sábado, 31 de octubre de 2026

Días así / 07


Foto: JChM / 1994

Días así / 07

 

Por Mario Lugo

 

6.     Difuntos niños

 

Hoy recuerdo a nuestros angelitos. Nuestros seres queridos que partieron siendo niños. Recordarlos significa experimentar sentimientos encontrados. La ternura y alegría que nos hicieron sentir; sus risas inolvidables, los descubrimientos que vivimos a través de ellos cuando apenas lograban permanecer sentados, sus primeros pasos o sus palabras que apenas aprendían a balbucear. Y recordamos aquellos y aquellas que lograron sobrevivir más tiempo, sus juegos y la sorpresa de verlos crecer. Lo mejor de la vida. Entonces irrumpió la enfermedad, algún accidente y finalmente el terrible desprendimiento; más bien el desgarramiento inmisericorde y el dolor de la pérdida, el aturdimiento y la depresión en el pecho. Ay el dolor. Yo recuerdo a mi hermanito Benjamín y a mi hermanita Raquel y a mi hermana Cruz que murió ya mayor pero que, no sé por qué, me llega a la memoria solo cuando éramos niños; los tiempos de kinder y primaria cuando llevado de su mano infantil me enseñó sin saberlo la seguridad y plenitud que nos da el cobijo del amor fraternal. De cualquier manera, recordemos con agradecimiento a esos niños porque nos fue permitido disfrutarlos y amarlos. Aunque ese periodo haya sido tan breve. Pongámosles un altar en nuestras almas y depositemos ahí lo que a ellos tanto les gustaba. Ignorante e incierto ante la otredad los saludo con amor y me despido de ellos por esta fecha una vez más.

 


Mario Lugo estudió letras españolas en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Es autor de los libros Empezar a morir, El amor entre las ruinas, Fuentes Mares en tonos intermedios y Detén mis trémulas manos. Desde los años ochenta del siglo pasado escribe una columna de reseñas literarias llamada Armario, publicada en periódicos y revistas de Chihuahua.

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