domingo, 26 de julio de 2026

Para de fuera invitaciones, para los de acá indiferencia

 

Para de fuera invitaciones, para los de acá indiferencia

 

Por Pablov Guerrero

 

Hoy escribo acerca de la cartelera de invitados a la Feria del Libro de Chihuahua capital. Reviso los criterios indefinidos para elegir a esos participantes, dejando totalmente de lado a los autores de Chihuahua. Invitan autores mediocres de la ciudad de México e ignoran a gente valiosa, como estos y estas que aquí menciono:

Jessica Anaíd Hernández, Premio Nacional de Cuento Gabriel Borunda 2022 en su 25 edición.

Victoria Rangel, Premio de Poesía Alma Rosa Estrada 2022.

Tampoco hubo invitación para María Dolores Guadarrama, poeta de rango internacional con reconocimientos en más de diez países.

Viendo que también invitaron a un autor de ciencia, aquí también radica la astrofísica Leticia Corral que con el modelo de su teoría matemática corrigió la hipótesis de Stephen Hawking de la Caja de Espacio en la cual no tomó en cuenta la asimetría al definir el tiempo. Autora de Poesía al Universo y de Un Presente para un Pretérito de Relatividad General, recién acaba de publicar otro título.

Otro más: Raúl Manriquez con su libro Días de Septiembre.

José Luis Dominguez, autor de multitud de libros.

Otro autor olvidado es José Alberto Diaz, ganador del Premio Nacional de Cuento Corto José Revueltas.

Y qué decir de la falta de invitación del poeta Gerardo Robles, ganador del premio Estatal de Literatura Joven Rogelio Treviño.

Y José Juan Aboytia, de Ciudad Juárez, ganador del Premio Chihuahua de Literatura con su novela Paraíso difícil de roer.

En cambio se están reciclando presentaciones de libros, libros que ya se han presentado muchas veces e ignorando los libros nuevos de autores que ni siquiera los hicieron en el mundo, quedaron olvidados como si no importaran.

Ninguno fue invitado.

Quiero suponer que es porque se encuentran en los confines más recónditos e inaccesibles del estado, Ciudad Cuauhtémoc.

Pero si trajeron unos desde Tombuctú y desde las Islas Mauricio.

Y me pregunto, si aquí hay una pléyade de talentos, ¿cuántos no habrá en Ciudad Juárez y en otras ciudades, donde también fueron ignorados?

John Lennon – Imagine (1971)


 

La cinta musical

John Lennon – Imagine (1971)

 

Por Miq Ramírez Ochoa

 

La separación de The Beatles en 1970 produjo un escozor interno, tanto en John Lennon como en Paul McCartney, colíderes y coescritores de la banda más famosa del mundo. ¿Por qué? Porque ambos eran amigos desde 1957 y habían sobrevivido trece años de arduas luchas, y luego verse comenzando de nuevo, aunque tuvieran el apoyo de sus esposas Yoko Ono y Linda Eastman, ya no sería lo mismo: dos genios apartados y peleados.

     Cuando Los Beatles no eran tomados en cuenta, allá por 1961, John Lennon dijo: “Debemos luchar hombro con hombro para salir de este atascadero que nos tiene en el hambre”. Y en octubre de 1962 salió a la venta el single Love me do, llegando al número 17 en el UK Singles Chart británico y al primer puesto del Billboard Hot 100 estadounidense; al año siguiente, su primer disco intitulado Please Please Me, los catapultó a la fama con el inmediato número 1 en Inglaterra, fama que no cesaría ni con el último álbum llamado Let it Be (1970).

     Para 1971, ambos ex Beatles llevaban dos álbumes publicados en solitario: John Lennon/Plastic Ono Band e Imagine, de 1970 y 1971 (de John Lennon); y McCartney y Ram, también de 1970 y 1971 (de Paul McCartney). Iban a la par, como era natural en ellos.

     El 9 de septiembre de 1971, John Lennon editó Imagine (Imagina), segundo álbum de estudio y el más impactante, bajo el sello Apple Records que Los Beatles habían fundado. Sus géneros musicales son Rock y Pop, elaborado en formatos disco LP, cassette, 8-Tracks y carrete Reel to Reel.

     Y desde el comienzo se deja sentir la magia musical con la pieza homónima, “Imagine”, que rompió récords mundiales: Imagine there's no heaven, it's easy if you try, no hell below us, above us only sky. Imagine all the people living for today. Imagine there's no countries, it isn't hard to do, nothing to kill or die for and no religion too. Imagine all the people living life in peace. You may say I'm a dreamer, but I'm not the only one, I hope someday you'll join us, and the world will be as one. Imagine no possessions, I wonder if you can, no need for greed or hunger, a brotherhood of man, imagine all the people sharing all the world… (Imagina que no hay paraíso, es fácil si lo intentas, ningún infierno bajo nosotros, encima de nosotros solo el cielo. Imagina toda la gente viviendo el hoy. Imagina que no hay países, no es difícil de hacer, nada para matar o para morir y ninguna religión tampoco. Imagina a toda la gente viviendo la vida en paz. Tú puedes decir que soy un soñador, pero no soy el único, espero que algún día te unas a nosotros, y el mundo será como uno. Imagina que no hay posesiones, me pregunto si puedes, sin necesidad de codicia o hambre, una hermandad de la humanidad, imagina a toda la gente compartiendo todo el mundo…).

     La siguiente canción es “Crippled inside”, que inicia con un arreglo de cuerdas eléctricas salteadas, diseño y estilo propio de Lennon; se ejecuta el contrabajo por Klaus Voormann. Nos sumerge de inmediato con su voz lánguida y original. Si vemos el videoclip de la rola, aparece desenfadado lanzando balones de básquetbol en una canasta, sintiéndose ya libre de la presión Beatle: You can shine your shoes and wear a suit, you can comb your hair and look quite cute. You can hide your face behind a smile, one thing you can't hide is when you're crippled inside (Puedes lustrar tus zapatos y usar un traje, puedes peinarte y verte bastante lindo. Puedes esconder tu cara detrás de una sonrisa, una cosa que no puedes ocultar es cuando estás destrozado por dentro).

     “Jealous guy” es la marcación del sentimiento en un introito de piano, moldeando las teclas un bajeo bien ejecutado por Klaus Voormann. Esta pieza es una balada ad hoc, nos sumerge en el viaje del video hacia la pequeña isla dentro del campo inglés, donde Lennon llevará a su amada para prodigarle los versos más significativos de su alma, de su guitarra y de su teclado: I was dreaming of the past and my heart was beating fast, I began to lose control, I began to lose control, I didn't mean to hurt you. I'm sorry that I made you cry, oh no, I didn't want to hurt you, I'm just a jealous guy. I was feeling insecure, you might not love me anymore, I was shivering inside, I was shivering inside, I didn't mean to hurt you. I'm sorry that I made you cry, oh no, I didn't want to hurt you, I'm just a jealous guy (Estaba soñando con el pasado y mi corazón latía rápido, empecé a perder el control, empecé a perder el control, no quise lastimarte. Lo siento por haberte hecho llorar, oh no, no quería lastimarte, soy solo un tipo celoso. Me sentía inseguro, podrías no amarme más, estaba temblando por dentro, estaba temblando por dentro, no quise lastimarte. Lo siento por haberte hecho llorar, oh no, no quería lastimarte, soy solo un tipo celoso).

     “It’s so hard” es el grito de resistencia de John frente a una sociedad exigente que no es recíproca. Hay un bajeo sincopado aquí y una ejecución de dos saxofones: You gotta live, you gotta love, you gotta be somebody, you gotta shove, but it's so hard, it's really hard, sometimes I feel like going down… You gotta run, you gotta hide, you gotta keep your woman satisfied, but it's so hard, it's really hard, sometimes I feel like going down (Tienes que vivir, tienes que amar, tienes que ser alguien, tienes que empujar, pero es tan difícil, realmente es difícil, a veces siento ganas de rendirme… Tienes que correr, tienes que esconderte, tienes que mantener a tu mujer satisfecha, pero es tan difícil, realmente es difícil, a veces siento ganas de rendirme). Pura filosofía social de la buena…

     “I don´t wanna be a soldier” significa un devaneo de frases de Lennon con una voz ida (dando bandazos), en una orquestación genial semejante al posclásico ruso Igor Stravinsky, con instrumentos como vibráfono, guitarra Slide, saxofón, maracas, pandereta y cuerdas orquestales. Simboliza el asqueo y fastidio de ejercer tal o cual oficio en la vida, porque la guerra de Vietnam lo tenía harto.

     Y esa disolución se conecta con la siguiente canción: “Gimme some truth”, arrancando musical y analíticamente contra los estúpidos que no tienen definición conceptual sobre lo que es su realidad, la causa real que se estudia en Filosofía, Sociología y Antropología Social para dilucidar lo que es evidente. Sí, Lennon sistematiza contra los políticos que repiten mensajes sin analizar su contenido y que van como veletas, al mangoneo del viento:

     I'm sick and tired of hearing things from uptight, short-sighted, narrow-minded hypocritics. All I want is the truth, just gimme some truth. I've had enough of reading things by neurotic, psychotic, pig-headed politicians… I've had enough of watching scenes of schizophrenic, ego-centric, paranoiac, prima-donnas. All I want is the truth now, just gimme some truth (Estoy harto y cansado de escuchar cosas de rígidos, cortos de vista, hipócritas de mente cerrada. Todo lo que quiero es la verdad, solo dame alguna verdad. Ya he tenido suficiente de leer cosas de neuróticos, psicóticos, políticos cerdos cabezones… Ya he tenido suficiente de ver escenas de divas esquizofrénicas, egocéntricas y paranoicas. Todo lo que quiero es la verdad ahora, solo dame alguna verdad).

     “Oh, my love” es sugestiva, hace llorar con su guitarra y piano eléctrico, donde intervienen unos dulces platillos tibetanos: Oh, my love, for the first time in my life my eyes are wide open. Oh, my lover, for the first time in my life my eyes can see. I see the wind, oh, I see the trees, everything is clear in my heart. I see the clouds, oh, I see the sky, everything is clear in our world (Oh, mi amor, por primera vez en mi vida mis ojos están bien abiertos. Oh, mi amante, por primera vez en mi vida mis ojos pueden ver. Veo el viento, oh, veo los árboles, todo está claro en mi corazón. Veo las nubes, oh, veo el cielo, todo es claro en nuestro mundo).

     Y aparece “How do you sleep?”, muy severa…, auchhh, y cala la méndiga: Lennon confronta a Paul McCartney en torno al álbum Ram de este último, publicado el 17 de mayo del mismo año 1971 (cuatro meses atrás), por haber provocado McCartney a Lennon en una de sus canciones (“Too many people”) e insultado en la portada del disco, donde aparece Paul detrás de un cerco tomando con sus manos los cuernos de un carnero, simbolizando este animal a John. Y John Lennon responde burlándose de cosas que Paul McCartney compuso con Beatles y con Wings, para lo cual se apoya por George Harrison en la guitarra Slide, además de tres guitarristas más (cinco en total más un piano eléctrico, un bajo y una batería para fulminar):

     So Sargeant Pepper took you by surprise, you better see right through that mother's eye. Those freaks was right when they said you was dead, the one mistake you made was in your head. Oh, how do you sleep? Oh, how do you sleep at night?...You live with straights who tell you, you was king... The only thing you done was ‘yesterday’, and since you've gone you're just ‘another day’... A pretty face may last a year or two, but pretty soon they'll see what you can do. The sound you make is muzak to my ears, you must have learned something in all those years. Oh, how do you sleep? Oh, how do you sleep at night? (Así que Sargento Pimienta te tomó por sorpresa, será mejor que veas a través del ojo de esa madre. Esos raros (tipos) tenían razón cuando dijeron que estabas muerto, el único error que cometiste fue en tu cabeza. Oh, ¿cómo duermes? Oh, ¿cómo duermes por la noche?... Vives con heterosexuales, quienes te dicen que eras rey... Lo único que hiciste fue ‘ayer’, y desde que te fuiste solo eres ‘otro día’... Una cara bonita puede durar un año o dos, pero muy pronto verán lo que puedes hacer. El sonido que tú haces es música de fondo (muzak) para mis oídos, debes haber aprendido algo en todos esos años. Oh, ¿cómo duermes? Oh, ¿cómo duermes por la noche?).

     ¡Caramba! Armemos el rompecabezas epistolar: 1) Sargento Pimienta es el primer álbum de rock conceptual de la historia, compuesto entre Lennon y McCartney, con una sola contribución de Harrison, pero ideado desde su portada y estilización por Paul McCartney (de ahí el ataque de John hacia el personaje y álbum de 1967). 2) Los tipos raros que dijeron que Paul había muerto fue la Prensa mundial, dado que McCartney iba caminando descalzo en la portada del álbum Abbey Road, de 1969, con el paso invertido y con un cigarrillo sostenido en la mano derecha. Eso significa que a los fallecidos se les sepulta descalzos, aparte, Paul es zurdo y lo curioso es que portaba el cigarro en su mano diestra, lo que supuso que tal vez era un impostor aquel personaje y no el auténtico Paul. 3) “Lo único que hiciste fue ‘Ayer’ (Yesterday), y desde que te fuiste solo eres ‘Otro día’ (Another day)”: Esto es un ataque frontal de Lennon, sentenciando que lo único que valió la pena de Paul es la balada Yesterday, de 1965, versionada mundialmente con cerca de tres mil estilos; luego, Another day significa la balada que McCartney le compuso a Linda en 1971, donde él canta lo que ella hace cada día. Y lo más puntiagudo del asunto es que Another day significa también “Un día más”, es decir, desde que Paul McCartney anunció la separación de Los Beatles el 10 de abril de 1970, fue “un día más” en la vida de John Lennon. 4) “El sonido que tú haces es música de fondo para mis oídos -muzak-”, lo que quiere decir “música de restaurante aburrida”. 4) Y sin embargo, Imagine y Ram son ahora álbumes de culto… En fin, ellos solamente se volvieron a ver para charlar y beber cerveza en 1974 y 1976, sin componer música.

     “How?” es la penúltima contribución con las preguntas que un existencialista podría formularse, siempre en esos pensamientos de contumacia como los del gran John Lennon, quien se pregunta cómo puede dar amor cuando no sabe cómo darlo y cuando el amor es algo que se le negó. Su voz es uniforme y convincente.

     “Oh, Yoko!” finaliza como una responsiva de amor de Lennon hacia Yoko Ono, diciéndole entre piano, guitarras, bajo, batería y armónica que en medio de la noche, en medio del baño, de un afeitado, de un sueño y de una nube, él llama su nombre y su amor la encenderá. Lo apoyó en la voz el productor Phil Spector.

     Imagine contó con 17 músicos como Voormann, Nicky Hopkins, Alan White, Bobby Keys, etcétera, y se utilizaron en la interminable fila de instrumentos cinco guitarras distintas, tres pianos, un armonio, dos bajos, un contrabajo, tres baterías, un vibráfono, maracas, pandereta, armónica, dos saxofones y platillos tibetanos. Por si no bastara, intervino el grupo “The Flux Fiddlers”, miembros de la Filarmónica de Nueva York.

     El álbum fue grabado en Londres y Nueva York. Fue el más exitoso de la carrera musical de Lennon y alcanzó el número 1 en UK Albums Chart de Inglaterra, Billboard 200 de Estados Unidos, Kent Music Report de Australia, Federazione Industria Musicale Italiana de Italia, Oricon de Japón, Hilversum 3 LP Top 10 de Holanda y VG-lista de Noruega.



 

Miq Ramírez Ochoa especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y las novelas En busca de un año y El escape, tiene un diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos, como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.

sábado, 25 de julio de 2026

Babylon


 

Babylon

 

Por Federico Urtaza

 

Morimos de manera recurrente. Todo termina y vuelve a comenzar, esa es la ilusión que a unos lleva a creer en la reencarnación o en el olvido. Sin embargo, para el cristianismo apocalíptico el fin de los tiempos es el “No hay más, hasta aquí llegamos” no absoluto, en tanto que queda la posibilidad de ir a seguirle en el Cielo o el Infierno.

Tenemos ciclos de diversa duración, desde el cósmico del Big Bang y su expansión / encogimiento, hasta el de cada instante del presente que se consume y da paso a otro instante que se consume tan rápido que, si no fuera por la memoria, creeríamos que transitamos de un reiterado morir a un reiterado renacer, del pasado al futuro sin más transición que la que planteamos al distinguir el antes y el después.

Así, en la dimensión de la experiencia humana, con sus alcances y limitaciones, sin complicarnos demasiado con lo que sucede en otras dimensiones algunas de ellas todavía envueltas en pañales matemáticos, auxiliados por la memoria y la consciencia otro par de misterios sin esclarecer del todo, asumimos que un día comienza y termina y es seguido de otro diferente y otro más, hasta acumular algunos cuántos que parecen similares, hasta que llega otro un poco más frío o un poco más cálido y la vegetación, acoplada a esas mutaciones casi imperceptibles, también muda, y, como otros seres vivos, nace, crece, se reproduce y muere. Desde que empezamos a tener esa chispa que nos enciende y que llamamos humanidad, sabemos de ciclos, cortos unos y largos otros. Sabemos que vivimos y sabemos, al grado de estar aterrorizados por tal certeza, que vamos a morir.

Así, todo el quehacer humano está marcado por la provisionalidad, y en reacción a esto nos gusta o, más bien necesitamos, creer que somos transitorios en tanto que vamos de un estado a otro, de un modo de vida material a otro trascendente, liberados de las limitaciones mundanas e integrados a lo inefable que lo envuelve todo.

Es común denominador de todas las culturas conocidas asumir que, de una manera u otra, todo termina para volver, sea idéntico o modificado o irreconocible en su diversidad. Armagedón, Ragnarok o Quinto Sol, no importa el nombre, el caso es que se refieren a un fin y a un reinicio (me pregunto si es ahí donde está la clave de apagar/encender un aparato electrónico cuando empieza a fallar).

Al explorar la historiografía puede uno hallar quien sostiene que la Historia es un continuum con algunos baches y topes, así como otros argumentan que vamos dando vueltas y más vueltas en un infinito es un decir. Avanzar, si no en espiral, al menos experimentando variaciones en cada ciclo, bien sea gracias al olvido o a que algo aprendimos en ese girar. Al pensar en la “espiral”, la imaginé horizontal, cuando lo acostumbrado es atribuirle verticalidad ascendente, porque en sentido contrario sería dantesca la expectativa. Vale.

Leo en el libro del Eclesiastés:

 

1:1 Palabras del Predicador, hijo de David, rey en Jerusalén.
1:2 Vanidad de vanidades, dijo el Predicador; vanidad de vanidades, todo es vanidad. 
1:3 ¿Qué provecho tiene el hombre de todo su trabajo con que se afana debajo del sol? 
1:4 Generación va, y generación viene; mas la tierra siempre permanece. 
1:5 Sale el sol, y se pone el sol, y se apresura a volver al lugar de donde se levanta. 
1:6 El viento tira hacia el sur, y rodea al norte; va girando de continuo, y a sus giros vuelve el viento de nuevo. 
1:7 Los ríos todos van al mar, y el mar no se llena; al lugar de donde los ríos vinieron, allí vuelven para correr de nuevo. 
1:8 Todas las cosas son fatigosas más de lo que el hombre puede expresar; nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír. 
1:9 ¿Qué es lo que fue? Lo mismo que será. ¿Qué es lo que ha sido hecho? Lo mismo que se hará; y nada hay nuevo debajo del sol. 
1:10 ¿Hay algo de que se puede decir: he aquí esto es nuevo? Ya fue en los siglos que nos han precedido. 
1:11 No hay memoria de lo que precedió, ni tampoco de lo que sucederá habrá memoria en los que serán después.

 

Abundo en la cita porque ilustra bien lo que antecede en este escrito, que tiene como pretexto hablar de la película Babylon, de la que inicialmente pensaba hablar recurriendo a figuras de la mitología griega que creo haber identificado en los protagonistas, aunque luego me vino a la mente la idea de que el tema principal de la cinta es el fin de una era y los cambios implícitos o, de manera más poética, El Ocaso de los Dioses.

Cuando se discurre sobre la naturaleza del cine como medio de transmisión de ideas, lo primero que se pone sobre la pantalla es la imagen para, en seguida, darle movimiento a través de la secuencia de placas fijas que producen la ilusión de movimiento, gracias a como nuestro cerebro y sentido de la vista funcionan; si suele decirse que todo puede pasar en un parpadeo, cuando nos referimos al cine todo sucede entre parpadeos, y eso es lo que importa. También, a diferencia de la foto fija que pretende eternizar el instante, con el cine incursionamos en la caza y captura del tiempo, de un tiempo mítico que es posible gracias a lo que se narra más bien por lo que se muestra que por lo que se dice, vaya paradoja. Aceptemos sin reparos, por comodidad, que nos regimos en lo individual y en lo colectivo por las historias que nos cuentan, contamos y nos contamos; ¿alguien sabe de una mejor manera de atribuirle sentido a la existencia, al caos universal, alguien sabe cómo darnos importancia en un entorno al que en realidad no le importamos?

Mucho hemos avanzado desde que, reunidos en torno de una fogata, pendientes de rugidos, aullidos, aparentemente cercanos, escuchábamos al cazador contar sus andanzas, al viajero sus peripecias, a la madre sus sueños premonitorios o admonitorios, al gracioso sus ocurrencias, hasta llegar a los actuales medios de transmisión que, dicho sea de paso, más son variaciones tecnológicas que formas de narrar . Porque un buen cuento, así se juegue con su estructura, si falla en lo básico capturar la atención del público, fracasa totalmente en todo lo demás, sin importar los adornos o efectos especiales (inclúyase la retórica).

El cine, cualquiera sea su soporte o modo de transmisión, es tiempo capturado en historias de temática en apariencia diversa pero que reflejan una sola y fundamental: la experiencia humana. Ya que es tiempo capturado, tiene una ventaja sobre la realidad, incluso sobre algo tan inasible como la memoria: puede ser repetido una y otra vez, acaso siguiendo el ejemplo de los aedas, cantores o juglares, aunque, si se quiere, con mayor fidelidad… O no, porque si la fidelidad al relato inicial depende de la capacidad memorística del narrador hasta cierto punto, también depende del receptor, de su propia experiencia y cómo esta reviste el cuento con características propias, es decir, las que surgen del proceso de apropiación del mensaje he aquí la esencia del acto poético.

¿Será por todo lo apuntado que el cine nos parece tan importante y, en especial, tan accesible? Creo que sí. El cine es algo así como almacén de recuerdos ajenos y propios, a la vez que oráculo cuyos mensajes son accesibles para quien quiera recibirlos y encontrarles un significado personal. Esto ha puesto a la producción cinematográfica en un ping-pong que juegan el espectáculo puro y el espectáculo comunicación, esto es, el dilema entre apantallar sin más y comunicar, nada menos.

No es nueva la discusión sobre qué cine debe hacerse y merece el espectador. Los avances tecnológicos han propiciado que se multiplique el cine de ruido y destellos, a veces aderezado con “mensajes” más bien oportunistas y políticamente correctos (¿para quién?), imperando los criterios mercadotécnicos de las corporaciones y sus costosísimos directivos. No han dejado de hacerse películas con sentido narrativo, buenas o malas que de todo hay, que incorporan y aprovechan las nuevas tecnologías para su producción y exhibición. El cine es una industria que implica la colaboración de diferentes oficios y talentos, como señala Georges Sadoul (p. 13): “Para realizar una película larga que dure sobre la pantalla noventa minutos, deben trabajar durante semanas y meses, por decenas, los especialistas más variados: creadores, técnicos, obreros…” 

Pero no solo eso; sigo con Sadoul (p. 12):

 

El cine tiene múltiples funciones. Es una distracción que atrae a mayorías. Son fascinantes las sombras de actores ilustres, sus hazañas, sus amores, sus dramas de conciencia, sus desdichas y su felicidad.

La pantalla es también una alfombra mágica que transporta al espectador por entre mundos y maravillas aun más variadas que las de Las mil y una noches.

 

Paso ahora a Babylon, Chazelle 2022. Es una película que hay que ver en una sala de cine (en realidad todas deben ser vistas en pantalla grande, pero bueno, se hace lo que se puede); su director y guionista, Damien Chazelle, cuenta con una filmografía bastante atractiva, destacando Whiplash (2014), La La Land (2016), El primer hombre en la luna (2018) y Babylon.

Damien Chazelle nació en 1985 (¿en qué momento algunos nos hicimos viejos?), en Providence, Rhode Island, EUA, de origen franco- americano

-canadiense, y según IMDB, tiene una hermana cirquera (dato irrelevante, ocioso si se quiere, pero curioso).

La película me encantó, aunque reconozco que si no sufrí su extrema duración 189 minutos, si me pareció que hacia la última hora medio se aflojaba; quiero pensar que si duró tanto debe haber sido más larga antes de cortes y ajustes que seguramente afectan el resultado final, como cuando compras de urgencia un traje que requiere arreglos y te das cuenta en la fiesta de que una pernera es más corta que la otra.

El tema general es el paso del cine silente al sonoro en el Hollywood de sus propios comienzos. La trama se desarrolla trenzando la historia de cuatro personajes protagónicos: Jack Conrad, Nellie LaRoy, Manny Torres y Sidney Palmer, con la intervención de otro personaje de aparición intermitente pero que me parece importante para la interpretación que me sugirió la película, Elinor St. John, interpretados de manera fabulosa, respectivamente, por Brad Pitt, Margot Robbie, Diego Calva, Jovan Adepo y Jean Smart. Hay que agregar que el reparto es igualmente fabuloso, como lo es la música y en general el diseño de sonido y de arte, la fotografía, la edición y en realidad todo, aunque si obvio todos los detalles es porque me concentro en la historia y sus protagónicos.

Todo empieza con el traslado de un elefante diarreico por los caminos todavía rurales en los alrededores del Los Ángeles de los años veinte, donde se nos presenta a Manuel Torres, Manny, un muchacho mexicano que irá demostrando que es de gran ingenio; enseguida pasamos a un fiestononón que si hubiera sido en Sodoma y Gomorra habría sido interrumpida por catástrofes pre apocalípticas en un instante, pero no, ocurre más o menos a mediados de los años veinte, fiesta a la que concurren, entre otros gorrones, la chica pueblerina con nubes en la cabeza que aspira a ser una Estrella y se hace llamar Nellie LaRoy (la mera reina, diríase por acá), quien le pide a Manny que la conduzca al paraíso de las drogas, oportunamente instalado en una habitación donde hay de todo ─en una de esas, hasta pan dulce─ y ahí la pareja hace clic ─ella menos, él─. En lo que mientras ella pasa al salón de la fiesta y se muestra como una bailarina que haría de Salomé una tullida sin gracia, también llega el famosísimo actor Jack Conrad, quien le da pista de salida a su esposa en turno antes de ponerse una borrachera de albañil en sábado. En la orquesta de jazz (cómo no habría de ser) encontramos a Sidney; en medio de este mare magnum o Cámara húngara tenemos como testigo a la cronista de espectáculos, harto influyente y cabrona, Elinor St. John.

Ubicados los personajes en circunstancias de tiempo, modo y lugar, superado el “after”, pasamos al siguiente acto, propiamente como se hacían las películas, y ahí todos los protagonistas vuelven a hacer lo que mejor saben hacer, atrapar al espectador; por el momento, Sidney queda en suspenso echándose una saludable siestecita.

Nos encontramos en un terreno baldío, literalmente, donde bien pudiera suceder lo que escribió T.S. Eliot en su poema The waste land: “Y te mostraré algo diferente de tu sombra en la mañana paseando atrás de ti, o tu sombra al atardecer levantándose para ir a tu encuentro; te mostraré el miedo en un puñado de polvo”. En ese amplio espacio, donde el sol, el polvo y el movimiento de operadores, extras, artistas, gente del estudio, escritores y otros fantasmas, vemos un montonal de mini sets donde en corto se filman un montonal de películas acompasadas por otro tanto de orquestas de diverso tamaño… Salvo en el caso de la superproducción protagonizada por Jack Conrad, rescatada al último momento gracias al ingenio y audacia de Manny, en tanto que con otra bailada que hace sudar, Nellie se emplaza en su nuevo papel de estrella.

Como me gusta decir, todo va bien hasta que empieza a ir mal, y esto se cumplirá cabalmente a lo largo de esta historia, aunque al final cada cual cumple con su destino, del que no daré detalles, pues que el lector convertido en espectador saque sus propias conclusiones.

Lo que sí tengo que apuntar es que la historia, como en la vida real, da un giro importante al pasar la producción hollywoodense del cine mudo al sonoro, inaugurado este oficialmente con The jazz Singer (1927), interpretada por un actor blanco de cara tiznada para pasar por negro; es entonces que Sidney auténtico negro, pero no tanto, pues al convertirse en estrella de cortos sobre el jazz, Manny lo obliga a tiznarse la cara para no verse más claros que sus compañeros de banda) entra en acción. Por su parte, Nellie y Jack se enfrentan al desafío del cambio de un tipo de cine al otro, incluyendo las restricciones temáticas de tipo mojigato y de conveniencia corporativa.

Pero no solo se trata de Hollywood, sino de cómo tiene que ver con nosotros, con nuestros deseos y nuestras pesadillas, cómo estos son comprendidos y usados en nuestra contra o a nuestro favor para mantenernos quietos en la butaca (o echados en la cama ante la pantalla chica de la tele o la mini del celular). Como señala Sadoul, no son solo los personajes en la pantalla sino quienes les dan vida lo que nos anima a identificarnos con ellos; y, claro, también están esas misteriosas manifestaciones de lo más profundo de nuestra psique que se manifiestan en los mitos como lo sostienen Jung y su seguidor Joseph Campbell quien dice: “La última encarnación de Edipo, el romance continuado de la Bella y la Bestia, están parados esta tarde en la esquina de la Calle 42 y la 5ª Avenida esperando que cambie el semáforo”.

La antropóloga norteamericana Hortense Powdermaker escribió: 

 

No hay más que un Hollywood en el mundo. Se producen películas cinematográficas en Londres, París, Milán, y Moscú, pero la vida de estas ciudades está solo relativamente influenciada por dicha producción. Hollywood es un fenómeno único en América, con un simbolismo que no se limita a ese país. Significa muchas cosas diferentes para muchas personas. Para la mayoría es el hogar de privilegiadas y semi-divinas criaturas. Para otros es un ‘antro de iniquidad’ (…)

Para la mayoría de los adeptos, particularmente en este país, el simbolismo parece consistir en un mundo paradisíaco habitado por fascinantes criaturas que viven hedónicamente en sus piscinas privadas y grandes fincas, yendo a magníficas fiestas o siendo objeto de agasajos en famosos cabarets. (p23).

 

Y sí, de todo esto nos habla Babylon, que no es nada más otra película de declaración de amor, sino la puesta en evidencia de que ese amor suele ser tóxico para quienes habitan ese mundo. Hollywood es ese territorio mítico que incluye al espectador no tendría sentido sin este. Es, sin exagerar, una película cargada de nostalgia y sin miedo de incomodar a quienes viven de la idealización de ese Paraíso del dinero, la fugacidad, la imaginación creativa y destructiva, la Fábrica de Sueños.

En Jack Conrad vi a Dioniso en la decadencia de la Grecia que le dio vida, en Manny Torres a Odiseo con su elefante de Troya y su habilidad para ingeniar y si hace falta engañar, en Sidney a Orfeo saliendo solo y su alma del infierno, en Nellie la Bacante desaforada que al término de la fiesta desaparece en la oscuridad de lo cotidiano. Por último, en Elinor tenemos a Casandra, la vidente a la que nadie cree por considerarla una chismosa, aunque sus pronósticos resultan terriblemente acertados y fatalmente cumplidos.

Babylon tiene de todo, especialmente cine. Sí, un poco larga, ¿pero qué no lo es en esta vida que quisiéramos inacabable aunque sabemos que tiene fecha de caducidad para todos y para cada uno? Podemos prolongar el placer, aunque hacerlo nos lleva a la fatiga; también de esto se trata Babylon.

Quienes crecimos viendo películas antes incluso de aprender a leer y luego a enviciarse con la lectura, el cine es nuestra Ítaca; puede uno ausentarse largas temporadas o explorar otras tierras, pero siempre se vuelve a casa, a esas películas que nos cuentan algo y seducen esa zona sombría donde está nuestro auténtico Yo. El cine nos recuerda que no somos sino solamente humanos… ¿Hay algo mejor que eso? 

 

Referencias

Campbell, Joseph, The hero with a thousand faces,Harper-Collins EPUB edition, August 2020.

Sadoul, Georges, Las maravillas del cine, Breviarios 29, Fondo de Cultura Económica, 1ª edición en español, México, 1960, traducción de José de la Colina. Existe en Breviarios 29 un texto también de Sadoul, traducido por Juan José Arreola, intitulado El cine; aunque en general la temática es la misma, es abordada de manera diferente y complementaria.

Powdermaker, Hortense, Hollywood, El mundo del cine visto por una antropóloga, Fondo de Cultura Económica, 1ª edición en español 1955, México. Traducción de Heriberto F. Morck, revisada por S. Genovés y S. de La Fuente.

 

28 enero 2023   

 


Federico Urtaza es licenciado en derecho por la Universidad Autónoma de Chihuahua, con maestría por la UNAM. En 1978 fundó la revista Palabras si arrugas, que inició en el estado de Chihuahua la literatura del siglo 21. Es autor de varios libros de teatro y de cuentos, entre ellos Del polvo al espejismo.

jueves, 23 de julio de 2026

Les contaré algo de mí

 

Les contaré algo de mí

 

Por Mario Hernández

 

Les contaré de mí algo que muchos a lo mejor lo han llegado a notar: Yo nací con esa mentada TDHA. Toda mi  infancia desde nacimiento la tuve, fui un niño diferente a otros, y por ende marginado.

Pero aun así pude terminan todos los niveles educativos.

La universidad con mayor dificultad, ya que con la muerte de mi padre se me disparo muy cabrón. Depresión, ansiedad, dislexia y toda esa mierda que usted se puede imaginar.

Con todo y eso, mis detractores me la pasaron a pellizcar y pelar naranjas de la forma más hermosa posible.

Tuve proyectos de TV. Un programa pagado por mí mismo. Y actualmente me dirijo a más de un millón de personas en la Web page de Egochihuahua.com.mx, Y en forma más íntima y directa por su fab page, que es más chingón.

Así que sí. Soy diferente a los de mi generación, mis excompañeros siempre me ven como bicho raro. Les he mandado y mandaré por siempre y eternamente papas para que me las sigan pelando.

Con todo esto, a veces el destino te manda estos pellizcos de v. Para que uno se desarrolle y se dé cuenta que a la hora de los chingazos se sepa quién te quiere y estima.

Estoy a unos días de cumplir 44 años, en el día señalado.

Y créanme que lo que he hecho en mi vida me dado la satisfacción de seguir siendo diferente a los demás.

Le doy gracias a mi padre Dios de lo que me ha dado y lo que me dará, porque Él sabe que me lo merezco.

 


Mario Hernández Huerta es licenciado en ciencias de la comunicación por la Universidad Regional del Norte. Desde hace 20 años ha trabajado como editor y fotógrafo. Es reportero del periódico digital egochihuahua.com.mx. Su sitio Web se llama fanpage.egochihuahua. Actualmente trabaja en la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde ha desempeñado diferentes cargos desde hace más de 19 años.

Leo

Leo

 

Por Karly S. Aguirre

 

A Luis Maguregui

 

Leo
Fechas: 23 de julio - 22 de agosto
Elemento: Fuego
Planeta regente: El Sol
Piedra: Ojo de tigre
Día: Domingo

Etapa: La infancia tardía (de los 9 a los 12 años), cuando surge el yo consciente, el deseo de destacar y el impulso de crear.
Arcano: El Sol

Leo es el quinto signo del zodiaco y el segundo del elemento Fuego, pero el único regido por el Sol, centro de nuestro sistema y símbolo de identidad, voluntad y vitalidad. Si Aries enciende la chispa, Leo la convierte en llama danzante, brillante, orgullosa. Es el corazón del zodiaco, el pulso que late con fuerza para recordarnos quiénes somos y qué vinimos a expresar.

Su temporada es en pleno verano, cuando el sol brilla más alto en el cielo y refleja su esencia: luz, calidez, presencia. Leo es el soberano del fuego interior, el que no solo se atreve a brillar, sino que también inspira a otros a hacerlo. Su energía es magnética, generosa, apasionada. Tiene la capacidad de llenar una habitación con solo entrar, no porque lo busque, sino porque lo irradia.

Como signo fijo de Fuego, Leo encarna la perseverancia del deseo, la fidelidad del corazón, la necesidad de dejar huella. Le importa el reconocimiento, pero no por vanidad hueca, sino porque a través de ese espejo valida su entrega. Su orgullo no es arrogancia: es amor propio. Su dramatismo no es superficial: es intensidad vital. Leo vive desde el pecho, desde la emoción ardiente de sentirse vivo y hacer sentir a los demás.

Regido por el Sol, Leo posee un núcleo de oro: su identidad es fuente de energía, claridad, autenticidad. Tiene una confianza que nace del autoconocimiento y un impulso creativo que no puede contenerse. No hay nada más peligroso en un Leo que pasar desapercibido, ni nada más noble que cuando aprende a usar su brillo para iluminar a los otros.

Leo representa la etapa de la infancia en que el yo emerge con fuerza: los juegos teatrales, la necesidad de ser visto, admirado, aplaudido. Es la edad en la que aprendemos a crear desde la imaginación, a liderar juegos.

Aunque a veces se le acuse de egocéntrico, Leo tiene un corazón leal y noble. Cuando ama, lo hace con todo su ser: sin cálculos, sin filtros. Es quien te defiende con fiereza, quien celebra tus triunfos como propios, quien te recuerda lo valioso que eres cuando tú lo olvidas. Su amor puede ser exigente, pero también protector, alegre y desbordante.

Leo nos recuerda que la vida está hecha para ser celebrada, que la autenticidad es un acto de amor y que el brillo propio no apaga a los demás, sino que enciende.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. Es licenciada en letras españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Actualmente estudia la maestría en mercadotecnia y publicidad. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

lunes, 20 de julio de 2026

Días así

 

Días así

 

Por Mario Lugo

 

1.     El que sigue

¿Qué tan rápido procesa documentos en la computadora? pregunté.

Me encuentro un poco entumecido, oxidado. Usted sabe, un par de años sin empleo fijo en lo que uno sabe hacer, o sabía. Esto causa sus estragos; pero ganas de trabajar me sobran. De veras necesito el empleo dijo, mientras me estrechaba con sus dos manos la mía que yo le había extendido en señal de despedida.

Sí, claro le dije un tanto confuso. Nosotros le llamamos.

Mi mano siguió prisionera entre sus dos manos mientras sus ojos buscaban los míos. Era una muestra de muda súplica que tomó algunos momentos que me parecieron eternos.

 ¿De verdad me llamará usted? ¿Considera que tengo posibilidades? Ya sabe usted que en estos tiempos el dinero, aunque sea poco, es más importante que en otras épocas del año.

 Yo le llamo, le llamamos dije mientras retiraba mi mano con la menor brusquedad posible mientras mi teléfono sonaba con insistencia. Seguramente ya estaba listo el siguiente candidato al puesto.

 

     2.  Nuevo empleado

El domingo, al subir en la escalera eléctrica, me encontré de frente a una pareja de jóvenes, una mujer trigueña de pelo corto quien sujetaba apenas la mano de su compañero. Me sorprendió el joven con un saludo muy afable:

¡Señor, que sorpresa verlo! ante mi extrañeza, más que sorpresa, complementó:

Usted me entrevistó ayer para una vacante. ¿Cómo está? La joven me miraba sonriente y él, cortésmente me hizo saber:

Es mi novia. Es decir, somos novios.

 Ah, sí. Es cierto. ¿A usted cómo le va?

 Pues sinceramente nosotros estamos esperando su decisión. Me encantaría trabajar con ustedes. Ojalá y pueda apoyarme.

 La verdad, el asunto ya está en manos del departamento de personal.

 ¿Y pudiera usted influir un poco?

 Pues yo lo veo, a ver qué pasa. Por cierto, me tengo que retirar, me esperan. Una disculpa.  

Nos despedimos con un saludo de mano. Me la estrechó con fuerza como si no deseara terminar el fortuito encuentro. Parecía no dejarme marchar. Su novia lo tiró un poco hacia un lado, un tanto cohibida.

En realidad, la misma tarde ayer, después de la entrevista de rutina, se contrató a un mejor candidato.

La mañana siguiente recordé el episodio mientras me dirigía a mi trabajo en la oficina. Tenía que llegar a tiempo para recibir al nuevo empleado.

 

3.     Situación difícil

La encargada de recepción recibía un pequeño listado cada día. No pasaba de diez nombres completos de hombres o de mujeres. La planta fue de las primeras que integró al trabajo no solo mujeres. El llamado podía ocurrir a cualquier hora del día; pero parecían preferir a media mañana, o poco antes de la hora de salida de cada turno. La tensión empezó a subir después de las primeras dos semanas conforme iniciaba la siguiente y luego la siguiente.

Los fines de semana, aunque trataba de no darle importancia se ensombrecían sin importar que participara en reuniones o parecieran muy divertidas las convivencias familiares.

¿Está pasando algo malo? pregunto su esposa, siempre suspicaz.

Todo bien.

Has estado estos últimos días demasiado serio. Como triste.

Estoy preocupado.

¿Por?

Creo que me van a correr de la fábrica.

¿Hiciste algo mal? ¿Cometiste algún error?

No creo. Están corriendo empleados todos los días.

¿Pero, así nomás?

Solo dicen que la situación en general está muy difícil.

 

Creo que nunca le tuvimos tanto miedo al altavoz de la empresa. Mencionaban uno a uno los nombres completos:

Remigio Gutiérrez Pérez por favor pasar a la oficina de Personal. Luego repetían cada nombre, Remigio Gutíerrez Pérez por favor pasar a la oficina de personal.

Remigio se despidió de los compañeros y compañeras más cercanos.

Ya me chingaron murmuraba con amargura nos seguimos viendo.

Luego un saludo ruidoso por el sonido de las manos al golpear.

Unos minutos más tarde volvía cada empleado con un sobre en la mano y acompañado del empleado de seguridad para vigilar que el exempleado solo recogiera sus efectos personales. Luego era acompañado a la parte trasera del edificio, entrada y salida para empleados.

El temor y la preocupación distraían constantemente del trabajo. La persona siguiente podía ser cualquiera: operador, operadora, técnico de mantenimiento, supervisor, incluso algún gerente.

Tú que te llevas bien con la secretaria del departamento de personal pregúntale si tú y yo estamos en la lista. Tú sabes que este ha sido mi único trabajo y tengo miedo de que me corran.

Ya le pregunté. Dice que poco a poco van a correr a poco menos de la mitad de los empleados.

¿Entonces puedo ser yo la siguiente?

-No sé.

Tenemos que buscar otro empleo.

¿Y a qué hora?

 


Mario Lugo estudió letras españolas en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Es autor de los libros Empezar a morir, El amor entre las ruinas, Fuentes Mares en tonos intermedios y Detén mis trémulas manos. Desde los años ochenta del siglo pasado escribe una columna de reseñas literarias llamada Armario, publicada en periódicos y revistas de Chihuahua.