Mostrando entradas con la etiqueta Daniel Salinas Basave. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Daniel Salinas Basave. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de julio de 2026

Un poeta

 

Un poeta

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Vi esta película colombiana y simplemente me encantó. Cómo conseguir crear una historia tan triste y tan divertida a la vez. Simón Mesa Soto lo ha conseguido. Te ríes porque es imposible no reírte, pero también te dan ganas de llorar, porque en el personaje principal ves reflejadas a dos o tres personas que has conocido.

La tragicomedia por excelencia. El papel que hace Ubeimar Ríos representando al poeta Óscar Restrepo me parece descomunal. La verdad hacía muchísimo que no veía a un personaje tan bien interpretado, tan puro y entrañable en su patetismo absoluto y en su desbarrancadero interior.

Porque Óscar Restrepo no es un guapo Enfant Terrible a lo Rimbaud, Keats o Percy Shelley. Su arte de ser decadencia no es para nada chic. Lo terrible es que si alguna vez has chapoteado en estos fangos, sin duda conociste alguien muy parecido a Óscar.

El mundo de la literatura está lleno de gente desajustada a la que nos faltan dos o tres tornillos y el engranaje a veces nos gira al revés, pero dentro de todo el bestiario cultural, el de los poetas es un mundo aparte en donde suelen morar las mentes más piradas y los espíritus más errabundos y quebrados.

Poetas sin cable a tierra, peleados a muerte con la vida práctica en cuyo interior lo dionisiaco le gana por goleada a lo apolíneo. Parece parodia, pero es neta.

Lo más interesante y auténtico es el personaje de Yurlady, a quien el impulso poético le brota de manera natural y espontánea como a tanta gente. Sí, he conocido y sigo conociendo personas que, al igual que Yurlady, sienten la necesidad auténtica de escribir poemas sin haber acudido nunca a un taller y sin siquiera haber tenido apenas lecturas. Y claro, también he conocido a muchos “profesionales” de las letras como los que intentan encauzar a Yurlady a escribir sobre los temas de moda que harían de su poesía un producto más exótico y vendible.

A menudo lo olvido, pero los primeros textos que publiqué en mi vida, en el verano de 1993, eran unos catastróficos adefesios a los que me atrevía a llamar poemas, por llamarlos de alguna forma.

Juro que no lo volví a hacer.

Han pasado más de 32 años sin que yo publique un “poema” o algo parecido, pero ello no significa que haya dejado de escribirlos. Pueden llamarme poeta de closet. Además, conforme envejezco leo cada vez más poesía. A menudo, comienzo el día al alba leyendo al azar algún poema de Tomás Segovia, Miguel Manrique, José Gorostiza, Nicanor Parra, Gerardo Ortega, Pancho Serrano, Mario de Sá Carneiro, o Julio Trujillo. Hace poco pepené un libro de poemas de Margaret Atwood y lo leí casi entero en la calle.

Desde hace años, en mi buró está el volumen con la poesía completa de Borges. Un añejo ritual cuando despierto de madrugada es abrirlo y leer el poema que la aleatoriedad decida, como una suerte de I Ching de la duermevela.

Al errar por las lentas galerías

suelo sentir con vago horror sagrado

que soy el otro, el muerto, que habría dado

los mismos pasos en los mismos días.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

martes, 14 de julio de 2026

El análisis futbolístico

 

El análisis futbolístico

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Martes 14 julio 2026. Más allá del análisis futbolístico, aquí les comparto las razones que tengo, o tendría, para apoyar a cada uno de los cuatro semifinalistas.

Razones para apoyar a España. La principal razón es que España también es mi país. Mi hijo y yo tenemos pasaporte español, estamos orgullosos de ello y sentimos a España como una madre. Es el país de mi abuela y de toda una rama familiar, por lo que nada nos daría más gusto que ver a la Furia Roja levantar la copa.

Razones para apoyar a Argentina. La principal razón es que es el equipo al que tradicionalmente he apoyado desde 1986. Un país cuya cultura ha influido tremendamente en mi vida. Además, tengo el honor de haber publicado un libro y recibido un premio en Argentina, lo que me ha permitido conocer extraordinarias personas en ese país.

Razones para apoyar a Francia. Dado que es un equipo que me tiende a caer mal, la única razón que tendría para alegrarme de su casi seguro triunfo: Es el país en donde mi hermana Ana Lucía vive desde hace más de 20 años y donde nacieron mis sobrinos Victoria y Alex. También es el país del Ser de Luz André Pierre Gignac.

Razones para apoyar a Inglaterra. Ningún vínculo me une a la isla, pero su música me acompaña todos los días. Además, les agradeceré por siempre la creación del único deporte que me apasiona, la única religión universal, el único lenguaje planetario que se llama Futbol.

Si el parámetro fuera literario, el Campeón del Mundo sería Argentina, pues aunque España tiene a la madre de todas las novelas antiguas y modernas que, les guste o no, sigue siendo el Quijote, Argentina es por mucho el país que más me ha influido y el que tiene más representantes en mi biblioteca (incluso más que México). Además, tiene al campeón de campeones que se llama Jorge Luis Borges, quien me diría que el campeón literario debe ser Inglaterra, pues nadie como él amó tanto a la literatura británica. Si tuviera que elegir un solo francés, me quedo con el padre del ensayo, Michel de Montaigne, aunque en tiempos modernos Houellebecq me ha sangrado con más de una novela navaja.

Claro, si el parámetro fuera musical el Campeón del Mundo sería Inglaterra pues nadie derrota a Iron Maiden, Black Sabbath, Motörhead y Judas,  aunque España, con Eskorbuto, La Polla, Barón Rojo y Ángeles del Infierno, y Argentina con Charly, Fito, Flaco Spinetta, Hermética y La Renga forman parte del soundtrack de mi vida. En música el gran perdedor es Francia, pues no le ha aportado gran cosa al Rock o el Metal, aunque sin duda mi amigo PG Beas me dirá que Gainsbourg solito es el campeón del universo.

Otro tema a considerar serían los vinos y licores, en donde la cosa sí está reñidísima entre los Ribera del Duero, los Burdeos o los Malbec de Mendoza, aunque en este veranito un refrescante vaso de Tanqueray London Dry los anda rebasando por la derecha y por la izquierda, a no ser que el Verdejo de Rueda diga otra cosa.

Por lo que a experiencias vividas se refiere, he tenido la fortuna de visitar los cuatro países. Al que más veces he ido es Argentina (cinco veces) y al que menos veces es Inglaterra (dos veces). Si tuviera que elegir uno de los cuatro para vivir, España gana por goleada, aunque Argentina no me molestaría. Eso sí, creo que me costaría poder vivir en Inglaterra y mucho más aún en Francia.

Y bueno, en cuanto a lo estrictamente futbolístico mi favorito sentimental es obviamente España, pero mi lógica elemental, cartesiana y analítica me dice que Francia está un escalón arriba de los otros tres y está condenado, quiera o no, a ser el Campeón del Mundo (ojalá me equivoque). Eso sí, el mejor partido, ni duda cabe, será Inglaterra vs Argentina.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

viernes, 5 de junio de 2026

All about Georgie B.


 

All about Georgie B.

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Si mi biblioteca fuera un Congreso, el autor con más escaños sería por mucho Jorge Luis Borges. No solamente por los libros de su autoría (tengo muchos de ellos repetidos hasta en tres versiones), sino por los ensayos y biografías que ha inspirado. Este año han entrado en mi biblioteca dos nuevos representantes: el Álbum Borges de la Pléiade Francesa publicado en su centenario que me regaló mi amigo Diego Arellanes, y la monumental biografía Jorge Luis Borges- Un destino literario del millenial Lucas Adur.

Ignoro si haya una estadística que certifique cuál es el autor latinoamericano que ha inspirado más estudios, tesis, ensayos y biografías. Muchos pensarían que el Gabo, pero yo apuesto a que es Borges. Aunque su vida no fue un derroche de aventuras, quiebres, romances y situaciones límite, Borges sigue inspirando a cientos de ensayistas y biógrafos que saltan a la palestra a decir algo sobre él que suponen nadie ha dicho o a reproducir charlas, entrevistas o conferencias inéditas.

Uno pensaría que a los jóvenes la obra de Borges ya no les dice nada, y de pronto te topas con Lucas Adur, que nació en 1983, tres años antes de la muerte de Georgie y le dedica un mastodonte biográfico de casi 750 páginas.

Entre los ejemplares que más quiero están El humor de Borges y Diálogos esenciales con Jorge Luis Borges que me regaló el gran Roberto Alifano, su amanuense. Estos últimos, editados por Proa, son inconseguibles en México y rescatan riquísimas charlas de Georgie y Alifano.

Un buen punto de partida para un no iniciados es Jorge Luis Borges - Una invitación a su lectura, de José Emilio Pacheco. Borges y los clásicos de Carlos Gamerro (a quien tuve el honor de tener como jurado en el Premio de la Fundación El Libro) destaca por su erudición al hablar de la influencia de Dante, Shakespeare y clásicos grecolatinos en la obra borgeana. Borges en México: un permanente diálogo, de Rafael Olea Franco, que profundiza en la relación de Alfonso Reyes, Rulfo o Juan José Arreola con la obra borgeana.

Destaca por su brutal honestidad En voz de Borges de Waldemar Verdugo Fuentes, en donde Georgie hace afirmaciones que en la era de la inquisición woke serían absolutamente cancelables.

Atípico y sorprendente es Los dos Borges del comunista chileno Volodia Teitelboim, pues bien sabido es que a los marxistas no les cae nada bien Georgie.

Experimental y desafiante El factor Borges de Alan Pauls y sui generis Borges - El laberinto infinito, la novela gráfica escrita por Óscar Pantoja y dibujada por Nicolás Castell. Destaca por sus extraordinarias fotografías el libro de Alejandro Vaccaro (a quien tuve la oportunidad de conocer en la Feria de Buenos Aires).

El grandísimo faltante, el imperdonable ausente es el mastodóntico Borges de Bioy Casares (solo lo tengo en Kindle) y El Aleph engordado de Pablo Katchadjian, censurado y demandado por la inflexible María Kodama.

Ya les platicaré qué me pareció el de Lucas Adur. Eso sí, el campeón en belleza, ni duda cabe, es el francesito Álbum Borges. Como pieza editorial es insuperable. En fin. Hay muchos más libros que espacio, muchos más libros que vida, y yo aún siento que no he acabado de descubrir a un tal Georgie B.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

sábado, 29 de noviembre de 2025

Bibliotecas

 


Bibliotecas

 

Por Daniel Salinas Basave

 

La mañana del martes 18 de noviembre tuve la fortuna de reunirme con las personas que están a cargo de las bibliotecas públicas municipales de Tijuana.

A lo largo de mi vida, las bibliotecas han sido mi oasis, mi refugio, mi ruta de escape. Para mí una biblioteca no es un medio, sino un fin, un destino en sí mismo. Por años me he dedicado a sacarles provecho como usuario, pero jamás he vivido la experiencia de estar a cargo de una. Poco puedo yo decirles a las y los bibliotecarios, más que confesar mi admiración por la labor que realizan.

Históricamente, las bibliotecas públicas han ido a la cola de la cola del presupuesto gubernamental. Sobreviven con lo mínimo, con migajas de migajas. Creo que el actual ayuntamiento les ha puesto un poco de más atención, y se nota. Al menos se ha acordado de que existen, lo cual ya es un paso adelante. Pero las carencias siguen siendo muchísimas.

Mi idealización de las bibliotecas puede sonar romántica e idealista para quienes pasan su vida enfrentando carencias durísimas que a veces resuelven echando albañilería ellos mismos, o pagando reparaciones de su bolsa. Bibliotecas con goteras, con terribles problemas de hongos y humedad, algunas incluso sin energía eléctrica, con equipo de cómputo inexistente u obsoleto, y un acervo editorial terriblemente limitado.

Yo creo que aquí la clave es apostar por esfuerzos mixtos. Si todo se lo dejamos al presupuesto público, nos quedaremos esperando. Creo que, así como hay empresas que adoptan áreas verdes o camellones, bien podrían adoptar una biblioteca pública. Donar equipo de cómputo, mobiliario, reparaciones. ¿Cuánto puede costar?

Le agradezco a mi colega Aida Méndez por la invitación. Creo que ella está haciendo un buen trabajo como coordinadora de Bibliotecas Municipales. 

Tenemos que dimensionar el potencial de una biblioteca pública como un agente de transformación social. Vaya, la biblioteca es el único espacio público bajo techo en donde puedes entrar y permanecer el tiempo que quieras sin necesidad de gastar dinero. En ciudades cada vez más hostiles, amuralladas y privatizadas, la biblioteca es un territorio de equidad y pluralidad, un espacio democrático del que cualquier persona puede hacer uso, la última o la primera trinchera de resistencia de la justicia cultural.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural PalabraSíntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

lunes, 10 de noviembre de 2025

Celorio, Premio Cervantes 2025

 


Celorio, Premio Cervantes 2025

 

Por Daniel Salinas Basave

 

El siete es número cabalístico y Gonzalo Celorio es el séptimo mexicano en ganar el Premio Cervantes. El último había sido Fernando del Paso hace diez años. Dos años antes lo ganó Poniatowska. José Emilio Pacheco y Sergio Pitol lo ganaron en 2009 y 2005 respectivamente. En el Siglo XX solo lo ganaron Octavio Paz y Carlos Fuentes.

Celorio es, creo yo, el más discreto de los siete. Es también al que menos he leído, aunque siempre me ha causado buena impresión y me ha inspirado respeto. Sin conocerlo personalmente, me da la sensación de ser alguien serio, trabajador, honesto, ajeno a poses y grandilocuencias. Me gusta cómo escribe sobre sus libros y autores favoritos y reparo en que su formación como lector se parece mucho a la mía.

Vaya, ya casi nadie menciona Demian de Hesse como uno de los libros de su vida.

El Cervantes lo han ganado unos cuantos monstruos sagrados. Digamos que compartir palmarés con Borges, Bioy, Carpentier, Sabato, Onetti y Vargas Llosa no son enchiladas. Tal vez Gonzalo Celorio no sea el escritor mexicano más mediático y leído, pero su carrera es sólida y constante.

Ojalá en un futuro no lejano lo ganaran Juan Villoro y Enrique Serna, que son a mi juicio los dos compatriotas que más lo merecen.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural PalabraSíntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

domingo, 12 de octubre de 2025

La noche antes del Nobel

 


La noche antes del Nobel

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Cierto, mis escritores favoritos de todos tiempos, empezando por Jorge Luis Borges, nunca ganaron el premio, pero eso tampoco significa que todos los Nobel me sean indiferentes.

Aquí les comparto una pequeña galería de libros significativos (solo uno por autor) y una bitácora aleatoria de mi relación como lector con el club de Estocolmo.

Mi primer contacto con un Nobel. Mi memoria me dice que fue Hemingway. Mi madre me leyó El viejo y el mar cuando era niño, pues me emocionaban las historias de tiburones e intuyó que la aventura de Santiago con el pez vela y los escualos me resultaría interesante.

El primer Nobel que leí a fondo. Demian, de Herman Hesse, que leí en el verano de 1986 durante un viaje a la Isla del Padre (también por recomendación de mi madre. El ejemplar de la foto me lo compró en Soriana San Pedro en aquel verano). Seguí después con El lobo estepario, Siddharta, Bajo la rueda. Tres momentos de una vida. Mi adolescencia no habría sido la misma sin Herman Hesse como compañero de viaje.

Premios Nobel de los que he leído más libros a lo largo de mi vida (más de tres cuartas partes de su obra, o su obra casi completa). Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, José Saramago, Hermann Hesse y Octavio Paz. 

Premios Nobel de los que he leído cuatro o más libros. Kawabata, Thomas Mann, Orhan Pamuk, Coetzee, Camus, Hemingway, Faulkner, Modiano, Ishiguro, Sartre.

Premios Nobel de los que he leído uno o hasta dos libros. Knut Hamsun, Alice Munro, Svetlana Aleksiévich, Boris Pasternak, Samuel Beckett, Tagore, Fosse, Han Kang, Milosz, Canetti, Olga Tokarczuc, Peter Handke, Pearls Buck,  Kenzaburō Ōe, V.S. Naipul, Imre Kertész, Ellfriede Jelinek, Hertha Müller Günter Grass, Darío Fo, Wyslawa Szymborska, Doris Lessing, Le Clézio, Saúl Bellow, Ivo Andriç, Bertrand Rusell, T.S. Elliot, André Gide, Miguel Ángel Asturias, Pablo Neruda, Gabriela Mistral, Romain Rolland, Rudyard Kipling, W.B. Yeats,  Selma Lagerlöf, y algunos más que se me pasan.

Premios Nobel de los que no he leído ni madres. Una larguísima lista. Un chingamadral.

Premio Nobel más cagante y designación más injusta. Bob Dylan.

Reyes sin corona. Borges, Tolstoi, Pessoa, Kafka, Chéjov, Joyce, Bernhard, Woolf, Twain

Quiénes me habría gustado un chingo que lo ganaran. Milan Kundera, Paul Auster, Roberto Calasso, José Revueltas, Cormac McCarthy, Ricardo Piglia, Antonio Tabucchi, Julio Ramón Ribeyro, José Agustín, Ramírez Heredia, Onetti, Cortázar.

Cuáles de los candidatos me gustaría que lo ganaran. César Aira, Haruki Murakami, Mircea Cărtărescu, Joyce Carol Oates, Enrique Vila-Matas,  Don de Lillo, Leila Guerriero, Samanta Schweblin, Lobo Antunes, Javier Cercas.

A quiénes llamaría por teléfono para felicitarlos y me tomaría una botella en su honor si lo ganan. Juan Villoro, Enrique Serna, Mempo Giardinelli, Élmer Mendoza y un chingo de colegas que cuando tengan un poco de más edad sin duda estarán entre los candidatos.

PD. ¿Cuántos colegas tienen insomnio esta noche? ¿Ya conciliaste el sueño Cristina?

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural PalabraSíntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

miércoles, 8 de octubre de 2025

Aira

 


Aira

 

Por Daniel Salinas Basave

 

¿Saldrá airosa la argentinidad en Estocolmo? ¿Soplarán Buenos Airas en Suecia? Se ve difícil, pero entre las barajas de los apostadores, este señor me daría particular gusto.

La primera vez que escuché nombrar a César Aira fue en boca de Mario Bellatin en septiembre de 2001, cuando el autor de Salón de belleza impartía un taller literario de una semana en el Cecut. Aquella ocasión le pregunté a Mario qué autores latinoamericanos consideraba innovadores en su propuesta y él mencionó, entre otros, al mexicano Pablo Soler Frost y al argentino César Aira.

Tal vez por lo corto y lo atípico, el apellido del argentino se me quedó grabado, pero en las librerías tijuanenses no encontraba nada suyo en aquel entonces. Paradójicamente, la primera vez que di con un libro de César Aira fue en un sitio de lo más improbable: una pequeña librería en Cabo San Lucas, a donde había viajado en octubre de 2002 para cubrir la cumbre de la APEC. Ese primer libro de Aira que cayó en mis manos fue La prueba, uno de sus relatos más cortos que se limita al caótico e incoherente diálogo de dos chicas punks con una niña pacata a la salida de una escuela en el Barrio de Flores en Buenos Aires. Fue un gran inicio.

Posteriormente en ferias del libro me di a la tarea de cazar todo lo que viera de Aira, que por desgracia se encontraba  a cuentagotas a principios de siglo. Así di con Fantasmas, una novela en donde seis familias visitan la obra negra del edificio de departamentos donde habitarán. Es el día 31 de diciembre, pero para sorpresa de los futuros habitantes de las viviendas, entre los andamios habitan unos peculiares y atípicos fantasmas gordinflones cuya irrupción en el relato rompe con todos los clichés literarios sobre espectros y aparecidos.

Poco después cayó en mis manos Varamo, la kafkiana historia de un apocado burócrata panameño que en una sola noche escribe un portento de poema después de recibir su sueldo en billetes falsos.

En una de tantas duermevelas, inmerso de madrugada en la lectura de El tercer personaje, de Sergio Pitol, di con una pequeña revelación. Pitol refiere que conoció a Aira durante un congreso de escritores en la ciudad de Mérida, Venezuela, en 1994, y entonces reparé que ese encuentro es el que Aira noveló y parodió en su fantástico relato El congreso de la literatura, en donde incluso se permite clonar a Carlos Fuentes.

Los comentarios que Pitol le dedica a Aira dimensionan el tamaño del escritor argentino y su trascendencia como creador de una atmósfera singularísima. Según Pitol, después de fascinarse con Chéjov, con Gógol, con Borges y con James, lo más extraordinario que le ha pasado como lector en su edad madura ha sido descubrir a César Aira, lo cual, viniendo del autor de El tañido de una flauta, no es para echar a saco roto.

Por lo que a mí respecta, agrego Cumpleaños, Las noches de Flores, La costurera y el viento, Continuación de ideas diversas y el clasicazo Cómo me hice monja, como lo mejor de Aira.

Me impresiona saber que he leído más de 20 libros suyos y no es ni siquiera la sexta parte de su obra completa.

En fin, me cuesta trabajo creer que un país que ha dado tantísimas buenas letras a la humanidad no tenga todavía un Premio Nobel de literatura. A la Academia le hacen falta otros Airas. De Coronel Pringles para el mundo.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural PalabraSíntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

sábado, 27 de septiembre de 2025

Biorges


 

Biorges

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Creo que la de Borges y Bioy fue la dupla literaria más productiva y fascinante del Siglo XX, algo así como lo que fueron Maradona y Caniggia en la albiceleste. Álvaro Uribe se permitió denominar al dúo como una criatura híbrida amalgamada a la que llamó Biorges. Ahora mi amigo José Ciccone me ha regalado una bellísima pieza de literatura minimalista en Editorial Sudamericana: Cuentos breves y extraordinarios, una selección de 111 relatos compilados por Georgie y Fito.

Aunque el arco temporal de esos textos abarca más de dos milenios, todos los están hermanados por su vocación mini. Los más largos (que son pocos) no exceden las tres páginas, y los más breves apenas un párrafo. Ideal para leerse de madrugada en riguroso desorden. Hay por supuesto no pocas piezas de mitología oriental y arábiga, pero también una buena cofradía de monstruos sagrados de los últimos dos siglos, llámense Poe, Stevenson, Hawthorne, Kafka, mi paisano regio Alfonso Reyes, y por supuesto, Silvina Ocampo y Elena Garro (los dos amores de Bioy).

Hace no mucho pepené Alias/ Obras completas en colaboración, la compilación que hizo Lumen de todos los textos escritos a cuatro manos por este par de excéntricos porteños, con seudónimos comunes como H. Bustos Domecq y B. Suárez Lynch.

Lo más fascinante es lo disímil y contrastante que fue esta dupla. Borges casto, edípico, inmerso a perpetuidad en la profundidad del bosque libresco, y Bioy con su esencia de playboy casanova, tan hábil para el tenis como para conseguir chicas. Aún así, se las arreglaron para escribir y cenar juntos durante más de medio siglo. Y, no conformes con ello, dieron rienda suelta a su pasión como editores y antologadores compartiendo las lecturas que les apasionaran. Qué bonito es lo bonito.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural PalabraSíntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

lunes, 8 de septiembre de 2025

Constelación de cuentos


 

Constelación de cuentos

 

Por Daniel Salinas Basave

 

En la parte más alta del librero central he puesto a convivir volúmenes de cuentos completos de autores diversos. Ahí, en amasijos de 500 o hasta de mil páginas, yacen todos los relatos creados (o publicados) en una vida. Pienso entonces en los arcos de los periodos creativos. Creo que entre los periodos creativos más extensos están el de Juan Carlos Onetti y el de Rubem Fonseca. Onetti debutó en 1933 con Avenida de Mayo Diagonal Norte Avenida de Mayo, y se despide 60 años después con El último viernes, publicado de manera póstuma en 1994. Fonseca debutó en 1963 con Los prisioneros y se despidió en 2019 con Carne cruda a los 95 años, y en plena forma. Envidio su condición física escritural.

El arco creativo de Borges es de casi medio siglo. Podemos marcar el comienzo con las ucronías de Historia universal de la infamia de 1935 y el cierre con La memoria de Shakespeare de 1983.

Clarice Lispector debutó con El triunfo publicado en mayo de 1940 y se despidió con La bella y la bestia o La herida demasiado grande y Un día menos, publicados incompletos de manera póstuma en 1977.

En el caso de Gabo, su primer cuento publicado es La tercera resignación de 1947 y el último es El avión de la bella durmiente de 1982 (publicado doce años después en los Doce cuentos peregrinos), aunque habrá quien diga que es En agosto nos vemos, vendido como novela corta y publicado contra su voluntad por sus herederos.

Me llama la atención el caso de Poe, sobre todo por la brevedad de su periodo creativo, que fue de unos cinco años, aunque sus mejores cuentos fueron escritos entre 1843 y 1845. Menos de un lustro para una obra descomunal.  En sus últimos cuatro años de vida ya casi no publicó. El periodo creativo coincide de manera casi exacta con el periodo más fértil de Gógol que escribió El capote, Avenida Nevsky y La nariz en esos mismos años (siempre me han llamado la atención las vidas paralelas de Gógol y Poe, nacidos ambos en 1809, con erupciones creativas a principios de los 40 y muertos inmersos en delirios con tres años de diferencia en medio, pero esa es otra historia).

El caso de Rulfo es similar. Los cuentos de El llano en llamas (que para el caso son sus cuentos completos) fueron escritos entre 1945 y 1952.

Los periodos de fertilidad creativa son un misterio. Yo mismo no puedo explicarlos. Perdón por inmiscuirme en la conversación y meter mi cuchara de manera tan burda. Yo publiqué cuatro libros de cuentos entre 2013 y 2018. Salvo por algunos relatos de Daxdalia, que fueron escritos en la adolescencia y recuperados, el resto de los cuentos fueron escritos todos en la segunda década de los dos miles, siendo el periodo más fértil el que va del 14 al 17. En el 20, recién iniciada la pandemia, tuve una breve erupción creativa que derivó en algunos cuentos pandémicos nunca publicados y después me limité a garabatear sueños en mis cuadernos, y así hasta la fecha. No me pregunten por qué, pues carezco de respuesta.

Posdata. Si tuviera que elegir un único libro para llevarme a esa mentada isla desierta a donde algún día seré exiliado, sin duda elegiría una compilación, ya sea La antología de la literatura fantástica, El cuento hispanoamericano o Los cuentos de una vida de Pitol. Pero si tuviera que elegir la obra de un solo cuentista, creo que elegiría Borges o Poe.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural PalabraSíntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

miércoles, 3 de septiembre de 2025

Escribir en el sueño

 

Foto: Pedro Chacón

Escribir en el sueño

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Dos imprescindibles rituales del amanecer: beber el primer café del día (siempre más negro que mi alma) y escribir a mano lo que soñé, si es que algún pez queda en la red de la duermevela. Para convertir lo onírico en palabra escrita es preciso hacerlo recién despiertos. Si dejas pasar demasiados minutos, todo irremediablemente se esfumará.

El cerebro es como una playa que por la noche es cubierta por el océano inabarcable del subconsciente. Al alba, la marea baja y nuestro tejido neuronal es una playa mojada condenada a secarse.  Si quieres de verdad extraer néctar onírico es preciso escribir cuando el telar encantado aún está húmedo.

Antes escribía a mano los hechos del día, pero desde hace ya bastantes años que en mis diarios solo hay sueños. No busco interpretarlos ni comprenderlos, solamente narrarlos. Los más recurrentes son estuarios en el Pacífico, colas de cetáceos, la casa de mis abuelos al anochecer e interminables laberintos aeroportuarios. Cuando duermo siempre estoy de viaje, aunque a veces también leo y escribo.

En la antología Poder del sueño, Roger Callois recopila relatos antiquísimos y modernos inspirados por el misterio de lo onírico. Una buena dosis de mitología china e india, pero también relatos de Poe, Gautier, Borges.

En la literatura fantástica y en el psicoanálisis la obsesión es recurrente: alguien sueña con soñar el sueño de otro.

El sueño, emanación del subconsciente, es en sí mismo otredad, pues revela esos deseos y temores de nuestro ser que a menudo nosotros mismos desconocemos. Al enfrentar al subconsciente, de una o de otra forma enfrentamos al otro. Eso es lo que hicieron Tabucchi y Borges en Sueños de sueños y Libros de sueños: imaginar el mundo onírico de filósofos, poetas y pensadores.

Me gusta particularmente el libro de Tabucchi.

Y es que resulta de lo más atractivo imaginar qué pudieron soñar pintores como Francisco de Goya, o Tolousse Lautrec, o poetas como Arthur Rimbaud, Fernando Pessoa o Federico García Lorca por mencionar solo algunos. El primer sueño narrado es el de Dédalo, un personaje de la mitología griega padre de Ícaro y aeronauta por vocación y concluye, vaya paradoja, con el intérprete de sueños Sigmund Freud, en lo que es por cierto una de las mejores narraciones del libro.

Rodolfo Fogwill, en cambio, hizo lo que ahora hago yo: anotar los propios sueños, aunque el resultado sea una escritura por momentos caótica e incoherente. Por fortuna, en los territorios de la literatura y el sueño, no hay reglas que valgan. Todo, absolutamente todo, es posible. En mi caso esos cuadernos no son escritos con afán de publicación, y ni siquiera me ha dado por pasarlos en limpio.  ¿Para qué limitarse entonces?

Posdata. Últimas palabras tras recorrer la absurda cartografía de Daxdalia:  Desde entonces hay una certeza que no me abandona: tú, al igual que yo, estás soñando este instante, pero no nos basta con despertar. Somos el sueño de otro. Alguien más nos sueña, pero ese alguien ya no despierta.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural PalabraSíntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.