Rosita Arenas: el regreso de una estrella que nunca perdió su brillo
Por Marco Benavides
Hay actores
que abandonan los escenarios y desaparecen. Otros permanecen suspendidos en una
especie de limbo, habitando silenciosamente los márgenes de la memoria
colectiva. Durante más de tres décadas, Rosita Arenas sintió que le había
ocurrido lo segundo.
Tras
retirarse de la vida artística en 1994, la actriz llegó a describir su
situación con una frase tan dolorosa como elocuente: Se encontraba "metida
en el sótano". No era una referencia física, sino emocional. Hablaba del
lugar donde la industria suele relegar a quienes alguna vez la engrandecieron.
Un espacio donde el aplauso se convierte en eco y los reflectores se apagan.
Pero la
historia tiene una curiosa tendencia a corregir ciertas injusticias.
El pasado
23 de septiembre de 2026, Rosita Arenas recorrió las instalaciones de la
Academia Mexicana de Artes y Ciencias Cinematográficas para visitar la
exposición Su vida al cielo: Actrices en la obra cinematográfica de Luis
Buñuel. No era una visitante cualquiera. Ella misma forma parte de esa
historia.
En 1953
protagonizó El bruto, una de las películas más reconocidas del célebre
cineasta español-mexicano. Aquella producción consolidó una carrera que apenas
comenzaba a desplegarse y que terminaría convirtiéndola en una figura
imprescindible del cine nacional.
Nacida en
Caracas, Venezuela, el 19 de agosto de 1933, pero criada y registrada en
México, Rosita llegó a la pantalla grande siendo apenas una adolescente. Con
solo dieciséis años debutó en Anacleto se divorcia, filme estrenado en
1950 que marcó el inicio de una trayectoria extraordinaria.
Durante la
década de los cincuenta se convirtió en un rostro familiar para el público
mexicano. Participó en títulos tan populares como ¿Qué te ha dado esa mujer?,
Mi campeón, La hija del ministro, El señor fotógrafo y El
médico de las locas, entre muchas otras producciones que hoy forman parte
del patrimonio cultural de la cinematografía mexicana.
Sin
embargo, existe una faceta de su carrera que merece especial atención.
Mucho antes
de que Hollywood popularizara el concepto de las llamadas scream queens,
Rosita Arenas ya era una de las grandes figuras femeninas del cine fantástico y
de terror en habla hispana. Su presencia elegante, combinada con una notable
fuerza interpretativa, la convirtió en una referencia del género.
Las míticas
cintas La momia azteca, La maldición de la momia azteca y La
momia azteca contra el robot humano ayudaron a cimentar una leyenda que
continuaría en películas como El espejo de la bruja y La maldición de
la Llorona. Gracias a estas producciones, el público y la crítica
terminaron reconociéndola como una auténtica "reina del grito",
título reservado para aquellas actrices cuya imagen queda inevitablemente
asociada a los miedos, monstruos y fantasmas de toda una generación.
Pero el
tiempo, que suele ser despiadado con las estrellas, también puede ser generoso.
A sus 93
años, Rosita Arenas continúa proyectando la misma elegancia que la distinguió
durante su juventud. Su porte no parece pertenecer únicamente a una mujer, sino
a una época entera del cine mexicano, una época de estudios cinematográficos,
grandes historias y figuras inolvidables.
Por ello
resulta especialmente significativo que la Academia Mexicana de Artes y
Ciencias Cinematográficas le otorgue el próximo 3 de octubre el Ariel de Oro,
máximo reconocimiento honorífico que concede la institución. Más que un premio
individual, el homenaje representa un acto de memoria cultural. Es la
confirmación de que ciertas trayectorias no pueden permanecer indefinidamente
ocultas en el sótano del olvido.
Rosita
Arenas regresa al centro de la escena cuando ya no tiene nada que demostrar. Su
legado estaba ahí desde hace décadas, aguardando ser redescubierto. Quizá esa
sea la verdadera lección de esta historia: las grandes estrellas no
desaparecen. A veces simplemente esperan a que la memoria vuelva a encender la
luz.
Marco
Benavides, 29 septiembre 2026
Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua. Es autor del libro Un marco crítico / relatos.

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