domingo, 6 de septiembre de 2026

El Grito

 

El Grito

 

Por Marco Benavides

 

Esta es una de las pinturas más famosas del mundo, pero lo que el artista realmente intentaba capturar es muy diferente de lo que la mayoría de la gente supone.

El grito fue creado por Edvard Munch en 1893. A primera vista, parece mostrar a alguien gritando de terror. Pero una mirada más atenta a esas manos revela una historia muy distinta: están presionadas contra las orejas, y el rostro parece intentar bloquear algo.

El título original de Munch nos da una pista sobre qué podría ser eso. En alemán, lo llamó “Der Schrei der Natur”: El grito de la naturaleza. El grito no proviene del personaje; proviene del mundo que lo rodea. Él es simplemente el único capaz de escucharlo.

Describió exactamente el origen de esa sensación en una entrada de su diario, una de las reflexiones más inquietantes que un artista haya escrito jamás sobre su propia obra:

“Caminaba por un sendero con dos amigos. El sol se estaba poniendo. De repente, el cielo se tiñó de un rojo sangre. Me detuve, agotado, y me apoyé en la valla. Había sangre y lenguas de fuego sobre el fiordo, de un azul negruzco, y sobre la ciudad. Mis amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba allí, temblando de ansiedad. Y sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza”.

Ese es el verdadero tema del cuadro: no un monstruo ni una pesadilla, sino un momento que muchos conocen: aquel en que el mundo cotidiano se vuelve de repente extraño y hostil, una ola de pavor lo inunda todo y te sientes absolutamente solo, porque las personas a tu lado no perciben nada.

Munch estaba pintando la sensación misma de la ansiedad.

Y hay algo más: un secreto oculto en la pintura durante más de un siglo. En la esquina superior izquierda, alguien había escrito a lápiz y en noruego: “Solo pudo haber sido pintado por un loco”. Durante cien años, nadie supo quién había sido. En 2021, el Museo Nacional de Noruega utilizó escaneos infrarrojos y comparó la caligrafía con los diarios y cartas de Munch, confirmando que fue el propio artista quien lo escribió.

Lo escribió sobre su propia obra maestra. Muy probablemente fue una respuesta amarga y dolida hacia quienes lo habían tachado de loco. Munch pasó toda su vida transformando esa oscuridad interior en arte, y expresó claramente lo que en realidad estaba pintando todo el tiempo. Lo llamó: “El estudio del alma”.

 

Dr. Marco Benavides, 2 septiembre 2026

 


Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua. Es autor del libro Un marco crítico / relatos.