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viernes, 5 de junio de 2026

All about Georgie B.


 

All about Georgie B.

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Si mi biblioteca fuera un Congreso, el autor con más escaños sería por mucho Jorge Luis Borges. No solamente por los libros de su autoría (tengo muchos de ellos repetidos hasta en tres versiones), sino por los ensayos y biografías que ha inspirado. Este año han entrado en mi biblioteca dos nuevos representantes: el Álbum Borges de la Pléiade Francesa publicado en su centenario que me regaló mi amigo Diego Arellanes, y la monumental biografía Jorge Luis Borges- Un destino literario del millenial Lucas Adur.

Ignoro si haya una estadística que certifique cuál es el autor latinoamericano que ha inspirado más estudios, tesis, ensayos y biografías. Muchos pensarían que el Gabo, pero yo apuesto a que es Borges. Aunque su vida no fue un derroche de aventuras, quiebres, romances y situaciones límite, Borges sigue inspirando a cientos de ensayistas y biógrafos que saltan a la palestra a decir algo sobre él que suponen nadie ha dicho o a reproducir charlas, entrevistas o conferencias inéditas.

Uno pensaría que a los jóvenes la obra de Borges ya no les dice nada, y de pronto te topas con Lucas Adur, que nació en 1983, tres años antes de la muerte de Georgie y le dedica un mastodonte biográfico de casi 750 páginas.

Entre los ejemplares que más quiero están El humor de Borges y Diálogos esenciales con Jorge Luis Borges que me regaló el gran Roberto Alifano, su amanuense. Estos últimos, editados por Proa, son inconseguibles en México y rescatan riquísimas charlas de Georgie y Alifano.

Un buen punto de partida para un no iniciados es Jorge Luis Borges - Una invitación a su lectura, de José Emilio Pacheco. Borges y los clásicos de Carlos Gamerro (a quien tuve el honor de tener como jurado en el Premio de la Fundación El Libro) destaca por su erudición al hablar de la influencia de Dante, Shakespeare y clásicos grecolatinos en la obra borgeana. Borges en México: un permanente diálogo, de Rafael Olea Franco, que profundiza en la relación de Alfonso Reyes, Rulfo o Juan José Arreola con la obra borgeana.

Destaca por su brutal honestidad En voz de Borges de Waldemar Verdugo Fuentes, en donde Georgie hace afirmaciones que en la era de la inquisición woke serían absolutamente cancelables.

Atípico y sorprendente es Los dos Borges del comunista chileno Volodia Teitelboim, pues bien sabido es que a los marxistas no les cae nada bien Georgie.

Experimental y desafiante El factor Borges de Alan Pauls y sui generis Borges - El laberinto infinito, la novela gráfica escrita por Óscar Pantoja y dibujada por Nicolás Castell. Destaca por sus extraordinarias fotografías el libro de Alejandro Vaccaro (a quien tuve la oportunidad de conocer en la Feria de Buenos Aires).

El grandísimo faltante, el imperdonable ausente es el mastodóntico Borges de Bioy Casares (solo lo tengo en Kindle) y El Aleph engordado de Pablo Katchadjian, censurado y demandado por la inflexible María Kodama.

Ya les platicaré qué me pareció el de Lucas Adur. Eso sí, el campeón en belleza, ni duda cabe, es el francesito Álbum Borges. Como pieza editorial es insuperable. En fin. Hay muchos más libros que espacio, muchos más libros que vida, y yo aún siento que no he acabado de descubrir a un tal Georgie B.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

jueves, 21 de mayo de 2026

¿Quiere ser escritor?


 Foto: Nacho Guerrero

¿Quiere ser escritor?

 

Por Jesús Chávez Marín

 

En 1982, cuando la corresponsalía chihuahuense del Seminario de Cultura Mexicana organizó la primera Asamblea de Escritores, cursaba yo el último año de letras españolas en la Escuela de Filosofía y Letras.

También en aquellos tiempos quería yo ser escritor. Quería serlo desde que estaba en la secundaria en el Instituto Regional, donde un maestro jesuita llamado José J. Treviño Botti nos leyó en voz alta durante todos los viernes, en la clase de español, la novela El viejo y el mar.

Yo escribía un diario todos los días y tenía vicio por la letra impresa. Pasaba noches enteras leyendo biografías de santos y de papas, la extensa novela Los mártires, de Chateubriand, libros de Juan T. González “el amigo del obrero” que mi papá me recomendaba con entusiasmo, y novelas del sacerdote jesuita español José Luis Martín Vigil.

El texto que usó aquel profesor de literatura para impartirnos su clase tenía un título de forma interrogativa: ¿Quiere ser escritor?, publicado en Editorial Jus en 1963, cuyo autor es otro jesuita mexicano, Alberto Valenzuela Rodarte, compuesto con una copiosa reunión de estrategias de redacción.

Estábamos en tercero de secundaria. Nuestro profesor logró contagiarnos su entusiasmo por la literatura, todo el grupo nos soltamos escribiendo y fundamos una revista escolar bien diseñada.

Una vez escribí una página, se la entregué al profesor para ver si la publicaba: apareció en la página 8 del número 2 de la revista Regional.

Lo que siguió después será la historia común, angustiosa y previsible e irrelevante para casi toda la literatura de estos terrenos donde impera la vaquería, de casi todos los escritores que han vivido en Chihuahua. Otra revista en el bachillerato, varias en la escuela universitaria, colaboraciones gratis en la mezquina prensa industrial y en más de quince revistas locales de todo tipo: desde la lujosa Azar revista de literatura, hasta la tricolor Scorpio de Florencio Aceves.

Y ahora, cuando tantos sueños personales y colectivos se acabaron para siempre, tendría yo como muchos otros que hacerme algunas preguntas que francamente me hacen quedar en ridículo:

1. ¿Quiero todavía ser escritor?

2. ¿Logré ser escritor?

3. Ser escritor en Chihuahua, ¿es causa de prestigio o de desprestigio?

4. ¿Le sirven para algo los escritores a Chihuahua?

5. Si nadie necesita historias nuevas para llevarlas a la pantalla; si no hay aquí canales de televisión que requieran guiones; si el radio no necesita buenos textos para transmitir sino pura música chatarra que le vende Televisa y unos cuantos poemas que ya están escritos en El declamador sin maestro; si los periódicos de la ciudad ya cerraron los mínimos espacios a donde alguna vez se asomaron los asuntos de la literatura, y para llenar las pocas planas que no lograron vender de publicidad meten refritos de La jornada, Proceso y de otros periódicos del Distrito Federal donde es evidente que escriben mucho mejor que la mayoría de nosotros los autores de Chihuahua; si nuestras revistas nadie las compra y en cambio se venden un montón de Teleguías, Eres, Vanidades, Tvynovelas; si la sociedad chihuahuense se la pasa muy a gusto sin nuestros poemas, sin nuestros relatos y es muy poco probable que lea algún día nuestros libros; si las muy escasas obras de teatro que aquí se ponen en escena ya las escribieron los maestros y varios no tan maestros de otras naciones, los extranjeros famosos, y solo excepcionalmente algunos dramaturgos mexicanos que viven o murieron en la ciudad de México; si no existe la menor demanda de textos míos por parte de la sociedad chihuahuense; ¿tiene algún sentido aunque sea en la zona más abstracta de las ilusiones, seguir siendo escritor, o seguir intentando ser escritor?

La única respuesta lógica y automática para todas estas preguntas es:

No.

Para documentar mi pesimismo, voy a poner enseguida una frase de Gabriel Zaid:

 

¿Para qué va un poeta a decirle sus versos

a una ciudad que no le paga por serlo

y que lo ningunea precisamente como tal?

 

Cuando fui joven tenía cierta seguridad muy íntima de que todos mis sueños se cumplirían. Y todos mis sueños tenían algo que ver con libros. Con leer libros. En el lugar más secreto de mi corazón también estaba seguro de que escribiría páginas maravillosas.

Y aunque suene así de ingenuo, todavía la estricta verdad de mi vida sigue siendo la misma: el gusto por leer, el impulso de escribir. Todos mis actos giran en torno a los libros, a la escritura.

En la primera asamblea conocí a todos los escritores chihuahuenses. Ya conocía a unos pocos, pero la verdad me sorprendió que hubiera tantos y de tan variadas fortunas. Desde bohemios que arrastraban a su vida en las cantinas, en las calles y en las misérrimas oficinas donde trabajaban y donde les componían versos a las señoritas que de ellos tanto se burlaron y los miraron con lástima y cierta repulsión por su traje brilloso, su pelo con brillantina; hasta brutísimos académicos, dramaturgos exitosos en la escena nacional y novelistas de lo más aburridos pero que ya habían ganado el Premio Villaurrutia que el gobierno otorga y a quienes la crítica complaciente bautizaba, con la obviedad que la caracteriza, como a Rulfos del desierto y poetas de una sola cuerda.

Pero a la casa que fueres haz lo que vieres.

Me sentí impresionado con aquella extraña y variopinta reunión de literatos. No a todos les tenía respeto. Con la insolencia propia de los hombres jóvenes, despreciaba a varios de ellos. Algunos de sus discursos eran joyas de humorismo involuntario: necios, vehementes y engolados.

Recuerdo por ejemplo discusiones absurdas acerca del paisaje, la montaña, el desierto, tontería y media. Un poeta bien pintoresco leyó a gritos unas rimas donde su padre era un roble fálico, elefante blanco, monumento al autoritarismo doméstico, infestado de conejos y golpes de pecho.

Otro escritor desglosó una sarta de episodios y enseñó una peligrosa confusión de identidades suyas durante veinte largos minutos; cuando creíamos que ya había terminado, le aplaudimos por cortesía. Esperó él con parsimonia a que el aplauso terminara y luego dijo:

―Ha hablado el escritor. Ahora hablará el hombre.

Y a continuación se aventó otros veinte minutos de muy incoherentes y mal narradas anécdotas.

Junto a aquellos dinosaurios de las letras chihuahuenses también conocí algunos escritores. Hasta entonces no sabía que existieran profesionales: es decir, que fueran autores de libros bien hechos, que cobraran por escribir, que publicaran en la llamada prensa nacional, o sea, la prensa del Distrito Federal.

Los escritores de mi generación tenían ideas claras respecto a la literatura. Habían participado en revistas y publicaciones que asumían en serio el oficio literario. Eran rigurosos con los textos, estudiaban gramática, lingüística y teoría literaria. Aunque viviéramos aquí, andábamos al día en literatura latinoamericana, la cual en los años setenta había tenido un impulso fabulosos en el mercado mundial de libros y editoriales.

Leíamos a García Márquez, Octavio Paz, Vargas Llosa, Rulfo, Lezama Lima. Leíamos revistas literarias, le entramos a la moda del estructuralismo, al realismo mágico, a la experimentación formal como lectores y como redactores. Las tres asambleas de escritores chihuahuenses que el Seminario de Cultura realizó en 1982, en 1984 y en 1987, junto con otros hechos, aumentaron nuestro interés por la literatura, nos dieron un contexto para existir como escritores. Se llegó a crear cierta energía colectiva, la cual se expresaba en otros ámbitos de la sociedad chihuahuense.

Hoy es notorio que aquel impulso se acabó.

¿Por qué? Hay muchas causas. En la cuarta asamblea se examinaron algunas de ellas.

De toda aquella agitación que empezó hace veinte años, ha quedado el trabajo importante de algunos autores que, siguiendo su impulso individual, casi sin estímulos ambientales ni sociales, han venido escribiendo su obra literaria. Diré solo unos pocos nombres, como muestra basta un botón de girasoles.

Entre otros autores serios y profesionales están: Alfredo Espinosa, Gaspar Gumaro Orozco, Alfredo Jacob, Rubén Mejía, Micaela Solís, Enrique Servín, Mario Lugo, José Manuel García García, Alejandro Carrejo Candia, Jorge Humberto Chávez, Rodolfo Borja y Mario Arras. Ellos viven aquí en nuestras ciudades, tan dañadas por el desastre económico y por la depredación ecológica que le han causado los grandes capitales locales, la industria, el comercio y la política autoritaria, que son aquí tan perniciosos como en cualquier lugar del mundo.

 

Marzo 1995



Jesús Chávez Marín es editor de Estilo Mápula revista de literatura

domingo, 23 de noviembre de 2025

Sagitario


 

Sagitario

 

Por Karly S. Aguirre

 

A Denisse Valles Cervantes

 

Sagitario
Fecha: 22 de noviembre – 21 de diciembre
Elemento: Fuego
Planeta regente: Júpiter
Piedra: Amatista
Día: Jueves
Etapa: La expansión vital (de los 29 a los 36 años), un periodo marcado por la búsqueda de sentido, la filosofía personal, los viajes físicos y espirituales y el descubrimiento de la propia libertad interior.
Arcano: La Templanza

Sagitario es el noveno signo del Zodiaco y el tercero del elemento Fuego. Si Aries inicia con impulso y Leo brilla con fuerza personal, Sagitario se mueve, explora y trasciende. Es la energía que mira el horizonte con optimismo, que confía en que el mundo siempre tiene algo más que ofrecer y que la vida es un viaje interminable de crecimiento. Regido por Júpiter, planeta de expansión, conocimiento y fortuna, Sagitario busca sentido en todo lo que vive y convierte la experiencia en sabiduría.

Su temporada llega cuando el otoño está por despedirse y el invierno se aproxima: un momento de transición, de caminos abiertos, de preguntas profundas y descubrimientos. Sagitario simboliza este movimiento hacia lo desconocido. Es el impulso que nos empuja a salir de lo cómodo, a buscar respuestas en nuevos territorios, a abrir la mente y el corazón a lo infinito. Así como los días se acortan y la introspección crece, Sagitario ilumina con su fuego interno, recordándonos que la curiosidad mantiene viva la llama del espíritu.

Como signo mutable de Fuego, Sagitario combina entusiasmo con flexibilidad. No se aferra a un solo camino: fluye, aprende, desaprende y vuelve a intentar. Su fuerza no es rígida ni imponente, sino expansiva; se propaga mediante ideas, experiencias y conversaciones que despiertan en otros el deseo de explorar la vida. Sagitario actúa guiado por una intuición optimista y una fe natural en que todo tiene un propósito.

Regido por Júpiter, Sagitario posee una visión amplia y filosófica. Tiene la capacidad de ver el panorama completo, de unir puntos aparentemente inconexos y de encontrar significado en lo cotidiano. Donde otros se detienen ante la duda, él ve una aventura. Su espíritu viajero no solo pertenece a los caminos físicos, sino también a los mentales y espirituales: estudios, creencias, lenguajes, culturas, experiencias que amplían la conciencia.

La etapa vital que representa Sagitario la expansión vital entre los 29 y 36 años es un periodo de viajes, búsquedas internas y decisiones que definen el rumbo personal. Es la edad en la que uno comienza a cuestionar lo aprendido, a reconstruir su identidad desde la libertad y a conectar con ideas más grandes que uno mismo. Sagitario simboliza ese impulso de encontrar verdad, propósito y dirección.

Aunque Sagitario puede ser percibido como disperso o demasiado idealista, su naturaleza está guiada por la autenticidad y la convicción de que la vida es demasiado amplia para vivirla en un solo sitio emocional o mental. Sus vínculos son honestos y directos; valora la lealtad que no ahoga, el amor que deja espacio y la amistad que inspira crecimiento. Sagitario es el compañero de viaje que te señala el cielo estrellado, el amigo que te anima a arriesgarte, el maestro que abre puertas a mundos nuevos.

Sagitario nos enseña que la vida es movimiento, aprendizaje y expansión. Que no hay experiencia inútil ni camino perdido. Que el sentido se encuentra caminando, confiando y mirando más allá de lo inmediato. Y, sobre todo, que la libertad interior es el fuego que ilumina cualquier oscuridad.

 


Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. En agosto 2025 se graduó de la licenciatura en letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH. Escribe relatos y crónicas en redes sociales.

jueves, 23 de octubre de 2025

Lección 72, resumen raudo

 


Lección 72, resumen raudo

 

Haikú es un tipo de poema japonés muy breve que entró en el canon literario universal en el siglo XVI. Su principal iniciador fue Basho. Hoy se cultiva en todos los idiomas del mundo, no solo en el idioma de Japón. Aquí van traducciones de cinco haikús clásicos japoneses:

 

El rocío se va.

Este mundo es rocío

fresco y fugaz.

 

Frío del alba,

voces de viajeros

en la posada.

 

En viejo estanque

salta veloz la rana,

el agua suena.

 

Grillo despierto

sé el guardián de mi tumba

cuando haya muerto.

 

El tiempo se va,

mis padres aún no saben

que peino canas ya.

 

Taller Literario JChM

Octubre 2025


domingo, 24 de agosto de 2025

El método

 

Foto Pedro Chacón

El método

 

Por Wikipedia

 

El método paranoico crítico o paranoia crítica es una propuesta elaborada por el pintor Salvador Dalí (1904-1989). El aspecto que Dalí encontraba interesante en la paranoia era la habilidad que transmite esta al cerebro para percibir enlaces entre objetos que racionalmente  no se hallan conectados. Dalí describía el método paranoico-crítico como un “método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetividad crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones de fenómenos delirantes”.

Este método era empleado en la creación de obras de arte, para lo cual el artista trataba de expresar a través de la obra aquellos procesos activos de la mente que suscitan imágenes de objetos que no existen en realidad, por ejemplo, al superponerse una imagen en primer plano con otra en un plano más alejado. Un ejemplo de esto en la obra final puede ser una imagen doble o múltiple cuya ambigüedad da lugar a diversas interpretaciones.

El poeta André Bretón (1896-1966) aplaudió la técnica, afirmando que la misma constituía “un instrumento de primera importancia” y que “se había mostrado perfectamente aplicable lo mismo a la pintura que a la poesía, el cine, la elaboración de objetos surrealistas, la moda, la escultura, la historia del arte, e incluso, de ser necesario, a cualquier tipo de exégesis”.

viernes, 30 de mayo de 2025

Palabras a la Generación 2025

 


Palabras a la Generación 2025

 

Por César Antonio Sotelo Gutiérrez

 

Queridas alumnas, queridos alumnos:

En un lugar de Chihuahua, de cuyo nombre no quiero acordarme, hace mucho, mucho tiempo que vivió un niño, hijo primogénito, consentido hasta lo insoportable por sus padres y los padres de su madre, con una curiosidad innata y una extraña personalidad: prefería indagar en la biblioteca de su abuelo que jugar en el jardín, y en vez de correr tras una pelota se sentaba a escuchar las historias que su abuela le contaba mientras vigilaba las ollas y cazuelas en las que se gestaban deliciosos potajes y postres. Cansados de su gran apetito por escuchar historias, los padres decidieron dos cosas: enseñarle a leer y regalarle un libro. Así comenzó una aventura que hasta el momento no ha terminado.

Jóvenes: Ustedes están a punto de iniciar una nueva aventura. Los años que han pasado en estas aulas, en estos pasillos y jardines, les han preparado para seguir otra etapa de su viaje que espero sea muy largo y deseo les lleve a donde su corazón les guíe. Cada una y cada uno de ustedes eligió, por propia voluntad, el fondear en este puerto, tras surcar las aguas del Bachillerato, para descansar, reabastecerse, entrenarse y sobre todo para conocerse y conocer y desarrollar sus capacidades y sus habilidades que les permitirían seguir avanzando en el camino de la vida, una ruta que, se puede decir, apenas empiezan.

¿Por qué decidieron que la Facultad de Filosofía y Letras y, específicamente la licenciatura en letras españolas, era el sitio al que pertenecían? Solo ustedes lo saben. Tal vez vacilaron en un principio. Quizás en los primeros semestres pensaron que se habían equivocado. Puede ser que en momentos sintieran que sus sueños no se alcanzarían en este lugar. Pero están aquí, a punto de terminar un ciclo formativo que hace años empezaron. De modo que, pese a todo, han comprendido que este era su sitio, que pertenecían al reducido y selecto grupo de los estudiosos de las Humanidades, un apelativo que deben llevar con orgullo, pues desde este momento son continuadores de una tradición milenaria: la de aquellos hombres y mujeres para quienes su pensamiento gravita en torno al ser humano y a su destino.

El hablar de orgullo es hablar de identidad. Hombres y mujeres partimos del proceso de identificarnos para poder desarrollarnos. Ser un profesional de las letras españolas, conocer y manejar nuestra lengua y nuestra literatura, es parte ahora de su identidad. Han trabajo duramente para ganarse ese título, deben estar orgullosos de ello. Ahora tienen en sus manos el poder de la palabra, que les permitirá construir y analizar narrativas en un mundo que se distingue por la flexibilidad, diversificación e importancia de las narrativas, principalmente las digitales. También llevan con ustedes un tesoro que no se gasta: la capacidad de ejercer el pensamiento crítico. Cada uno, cada una de ustedes portan ese sol que les acompañará a lo largo de su viaje. Y, por si fuera poco, la literatura ha llenado sus alforjas con imaginación, belleza y sueños. Su riqueza es inmensa. Aprendan a valorarla y gastarla en beneficio de su sociedad.

Quisiera decirles que en los siguientes tramos de su travesía navegarán por tranquilas aguas, visitarán puertos que les brindarán placeres sin fin para el descanso de sus duras jornadas. Pero saben que no será así. Su mundo, ese que desde ahora les pertenece y del cual deben hacerse responsables, es un mundo en cambio constante, un caótico y a veces desesperanzador universo en el que la ruptura de los esquemas absolutos de la modernidad está generando una disparidad de reacciones que han roto para siempre la simplista idea de la historia como una evolución lineal hacia el progreso.

Muchos son los retos que desde hace tiempo están enfrentando, pero ahora los afrontarán desde otra perspectiva: la de todo joven que empieza buscar su espacio propio en la sociedad. Muchos son tan antiguos como la humanidad misma, pero han adquirido otra dimensión. La violencia, que es la ecuación vital en nuestra vida contemporánea, se ha transformado en una constante cotidiana más allá de las guerras que tantas veces hemos visto como lejanas. Hoy en día la violencia nos acompaña día a día: más allá del narcotráfico, que las autoridades señalan como si fuese un factor de violencia ajeno a ellas, la cada vez más amplia y creciente injusticia social, la pobreza, la migración, el hambre, la depauperación de la educación, son elementos de la violencia que vivimos en México, una violencia contra la que debemos luchar antes de que nos avasalle.

Un desafío que gestamos desde hace tres siglos y ahora es una emergencia universal es la destrucción del medio ambiente. No hace falta pensar en esas imágenes cuasi románticas de la despedida a los glaciares o las terribles cifras que el mundo ignora de las especies de la flora y la fauna que desaparecen cada año. Si analizan su entorno, su casa, su barrio, las calles de esta ciudad, podrán palpar una realidad ante la que no podemos voltear la cara: la sequía se abate sobre nuestro estado, las presas están vaciándose, el racionamiento del agua potable en las colonias es ya parte de nuestra cotidianeidad desde hace años. Ahora estamos perdiendo nuestro entorno natural, y a las autoridades les importa más las pintadas en edificios que los cerros de Chihuahua que, con su permiso, están siendo destrozados por voraces compañías urbanizadoras.

Los mexicanos pensamos que todo es culpa del gobierno y no somos conscientes de que el gobierno, en teoría, somos nosotros. En estos momentos, en que en el mundo la democracia está en riesgo, debemos tener conciencia de nuestra responsabilidad para con el futuro. La libertad, máxima aspiración del hombre moderno, corre peligro ante los autoritarismos de izquierda derecha y centro. Con ello, las conquistas de los hombres y mujeres del siglo XXI están en entredicho. Porque aún no se ha logrado la equidad de género, y la lucha por los derechos de los seres humanos, sin importar la raza, religión, orientación sexual o identidad de género no se ha terminado. Como gran paradoja existencial, vivimos en un mundo que pregona que la ciencia y la tecnología han dado libertad a la humanidad y sin embargo la libertad cada día es más limitada.

Les presento esta poco alentadora ruta de viaje con rabia, dolor y vergüenza. Rabia de sentirme impotente, de pensar que estamos haciendo muy poco para cambiar nuestra sociedad por una más justa, con oportunidades iguales para todos. Dolor de ver cada día menos árboles en mi ciudad, más calles polvosas y ardientes en verano cada vez secos. Vergüenza, porque esta realidad es la que les hemos dejado a ustedes las generaciones anteriores, generaciones individualistas, sin sentido de ciudadanía, preocupadas más por lo material que por lo verdaderamente importante. Y sin embargo…

Soy maestro por vocación. Todos los días agradezco a la vida el regalo que me dio al permitirme desempeñar un trabajo que me apasiona, que me enriquece, que disfruto. Creo en la educación, estoy seguro de que es la base de la evolución de la humanidad. No la veo como el elemento mágico que puede transformar la realidad con un simple deseo. No. Para mí la educación es esa verde joya que Pandora descubrió en el fondo del cofre que nuca debió abrir: la esperanza de que se puede lograr un Chihuahua, un México, un mundo mejor.

Ustedes han estudiado literatura. Ya llevan esa joya en sus corazones. Cruzarán mares borrascosos, enfrentarán a cíclopes y lestrigones, y también a molinos de viento y duques aburridos y estúpidos, las sirenas les cantarán mientras navegan y Escila y Caribdis querrán hacerles naufragar. Pero llevan en su embarcación el escudo de Aquiles, el más grande héroe, y la locura de Don Quijote, el más excelso hombre, el amor de María y la fuerza de doña Bárbara, el cisne de Darío y la magia de Macondo, el humor de Ibargüengoitia y la ironía de Novo, la preocupación social de Efraín Huerta y la universalidad de Octavio Paz.

Espero que su viaje sea largo, que sus andanzas les enriquezcan, que disfruten cada puerto, que gocen cada día, cada experiencia. Y que al final, cuando estén a punto de arribar a su destino, lleven siempre en un pequeño rincón de su corazón a su Facultad de Filosofía y Letras y a este su maestro, a quien han honrado como su padrino de generación. Porque, aunque pobres y humildes, les hemos entregado lo más valioso que tenemos: el amor a la literatura.

 

Chihuahua, 28 mayo 2025

 


César Antonio Sotelo Gutiérrez es doctor en filología hispánica por la Universidad de Barcelona; Master of Arts por The University of Texas at El Paso y licenciado en letras españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Dramaturgo, crítico literario y profesor de literatura, ha fungido como director de la Biblioteca Municipal de Chihuahua. Ha sido maestro en el Tecnológico de Monterrey campus Chihuahua, el Instituto Tecnológico de Chihuahua, la Universidad Regional del Norte y la Universidad Tec Milenio. Actualmente en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Como crítico literario su trabajo se ha publicado en los libros Teatro Mexicano Reciente, editado por Samuel Gordon, Nueve poetas malogrados del Romanticismo Español, Gregorio Torres Quintero. Enseñanza e Historia y Nada es lo que parece. Estudios sobre la novela mexicana, 2000-2009 editado por Miguel G. Rodríguez Lozano y en artículos en revistas como PluralLos UniversitariosLa Palabra y el Hombre y Revista de Literatura Mexicana Contemporánea entre otras. Sus líneas de investigación son la novela mexicana contemporánea y la dramaturgia mexicana contemporánea. También es autor del libro Van pasando mujeres, obra de teatro publicada por la UACH.

domingo, 18 de mayo de 2025

Crear luz "en la parda escritura de los agujeros"

 


Crear luz "en la parda escritura de los agujeros"(1)


Por Guadalupe Ángeles


Cosas que ya parecen de polvo, de Ricardo Solís, tiene el aspecto de un poemario publicado en 2024 por MamboRockEditorial / Neotraba‒, pero es un portal hacia otras realidades, a la vez telescopio y microscopio, para ver otra vez ahora más claro nociones en alguna parte de la vida apenas insinuadas en el entendimiento. Por ejemplo: siempre pensé que el transporte público es un lugar altamente erótico; en la página 44, que pertenece a la sección "es paz módica" del libro, lo confirma, con la maestría de "una incómoda certeza".

Es también el apartado del libro titulado "ventajas de la distorsión", la llave que nos introduce en verdades tal como la realidad es casi intolerables, eso es evidente en esta estrofa:

 

Todo cuanto cruza

vuelve

como un cuchillo que sale de la carne:

transformado.

 

Encontramos poemas que son a la vez cuentos de terror, mucho más inquietantes por lo que insinúan que por lo que nombran. Pero ello obedece, simplemente, a que son fragmentos de existencia, instantáneas que nos hablan del horror indebidamente cotidiano ante el que, parafraseando algunos afortunados versos de este libro que no escasean, al contrario: "¿Cuántos siglos de pisadas necesita el suelo del territorio nacional para borrar la sangre?"

Parecería improbable que la ternura se perciba cuando hablamos de la honda huella que la violencia ha venido esparciendo en nuestro país desde hace ya no sabemos bien cuántos años, pero Ricardo logra hacerlo en las últimas líneas del texto denominado "Sepelio" (página 65).  Y su poema "Amor cortés" no pudiera ser más irónicamente bello, desgarrador, literalmente hablando.

Ya en la cuarta de forros, desde el otoño de 2024, Carlos Sánchez nos invita a dar lectura a este libro tan entrañable, del sonorense Ricardo Solís, de manera puntual y ciertamente justa, haciendo mención de la presencia del humor y la tragedia de baja intensidad como también la otra, que destruye sin clemencia dando forma a esos poemas que duelen y consuelan al mismo tiempo, que dan cuenta de la crueldad del mundo, que no debe serlo tanto, pues en él habitan poetas que, como Ricardo, son capaces de tomar esa materia oscura y transformarla en gran poesía: sensible y sinuosa como una gran sonrisa, entrañable como un golpe en la espalda cuando más se necesita.

 

1) verso del poema "Balística".

pero no hubo testigos

y la mancha de sangre requirió

tres días de pisadas

para borrarse"

(página 61)  


Solís, Ricardo Solís: Cosas que ya parecen de polvo. MamboRockEditorial / Neotraba, México, 2024.

 


Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005) y Raptos (2009). Ha colaborado en ÁgoraEl FinancieroEl InformadorEl OccidentalLa Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y EspéculoPremio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación.

jueves, 1 de mayo de 2025

Lección 71



Lección 71

 

Ejercicio de redacción

 

Escribir un relato con estas especificaciones:

 

  1. La acción que se cuenta sucedió hace 10 años.

  2. En el presente del relato, una pareja de esposos, o ex esposos, recuerda el aniversario 15 de su boda.

  3. El diálogo puede ser directo en la escena, o mediante un diálogo escrito en el whatsap.

  4. Hace diez años, todo era normal en su vida. Uno día, todo cambió, para bien o para mal, debido a un suceso fuerte: una muerte, una infidelidad, un despido del trabajo, un ascenso en el empleo, una proyecto que fue aprobado muy favorablemente, una beca de las de antes (de las de mucho dinero).

  5. Ese hecho cambió muy fuerte la situación de su vida y de su pareja. Para bien o para mal.

  6. En el presente del relato, cuando se comunican, no tienen hijos. Viven juntos o separados.

  7. El narrador personaje del discurso narrativo es en primera persona gramatical, yo, en masculino o en femenino, según sea autor o autora quien escribe.

  8. El presente del relato es el domingo 14 de julio de 2020, por la mañana.

  9. El aniversario de boda puede ser cualquier fecha, de hace más o menos 15 años.

  10. El hecho que cambió la vida de la pareja puede ser cualquier fecha, de hace más o menos 10 años.

  11. El diálogo que sucede en el presente del relato, también es por algún suceso significativo, y tiene mucho que ver con el desenlace del cuento.

  12. Resumen:

―Hace 15 años, estabilidad.

―Hace 10 años, plot (conflicto o revés de fortuna).

―Hoy, presente del relato.

―Desenlace: en algún momento de los hechos narrados, y se escribe al final del cuento.

 

JChM Taller Literario, abril 2020

Lección 70



Lección 70

 

Ejercicio de redacción

 

Escribir un relato con los siguientes elementos:

 

―Narrador omnisciente.

―Punto de vista instalado en el personaje Uno.

―El personaje Uno es de la misma edad que tú.

―Tiempo: El presente del relato sucede el lunes 2 abril 2020, entre las 9 de la mañana y las 9 de la noche.

―Personaje Dos: ex amante del personaje Uno.

―Personaje Tres: acreedor o acreedora del personaje Uno, que ya ganó un juicio de embargo y el uso de la fuerza pública para desalojarla de su casa, donde vive.

―Extensión del relato: Lo que dé, desde media página hasta diez. Acuérdare qie lo bueno, si breve, doblemente bueno.

 

JChM Taller Literario, marzo 2020

Lección 69



Lección 69

 

Ejercicio de redacción: Escriba un relato con estas especificaciones:

 

  1. Tema: Navidad.

  2. Punto de vista: no feliz ni triste, sino cualquier otro ánimo: amargura, delincuencia, marginalidad, migración, terror, mezquindad, envidia, rencor.

  3. Tres personajes.

  4. Narrador en primera persona del singular o del plural: yo, nosotros.

  5. Ciudad Chihuahua.

  6. Tiempo: época actual.

  7. Flashback (optativo): hacia los años ochentas.

  8. Epílogo (optativo): Diciembre 2020.

  9. Plot (conflicto): llegó alguien a quien el narrador no había visto desde cinco años atrás).

  10. Objetos: un automóvil Honda Accord 2019, una pistola, un restaurante de lujo, una comandancia de policía, una cama king size con sábanas limpias y suntuosas (uno, varios o todos estos objetos).

 

JChM Taller Literario, febrero 2020

Lección 68



Lección 68

 

Ejercicio de redacción

 

Escribir un relato en forma totalmente libre, siguiendo el modelo de este cuento de Juan José Millás. El de ustedes, situarlo en lugares de Chihuahua, época actual y, de preferencia que los personajes sean muy semejantes a personas que conozcan en la vida real.

 

El adúltero desorientado.

El adúltero estaba desnudando a su amante cuando vio que esta llevaba un juego de ropa interior idéntico a uno de su mujer, así que se le quitaron las ganas y se sentó en el borde de la cama.

—¿Qué pasa? —dijo ella.

—No sé, me ha dado un mareo. Espera un momento a ver.

—Eso es porque no comes más que bocadillos.

Al final perdieron la tarde hablando de la gente de la oficina, como solían hacer cuando el deseo no funcionaba, mientras ella repasaba los botones de una blusa que se acaba de comprar en la tienda de abajo. En un momento dado, él se asomó a la ventana y vio una calle estrecha, con los coches subidos a la acerca. En una terraza de la fachada de enfrente había un tendedero con pañales.

Le parecía muy raro no saber dónde se encontraba.

—¿Dónde estamos? —preguntó.

—Pues ahora no sé si la calle se llama Matilde Díez o Matilde Diez, depende de dónde pongas el acento. Ahí mismo un poco más arriba a la izquierda está López de Hoyos.

—¿Y de quién es el piso?

—De una hermana de Pilar López, la de contabilidad, que es azafata y se pasa la vida fuera.

Hasta ahora ella siempre había logrado encontrar a alguien que les prestara una casa. Se negaba a hacerlo en apartamentos alquilados o en hoteles porque lo asociaba a alguna forma de prostitución. Gracias a ello había visto el rostro de algunos barrios que de otro modo jamás habría llegado a conocer. Le parecía extraño, no obstante, saber que vivía en una ciudad que nunca recorrería del todo; era algo así como vivir dentro de un cuerpo en el que siempre habría alguna zona por explorar.

Un día, tomó una salida de la M-30 al azar y anduvo merodeando por una calle que le recordaba la de su infancia, en el Parque de las Avenidas. Entró en una panadería y compró un bollo, del que luego se desprendió, solo por ver el rostro de la dependienta sabiendo que sus miradas no volverían a cruzarse. Al día siguiente, vio en la televisión que se había cometido un crimen justo en el portal de al lado, y salía la panadera diciendo que la tarde anterior había estado merodeando por los alrededores un hombre cuya descripción, a grandes rasgos, coincidía con él.

Otra vez, hacía mucho tiempo, estaban observando a su hijo en el baño, cuando el niño de súbito se descubrió los genitales con espanto. A lo mejor había zonas del cuerpo que jamás llegábamos a conocer, no ya el páncreas o los riñones, sino geografías más superficiales que quizá estaban al alcance de la mano.

En esto, vio brillar algo en el suelo, bajo la mesa del televisor. Se agachó para recogerlo y resultó ser una foto tamaño carnet de un sujeto de unos 35 años, con muchas entradas. Miraba al objetivo con una tenacidad absurda, como si la máquina le debiera algo. Tuvo un sentimiento familiar muy desagradable y dijo guardándose la foto en el bolsillo:

—No quiero que volvamos al piso de nadie. Me da la impresión de invadir un espacio íntimo.

—Pues yo a un hotel, en plan puta no voy —respondió ella cortando el hilo sobrante con los dientes, en un gesto que la había fascinado, de niño, en su madre, el mundo era unas veces sofocante, por estrecho, y otras veces confuso, por ancho.

Esa noche, sacó la fotografía del bolsillo de la chequera y la guardó en el cajón de la mesilla de noche como quien mezclara azarosamente las distintas partes de la realidad, igual que cuando se barajan los naipes. Luego se metió en la cama y desde allí vio con disimulo cómo se desnudaba su mujer, que llevaba el conjunto de ropa interior idéntico a que esa tarde le había visto a su amante. Entonces, sin poder reprimirse, rompió a llorar.

—No me encuentro bien —dijo frente a la mirada de extrañeza de su esposa.

—Si es que no comes más que bocadillos —respondió ella.

 

JChM Taller Literario, febrero 2020

Lección 67



Lección 67

 

Ejercicio de redacción:

 

Escribir cada uno, cada una, su propia versión de este cuento de Juan José Millás, imitando lo más posible el tipo de discurso narrativo, sobrio, seco, de frases muy cortas. Sean muy libres, cambien lo que quieran, incluso la anécdota, aunque de algún modo tenga relación cercana o lejana con el modelo.

 

Volver a verlos

Un día, el hijo de mi vecina me llamó papá en el ascensor. Su madre está divorciada y ambos ocupan el apartamento contiguo al mío. Por la noche, le cuenta cuentos que suelo escuchar a través del respiradero de mi cocina, que es de tipo americano, y da al salón, donde tengo un sofá cama. Utilizo el dormitorio como taller, pues en mis ratos libres me saco unas pesetas arreglando secadores, planchas y tostadoras de pan. Yo no tengo hijos ni nada parecido, así que me fastidió bastante la gracia del niño.

―Oye, que yo no soy tu padre.

―No se ofenda ―dijo la madre―. Llama así a todos los hombres.

Esa noche le contó al niño un cuento que trataba de un individuo que abandona a su familia, aunque decide instalarse en el piso de al lado, desde donde vigila el crecimiento de su hijo y protege a su ex mujer de los desaprensivos que intentan robar en la casa cuando ella se encuentra fuera. El niño insistió en que le diera detalles de ese hombre y la mujer hizo una descripción muy minuciosa con la que me sentí identificado. No soy nada paranoico, la verdad, pero no creo que haya mucha gente a la que le falte el lóbulo de la oreja derecha, que perdí de pequeño, de un mordisco, en el patio del colegio.

Al día siguiente coincidimos en el ascensor y el pequeño intentó verme la oreja, que suelo llevar tapada con el pelo: me dejé melena hace años para ocultar la amputación. De todos modos, me puso tan nervioso que le di un grito:

―¡Deja ya de mirarme, hijo!

La madre y el niño intercambiaron una mirada de complicidad, y no era cuestión de ponerse a dar explicaciones. Todo el mundo entiende que se trata de una expresión que no significa lo que dice. Por la tarde estaba soldando los cables de una plancha eléctrica cuando llamaron a la puesta y salí a abrir tal como estaba, con la melena recogida en una cola de caballo, pues me molesta mucho el pelo en la cara para trabajar. Eran la vecina y el niño; lo primero que hicieron fue contemplar mi lóbulo, o su ausencia, con una expresión de triunfo que no me gustó nada. Me traían un secador de pelo para ver si podía arreglarlo. Cuando salían, ella, en un aparte, me preguntó si lo de la oreja era de nacimiento.

―No, no, de un mordisco, en el colegio ―respondí de mala gana.

Por la noche, el niño pidió a su madre que le contara otra vez el cuento del día anterior y ella lo enriqueció con el detalle de la pelea infantil en el patio de la escuela.

―¿Y qué hicieron con el pedazo de oreja? ―preguntó el niño.

―Se lo tragó sin querer el autor del mordisco y le salieron por todo el cuerpo unos lóbulos de los que falleció en seguida.

Me pareció excesivo, así que me acerqué a la rejilla del respiradero y dije que aquello era mentira.

―¿Cómo fue entonces? ―preguntó la mujer desde el otro lado.

―Lo escupió e intentaron reimplantármelo, pero no prendió porque cuando llegamos al hospital había pasado mucho tiempo y en el colegio no habían tenido la precaución de meterlo en hielo.

Entonces de oyó la voz del hijo.

―¿Y qué le pasó al otro niño?

―Murió de difteria ―mentí pidiendo que no me preguntara que era eso, pues no tenía una idea muy clara.

―El caso es que murió ―añadió la mujer con determinación.

―Buenas noches, papá ―dijo el crío.

―Buenas noches ―contesté yo desorientado, y me metí a la cama con lágrimas en los ojos, sin saber exactamente qué es lo que me había provocado esa emoción tan grande.

Al día siguiente, cuando regresaba de comprar una resistencia nueva para su secador, vi que mi vecina estaba metiendo sus cuatro cosas en una furgoneta con evidente intención de mudarse. Me acerqué a ella y le pregunté por qué se iba.

―Porque estoy harta de que nos espíes a tu hijo y a mí ―gritó delante del portero y de un par de vecinos―. Si has decidido abandonarnos, déjame al menos que rehaga mi vida.

Me metí en la casa avergonzado y cuando bajé a darle el secador ya se habían ido. Ahora no duermo pensando qué habrá sido de ellos y daría la vida por volver a verlos.

 

JChM Taller Literario, enero 2020