era suficiente. Para los yippies, el sistema debía ser confrontado directamente, pero no mediante la solemnidad ideológica, sino a través de la sátira, el teatro y la provocación mediática. Su activismo fue deliberadamente escandaloso, diseñado para exponer el absurdo del poder.

Uno de sus actos más recordados ocurrió en 1968, cuando nominaron a un cerdo, “Pigasus”, como candidato presidencial, ridiculizando la política institucional. Ese mismo año, durante las protestas contra la Convención Nacional Demócrata en Chicago, los yippies adquirieron notoriedad internacional. Esta fama quedó indeleblemente marcada por las confrontaciones con la policía durante la convención demócrata de 1968, habiendo declarado el presidente Johnson que no competiría por la reelección en 1969. A diferencia de los hippies, no evitaban la política: la convertían en espectáculo para desarmarla desde dentro.

Aunque compartían estética y generación, las diferencias entre ambos movimientos fueron claras. Mientras los hippies buscaban vivir al margen del sistema, los yippies aspiraban a desestabilizarlo públicamente. Los primeros confiaban en la transformación individual y comunitaria; los segundos en la confrontación simbólica y mediática. Ambos, sin embargo, reflejaron el profundo desencanto de una juventud que ya no creía en las promesas del progreso posterior a la Segunda Guerra Mundial, una vida dedicada al consumismo.

El movimiento hippie comenzó a diluirse a inicios de los años setenta, afectado por su comercialización, el desgaste interno y el fin progresivo de la guerra de Vietnam. Los yippies también perdieron visibilidad después de la elección de Richard Nixon, Watergate y la caída de Saigón, evento que dio por terminada la guerra de Vietnam, en abril de 1975.

Hoy, aunque los movimientos hippie y el yippie ya no existen como organizaciones vivas, su espíritu sigue presente en formas distintas: el ideal hippie reaparece en comunidades alternativas, movimientos ecologistas, estilos de vida minimalistas, espiritualidades no institucionales y culturas que promueven la paz, la diversidad y el bienestar colectivo; mientras que la energía yippie más política y teatral se refleja en activismos contemporáneos que usan el arte, la sátira y las intervenciones públicas para denunciar injusticias y cuestionar al poder.

En conjunto, su legado vive en una mezcla de globalización, creatividad y crítica social que sigue influyendo en cómo imaginamos otras maneras de vivir satisfechos laboral, económica, intelectual y espiritualmente.

 

Dr. Marco Benavides. Enero 19, 2026.



Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua.

domingo, 18 de enero de 2026

Hay fotos en mi memoria filosófica

 


La columna de Bety

Hay fotos en mi memoria filosófica

 

Por Beatriz Aldana

 

Tengo muchísimas fotografías compartidas en la red digital llamada Facebook, así que, en estos primeros días del año que comienza, esa red ha tenido a bien hacérmelas llegar como recuerdos.

En ellas se capta perfectamente cada estado de ánimo, incluso el brillo de la mirada, a veces cierta delgadez en el rostro; en otras son notorios los surcos propios de mi edad. Bien. El recuento de todo ello viene a este tema. Admito sin timidez que estoy absolutamente enamorada de una personita muy especial. Y digo ese calificativo porque es una figura pública, sin mencionar su labor específica, o sea, para salvaguardar su identidad y, por supuesto, por correcta ética.

Pero me sucede algo con ese sentimiento, que hasta el sol de hoy jamás lo tuve en mis otras relaciones, tal vez porque esas personas no estaban en el  foco público, y siempre las tuve con un sentido de pertenencia, sin el menor temor de sentirlos compartidos con absolutamente nadie. En cambio ahora, que supuestamente debo tener mucha más madurez y seguridad en mí misma, mi yo interno me dice en voz quedita esto: Tienes mucha competencia, Beatriz. Y a pesar de que sé que tienes algo distinto y especial en comparación a otras mujeres, esa pequeña o mucha dosis de inseguridad, o como te dijese alguna vez una damita de tus confidencias:

 

No, Bety, no es inseguridad, porque tienes una belleza interna que salta a la vista, lo que sucede es que por alguna razón sientes que no mereces ser amada, o querida. Pero eso es un ciclo de tu vida que no has podido cerrar, porque no quieres, o porque te causa mucho dolor.

 

En fin, regreso a lo de mis fotografías y contemplo en ellas siempre un aura de tristeza, combinada con un profundo amor. Y otra pregunta me salta hoy: ¿Será más bien temor a la vida en sí? He ahí el dilema.

 


Beatriz Aldana es contadora y siempre ha trabajado en la industria y en corporativos comerciales. Gran lectora, escribe y produce crónicas de video en sus dos blogs de Facebook, además de La columna de Bety en Estilo Mápula.

viernes, 16 de enero de 2026

Creedence Clearwater Revival: el relámpago que iluminó una época

 

Diseño gráfico: Marco Benavides

Creedence Clearwater Revival: el relámpago que iluminó una época

 

Por Marco Benavides

 

Hay bandas que construyen su legado durante décadas y otras que iluminan el cielo en un instante, se van, y dejan una marca indeleble. Creedence Clearwater Revival pertenece a esta estirpe. Entre 1967 y 1972, CCR definió un sonido, escribió himnos generacionales y encarnó las tensiones más profundas de la sociedad estadounidense de finales de los sesenta.

La historia comienza lejos de los pantanos del sur de los Estados Unidos, que luego poblarían su imaginario. John Fogerty, Doug Clifford y Stu Cook se conocieron en la secundaria en El Cerrito, California, formando The Blue Velvets a finales de los cincuenta. Tom Fogerty, hermano mayor de John, se integró como guitarrista rítmico. En 1964 firmaron con Fantasy Records, que les impuso el nombre The Golliwogs sin consultarles. Estos años fueron decisivos: John Fogerty emergió como núcleo creativo, afinando una voz rasposa y una forma de escribir que combinaba narración, crítica social y economía expresiva.

A finales de 1967, el panorama musical había cambiado después del “verano de las flores” en San Francisco. Saul Zaentz, nuevo dueño de Fantasy Records, les ofreció grabar con la condición de adoptar un nuevo nombre. Así nació Creedence Clearwater Revival, un nombre que invocaba tradición, pureza y renacimiento.

El primer golpe llegó en 1968 con Suzie Q, una versión extensa que funcionó como declaración de intenciones: CCR no sonaba como la psicodelia dominante ni como el folk introspectivo. Su música parecía venir de otro lugar, más antiguo y terrenal.

Entre 1968 y 1970, Creedence vivió una racha extraordinaria: cinco álbumes exitosos y coherentes. Su sonido blues, country y folk se sostenía en guitarras limpias, ritmos sólidos y la voz inconfundible de John Fogerty. Las canciones parecían simples, pero escondían complejidad narrativa: Proud Mary como metáfora de libertad, Bad Moon Rising anticipando catástrofes con sonrisa amarga, Green River evocando infancias míticas. Y Fortunate Son, su canción más política, se convirtió en himno antibélico que denunciaba la desigualdad en el reclutamiento para Vietnam, pero sin consignas explícitas.

Colocaron nueve sencillos en el Top 10 del Billboard, pero el éxito acentuó tensiones internas. John Fogerty asumió todo el peso creativo, garantizando coherencia excepcional, generando resentimientos. Tom Fogerty se sintió marginado, atrapado entre lealtad familiar y frustración profesional. En 1971 abandonó la banda, marcando un punto de no retorno.

El último álbum, Mardi Gras (1972), reflejó el conflicto. Stu Cook y Doug Clifford exigieron mayor participación compositiva, resultando en un disco fragmentado y desigual. En octubre de 1972, CCR se disolvió sin despedidas grandilocuentes, solo el silencio posterior a una combustión intensa.

Con el tiempo, el legado de CCR no hizo más que crecer. Sus canciones se integraron al imaginario cultural estadounidense y global, utilizadas en películas, documentales y series como símbolos de una época convulsa.

En 1993, la banda ingresó al Rock and Roll Hall of Fame, aunque incluso ese reconocimiento estuvo marcado por ausencias y distancias no resueltas. Creedence Clearwater Revival fue, en esencia, una paradoja: una banda californiana que sonaba como si fuera de Alabama; un grupo de enorme éxito que se desintegró rápidamente; una música sencilla en apariencia, pero cargada de resonancias sociales y emocionales. Como un relámpago, CCR pasó rápido, pero para la generación de la contra cultura, la luz que dejó como fenómeno, sigue 60 años después iluminando el paisaje del rock.

 

Dr. Marco Benavides, 14 enero 2026

 


Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua.