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martes, 14 de julio de 2026

El análisis futbolístico

 

El análisis futbolístico

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Martes 14 julio 2026. Más allá del análisis futbolístico, aquí les comparto las razones que tengo, o tendría, para apoyar a cada uno de los cuatro semifinalistas.

Razones para apoyar a España. La principal razón es que España también es mi país. Mi hijo y yo tenemos pasaporte español, estamos orgullosos de ello y sentimos a España como una madre. Es el país de mi abuela y de toda una rama familiar, por lo que nada nos daría más gusto que ver a la Furia Roja levantar la copa.

Razones para apoyar a Argentina. La principal razón es que es el equipo al que tradicionalmente he apoyado desde 1986. Un país cuya cultura ha influido tremendamente en mi vida. Además, tengo el honor de haber publicado un libro y recibido un premio en Argentina, lo que me ha permitido conocer extraordinarias personas en ese país.

Razones para apoyar a Francia. Dado que es un equipo que me tiende a caer mal, la única razón que tendría para alegrarme de su casi seguro triunfo: Es el país en donde mi hermana Ana Lucía vive desde hace más de 20 años y donde nacieron mis sobrinos Victoria y Alex. También es el país del Ser de Luz André Pierre Gignac.

Razones para apoyar a Inglaterra. Ningún vínculo me une a la isla, pero su música me acompaña todos los días. Además, les agradeceré por siempre la creación del único deporte que me apasiona, la única religión universal, el único lenguaje planetario que se llama Futbol.

Si el parámetro fuera literario, el Campeón del Mundo sería Argentina, pues aunque España tiene a la madre de todas las novelas antiguas y modernas que, les guste o no, sigue siendo el Quijote, Argentina es por mucho el país que más me ha influido y el que tiene más representantes en mi biblioteca (incluso más que México). Además, tiene al campeón de campeones que se llama Jorge Luis Borges, quien me diría que el campeón literario debe ser Inglaterra, pues nadie como él amó tanto a la literatura británica. Si tuviera que elegir un solo francés, me quedo con el padre del ensayo, Michel de Montaigne, aunque en tiempos modernos Houellebecq me ha sangrado con más de una novela navaja.

Claro, si el parámetro fuera musical el Campeón del Mundo sería Inglaterra pues nadie derrota a Iron Maiden, Black Sabbath, Motörhead y Judas,  aunque España, con Eskorbuto, La Polla, Barón Rojo y Ángeles del Infierno, y Argentina con Charly, Fito, Flaco Spinetta, Hermética y La Renga forman parte del soundtrack de mi vida. En música el gran perdedor es Francia, pues no le ha aportado gran cosa al Rock o el Metal, aunque sin duda mi amigo PG Beas me dirá que Gainsbourg solito es el campeón del universo.

Otro tema a considerar serían los vinos y licores, en donde la cosa sí está reñidísima entre los Ribera del Duero, los Burdeos o los Malbec de Mendoza, aunque en este veranito un refrescante vaso de Tanqueray London Dry los anda rebasando por la derecha y por la izquierda, a no ser que el Verdejo de Rueda diga otra cosa.

Por lo que a experiencias vividas se refiere, he tenido la fortuna de visitar los cuatro países. Al que más veces he ido es Argentina (cinco veces) y al que menos veces es Inglaterra (dos veces). Si tuviera que elegir uno de los cuatro para vivir, España gana por goleada, aunque Argentina no me molestaría. Eso sí, creo que me costaría poder vivir en Inglaterra y mucho más aún en Francia.

Y bueno, en cuanto a lo estrictamente futbolístico mi favorito sentimental es obviamente España, pero mi lógica elemental, cartesiana y analítica me dice que Francia está un escalón arriba de los otros tres y está condenado, quiera o no, a ser el Campeón del Mundo (ojalá me equivoque). Eso sí, el mejor partido, ni duda cabe, será Inglaterra vs Argentina.

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en EsquireGatopardoMilenio Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBajaSuplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su horaLa frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

domingo, 2 de febrero de 2025

Podcast de Estilo Mápula en Frecuencia Mercurio. Víctor Córdova


 

 Podcast de Estilo Mápula en Frecuencia Mercurio. Víctor Córdova

 

 


 

Víctor Manuel Córdova Pereyra es licenciado en artes escénicas y máster en humanidades por la UACH. Ha publicado cuatro obras de teatro en la misma Universidad Autónoma de Chihuahua; también un poemario, en coautoría con Erbey Mendoza, que se titula Entorno de los días, publicado en la Editorial de la Secretaría de Cultura del Estado Estado de Chihuahua; ensayos en las revistas Synthesis y Metamorfosis de la UACH, así como en Solar del antiguo Ichicult. Actualmente es coordinador académico en la Secretaría de Investigación y Posgrado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH.

Renée Nevárez. Podcast de Estilo Mápula en Frecuencia Mercurio

Renée Nevárez. Podcast de Estilo Mápula en Frecuencia Mercurio

 

 


 

 

Renée Nevárez Rascón escribió en El Heraldo de Chihuahua, en el libro Los escritores de Chihuahua, en 1982, y en la revista Letras y algo más. A lo largo de su carrera, colabora con numerosos músicos y poetas, poniendo música a sus versos o versos a su música. En 1992 viaja a España, donde radica por 20 años, y publica dos antologías con poetas valencianos: La primera en la colección Algo que decir, del Ateneo Blasco Ibáñez de Valencia; la segunda en Caminos de la palabra, con la Fundación Max Aúb en Segorbe. A su regreso a México es invitada a participar en la antología Todo es posible, y luego publica su primer libro en solitario, llamado Marea del naufragio. Posteriormente es invitada a participar en el colectivo cultural Voces de mi región, en la que forma parte de la organización del Festival de poesía de Chihuahua. En este colectivo, la poeta funge como periodista cultural y presentadora, además, es editora de la revista Voces y de papel, así como de Voces y letras, en la que se presentó una antología de poesía infantil llamada Poesía para iluminar, de la cual es también editora y colaboradora. Prepara una publicación de dos libros más, llamados Luciérnagas en la noche del alma y El Septentrión. Actualmente es maestra de canto y cantante profesional.

jueves, 30 de enero de 2025

Guía turística de lugares y personajes de nuestra ciudad capital, desde lo cotidiano a lo artístico e intelectual, en las historias de La calle ladina. José Antonio García Pérez




Guía turística de lugares y personajes de nuestra ciudad capital, desde lo cotidiano a lo artístico e intelectual, en las historias de La calle ladina

 

 

Por José Antonio García Pérez

 

 

Buenas tardes, agradezco la invitación del colega y amigo Jesús Chávez Marín para comentar su más reciente publicación La calle ladina, del Programa Editorial Chihuahua, Colección Escritores con Trayectoria.

El libro de historias que nos brinda Chávez Marín, está dividió en dos partes: “Caminar por la banqueta”, conformada por 41 viñetas del pasado y presente de nuestra ciudad, y “Llegar a la esquina”, compuesta por 21 textos.

El adjetivo calificativo de ladina, aplicada a la calle, le da el significado de calle taimada, astuta, disimulada. La calle es el escenario cotidiano por donde transitan los descarriados, los acarreados y los que no necesitan que los manden; algunos ya no están en este mundo, otros andan por ahí perdidos, pero la mirada cronista de Jesús Chávez Marín los fue compilando durante sus andanzas, ya sea por la banqueta o nada más hasta la esquina.

Al terminar de leer el texto, lo primero que vino a mi mente fue el de una especie de guía informativa de los lugares típicos de nuestra ciudad capital, con el plus de mostrar también a una galería de personajes. Es por esta idea que se me ocurrió que para realizar este recorrido me gustaría que lo vieran como un nueva clase de folleto turístico, solo que deteniéndonos en diversas casas, barrios, colonias y otros sitios tradicionales de nuestra ciudad capital

 

 

Primera hoja: Lugares donde ocurren los acontecimientos:

Lugares del Chihuahua añejo, Cervecería, las segundas de Niños Héroes, la Colonia Industrial, Colonia San Jorge, Sears, barrio de santo Niño, agencia Chevrolet, el Rejón, Cerro El Coronel, sótano de urgencias del IMSS, Casa del Varillero, estación del Tren Chihuahua al Pacífico, Hotel El Soberano, el SNTE, biblioteca del Parque Lerdo, IMSS, CIMA, Campestre San Francisco, Quinta Gameros, bar La Camelia, bar El Cielo, Hotel San Francisco, Secretaría de Recursos Hidráulicos, Club de Leones, El Paso, Texas, la casa de la Cultura, Colegio de Bachilleres, Newberry, TRW, La Deportiva, Colonia Las Granjas, Mausoleos, Periférico de la Juventud, Seminario Conciliar de Chihuahua, La Cruz Roja, Canal del Chuvíscar y otros que ocurren al otro lado, en El Paso, Texas.

La historia titulada “La cervecería” inicia con una disculpa que le ofrecen al narrador y donde después hay un acuerdo para ir a una fiesta en casa de Adelita Valentina, que se localizaba rumbo los panteones. Al llegar a dicho lugar, esto es lo que narra el autor, cito: (Páginas 14 y 15).

La borrachera es canija y más el que la aguante (en terceras personas). Eso pensé ayer en la tarde cuando me puse a borrar e mailes viejos: me topé con uno de julio de 1992, de mi cuñado Xicoténcatl González. Era una disculpa que más bien parecía reclamo. A la letra decía:

 

Cuñado: La presente es con el fin de disculparme con usted y, por su conducto, también con los que estaban el viernes en la casa de Adelita Valentina, a donde por cierto no me invitaron, qué gachos. Me enteré por Elías Carrillo, quien pasó por mí para que lo acompañara.
Dijo que tampoco lo habían invitado a él, pero como es muy entabacado tenía pensado ir de todas maneras.
Pasamos por Piñón y luego fuimos a comprar tres cartones de cervezas Negra Modelo, uno para cada uno, jejeje, no te creas, y nos enfilamos rumbo a los panteones, al barrio donde vive Adelita.
Cuando llegamos nos hicieron mala cara. Algunos ni nos saludaron y eso que según esto son la crema y nata de la educación; ni siquiera nos dieron las gracias cuando bajamos uno de los cartones, pero sí empezaron a destapar botellas porque en la mesa de centro de la sala nomás había una triste botella de vino ya muy disminuida.
Tratamos de abrir plática desplegando nuestra mexicana alegría, pero no nos pelaban. Adelita Valentina fruncía la boca muy recio; Salcido se puso a platicar en corto con Ana Paulina como si los demás no existiéramos; Lennon fingía leer un libro de Fábulas de La Fontaine; Rosy trataba con amabilidad de salvarnos de la helada indiferencia de sus congéneres, sin conseguirlo.
Lupe López le dijo a Lennon en secreto, pero asegurándose que la escucháramos todos: lo que pasa es que a Xicoténcatl le falta mucha clase.
Yo traté de hacerme el occiso como si no la hubiera oído, pero Elías gritó a voz en cuello: Los que no tienen ni poquita clase son ustedes, atajo de frustrados que se sienten exquisitos. Se tragan nuestra cerveza y ni nos dirigen la palabra. Y luego nos ordenó: Piñón, Gonzáles, larguémonos de esta pocilga.
Nos fuimos de allí, haciéndonos los muy dignos, y nos dirigimos a La Cervecería, a comernos unos tacos de barbacoa en el tercer piso de un edificio muy raro que está en medio. Elías muerto de risa nos atemperó con la frase que siempre pronunciaba para toda ocasión: ¡La fiesta sigue!

 

En las segundas de la Industrial y en la colonia San Jorge ocurre la historia titulada “Transistores” que nos recuerda la época en que aún se usaban los radios de transistores y al personaje, un abuelo, va a buscar dos piezas, una bocina y un transistor, cito (pag.21).

 

Pues aquí ando otra vez en las Segundas de la Niños Héroes; dice mi nieta que me gusta venir a estos lugares de paseo porque es mi parque y mi zona arqueológica, jajaja, esta muchachita me vacila cada rato, se le ocurre cada cosa.
No, lo que pasa es que se me descompuso mi radio de transistores y vine a buscar una bobina y una resistencia, pero he batallado mucho; aquí ya nadie sabe lo que es un radio de transistores, me miran de reojo pensando que soy un emisario del pasado, como les decía el licenciado Echeverría a sus adversarios.
Por más que procuro, no encuentro esas dos piezas: Ya fui a las segundas de los jueves de la Colonia Industrial, a las de los domingos en San Jorge y ni pizca de refacciones. Me aconseja mi nieta que vaya a Juárez, que allá sí las voy a encontrar porque hay un chorro de cosas del Army; pero no sé si me está cotorreando, porque es muy mula mi nieta. Salió al papá.

 

Más adelante, en la presa del Rejón a eso de las seis de la mañana hay un encuentro entre dos examantes, (pág.43, Hilitos grises).

 

Esta madrugada fue distinta, porque regresaste; venías derrotada como en un tango de rompe y rasga, pero a pesar de todo hermosa. Luego de tres años me había cansado de esperarte y ahora, cuando sin pena ni gloria han pasado estos meses de resignación, apareces donde menos lo hubiera imaginado: en la presa El Rejón, caminando hacia mí en el horizonte de las 6 de la mañana.
―No te asustes, Ismael. Nomás te vine a saludar, ya mañana me regreso para el otro lado; la pensé mucho para buscarte, pero ya ves, me ganó la tentación. Como siempre, ya sabes.
―No te apures por eso, Fabiola; nunca has estado ni estarás para asustar a nadie, solo que la sorpresa de verte luego de tanto tiempo, y precisamente en este parque y a estas horas, me dejó un poco desconcertado. Creí que ya jamás te iba a mirar en lo que me resta de vida.
Pero allí estabas, en el frío de enero, tu cabellera oscura caía como una bandera de seda sobre tu espalda, los ojos color caoba me enfocaban con cariño y compasión, sin una pizca de arrepentimiento por haberme abandonado de la noche a la mañana luego de cinco años de amor eterno.
―¿Y ya no querías verme nunca?
―Pues mira, todavía hace un año te vi todos los días en mi pensamiento y en alguna de las fotos que te tomé en aquel entonces. Aunque no lo creas, las mandé imprimir todas en Fotográficos Ayala y las guardo como reliquias sagradas. Era tu más rendido adorador, a pesar de que me traicionaste.
―Yo no te traicioné. Lo que pasa es que tú no quisiste comprometerte como es debido. Tú y yo jamás íbamos a llegar a nada y yo quería casarme, quería estabilidad y compromiso. Eso siempre te lo dejé bien claro.
―Como sea. Todo eso ya me importa muy poquito. Resultaría ridículo que a estas alturas nos pusiéramos a discutir de lo ya pasó, de lo que pudo haber sido y no fue. Desde el primer día, desde aquella vez en la cima del Cerro Coronel, te diste cuenta muy bien que yo te quise, que yo te amaba con toda el alma, y sabes que siempre fue así. Y lo fue también mucho tiempo después de que te fuiste con tu joven esposo norteamericano, del que te divorciaste a los dos meses.
―Tienes razón. Ya para qué hablamos de eso. Solo vine a saludarte, Ismael. Por cariño, por los recuerdos, por el pasado. También por aquella canción de Roberto Carlos: necesito saber qué será de ti.
Lo que más me impresionó de aquella visita fue que en verdad ya me había curado de ansiarla, de recordarla con dolor, con ese dolor que era lo único que me quedaba de ella y que por eso lo cultivaba y, podría decirse, disfrutaba. Y que ahora ya me fuera indiferente. Pude sentir el cariño que siempre le tuve, desde cuando fuimos amigos y luego una pareja tan intensa; la ternura de mirar su cara hermosa en el marco de su melena negra, ahora con algunos hilitos grises del tiempo. También me sorprendió hallar en mi pensamiento alguna leve satisfacción por mirarla derrotada y sin esperanza, esta alevosa sensación de venganza de la cual me apropiaba sin querer.

 

Un tenaz cobrador de Gonter Mueblería recoge una carta con las orillas quemadas como único vestigio de la persona a la que busca y donde se puede leer un drama pasional en algunos encuentros en el Confort Motel. Historia que se cuenta bajo el título de “Las deudas”, pag. 45.

 

Había una carta con orillas negras de quemaduras. Yo era cobrador de Gonter y buscaba el nuevo domicilio de un deudor que se fue sin avisar. Soy un sabueso terco, en cuanto vi la hoja, dije: aquí voy a saber a dónde te fuiste sin pagar, topillero. En el papel unas letras cuidadosas, bellamente manuscritas: No sé cómo llegamos a esto, Lucía, si nos queríamos tanto. La gente platicaba que éramos la pareja perfecta. Sí, cómo no. Cuando te vi con Ariel, no lo podía creer: llegaron muy abrazaditos al Confort Motel en tu carro. Yo iba saliendo y también me descubriste después de tres años de relaciones secretas con Luisa, tu hermana. O a lo mejor desde hace mucho que lo sabías, según la leyenda esa de que las mujeres siempre saben todo, intuyen lo que está sucediéndoles. Qué triste, qué pena, qué sórdido me parece todo y ahora: mira. Nuestra casa. La que hicimos juntos. Donde fuimos felices. Mira. Un basurero donde se secaron los sueños, nuestro pasado.

 

La historia corta “Ojo de hormiga” menciona lo ocurrido de la Calesa al Castel Sicomoro, cito: “ (pag. 48):

 

Ixtlachihuatl Chacón era de esos galanes a la antigua que suelen todavía mandar flores y  todo el kit: serenata con trío,  cena en La calesa, y encerrona discreta en el Castel Sicomoro. Luego, ojo de hormiga: no volvía a llamar, ni a contestar el teléfono y desaparecía de tu Facebook.

 

Una historia del bar El Cielo, donde una cantante temperamental, cuyo nombre no se menciona, aparece en la historia titulada “Antonia Aguilar”, que retrata los infortunios y aventuras de esta dama a la que le gustaba cantar y quien ya tenía su propio show en el ya mencionado bar y aparte realizaba labores de funcionaria, lo que le permitía viajar y hacer gala de su talento en el canto hasta que conoció a Tania Libertad, y en poco tiempo se hicieron amigas y lo que pasó, para que se enteren de todo el descalabro emocional lo podrán averiguar al leer el cuento: “Antonia Aguilar”, página 87.

En la historia “La casa del Varillero” el autor nos presenta una historia que tiene que ver con unos examantes que se reencuentran y ella ya está casada precisamente con un empleado de La Casa del Varillero, si sienten curiosidad por lo que pasó, hago la invitación para que lean esta historia que aparece en la página 67.

No pretendo perfilar lo ocurrido en tantos lugares arriba mencionados, continuo con otro apartado que me llamó la atención: Los personajes.

Algunos personajes se describen con detalle, mientras que otros apenas con una rápida pincelada.

 

 

Segunda hoja: Galería de personajes que nos describe Chávez, desde él mismo, con elementos autobiográficos desde sus mocedades hasta su época actual, pasando por los colados, los conductores fantasma, madres dolientes, editores, escritores en ciernes, los últimos representantes de civilizaciones perdidas, emisarios del pasado, mentirosos, cobardes, malditos miserables, culeros, lectores de Corín Tellado, taumaturgas, casados cínicos, edecanes, modelos, señoras desalojadas, viudas pensionadas, malandros, nuevos ricos, viejos rabo verde, actores, feos, vaquetones, un arguenudo (perezoso, indolente), mandilones, suicidas, borrachos, topilleros, cobradores, carteros, (que ya casi no hay), hijitos de mami, los ojo de hormiga, maquiladoras, avaros metódicos, escritoras agorzomadas (acosada, hostigada, reprimida) artistas incomprendidos, rentistas, hipocondriacos, artistas e intelectuales.

Los cuentos en que aparecen algunos de los personajes mencionados son:

Los Masculáis (Pag. 19)

Machete, (pág. 33)

Arguenudo (p. 35)

Suicidas Primeros auxilios (p. 38)

Sí, mami (47)

 

 

Tercera hoja: Productos y marcas del Chihuahua de hace varias décadas y de nuestra actualidad.

A lo largo de las historias se mencionan marcas y productos, como Autos Honda, Accord, lecturas de Corin Tellado, las burbujitas de Sal de uvas Picot, el tequila Herradura blanco, la cerveza Bohemia, la cerveza Negra Modelo, el tinte Miss Clairol, las mejorales, el Mustang, el Whisky Etiqueta Negra, El Sol de Parral, las plumas Parker Frontier, los elevadores Otis y una Remington 45 reglamentaria,

 

 

Cuarta hoja: Artistas e intelectuales

En diferentes historias se revelan las actuaciones de Nacho Guerrero, Enrique Servín, Rubén Mejía, Rogelio Treviño, Danny Trejo o Joaquín Cossío, aquí tuve una duda, ya que en la historia titulada “Machete” se habla de un actor feo, pero que escribe poesía y Dany Trejo protagonizó una película que lleva por título precisamente Machete, pero, que yo sepa, no escribe ni siquiera un recado, mientras que Joaquín Cossío, mejor conocido como el Cochiloco estuvo alguna vez en la facultad de Filosofía y Letras para leer un poemario de su autoría. Solo Chávez Marín nos puede sacar de esta duda. También se menciona el Encuentro de escritores Lunas de octubre, el grupo de teatro Agua Viva, la cantante Tania Libertad, el exseminarista Raúl Gómez Franco, el Grupo Aura, el crítico de la cultura José Pedro Gaytán, se mencionan Los Apson, el Circuito Literario de Apodaca, el autor psiquiatra y Conacine,

También el autor recurre a “musicalizar” sus historias con algunos fragmentos de José Alfredo Jiménez y Roberto Carlos en las canciones populares

Cucurrucucú Paloma, Qué será de ti y El Cantinero.

 

 

Conclusiones

La lectura de La calle ladina, de Jesús Chávez Marín, es como una máquina que nos transporta al pasado y nos regresa al presente con un lenguaje sencillo, como el mismo autor dice, cito: “Así quiero yo escribir, pensé yo, con esa sencillez y con esa vivacidad que estoy mirando en el arte escénico”. Fin de cita (Chávez, 2023, 9), pero también con un desparpajo que delata el conocimiento de formas de expresión coloquiales con lo que da forma y sentido a la caracterización de sus personajes que son el reflejo de su gran experiencia en el género de la crónica, donde además de la atmósfera de la historia, hay información del lugar y de los personajes y, obviamente, de sus acciones, sin dejar de ser irónico y sarcástico.

Recomiendo a las y los presentes en esta presentación adquieran el libro La calle ladina para que se sumerjan en la mirada de Jesús Chávez Marín.  Gracias por su atención.

 

Chavez Marín, Jesús: La calle ladina. Editorial Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, México, 2023.

 

18 abril 2024

 

 

 

José Antonio García Pérez fue el primer autor de Chihuahua que escribió un libro de haikú, lo publicó la UACH, se llama Haikú: Bonsai de poesía. También uno de narrativa: Textiario: cuentos para entretener a la bestia que llevamos dentro. Es toda su vida profesor de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde también fue director. Es licenciado en letras españolas y doctor en literatura.

sábado, 21 de diciembre de 2024

A libros abiertos episodio 5. Jesús Chávez Marín



Una conversación con Jesús Chávez Marín en A libros abiertos, episodio 5. Producción: Editores UACH Dirección de Extensión y Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de Chihuahua.

 

jueves, 13 de junio de 2024

Don Quijote de la Mancha, su diagnóstico, su legado. Un libro, una conferencia. Fructuoso Irigoyen Rascón

Don Quijote de la Mancha, su diagnóstico, su legado. Un libro, una conferencia

 

 

Por Fructuoso Irigoyen Rascón

 

 

El libro Don Quijote y su diagnóstico es la versión escrita de una conferencia que, iniciada en el año 2002 como una plática dirigida a un grupo de estudiantes de literatura, fue evolucionando y madurando al ser presentada en diversos foros (detallados en el texto).

Aquella primera plática fue promovida por la profesora de grata memoria Rosalina Rovira, con la intención de presentar a sus alumnas la opinión de un psiquiatra respecto al transtorno mental que aquejara al Caballero de la Triste Figura.

La presentación se llevó a cabo utilizando un proyector de cuerpos opacos y fotocopias de algunos grabados de Gustave Doré.

Como se aprecia en la presente publicación, Doré sigue siendo el campeón en cuanto a ilustrar los síntomas del hoy llamado Transtorno Bipolar. La evolución de la conferencia no solo fue la tecnológica, consistente de pasar del retroproyector al LCD y al Power Point, sino también de su contenido y alcance: incorporando algunos aspectos psiquiátricos que diversos autores han ventilado a lo largo de los años.

Es interesante notar que muchas veces por cada opinión en un sentido existe otra completamente opuesta y, por supuesto, muchas intermedias.

La parte final de la conferencia, y del libro, trata de la relación entre Don Quijote y Sancho que Madariaga llamara el mayor encanto y el más hondo acierto del libro y que probablemente refleja al Quijote y al Sancho que todos llevamos dentro.

As pues, la conferencia se convirtió en libro y hoy aborda con entusiasmo una nueva audiencia, la de Estilo Mápula. El texto que aquí se presenta es substancialmente el mismo que presenté en la XXVII Congreso Nacional de Asociación Psiquiátrica Mexicana: Adversidad y Resiliencia. Forjando el camino de la recuperación.

La conferencia fue invitada por mi querido amigo el doctor Bernardo Ng, entonces presidente de la asociación, y se llevó a cabo en el puerto de Acapulco el domingo 26 de septiembre de 2021. Un poco después, también invitado por el doctor Ng, preparé este artículo para la revista de la asociación, el cual fue publicado en el número de octubre-diciembre de 2021(vol 1, No 6), aquí lo tienen con algunos retoques y mínimas correcciones:

 

 

Don Quijote de la Mancha, su diagnóstico, su legado. Un libro, una conferencia.

 

Al presentar en el XXVII Congeso Nacional de la Asociación Psiquiátrica Mexicana la conferencia con este título, hube de revelar en la sección que los ponentes ennumeran aquellos hechos y conexiones que pudieran implicar tendencias o inclinaciones hacia patrocinadores ocultos, que el contenido de mi presentación era substancialmente el mismo que había publicado ya en el libro Don Quijote y su diagnóstico[1] y una evolución de los contenidos, que, comenzando con una plática para un grupo de señoras estudiantes de literatura, vengo presentando desde 2012.

Mencioné de paso que los momentos cumbre de estas presentaciones fueron la Tarjan Memorial Lecture de la American Psychiatric Association de 2018, y conferencias ante la Asociación Americana de Psiquiatría Psicodinámica y Psicoanálisis, el Colegio de Psiquiatría de Florida y el Consulado de México en McAllen. Así mismo, se relaciona la cronología de estas presentaciones con el 400 aniversario de la primera edición de la primera parte del Quijote, de la segunda y de la muerte de Cervantes.

El primer punto, que tanto la conferencia como el libro proyectan al público, es que Don Quijote, más que un personaje literario, es un símbolo que ha inspirado a pintores, escultores, poetas, artesanos, y, por qué no decirlo, intelectuales de alto calibre incluyendo psiquiatras y varios premios Nóbel. El libro que narra su historia ha sido llamado por reputados literatos el mejor libro jamás escrit[2] y sabemos que Freud aprendió español leyéndolo.[3] Fotografías de pinturas y otras expresiones gráficas sirven de ilustración para este punto.

Sigue una breve biografía del autor Miguel de Cervantes. En ella se destacan las inconsistencias respecto al lugar y fecha de su nacimiento,[4] el debate respecto al posible origen judío de Cervantes y los aspectos relevantes de su vida, particularmente su heróica participación en la Batalla de Lepanto. Tomo del literato colombiano Gossain la sinopsis de su muerte: hidalgo, pobre, enteco (enfermo) y famoso (como su creación Don Quijote).[5]

Entrando en tema, se presentan diversos aspectos psiquiátricos de la obra.

 

  • Amnesia vs represión (supresión)

 En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme

Comienzo citando la influyente opinión de Martín de Riquer que nos informa que la frase quiere decir tan solo no me acuerdo, basándose en que frases similares aparecen en otras obras con el mismo significado. El eminente estudioso catalán favorece la interpretación de que se trata de amnesia. Enseguida presento dos de las más conocidas versiones en inglés que claramente traducen no quiero y que por lo tanto indican supresión. Menciono también la opinión de Fernando Vallejo que contiende que no se le da la gana [acordarse], haciendo de la debatida omisión volicional un rasgo del temperamento español del autor.[6]

Que el lugar de la Mancha es el pueblito de Argamasilla de Alba es defendido por importantes estudiosos (listados en el libro y la conferencia) y atacado por otros que postulan que Villanueva de los Infantes o una aldea en las montañas de León lo son.[7] El mismo Cervantes parece apoyar a la Argamasilla en la primera parte, pero en la segunda da razones para mantener el dato sin revelar.

 

  1. Conflicto de identidad

¿Es Don Quijote Quesada, Quijana o Quijada? Eventualmente aprendemos que es Quijano.

 

  1. Conducta adictiva

Que su afición a leer libros de caballerías es una adicción es claramente demostrado por sus comportamientos: no dormía por estar leyendo, abandona la caza y la administración de su hacienda y vende tierras de sembradura para comprar los susodichos libros.

En este segmento refiero a la audiencia que Don Quijote no estaba solo, personajes coetáneos como Lope de Vega, San Ignacio de Loyola, Santa Teresa de Ávila y el mismo Emperador (Carlos V) fueron asiduos lectores de libros de caballerías. De la vida de Santa Teresa extraigo su deliciosa narración de como se aficionó a los libros y sus consecuencias.

 

  1. Pérdida del Juicio

Nada mejor que el grabado de Doré o la pintura de García Rodrigo para ilustrar el momento cuando don Alonso Quijano pierde el juicio.

Aclarando que la palabra locura es hoy en día políticamente incorrecta, presento las opiniones destacadas de cervantistas como de Riquer, Castro y Passineti que difieren diametralmente en calificar la locura de Don Quijote.

Finalmente presento la opinión de Vallejo, quien dice que no tolera que ni que el mismo Cervantes llame loco a su Quijote.[8] La contención de que la historia de la locura de Don Quijote se basa en algunos casos clínicos ocurridos en aquel tiempo es sostenida por de RIquer.

Mi conferencia presenta un caso ocurrido en Parral de la Nueva Vizcaya unos años después de la publicación de Don Quijote y que sugiere simiitudes con su historia.[9] Para finalizar la reflexión sobre la locura de Don Quijote presento dos aspectos que pudieran haber tenido importancia en la creación del personaje, su biotipo y su relación con la figura de Orlando Furioso.

La siguiente sección “El Quijote y yo” describe la relación personal del que esto escribe con la obra maestra de Cervantes. Comienzo mostrando el ejemplar de Don Quijote que me ha acompañado desde mi más tierna infancia. Después relato que mi trabajo de 10 años como médico entre los tarahumares fue calificado de locura o quijotesco por algunas personas. Y como al establecer mi consultorio psiquiátrico en McAllen dibujé una silueta de Don Quijote con el molino para usarla como logo de mi consultorio, mientras me llegaban los primeros pacientes pinté un mural representando a Don Quijote, Sancho, Dulcinea y los monstruos en el cuarto de baño. Me hermané así a la psiquiatría hispana que ostenta en sus escudos de diversas sociedades la figura de Don Quijote. Mencioné asímismo el Don Quixote Award que la Sociedad Americana de Psiquiatras Hispanos otorga a jóvenes investigadores en el área de la salud mental.

La siguiente sección trata del diagnóstico psiquiátrico que pudiera darse a Don Quijote. Comienzo presentando la prudente observación del distinguido psiquiatra español Castilla del Pino que advierte que el empeño de aplicar a la figura de Don Quijote categorías diagnósticas constituye una impropiedad[10].  Comparo, para los lectores del libro y los psiquiatras en la conferencia, esta observación con la “regla Goldwater” que emitiera la Asociación Americana de Psiquiatría sancionando la impropiedad de aplicar diagnósticos psiquiátricos a figuras públicas sin haberles examinado propiamente.

De cualquier manera, en el mismo texto del quijote ya aparece un diagnóstico: …Fue el parecer del médico que melancolía y desabrimientos le acababan”. Con este diagnóstico comienza la sección

 

  1. Diagnóstico antiguo

De Riquer rescata la proposición diagnóstica de Vallejo Nájera (1950): Paranoico magníficamente retratado”. De ese diagnóstico, paranoia, discuto que algunos prefieren usar el término parafrenia, implicando que el delirio del Quijote está encapsulado por así decirlo y se presenta solo en relación a lo que se refiere a temas relativos a la caballería andante. Lo mismo se aplica al término monomanía que otros autores, incluyendo a Pinel y Esquirol los padres de la psiquiatría francesa, han preferido.[11]

 

  1. Diagnóstico antiguo revisado

Aquí me refiero en particular al trabajo de Corral Márquez y Tabarés Seisdedos (2003) quienes usando la terminología DSM[12] llaman a los diagnósticos anteriores transtorno delirante. La extension del cual aplicada a la dupla Quijote Sancho es llamada por ellos transtorno psicótico compartido (folie a deux). Menciono in passim la consideraciónn diagnóstica que hace Sudol (2016) de un transtorno narcisista de la personlidad.

 

  1. Diagnóstico moderno

El texto del Ingenioso Hidalgo nos proporciona abundante material para postular que si se ha de aplicar un diagnóstico moderno a Don Quijote, este ha de ser Transtorno Bipolar, Tipo I, con rasgos (características o aspectos) psicoticos. Hasta hace poco también llamado psicosis maníaco depresiva.

La descripción del Quijote es la mayor parte del tiempo la de un estado de ánimo predominantemente elevado, expansivo o irritable.

Tanto en la conferencia como en el libro utilizo los geniales grabados de Gustave Doré para ilustrar los síntomas de dicho estado:

disminución de la necesidad de dormir (ilustración velando sus armas);

verborrea (parloteando ante los pastores);

implicación excesiva en actividades peligrosas con una alta posibilidad de consecuencias negativas (atacando a un rebaño de ovejas frente a los pastores furiosos, aventura del león);

conducta extraña e ideas delirantes (haciendo tumbas y zapatetas frente a su armadura como penitencia).

Por supuesto: el acmé de sus comportamientos es la aventura de los molinos de viento que por poco le cuesta la vida.

La fase depresiva necesita de poca explicación: los grabados de Doré representando el momento en que es enjaulado y cuando vuelve derrotado de Barcelona ilustran esa fase. El poema Derrotados de León Felipe (o su musicalización por Serrat) describen magistralmente la segunda  escena.

Expongo la descripción de los aspectos psicóticos que hace de Riquer, explicando que los síntomas varían de la primera a la tercera salida en la primera siendo ilusiones y en la tercera delirio de interpretación.

Hago mención, por no dejar, que la aparición de manía en una persona de la edad de don Alonso Quijano es sugestiva de organicidad.

La parte final, la del legado de Don Quijote, comienza con decirle a la audiencia (o a los lectores del libro) que la acción de la novela ocurre no solo a Don Quijote sino en su relación con Sancho, su escudero. Vemos a lo largo de la obra como Sancho se quijotiza es decir adquiere ideas, comportamientos y disposiciones de su amo.

Un gran número de estudiosos han abordado el tema (lista en el libro y la conferencia). Sin embargo, la influencia es mutua, habiendo un proceso de Sanchización de Don Quijote (yo creí por un tiempo haber descubierto esto, pero luego encontré el capítulo de Madariaga que describe la sanchificación del Quijote y que había sido escrito mucho tiempo antes) De cualquier forma, la idea es que la trama del Quijote ocurre en su relación con Sancho.

De lo anterior surge una pregunta: ¿No serán Quijote y Sancho una sola persona? De hecho una superficial instrospección nos revelará que todos tenemos algo de Quijote y algo de Sancho Panza. Para instrumentalizar esta idea, el libro y la conferencia, usan la escala de jerarquías de necesidades o motivaciones de Abraham Maslow.[13]

Muestro gráficamente que las “necesidades primarias o ‘d’” de Maslow corresponden a Sancho, mientras que las más avanzadas o ‘b” lo hacen a Don Quijote. Siguiendo a Maslow vemos que la instalación de un grupo de necesidades es prepotente y de cierta manera subyuga al anterior. Pero, como él lo postula, hay un sinergismo que implica que al satisfacer un grupo de necesidades el individuo se encuentra en un plano más avanzado de lo que se supondría.

Finalmente gracias a Kolko-Rivera[14] abordamos el concepto de que la escala no termina en la autoactualización, como el Maslow inicial y muchos libros de psicología aun lo repiten, sino un estadío más evolucionado: la autotrascendencia. Este ultimo estadío lo ilustro con el Quijote moderno, the Man of la Mancha de Wasserman y particularmente la canción Sueño imposible interpretada por Sinatra.

Finalizo la exposición tanto del libro como de la conferencia haciendo hablar al mismo Don Quijote, en particular dando instrucciones a Sancho antes de tomar posesión como gobernador de la Ínsula Barataria y que bien pueden aplicarse, hoy en día, a nuestras relaciones con los demás. La última página es una frase que se atribuye a Cervantes y que obsequiaba yo en una tarjetita a pacientes y visitantes a mi consultorio que decía: el hombre que lucha por sus ideales es el hombre que está vivo.

Tanto la conferencia como el libro están apoyados en una copiosa bibliografía (cerca de 50 títulos que se pueden acceder en la grabación de la conferencia o en el libro).

 

Fructuoso Irigoyen Rascón MD DLFAPA

 

[1] Irigoyen F. Don Quijote y su Diagnóstico. Amazon/Don Quixote Editions 2021.
[2] Norwegian Books Club/Nobel Norwegian Institute. Best 100 Books of all time, Oslo 2002.
[3]  Freud S. Viena, Mayo 7, 1923. carta a López-Ballesteros y de Torres, traductor de sus Obras Completas al español
[4] Particularmente las descritas por Brandariz C, Raíces verdaderas… 2003
[5]  Gossain, J. Las palabras más bellas. Intermedio Editores. Bogotá 2018.
[6] Vallejo, F. El Gran Diálogo del Quijote. Solar. Nueva Época, año 13, no. 5 2006.
[7] Parra Luna. Brandáriz.
[8]  Op.Cit.
[9]  Publicado en Irigoyen F. Nace Chihuahua, Gabriel Tepórame y Diego Guajardo Fajardo los Forjadores. UACJ 2020.
[10]   CASTILLA del  Pino 2004:62-63
[11]  También Hernández Morejón [1832], E. Pi y Molist [1866] en Corral Márquez y Tabarés Seisdedos [2003].
[12]  Siglas del inglés Diagnostic and Statistic Manual (of Mental Disorders) Manual de diagnósticos y estadísticas de los transtornos mentales.
[13]  Maslow, A. H. A Theory of Human Motivation. Psychological Review, 1943, 50,370-396.
[14]  Koltko-Rivera, M. Rediscovering the later version of Maslow’s Hierarchy of Needs: Self-transcendence ... Review of General Psychology. 2006, No. 4: 302-317.

 

 

 

 

El famoso médico y explorador Fructuoso Irigoyen Rascón, autor de Cerocahui, avisa que acaba de aparecer su nuevo libro, Nace Chihuahua, Gabriel Tepórame y Diego Guajardo Fajardo, los forjadores, publicado por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. En el colofón dice que la edición es de 2019, sin embargo, a causa de la pandemia, apenas acaba de salir de imprenta este agosto de 2021.

domingo, 9 de junio de 2024

Enjambre poético. Martha Estela Torres Torres

Enjambre poético

 

 

Por Martha Estela Torres Torres

 

 

Las abejas y las flores brotan de las manos del universo,

así germinan estos poemas

en el corazón de los autores.

 

Miradas en el ocaso presenta un enjambre de poemas: germinan, crecen y maduran en diversas estéticas que conocerán como lectores de este libro cuyo título abarca una intención retórica planeada con anticipación por María Mercedes Nájera y por mí a inicios del 2022. Ambas estuvimos seleccionando autores para esta antología, a quienes se les hizo una invitación personal y después, con ayuda de integrantes del consejo editorial, se les dio difusión señalando el título y el tema específico en la convocatoria, quedando gratamente concluido, con la participación de 26 autores nacionales e internacionales donde sobresalen diez chihuahuenses cuya trayectoria lleva muchos años.

Los trabajos presentan una riqueza versátil, pues cada autor se enfoca de distinta manera construyendo con originalidad sus propuestas: cantos, aliteraciones, reflexiones únicas y profundas: unas alentadoras, otras singulares con cierta visión filosófica o psicológica atribuible al pensamiento crítico e innovador de cada escritor.

Adquirir, leer o analizar una antología como esta es útil para descubrir calidad y nuevos autores, también para disfrutar otros senderos literarios. Es establecer posteriormente algunas directrices en cuanto al gusto personal de cada lector. La mayoría de los integrantes se suscribieron a la palabra: ´ocaso´ relacionada con el otoño, el crepúsculo, la declinación vital o la sustracción del tiempo; refiriéndose, tal vez, a un atardecer en el que cada autor pudiera inspirarse para edificar su microuniverso a través de la imaginación, la reflexión, el manejo de imágenes y metáforas, resaltando el género de poesía como el más intenso.

Son muchos los poemas que sobresalen, pero por cuestiones de espacio y tiempo mencionaré los que más me impactaron en la tercera lectura para imbuirme en su profundidad para asimilar y nutrirme de los recursos del poema. Lo intento en trabajos destacados como el de Sylvia Vergara: su poema de largo aliento muestra una unidad importante en el “Reino de las nubes:” poema estructurado en cuatro apartados, donde sobresale el primero, por su evocación a la naturaleza y al universo, y el tercero, donde se enfoca más a una dramatización poética extensa y lograda: “El último encuentro entre el amanecer y el atardecer” la cual se refiere a los animales como la fuerza vivencial de la naturaleza. Expresa: “Las flores florecen, las semillas rompen su hechizo latente, el sol, faro perpetuo de luz, se sumerge lentamente en un adagio atrás de las montañas.” (p.102)

Este libro es fuente de luces y sombras, pétalos y espinas, escarcha y fuego que cimbrará al lector al encontrar poemas sutiles y fragosos, líricos y románticos, pero también realistas como los de Miriam Soubran Ortega. Transcribo: “Siento que traigo la luna muy pegada a la cabeza, es de espuma no me pesa, reflejo de lunas nuevas. Su luz nos orienta. No hay amaneceres sin ocaso, sin reposar la mirada en el atardecer.” Miriam va directa al objeto poético describiendo en forma original el traspaso de la oscuridad a la luz. (P.50)

Otros autores perfilan igualmente al misterio del crespúsculo, solo que comparten textos herméticos y místicos refiriéndose a la invisible, a la siempre fiel. A ella, con mayúscula, siempre próxima, nunca desentendida, sombra de nuestra sombra quien con mirada penetrante resulta el centro y clave recurrente en el texto de María Salas Portillo, quien en “Alzar lo invisible” exclama en sus versos: “Es misteriosa la muerte, ya pensamos en ella, y bendita juventud ni la vislumbra.” (155) Aquí remarca la indiferencia de los jóvenes desafiando a la muerte con su evasión, y seguramente no solo de ellos, sino también de personas mayores que no desean pensar ni aceptar que el efecto de la muerte es lo más certero e impredecible como lo es la vida en juego de ruleta.

Jesús Chávez Marín, poeta chihuahuense, enfoca también su creatividad hacia la muerte, pero desde otro vértice y distinta filosofía. “Cuando alguien se va o cuando muere, el tiempo de quienes le amaron queda suspendido. En la intimidad se escucha un tren que pasa, flotando. Desde algún día del futuro que parece imposible, llega un rumor de voces”. (P. 23) Aquí nos permite confrontar a la singular parca desde el sentimiento de la persona que sufre por la ausencia definitiva de un ser amado.

Hermila Pizaña, también toca el mismo tema: “Dolor de muerte temprana, de niñas que su nombre flota en el aire, de madre que en un marasmo se ven envueltas en la niebla oscura, fantasma cruel de aguerridas hazañas que acecha la búsqueda solitaria de sus hijas muertas.” (P.83) Estos versos tocan un punto neurálgico de la realidad actual al presentarnos la angustia atroz de las madres que han perdido lamentablemente a un miembro de su familia. En este verso se transparenta una impronta denuncia.

En mi participación también abordo a este singular personaje. Pienso que no existe como ente externo que se encuentra por separado. Para mí resulta intrínseco. Vive en nosotros. Cada ser humano lleva ya en sí el germen de su propia muerte que se activará en el instante supremo como afirmaba el pintor francés Paul Guauguin, pues la muerte ha sido predestinada desde las orillas del nacimiento hasta lo remoto-reciente concretando en tiempo, su finitud. “Muerte, abrázame al filo del invierno cuando se extinga la lluvia en la rueca invertebrada del tiempo. Muerte abre tus cofres de ébano, guárdame en la espuma portentosa de tu corazón perpetuo”. (P.74)

El subtema del tiempo sobresale también en esta colección, y precisamente Margarita Etchetchury cavila sobre su devenir imperecedero en un recorrido sustancialmente bello y sencillo, en una empática reflexión al dar tratamiento a la fragilidad de la vida, la fugacidad del instante como decía Kahlil Gibrán. Aquí capturo una estrofa de la autora: “Luciérnagas áureas, idílicas viajan al espacio, una a una vuelan suaves, con ligereza”. Estos sus versos nos remiten inmediatamente al veloz transcurrir de cada día que se evapora en el aire, en la brisa nocturna o en las tinieblas.” (p.170)

Miguel Herrera, recurre al mismo tema en su poema “Ecos del tiempo” y entrelaza su breve permanencia con el pilar del recuerdo, dejando en la memoria huellas imborrables ya sean de dicha o de dolor. Sin embargo, gracias a la mágica evocación (nos refiere) volvemos a sentir la presencia invertebrada de aquel ser: su esencia, su voz, la dulzura del encuentro o el odio que aún florece a distancia, el rencor que destila hiel, o la tiranía precoz que muerde las manos bondadosas y devora a hurtadillas, nuestra confianza. Ejemplo: “Flores marchitas en libros viejos, retratos en sepia, vivencias al momento. Sustentarse del recuerdo. Tinta indeleble y tatuajes invisibles. Corazón, mente.” (p. 158)

Así mismo la poeta Juana María Naranjo comparte un poema con un corte trasversal sobre el tiempo, refiriéndose a la brevedad temporal, pero en natura. “Cautiva del tiempo, se ha postrado la bugambilia desde el rejedo viento en el tiempo de la lluvia, pálida desmejorada entre la bruma ¿dónde ha quedado su tersura?, ¿Dónde su testuz acostumbrada. (p. 145)

Otros autores enfocan el tema desde el ángulo del azar y la enfermedad, como Yolanda Duque, chilena canadiense que trata en su quehacer poético el trasfondo filosófico en uno de sus poemas titulado “Carcinoma”. “A veces la enfermedad hunde sus garras, nos rasguña como gato enjaulado. Agitados latidos en las sienes exigen temple. Habituada a callar dolores del alma los físicos hacen soltar quejido. No le temo a la muerte, temo a la invalidez, a la falta de autonomía.” (p. 35)

Menciono a María de la Cruz Patino en cuyo trabajo se identifica un excelente recurso para escribir, apoyándose en la parte inicial de un verso de José Gorostiza, escritor del famoso y magistral poema de largo aliento Muerte sin fin. De esta manera ella puede crear versos propios: “Lleno de mí, sitiada en mi epidermis, mi cuerpo vive en un perpetuo estado de sitio, territorio sin límites. Ya ha pasado el viento magnético, el aire imantado que trae fecundidad cargado de semillas letales. Todo ha pasado, ahora las aguas mansas entran de nuevo en un letargo, mientras me estoy secando.” (p. 139) Este poema contiene intertextualidad: relación de un texto que se establece con o en otro. Partiendo de la idea de Bajtín, quien afirma que ningún texto es original ni único, sino que a menudo descansa sobre otros para revelar su estructura y significado. (Tomando un verso, un fragmento o tal vez parte de un enunciado para disparar la creación).

Además de la predominante temática que cubre las expectativas del título aparecen algunos trabajos que se alejan del tema principal y sus ramificaciones. Aún así, resultan interesantes remembranzas de nostalgia, incertidumbre y dolor.

Concluiré este análisis añadiendo que la propuesta se consolidó de manera fehaciente, pues destaca, en el recorrido poético, la significación del término denotativo y connotativo ocaso en primera línea, y consecuente en el de tiempo y muerte. Para señalar esto trascribimos el siguiente poema del escritor y editor Federico Corral Vallejo, quien centra su inspiración en ambos: “Crecer duele por eso al nacer lloramos y al morir nos lloran. Llanto de amor, y lágrimas de tristeza es lo que nos hace ser un mar de duelos. Y duele dejar las canicas, las escondidas y la rayuela, pero así es la vida, un continuo crecimiento de cósmicos dolores casi imperceptibles que te preparan para el mito de la muerte. Y en ese crecer y en ese dolor de abandonar nuestras pequeñas cosas uno se cree que las mató el tiempo y la ausencia.” (p. 117)

Por los puntos antes descritos catalizamos que el contenido del libro reúne poemas con alto grado de dificultad, fraguados a través del aprendizaje, la experiencia y la admiración a este género poético interdisciplinario que toca varias ramas del arte humanístico.

 

Nájera Migoni, María Merced, compiladora: Miradas en el ocaso, antología poética. Arde Editorial Chihuahua, México, 2022.

 

 

 

 

Martha Estela Torres Torres tiene licenciatura en letras españolas y maestría en humanidades. Entre sus libros publicados están: Hojas de magnolia, La ciudad de los siete puentes, Arrecifes de sal, Cinco damas y un alfilPasión literaria Árboles en mi memoriaSeis lustros de letrasLa cólera del aire, Caleidoscopio y Exilio de sombras. De 2009 a 2018 fue profesora de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras y actualmente es editora en la Universidad Autónoma de Chihuahua.

miércoles, 8 de mayo de 2024

El despertar del lápiz. Presentación. Federico Corral Vallejo

 

Tintanueva

El despertar del lápiz. Presentación

 

 

Por Federico Corral Vallejo

 

 

Tengo poco tiempo de conocer a las familias Maytorena Rios y Rios Amézquita, partiendo de que mis amistades datan de 20 a 30 de añejamiento; sin embargo, desde el día uno y gracias a Angélica Enciso, aquí presente, llegué a sus vidas; recalco que desde el día uno me hicieron sentir como parte de su familia. Infinitamente gracias por su amistad, por su confianza y sobre todo por su cariño.

Augusto Rodin decía que “El arte es la gran verdad de la naturaleza vista a través del conocimiento humano”, y esa gran verdad viene a rebasar nuestra capacidad de asombro. Es el caso de El despertar del Lápiz. Partiendo de que el arte es después de todo un lujo, pero un lujo incluyente porque está al alcance de cualquier ser humano cuyo ingenio y sensibilidad sea capaz de despertar su inspiración, aún y cuando “La inspiración nunca duerme…” su magia nos cobija de luz, color, palabra, sonido, ritmo, acción, trazo, gesto, silencio y gracia –adjetivos, verbos y sustantivos que proceden de lo arcano y lo divino–.

El despertar del Lápiz presenta una obra literaria que va más allá del estereotipo de una antología convencional, pues dentro de su coraza encontramos diversos géneros literarios como la poesía, la minificción, el cuento y el tautograma, solo por mencionar algunos. Su compiladora y guía, Hilda Iliana Maytorena Rios (así sin acento), ha llevado a buen puerto a sus talleristas, con quienes la une no solo los ríos de sangre (este sí con acento), sino la convicción de la creatividad, pues además de escribir; también poseen los dones del canto, el baile, la música, la composición… No cabe duda que el arte es su ángel de la guarda.

El mayor vaso comunicante de este grupo de personas, cuyo numen siempre los está rebasando, es sin duda el amor que los une más allá de las letras y sus diversos talentos que les permite desplegar estos destellos poéticos y narrativos, cuya tensión literaria respalda cada texto aquí incluido donde cada página es un cuadrilátero de emociones impresas de formas comunes, pero con fondos extraordinarios, al menos dentro del canon literario personal. Recordemos que el arte no es identificación sino representación, que no es entendimiento sino sentimiento. Dejemos pues que El despertar del lápiz nos sorprenda de la piel hasta el alma y del corazón a la memoria.

Iniciaré entonces por orden de aparición de acuerdo con el índice.

 

Iliana Rios Maytorena: amiga entrañable y creativa en todos los sentidos y creadora en todos los aspectos, cantautora, escritora, músico, maestra, líder, generadora de arte en toda la extensión de la palabra, es a ella a quien le debemos esta maravillosa idea que de sueño pasó a ser realidad, plasmada en esta obra antológica, literaria y familiar.

El editor mexicano Juan Carlos H. Vera dice que: “El propósito de cualquier antología es dar a conocer nuevos autores”, y esta no es la excepción, sobre todo cuando la mayoría hasta el día de hoy hayan sido inéditos. Rescatar y dar la posibilidad y el espacio a noveles autores es una apuesta que tiene muchas posibilidades de ser ganada, apoyado en esta cita y con la moneda girando en el aire sobre esta apuesta, Hilda Iliana Maytorena Rios, te cedo la palabra.

 

Elizabeth Rios. Es la primera autora que muestra su trabajo tanto poético como narrativo, quien a lo largo de los apartados que conforman El despertar del lápiz va creciendo pian pianito hasta llegar a un nivel de escritura en forma. Su dedicación y esmero se hacen notar de manera sustancial en su cuento “Semanario” que dentro del todo es la parte de su quehacer literario, pues “Semanario” es la muestra fehaciente de su crecimiento escritural; esto lo digo con base en el eco y entendimiento de nuestra gran Rosario Castellanos quien pensaba qué: “Alguien me reveló que eso que yo hacía se llamaba literatura”; y esto es lo que hace Elizabeth, cito: La recámara es de techos altos con alfombra morada, cortinas gruesas color verde oscuro, y varios espejos con marcos dorados… Él la avienta sobre el colchón, le arranca las pantaletas y… Enhorabuena Liz, el micrófono es tuyo.

 

 

Fernando Rios. Él es la segunda voz, la segunda instancia, el segundo autor de este despertar, pero para mí como lector, como crítico y como literato, debe ser la primera apuesta, pues al leer, releer y desleer su obra me permite entrar en contacto con los vasos comunicantes entre poesía y prosa; y es en los blancos donde se esconde el mensaje de sus letras, en cada frase se percibe un compromiso consigo mismo, pues se aprecia el gozo de quien ama apasionadamente el oficio de escribir, como dice el autor argentino, Roberto Juarroz: “No escribo para codearme con Shakespeare o Cervantes… escribo simplemente porque amo la vida y la vida es poesía”. Sin quitarle peso a su labor narrativa, comparto este tautograma poético titulado: “Luto lunático”: La locura lucha, late lentamente… / La luz libera la lóbrega lápida. / Ligero, Lisandro, lanza lánguidas lágrimas. / Las luciérnagas, lamen lirios / lacran las letras… la loza lo lamenta: / “Loca Lucrecia, loca”. Estimado Fernando, es un gusto reconocerte, pues ya te conocía a través de tu literatura, adelante es tu momento para deleitarnos con tu palabra.

 

Hilda Rios. No cabe duda de que Hilda es narradora por naturaleza, pero es poeta por vocación. Su cuidado y dedicación en la rima y la métrica lo demuestran, pero más allá de toda técnica necesaria en el menester de la poesía. La narrativa le se sale hasta por los poros de su mirada, transparente y lúcida. Su escritura manifiesta libertad, compromiso y seriedad. Amén de la calidez que transmite desde el fondo del alma, porque según Gregory Corzo: “Uno es la palabra que escribe, ya sea poesía o prosa, no importa si está vestida de imagen o metáfora, uno siempre es la palabra que escribe”. Esto no significa que todo cuanto salga de su pluma sea biográfico, pero si trae consigo una parte del alma y de la piel que respaldan su historia. En los subgéneros del cuento, la minificción posee suma importancia, y es dentro de este terreno que Hilda logra dejar una profunda huella literaria cito: “Hay de polvos a polvos”: Quisiera ver la cara del droguero cuando descubra que intercambié los frascos del bicarbonato y el cianuro”. Enhorabuena, querida Hilda, te cedo cariñosamente la palabra.

 

Martín Maytorena. Ludismo y reflexión, milagro y magia, es lo que Martín nos devela en cada participación de El despertar del lápiz. Por un lado, su autorretrato y su amor discordante, y por el otro lado, su tiempo a destiempo. No cabe duda de que el ingenio de este novel autor tiene mucho que dar, pues al leerlo descubrimos que como acota Juan Bosch en sus Apuntes sobre el arte de escribir cuentos que: “Cuento quiere decir llevar cuenta de un hecho. La palabra viene del latín computus, y es inútil tratar de rehuir el significado esencial que late en el origen de los vocablos… Llevar la cuenta es ir ceñido al hecho que se computa, el que no sabe llevar con palabras la cuenta de un suceso no es cuentista.” Esto él lo intuye y por tanto lo pone en práctica, cito: La chica se quedó atónita, no daba crédito a lo que veía a través del orificio de la pared de su oficina. Por meras cosas del azar, estaba clavando un clavo para colgar un cuadro… Estimado Martín: es tu turno.

 

Sabrina Maytorena. Dicen que no hay quinto malo y Sabrina es la quinta autora de esta antología. Ella es una caja de sorpresas: canta, armoniza y compone. Ciertamente es la revelación del libro.

Dos textos narrativos son su incursión a la literatura. Su lenguaje es desparpajado, contemporáneo y genuino, no hay temor de ser y estar, la palabra en toda la extensión es su forma de confort. No hay que quitarle el ojo porque tarde o temprano conoceremos más de su pluma, que tiene la capacidad de metaforizarse aún y cuando escriba prosa.

El escritor español Rafael Gutiérrez Girardot cree: “que la metáfora tiene una función intelectual; es la misma que tiene el lenguaje en su concepción habitual: la de expresar verdades ocultas…” de manera frontal y sin tapujos, cito: “¡Me lleva la chingada! Qué bien se ve… ¡Claro! Si yo me pasara dos horas poniéndome toda la tlapalería encima, también me vería así… Seguramente mejor. ¡Uta! Siempre abre con la misma canción… ¿No se harta de tocar siempre lo mismo?”. Señoras y señores con ustedes: Sabrina.

 

Miguel Maytorena. Hablar de un autor por un solo texto recopilado en este Despertar del lápiz no es tarea fácil y este es el caso; sobre todo por la brevedad del mismo, lo que sí me complace es que forme parte de la columna vertebral de la antología citada, que sin duda es: “Última parada”: Los pasillos del Infierno (Parafraseando el orden del buen Dante).

Donde todos los antologados, incluida la recopiladora, forman un cuentario en torno a los pecados capitales y Miguel desarrolla su visión sobre la ira, cito: “Ira, ira, que se estira. Tanto vamos estirando la liga de lo que es conveniente en términos sociales, que, al no manifestar la ira de manera regular, llega el momento de ruptura de esa liga…” como podemos apreciar el ritmo y la cadencia del texto tiende a una melodía rapera. Miguel el micrófono te espera.

 

Estamos en la recta final, recuerde que un libro puede ser su mejor amigo, un gran viaje al interior de nuestra vida. Los libros no son producto de la magia sino del tesón, nos dan un placer infinito gracias a la música que poseen las palabras, y qué más allá de la catarsis es un vehículo de sanación y salvación.

Me resta agradecer la presencia de ustedes. Están convidados al brindis y al ambigú, pero sobre todo a la compra del libro que está a la venta. Muchas gracias Familia Maytorena Rios y Familia Rios Amézquita. Gracias amigos, familiares, alumnos y maestros, por acompañarnos esta tarde.

 

Federico Corral Vallejo

4 mayo 2024

Ciudad de México

 

 

 

Federico Corral Vallejo. Nació en Parral, Chihuahua. Escribe poesía, ensayo, novela, crítica y canciones. Tiene publicados más de 40 libros, entre las más destacados: En poesía: Vomitar mi muerte. En ensayo: Carlos Montemayor: Finisterra será mi voz para siempre. En cuento: Mujer de humo. En canciones: A capella 440 y en novela: El otro Federico, más allá de la ficción. Posee: Premio Nacional Carlos Pellicer para obra publicada 2002. Premio Programa de Publicaciones 2004 del Instituto Chihuahuense de la Cultura con el libro de ensayo Principios de sensibilidad; Premio AFEMIL-Brasil-hispanoamericano de literatura 2006, por su novela Cartografía de una casa, Minas Gerais de Belo Horizonte, Brasil. Premio Nacional de Poesía XXXIX Juegos Florales de San Juan del Río, Querétaro, 2009 por su obra: Los verdaderos ángeles no tienen alas. Dirige Tintanueva Ediciones desde 1997 a la fecha. Su trabajo poético ha sido traducido al inglés, francés y portugués. Publicado en EUA, Canadá, Brasil, Argentina, Perú, Cuba, España, Puerto Rico, Bolivia y México.

miércoles, 24 de abril de 2024

Caminatas filosóficas: presentación de La calle ladina. Javier Chávez Bejarano

Caminatas filosóficas: presentación de La calle ladina

 

 

Por Javier Chávez Bejarano

 

 

Nos reúne, no por primera ni por última vez, la dicha de acompañar a Jesús Chávez Marín, ahora en la presentación de su más reciente obra La calle ladina, digna ganadora del concurso del PECH (Programa Editorial de Chihuahua). Agradezco al autor su consideración de invitarme el día de hoy a ser su presentador, siendo esta sí mi primera vez que me encuentro de este lado del evento.

Sin duda siendo yo el hijo de Chávez Marín tengo muchas vivencias, anécdotas, recuerdos con él a lo largo de mi vida; debido al libro que hoy venimos a homenajear me parece apropiado enfocarme en una en específico, perteneciente a estos últimos años.

Hubo una costumbre, que espero reanudemos próximamente, la cual era muy sencilla: caminatas por las calles de Chihuahua. Consistía en yo ir a su casa muy temprano en domingo, él daba tres opciones de rutas y yo escogía una de ellas. Algunos ejemplos incluían caminar por todo el recorrido del Acueducto Colonial, o por el canal del Chuvíscar, esto incluyendo varias calles de sus alrededores. En esas calles íbamos platicando de algún tema y a la vez haciendo paréntesis para contar algún dato de donde íbamos pasando, todo esto manteniendo un paso constante y bastante veloz dirigido por él. Al final del recorrido de alrededor de una hora, una hora y media, mi papá compraba en alguna tienda unos electrolits o aguas para los dos y los tomábamos mientras hacíamos la espera de un Uber que nos llevara de regreso al punto inicial. Menciono esto para resaltar que mi papá es y siempre ha sido un fiel andariego de las calles de Chihuahua, pues él como gran entusiasta de las historias, sabe que estas vías tienen mucho que contar.

La calle ladina simboliza este escenario y actúa como testigo de esta colección de crónicas. El autor imprime en este libro una sencilla y elocuente narrativa con su muy característico estilo. Las voces narrativas se alternan entre la primera y la tercera persona. Algunos de estos relatos hablan de personajes infames con los cuales cualquiera de nosotros podríamos relacionar con algún conocido y esperemos que no con nosotros mismos. Van desde seres gandallas, borrachos malacopas para quienes el remordimiento es un concepto desconocido, machos de esos “de los de antes” que todavía dicen Mi reina como piropo, personas celosas, tacaños a más no poder, envidiosos, egocéntricos, ¡en fin! La lista podría seguir, pero no quiero causar la errónea impresión de que al leer estos relatos nos van a dejar un mal sabor de boca, pues no es así, ya que la manera en que el autor los plantea es la que los redime; es decir, con algo de buen humor vemos el absurdo de sus acciones con gracia e incluso hasta podríamos empatizar con alguno, o si tenemos esa ansia de desquite nos quedamos con la satisfacción de que también hay quienes reciben su merecido.

En sus páginas vemos retratada con ingenio la cotidianeidad, particularmente de la gente de Chihuahua. Chávez convierte a veces a sus amistades en los protagonistas, pero la mayoría son personajes inventados, sin embargo traslucen rasgos de conocidos, familia y sobre todo de el mismo escritor. Siendo descritos algunos de ellos con adjetivos tan peculiares como: el vacacionista desconsiderado, el celoso contumaz, el borracho empedernido, el avaro metódico, la escritora agorzomada, el autodidacta complicado, el dramaturgo platónico, el paranoico que no creía serlo, entre otros.

A su vez encontramos escritos que nos develan el lado más sensible del autor, adornados con impecable retórica. Citaré uno de ellos:

 

El dolor
Por un ángulo del centro un hombre camina con dificultad, le duelen las articulaciones y los brazos, la garganta hinchada y tensa. Al interior del pecho hay lumbre que se va extendiendo hacia el plexo, un torrente de glucosa circula por la sangre cristalizando venas diminutas en los infinitos cauces de su cuerpo; al interior de los ojos se vela el cristalino y le va adormeciendo la sensibilidad en algunas zonas de los pies. El aliento de la muerte va en lo que imagina de futuro cuando se sienta diez minutos a la sombra de un portal para recuperar el resuello y seguir.

 

Todo esto y algo más es lo que encontrarán en este libro. Espero de ustedes que sigan mi recomendación de leerlo, y también, espero del autor que programemos próximamente otro paseo por las calles de Chihuahua.

Quiero por último hacer una mención especial a la persona a la que está dedicada este libro y a su vez aparece en la portada en una bella foto: mi querido sobrino Adrián Marcel, aquí presente.

Gracias por su atención.

 

Chavez Marín, Jesús: La calle ladina. Editorial Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, México, 2023.

 

 

 

Javier Chávez Bejarano es odontólogo, egresado de la Facultad de Odontología de la UACH. Atiende junto con su esposa Denisse Valles Cervantes la Clínica Dental Emmau, es profesor de odontología en la UACH y coeditor de Estilo Mápula, revista de literatura.

La calle ladina de la narrativa de lo cotidiano hacia la memoria de una cultura. José Alejandro García Hernández

La calle ladina de la narrativa de lo cotidiano hacia la memoria de una cultura

 

 

Por José Alejandro García Hernández

 

 

La literatura se ha consagrado como un pilar de la preservación de la cultura, pues a partir de este arte se imprime, por medio de la técnica y habilidades de escritura, cada estrato y evidencia de la forma de pensar y concebir la realidad de cualquier época. La calle ladina de Jesús Chávez Marín retrata, desde una asombrosa naturalidad del lenguaje, las diversas situaciones y conflictos que conllevan distintos personajes en su cotidianeidad.

            Así como Francisco Cervantes de Salazar dialogó en su obra México en 1554 las preocupaciones, pensamientos y sentires de la naciente sociedad novohispana, la novela de Jesús Chávez Marín nos relata las tensiones, dramas e irónicas situaciones de un Chihuahua anterior y posterior a la pandemia del 2020.

            El propio autor nos introduce, desde el prefacio, la simbiosis entre la narrativa y los hilos dramáticos presentes en una escena, lo cual no deja de lado también una sensación lírica y catártica cuando se da resolución al conflicto o se establece un futuro punto de partida, el cual también será tarea del lector recrear su desenlace. Una muestra de ello es el relato “La niebla” (p. 42)

 

Había una vez un sapo que no se decidía a saltar; el agua parecía helada y nada tenía sentido. Dos horas después ya no la pensó más: el ruido en el lago se oyó rotundo, plop, luego del disparo.

 

            En el relato “Desalojo” el autor evidencia los cambios de la calidad de vida a partir de las sensaciones de la voz protagonista, donde se evidencian las consecuencias de la expansión inmobiliaria que ahora es parte de lo cotidiano, lo que deja claro el paulatino y a su vez vertiginoso cambio del sistema de adquisición de décadas atrás. (p. 27)

 

Me pidieron la casa y llevo cinco días batallando; he recorrido todo el centro y las que he hallado las rentan muy caras o están en ruinas. Quiero por este rumbo, es donde crecieron mis hijos, ya me acostumbré a vivir aquí, no me gustan las orillas en la punta del carajo, colonias cerradas y con caseta, no, amo los barrios de antes, donde he vivido siempre.
Ya tenía 17 años en esa casa y ahora la tengo que dejar; le pedí a la señora que me la vendiera en facilidades, pero quería de enganche un dineral, así nomás no.
Muy a gusto que viví tantos años, allí criamos a nuestros tres hijos mi marido y yo; luego él se murió y me dejó buena pensión y una cuenta en el banco, pero no me alcanza para quedarme acá. Yo no sé qué iré a hacer, Diosito santo.

 

            El transcurrir del siglo XXI ha evidenciado la modificación de los roles de género y esto representa una oportuna evolución de la sociedad occidental. Sin embargo, más allá de la lucha por la igualdad, aún permanecen estratos que critican y ocasionan burla hacia este cambio, dato que podemos recrear con “El Queso” (p. 36)

 

El Queso llegó tarde y ya se lo acababan los compañeros, has de haber batallado mucho para que te dejaran salir, le decían, primero tuviste que lavar los trastes y planchar toda la ropa, de mandilón no lo bajaban. A mucha honra, les contestaba, ya no soy un neandertal como ustedes, ya evolucioné, trabajo en mi casa hombro con hombro con mi esposa, soy igual a la humanidad completa, no un iluso cacique doméstico. Risas y burlas le sobraban al Queso, hasta que conseguía cambiar de tema platicando de hijos y escuelas y juntas con las compañeras de la Generación 2011 de Conta.

 

            La sociedad del capitalismo, el consumismo y las apariencias forman parte también de la identidad de distintas tradiciones que pierden el encauce de una vida práctica e intelectual, las cuales abandonan los valores y la formación de una cultura humana. En “Troca de agencia” se evidencia un desenlace de esta actitud. (p. 51)

 

La sacaste nuevecita, en la agencia sirvieron pastel de chocolate y te despidieron con un arco y un ramo de globos y luego a batallar para las mensualidades, pero eso sí, troca muy buena para el trabajo y la familia feliz. Un año después terminó el mantenimiento de garantía, fuiste haciendo desidia. Cuando te chocaron el fénder, te dieron buen dinero por los daños y lo gastaste en otra cosa, ahi después la llevo al taller de Alfredo, pero no, fuiste haciéndote pendejo y nunca la llevaste. Se cayó la manija de la puerta y le pusiste unas pinzas perras por mientras; todavía es hora que allí están. Las llantas de plano ya no admitían el desponchado, comprabas usadas en vez de ponerle nuevas, que a lo mejor más adelante, decías. Y así los muebles se van descuidando. Un día alguien en la calle les toma una foto y miras lo que queda de troca.

 

            En este sentido, pero desde una personalidad distinta, se externa el ensimismamiento de una persona que no busca insertarse en el ácido universo de la gala y presunción, sino en esa pugna interna por conservar sus bienes. El cambio de una filosofía de vida es evidente en “Europa”, espacio donde la voz protagónica cuenta con un objetivo específico en la vida, y claro, imprimiendo el valor capital y práctico. (P.60)

 

El avaro metódico era muy agradable, lo fue desde jovencito y hasta la fecha, siempre y cuando no se presentara el asunto de los centavos porque entonces sí se paralizaba, se quedaba callado o se retiraba del lugar. Mucho cariño verdad, pero que no contaran con él para socorros ni dádivas.
A pesar de que había heredado de su madre una gran fortuna, y podría decirse que era un hombre acaudalado, vivía en forma discreta, gastaba apenas lo indispensable para él y su señora esposa, tocaba lo menos posible las inversiones en el banco para que ganaran más dividendos y, sobre todo, para no gastar.
Ella al principio se sentía lastimada y triste de que él fuera tan miserable con todo, pero a la vuelta de los años, por amor y por costumbre, se fue haciendo a su modo, y ya era tan poquita como el marido. Desde al principio habían decidido no tener hijos. Salen muy caros y son muy ingratos, decían, y se complacían barajando ejemplos de ingratitud y derroche.
Ahora que son viejos ya no procuran a nadie y ya nadie los procura. La pensaron mucho pero luego de años y años de cavilaciones hicieron un viaje por varios países de Europa, procurando gastar lo menos posible, como siempre.

 

            ¿Quién no se emociona al sentirse identificado en conocer una historia en los lugares que visitamos diario? El género narrativo de la literatura establece los tres elementos básicos que conforman a la trama: espacio, tiempo y personajes. La calle ladina de Jesús Chávez Marín presenta como escenario a lugares conocidos y también desconocidos de la urbanidad de Chihuahua, en una temporalidad que evidencia el arraigo del siglo XX y camina hacia una fluctuante sociedad del siglo XXI, inmersa también en el contacto humano a través de la tecnología. Los siguientes dos relatos nos traen al recuerdo situaciones donde el alma humana está prendida de un hilo. En “Dos almas” se narra el trágico desenlace de aquellos hechos noticiosos de accidentes viales de la Avenida cantera y en “Primeros auxilios”, ocurridos en el Canal del Chuvíscar. Con estos relatos, Jesús Chávez Marín comparte la conmoción, desde una estética sensible y excelentemente prosificada, aquello que no puede relatarse en una nota periodística. (p. 16 y p. 37)

            No solamente del espacio físico se conciben los escenarios de La calle ladina, sino también el espacio mental y emocional de una sociedad chihuahuense que comparte las consternaciones de la llamada aldea global del siglo XXI,  como el caso de “Ritmo” y “En la cola” El desarrollo narrativo de estos dos casos manifiestan dentro de un espacio interior los diversos conflictos y cavilaciones que se entraman en el espacio mental de un ciudadano promedio. (p. 30 y p. 34)

            Si se me permite, comparto mi gusto personal por uno de los siguientes relatos, titulado “Altercado”, puesto que Chávez Marín imprime con una redacción certera el sentido a los términos “No tener palabras” y “No tener palabra”

(p. 22)

 

El Gordo quiso disculparse con Lalita:
―No tengo palabras.
Ella le contestó:
―Lo que pasa es que no tienes palabra, Gordo, eres un mentiroso, poco hombre, cobarde, maldito miserable. Culero.
Ella sí tenía.

 

En el relato anterior, el lenguaje mordaz y directo permite al lector identificar el giro a la tensión narrativa basada en dos interlocutores, además de referirnos una revelación contundente sobre las dos personalidades.

            La calle ladina de Jesús Chavez Marín nos encamina hacia ese sendero donde una persona como transeúnte puede atestiguar al recorrer el vecindario aquellas narrativas fugaces que llegan al caminante mientras se ocupa en sus actividades y tiene la oportunidad de coincidir con los demás personajes de esta ciudad. La calle ladina, además de ser una obra literaria que guardará memoria de una ciudad que transita en los vertiginosos cambios del siglo XXI, es una invitación para adentrarnos a conocer las distintas escenas que transcurren mientras caminamos por este sendero. Todo esto es gracias al manejo magistral del lenguaje que prosifica Jesús Chávez Marín, un lenguaje que manifiesta la realidad y la evolución de una ciudad que se mantiene viva y que encuentra diversas resoluciones a los problemas cotidianos, y de los cuales, muy probablemente, nos identifiquemos más de una vez.

 

Chavez Marín, Jesús: La calle ladina. Editorial Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, México, 2023.

 

 

 

José Alejandro García Hernández es doctor en educación, artes y humanidades, maestro en humanidades y licenciado en letras españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Es profesor de tiempo completo, coordinador de la licenciatura en letras españolas de la Facultad de Filosofía y Letras y miembro del Sistema Nacional de Investigadores. Desarrolla investigación en las áreas de literatura prehispánica e hispanoamericana de la Colonia, literatura de la Revolución, novela política, literatura transmedia y narrativa del videojuego. Ha publicado artículos de investigación literaria y transmedia en revistas de Chile, Colombia y México. Colabora como evaluador en las revistas Leteo: Revista de Investigación y Producción en Humanidades de la UACH y Laboratorio, de la Universidad Diego Portales de Santiago de Chile.