viernes, 16 de octubre de 2026

Miradas

 

Miradas

 

Por Guadalupe Ángeles

 

La identidad como espejismo también podría explicar el síndrome del impostor, porque el temor de ser insuficiente es un espejismo a punto de disolverse porque no se han tenido los arrestos necesarios.

       Pienso en ese que creemos ser y cómo nos preocupamos por arroparlo, como si pasara demasiado frío fuera, deformar sus facciones y por tanto su personalidad.

       ¿Y si el que creemos que es otro, sí es otro? Sí queríamos que se supiera, los más recalcitrantes (o lo contrario), prefirieron quedarse a buen resguardo, ya preveían la crueldad, ¿alejarse de la crueldad puede llamarse cobardía?

      Fuimos todos, pero no todos fuimos privados de la libertad, no todos tenemos heridas recientes. Ello no impidió que nos mirásemos en el rostro distraído del joven elegido en el peor momento y llevado al instante tras el muro transparente.

      Lo vimos, porque ahora tenemos amigos que nos prestan su mirada y hubo tantas que es imposible no saber de qué lado está la inocencia.

      No fue espejismo. Su identidad quedó fijada en los hechos que todos vimos, incluso los que no tuvieron problemas para respirar o para ver, luego del hecho innegable.

      Repartiríamos prudencia si ello fuera útil; lo que sí lo es y también nos fue dado ver en abundancia, es la generosidad de quienes se atrevieron a caminar por las calles, esas precisamente, esa mañana, luego tarde, en la que la indignación tuvo más razones, como si más necesitara.

 


Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009) y No es luz, mas enceguece (2023). Ha colaborado en Ágora, El Financiero, El Informador, El Occidental, La Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y Espéculo. Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.

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