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lunes, 5 de enero de 2026

Presentación del libro Te amo Alejandra en Ciudad Ojinaga

 


Presentación del libro Te amo Alejandra en Ciudad Ojinaga

 

Por Heriberto Ramírez

 

Resulta para mí un gran gusto presentar a ustedes el libro Te amo Alejandra, de Jesús Chávez Marín, por dos razones: Primero, por ser Jesús uno de mis cuates que más estimo, bueno, más que cuate ahora también es mi colega. Lo conocí a raíz de mi ingreso en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH, donde él cursaba la carrera de letras, aunque en aquel tiempo nuestra relación se limitó solamente a la grilla estudiantil.

Segundo, porque en este libro se compilan un conjunto de crónicas muy bien escritas con un estilo irónico, condimentado con fino sarcasmo, con tintes autobiográficos que revelan un poco y un mucho al autor: sabremos que proviene de la Estación Mápula, ubicada a cinco kilómetros de la carretera Chihuahua-México; que vivió su infancia en la colonia Rosario de Ciudad Chihuahua; que se ha desenvuelto por mucho tiempo en el mundo de la culturité y que colecciona novias al por mayor.

Aparte de esto, sus relatos son crónicas que retratan muy bien lo que es la vida cultural de Chihuahua y de Ciudad Juárez. Es en este sentido que Te amo Alejandra resulta el único libro de periodismo cultural que se haya publicado en el estado de Chihuahua, que recoja los incidentes y pormenores de los protagonistas de nuestra vida cultural.

Esos son dos motivos suficientes para sentirme complacido ahora, si le agregamos que el libro aun está fresco y que su presencia en Ojinaga, compartiendo el autor con ustedes sus experiencias, seguramente tendremos una rica velada literaria.

Jesús Chávez Marín ha escrito en un gran número de publicaciones, en varios géneros de poesía y de prosa. Sus crónicas han aparecido en Letras al margen, columna de El Heraldo de Chihuahua; Aura y Pro/Logos, suplementos de literatura en Novedades de Chihuahua y en las revistas Synthesis, Cuadernos del Norte y Solar.

Sus crónicas han llamado la atención por su humor incisivo y crítico, que le han granjeado lectores y una que otra enemistad de quienes no toleran la crítica literaria ni de ninguna otra.

Este es un libro abierto, ameno y divertido; una especie de a, b, c, de la cultura regional. Será útil para quienes aspiran a ejercer la escritura en sus diversas formas. Te amo Alejandra es un documento que nos expone a los actores de la cultura con todo el folclor y todas sus intrigas. Es un libro que se recomienda como una guía práctica para los aspirantes a culturitos.

 

Ciudad Ojinaga, año 1995



Heriberto Ramírez Luján, filósofo mexicano, redacta la lógica con precisión de cirujano. En sus ensayos y libros de filosofía y también en sus textos literarios. Sobrio y elegante profesor, el estoicismo es divisa de su estética. Y de su gran estilo. Es licenciado en filosofía y doctor en educación por la Universidad Autónoma de Chihuahua.

jueves, 13 de noviembre de 2025

Mientras estudiaba mi rostro como si fuera un crucigrama/ Presentación del libro Pequeños privilegios


 

Mientras estudiaba mi rostro como si fuera un crucigrama/ Presentación del libro Pequeños privilegios

 

Por Jesús Manuel Gallegos De Santiago

 

Conocí a Javier Flores en el taller de literatura del Ichicult, a cargo, en aquella época, de Josefina Sandoval. Cristóbal Pérez Paredes me lo presentó como a un periodista. Ese periodista resultó ser el editor de Desierto Guía, un folleto de publicidad que contaba con un espacio dedicado a textos literarios o afines a la literatura. Solo por eso, Javier Flores ya era, para mí, una celebridad.

Un día supe que le gustaba el cine. Chaplin y Buster Keaton fueron tema de pláticas posteriores, así como varias películas mexicanas de la Época de Oro. Una noche me dijo que quería hacer un corto. Mientras estudiaba mi rostro como si fuera un crucigrama, agregó: Los tres pilares de una película son: la historia, las actuaciones y la dirección. Quiero que seas el camarógrafo. Acepté.

Durante dos semanas desfilaron frente a mi celular decenas de actores cuidadosamente vestidos, caballos, sangre, muertos, escenarios naturales y antiguas haciendas, sin saber cómo le había hecho Javier para gestionar todo ello. Por diversas razones, el corto nunca salió a la luz pública, pero su realización fue una muestra de lo que Javier podía lograr cuando se proponía algo.

Seguí viendo a Javier los sábados en Café Placeres. Uno de esos sábados llevó un relato donde aparecían unos mafiosos mexicas, luces de neón, caminos solitarios, coches lujosos. De pronto, era común ver a Javier llegar con copias de su último relato, o uno que ya había presentado pero corregido, para la consideración de los presentes. Y eso se repitió a lo largo de varios meses.

También era habitual ver a Javier eliminando párrafos enteros: el tamaño de cada uno de los textos se redujo a menos de la mitad. No lo esperábamos, pero de pronto Javier ya tenía una colección de relatos lista para el cajón de los recuerdos, el bote de basura o su publicación. Lo animamos a publicarlo.

Me dijo: Las dos cosas más importantes en la presentación de un libro son: el libro y el brindis. Quiero que seas un presentador. Acepté.

El sistema de sus relatos es el de utilizar una prosa sin pretensiones literarias para describir de manera sucinta lo que sucede y, como en aquella obra audiovisual, hay sangre, muertos; personajes vestidos de acuerdo con la ocasión.

A diferencia del cortometraje, el libro ya se ha publicado y está aquí, listo, esperando impaciente el escrutinio de nosotros, los lectores.

 

Flores, Javier: Pequeños privilegios. Editorial Aldea Global, México, 2025.

 


Jesús Manuel Gallegos De Santiago es egresado del Instituto Tecnológico de Chihuahua. Escritor, cronista e ingeniero electrónico industrial con experiencia en telecomunicaciones.

domingo, 2 de noviembre de 2025

De lo único que estaba segura era de que aquello inexplicable, mágico y maravilloso, tenía que repetirse. Presentación del libro Damiana La pureza del placer

 


De lo único que estaba segura era de que aquello inexplicable, mágico y maravilloso, tenía que repetirse. Presentación del libro Damiana La pureza del placer

 

Por Jesús Chávez Marín

 

Es una gran lección de filosofía y de literatura para Ciudad Chihuahua la visita de la maestra Marcela Bodenstedt, por siete razones. En este artículo me concretaré a las razones literarias, novelísticas, poéticas.

Damiana. La pureza del placer, que Marcela escribió recientemente, la publicó, según me dijo en una grata conversación que tuvimos esta mañana por teléfono, para que pudieran leerla todo tipo de personas: sus amigos, sus amores, mujeres y hombres de toda índole: profesores, jóvenes, viejos, informados y desinformados, doncellas y mártires. Para que la disfruten y piensen.

Y sí. Este libro se lee con una facilidad milagrosa.

En esta novela los lectores hallan en cada página una sorpresa llena de asombro y de acción.

En sus páginas miramos cómo un mundo antiguo, digamos tipo siglo 20, se transfigura ante nuestros ojos hacia la vida plena de siglo 21: regiones y tiempo donde, en la llamada vida real, la mayoría de los jóvenes de hoy son gozosos protagonistas, como si la alegría y el placer fueran tan naturales como respirar.

Ya con eso tendrían los lectores para adorar esta novela. Además, en la riqueza de su valor artístico hay todavía un plus: la destreza literaria de esta autora.

Por principio de cuentas, el primer párrafo del libro contiene lo que Vicente Leñero, gran maestro del discurso narrativo, indica:

1.     Que atrape al lector de inmediato y no lo suelte hasta llegar a la hoja final.

2.     Que en ese breve texto, en no más de una página, redacte una síntesis completa del relato.

Vean si no. Aquí les transcribo el párrafo con el que inicia Damiana. La pureza del placer.

 

Pueblo de polvo y de comales, callado e inmóvil allá en la sierra. A esa hora de la tarde, después de la comida, todo estaba quieto y solo se respiraba silencio y aire caliente. Sentada en la tierra frente al jacal, Damiana desmenuzaba hierba seca para formar montoncitos, las piernas abiertas al azar. Tenía esa edad entre niña y mujer, donde comenzaba a despertar el interés de los hombres, quienes, al pasar por ahí, se revolvían inquietos al mirar lo que se ofrecía a la vista bajo el vestidito de manta. Ella, indiferente, continuaba con su juego sin percatarse de lo que provocaba. De facciones broncas, pero atractivas, boca generosa y ojos callados, poseía una sensualidad inusual en alguien tan joven.

 

Como rayitos de sol, con naturalidad serena, aparecen factores simbólicos del poema, o sea de la novela, definiendo aquí a la poesía en el sentido pleno, clásico, de lo que es un texto literario:

Ejemplo de elementos simbólicos:

1.     Pueblo de polvo y de comales, callado e inmóvil/ el mundo anterior, el viejo espacio, sociología estancada, por ese rumbo apunta la metáfora.

2.     Todo estaba quieto y solo se respiraba silencio/ mundo estancado, tiempo contenido, o cualquiera otra imagen que el lector halle en tal sentido.

3.     Y aire caliente/ anuncio del río que se anuncia, la lluvia que viene. Bueno, esto es lo que un lector cualquiera podrá entender cuando conozca la historia completa que se cuenta. Otros podrán hallar significados distintos, o no ver nada en esa descripción: todas las posibilidades en la experiencia literaria.

4.     Frases narrativas: Las que construyen la intriga, o sea, el punto de vista y el hilo en el que se trama el relato:

después de la comida

Sentada en la tierra frente al jacal

las piernas abiertas al azar

Y otras más.

Los puntos 5, 6, 7, 8 y 9 no los voy a poner, porque este es, necesariamente en una presentación de libro, un artículo breve.

En segundo lugar: La pureza. Esta es una lección de mi maestro Abraham Ocenansky: Me dijo que si un poema, un cuento, o una novela alcanzaran a ser verdaderamente revolucionarios, entendiendo aquí la palabra revolución no en su sentido político sino en su pleno sentido, tendría que edificarse desde un punto de vista, desde un narrador o desde un personaje que fueran virtuosos; de nuevo, sin que la palabra virtuoso tenga que ver con la moral, ni con religión, sino con la ética y la plenitud de la vida. Y Damiana, personaje de esta novela de Marcela, es el ejemplo exacto de esta premisa.

En tercer lugar: El tema. O para mejor decirlo: Los temas: La iniciación. La sensibilidad. El erotismo. Los habíamos antes leído desde el punto de vista de autores masculinos. Ejemplos:

1.     Ana Karenina, de León Tostói

2.     Lolita, de Vladimir Nabokov

3.     Las batallas en el desierto, de José Emilio Pacheco

4.     Los años con Laura Díaz, de Carlos Fuentes

5.     La vida que se va, de Vicente Leñero

Y muchas otras.

En cantidad menor, también existen brillantes novelas de iniciación, erotismo y sensibilidad escritas por autoras. Ejemplos:

1.     Arráncame la vida, de Ángeles Mastretta

2.     Cumbres borrascosas, Emily Bronté

Y otras más.

En cuarto lugar: Marcela, con iluminada intuición, consiguió darle vida a un personaje literario inolvidable: Damiana. Así como existen Emma Bovary, Alonso Quijano, Lolita, Artemio Cruz; el nombre de Damiana quedará inscrito en el canon de la tradición literaria mexicana. Por la novedad de su encantadora personalidad. Por la diáfana vida y la natural libertad de su destino. Porque Marcela en su novela cuenta un racimo de historias desde el punto de vista de la pureza mental y física, desde la plena y tan sencilla libertad.

La autora se da el lujo de jugar con su propia biografía, de aparecer en la historia que cuenta, y con su mismo nombre: Marcela. Ella es la rubia y guapa agente de la Policía Judicial Federal que ayuda en un trance difícil a la protagonista.

Item más: Cuenta enterita, y con lujo de detalles, una historia de narcos y de gángsteres, sin escenas sangrientas ni aparatosos asaltos.

Como sin querer queriendo, también relata varias estampas de la vida conyugal antigua, de tipo siglo 20. Lean como botones de muestra estas frases de la novela:

 

Concha cruzó el humilde jacal en que vivía junto con toda la familia; sus cinco hijos, su Misael y su sobrina Damiana. Volteó hacia el petate junto a la estufa, donde esta dormía en completa calma.

 

Allá vas a tener todo: bonitos vestidos, comida, paseos, y serás mi señora.

 

Y un sentimiento de estar atrapada la embargaba.

 

Así vas a lavar y a planchar, me vas a servir la cena cuando yo llegue.

 

Sonó el teléfono de la habitación y le avisaron del inesperado arribo de su esposa. (Nota mía: Que por poquito lo agarra en la maroma).

Mi reina, ¿cómo estás? ―le preguntó, fingiendo sorpresa. La adoraba y jamás sería su intención hacerle daño. ¡Pero esa maldita calentura!

 

Bueno, ya. No puse aquí ningún rastro de espóileres, así que compren la novela. No se la pierdan.

Muchas gracias por su atención.

 

Noviembre 2025



Jesús Chávez Marín es editor de Estilo Mápula revista de literatura.

miércoles, 29 de octubre de 2025

Marcela Bodenstedt en Chihuahua

 


Marcela Bodenstedt en Chihuahua

La escritora Marcela Bodenstedt presentará en la Feria del Libro Chihuahua 2025 su magnífica novela Damiana La pureza del placer, publicada recientemente. La acompaña como comentarista Jesús Chávez Marín.

La historia: Damiana, una joven ingenua y de erotismo nato, llega a la Ciudad de México en circunstancias adversas. Dada su ausencia total de educación, doctrinas religiosas y sin normas de comportamiento, no tiene prejuicios ni conoce límites, por lo que, cuando descubre su sexualidad, disfruta el deleite que la vida le presenta, sin culpa ni restricciones.

Guiada por el placer, comparte su cuerpo generosamente, y más de un hombre enloquece por ella. Transita entre el gozo y la incomprensión, con una sensualidad y una inocencia fuera de lo común.

 


Marcela Bodenstedt nació en la Ciudad de México. Dese niña, la pintura y las letras han sido sus formas de expresarse. Estudió en el colegio alemán Alexander von Humboldt, estudió turismo y hotelería. Recibió capacitación militar en el Instituto de Ciencias Penales. Desde joven, su búsqueda existencial la llevó a los barrios bajos de México, en la periferia de la ciudad. Es una gran viajera, ha recorrido 37 países y domina cinco idiomas. Fue buzo de rescate y salvamento marino, conductora de Televisa, agente de la Policía Judicial Federal, actriz, instructora de yoga. Actualmente preside una comunidad en la Riviera Maya enfocada a la salud y el medio ambiente.

viernes, 24 de octubre de 2025

Cuando ya Mario es un clásico de Chihuahua/ Presentación del libro Fantasmas de rock voces en la ciudad

 

Foto: Librería Sándor Marai

Cuando ya Mario es un clásico de Chihuahua/ Presentación del libro Fantasmas de rock voces en la ciudad

 

Por Jesús Chávez Marín

 

El maestro Heriberto Ramírez me presentó a Mario Rascón una mañana de octubre de 2001, cuando íbamos por unos burritos a Burritos Tere, un restaurante que está por el rumbo de la casa donde vive Mario. En aquel entonces Mario trabajaba en no me acuerdo cual oficina donde organizaban el desarrollo sustentable de tampoco me acuerdo qué acciones y proyectos.

Ese mismo día me dijo que andaba escribiendo la historia del rock en Chihuahua, ya que de joven él formó parte de un grupo de excelentes músicos que como artistas anduvieron muy al día con el mundo de ese entonces.

Para mi buena suerte, Mario y yo hicimos gran amistad: su inteligencia taciturna y exacta, él hombre sensato y de pocas palabras, se armonizaron, extrañamente, con la propagandería que me caracteriza.

Meses después me contrató como Corrector de textos, y fue una delicia trabajar en el que sería su primer libro Fantasmas de rock, por cierto, uno muy distinto, pero igualmente divertido, que este otro que hoy presentamos: Fantasmas de rock voces en el umbral.

La estructura de este su cuarto libro (con los tres anteriores: Fantasmas de rock, La canción de rock y Johnny Hitter), fue para mí una gratísima sorpresa: Un monumental coro griego en pleno siglo 21 que nos cuenta con lujo de detalles, de lugares, de nombres de lo que es, ha sido, y sigue siento una de las venas más vivas y estéticas de Chihuahua: el rock, a quien el escritor José Agustín, en una de sus frases afortunadas, bautizó como “la nueva música clásica”.

Como en los buenos libros que me ha tocado la fortuna de leer, en Fantasmas de rock voces en el umbral hallé el tesoro monumental de una cascada de historias, en algunas de las cuales me tocó ser algún personaje de ambiente; lugares donde entré en el viaje de la música, y de varios otros ingredientes, en un concierto en mi propia ciudad; bailar en El Paraje de los Indios, en el STIC (Sindicato de la Industria Cinematográfica) que estaba en la Colonia Obrera, y los nombres de tantos conocidos que son ahora leyenda, algunos por su vida iluminada de artistas del rock, y otros, como yo mismo, por el simple hacho de estar ya muy rucos.

Caudaloso río de historias. Como esta que aquí va: En una de las páginas de este libro tan resplandeciente se cuenta la historia del grupo MLP, el grupo de rock que cuando yo estaba en secundaria formaron algunos de los que ya estaban en bachillerato en el Instituto Regional de Chihuahua: Coco Muller en el bajo, Yeyo Ramos en la batería, Buguy García en la voz, Zito Velarde en la guitarra, Foco Márquez en la otra guitarra y Porky Arévalo en los teclados. Ese grupo de nuestra escuela, que al inicio fue estudiantil y escolar, llegó a ser famoso en bailes y conciertos en varias ciudades de nuestra región. Iniciaron en 1967 y se separaron en 1970. Le pusieron ese nombre a su grupo musical porque por lo pronto no hallaron otro que los convenciera, y le pusieron así, MLP, las siglas de la frase “mientras lo pensamos”.

De manera semejante me fui hallando de joven en otras historias más, en distintas páginas que con tanta precisión escribió Mario para nosotros, sus amigos, y también para nuestra historia colectiva, la de nuestra generación.

Estoy bien seguro que muchos lectores hallaran aquí el recuerdo y los nombres de amigos cercanos y lejanos, algunos que ya se murieron, y algotros que aquí seguimos, navegando.

Muchas gracias por su atención.

 

Octubre 2025



JChM es editor de Estilo Mápula revista de literatura

lunes, 6 de octubre de 2025

¿Qué es un privilegio? ¿Cuáles son esos pequeños privilegios?

 


¿Qué es un privilegio? ¿Cuáles son esos pequeños privilegios?

 

Por Victoria Montemayor Galicia

 

Esta novela titulada Pequeños privilegios, de Javier Flores, es una obra que mediante una amena y detallada prosa nos lleva a un viaje en donde el autor se vale de elementos como la sensualidad, el erotismo, el mundo bajo de las drogas, la noche, la música, el jazz, el arte y a esos pequeños privilegios de manejar un Buick, un Corvette rojo, un Escarabajo blanco, un Blue Cadillac, un Barracuda, un Pontiac 400, y todo lo que involucra vivir y moverse en un mundo como ese.

Los personajes se van intercalando entre los diversos niveles sociales en los que se puede apreciar un manejo detallado y variado del léxico propio del mundo al que pertenece el personaje. Nos encontramos con diferentes tipos de mujeres que se encuentran en diversos mundos: teiboleras, saxofonistas, humildes, prostitutas, hasta una hermosa y fina mujer de nombre Jaqueline, de piernas largas y blancas, que nada apacible e indiferente en la piscina de su residencia.

Como lectores nos dejamos envolver en esta atmósfera de thriller que Javier Flores recrea magistralmente. Podemos percibir la atmósfera del Night Club “cuyo letrero neón enciende y apaga su luz mercurial alternado con una gigante Cirlce replica de Hirst, que expande gas magenta, a la entrada” (49).

Podemos imaginar las sensuales notas que brotan del saxofón: “Los espectadores ovacionan el contoneo de la saxofonista: la luz baila entre sus piernas donde se curva el pabellón del saxo y, arriba, esas dos medialunas blancas que parecen escapar a las costuras del sujetador” (53).

También podemos ver el erótico y sensual movimiento de la becaria Elda Nadia Toral que: “cierra los ojos y se contonea, elevando sus brazos, mientras el flujo de whisky cae sobre sus senos” (13).

Mientras tanto “La humedad cruje en los blumers de un azul cromado como el metal del barracuda que transversalmente cerca la entrada al lugar y que a la luz de la fogata refleja el baile” (13).

Entre bailes, ráfagas de fuego y viento, motores que rugen, dólares que vuelan, el enfrentamiento entre la DEA y la CIA, así como un acercamiento al mundo del arte en donde se percibe una predilección por obras de Miró, Picasso, el aguafuerte de Hirst y de Jean Metzinger, por ejemplo, se van alternando y desarrollando ciertos eventos cruciales que no relataré, para evitar spoilers y que el lector pueda disfrutar la lectura de Pequeños privilegios con un vaso de whisky, vino, o la bebida de su preferencia para dejarse llevar en un viaje permeado de claroscuros entre los diversos mundos que se encuentran y estallan casi al unísono.

 

Flores, Javier: Pequeños privilegios. Editorial Aldea Global, México, 2025.

 


Victoria María Montemayor Galicia es licenciada en lengua y literatura modernas, letras Italianas, por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM, con maestría en humanidades por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Ponente en congresos de literatura mexicana contemporánea celebrados en UTEP y en el XVII Congreso de la Asociación Internacional de Teatro Español y Novohispano de los Siglos de Oro, celebrado en Queens College, NY. Traductora del libro Políticas de la identidad en el otro occidente, la etnización de la política en la América indígena, (México, Ecuador y Bolivia) de Piero Gorza. Es autora de los libros Besos en el viento/ De otoño, invierno y otras estaciones y Petrarca y la poesía del Renacimiento/ Traducción y selección de poemas de Petrarca y el Renacimiento italiano. Actualmente es profesora de literatura en la Universidad Autónoma de Chihuahua.

miércoles, 26 de marzo de 2025

El leve roce de un profundo amor. Presentación de la novela Rebelde, de Max Palicio

 


El leve roce de un profundo amor. Presentación de la novela Rebelde, de Max Palicio

 

Por Jesús Chávez Marín

 

Una buena novela es aquella donde cada lector entra a una casa desconocida, y que también es de su propiedad. A una ciudad que no conocía, a pesar de que su conciencia colectiva ya la había recorrido en otros tiempos de sueño. Una región plena de sorpresas, donde se cuentan historias de fantasía, o semejantes a lo que llamamos La Realidad, y en la que suspendemos el curso de nuestra vida cotidiana para caminar en otro espacio. De esta índole es el nuevo libro de Max Palicio, su novela Rebelde.

La palabra novela proviene del idioma italiano: novella, que significa noticia, o lo nuevo. La novedad. Y la gran novedad técnica que esta obra ofrece es que la voz narrativa, desde el inicio y en cada uno de sus diez capítulos, es que con toda naturalidad, y tan campante, su discurso narrativo transita en lo que antes llamábamos literatura realista y, al siguiente renglón, vuela hacia lo que podríamos considerar como literatura fantástica.

En la temporalidad lineal de su relato, el punto de vista narrativo se instala en los años setenta del siglo 20, en la Ciudad de México, donde vive una joven y guapa maestra que se llama Rebeca, que hasta en el nombre lleva la penitencia, como también la energía y el pensamiento de la rebeldía.

Luego aparece Juan José Guardiola, un joven idealista y disciplinado que en la lotería bioquímica que todos llevamos en la genética, a él le tocó padecer de cuando en cuando algunas crisis de epilepsia.

Para su buena fortuna, ese trastorno entre mecánico y nervioso de su cuerpo lo dotó de una alta iluminación y de una fiel sensibilidad, que lo mismo habrían podido destruirlo y mandarlo a la sima (con s) de un abismo, o elevarlo a la cima (con c) donde habitan los seres visionarios.

En este magnífico relato novelístico las sensaciones del cuerpo se relatan con exquisito cuidado, haciendo que la buena prosa del autor alcance páginas de gran deleite. Aquí va uno de los personajes ejercitándose muy tempranito en el Bosque de Chapultepec:

 

Le encantaba la sensación del despertar de la vida: el sol del amanecer tibiando el rostro, el murmullo del viento acariciando las hojas de los árboles; el juego de luces y sombras que tomaban vida, el aroma de la tierra húmeda.

 

Resultan fascinantes varios pasajes de la novela donde entran en juego lo sentidos y, a la vez, los pensamientos que llamamos racionales. Esa mezcla de sentimientos y sensaciones no suceden en el aire ni el espacio vacío, sino en las ágiles descripciones del espacio narrativo, en la mecánica concreta de la vida cotidiana, en la atención del narrador a todos los registros, sonidos, aromas, caricias, sabores del relato. Hay una escena de ternura y de atroz dolor, donde uno de los protagonistas visita en el hospital a su amadísima novia, quien ha sufrido un accidente:

 

Por las noches dormita en un sillón y no pierde oportunidad de hablar con Isabel: le platica de sus planes y recuerda los momentos felices mientras acaricia sus brazos, que es casi lo único que queda libre de ella para poder tocarla en la mitad de la multitud de aparatos a los que está conectada. Ya se acostumbró al sonido sordo de la máquina de respiración artificial y a toda clase de señales y alarmas del resto de las sondas y conexiones. Los hay de todos tipos, tamaños y colores y cada uno posee su personalidad propia, cada cual una función distinta.

 

Esta novela es una fuente de pensamientos novedosos: En medio de tantas acciones que se cuentan, tantas historias de personajes muy bien definidos, sucede el salto cualitativo hacia las ideas que surgen directamente del cuerpo, hacia las visiones que se producen en la fascinación del amor, hacia la utopía realizable en el sentido ético de la libertad, hacia la filosofía del cuidado como propuesta humanística, hacia el cultivo del placer como sistema de conocimiento, hacia la enseñanza en la acción de construir formas de comunicación y de convivencia.

Rebelde, de Max Palicio, es un hermoso libro, una bella novela.

 

Marzo 2025

 


Jesús Chávez Marín es editor de Estilo Mápula.

jueves, 30 de enero de 2025

Guía turística de lugares y personajes de nuestra ciudad capital, desde lo cotidiano a lo artístico e intelectual, en las historias de La calle ladina. José Antonio García Pérez




Guía turística de lugares y personajes de nuestra ciudad capital, desde lo cotidiano a lo artístico e intelectual, en las historias de La calle ladina

 

 

Por José Antonio García Pérez

 

 

Buenas tardes, agradezco la invitación del colega y amigo Jesús Chávez Marín para comentar su más reciente publicación La calle ladina, del Programa Editorial Chihuahua, Colección Escritores con Trayectoria.

El libro de historias que nos brinda Chávez Marín, está dividió en dos partes: “Caminar por la banqueta”, conformada por 41 viñetas del pasado y presente de nuestra ciudad, y “Llegar a la esquina”, compuesta por 21 textos.

El adjetivo calificativo de ladina, aplicada a la calle, le da el significado de calle taimada, astuta, disimulada. La calle es el escenario cotidiano por donde transitan los descarriados, los acarreados y los que no necesitan que los manden; algunos ya no están en este mundo, otros andan por ahí perdidos, pero la mirada cronista de Jesús Chávez Marín los fue compilando durante sus andanzas, ya sea por la banqueta o nada más hasta la esquina.

Al terminar de leer el texto, lo primero que vino a mi mente fue el de una especie de guía informativa de los lugares típicos de nuestra ciudad capital, con el plus de mostrar también a una galería de personajes. Es por esta idea que se me ocurrió que para realizar este recorrido me gustaría que lo vieran como un nueva clase de folleto turístico, solo que deteniéndonos en diversas casas, barrios, colonias y otros sitios tradicionales de nuestra ciudad capital

 

 

Primera hoja: Lugares donde ocurren los acontecimientos:

Lugares del Chihuahua añejo, Cervecería, las segundas de Niños Héroes, la Colonia Industrial, Colonia San Jorge, Sears, barrio de santo Niño, agencia Chevrolet, el Rejón, Cerro El Coronel, sótano de urgencias del IMSS, Casa del Varillero, estación del Tren Chihuahua al Pacífico, Hotel El Soberano, el SNTE, biblioteca del Parque Lerdo, IMSS, CIMA, Campestre San Francisco, Quinta Gameros, bar La Camelia, bar El Cielo, Hotel San Francisco, Secretaría de Recursos Hidráulicos, Club de Leones, El Paso, Texas, la casa de la Cultura, Colegio de Bachilleres, Newberry, TRW, La Deportiva, Colonia Las Granjas, Mausoleos, Periférico de la Juventud, Seminario Conciliar de Chihuahua, La Cruz Roja, Canal del Chuvíscar y otros que ocurren al otro lado, en El Paso, Texas.

La historia titulada “La cervecería” inicia con una disculpa que le ofrecen al narrador y donde después hay un acuerdo para ir a una fiesta en casa de Adelita Valentina, que se localizaba rumbo los panteones. Al llegar a dicho lugar, esto es lo que narra el autor, cito: (Páginas 14 y 15).

La borrachera es canija y más el que la aguante (en terceras personas). Eso pensé ayer en la tarde cuando me puse a borrar e mailes viejos: me topé con uno de julio de 1992, de mi cuñado Xicoténcatl González. Era una disculpa que más bien parecía reclamo. A la letra decía:

 

Cuñado: La presente es con el fin de disculparme con usted y, por su conducto, también con los que estaban el viernes en la casa de Adelita Valentina, a donde por cierto no me invitaron, qué gachos. Me enteré por Elías Carrillo, quien pasó por mí para que lo acompañara.
Dijo que tampoco lo habían invitado a él, pero como es muy entabacado tenía pensado ir de todas maneras.
Pasamos por Piñón y luego fuimos a comprar tres cartones de cervezas Negra Modelo, uno para cada uno, jejeje, no te creas, y nos enfilamos rumbo a los panteones, al barrio donde vive Adelita.
Cuando llegamos nos hicieron mala cara. Algunos ni nos saludaron y eso que según esto son la crema y nata de la educación; ni siquiera nos dieron las gracias cuando bajamos uno de los cartones, pero sí empezaron a destapar botellas porque en la mesa de centro de la sala nomás había una triste botella de vino ya muy disminuida.
Tratamos de abrir plática desplegando nuestra mexicana alegría, pero no nos pelaban. Adelita Valentina fruncía la boca muy recio; Salcido se puso a platicar en corto con Ana Paulina como si los demás no existiéramos; Lennon fingía leer un libro de Fábulas de La Fontaine; Rosy trataba con amabilidad de salvarnos de la helada indiferencia de sus congéneres, sin conseguirlo.
Lupe López le dijo a Lennon en secreto, pero asegurándose que la escucháramos todos: lo que pasa es que a Xicoténcatl le falta mucha clase.
Yo traté de hacerme el occiso como si no la hubiera oído, pero Elías gritó a voz en cuello: Los que no tienen ni poquita clase son ustedes, atajo de frustrados que se sienten exquisitos. Se tragan nuestra cerveza y ni nos dirigen la palabra. Y luego nos ordenó: Piñón, Gonzáles, larguémonos de esta pocilga.
Nos fuimos de allí, haciéndonos los muy dignos, y nos dirigimos a La Cervecería, a comernos unos tacos de barbacoa en el tercer piso de un edificio muy raro que está en medio. Elías muerto de risa nos atemperó con la frase que siempre pronunciaba para toda ocasión: ¡La fiesta sigue!

 

En las segundas de la Industrial y en la colonia San Jorge ocurre la historia titulada “Transistores” que nos recuerda la época en que aún se usaban los radios de transistores y al personaje, un abuelo, va a buscar dos piezas, una bocina y un transistor, cito (pag.21).

 

Pues aquí ando otra vez en las Segundas de la Niños Héroes; dice mi nieta que me gusta venir a estos lugares de paseo porque es mi parque y mi zona arqueológica, jajaja, esta muchachita me vacila cada rato, se le ocurre cada cosa.
No, lo que pasa es que se me descompuso mi radio de transistores y vine a buscar una bobina y una resistencia, pero he batallado mucho; aquí ya nadie sabe lo que es un radio de transistores, me miran de reojo pensando que soy un emisario del pasado, como les decía el licenciado Echeverría a sus adversarios.
Por más que procuro, no encuentro esas dos piezas: Ya fui a las segundas de los jueves de la Colonia Industrial, a las de los domingos en San Jorge y ni pizca de refacciones. Me aconseja mi nieta que vaya a Juárez, que allá sí las voy a encontrar porque hay un chorro de cosas del Army; pero no sé si me está cotorreando, porque es muy mula mi nieta. Salió al papá.

 

Más adelante, en la presa del Rejón a eso de las seis de la mañana hay un encuentro entre dos examantes, (pág.43, Hilitos grises).

 

Esta madrugada fue distinta, porque regresaste; venías derrotada como en un tango de rompe y rasga, pero a pesar de todo hermosa. Luego de tres años me había cansado de esperarte y ahora, cuando sin pena ni gloria han pasado estos meses de resignación, apareces donde menos lo hubiera imaginado: en la presa El Rejón, caminando hacia mí en el horizonte de las 6 de la mañana.
―No te asustes, Ismael. Nomás te vine a saludar, ya mañana me regreso para el otro lado; la pensé mucho para buscarte, pero ya ves, me ganó la tentación. Como siempre, ya sabes.
―No te apures por eso, Fabiola; nunca has estado ni estarás para asustar a nadie, solo que la sorpresa de verte luego de tanto tiempo, y precisamente en este parque y a estas horas, me dejó un poco desconcertado. Creí que ya jamás te iba a mirar en lo que me resta de vida.
Pero allí estabas, en el frío de enero, tu cabellera oscura caía como una bandera de seda sobre tu espalda, los ojos color caoba me enfocaban con cariño y compasión, sin una pizca de arrepentimiento por haberme abandonado de la noche a la mañana luego de cinco años de amor eterno.
―¿Y ya no querías verme nunca?
―Pues mira, todavía hace un año te vi todos los días en mi pensamiento y en alguna de las fotos que te tomé en aquel entonces. Aunque no lo creas, las mandé imprimir todas en Fotográficos Ayala y las guardo como reliquias sagradas. Era tu más rendido adorador, a pesar de que me traicionaste.
―Yo no te traicioné. Lo que pasa es que tú no quisiste comprometerte como es debido. Tú y yo jamás íbamos a llegar a nada y yo quería casarme, quería estabilidad y compromiso. Eso siempre te lo dejé bien claro.
―Como sea. Todo eso ya me importa muy poquito. Resultaría ridículo que a estas alturas nos pusiéramos a discutir de lo ya pasó, de lo que pudo haber sido y no fue. Desde el primer día, desde aquella vez en la cima del Cerro Coronel, te diste cuenta muy bien que yo te quise, que yo te amaba con toda el alma, y sabes que siempre fue así. Y lo fue también mucho tiempo después de que te fuiste con tu joven esposo norteamericano, del que te divorciaste a los dos meses.
―Tienes razón. Ya para qué hablamos de eso. Solo vine a saludarte, Ismael. Por cariño, por los recuerdos, por el pasado. También por aquella canción de Roberto Carlos: necesito saber qué será de ti.
Lo que más me impresionó de aquella visita fue que en verdad ya me había curado de ansiarla, de recordarla con dolor, con ese dolor que era lo único que me quedaba de ella y que por eso lo cultivaba y, podría decirse, disfrutaba. Y que ahora ya me fuera indiferente. Pude sentir el cariño que siempre le tuve, desde cuando fuimos amigos y luego una pareja tan intensa; la ternura de mirar su cara hermosa en el marco de su melena negra, ahora con algunos hilitos grises del tiempo. También me sorprendió hallar en mi pensamiento alguna leve satisfacción por mirarla derrotada y sin esperanza, esta alevosa sensación de venganza de la cual me apropiaba sin querer.

 

Un tenaz cobrador de Gonter Mueblería recoge una carta con las orillas quemadas como único vestigio de la persona a la que busca y donde se puede leer un drama pasional en algunos encuentros en el Confort Motel. Historia que se cuenta bajo el título de “Las deudas”, pag. 45.

 

Había una carta con orillas negras de quemaduras. Yo era cobrador de Gonter y buscaba el nuevo domicilio de un deudor que se fue sin avisar. Soy un sabueso terco, en cuanto vi la hoja, dije: aquí voy a saber a dónde te fuiste sin pagar, topillero. En el papel unas letras cuidadosas, bellamente manuscritas: No sé cómo llegamos a esto, Lucía, si nos queríamos tanto. La gente platicaba que éramos la pareja perfecta. Sí, cómo no. Cuando te vi con Ariel, no lo podía creer: llegaron muy abrazaditos al Confort Motel en tu carro. Yo iba saliendo y también me descubriste después de tres años de relaciones secretas con Luisa, tu hermana. O a lo mejor desde hace mucho que lo sabías, según la leyenda esa de que las mujeres siempre saben todo, intuyen lo que está sucediéndoles. Qué triste, qué pena, qué sórdido me parece todo y ahora: mira. Nuestra casa. La que hicimos juntos. Donde fuimos felices. Mira. Un basurero donde se secaron los sueños, nuestro pasado.

 

La historia corta “Ojo de hormiga” menciona lo ocurrido de la Calesa al Castel Sicomoro, cito: “ (pag. 48):

 

Ixtlachihuatl Chacón era de esos galanes a la antigua que suelen todavía mandar flores y  todo el kit: serenata con trío,  cena en La calesa, y encerrona discreta en el Castel Sicomoro. Luego, ojo de hormiga: no volvía a llamar, ni a contestar el teléfono y desaparecía de tu Facebook.

 

Una historia del bar El Cielo, donde una cantante temperamental, cuyo nombre no se menciona, aparece en la historia titulada “Antonia Aguilar”, que retrata los infortunios y aventuras de esta dama a la que le gustaba cantar y quien ya tenía su propio show en el ya mencionado bar y aparte realizaba labores de funcionaria, lo que le permitía viajar y hacer gala de su talento en el canto hasta que conoció a Tania Libertad, y en poco tiempo se hicieron amigas y lo que pasó, para que se enteren de todo el descalabro emocional lo podrán averiguar al leer el cuento: “Antonia Aguilar”, página 87.

En la historia “La casa del Varillero” el autor nos presenta una historia que tiene que ver con unos examantes que se reencuentran y ella ya está casada precisamente con un empleado de La Casa del Varillero, si sienten curiosidad por lo que pasó, hago la invitación para que lean esta historia que aparece en la página 67.

No pretendo perfilar lo ocurrido en tantos lugares arriba mencionados, continuo con otro apartado que me llamó la atención: Los personajes.

Algunos personajes se describen con detalle, mientras que otros apenas con una rápida pincelada.

 

 

Segunda hoja: Galería de personajes que nos describe Chávez, desde él mismo, con elementos autobiográficos desde sus mocedades hasta su época actual, pasando por los colados, los conductores fantasma, madres dolientes, editores, escritores en ciernes, los últimos representantes de civilizaciones perdidas, emisarios del pasado, mentirosos, cobardes, malditos miserables, culeros, lectores de Corín Tellado, taumaturgas, casados cínicos, edecanes, modelos, señoras desalojadas, viudas pensionadas, malandros, nuevos ricos, viejos rabo verde, actores, feos, vaquetones, un arguenudo (perezoso, indolente), mandilones, suicidas, borrachos, topilleros, cobradores, carteros, (que ya casi no hay), hijitos de mami, los ojo de hormiga, maquiladoras, avaros metódicos, escritoras agorzomadas (acosada, hostigada, reprimida) artistas incomprendidos, rentistas, hipocondriacos, artistas e intelectuales.

Los cuentos en que aparecen algunos de los personajes mencionados son:

Los Masculáis (Pag. 19)

Machete, (pág. 33)

Arguenudo (p. 35)

Suicidas Primeros auxilios (p. 38)

Sí, mami (47)

 

 

Tercera hoja: Productos y marcas del Chihuahua de hace varias décadas y de nuestra actualidad.

A lo largo de las historias se mencionan marcas y productos, como Autos Honda, Accord, lecturas de Corin Tellado, las burbujitas de Sal de uvas Picot, el tequila Herradura blanco, la cerveza Bohemia, la cerveza Negra Modelo, el tinte Miss Clairol, las mejorales, el Mustang, el Whisky Etiqueta Negra, El Sol de Parral, las plumas Parker Frontier, los elevadores Otis y una Remington 45 reglamentaria,

 

 

Cuarta hoja: Artistas e intelectuales

En diferentes historias se revelan las actuaciones de Nacho Guerrero, Enrique Servín, Rubén Mejía, Rogelio Treviño, Danny Trejo o Joaquín Cossío, aquí tuve una duda, ya que en la historia titulada “Machete” se habla de un actor feo, pero que escribe poesía y Dany Trejo protagonizó una película que lleva por título precisamente Machete, pero, que yo sepa, no escribe ni siquiera un recado, mientras que Joaquín Cossío, mejor conocido como el Cochiloco estuvo alguna vez en la facultad de Filosofía y Letras para leer un poemario de su autoría. Solo Chávez Marín nos puede sacar de esta duda. También se menciona el Encuentro de escritores Lunas de octubre, el grupo de teatro Agua Viva, la cantante Tania Libertad, el exseminarista Raúl Gómez Franco, el Grupo Aura, el crítico de la cultura José Pedro Gaytán, se mencionan Los Apson, el Circuito Literario de Apodaca, el autor psiquiatra y Conacine,

También el autor recurre a “musicalizar” sus historias con algunos fragmentos de José Alfredo Jiménez y Roberto Carlos en las canciones populares

Cucurrucucú Paloma, Qué será de ti y El Cantinero.

 

 

Conclusiones

La lectura de La calle ladina, de Jesús Chávez Marín, es como una máquina que nos transporta al pasado y nos regresa al presente con un lenguaje sencillo, como el mismo autor dice, cito: “Así quiero yo escribir, pensé yo, con esa sencillez y con esa vivacidad que estoy mirando en el arte escénico”. Fin de cita (Chávez, 2023, 9), pero también con un desparpajo que delata el conocimiento de formas de expresión coloquiales con lo que da forma y sentido a la caracterización de sus personajes que son el reflejo de su gran experiencia en el género de la crónica, donde además de la atmósfera de la historia, hay información del lugar y de los personajes y, obviamente, de sus acciones, sin dejar de ser irónico y sarcástico.

Recomiendo a las y los presentes en esta presentación adquieran el libro La calle ladina para que se sumerjan en la mirada de Jesús Chávez Marín.  Gracias por su atención.

 

Chavez Marín, Jesús: La calle ladina. Editorial Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, México, 2023.

 

18 abril 2024

 

 

 

José Antonio García Pérez fue el primer autor de Chihuahua que escribió un libro de haikú, lo publicó la UACH, se llama Haikú: Bonsai de poesía. También uno de narrativa: Textiario: cuentos para entretener a la bestia que llevamos dentro. Es toda su vida profesor de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde también fue director. Es licenciado en letras españolas y doctor en literatura.