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domingo, 12 de julio de 2026

El sol de Bertha Ramos

 

El sol de Bertha Ramos

 

Por Carlos Gallegos

 

Cuánta historia

Qué valor para iniciar

su construcción

mientras empezaba

la sangría

de la Segunda Guerra Mundial

Qué ingenio y tesón

para construir

a la mexicana

ante la restricción y la escasez

de la tecnología

requerida a causa

de la matanza

y la ruina

que enlutó al

planeta

cuántos soles refulgentes en

su espejo de agua

qué de lunas

bailando en sus noches

a la luz

de las luciérnagas

en años rebosante luciente y abundante

en años triste

y sin brillo

a veces con sus cascadas de plata

volando las cortinas

en años estériles con

sus débiles olas

apenas rozando

el viejo San Lucas

el pueblo atlántido que duerme

ahogado bajo sus mantos

en temporadas

con los bagres

los Blak Bass

las mojarras criollas

los charales de colores

saltando en la tumultuosa corriente

del San Pedro

en otros con los charcos de su río hirviendo

boqueando bajo el sol del estío

implacable

 más siempre está ahí

con sus estatuas

firmes y eternas

a la espera de la siguiente nube

preñada de agua

que otra y otra vez otra vez

colme su vaso

y su agua que viene de Dios

vuelva a colmar nuestras alacenas

con sus frutos y sus delicias

que esa agua bendita

a la espera del rocío sideral

que revitalice su belleza

marchita por la sequía

que le renueve el esplendor

que ha sido y será fuente de inspiración

para las fotos de Jim Díaz

Cheché Meléndez

para la creativa Genny

para tantos fotógrafos

de tantas partes del mundo

para las acuarelas de Enrique Amaya

Carlos Carrera

y tantos acuarelistas

que se inspiran en la majestad de su diseño

para los paisajes de Alfonso Amparán

Anny Pérez

Olga Matar

para los artísticos diseños de Bertha Ramos

como los que hoy

adornan este espacio

a la espera de las corrientes serranas

que de nuevo

bañarán

las sedientas parcelas circundantes

y las parcelas esperanzadas

tan lejanas

a sus cortinas

a sus fuentes

de sustento y vida

 


Carlos Gallegos Pérez es licenciado en comunicación por la UNAM, licenciado en periodismo por la UACH. Fue coordinador de comunicación social de la UACH, así como también fue coordinador de comunicación social en Gobierno del Estado, ganador del Premio Chihuahua de Literatura y del Premio Nacional INBA Novela de Testimonio. Autor de varios libros, actualmente es cronista de la ciudad en Ciudad Delicias.

sábado, 11 de julio de 2026

Cream – Disraeli Gears (1967)


La cinta musical

Cream – Disraeli Gears (1967)

 

Por Miq Ramírez Ochoa

 

Los años sesenta del siglo XX fueron el parteaguas musical de la música rock con todos sus géneros, destacando el Blues (a secas), Blues rock, Pop rock, Psychedelic rock, Acid rock y Hard rock.

     Cream es una de esas agrupaciones británicas que mezcló estilos musicales, formando un rock híbrido, pero le faltó potencia orquestal y revolucionaria, dado que solamente tuvo una existencia de tres años (1966-1969), y eran tres muchachos en su elenco. Estuvo integrada por el guitarrista y cantante Eric Clapton, el batería Ginger Baker y el bajista-cantante Jack Bruce.

     Disraeli Gears (Engranajes de Disraeli) es el segundo álbum de cuatro que grabaron, producido el 2 de noviembre de 1967 bajo el sello Reaction Records. Sus estilos musicales son Psychedelic rock y Blues; fue editado en disco de vinilo, cinta Play-Tape, cinta 4-Tracks, cinta 8-Tracks, cinta cassette y cinta Reel to Reel. La portada fue diseñada por Bob Whitaker y Martin Sharp.

     Eric Clapton ya había estado en conjuntos como The Yardbirds y John Mayall & The Bluesbreakers y, cuando se formó Cream, se dispuso este nombre debido a que sus tres integrantes se consideraron la “crème de la crème” de todos los músicos de jazz y blues de Gran Bretaña.

     Disraeli Gears se constituyó como el primer álbum con canciones ya propias del grupo, estrenándose como vocalista Eric Clapton, algo que disgustó al bajista Jack Bruce (en el álbum previo de 1966, Fresh Cream, el cantante era Bruce, apoyado por su esposa Janet Godfrey y por Ginger Baker).

     La cinta o disco arranca sicodélicamente con “Strange brew”, fajándose Eric Clapton en un mensaje suave entre ‘batea cremosa’: Strange brew, kill what's inside of you. She's a witch of trouble in electric blue, in her own mad mind she's in love with you, with you. Now what you gonna do? Strange brew, kill what's inside of you. She's some kind of demon messing in the glue. If you don't watch out it'll stick to you (Extraña mezcla, mata lo que hay dentro de ti. Ella es una bruja problemática de azul eléctrico, en su propia mente loca está enamorada de ti, de ti. ¿Ahora qué vas a hacer? Extraña mezcla, mata lo que hay dentro de ti. Ella es una especie de demonio mezclándose en el pegamento. Si no tienes cuidado se te pegará a ti).

     “Sunshine of your love” es el clásico ritmo de final de años sesenta, con instrumentaciones módicas y chispas de guitarras. Es una carta de amor “en la luz del sol de tu amor” (in the sunshine of your love), interpretada por Bruce y Clapton.

     “World of pain” es rítmica entre batería y bajo; describe melancolía y soledad en la ajetreada vida urbana, el árbol se destaca como sensación de aislamiento. Es cantada por Bruce y Clapton, y dice: Outside my window is a tree, outside my window is a tree. There only for me and it stands in the grey of the city. No time for pity, for the tree or me. There is a world of pain in the falling rain around me. Is there a reason for today? (Fuera de mi ventana hay un árbol, fuera de mi ventana hay un árbol. Está solo para mí y se mantiene en el gris de la ciudad. No hay tiempo para compasión, para el árbol o para mí. Hay un mundo de dolor en la lluvia que cae a mi alrededor. ¿Hay una razón para hoy?)

     “Dance the night away” se funde en guitarras eléctricas sucesorias para bailar toda la noche, cantada igual por Bruce y Clapton, restregando: Gonna build myself a castle high up in the clouds. There'll be skies outside my window, lose these streets and crowds, dance the night away (Voy a construirme un castillo bien alto en las nubes. Habrá cielos afuera de mi ventana, perder estas calles y multitudes, bailar toda la noche).

     “Blue condition” habla de emprendimiento y de reflexión en una condición triste; es la clásica voz “cigarreada” de aquella década de liberación entre hippies alcoholizados y “sustanciosos”. Aquí platica Jack Bruce.

     “Tales of Brave Ulysses” capta ritmos y conlleva marcaciones musicales en sonidos oscuros. Nos relata Bruce la travesía de Ulises y cómo sus oídos fueron torturados por las sirenas que cantaban dulcemente, “donde el cielo ama al mar” (where the sky loves the sea), mientras Afodita cabalga en un caparazón carmesí.

     “Swlabr”, de Bruce, es sonido uniforme sesentero con guitarra siempre líder de la época. No hay significado para el título de esta canción, habla de una chica que acude con una mirada llena de alma en su cara, haciendo sentir al autor en un país de las maravillas con colores fantásticos. Y esos colores se reproducen en la portada sicodélica del álbum en mención.

     “We’re going wrong” es una recitación de Bruce, no canta, no grita, ni asevera, solamente sentencia sobre abrir la mente y dejar el mal camino. Guitarra y batería marcan la batuta.

     “Outside woman blues” es un blues machista que menciona mantener a raya a la mujer, y es Clapton quien lo interpreta.

     “Take it back” llama y arrellana musicalmente en la voz de Bruce, con una armónica pegajosa y bluesera ejecutada por él, y menciona retirar algo que afecta en la vida.

     Finalmente, “Mother’s lament” es una pieza cantada por Baker, Clapton y Bruce, la cual cierra pianísticamente.

     La agrupación se disolvió temprano debido a los pleitos constantes entre Baker y Bruce, donde Clapton debía intervenir a cada momento.

     Aun así, Disraeli Gears se coló al puesto número 5 del UK Albums Chart inglés, al número 4 del Billboard 200 americano (estos dos primeros son los más importantes a nivel mundial), al número 1 del Kent Music Report australiano y al número 1 del Suomen Virallinen Lista finlandés.



Miq Ramírez Ochoa especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y las novelas En busca de un año y El escape, tiene un diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos, como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.

lunes, 1 de junio de 2026

The Beatles – Let it Be (1970)


 La cinta musical

The Beatles – Let it Be (1970)

 

Por Miq Ramírez Ochoa

 

Let it Be marcó el final de la banda que revolucionó el rock and roll en los años sesenta. Salió a luz en medio de la desintegración, casi un mes después de que Paul McCartney oficializara la disolución del Cuarteto de Liverpool.

     Fue publicado el 8 de mayo de 1970 por Apple Records bajo fuertes discusiones entre Lennon, Harrison y McCartney, además de la presencia constante y nociva de Yoko Ono. Habían comenzado las grabaciones en Twickenham Studios, con el fin de producir el documental Get Back, pero era un lugar demasiado helado por el crudo invierno londinense, aunado ello a las hostilidades del grupo que iniciaron desde la producción de White Album, en 1968.

     Debido a eso, las sesiones se cambiaron a los estudios habituales de Apple y, de igual manera, el título de la cinta tomaría otro nombre: Let it Be. El 22 de enero de 1969 bajó la tensión entre el grupo, ya que llegó un habilidoso teclista llamado Billy Preston, quien mejoró el ambiente con su carisma, su piano eléctrico Fender Rhodes y su órgano Lowrey.

     Durante la mañana del 30 de enero de 1969, varias canciones del futuro disco fueron interpretadas por Lennon y McCartney en un acto inusual: en la azotea del edificio Apple, que causó conmoción entre vecinos y ciudadanos, al punto de llegar la policía para poner fin al palomazo. Ningún grupo ha hecho algo tan original y con un viento fuerte del Mar del Norte golpeándoles sus rostros.

     Fue el primer concierto público desde que se alejaron de los escenarios, en 1966, y el último también. La dirección del álbum estuvo a cargo de Paul McCartney y del ingeniero de sonido Glyn Johns, el cual estaba programado para julio de 1969, pero se retrasó debido a que el 26 de septiembre del mismo año The Beatles grabó Abbey Road.

     Es de notarse que en este último acetato el incondicional productor y grabador George Martin ya no trabajó con The Beatles (su lugar fue tomado por Phil Spector y McCartney quedó muy molesto porque Spector introdujo un muro de sonido orquestal y voces femeninas en la balada “The long and winding road”, que el mismo Paul había compuesto).

     Ya para comienzos de 1970 ningún integrante de la banda se dirigía la palabra, y cuando Let it Be ganó el Óscar a la mejor banda sonora de 1970 por la canción homónima, ningún ex integrante acudió a la ceremonia.

     Esta cinta Beatle presenta los géneros musicales pop rock, folk rock, rock and roll, country blues y hard rock. Originalmente fue grabada en disco LP, cinta magnetofónica Reel to reel, cinta cassette, cartucho de cinta 4-tracks y cartucho de cinta 8-tracks.

     Let it Be comienza con “Two of us” con un saludo de parte de John Lennon y con un dueto entre él y Paul McCartney, y ambos tocando la guitarra clásica.

     Prosigue “Dig a pony”, una canción de John Lennon en frases secuenciales; enseguida “Across the Universe”, balada creada por Lennon, contiene una letra evocadora de una nostalgia vivencial: su guitarra es adormilada, conforme a los versos que se extienden: Las palabras caen como lluvia intensa en un vaso de papel, se deslizan rápido, se escapan por el Universo. Charcos de tristeza, olas de alegría flotan en mi mente abierta, me poseen, me acarician… Imágenes de luz rota bailan frente a mí como millones de ojos; me llaman una y otra vez a través del Universo. Pensamientos vagan como un viento inquieto dentro de un buzón, caen a ciegas mientras se abren camino a través del Universo… Nada va a cambiar mi mundo…

     “I me mine” muestra dolor extremo, casi corta venas, en voz de George Harrison y una guitarra cuasi parlante, mientras McCartney se luce en el órgano y, obviamente, Ringo Starr en la batería.

     “Dig it” es una pieza introductoria gritada por Lennon para unirse a la canción homónima y principal del álbum: “Let it be”.

     Que nadie se meta con la pieza musical de despedida en The Beatles, “Let it be”, compuesta y cantada por Paul McCartney y, al unísono, ejecutada por él en el piano; George Harrison se luce en los acordes estremecedores de su guitarra eléctrica. “Let it be” habla sobre la madre de Paul, Mary: Cuando me encuentro en momentos difíciles, madre Mary viene hacia mí diciendo palabras de sabiduría: déjalo ser. Y en mis horas de oscuridad ella está de pie justo delante de mí, diciendo palabras de sabiduría: déjalo ser…

     “Maggie Mae” es un juego corto de voces entre John y Paul, que trata sobre una chica ladrona.

     “I’ve got a feeling”, ¡mi favorita! Paul McCartney y su voz con tubo, potente, convincente y educada, se impone rockeramente en esta pieza. Su ejecución en el bajo es impresionante. Al final, Lennon le hace segunda y McCartney reinicia con su agresividad vocal: Tengo un sentimiento, un sentimiento muy dentro de mí, oh, yeah, oh, yeah. Tengo un sentimiento, un sentimiento que no puedo ocultar, oh, no, oh, no. Tengo un sentimiento, oh, yeah. ¡Oh, por favor créeme! Odiaría perder el tren… Y si me dejas no volveré a llegar tarde. Tengo un sentimiento… Todos estos años he estado preguntándome, preguntándome cómo es que nadie me lo dijo, todo lo que estaba buscando era alguien que se pareciera a ti. Tengo un sentimiento que me mantiene alerta, oh, yeah, oh, yeah… Creo que todo el mundo lo sabe…

     “One after 909”: Comienzan Lennon, McCartney y Harrison, quedando Lennon solo en la continuidad de la canción, en un folk rock.

     “The long and winding road”: Otro momento para soñar… Paul McCartney, baladista nato, nos lleva hacia el amor, hacia una esperanza, aunque no se divise el faro en medio de la borrasca. Ejecuta esta composición en el piano, pero durante la separación del grupo, el técnico grabador Phil Spector le agregó la orquestación. Dicen unos fragmentos:

     El largo y sinuoso camino, eso lleva a tu puerta, nunca desaparecerá; he visto ese camino antes… La noche salvaje y ventosa que la lluvia se lavó ha dejado un charco de lágrimas, llorando por el día. ¿Por qué me dejas aquí parado? Hazme saber el camino…

     “For you blue” es una excelente pieza de Harrison, y su también voz educada nos regala este country blues en su guitarra. Lennon rasguea seguidamente su guitarra Slide con una pila, mientras McCartney y Ringo se lucen en el piano y la batería, respectivamente: Porque eres dulce y encantadora, chica, te amo. Porque eres una chica dulce y encantadora, es verdad, te amo más que nunca, chica. Te quiero por las mañanas, nena, te amo, te quiero en el momento en que me siento triste…

     Finalmente, con “Get back” se cierra el álbum, canción ejecutada por el señor McCartney y su pop-rock, con un contundente bajeo y el piano eléctrico de Billy Preston. Este último músico se convertiría en músico de sesión de la también banda británica The Rolling Stones, en 1973, en el disco Goats Head Soup y en dos más.

     Let it Be se ubicó en las primeras posiciones principales: el UK Albums Chart británico y el Billboard 200 norteamericano. Quedó como el álbum de estudio número 13.


 


Miq Ramírez Ochoa especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y las novelas En busca de un año y El escape, tiene un diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos, como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.

sábado, 16 de mayo de 2026

El mundo en noventa minutos


 Diseño gráfico: Marco Benavides

El mundo en noventa minutos

 

Por Marco Benavides

 

Hay algo que el futbol sabe y que los demás deportes apenas intuyen: que un balón puede ser el centro del universo. No metafóricamente. Con cronómetro, árbitro y tribuna.

Todo empezó en 1930, en Montevideo, cuando Jules Rimet presidente de la FIFA y hombre que creía en los milagros reunió a trece selecciones para disputar el primer torneo mundial. No había eliminatoria previa. Las invitaciones se enviaron como cartas entre caballeros. Uruguay, anfitrión y campeón olímpico, levantó el trofeo tras vencer 4–2 a su vecina y rival eterna, Argentina. Aquel partido fue también la primera gran pelea de una larga familia.

Cuatro años después, Italia organizó y ganó algo que los críticos anotaron al margen, aunque los más benévolos reconocieron que la escuadra azzurri era, en efecto, el mejor equipo del planeta. Lo confirmaron en Francia 1938, convirtiéndose en la primera nación en ganar dos Mundiales consecutivos. Luego vino la guerra, y el futbol guardó silencio doce años. Cuando volvió, en Brasil 1950, lo hizo con uno de los episodios más dramáticos de la historia del deporte: el Maracanazo. Uruguay, ante doscientas mil personas atónitas, en el estadio más grande del mundo, venció 2–1 a Brasil y le arrebató la copa en su propia sala. Dicen que hay brasileños que todavía no han perdonado aquel martes de julio.

El de Berna, en 1954, fue otro milagro ahora alemán. La Alemania Federal derrotó a una Hungría que parecía invencible, y con esa victoria inauguró una tradición de eficiencia implacable que se repetiría décadas después. Pero si hay un Mundial que redefinió el juego, fue el de Suecia 1958: un adolescente de diecisiete años llamado Edson Arantes do Nascimento, Pelé para el mundo, convirtió tres goles en la semifinal y dos en la final. El futbol dejó de ser solo un deporte y se volvió arte, leyenda, mitología.

Los Mundiales que siguieron trajeron cada uno sus propias epopeyas. El de México 1970 fue quizás el más bello: Brasil, con Pelé, Tostão, Rivelino y Jairzinho, jugó un futbol que los cronistas de la época describieron como música. El de Argentina 1978 fue sombrío en su contexto político pero glorioso en su final. El de México 1986 le regaló al mundo la mano de Dios y el gol del siglo, ambos de Maradona, en el mismo partido y contra el mismo rival: Inglaterra.

Con los años, el torneo fue creciendo. De los trece equipos originales se pasó a dieciséis, luego a veinticuatro y finalmente a treinta y dos en 1998, año en que Francia ganó en casa con una generación dorada comandada por Zinedine Zidane. Brasil acumula cinco títulos; Alemania e Italia, cuatro cada una; Argentina, tres el último en Qatar 2022, cuando Messi, ya en el ocaso de su carrera, alzó por fin el trofeo que le faltaba para completar la leyenda.

Hoy la Copa del Mundo es el evento más visto del planeta, capaz de detener ciudades, reconciliar familias y, en casos extremos, interrumpir guerras. En 2026, el torneo llegará por primera vez a tres países simultáneamente Estados Unidos, México y Canadá y se expandirá a cuarenta y ocho selecciones. Más equipos, más historias, más milagros posibles.

Porque eso es, en el fondo, lo que busca cada cuatro años el mundo entero frente a una pantalla: la posibilidad, siempre abierta, del milagro para su equipo.


Dr. Marco Benavides/ 14 mayo 2026

 


Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua.

domingo, 24 de agosto de 2025

El método

 

Foto Pedro Chacón

El método

 

Por Wikipedia

 

El método paranoico crítico o paranoia crítica es una propuesta elaborada por el pintor Salvador Dalí (1904-1989). El aspecto que Dalí encontraba interesante en la paranoia era la habilidad que transmite esta al cerebro para percibir enlaces entre objetos que racionalmente  no se hallan conectados. Dalí describía el método paranoico-crítico como un “método espontáneo de conocimiento irracional basado en la objetividad crítica y sistemática de las asociaciones e interpretaciones de fenómenos delirantes”.

Este método era empleado en la creación de obras de arte, para lo cual el artista trataba de expresar a través de la obra aquellos procesos activos de la mente que suscitan imágenes de objetos que no existen en realidad, por ejemplo, al superponerse una imagen en primer plano con otra en un plano más alejado. Un ejemplo de esto en la obra final puede ser una imagen doble o múltiple cuya ambigüedad da lugar a diversas interpretaciones.

El poeta André Bretón (1896-1966) aplaudió la técnica, afirmando que la misma constituía “un instrumento de primera importancia” y que “se había mostrado perfectamente aplicable lo mismo a la pintura que a la poesía, el cine, la elaboración de objetos surrealistas, la moda, la escultura, la historia del arte, e incluso, de ser necesario, a cualquier tipo de exégesis”.

sábado, 2 de agosto de 2025

Ozzy Osbourne y el metal sombrío

 


Ozzy Osbourne y el metal sombrío

 

Por Miguel Ramírez Ochoa

 

Se afirma que Black Sabbath es el creador del género musical heavy metal con su primer álbum homónimo de febrero de 1970, el cual fue grabado en un solo día, igual que el álbum debut de The Beatles Please please me, de 1963.

     La banda británica, nacida en Birmingham en 1968, y conformada por el cantante Ozzy Osbourne, el guitarrista zurdo Tony Iommi, el bajista Geezer Butler y el baterista Bill Ward, marcaron un punto de inflexión en la industria musical, introduciendo el “rock oculto” con una guitarra afinada en modo grave y, no se diga, bajeos entrecortados.

     Black Sabbath no se dejó influenciar por el movimiento flower power o “poder de la flor”, productor de la cultura hippie, que eran la esencia de Beatles, Rolling Stones y Cream a partir de 1967; tampoco coqueteó con el folk de Bob Dylan, sino que creó el “ritmo tritono”: se da en la tonalidad de Do entre Fa y Si, mediante un movimiento contrario de las notas Si y Fa, obteniéndose un sonido oscuro y sombrío, llamado “intervalo inestable”.

     Bajo ese intervalo inestable, que escuchamos en varias piezas como Black Sabbath, Warning, Electric Funeral y War Pigs, Tony Iommi fundó Black Sabbath después de estar en un grupo llamado Earth, proyectando esos siniestros acordes semejantes a las películas de terror; pero sabemos perfectamente que ningún instrumentista florece sin un vocalista excelente, el cual se convierte, la mayor parte de las veces, en el frontman de la banda.

     Ese hombre frontal se llamó Ozzy Osbourne, cuyo nombre verdadero fue John Michael Osbourne (1948-2025), quien junto con sus cuatro compañeros se dedicó a elaborar música pesada con mensajes perturbadores.

     La voz de Ozzy es una entremezcla de agudos con graves pastosos, notándose en los álbumes Black Sabbath (1970), Paranoid (1970), Master of Reality (1971), Sabbath Bloody Sabbath (1973) y Sabotage (1975).

     A partir de 1976 las cosas cambiaron: las peleas constantes entre Iommi y Ozzy, y en veces entre Butler y Ozzy, además del consumo constante de alcohol y drogas entre los cuatro miembros, hicieron mella en la calidad discográfica de la banda (debido al cansancio de las giras y abuso de sustancias, se les olvidaban ideas).

     Los discos Technical Ecstasy (1976) y Never Say Die (1978) marcaron el fin del Sabbath original: Ozzy dijo: “Ya no componíamos material que nos caracterizó, estábamos haciendo jazz”.

     A fines de 1979, Ozzy fue despedido, siendo remplazado por otro vocalista de voz sumamente educada, Ronnie James Dio.

     Ozzy marcó la etapa original de esta banda que, en circunstancias similares, se disputa la creación del heavy metal con Led Zeppelin, pero con un sonido subterráneo.

 


Miguel Ramírez Ochoa especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y la novela En busca de un año, tiene un diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos, como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.

martes, 31 de diciembre de 2024

31 de diciembre

 

31 de diciembre

 

Por José Lucero

 

Hola, grupo. Estos días finales de año y principios del siguiente, en muchos hogares hacemos uno de los rituales más significativos. Es terminar/ empezar ciclos en base a reflexiones alejadas un poco del jolgorio casi obligado. Busquemos un espacio de silencio y hagamos un balance de lo vivido. Así veremos que la vida, esencialmente, ha estado en contra o a nuestro favor. Hay teorías con las que se puede analizar esto. La estoica es una: Apartarnos de: soy feliz porque me va bien. O soy infeliz por mi mala suerte. El estoicismo nos guía a que la vida es tu compañera para ser feliz, o bien, tu maestra para hallar lecciones que aún necesitas aprender. Por tanto, y en ambos casos, dar gracias por ello a Dios. Al destino. O al equilibrio universal. Y si esto se diera así, nuestra opción sería agradecer. Empezando por agradecer la vida, ya que nada tendríamos que reclamar. Ni pedir. Ni exigir. Resumiendo: El que mucho agradece, poco tiempo le queda para reclamar. Esto es un buen inicio. También de año. Para buscar esa felicidad que solo vive dentro de nosotros.

 


José Lucero, pintor y gran maestro de artistas.

sábado, 2 de noviembre de 2024

Catrina

Catrina

 

 

Por José Lucero

 

 

Hola, un saludo con la imagen tan conocida de este personaje. La génesis fue esta: Hace ya tiempo una amiga, maestra del Colegio de Bachilleres, puso un altar y me pidió una Catrina para el mismo. Entonces me dije: Bueno, hagámosle un modesto homenaje a su creador José Guadalupe Posada. Le hice mi “Catrina” agregándole dos o tres elementos más. Hice una Catrina pintora, le puse pintura, paleta y pinceles. Las dos primeras están en las plumas de su sombrero, convertidas en mano y paleta. Verán que entre sus dientes hay un huequito, ahí pensaba poner los pinceles, los cuales, al final, no los incluí (un día lo haré). Otro elemento: para enmarcar mi Catrina, lo hice con cartas de la lotería. Así, y a pesar de que me faltó tiempo para terminarla. Mi cuadro debutó en ese altar. Con este pequeño texto, y mi más lúdica obra, les deseo un sábado muy nacional.

 

 

 

José Lucero, pintor y maestro de pintores y pintoras.

lunes, 30 de septiembre de 2024

Carolina. Lourdes Ramos Peña

Carolina

 

 

Por Lourdes Ramos Peña

 

 

Te invitamos a la inauguración de la colección fotográfica Quinta Carolina en la mirada del Colectivo CF614 este jueves 3 octubre 2024 a las seis de la tarde.

El grupo nace en el año 2023, reúne a 25 fotógrafos y fotógrafas que buscan unir los esfuerzos individuales por un bien colectivo y así llevar la fotografía a la comunidad con una perspectiva única, desde el punto de vista de cada uno de quienes forman parte de este grupo multidisciplinario en edades, género y profesiones.

La Quinta Carolina uno de los lugares más emblemáticos de Chihuahua, construida durante en 1896 con un estilo europeo, para albergar la casa de campo de Luis Terrazas; el nombre que lleva es en honor a su esposa Carolina Cuilty.

El Colectivo CF614 quiere mostrar con esta serie de imágenes una mirada actual del pasado y dejar un registro fotográfico de tan hermoso lugar, que tiene remates y detalles únicos.

A través de una serie de 90 imágenes, los artistas ofrecen un recorrido por este bello lugar lleno de historia, que vivió y fue testigo de tantos cambios culturales y sociales en la vida de México.

 

Integrantes:

Adriana Rojas

Armando Aguirre

Brenda Fierro

Carlos Orona

Cristina Gust

David Sánchez

Erika Ruiz

Fernando Montes

Hugo Gutiérrez

Isaac Olivas

Jaime Sentiés

Javier Montoya

Joel de la Rocha

Laura Moreno

Lily Gallarza

Lorena Borja

Martha Madrid

Martin Corral

Omar Soto

Oscar Domínguez

Rafael Domínguez

Raúl Güereque

Rodolfo Ortiz

Tony Izaguirre

 

Poliforum Cultural Universitario, Escorza 900, Centro Histórico, Teléfono 439-1500 extensión 2026. Arq. Lourdes Ramos Peña.

Entrada libre.

lunes, 19 de agosto de 2024

Yesenia. Lourdes Ramos Peña

Yesenia

 

 

Por Lourdes Ramos Peña

 

 

La Universidad Autónoma de Chihuahua a través de la Dirección de Extensión y Difusión Cultural presenta:

Umbral, exposición de la pintora Yesenia Holguín.

Inauguración: Jueves 22 de agosto a las 18:00 horas en el Poliforum Cultural Universitario.

Abierto al público en general a partir del 23 de agosto, la muestra permanecerá hasta el 12 de septiembre, entrada libre.

 

 

Umbral

 

 

La obra de arte debe penetrar en el público no mediante la identificación pasiva sino mediante un llamamiento a la razón que exige, a la vez, acción y decisión

Ernst Fischer

 

 

Una pintura puede ser observada por todos de igual forma como un objeto colgado en un muro y ver de manera simple lo obvio. Pero estos objetos son mucho más que una imagen, son creados por una serie de acciones intuitivas e intelectuales, donde los sentimientos y las emociones se manifiestan.

En estas ventanas se plasma la esencia del ser creativo.

De este modo la obra artística se convierte en umbral entre el mundo que invita una pieza de papel y el mundo que habita fuera de él. Pero este umbral no se abre para todo espectador, solo para aquellos que están dispuestos a dejarse pertenecer a la obra poniéndose a la altura de su extrañeza.

En Umbral, por un lado, la imagen en sí misma representa un espacio alterno y distinto a lo acostumbrado, presenta motivos visuales que salen de su contexto o en un repentino escape de las leyes naturales nos ofrece vivir una experiencia llena de sensaciones inusuales. Por otro lado, es esa pequeña ventana que nos conecta con el lugar y el tiempo preciso del mundo que coexistió en mi acto creativo.

La pintura in situ absorbe incluso las gotas de lluvia y hasta el aroma del ambiente: un momento en aquel lugar, único e irrepetible. El arte debe dejar de interpretarse porque esto lo hace susceptible, quizá sea mejor sencillamente conectarse con su verdadera esencia a través del umbral.

 

Poliforum Cultural Universitario, Escorza 900, Centro Histórico, Teléfono 439-1500 extensión 2026. Arq. Lourdes Ramos Peña.