Mostrando entradas con la etiqueta José Antonio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta José Antonio. Mostrar todas las entradas

jueves, 30 de enero de 2025

Guía turística de lugares y personajes de nuestra ciudad capital, desde lo cotidiano a lo artístico e intelectual, en las historias de La calle ladina. José Antonio García Pérez




Guía turística de lugares y personajes de nuestra ciudad capital, desde lo cotidiano a lo artístico e intelectual, en las historias de La calle ladina

 

 

Por José Antonio García Pérez

 

 

Buenas tardes, agradezco la invitación del colega y amigo Jesús Chávez Marín para comentar su más reciente publicación La calle ladina, del Programa Editorial Chihuahua, Colección Escritores con Trayectoria.

El libro de historias que nos brinda Chávez Marín, está dividió en dos partes: “Caminar por la banqueta”, conformada por 41 viñetas del pasado y presente de nuestra ciudad, y “Llegar a la esquina”, compuesta por 21 textos.

El adjetivo calificativo de ladina, aplicada a la calle, le da el significado de calle taimada, astuta, disimulada. La calle es el escenario cotidiano por donde transitan los descarriados, los acarreados y los que no necesitan que los manden; algunos ya no están en este mundo, otros andan por ahí perdidos, pero la mirada cronista de Jesús Chávez Marín los fue compilando durante sus andanzas, ya sea por la banqueta o nada más hasta la esquina.

Al terminar de leer el texto, lo primero que vino a mi mente fue el de una especie de guía informativa de los lugares típicos de nuestra ciudad capital, con el plus de mostrar también a una galería de personajes. Es por esta idea que se me ocurrió que para realizar este recorrido me gustaría que lo vieran como un nueva clase de folleto turístico, solo que deteniéndonos en diversas casas, barrios, colonias y otros sitios tradicionales de nuestra ciudad capital

 

 

Primera hoja: Lugares donde ocurren los acontecimientos:

Lugares del Chihuahua añejo, Cervecería, las segundas de Niños Héroes, la Colonia Industrial, Colonia San Jorge, Sears, barrio de santo Niño, agencia Chevrolet, el Rejón, Cerro El Coronel, sótano de urgencias del IMSS, Casa del Varillero, estación del Tren Chihuahua al Pacífico, Hotel El Soberano, el SNTE, biblioteca del Parque Lerdo, IMSS, CIMA, Campestre San Francisco, Quinta Gameros, bar La Camelia, bar El Cielo, Hotel San Francisco, Secretaría de Recursos Hidráulicos, Club de Leones, El Paso, Texas, la casa de la Cultura, Colegio de Bachilleres, Newberry, TRW, La Deportiva, Colonia Las Granjas, Mausoleos, Periférico de la Juventud, Seminario Conciliar de Chihuahua, La Cruz Roja, Canal del Chuvíscar y otros que ocurren al otro lado, en El Paso, Texas.

La historia titulada “La cervecería” inicia con una disculpa que le ofrecen al narrador y donde después hay un acuerdo para ir a una fiesta en casa de Adelita Valentina, que se localizaba rumbo los panteones. Al llegar a dicho lugar, esto es lo que narra el autor, cito: (Páginas 14 y 15).

La borrachera es canija y más el que la aguante (en terceras personas). Eso pensé ayer en la tarde cuando me puse a borrar e mailes viejos: me topé con uno de julio de 1992, de mi cuñado Xicoténcatl González. Era una disculpa que más bien parecía reclamo. A la letra decía:

 

Cuñado: La presente es con el fin de disculparme con usted y, por su conducto, también con los que estaban el viernes en la casa de Adelita Valentina, a donde por cierto no me invitaron, qué gachos. Me enteré por Elías Carrillo, quien pasó por mí para que lo acompañara.
Dijo que tampoco lo habían invitado a él, pero como es muy entabacado tenía pensado ir de todas maneras.
Pasamos por Piñón y luego fuimos a comprar tres cartones de cervezas Negra Modelo, uno para cada uno, jejeje, no te creas, y nos enfilamos rumbo a los panteones, al barrio donde vive Adelita.
Cuando llegamos nos hicieron mala cara. Algunos ni nos saludaron y eso que según esto son la crema y nata de la educación; ni siquiera nos dieron las gracias cuando bajamos uno de los cartones, pero sí empezaron a destapar botellas porque en la mesa de centro de la sala nomás había una triste botella de vino ya muy disminuida.
Tratamos de abrir plática desplegando nuestra mexicana alegría, pero no nos pelaban. Adelita Valentina fruncía la boca muy recio; Salcido se puso a platicar en corto con Ana Paulina como si los demás no existiéramos; Lennon fingía leer un libro de Fábulas de La Fontaine; Rosy trataba con amabilidad de salvarnos de la helada indiferencia de sus congéneres, sin conseguirlo.
Lupe López le dijo a Lennon en secreto, pero asegurándose que la escucháramos todos: lo que pasa es que a Xicoténcatl le falta mucha clase.
Yo traté de hacerme el occiso como si no la hubiera oído, pero Elías gritó a voz en cuello: Los que no tienen ni poquita clase son ustedes, atajo de frustrados que se sienten exquisitos. Se tragan nuestra cerveza y ni nos dirigen la palabra. Y luego nos ordenó: Piñón, Gonzáles, larguémonos de esta pocilga.
Nos fuimos de allí, haciéndonos los muy dignos, y nos dirigimos a La Cervecería, a comernos unos tacos de barbacoa en el tercer piso de un edificio muy raro que está en medio. Elías muerto de risa nos atemperó con la frase que siempre pronunciaba para toda ocasión: ¡La fiesta sigue!

 

En las segundas de la Industrial y en la colonia San Jorge ocurre la historia titulada “Transistores” que nos recuerda la época en que aún se usaban los radios de transistores y al personaje, un abuelo, va a buscar dos piezas, una bocina y un transistor, cito (pag.21).

 

Pues aquí ando otra vez en las Segundas de la Niños Héroes; dice mi nieta que me gusta venir a estos lugares de paseo porque es mi parque y mi zona arqueológica, jajaja, esta muchachita me vacila cada rato, se le ocurre cada cosa.
No, lo que pasa es que se me descompuso mi radio de transistores y vine a buscar una bobina y una resistencia, pero he batallado mucho; aquí ya nadie sabe lo que es un radio de transistores, me miran de reojo pensando que soy un emisario del pasado, como les decía el licenciado Echeverría a sus adversarios.
Por más que procuro, no encuentro esas dos piezas: Ya fui a las segundas de los jueves de la Colonia Industrial, a las de los domingos en San Jorge y ni pizca de refacciones. Me aconseja mi nieta que vaya a Juárez, que allá sí las voy a encontrar porque hay un chorro de cosas del Army; pero no sé si me está cotorreando, porque es muy mula mi nieta. Salió al papá.

 

Más adelante, en la presa del Rejón a eso de las seis de la mañana hay un encuentro entre dos examantes, (pág.43, Hilitos grises).

 

Esta madrugada fue distinta, porque regresaste; venías derrotada como en un tango de rompe y rasga, pero a pesar de todo hermosa. Luego de tres años me había cansado de esperarte y ahora, cuando sin pena ni gloria han pasado estos meses de resignación, apareces donde menos lo hubiera imaginado: en la presa El Rejón, caminando hacia mí en el horizonte de las 6 de la mañana.
―No te asustes, Ismael. Nomás te vine a saludar, ya mañana me regreso para el otro lado; la pensé mucho para buscarte, pero ya ves, me ganó la tentación. Como siempre, ya sabes.
―No te apures por eso, Fabiola; nunca has estado ni estarás para asustar a nadie, solo que la sorpresa de verte luego de tanto tiempo, y precisamente en este parque y a estas horas, me dejó un poco desconcertado. Creí que ya jamás te iba a mirar en lo que me resta de vida.
Pero allí estabas, en el frío de enero, tu cabellera oscura caía como una bandera de seda sobre tu espalda, los ojos color caoba me enfocaban con cariño y compasión, sin una pizca de arrepentimiento por haberme abandonado de la noche a la mañana luego de cinco años de amor eterno.
―¿Y ya no querías verme nunca?
―Pues mira, todavía hace un año te vi todos los días en mi pensamiento y en alguna de las fotos que te tomé en aquel entonces. Aunque no lo creas, las mandé imprimir todas en Fotográficos Ayala y las guardo como reliquias sagradas. Era tu más rendido adorador, a pesar de que me traicionaste.
―Yo no te traicioné. Lo que pasa es que tú no quisiste comprometerte como es debido. Tú y yo jamás íbamos a llegar a nada y yo quería casarme, quería estabilidad y compromiso. Eso siempre te lo dejé bien claro.
―Como sea. Todo eso ya me importa muy poquito. Resultaría ridículo que a estas alturas nos pusiéramos a discutir de lo ya pasó, de lo que pudo haber sido y no fue. Desde el primer día, desde aquella vez en la cima del Cerro Coronel, te diste cuenta muy bien que yo te quise, que yo te amaba con toda el alma, y sabes que siempre fue así. Y lo fue también mucho tiempo después de que te fuiste con tu joven esposo norteamericano, del que te divorciaste a los dos meses.
―Tienes razón. Ya para qué hablamos de eso. Solo vine a saludarte, Ismael. Por cariño, por los recuerdos, por el pasado. También por aquella canción de Roberto Carlos: necesito saber qué será de ti.
Lo que más me impresionó de aquella visita fue que en verdad ya me había curado de ansiarla, de recordarla con dolor, con ese dolor que era lo único que me quedaba de ella y que por eso lo cultivaba y, podría decirse, disfrutaba. Y que ahora ya me fuera indiferente. Pude sentir el cariño que siempre le tuve, desde cuando fuimos amigos y luego una pareja tan intensa; la ternura de mirar su cara hermosa en el marco de su melena negra, ahora con algunos hilitos grises del tiempo. También me sorprendió hallar en mi pensamiento alguna leve satisfacción por mirarla derrotada y sin esperanza, esta alevosa sensación de venganza de la cual me apropiaba sin querer.

 

Un tenaz cobrador de Gonter Mueblería recoge una carta con las orillas quemadas como único vestigio de la persona a la que busca y donde se puede leer un drama pasional en algunos encuentros en el Confort Motel. Historia que se cuenta bajo el título de “Las deudas”, pag. 45.

 

Había una carta con orillas negras de quemaduras. Yo era cobrador de Gonter y buscaba el nuevo domicilio de un deudor que se fue sin avisar. Soy un sabueso terco, en cuanto vi la hoja, dije: aquí voy a saber a dónde te fuiste sin pagar, topillero. En el papel unas letras cuidadosas, bellamente manuscritas: No sé cómo llegamos a esto, Lucía, si nos queríamos tanto. La gente platicaba que éramos la pareja perfecta. Sí, cómo no. Cuando te vi con Ariel, no lo podía creer: llegaron muy abrazaditos al Confort Motel en tu carro. Yo iba saliendo y también me descubriste después de tres años de relaciones secretas con Luisa, tu hermana. O a lo mejor desde hace mucho que lo sabías, según la leyenda esa de que las mujeres siempre saben todo, intuyen lo que está sucediéndoles. Qué triste, qué pena, qué sórdido me parece todo y ahora: mira. Nuestra casa. La que hicimos juntos. Donde fuimos felices. Mira. Un basurero donde se secaron los sueños, nuestro pasado.

 

La historia corta “Ojo de hormiga” menciona lo ocurrido de la Calesa al Castel Sicomoro, cito: “ (pag. 48):

 

Ixtlachihuatl Chacón era de esos galanes a la antigua que suelen todavía mandar flores y  todo el kit: serenata con trío,  cena en La calesa, y encerrona discreta en el Castel Sicomoro. Luego, ojo de hormiga: no volvía a llamar, ni a contestar el teléfono y desaparecía de tu Facebook.

 

Una historia del bar El Cielo, donde una cantante temperamental, cuyo nombre no se menciona, aparece en la historia titulada “Antonia Aguilar”, que retrata los infortunios y aventuras de esta dama a la que le gustaba cantar y quien ya tenía su propio show en el ya mencionado bar y aparte realizaba labores de funcionaria, lo que le permitía viajar y hacer gala de su talento en el canto hasta que conoció a Tania Libertad, y en poco tiempo se hicieron amigas y lo que pasó, para que se enteren de todo el descalabro emocional lo podrán averiguar al leer el cuento: “Antonia Aguilar”, página 87.

En la historia “La casa del Varillero” el autor nos presenta una historia que tiene que ver con unos examantes que se reencuentran y ella ya está casada precisamente con un empleado de La Casa del Varillero, si sienten curiosidad por lo que pasó, hago la invitación para que lean esta historia que aparece en la página 67.

No pretendo perfilar lo ocurrido en tantos lugares arriba mencionados, continuo con otro apartado que me llamó la atención: Los personajes.

Algunos personajes se describen con detalle, mientras que otros apenas con una rápida pincelada.

 

 

Segunda hoja: Galería de personajes que nos describe Chávez, desde él mismo, con elementos autobiográficos desde sus mocedades hasta su época actual, pasando por los colados, los conductores fantasma, madres dolientes, editores, escritores en ciernes, los últimos representantes de civilizaciones perdidas, emisarios del pasado, mentirosos, cobardes, malditos miserables, culeros, lectores de Corín Tellado, taumaturgas, casados cínicos, edecanes, modelos, señoras desalojadas, viudas pensionadas, malandros, nuevos ricos, viejos rabo verde, actores, feos, vaquetones, un arguenudo (perezoso, indolente), mandilones, suicidas, borrachos, topilleros, cobradores, carteros, (que ya casi no hay), hijitos de mami, los ojo de hormiga, maquiladoras, avaros metódicos, escritoras agorzomadas (acosada, hostigada, reprimida) artistas incomprendidos, rentistas, hipocondriacos, artistas e intelectuales.

Los cuentos en que aparecen algunos de los personajes mencionados son:

Los Masculáis (Pag. 19)

Machete, (pág. 33)

Arguenudo (p. 35)

Suicidas Primeros auxilios (p. 38)

Sí, mami (47)

 

 

Tercera hoja: Productos y marcas del Chihuahua de hace varias décadas y de nuestra actualidad.

A lo largo de las historias se mencionan marcas y productos, como Autos Honda, Accord, lecturas de Corin Tellado, las burbujitas de Sal de uvas Picot, el tequila Herradura blanco, la cerveza Bohemia, la cerveza Negra Modelo, el tinte Miss Clairol, las mejorales, el Mustang, el Whisky Etiqueta Negra, El Sol de Parral, las plumas Parker Frontier, los elevadores Otis y una Remington 45 reglamentaria,

 

 

Cuarta hoja: Artistas e intelectuales

En diferentes historias se revelan las actuaciones de Nacho Guerrero, Enrique Servín, Rubén Mejía, Rogelio Treviño, Danny Trejo o Joaquín Cossío, aquí tuve una duda, ya que en la historia titulada “Machete” se habla de un actor feo, pero que escribe poesía y Dany Trejo protagonizó una película que lleva por título precisamente Machete, pero, que yo sepa, no escribe ni siquiera un recado, mientras que Joaquín Cossío, mejor conocido como el Cochiloco estuvo alguna vez en la facultad de Filosofía y Letras para leer un poemario de su autoría. Solo Chávez Marín nos puede sacar de esta duda. También se menciona el Encuentro de escritores Lunas de octubre, el grupo de teatro Agua Viva, la cantante Tania Libertad, el exseminarista Raúl Gómez Franco, el Grupo Aura, el crítico de la cultura José Pedro Gaytán, se mencionan Los Apson, el Circuito Literario de Apodaca, el autor psiquiatra y Conacine,

También el autor recurre a “musicalizar” sus historias con algunos fragmentos de José Alfredo Jiménez y Roberto Carlos en las canciones populares

Cucurrucucú Paloma, Qué será de ti y El Cantinero.

 

 

Conclusiones

La lectura de La calle ladina, de Jesús Chávez Marín, es como una máquina que nos transporta al pasado y nos regresa al presente con un lenguaje sencillo, como el mismo autor dice, cito: “Así quiero yo escribir, pensé yo, con esa sencillez y con esa vivacidad que estoy mirando en el arte escénico”. Fin de cita (Chávez, 2023, 9), pero también con un desparpajo que delata el conocimiento de formas de expresión coloquiales con lo que da forma y sentido a la caracterización de sus personajes que son el reflejo de su gran experiencia en el género de la crónica, donde además de la atmósfera de la historia, hay información del lugar y de los personajes y, obviamente, de sus acciones, sin dejar de ser irónico y sarcástico.

Recomiendo a las y los presentes en esta presentación adquieran el libro La calle ladina para que se sumerjan en la mirada de Jesús Chávez Marín.  Gracias por su atención.

 

Chavez Marín, Jesús: La calle ladina. Editorial Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, México, 2023.

 

18 abril 2024

 

 

 

José Antonio García Pérez fue el primer autor de Chihuahua que escribió un libro de haikú, lo publicó la UACH, se llama Haikú: Bonsai de poesía. También uno de narrativa: Textiario: cuentos para entretener a la bestia que llevamos dentro. Es toda su vida profesor de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde también fue director. Es licenciado en letras españolas y doctor en literatura.

miércoles, 1 de mayo de 2024

La calle ladina

Amig@s: Soy Chávez. Quienes gusten, apúntenme en sus agendas esta fecha: viernes 31 mayo 2024 y ese día vengan a la presentación de mi libro La calle ladina en Sándor Márai Librería. Estaré acompañado en el foro por estas bellas personas: José Antonio García Pérez, Javier Chávez Bejarano y José Alejandro García Hernández, además de nuestro anfitrión Javier Corral Jurado.

martes, 8 de enero de 2019

José Antonio García Pérez. Estética de lo cotidiano en el imaginario poético de Bob Dylan

 
Estética de lo cotidiano en el imaginario poético de Bob Dylan


Por José Antonio García Pérez


Las canciones son como sueños
que debes luchar por hacer realidad;
países ignotos
en los que hay que penetrar.
–Bob Dylan. Crónicas


Buenas tardes, agradezco la invitación de Josías, a quien conozco desde hace varios lustros. Recientemente me invitó a leer su libro Mécsico siempre riel. México en el imaginario poético de Bob Dylan y después de leerlo descubrí la prosa analítica y un tanto desenfadada que maneja Josías a lo largo de sus ensayos. Encontré mucho parecido entre su forma de analizar las canciones de Bob Dylan y los trabajos de análisis literario que realizan nuestros estudiantes de letras españolas.
La lectura me llevó a la audición de las melodías que presenta, pero también a indagar en la vida y obra de este cantautor que tanta polémica causó entre los escritores por haber recibido el premio Nobel de literatura en el 2016.
Mécsico siempre riel. México en el imaginario poético de Bob Dylan es un libro de ensayos que publicó el Programa Editorial del Instituto de Cultura del Municipio, que atinadamente dirige la licenciada Rebeca Alejandra Enríquez Gutiérrez. Este libro cuenta con una portada cuyo diseño es del nieto de nuestro autor en comento, un joven de 16 años de nombre Andrés Alexander Vargas Ríos.
En su interior consta de una presentación, a cargo de nuestra presidenta municipal, María Eugenia Campos Galván; un preámbulo de la autoría de Rebeca Alejandra Enríquez Gutiérrez; el prólogo a cargo del autor Josías Vargas Vargas, y el conjunto de sus ensayos en el siguiente orden: El blues del Pulgarcito, Romance en Durango, El verdadero amor tiende a olvidar; Viento caribeño y La chica de Brownsville. Al final aparece la bibliografía.


Mi texto lo he titulado: La estética de lo cotidiano en el imaginario poético de Bob Dylan, y mis comentarios están divididos en tres segmentos. En el primero presento una semblanza de Bob Dylan que incluyen consideraciones en torno a su adquisición del premio Nobel de literatura; en el segundo apartado expongo mis comentarios a las ideas medulares que Josías expone en sus ensayos de Josías; y finalmente llego a conclusiones y recomendaciones.


Semblanza bobdyliana
Bob Dylan es un cantante, compositor y poeta estadounidense, considerado como una de las figuras más prolíficas e influyentes de su generación en la música popular de los siglos XX y comienzos del XXI. Nació en Duluth, Minnesota el 24 de mayo de 1941, al nacer fue registrado con el nombre de Robert Allen Zimmerman.
Desde su infancia mostró interés por la música y la poesía, conoció de cerca la música tradicional americana de origen europeo; también aprendió a tocar la guitarra y el piano. Formó su primer grupo influenciado por Elvis y Jerry Lee Lewis. Inició sus estudios en la Universidad de Minnesota, pero pasaba más tiempo cantando, tocando la guitarra y la armónica. Así entró en contacto con la llamada música folk estadounidense, que se puede entender como el equivalente a la música de protesta. Apasionado de la poesía de Dylan Thomas, cambió su nombre artístico por Bob Dylan, en homenaje a dicho poeta. Luego abandonó los estudios universitarios para dedicarse por completo a la música.
En 1961 se trasladó a Nueva York, donde empezó a cantar en los cafés de Greenwich Village, donde se reunían los aficionados al folk. Con sus letras de alto contenido poético transmitía mensajes que daban un nuevo sentido a la música popular, sus canciones de protesta no solo reflejaban los sentimientos de la gente hacia los temas contemporáneos, sino que los creaban, ganándose el título de La voz de su generación. A partir de entonces trabajó febrilmente en la composición de varios álbumes.
En 1963 publicó su segundo disco The Freewheelin Bob Dylan que fue un gran éxito; entre las canciones de este álbum destaca “Blowin´ In The Wind”, convertida muy pronto en un himno generacional y fue rápidamente traducida a varios idiomas convirtiéndose Dylan en una figura de proyección internacional.
En 1964 llegó su tercer disco llamado The Times They Are A-Changin, es decir los tiempos están cambiando.
En 1965 sacó su disco titulado Highway 61 Revisited, que incluye el tema “Like a Rolling Stone”. Esta canción, un auténtico exponente del genuino rock-and-roll, marcó el inicio del Dylan rockero.
En noviembre de1965 contrajo matrimonio en secreto con la ex modelo Sara Lownds. En 1966 sufrió un accidente de motocicleta y se retiró del ambiente por algunos años.
Para la década de1980, sus canciones se basaban principalmente a sus inquietudes religiosas, y sus letras adquieren una notable profundidad.
Bob Dylan comenzó la década de los noventa y hay un cambio radical de postura grabando Under The Red Sky, que fue sujeto de crítica por la prensa musical.
Bob Dylan ha recibido muchos y principales reconocimientos y premios: Nombrado Doctor Honoris Causa por la Universidad de Princeton, ganó diversos Grammy y el Lifetime Achievement Award como reconocimiento a su trayectoria artística. Comendador de la Orden de las Artes y las Letras Francesas. Un Óscar en el 2001 a la mejor canción original y un Globo de Oro por Things Have Changed.
En 2006 recibió dos nuevos premios Grammy por Modem Times.
En 2007 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes. En 2008 recibió un reconocimiento honorario del Premio Pulitzer por su profundo impacto en la música popular y en la cultura norteamericana, marcado por sus composiciones líricas de extraordinario poder poético. Esto último nos da una idea de por qué Bob Dylan fue galardonado con el premio Nobel.
En 2012 recibió la Medalla Presidencial de la Libertad por parte del Presidente Barack Obama.
En 2013, recibió el premio de la Legión de Honor por parte del ministro francés de Educación Aurélie Filippetti.
El 13 de octubre de 2016, la Academia Sueca le otorgó el Premio Nobel de Literatura por haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición de la canción estadounidense. A sus 75 años, (actualmente tiene 77) es el primer músico en ganar ese premio. El motivo alegado por la academia sueca es:  “…haber creado una nueva expresión poética dentro de la gran tradición americana de la canción”. Josías, en la introducción a su libro de ensayos, Mécsico siempre riel, coincide con esta idea:

Pero la importancia y el interés que suscita su obra no deriva de que sea un autor prolífico, sino del hecho de que la mayoría de sus canciones poseen una gran eficacia comunicativa y una capacidad singular de meterse dentro de la mente y el espíritu de quienes las escuchamos e intentamos entenderlas, de suerte que pasan a ser expresión de nuestros propios pensamientos y sentimientos; por ello las consideramos entrañables.
(Vargas, 2018: 17)

La academia sueca, para dar fuerza a este argumento, señala respecto a la obra de Bob Dylan que:

Su trabajo ha servido para que la música popular sea tenida en cuenta, ya que sus letras no eran una simple cantinela repetitiva. También se recompensa haber hecho a la literatura accesible para todo el mundo, pero a través de la música. Sus influencias literarias y vitales le sirvieron para incluir en sus versos un simbolismo y una profundidad que no se había visto hasta el momento.
(La Información, 2016).



De lo cotidiano a lo estético
Recuerdo que la primera vez que escuché la canción Blowi`n in thewind fue en la interpretación de Joan Báez, dueña de una voz cristalina, además de ser también compositora y una gran activista en los años locos de los sesentas. Después escuché la misma canción en la voz de su autor. Lo interesante es que Bob conoció a Joan en 1963 y se enamoró tanto de ella cuando la vio en televisión, y así lo cuenta el mismo Dylan en su Crónicas: “No paré de mirarla desde el primer momento en que la vi. No quería ni parpadear. Su suspiro me hacía suspirar. Y luego estaba su voz. Una voz que apartaba los malos espíritus. Cantaba con esa voz que te lleva directamente a Dios. Todo funcionaba perfectamente en ella”. (Dylan, 2016).
Dylan se había enamorado de una chica de origen mexicano, de ahí que su enamoramiento le condujo a cantar una nueva versión de la canción Spanish is the loving tongue y diez años después haría otra versión de este tema. Dicha canción se inspiró originalmente en un poema de Charles Badger Clark y posteriormente Billy Simon le pondría música convirtiéndola en canción.
Menciono esto antes de entrar de lleno a comentar el libro de Josías Vargas porque esta anécdota en la vida de Bob Dylan muestra cómo de lo vivencial, de lo cotidiano, se pasa a lo estético, entendiendo esta postura como la sensibilidad de las cosas cotidianas. Josías mismo señala esta característica del cantautor: “Dylan compone inspirado en su propia experiencia, pero lo que narra no son historias lineales, antes bien abstracciones emotivas que sonsaca de sus vivencias”. (Vargas, 2018:89). Mismas ideas que se resumen en lo que considero es una estética de lo cotidiano.
Con más de 37 álbumes, y una cantidad que, como lo escribe Josías: “Bob Dylan ha escrito muchas canciones. La compilación Lyrics 1962-2001 transcribe 352, a las que hay que agregar 10 del Modern Times (2006), 10 del Toge the rthroughlife (2009) y 10 del Tempest (2012). Esto suma poco menos de 400 temas, que agregados a los innumerables arreglos y versiones que ha hecho de canciones del dominio público y de otros autores, esta cantidad se incrementa considerablemente”. (Vargas, 2018: 17).
Canciones como Blowin in the wind, Knockin on Heavens Door, Hurricane, Things Have Changed, Don't Think Twice, It's All Right, entre muchas otras que constantemente se reinterpretan por grupos y bandas famosas.
Pero además de componer canciones, Bob Dylan ha estado publicando sus Crónicas, a manera de memorias. En sus crónicas muestra una cara oculta hasta entonces: la de un hombre respetuoso con aquellos que se han ganado su admiración a costa de hacerle frente. La palabra que más sobresale en sus memorias es la palabra admiración, que es un tributo a todo aquello que le abrió los ojos, que dejó huellas que quería seguir, que lo llevaban hasta las cimas que trataba de alcanzar. Por eso entre sus principales influencias literarias están sus ídolos Rudyard Kipling, George Bernard Shaw, Thomas Mann, Pearl S. Buck, Ernest Hemingway y Albert Camus. (Dylan, 2016:6). También leyó a Sófocles, Nicolás Gogol, Honorato de Balzac, Charles Dickens, Franz Kafka y William Faulkner. A poetas como Byron, Shelley, Longfellow y Poe. (Dylan, 2016:7).
Era muy conocido que Bob Dylan mencionara que varias de sus composiciones habían salido casi por pura inspiración, sin nada ordenado o premeditado, cosa que no es cierta. Le dedicaba mucha atención a sus canciones hasta que no salían como él quería.


Segundo apartado
Curiosamente, Josías, en su texto Mécsico siempre riel, escribe cómo surgió la idea de este volumen: “En realidad Bob Dylan tiene que ver muy poco con México. Más allá de las fugaces (conexiones) que desarrollo en este trabajo”. (Vargas, 2018:12). O sea, que las reflexiones de Josías en torno al vínculo de Bob Dylan surgen de una conexión muy delgada, sin embargo, cada uno de los ensayos nos muestra facetas del cantautor estadounidense, vistos con la lupa que solo Josías sabe manejar. Casi al final de su introducción, Josías nos comparte su propósito al escribir el libro: “…intentar descifrar los guiños que nos lanza desde su canciones no solo a nosotros, mexicanos aludidos, sino a todos lo largo del mundo entero que gustan de su música, quienes ahora tienen una noción y opinión de México en la que intervienen irremediablemente las apreciaciones que hace Dylan al respecto”. (Vargas, 2018:20).
En el prólogo de Josías a su texto, menciona que hay una tríada de metáforas recurrentes: “…son elementos que conforman el esqueleto, la médula y el cuerpo: alma, mente y corazón de su poética”. (Vargas, 2018:12).: el viento, la lluvia y el tren.


El viento
Josías escribe que aún las canciones en coautoría: “…no dejan de tener el aliento primordial, el aire creativo de Dylan: el viento”. (Vargas, 2018:104).
De manera más evidente es el ensayo sobre la melodía Viento caribeño, donde aparece en la tercera estrofa:
“Y esos vientos del Caribe, aún soplan desde Nassau hasta México, avivando las llamas en el horno del deseo”. (Vargas, 2018: 66).
Y Vargas escribe en su ensayo: “Primero el coro. Es lo principal en todas, pero más en esta. Es donde sale a relucir México en primera instancia, dándoles dirección y sentido a esos vientos caribeños que soplan desde las Bahamas hacia el occidente, avivando las llamas en el horno del deseo”. (Vargas, 2018:70). Y más adelante, recalca: “Aliento. Gran aliento al espíritu es lo que insufla este coro. Combustible para la lucha; reavivamiento”. (Vargas, 2018: 70) Para rematar su idea, Josías escribe: “Y Viento Caribeño es un himno de fe y esperanza cuyo coro alcanza dimensiones mesiánicas”. (Vargas, 2018:70).
No hay que olvidar que, en el tema del viento, está la famosísima canción de Dylan Blowin´in the wind, que resume toda una filosofía de la libertad y de la esperanza, así como de la denuncia: La respuesta está en el viento, y que sin duda fue inspiración ese viento de cambio, como también lo canta Scorpions en su Wind of changes.


La lluvia
El segundo elemento que destaca Josías en su obra es la lluvia.
En El blues del Pulgarcito se destaca la siguiente referencia al inicio de la estrofa: “Cuando estés perdido bajo la lluvia en Juárez”. Josías lo interpreta de la siguiente manera: “Estas notas previenen un ambiente sórdido y subterráneo: entretelones de humanidad entre cloacas y trastiendas del bajo mundo. Y la primera línea confirma con creces tales percepciones, poniéndole atmósfera y nombre a la melancolía y tristeza presentidas: ´Perdido en la lluvia en Juárez¨. Proyecta confusión y desolación en un paisaje donde la lluvia refrenda la hostilidad del medio al que se enfrenta”. (Vargas, 2018:26).
En la canción La chica de Bronwnsville, al inicio de la estrofa 16 inicia el verso: “Bueno, estoy en la cola bajo la lluvia, para ver una película de Gregory Peck”. Josías retoma versos antecedentes para explicar la situación del personaje: “´Me siento bien, pero esto no es decir gran cosa. Estaría mucho mejor si tú estuvieras conmigo para decirme cómo´. Esta desazón lo tiene ahora haciendo fila compulsivamente bajo la lluvia para ver otra película de Gregory Peck. No es la misma, pero decide permanecer en la línea porque así al menos podrá verlo a él, como queriendo encontrar en su nueva actuación retazos o reminiscencias de aquella expresión que tanto lo ha perseguido, en donde a punto de morir abogaba por la vida y la libertad de su propio asesino” (Vargas, 2018:116).


El tren
En la canción La chica de Brownsville, aparece al final de la tercera estrofa, el verso: “Tu recuerdo me persigue como un  tren en marcha”. Josías lo interpreta así: el personaje de Gregory Peck –o Bob Dylan, según Josías–: “Se dirige a una mujer ausente. Le comenta que no puede creer que habiendo vivido tanto tiempo juntos, estén tan lejos el uno del otro; le confiesa que su recuerdo lo persigue como un tren en marcha y va dibujando su perfil conforme avanzan las acciones”. (Vargas, 2018: 106).


Conclusiones y recomendaciones
Con estos fragmentos de análisis se pone de manifiesto cómo maneja Josías el bisturí del razonamiento y la reflexión, hace cortes precisos para encontrar en las entrañas de las cinco canciones las referencias a México, no obstante, como él mismo lo señala: “Aún cuando su mención es mínima, tangencial y circunstancial”. (Vargas, 2018:119). Lo atractivo de su lectura es que nos hace cómplices, como si fuéramos otros cirujanos o enfermeros que le ayudan y va mostrando todas sus elucubraciones en cada estrofa, en cada verso, donde muestra sus conocimientos que tienen que ver, desde datos poco conocidos de Bob Dylan,  hasta referencias de ciudades o lugares específicos, así como alusiones a personajes bíblicos, revolucionarios; también hace referencia a la mujeres que conoció y amó Bob Dylan, entre muchas otras curiosidades que hacen alusión a esa portada surrealista que enuncia de manera gráfica, por qué Bob Dylan es ese viento que busca y da respuestas, esa lluvia que representa la triste y cruda realidad que vive la gente de toda urbe, y el tren de vida que llevó que lo condujo por muchos lugares y que le permitió conocer a muchas personas.
Por lo anterior, solo me resta invitarlos a que compren y lean el libro de ensayos de Josías Vargas Vargas: Mécsico siempre riel. México en el imaginario poético de Bob Dylan. Gracias por su atención.


Dylan, Bob. (2016) Crónicas.
Julián Ruíz. (2017) El Mundo. De cuando Dylan y Joan Báez se amaban en español.




José Antonio García Pérez fue el primer autor de Chihuahua que escribió un libro de haikú, lo publicó la UACH, se llama Haikú: Bonsai de poesía. También uno de narrativa: Textiario: cuentos para entretener a la bestia que llevamos dentro. Es toda su vida profesor de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde también fue director.

miércoles, 18 de abril de 2018

José Antonio García Pérez. La zombi y el leproso


La zombi y el leproso



Por José Antonio García Pérez


Una tarde de horizonte sanguinolento se toparon una zombi y un leproso. Atracción abyecta a primera vista. Ella: el cuello quebrado y cabeza caída hacia su lado izquierdo, ofrecía cierta ternura… si no fuera por una oquedad ocular vacía. Él: un hombre joven con lepra. La ignorancia de su enfermedad lo llevó a la desidia, la desidia lo llevó a la apatía, su apatía lo llevó a la… enfermería, donde diariamente le tenían que estar cambiando las vendas. Las orejas y la nariz habían desaparecido, eso fue lo que atrajo a la mujer, eso y los enormes ojos azules llenos de asombro y de vergüenza. Él supuso que ella también era una leprosa al notar como se le caía la piel, el hueso del codo que salía, el dedo meñique de la mano derecha no tenía ya piel ni tejido, era puro hueso. Él sintió lindas caricias en su cuello, en sus brazos, pero cuando le ofreció sus todavía carnales y suculentos labios ella le mordió con voracidad, en cuestión de minutos se le despertó un insaciable apetito. Es más duro e incontrolable mantener el ayuno que iniciar un romance sin futuro. Roberto ya está dentro de ella… muy dentro.






José Antonio García Pérez fue el primer autor de Chihuahua que escribió un libro de haikú, lo publicó la UACH, se llama Haikú: Bonsai de poesía. También uno de narrativa: Textiario: cuentos para entretener a la bestia que llevamos dentro. Es toda su vida profesor de literatura en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde también fue director.