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domingo, 23 de agosto de 2026

Virgo

 

Virgo


Por Karly S. Aguirre

  

Virgo

Fecha: 23 de agosto - 22 de septiembre
Elemento: Tierra
Planeta regente: Mercurio
Piedra: Jaspe
Día: Miércoles
Etapa: La adolescencia temprana (de los 13 a los 16 años), cuando surge la autoconciencia, el sentido crítico y la búsqueda de perfección.
Arcano: El Ermitaño

Virgo es el sexto signo del zodiaco y el segundo del elemento Tierra, regido por Mercurio, planeta de la mente y de la comunicación. Si Tauro da forma a la materia, y Capricornio la eleva hacia la estructura, Virgo la analiza, la perfecciona y la pone al servicio de los demás. Es la inteligencia práctica, la mirada precisa que ve lo que otros pasan por alto, la disciplina que convierte el caos en orden.

Su temporada llega al final del verano, cuando las cosechas se recolectan y la tierra ofrece sus frutos más maduros. Ese momento refleja la esencia virginiana: recoger, seleccionar, discriminar lo útil de lo inútil. Virgo es la guardiana de los procesos, la que depura, la que cuida los detalles para que todo funcione con armonía.

Como signo mutable de Tierra, Virgo combina realismo con adaptación: observa, aprende, se ajusta, mejora. Su crítica no busca herir, sino pulir; su perfeccionismo no nace de vanidad, sino de responsabilidad. Virgo necesita sentirse útil, aportar, cuidar, sostener. Su humildad es silenciosa pero profunda: no brilla con estridencia, sino con la serenidad de quien sabe que cada cosa en su lugar puede transformar la vida.

Regido por Mercurio, Virgo posee una mente ágil, analítica, curiosa. Su poder está en el discernimiento: distinguir lo verdadero de lo falso, lo esencial de lo superfluo. Esa claridad lo convierte en consejero, sanador, maestro. Si Mercurio en Géminis juega con las palabras, en Virgo las pone al servicio de lo concreto: organiza, explica, resuelve.

Virgo representa la etapa de la adolescencia temprana: el despertar de la autocrítica, la necesidad de comprender cómo funcionamos, el esfuerzo por mejorar y ser mejores. Es el tiempo de las primeras responsabilidades, de los aprendizajes que requieren constancia.

Aunque a menudo se le acuse de exigente o de frío, Virgo tiene un corazón que ama desde el cuidado. Es quien recuerda tus horarios, quien se preocupa por tu bienestar, quien te ofrece soluciones cuando te sientes perdido. Su amor no siempre es grandilocuente, pero sí constante, fiel y profundamente humano.

Virgo nos recuerda que la vida necesita orden para florecer, que el detalle es tan importante como el todo y que la verdadera perfección no es no equivocarse, sino mejorar cada día con paciencia y entrega.

 

 

Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. En agosto 2025 se graduó de la licenciatura en letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

jueves, 23 de julio de 2026

Leo

Leo

 

Por Karly S. Aguirre

 

A Luis Maguregui

 

Leo
Fechas: 23 de julio - 22 de agosto
Elemento: Fuego
Planeta regente: El Sol
Piedra: Ojo de tigre
Día: Domingo

Etapa: La infancia tardía (de los 9 a los 12 años), cuando surge el yo consciente, el deseo de destacar y el impulso de crear.
Arcano: El Sol

Leo es el quinto signo del zodiaco y el segundo del elemento Fuego, pero el único regido por el Sol, centro de nuestro sistema y símbolo de identidad, voluntad y vitalidad. Si Aries enciende la chispa, Leo la convierte en llama danzante, brillante, orgullosa. Es el corazón del zodiaco, el pulso que late con fuerza para recordarnos quiénes somos y qué vinimos a expresar.

Su temporada es en pleno verano, cuando el sol brilla más alto en el cielo y refleja su esencia: luz, calidez, presencia. Leo es el soberano del fuego interior, el que no solo se atreve a brillar, sino que también inspira a otros a hacerlo. Su energía es magnética, generosa, apasionada. Tiene la capacidad de llenar una habitación con solo entrar, no porque lo busque, sino porque lo irradia.

Como signo fijo de Fuego, Leo encarna la perseverancia del deseo, la fidelidad del corazón, la necesidad de dejar huella. Le importa el reconocimiento, pero no por vanidad hueca, sino porque a través de ese espejo valida su entrega. Su orgullo no es arrogancia: es amor propio. Su dramatismo no es superficial: es intensidad vital. Leo vive desde el pecho, desde la emoción ardiente de sentirse vivo y hacer sentir a los demás.

Regido por el Sol, Leo posee un núcleo de oro: su identidad es fuente de energía, claridad, autenticidad. Tiene una confianza que nace del autoconocimiento y un impulso creativo que no puede contenerse. No hay nada más peligroso en un Leo que pasar desapercibido, ni nada más noble que cuando aprende a usar su brillo para iluminar a los otros.

Leo representa la etapa de la infancia en que el yo emerge con fuerza: los juegos teatrales, la necesidad de ser visto, admirado, aplaudido. Es la edad en la que aprendemos a crear desde la imaginación, a liderar juegos.

Aunque a veces se le acuse de egocéntrico, Leo tiene un corazón leal y noble. Cuando ama, lo hace con todo su ser: sin cálculos, sin filtros. Es quien te defiende con fiereza, quien celebra tus triunfos como propios, quien te recuerda lo valioso que eres cuando tú lo olvidas. Su amor puede ser exigente, pero también protector, alegre y desbordante.

Leo nos recuerda que la vida está hecha para ser celebrada, que la autenticidad es un acto de amor y que el brillo propio no apaga a los demás, sino que enciende.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. Es licenciada en letras españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Actualmente estudia la maestría en mercadotecnia y publicidad. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

lunes, 22 de junio de 2026

La traición del dragón barbudo

 

Diseño gráfico: Karly S. Aguirre

La traición del dragón barbudo

 

Por Karly S. Aguirre

 

Yo le decía mi dragón barbudo de cariño. Tenía una barba escasa, cerdas negras y gruesas sobresalían de su piel como si fueran espinas de un cactus. Me recordaba a esos reptiles simpáticos que muchos tienen como mascotas y los comparan con perros porque son muy vivarachos, dragones barbudos. Su foto de perfil estaba editada con inteligencia artificial donde la barba se veía abundante, el cabello hasta los hombros y tenía una expresión en el rostro de chico rudo frunciendo el ceño, tenía un aire atractivo y sexy. Era la misma fotografía que usaba cuando comenzamos a salir. Me enamoré de él por esa imagen.

Con el tiempo entendí que aquella fotografía era una advertencia de todo lo que vendría después. Así como la imagen no era real, tampoco lo fueron su amor, su lealtad ni la versión de sí mismo que me mostró.

Las respuestas que me parecían ingeniosas y brillantes no siempre eran suyas. Muchas veces eran palabras recicladas de otras mujeres con las que había salido antes y posiblemente algunas con las que seguía coqueteando. Incluso comenzó a apropiarse de cosas que yo misma le había contado: datos curiosos sobre astrología, literatura o arte que después repetía con precisión. Siempre empezaba de la misma manera:

—Leí en algún lado que...

Y entonces procedía a contar algo que yo le había compartido apenas unos días antes.

Ahora entiendo que me enamoré de su potencial, igual que me enamoré de aquella fotografía. No me enamoré del Fernando real que conocí en persona, sino de la versión idealizada que construí en mi mente. Permanecí ahí por lo que imaginaba que podía llegar a ser, y no por quien realmente era: Un mentiroso patológico que desde el principio me engañó con todas las mujeres que pudo.

Al inicio de la relación me sentía segura y amada. Incluso las cosas que después se convertirían en señales de alarma me parecían virtudes. Tenía varias amigas mujeres, algo que interpreté como una buena señal. Pensé que era un hombre capaz de relacionarse con las mujeres desde la amistad, y no únicamente desde el deseo sexual o el interés romántico. También me sentía elegida y sexy, porque él había estudiado la licenciatura en la Facultad de Ciencias de la Cultura Física y trabajaba dando clases de natación, así que estaba rodeado constantemente de mujeres atractivas, atléticas y con cuerpos hermosos y, pudiendo elegir entre todas ellas, me había escogido a mí.

Pero no me eligió por mis sentimientos puros, mi excelentes valores o mi gran personalidad, me eligió porque yo era ingenua y él sabía que podía manipularme. Mientras me hacía sentir especial, seguía utilizando aplicaciones de citas. Buscaba mujeres en redes sociales, repartía likes y era incapaz de dejar de buscar la atención femenina. Yo bromeaba diciendo que era el "Sigue Morras 3000", porque daba "me gusta" a todas y cada una de las mujeres que seguía en Instagram. Curiosamente, cuando yo publicaba algo, nunca aparecía en su feed. Esa era su explicación. Después esa broma dejó de ser divertida y se lo decía como reclamo: “Maldito sigue morras 3000”.

Descubrí que seguía buscando a su exnovia cuando ya estaba conmigo. Supe que le había comprado un microondas con su beca del CONACYT cuando nosotros ya llevábamos varios meses saliendo. También supe que aprovechó la entrega de ese regalo para verla, desayunar juntos y reencontrarse íntimamente.

Había más historias, más mujeres. Una mujer mayor era su favorita, ella andaba cerca de la tercera edad y ya era madre de tres hijos cercanos a nuestra edad. Y después estaba su compañera de trabajo, la mujer a la que abrazaba por sorpresa, a la que también a su pequeño hijo llenaba dulces y regalos, y con la que encontraba excusas para compartir momentos de una intimidad física dentro del trabajo, sin contar que todo el mundo ya rumoraba que se traían algo y que pronto me lo harían saber con fotografías incluidas.

Yo sospechaba de todo aquello mucho antes de tener evidencias. Durante mucho tiempo me convencí de que estaba tratando de encontrar la verdad, pero ahora entiendo que la verdad ya la conocía. Lo que buscaba desesperadamente era estar equivocada y no tener que admitir que mi dragón barbudo me había traicionado y enfrentarme al dolor y al duelo que vienen siempre con estas decepciones.

Quería encontrar una explicación inocente para todo, pero solo encontré una amante tras otra, pues las amantes son como las cucarachas, una vez que encuentras una, seguramente hay cien más ocultas que aún no has visto.

Aquellos engaños me convirtieron, sin que yo lo supiera, en la burla de quién sabe cuántas mujeres. Muchas de ellas conocían mi existencia porque él me tenía en su foto de perfil en todas sus redes sociales. Yo estaba ahí, exhibida como la novia oficial, mientras él seguía buscando unos labios carnosos donde poder remojarla un rato.

Después de que descubrí todo, él, por supuesto, eligió el papel de víctima. El muy sinvergüenza me hizo hacerme quedar como la villana frente a sus amigos y su familia. Publicaba mensajes lastimeros en Facebook, frases sobre el sufrimiento y la superación personal, como si él fuera quien hubiera salido herido de la relación. Le convenía controlar la narrativa y usar mis reclamos y mi versión de cuando finalmente enloquecí para justificarse y asumirse frente a todos como el ofendido.

Durante los primeros meses después de la ruptura estuve devastada. Lloré la pérdida de alguien a quien amé, de alguien que de algún modo había muerto. Pero ahora, un año después, me siento feliz de haberme librado de aquel lagartijo malvado que poco a poco me había invadido con su manipulación hasta las entrañas. Porque mientras intentaba justificar sus mentiras, mientras buscaba explicaciones para sus contradicciones y me convencía de que yo era el problema, fui perdiéndome a mí misma. Dejé de cantar. Dejé de leer. Dejé de escribir. Dejé de bailar. Dejé de reír con esa alegría que se siente nacer desde el estómago. Lo único que me quedaba era fingir una sonrisa que terminaba por dolerme más que el llanto.

Nunca debí esperar ser amada por alguien que no se amaba ni siquiera a sí mismo, pues Fernando se comía la comida que se le caía el piso, como una bestia, siempre se reabría las costras de las picaduras de mosquito que se rascaba. Me había contado que su madre nunca le dio palabras ni muestras de cariño cuando era niño y mucho menos de adulto, eso explicaba lo de buscar a toda costa aprobación femenina. Comer del suelo era porque se sabía indigno y rascarse las costras porque le gustaba mantener la herida abierta para poder seguir justificando sus porquerías con sus malos ratos de la infancia y así seguir siendo una víctima de un modo u otro.

Mis amigos y mi familia me arroparon ante aquel dolor tan grande que no le deseo a casi nadie. Algunos lo comenzaron a llamar Fernaco, y aunque eso al principio me divertía, me di cuenta que no importa como lo llamen, porque, así como el diablo tiene muchos nombres, no importa por cuál lo nombre siempre y cuando no le de poder sobre mí.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. Es licenciada en letras españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Actualmente estudia la maestría en mercadotecnia y publicidad. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

Cáncer


 

Cáncer


Por Karly S. Aguirre

 

A Patricia Ramírez

 

Signo: Cáncer

Fecha: 21 de junio - 22 de julio
Elemento: Agua
Planeta regente: La Luna
Piedra: Piedra luna
Día: Lunes (por su regente lunar)
Etapa: La infancia media (de los 6 a los 9 años), cuando surgen los primeros lazos profundos, el sentido de pertenencia y el desarrollo emocional.
Arcano: La Luna

Cáncer es el cuarto signo del zodiaco y el primero de modalidad cardinal en el elemento agua, lo que lo convierte en el iniciador del mundo emocional y afectivo. Si Aries prende la chispa, Capri la estabiliza y libra la hace circular, Cáncer la protege, la nutre y la hace florecer desde el corazón. Su temporada marca el inicio del verano en el hemisferio norte, un tiempo de calidez, hogar y recogimiento interior.

Como signo de agua, Cáncer habita el reino de las emociones, los recuerdos y los vínculos más íntimos. Es un signo profundamente sensible, empático y protector, que necesita sentirse seguro para abrirse. Su mundo interior es vasto, lleno de intuiciones, sentimientos antiguos y una memoria afectiva que guarda tanto lo hermoso como lo doloroso. Cáncer es el guardián del hogar, de la familia, de las raíces.

Regido por la Luna, astro cambiante y cíclico, Cáncer experimenta sus emociones como mareas: intensas, fluctuantes, a veces contradictorias. Esta regencia le otorga una poderosa intuición, una capacidad casi psíquica para percibir lo que otros sienten sin que lo digan. Pero también lo vuelve susceptible, fácilmente herido por lo que sucede a su alrededor. Su coraza no es frialdad, sino una forma de proteger su suavidad interior.

Cáncer representa la etapa de la niñez entre los 6 y los 9 años, cuando comenzamos a formar un sentido claro de pertenencia: la familia, los amigos cercanos, el hogar. Es la edad en la que los vínculos emocionales se profundizan, cuando empezamos a cuidar de otros y a elegir quienes nos cuiden, con quienes nos sentimos en familia. Es el momento en que la imaginación se vuelve nostálgica y la emoción comienza a tener peso, historia, memoria. Cáncer quiere nutrir, recordar, proteger y, sobre todo, amar.

Aunque a veces se le acuse de ser demasiado sentimental o cambiante, lo cierto es que Cáncer posee una fortaleza emocional silenciosa, que se manifiesta en su capacidad para sostener a quienes ama incluso en la tormenta. Es ese amigo que te lleva comida caliente cuando estás triste, que recuerda tu canción favorita, que te abraza sin que tengas que pedirlo. Su forma de amar es maternal, constante, protectora. Puede no decirlo con palabras, pero lo mostrará con acciones llenas de intención.

Cáncer nos recuerda que la vulnerabilidad no es debilidad, que cuidar es un acto revolucionario y que el pasado vive en nosotros no para detenernos, sino para nutrirnos.
Los cánceres no olvidan jamás lo que les hiciste sentir: si fue bello, te guardarán en su corazón para siempre; si fue doloroso, te recordarán cada vez que llueva. Si te metes con un cáncer, su forma de destruirte será ignorándote como si nunca hubieras existido.

Cáncer es representado en la astrología sumeria con el dios más poderoso, Enki. Enki era el dios del agua dulce, la sabiduría, la magia, la creación y las artes. Gobernaba sobre el abzu, el océano subterráneo de aguas dulces, y se le atribuía la capacidad de dar forma al mundo a través del conocimiento y la palabra. Era protector de la humanidad, inventor de los rituales, y una figura profundamente compasiva.

Los enemigos de Cáncer siempre se manifiestan en grupo, pero aun así, Cáncer siempre resulta vencedor.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. Es licenciada en letras españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Actualmente estudia la maestría en mercadotecnia y publicidad. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

viernes, 12 de junio de 2026

Piscis


 

Piscis

 

Por Karly S. Aguirre

 

A Martín Chávez Bejarano

 

Signo: Piscis
Fecha: 19 de febrero – 20 de marzo
Elemento: Agua
Planeta regente: Neptuno (tradicionalmente Júpiter)
Piedra: Aguamarina
Día: Jueves
Etapa: La integración espiritual (de los 49 a los 56 años), un periodo de comprensión profunda, reconciliación con la propia historia, desarrollo de la compasión y búsqueda de significado más allá de lo material y lo inmediato.
Arcano: La Luna

 

Piscis es el duodécimo y último signo del zodiaco, así como el tercero del elemento agua. Si Cáncer siente y Escorpio transforma, Piscis trasciende. Representa la energía de la disolución de los límites, la empatía universal y la conexión con aquello que existe más allá de la razón. Regido por Neptuno, planeta de los sueños, la intuición, la espiritualidad y la imaginación, Piscis nos recuerda que la realidad no se compone únicamente de aquello que podemos ver o tocar.

Su temporada marca el final del invierno y el cierre del ciclo zodiacal. La naturaleza se prepara para renacer, pero antes atraviesa un momento de transición donde lo viejo se desvanece y lo nuevo aún no ha llegado. Piscis encarna ese espacio liminal entre dos mundos: el pasado y el futuro, lo consciente y lo inconsciente, la materia y el espíritu. Es el signo que recoge las experiencias acumuladas por todos los anteriores y las transforma en sabiduría.

Como signo mutable de agua, Piscis posee una sensibilidad extraordinaria. Percibe emociones, ambientes y matices que muchas veces pasan desapercibidos para los demás. Su naturaleza es receptiva, adaptable y profundamente intuitiva. No busca controlar la vida, sino comprenderla desde una perspectiva más amplia. Mientras otros signos construyen fronteras, Piscis las difumina para descubrir aquello que une a todos los seres humanos.

Neptuno le concede una imaginación poderosa y una gran capacidad para conectar con el arte, la espiritualidad y los mundos simbólicos. Piscis suele sentirse atraído por la música, la literatura, la pintura o cualquier forma de expresión que permita traducir lo invisible en algo tangible. Sin embargo, esta misma sensibilidad puede llevarlo a confundirse entre la fantasía y la realidad, obligándolo a aprender el difícil equilibrio entre soñar y permanecer presente.

La etapa vital que representa, entre los 49 y 56 años, es un tiempo de integración. Después de décadas de experiencias, logros, pérdidas y aprendizaje, surge la necesidad de comprender el sentido profundo de lo vivido. Es un periodo donde muchas personas buscan reconciliarse con su historia, perdonar heridas antiguas y descubrir una conexión más auténtica consigo mismas y con el mundo. El arcano de La Luna simboliza este viaje interior: un recorrido por los territorios de la intuición, los sueños, los miedos y los misterios que habitan en el alma.

En el amor y los vínculos, Piscis es sensible, romántico y profundamente entregado. Busca conexiones emocionales genuinas y suele amar desde la empatía y la comprensión. Tiene una capacidad natural para acompañar y sostener a quienes ama, aunque necesita aprender a no olvidarse de sí mismo en el proceso. Su mayor desafío consiste en establecer límites saludables sin perder la apertura de corazón que lo caracteriza.

Piscis muestra que la vida no puede comprenderse únicamente a través de la lógica. Que existen verdades que se revelan en los sueños, en el arte, en el silencio y en la intuición; que la compasión es una forma de sabiduría y que toda existencia forma parte de algo mucho más grande que el individuo. Como las aguas que desembocan en el océano, Piscis simboliza el regreso a la unidad, el cierre del ciclo y la comprensión de que, en el fondo, todos estamos conectados.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. Es licenciada en letras españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde actualmente estudia la maestría en mercadotecnia y publicidad. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

Acuario


 Acuario


Por Karly S. Aguirre

 

Signo: Acuario

Fecha: 20 de enero – 18 de febrero

Elemento: Aire
Planeta regente: Urano (tradicionalmente Saturno)
Piedra: Amatista
Día: Sábado
Etapa: La renovación de la conciencia (de los 42 a los 49 años), una etapa orientada a la libertad interior, la transformación de las ideas, la búsqueda de autenticidad y la apertura hacia nuevas formas de comprender la vida y la sociedad.
Arcano: La Estrella

Acuario es el undécimo signo del zodiaco y el tercero del elemento Aire. Si Géminis explora y Libra armoniza, Acuario transforma. Representa la energía de la innovación, de la visión colectiva y de la capacidad humana para imaginar un futuro diferente. Regido por Urano, planeta de los cambios repentinos, la originalidad y el despertar, Acuario impulsa la ruptura de estructuras obsoletas para abrir camino a nuevas posibilidades.

Su temporada ocurre en pleno invierno, cuando la naturaleza aún descansa bajo el frío, pero la luz comienza a regresar. Este momento simboliza la esperanza que surge después de la oscuridad, y la confianza en lo que todavía no existe, pero puede llegar a ser. Acuario encarna esa promesa de renovación. Su mirada está dirigida hacia adelante, hacia lo que puede construirse más allá de los límites del presente.

Como signo fijo de aire, Acuario posee una mente firme, independiente y profundamente idealista. No se conforma con aceptar las cosas tal como son; necesita comprenderlas, cuestionarlas y, si es necesario, transformarlas. Su energía busca la libertad intelectual y emocional, pero también el progreso colectivo. Acuario comprende que el crecimiento personal adquiere un significado más profundo cuando contribuye al bienestar de los demás.

Urano le otorga una naturaleza impredecible y visionaria. Acuario suele adelantarse a su tiempo, percibiendo posibilidades que otros aún no pueden ver. Por ello puede parecer excéntrico, distante o diferente. Sin embargo, detrás de esa aparente frialdad existe un profundo interés por la humanidad. Acuario ama las ideas, las personas y las causas que promueven la evolución, aunque muchas veces prefiera expresar su afecto a través de acciones y convicciones antes que mediante demostraciones emocionales convencionales.

La etapa vital que representa, entre los 42 y 49 años, es un periodo de renovación profunda. Después de haber construido una identidad y alcanzado cierta estabilidad, surge la necesidad de preguntarse qué aspectos de la vida siguen siendo auténticos y cuáles necesitan transformarse. Es una etapa en la que muchas personas redefinen sus prioridades, se liberan de expectativas ajenas y buscan una mayor coherencia con sus ideales. El arcano de La Estrella simboliza precisamente ese momento de esperanza, inspiración y confianza en el propio camino.

En el amor y los vínculos, Acuario valora la libertad, la autenticidad y la amistad. Necesita relaciones donde exista respeto por la individualidad y espacio para el crecimiento mutuo. No tolera las imposiciones ni los lazos basados en la dependencia. Cuando encuentra una conexión genuina, se muestra leal, estimulante y profundamente comprometido con el bienestar de la otra persona. Su forma de amar busca construir puentes entre dos seres libres, no cadenas que los limiten.

Acuario nos enseña que toda evolución comienza con una idea distinta. Que la libertad no consiste en romper con todo, sino en vivir de acuerdo con la propia verdad. Nos recuerda que el futuro se construye cuestionando el presente y que la esperanza es una fuerza capaz de transformar tanto a las personas como a las sociedades. Como la Estrella que ilumina la noche, Acuario inspira a mirar más allá de lo conocido y a confiar en que siempre es posible imaginar un mundo mejor.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. Es licenciada en letras españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde actualmente estudia la maestría en mercadotecnia y publicidad. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

martes, 23 de diciembre de 2025

Capricornio


Capricornio

 

Por Karly S. Aguirre

 

A Elda Val Green

 

Capricornio
Fecha: 22 de diciembre – 19 de enero
Elemento: Tierra
Planeta regente: Saturno
Piedra: Granate rojo
Día: Sábado
Etapa: La consolidación vital (de los 36 a los 42 años), un periodo marcado por la responsabilidad asumida con conciencia, la construcción de una identidad sólida, la madurez emocional y la materialización de los esfuerzos de vida.

Capricornio es el décimo signo del Zodiaco y el segundo del elemento Tierra. Si Tauro preserva y Virgo ordena, Capricornio edifica. Representa la energía que asciende paso a paso, que entiende el valor del tiempo y que sabe que todo logro verdadero requiere constancia, disciplina y compromiso. Regido por Saturno, planeta del límite, la estructura y la madurez, Capricornio aprende que la libertad real nace de la responsabilidad asumida con honestidad.

Su temporada inicia con el solsticio de invierno, cuando la luz es escasa y la naturaleza parece detenida. Este momento simbólico habla de silencio, resistencia y fortaleza interior. Capricornio encarna ese espíritu: avanzar incluso cuando el camino es duro, sostenerse cuando otros se rinden, confiar en que bajo la superficie algo firme se está construyendo. Mientras el mundo se repliega, Capricornio trabaja, planea y cimenta.

Como signo cardinal de tierra, Capricornio no espera a que las cosas sucedan: las organiza, las dirige y las vuelve realidad. Su energía es sobria, contenida, pero profundamente poderosa. No busca brillar de inmediato, sino perdurar. Su fuerza radica en la paciencia, en la visión a largo plazo y en la capacidad de renunciar a lo inmediato por un objetivo mayor. Capricornio no corre: avanza con paso seguro.

Saturno le otorga una relación especial con el tiempo. Capricornio comprende que cada etapa tiene su momento y que la madurez no se improvisa. Aprende a través de la experiencia, de las caídas y de las responsabilidades asumidas demasiado pronto. Por ello suele parecer serio o reservado, pero en su interior existe una profunda sensibilidad que se protege tras la estructura. Capricornio siente intensamente, pero no se permite sentir sin sentido.

La etapa vital que representa la consolidación entre los 36 y 42 años es el momento de cosechar lo sembrado. Aquí se definen proyectos duraderos, se asumen roles de liderazgo y se confrontan las propias sombras: miedos, ambiciones, culpas y deseos reprimidos. El arcano del diablo no habla de maldad, sino de conciencia: de reconocer las cadenas internas para decidir, por fin, cuáles romper y cuáles sostener.

En el amor y los vínculos, Capricornio es leal, profundo y constante. No promete a la ligera ni se entrega sin bases firmes. Valora la estabilidad, el respeto mutuo y los proyectos compartidos. Puede parecer distante, pero cuando confía, lo hace con todo. Ama con hechos más que con palabras, y su presencia es un refugio sólido en medio del caos.

Capricornio nos enseña que la vida no solo se sueña: se construye. Que el deseo necesita forma, que la ambición puede ser ética y que el verdadero poder nace del autocontrol y la coherencia. Nos recuerda que subir la montaña exige esfuerzo, pero que desde la cima la visión es clara, amplia y profundamente merecida.





Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. En agosto 2025 se graduó de la licenciatura en letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

domingo, 23 de noviembre de 2025

Sagitario


 

Sagitario

 

Por Karly S. Aguirre

 

A Denisse Valles Cervantes

 

Sagitario
Fecha: 22 de noviembre – 21 de diciembre
Elemento: Fuego
Planeta regente: Júpiter
Piedra: Amatista
Día: Jueves
Etapa: La expansión vital (de los 29 a los 36 años), un periodo marcado por la búsqueda de sentido, la filosofía personal, los viajes físicos y espirituales y el descubrimiento de la propia libertad interior.
Arcano: La Templanza

Sagitario es el noveno signo del Zodiaco y el tercero del elemento Fuego. Si Aries inicia con impulso y Leo brilla con fuerza personal, Sagitario se mueve, explora y trasciende. Es la energía que mira el horizonte con optimismo, que confía en que el mundo siempre tiene algo más que ofrecer y que la vida es un viaje interminable de crecimiento. Regido por Júpiter, planeta de expansión, conocimiento y fortuna, Sagitario busca sentido en todo lo que vive y convierte la experiencia en sabiduría.

Su temporada llega cuando el otoño está por despedirse y el invierno se aproxima: un momento de transición, de caminos abiertos, de preguntas profundas y descubrimientos. Sagitario simboliza este movimiento hacia lo desconocido. Es el impulso que nos empuja a salir de lo cómodo, a buscar respuestas en nuevos territorios, a abrir la mente y el corazón a lo infinito. Así como los días se acortan y la introspección crece, Sagitario ilumina con su fuego interno, recordándonos que la curiosidad mantiene viva la llama del espíritu.

Como signo mutable de Fuego, Sagitario combina entusiasmo con flexibilidad. No se aferra a un solo camino: fluye, aprende, desaprende y vuelve a intentar. Su fuerza no es rígida ni imponente, sino expansiva; se propaga mediante ideas, experiencias y conversaciones que despiertan en otros el deseo de explorar la vida. Sagitario actúa guiado por una intuición optimista y una fe natural en que todo tiene un propósito.

Regido por Júpiter, Sagitario posee una visión amplia y filosófica. Tiene la capacidad de ver el panorama completo, de unir puntos aparentemente inconexos y de encontrar significado en lo cotidiano. Donde otros se detienen ante la duda, él ve una aventura. Su espíritu viajero no solo pertenece a los caminos físicos, sino también a los mentales y espirituales: estudios, creencias, lenguajes, culturas, experiencias que amplían la conciencia.

La etapa vital que representa Sagitario la expansión vital entre los 29 y 36 años es un periodo de viajes, búsquedas internas y decisiones que definen el rumbo personal. Es la edad en la que uno comienza a cuestionar lo aprendido, a reconstruir su identidad desde la libertad y a conectar con ideas más grandes que uno mismo. Sagitario simboliza ese impulso de encontrar verdad, propósito y dirección.

Aunque Sagitario puede ser percibido como disperso o demasiado idealista, su naturaleza está guiada por la autenticidad y la convicción de que la vida es demasiado amplia para vivirla en un solo sitio emocional o mental. Sus vínculos son honestos y directos; valora la lealtad que no ahoga, el amor que deja espacio y la amistad que inspira crecimiento. Sagitario es el compañero de viaje que te señala el cielo estrellado, el amigo que te anima a arriesgarte, el maestro que abre puertas a mundos nuevos.

Sagitario nos enseña que la vida es movimiento, aprendizaje y expansión. Que no hay experiencia inútil ni camino perdido. Que el sentido se encuentra caminando, confiando y mirando más allá de lo inmediato. Y, sobre todo, que la libertad interior es el fuego que ilumina cualquier oscuridad.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. En agosto 2025 se graduó de la licenciatura en letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

sábado, 25 de octubre de 2025

Escorpio

 


Escorpio

Por Karly S. Aguirre

 

A Melina Loya

 

Escorpio

Fecha: 23 de octubre - 21 de noviembre
Elemento: Agua
Planeta regente: Plutón y Marte
Piedra: Ónix
Día: Martes
Etapa: La madurez temprana (de los 24 a los 29 años), cuando se profundiza en la comprensión de uno mismo, se enfrentan las sombras internas y se consolidan transformaciones significativas.
Arcano: La Muerte

 

Escorpio es el octavo signo del zodiaco y el tercero del elemento agua. Si Cáncer siente y protege, y Piscis sueña y se entrega, Escorpio profundiza, transforma y renace. Es la energía que no teme adentrarse en la sombra, que comprende que el poder personal y la regeneración surgen de enfrentar lo oculto y lo profundo. Regido por Plutón, planeta de transformación y renacimiento, Escorpio busca la verdad detrás de las apariencias y se mueve entre intensidad emocional y poder interior.

Su temporada inicia cuando el otoño avanza hacia su plenitud, y la naturaleza se prepara para morir y renacer. Escorpio simboliza esa fuerza de transformación: la capacidad de dejar atrás lo viejo para dar paso a lo nuevo. Así como la tierra se desprende de lo superficial para conservar la esencia, Escorpio nos enseña a ir más allá de lo evidente y a descubrir la esencia de las cosas y de las personas.

Como signo fijo de agua, Escorpio tiene constancia y profundidad. Su fuerza no es la que se muestra de inmediato, sino la que trabaja silenciosa en las emociones, la mente y la voluntad. Escorpio observa, siente y luego actúa con precisión. Sabe que la verdadera transformación requiere paciencia y resistencia, y que el poder sin conciencia es destructivo.

Regido por Plutón, Escorpio posee un magnetismo natural y una capacidad única para regenerarse y transformar su entorno. Donde otros ven miedo o límite, Escorpio descubre oportunidades de crecimiento y evolución. Así como el agua profunda oculta corrientes poderosas, Escorpio guarda reservas de fuerza emocional que emergen cuando la vida lo exige.

La etapa vital que representa Escorpio es la madurez temprana, un periodo de introspección, de enfrentar miedos y de decidir conscientemente sobre los propios recursos internos y relaciones. Es la edad de los compromisos profundos, de las decisiones que implican responsabilidad emocional y de los cambios que marcan un antes y un después.

Aunque Escorpio puede ser percibido como intenso o reservado, su intensidad proviene de una necesidad profunda de autenticidad. Sus vínculos no son superficiales: busca la conexión verdadera, la que transforma y enriquece. Escorpio es el amigo que acompaña en la crisis, la pareja que conoce la profundidad del alma, el mentor que guía hacia la transformación.

Escorpio nos enseña que la vida es un ciclo de muerte y renacimiento, que la profundidad emocional es fuerza y no debilidad, y que la verdadera transformación surge cuando enfrentamos nuestras sombras y emergemos más completos, auténticos y conscientes.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. En agosto 2025 se graduó de la licenciatura en letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

miércoles, 24 de septiembre de 2025

Libra

 


Libra

 

Por Karly S. Aguirre

 

A Elpidia García

 

Libra
Fecha: 23 de septiembre - 22 de octubre
Elemento: Aire
Planeta regente: Venus
Piedra: Cuarzo rosa
Día: Viernes
Etapa: La adolescencia tardía (de los 17 a los 19 años), cuando se forman vínculos más profundos, se busca la propia identidad en relación con otros y se desarrolla el sentido de justicia.
Arcano: La Justicia

Libra es el séptimo signo del Zodiaco y el segundo del elemento Aire. Si Géminis explora ideas y Acuario las proyecta hacia el futuro, Libra busca el equilibrio entre ellas, creando armonía. Es la energía que escucha, dialoga y media; la fuerza que entiende que no existe una verdad absoluta sin considerar la perspectiva del otro. Regido por Venus, planeta del amor y la belleza, Libra se mueve por la búsqueda de la unión, el arte y la justicia.

Su temporada inicia con el equinoccio de otoño, el momento en que la luz y la oscuridad se encuentran en perfecto balance. Este instante simboliza la esencia libriana: el punto medio entre opuestos, el lugar donde los extremos se reconcilian. Así como el otoño marca la transición entre la plenitud del verano y la quietud del invierno, Libra nos recuerda la importancia de los cambios suaves, del diálogo y la cooperación.

Como signo cardinal de Aire, Libra es iniciativa que nace de las ideas y de las relaciones. Es diplomático por naturaleza, pero no por evasión, sino por una necesidad profunda de comprender y armonizar. Su búsqueda no es imponer, sino integrar. Libra sabe que no existe belleza sin contraste ni paz sin justicia.

Regido por Venus, Libra tiene un amor natural por la estética, el arte y la conexión humana. Donde otros ven caos, Libra encuentra patrones y armonías. Así como Venus en Tauro celebra los placeres tangibles, en Libra se eleva hacia lo simbólico: la belleza de una palabra justa, de una idea bien expresada, de una relación equilibrada.

La etapa vital que representa Libra es la adolescencia tardía, cuando la persona comienza a definirse a través de sus vínculos y a comprender que la vida es también convivencia y compromiso. Es el momento de las primeras decisiones que afectan a otros, de descubrir que la libertad individual convive con la responsabilidad compartida.

Aunque Libra suele ser percibido como indeciso, su duda proviene de su deseo genuino de justicia. Antes de actuar, observa, sopesa, considera cada ángulo. A veces tarda en elegir, pero cuando lo hace, su decisión busca el bien común. Libra es el amigo que media, la pareja que escucha, el artista que crea belleza como un acto de sanación.

Libra nos enseña que la vida es un baile entre dos fuerzas, que la justicia nace de la empatía y que la verdadera armonía no es la ausencia de conflicto, sino la capacidad de transformarlo en entendimiento y crecimiento compartido.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. En agosto 2025 se graduó de la licenciatura en letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

domingo, 24 de agosto de 2025

Nunca volteé


 

Nunca volteé

 

Por Karly S. Aguirre

 

Debí hacerlo. En la terminal de autobuses, lo supe: Daniel me miraba desde su asiento, esperando que girara la cabeza, aunque fuera un instante. Debí mirar atrás. Pero no quise.
Luché contra esa fuerza invisible, una inercia suave pero insistente, una voz que me susurraba al oído: voltea, míralo. No lo hice. Seguí caminando.

Claro que lo notó. Me escribió por WhatsApp: “No volteaste a verme.” y una carita triste al final.

Desde entonces, cada vez que entro a su perfil, el karma parece servirme una sopa cada vez más fría. Primero, una fotografía cursi y mal tomada con su nueva novia. Luego supe que se la llevó a vivir a casa de su mamá. Eso me pareció vulgar, de mal gusto, así que durante mucho tiempo me sentí afortunada de no haber sido yo, de no haber volteado esa tarde.

Pero seguí regresando a visitar su perfil, año tras año, cada vez que fracasaba con un nuevo prospecto o alguna relación se venía abajo, encontraba consuelo, o mejor dicho: tortura, en mirar su perfil. Fue así como descubrí que se había casado por la iglesia con aquella novia. Había fotografías de ellos haciendo cosas juntos, pequeñas rutinas compartidas: iban al gimnasio, salían los domingos, cocinaban. Y hace un par de semanas, aún con una chispa de esperanza, pensando que su matrimonio precoz habría fracasado, como tantos que se casan antes de los treinta, supe que ahora tienen un hijo.

Debe tener muy buena estrella, o quizá algún tipo de protección divina. Se libró de mí justo cuando yo era una versión indomable y rota. Lo salvé. Lo salvé de mi yo promiscua, libertina, desbordada, incapaz de ver el valor de un buen muchacho como él.

Yo estaba enamorada de Guillermo, un fuck boy que estudiaba Filosofía. Me llevaba ocho años, era alto, blanco, guapo, hermoso. Un dios del sexo. Todo con él era placer: hablar, mirarlo, estar cerca, besarlo, cogérmelo. Era un incendio al que yo no quería sobrevivir.

Daniel, en cambio, tenía mi edad, teníamos diecinueve años. Estudiaba Ingeniería. Tenía un cuerpo atlético, aunque no era muy alto, su cuerpo torneado lo hacía parecerlo. Su nariz era grande y hablaba con cierto tono gangoso. Le acepté un par de citas. En ambas, me invitó a su casa para presentarme a sus primos, a sus amigos del barrio. En ambas lo rechacé. Nos besamos una vez, durante toda una película en el cine, como adolescentes torpes. Y sí, besaba bien, pero yo no podía dejar de pensar en Guillermo.

De regreso a casa, en un autobús lleno, Daniel insistió en acompañarme. Íbamos de pie. En un momento se acercó y me besó. Y odié ese beso.

Odié que los señores sentados nos miraran con morbo, como si esperaran un segundo acto para excitarse. Sentía sus sucias intenciones en sus miradas fijas y una sonrisa maliciosa que se esforzaban por ocultar. El autobús apestaba, la incomodidad me recorría el cuerpo. Y no lo miré al bajarme. No giré la cabeza. Aunque tal vez, en ese instante, una versión futura de mí me rogaba que lo hiciera. Que él era un buen hombre con quien podría formar un hogar y compartir de lleno una vida formada de pequeñas rutinas de una vida llena de seguridad, amor y tranquilidad. Pero no lo hice. Y lo culpé. Lo culpé por besarme en ese mugriento lugar. Lo culpé tanto que dejé de hablarle. Fui cruel. Fui grosera cuando insistía en verme. Hasta que un día no volvió más. Claro que me arrepentí, pero no fue de inmediato, fue con los años.

Cuando mi novio no quería ir a entrenar conmigo y yo veía a Daniel y a su novia en esa foto en el gimnasio. Cuando mi novio se negó a casarse conmigo, volví a la fotografía de la boda de Daniel. Cuando dos novios distintos me dijeron que no querían tener hijos, y menos conmigo, solo podía pensar en esa fotografía en el parque de Daniel con su familia. Daniel se tituló como ingeniero, ahora gana bien. Ya no vive en casa de su mamá. Se nota que es feliz y qué bueno.
Qué bueno que no volteé.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. En agosto de 2025 se graduó de la licenciatura en letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH y publica cuentos en redes sociales. Actualmente es editora en Estilo Mápula revista de literatura.