El Grito
Por Marco
Benavides
Esta es una de las
pinturas más famosas del mundo, pero lo que el artista realmente intentaba
capturar es muy diferente de lo que la mayoría de la gente supone.
El grito
fue creado por Edvard Munch en 1893. A primera vista, parece mostrar a alguien
gritando de terror. Pero una mirada más atenta a esas manos revela una historia
muy distinta: están presionadas contra las orejas, y el rostro parece intentar
bloquear algo.
El título original de
Munch nos da una pista sobre qué podría ser eso. En alemán, lo llamó “Der
Schrei der Natur”: El grito de la naturaleza. El grito no proviene del
personaje; proviene del mundo que lo rodea. Él es simplemente el único capaz de
escucharlo.
Describió exactamente
el origen de esa sensación en una entrada de su diario, una de las reflexiones
más inquietantes que un artista haya escrito jamás sobre su propia obra:
“Caminaba por un
sendero con dos amigos. El sol se estaba poniendo. De repente, el cielo se tiñó
de un rojo sangre. Me detuve, agotado, y me apoyé en la valla. Había sangre y
lenguas de fuego sobre el fiordo, de un azul negruzco, y sobre la ciudad. Mis
amigos siguieron caminando, mientras yo me quedaba allí, temblando de ansiedad.
Y sentí un grito infinito que atravesaba la naturaleza”.
Ese es el verdadero
tema del cuadro: no un monstruo ni una pesadilla, sino un momento que muchos
conocen: aquel en que el mundo cotidiano se vuelve de repente extraño y hostil,
una ola de pavor lo inunda todo y te sientes absolutamente solo, porque las personas
a tu lado no perciben nada.
Munch estaba pintando
la sensación misma de la ansiedad.
Y hay algo más: un
secreto oculto en la pintura durante más de un siglo. En la esquina superior
izquierda, alguien había escrito a lápiz y en noruego: “Solo pudo haber sido
pintado por un loco”. Durante cien años, nadie supo quién había sido. En 2021,
el Museo Nacional de Noruega utilizó escaneos infrarrojos y comparó la
caligrafía con los diarios y cartas de Munch, confirmando que fue el propio
artista quien lo escribió.
Lo escribió sobre su
propia obra maestra. Muy probablemente fue una respuesta amarga y dolida hacia
quienes lo habían tachado de loco. Munch pasó toda su vida transformando esa
oscuridad interior en arte, y expresó claramente lo que en realidad estaba
pintando todo el tiempo. Lo llamó: “El estudio del alma”.
Dr. Marco Benavides,
2 septiembre 2026
Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua. Es autor del libro Un marco crítico / relatos.
