Mostrando entradas con la etiqueta Daniel Salinas Basave. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Daniel Salinas Basave. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de septiembre de 2026

Diamantes


 

Diamantes

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Hace una semana escribí que el gran remate de libros celebrado en la explanada del CECUT me arrojaba la absoluta nada como saldo, pero advertí que un buen cazador encuentra diamantes el carbón. Pues bien, la profecía se cumplió: el experto pepenador encontró joyas entre toneladas de heno.

Luego de una tempranera caminata de nueve kilómetros por el parque Esperanto, retorné al remate a ejercer la pepena y el trueque. De entrada, he hallado el que desde hoy es ya el libro más antiguo de toda mi biblioteca: La Historia Griega referida a los niños de Lame Fleury, editado en Librería de Rosa en 1836. Un libro de 190 años de antigüedad a 250 pesos. Además, me he hecho de uno de los tomos de Episodios Nacionales de Benito Pérez Galdós (El 19 de Marzo y el 2 de Mayo) editados en 1887 por la madrileña imprenta La Guirnalda

Mi gran adquisición fueron los ensayos completos de Michel de Montaigne en tres tomos en editorial Altaya, en los cuales no gasté dinero en efectivo pues los intercambié por libros míos (Tigre Blanco, Lobo en su hora y Cine curto). Aunque usted no lo crea, yo solo tenía esta magna obra en Porrúa (aunque mi nueva adquisición no amaina ni sacia mi deseo de pepenarla posteriormente en Acantilado).

De pilón, y también en trueque,  hemos pepenado una vieja antología llamada Dos siglos de Cuento Mexicano XIX y XX, seleccionada por Jaime Erasto Cortés, que incluye a 48 cuentistas (24 del XIX y 24 del XX). De más pilonaxo, se me pegó el Solo te ahorcan una vez, la compilación de los tempraneros relatos Pulp de Dashiell Hammmett a una babita de perico (100 pesares, nada malos para un Seix Barral catalán de 500 páginas).

El descomunal chasco del que aún no me recupero, y me tiene sumamente rabioso, fue no haber podido pepenar los tres tomos de las Obras completas de Dostoievski en Aguilar. Les había echado el ojo, pero el colega de Librería Valdovinos solo aceptaba efectivo y hoy resulta que alguien se las ha llevado. Mierda y recontra mierda.

Cierto, tengo las obras (incompletas) de Dostoievski en Galaxia Gutenberg y recientemente me hice de una linda de edición de dos tomos de Los hermanos Karamázov en Alianza, pero ello no amaina ni calma mi deseo de tener las de Aguilar. La tenía, era mía y la dejé ir. Quién dice que en Tijuana no hay bibliófilos. ¿Algún lector de esta página se llevó esa joya? También dejé ir una Historia de Turquía de Lamartine editada en 1855. En fin, colegas, estas son las confesiones y desventuras de un pepenador libresco.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

jueves, 20 de agosto de 2026

RIP Editorial ERA (1960-2026)

 

RIP Editorial ERA (1960-2026)

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Podemos afirmar que en este triste lunes termina una Era en la historia editorial de México. En mi camino de vida como lector, hay ciertos libros u obras que han marcado un umbral o una encrucijada. Después de leerlos ya nada es igual. Vaya, mi vereda como lector no habría sido la misma de no haberme topado un día con José Revueltas y Malcolm Lowry por mencionar solo un par de ejemplos de lecturas tatuaje, piezas que horadaron en lo profundo. Pues bien, tanto Revueltas como Lowry llegaron a mí por Editorial Era, uno esos faros culturales que nos dejó por herencia el exilio republicano español o sus descendientes.

Con esos dos me hubiera bastado para prenderle un par de velas de gratitud eterna a esa casa editorial. Si a eso sumamos más de una veintena de títulos: César Aira, antologías icónicas como Norte o A ustedes les consta o joyas irrepetibles como Cartucho de Campobello; Aura de Fuentes; Las batallas en el desierto de Pacheco; La noche de Tlatelolco de Poniatowska; El arte de la fuga o Domar a la divina garza de Pitol; Los indios de México de Fernando Benítez; obra de Parra y de Toscana o El cuarto jinete de Verónica Munguía, solo puedo concluir que me han dado a llenar.

Más recientemente publicaron a jóvenes talentosos como Joel Flores e Hiram Ruvalcaba. Vaya, la mayoría de los ejemplares que hay en mi biblioteca con el sello de esa editorial son piezas que han dejado huella profunda.

Este triste lunes Editorial Era apaga la imprenta y baja la cortina. La carta que acabo de leer es desoladora: “Hoy, a 66 años de la publicación del primer libro de Ediciones Era, nos vemos en la necesidad de reconocer que el mercado del libro ha cambiado tanto que no nos permite vivir de las ventas de nuestros libros”

En estos últimos seis años hemos peleado de mil maneras para mantener la editorial viva, pero los ingresos para lograrlo no han llegado”.

En fin. El presente es una descomunal y afilada guillotina, una bestia insaciable que no deja de devorar.

Acaso en el futuro solo sobrevivirán titanes multinacionales como el voraz pingüino que todo lo traga o los quijotescos esfuerzos de salmones suicidas que emprendan proyectos artesanales por puro amor al oficio de edificar iglús en el desierto.

Échenle los santos óleos a Editorial Era. Mientras haya vida, yo seguiré pepenando tus ejemplares en las mesas de antiguallas y en los sótanos empolvados donde habita la nostalgia y el olvido que ya somos.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

viernes, 7 de agosto de 2026

6 de agosto

 

6 de agosto

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Hay fechas que encarnan el horror, como si la hoja del calendario fuera un hierro ardiente. Yo no puedo amanecer un 6 de agosto sin dejar de pensar que hoy es el aniversario del infierno en la Tierra.

Cierto, la historia humana podría curarnos de espanto con tantos avernos para elegir, pero para mí Hiroshima sigue siendo punto y aparte, el eterno recordatorio de nuestra capacidad para autodestruirnos en segundos.

El cielo del 6 de agosto siempre nos hiere en su desnudez. Es la faulkneriana luz de un azul punzante. Así, desierto de nubes era el cielo por donde irrumpió el Enola Gay. Tal vez esta fecha me duele particularmente porque hemos visitado un par de veces la ciudad y me siento absolutamente conectado con su espíritu. Pero acaso lo que más me aterra, lo que más me horroriza, es que, en la narrativa oficial, Hiroshima y Nagasaki forman parte de los infiernos válidos, los holocaustos políticamente correctos, los crímenes que al ser cometidos por los “superhéroes de la Historia”, son considerados soluciones, remedios tal vez dolorosos, pero remedios al fin.

El presidente Harry Truman recibió y celebró la noticia de Hiroshima mientras disfrutaba una función de boxeo entre marines a bordo del crucero Augusta al retornar de la Conferencia de Postdam.

Sin embargo, el campeón en la absoluta y total ausencia de remordimientos es Paul Tibbets, el piloto de la nave que aflojó el esfínter para dejar caer a Little Boy y desatar en un minuto el peor Apocalipsis de la historia humana, el mayor desastre acaecido después del meteorito que extinguió a los dinosaurios hace 65 millones de años. No solo nunca tuvo un mínimo remordimiento, sino que Paul Tibbets sostuvo siempre que hizo lo correcto y lo volvería a hacer las veces que fuera necesario.

Vivió una apacible existencia hasta los 92 años de edad y nadie nunca fue a confrontarlo o a reclamarle nada. “Nunca perdí una noche de sueño por el recuerdo de Hiroshima”, solía presumir Paul.  “Un sentimental jamás habría piloteado aquel avión”, solía jactarse.  Lo único que le frustraba era que el Museo Nacional del Espacio de Washington no exhibiera su linda aeronave a la que quería tanto, que la bautizó con el nombre de soltera de su santa mamacita: Enola Gay Hazard.

En mayo de 2016, Barack Obama se convirtió en el primer presidente estadounidense en visitar Hiroshima y rendir homenaje a las víctimas pronunciándose por un mundo libre de armas nucleares, pero en ningún momento ofreció algo ni remotamente parecido a una disculpa.

Robert Oppenheimer, el físico creador de la bomba, tenía sentimientos encontrados, pues sentía un enorme orgullo por el logro científico, pero sabía que tenía las manos manchadas de sangre. Hay quien asegura que en 1964, pidió perdón llorando a Naomi Shono, una sobreviviente de la bomba, pero fue en un encuentro privado y no en un acto público.

Esta semana leí en Nexos un abortivo texto firmado por un tal Ezra Shabot que sintetiza a la perfección la moral de los “genocidas buenos”. Según ese repugnante tipo, “el sufrimiento de la población de Gaza no es cuestionable, pero es semejante al de las poblaciones de la Alemania nazi bombardeada por los Aliados. En ambos casos la intención no era exterminar a los civiles, sino derrotar militarmente al enemigo”. No lo dijo, pero asumo que, bajo su opinión, en Hiroshima y Nagasaki no tenían como objetivo exterminar decenas de miles de civiles inocentes, sino derrotar militarmente a Hirohito.

Pearl Harbor, en donde solo murieron militares, es narrado como un crimen de lesa humanidad, pero Hiroshima y Nagasaki son solo soluciones, igual que matar a Gaza de inanición es un remedio. En el colmo de lo asqueroso, el tal Shabot se permite decir que los niños asesinados en Gaza son futuros yihadistas, mártires en potencia, así que, bajo su mentalidad tan propia del antiguo testamento, supongo que está muy bien matarlos antes de que crezcan. Todo sea en nombre del triunfo del "pueblo elegido". Los "buenos" de la película tienen licencia para matar niños.

Sin embargo, más allá del horror, Hiroshima me recuerda que siempre vuelve a haber vida después del infierno.

Uno de los momentos de más absoluta paz y plenitud que he experimentado en la vida adulta, lo viví una madrugada flotando en el mar bajo el Tori de Miyajima, una isla ubicada frente a Hiroshima. Había un silencio místico, una paz uterina en el lugar donde ochenta años antes irrumpió el horror.

Hiroshima se habló de tú con el averno, pero hoy el verde de los árboles y la claridad de las aguas me hace pensar en el triunfo de la vida, en el aferre de una nueva planta por germinar, de un niño por nacer.

Y entonces sentí esperanza, porque después del Apocalipsis siempre volverá a germinar una semilla y habrá flores de cerezo cayendo sobre el agua limpia.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

domingo, 19 de julio de 2026

Un poeta

 

Un poeta

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Vi esta película colombiana y simplemente me encantó. Cómo conseguir crear una historia tan triste y tan divertida a la vez. Simón Mesa Soto lo ha conseguido. Te ríes porque es imposible no reírte, pero también te dan ganas de llorar, porque en el personaje principal ves reflejadas a dos o tres personas que has conocido.

La tragicomedia por excelencia. El papel que hace Ubeimar Ríos representando al poeta Óscar Restrepo me parece descomunal. La verdad hacía muchísimo que no veía a un personaje tan bien interpretado, tan puro y entrañable en su patetismo absoluto y en su desbarrancadero interior.

Porque Óscar Restrepo no es un guapo Enfant Terrible a lo Rimbaud, Keats o Percy Shelley. Su arte de ser decadencia no es para nada chic. Lo terrible es que si alguna vez has chapoteado en estos fangos, sin duda conociste alguien muy parecido a Óscar.

El mundo de la literatura está lleno de gente desajustada a la que nos faltan dos o tres tornillos y el engranaje a veces nos gira al revés, pero dentro de todo el bestiario cultural, el de los poetas es un mundo aparte en donde suelen morar las mentes más piradas y los espíritus más errabundos y quebrados.

Poetas sin cable a tierra, peleados a muerte con la vida práctica en cuyo interior lo dionisiaco le gana por goleada a lo apolíneo. Parece parodia, pero es neta.

Lo más interesante y auténtico es el personaje de Yurlady, a quien el impulso poético le brota de manera natural y espontánea como a tanta gente. Sí, he conocido y sigo conociendo personas que, al igual que Yurlady, sienten la necesidad auténtica de escribir poemas sin haber acudido nunca a un taller y sin siquiera haber tenido apenas lecturas. Y claro, también he conocido a muchos “profesionales” de las letras como los que intentan encauzar a Yurlady a escribir sobre los temas de moda que harían de su poesía un producto más exótico y vendible.

A menudo lo olvido, pero los primeros textos que publiqué en mi vida, en el verano de 1993, eran unos catastróficos adefesios a los que me atrevía a llamar poemas, por llamarlos de alguna forma.

Juro que no lo volví a hacer.

Han pasado más de 32 años sin que yo publique un “poema” o algo parecido, pero ello no significa que haya dejado de escribirlos. Pueden llamarme poeta de closet. Además, conforme envejezco leo cada vez más poesía. A menudo, comienzo el día al alba leyendo al azar algún poema de Tomás Segovia, Miguel Manrique, José Gorostiza, Nicanor Parra, Gerardo Ortega, Pancho Serrano, Mario de Sá Carneiro, o Julio Trujillo. Hace poco pepené un libro de poemas de Margaret Atwood y lo leí casi entero en la calle.

Desde hace años, en mi buró está el volumen con la poesía completa de Borges. Un añejo ritual cuando despierto de madrugada es abrirlo y leer el poema que la aleatoriedad decida, como una suerte de I Ching de la duermevela.

Al errar por las lentas galerías

suelo sentir con vago horror sagrado

que soy el otro, el muerto, que habría dado

los mismos pasos en los mismos días.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

martes, 14 de julio de 2026

El análisis futbolístico

 

El análisis futbolístico

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Martes 14 julio 2026. Más allá del análisis futbolístico, aquí les comparto las razones que tengo, o tendría, para apoyar a cada uno de los cuatro semifinalistas.

Razones para apoyar a España. La principal razón es que España también es mi país. Mi hijo y yo tenemos pasaporte español, estamos orgullosos de ello y sentimos a España como una madre. Es el país de mi abuela y de toda una rama familiar, por lo que nada nos daría más gusto que ver a la Furia Roja levantar la copa.

Razones para apoyar a Argentina. La principal razón es que es el equipo al que tradicionalmente he apoyado desde 1986. Un país cuya cultura ha influido tremendamente en mi vida. Además, tengo el honor de haber publicado un libro y recibido un premio en Argentina, lo que me ha permitido conocer extraordinarias personas en ese país.

Razones para apoyar a Francia. Dado que es un equipo que me tiende a caer mal, la única razón que tendría para alegrarme de su casi seguro triunfo: Es el país en donde mi hermana Ana Lucía vive desde hace más de 20 años y donde nacieron mis sobrinos Victoria y Alex. También es el país del Ser de Luz André Pierre Gignac.

Razones para apoyar a Inglaterra. Ningún vínculo me une a la isla, pero su música me acompaña todos los días. Además, les agradeceré por siempre la creación del único deporte que me apasiona, la única religión universal, el único lenguaje planetario que se llama Futbol.

Si el parámetro fuera literario, el Campeón del Mundo sería Argentina, pues aunque España tiene a la madre de todas las novelas antiguas y modernas que, les guste o no, sigue siendo el Quijote, Argentina es por mucho el país que más me ha influido y el que tiene más representantes en mi biblioteca (incluso más que México). Además, tiene al campeón de campeones que se llama Jorge Luis Borges, quien me diría que el campeón literario debe ser Inglaterra, pues nadie como él amó tanto a la literatura británica. Si tuviera que elegir un solo francés, me quedo con el padre del ensayo, Michel de Montaigne, aunque en tiempos modernos Houellebecq me ha sangrado con más de una novela navaja.

Claro, si el parámetro fuera musical el Campeón del Mundo sería Inglaterra pues nadie derrota a Iron Maiden, Black Sabbath, Motörhead y Judas,  aunque España, con Eskorbuto, La Polla, Barón Rojo y Ángeles del Infierno, y Argentina con Charly, Fito, Flaco Spinetta, Hermética y La Renga forman parte del soundtrack de mi vida. En música el gran perdedor es Francia, pues no le ha aportado gran cosa al Rock o el Metal, aunque sin duda mi amigo PG Beas me dirá que Gainsbourg solito es el campeón del universo.

Otro tema a considerar serían los vinos y licores, en donde la cosa sí está reñidísima entre los Ribera del Duero, los Burdeos o los Malbec de Mendoza, aunque en este veranito un refrescante vaso de Tanqueray London Dry los anda rebasando por la derecha y por la izquierda, a no ser que el Verdejo de Rueda diga otra cosa.

Por lo que a experiencias vividas se refiere, he tenido la fortuna de visitar los cuatro países. Al que más veces he ido es Argentina (cinco veces) y al que menos veces es Inglaterra (dos veces). Si tuviera que elegir uno de los cuatro para vivir, España gana por goleada, aunque Argentina no me molestaría. Eso sí, creo que me costaría poder vivir en Inglaterra y mucho más aún en Francia.

Y bueno, en cuanto a lo estrictamente futbolístico mi favorito sentimental es obviamente España, pero mi lógica elemental, cartesiana y analítica me dice que Francia está un escalón arriba de los otros tres y está condenado, quiera o no, a ser el Campeón del Mundo (ojalá me equivoque). Eso sí, el mejor partido, ni duda cabe, será Inglaterra vs Argentina.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

viernes, 5 de junio de 2026

All about Georgie B.


 

All about Georgie B.

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Si mi biblioteca fuera un Congreso, el autor con más escaños sería por mucho Jorge Luis Borges. No solamente por los libros de su autoría (tengo muchos de ellos repetidos hasta en tres versiones), sino por los ensayos y biografías que ha inspirado. Este año han entrado en mi biblioteca dos nuevos representantes: el Álbum Borges de la Pléiade Francesa publicado en su centenario que me regaló mi amigo Diego Arellanes, y la monumental biografía Jorge Luis Borges- Un destino literario del millenial Lucas Adur.

Ignoro si haya una estadística que certifique cuál es el autor latinoamericano que ha inspirado más estudios, tesis, ensayos y biografías. Muchos pensarían que el Gabo, pero yo apuesto a que es Borges. Aunque su vida no fue un derroche de aventuras, quiebres, romances y situaciones límite, Borges sigue inspirando a cientos de ensayistas y biógrafos que saltan a la palestra a decir algo sobre él que suponen nadie ha dicho o a reproducir charlas, entrevistas o conferencias inéditas.

Uno pensaría que a los jóvenes la obra de Borges ya no les dice nada, y de pronto te topas con Lucas Adur, que nació en 1983, tres años antes de la muerte de Georgie y le dedica un mastodonte biográfico de casi 750 páginas.

Entre los ejemplares que más quiero están El humor de Borges y Diálogos esenciales con Jorge Luis Borges que me regaló el gran Roberto Alifano, su amanuense. Estos últimos, editados por Proa, son inconseguibles en México y rescatan riquísimas charlas de Georgie y Alifano.

Un buen punto de partida para un no iniciados es Jorge Luis Borges - Una invitación a su lectura, de José Emilio Pacheco. Borges y los clásicos de Carlos Gamerro (a quien tuve el honor de tener como jurado en el Premio de la Fundación El Libro) destaca por su erudición al hablar de la influencia de Dante, Shakespeare y clásicos grecolatinos en la obra borgeana. Borges en México: un permanente diálogo, de Rafael Olea Franco, que profundiza en la relación de Alfonso Reyes, Rulfo o Juan José Arreola con la obra borgeana.

Destaca por su brutal honestidad En voz de Borges de Waldemar Verdugo Fuentes, en donde Georgie hace afirmaciones que en la era de la inquisición woke serían absolutamente cancelables.

Atípico y sorprendente es Los dos Borges del comunista chileno Volodia Teitelboim, pues bien sabido es que a los marxistas no les cae nada bien Georgie.

Experimental y desafiante El factor Borges de Alan Pauls y sui generis Borges - El laberinto infinito, la novela gráfica escrita por Óscar Pantoja y dibujada por Nicolás Castell. Destaca por sus extraordinarias fotografías el libro de Alejandro Vaccaro (a quien tuve la oportunidad de conocer en la Feria de Buenos Aires).

El grandísimo faltante, el imperdonable ausente es el mastodóntico Borges de Bioy Casares (solo lo tengo en Kindle) y El Aleph engordado de Pablo Katchadjian, censurado y demandado por la inflexible María Kodama.

Ya les platicaré qué me pareció el de Lucas Adur. Eso sí, el campeón en belleza, ni duda cabe, es el francesito Álbum Borges. Como pieza editorial es insuperable. En fin. Hay muchos más libros que espacio, muchos más libros que vida, y yo aún siento que no he acabado de descubrir a un tal Georgie B.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

sábado, 29 de noviembre de 2025

Bibliotecas

 


Bibliotecas

 

Por Daniel Salinas Basave

 

La mañana del martes 18 de noviembre tuve la fortuna de reunirme con las personas que están a cargo de las bibliotecas públicas municipales de Tijuana.

A lo largo de mi vida, las bibliotecas han sido mi oasis, mi refugio, mi ruta de escape. Para mí una biblioteca no es un medio, sino un fin, un destino en sí mismo. Por años me he dedicado a sacarles provecho como usuario, pero jamás he vivido la experiencia de estar a cargo de una. Poco puedo yo decirles a las y los bibliotecarios, más que confesar mi admiración por la labor que realizan.

Históricamente, las bibliotecas públicas han ido a la cola de la cola del presupuesto gubernamental. Sobreviven con lo mínimo, con migajas de migajas. Creo que el actual ayuntamiento les ha puesto un poco de más atención, y se nota. Al menos se ha acordado de que existen, lo cual ya es un paso adelante. Pero las carencias siguen siendo muchísimas.

Mi idealización de las bibliotecas puede sonar romántica e idealista para quienes pasan su vida enfrentando carencias durísimas que a veces resuelven echando albañilería ellos mismos, o pagando reparaciones de su bolsa. Bibliotecas con goteras, con terribles problemas de hongos y humedad, algunas incluso sin energía eléctrica, con equipo de cómputo inexistente u obsoleto, y un acervo editorial terriblemente limitado.

Yo creo que aquí la clave es apostar por esfuerzos mixtos. Si todo se lo dejamos al presupuesto público, nos quedaremos esperando. Creo que, así como hay empresas que adoptan áreas verdes o camellones, bien podrían adoptar una biblioteca pública. Donar equipo de cómputo, mobiliario, reparaciones. ¿Cuánto puede costar?

Le agradezco a mi colega Aida Méndez por la invitación. Creo que ella está haciendo un buen trabajo como coordinadora de Bibliotecas Municipales. 

Tenemos que dimensionar el potencial de una biblioteca pública como un agente de transformación social. Vaya, la biblioteca es el único espacio público bajo techo en donde puedes entrar y permanecer el tiempo que quieras sin necesidad de gastar dinero. En ciudades cada vez más hostiles, amuralladas y privatizadas, la biblioteca es un territorio de equidad y pluralidad, un espacio democrático del que cualquier persona puede hacer uso, la última o la primera trinchera de resistencia de la justicia cultural.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural PalabraSíntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

lunes, 10 de noviembre de 2025

Celorio, Premio Cervantes 2025

 


Celorio, Premio Cervantes 2025

 

Por Daniel Salinas Basave

 

El siete es número cabalístico y Gonzalo Celorio es el séptimo mexicano en ganar el Premio Cervantes. El último había sido Fernando del Paso hace diez años. Dos años antes lo ganó Poniatowska. José Emilio Pacheco y Sergio Pitol lo ganaron en 2009 y 2005 respectivamente. En el Siglo XX solo lo ganaron Octavio Paz y Carlos Fuentes.

Celorio es, creo yo, el más discreto de los siete. Es también al que menos he leído, aunque siempre me ha causado buena impresión y me ha inspirado respeto. Sin conocerlo personalmente, me da la sensación de ser alguien serio, trabajador, honesto, ajeno a poses y grandilocuencias. Me gusta cómo escribe sobre sus libros y autores favoritos y reparo en que su formación como lector se parece mucho a la mía.

Vaya, ya casi nadie menciona Demian de Hesse como uno de los libros de su vida.

El Cervantes lo han ganado unos cuantos monstruos sagrados. Digamos que compartir palmarés con Borges, Bioy, Carpentier, Sabato, Onetti y Vargas Llosa no son enchiladas. Tal vez Gonzalo Celorio no sea el escritor mexicano más mediático y leído, pero su carrera es sólida y constante.

Ojalá en un futuro no lejano lo ganaran Juan Villoro y Enrique Serna, que son a mi juicio los dos compatriotas que más lo merecen.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural PalabraSíntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

domingo, 12 de octubre de 2025

La noche antes del Nobel

 


La noche antes del Nobel

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Cierto, mis escritores favoritos de todos tiempos, empezando por Jorge Luis Borges, nunca ganaron el premio, pero eso tampoco significa que todos los Nobel me sean indiferentes.

Aquí les comparto una pequeña galería de libros significativos (solo uno por autor) y una bitácora aleatoria de mi relación como lector con el club de Estocolmo.

Mi primer contacto con un Nobel. Mi memoria me dice que fue Hemingway. Mi madre me leyó El viejo y el mar cuando era niño, pues me emocionaban las historias de tiburones e intuyó que la aventura de Santiago con el pez vela y los escualos me resultaría interesante.

El primer Nobel que leí a fondo. Demian, de Herman Hesse, que leí en el verano de 1986 durante un viaje a la Isla del Padre (también por recomendación de mi madre. El ejemplar de la foto me lo compró en Soriana San Pedro en aquel verano). Seguí después con El lobo estepario, Siddharta, Bajo la rueda. Tres momentos de una vida. Mi adolescencia no habría sido la misma sin Herman Hesse como compañero de viaje.

Premios Nobel de los que he leído más libros a lo largo de mi vida (más de tres cuartas partes de su obra, o su obra casi completa). Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, José Saramago, Hermann Hesse y Octavio Paz. 

Premios Nobel de los que he leído cuatro o más libros. Kawabata, Thomas Mann, Orhan Pamuk, Coetzee, Camus, Hemingway, Faulkner, Modiano, Ishiguro, Sartre.

Premios Nobel de los que he leído uno o hasta dos libros. Knut Hamsun, Alice Munro, Svetlana Aleksiévich, Boris Pasternak, Samuel Beckett, Tagore, Fosse, Han Kang, Milosz, Canetti, Olga Tokarczuc, Peter Handke, Pearls Buck,  Kenzaburō Ōe, V.S. Naipul, Imre Kertész, Ellfriede Jelinek, Hertha Müller Günter Grass, Darío Fo, Wyslawa Szymborska, Doris Lessing, Le Clézio, Saúl Bellow, Ivo Andriç, Bertrand Rusell, T.S. Elliot, André Gide, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Romain Rolland, Rudyard Kipling, W.B. Yeats,  Selma Lagerlöf, y algunos más que se me pasan.

Premios Nobel de los que no he leído ni madres. Una larguísima lista. Un chingamadral.

Premio Nobel más cagante y designación más injusta. Bob Dylan.

Reyes sin corona. Borges, Tolstoi, Pessoa, Kafka, Chéjov, Joyce, Bernhard, Woolf, Twain

Quiénes me habría gustado un chingo que lo ganaran. Milan Kundera, Paul Auster, Roberto Calasso, José Revueltas, Cormac McCarthy, Ricardo Piglia, Antonio Tabucchi, Julio Ramón Ribeyro, José Agustín, Ramírez Heredia, Onetti, Cortázar.

Cuáles de los candidatos me gustaría que lo ganaran. César Aira, Haruki Murakami, Mircea Cărtărescu, Joyce Carol Oates, Enrique Vila-Matas,  Don de Lillo, Leila Guerriero, Samanta Schweblin, Lobo Antunes, Javier Cercas.

A quiénes llamaría por teléfono para felicitarlos y me tomaría una botella en su honor si lo ganan. Juan Villoro, Enrique Serna, Mempo Giardinelli, Élmer Mendoza y un chingo de colegas que cuando tengan un poco de más edad sin duda estarán entre los candidatos.

PD. ¿Cuántos colegas tienen insomnio esta noche? ¿Ya conciliaste el sueño Cristina?

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural PalabraSíntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.