Días así / 05
Por
Mario Lugo
5. Escribir
Escribimos para dejar en claro nuestros impulsos o sentimientos más
elementales. Nos mueve el mismo impulso que tienen los bebes para mover, sin
aparente causa, sus manos o sus pies. Algo ocurre en sus cerebros apenas nacen
al mundo exterior. Aun habiendo satisfecho sus necesidades primarias, ese algo
los impulsa a trazar movimientos a veces bruscos y a veces serenos en el aire,
o sobre el pecho materno mientras se amamantan; o mientras transcurren sus
pequeñas soledades. Escriben, o quizá pintan, o esculpen, o dibujan; o hacen
giros como quien dirige una orquesta. Crecemos y ese impulso que deja
constancia de nuestra breve vida continúa.
Con relación a esa misma pregunta Jules Renard anotó una frase para mi
inolvidable: “Escribo no para ganar dinero. No para ser celebre; sino porque no
estoy tranquilo”
Para mí no hay reflexión que responda de manera exhaustiva y plena a la
pregunta: ¿Por qué
escribimos? Lo anotado arriba apenas revolotea sobre esa flor misteriosa como
un colibrí nervioso. Habrá que ver atentamente a ese colibrí, el de cada cual,
y esperar que nos diga algo más.
Mario Lugo estudió letras españolas en la
Universidad Autónoma de Chihuahua. Es autor de los libros Empezar a
morir, El amor entre las ruinas, Fuentes Mares en tonos intermedios y Detén
mis trémulas manos. Desde los años ochenta del siglo pasado escribe una
columna de reseñas literarias llamada Armario, publicada en
periódicos y revistas de Chihuahua.











