lunes, 2 de noviembre de 2026

El chalán de John Reed


 El chalán de John Reed

 

Por Carlos Gallegos

 

Dice Bob Dylan que lo mejor que le ha pasado en la vida ha sido trabajar en lo que lo hace feliz.

Lo mismo digo, y seguramente lo mismo dirán muchos.

Trabajar en lo que nos hace felices.

Qué fortuna, qué bendición de Dios recibir ese regalo.

Dimensione lo contrario: trabajar en algo por obligación o necesidad.

Dimensione la gran diferencia.

En mi niñez, en mi juventud, esa era mi gran meta: que Dios me hiciera el milagro de trabajar en algo que me hiciera feliz.

Y aunque se tardó un poco, o un mucho, de acuerdo a sus tiempos, que no son los nuestros, me lo concedió y en qué medida: ser cronista de Delicias es el trabajo que más he amado.

Aunque, la verdad, ser cronista de Delicias no fue lo primero que le pedí.

Mi primera petición fue que me hiciera retroceder en los siglos para ser el cronista de Jesús.

Para escribir su nacimiento, ser testigo de su crecimiento, estar en las Bodas de Canáan, aunque fuera sin invitación; escuchar el sermón de la montaña, saborear uno de los peces multiplicados con un mendrugo de pan bien tostado, gozar  la calma en la tempestad, atestiguar sus curaciones milagrosas,

la sanación del ciego de nacimiento,

la curación de los 10 leprosos,

la cura del paralítico de Cafarnaum,

la resurrección del  hijo Jairo,

de la hija de la viuda de Naim,

la liberación del hombre poseído por demonios.

Me hubiera gustado convivir unos días con Martha y María de Betania, las hermanas de Lázaro, luego del prodigio de su resurrección después de cuatro días de muerto. Entrevistar a María y a Juan al pie de la cruz, ser testigo de cuando el ángel retiró la roca de la tumba del Salvador, ver la cara de  los apóstoles cuando se lo encontraron revivido.

Como segunda opción me hubiera gustado decirle adiós con el dedo corazón de la mano derecha al viejo infame de don Porfirio cuando iba de huida en el Ipiranga luego de esclavizar a México durante 35 años, o de perdida ser el chalán de John Reed cuando entrevistó a Francisco Villa y Abraham González, o cubrir una de las cargas de las caballerías villistas.

Ser el cronista del día que se trazó Delicias bajo la inspiración de la Rosa de los Vientos. Darle un respetuoso abrazo a don Carlos Blake y otro al más anónimo de los fundadores por haber fundado Delicias, nuestro  Delicias, la casa grande de tantos  beduinos caminantes que en su suelo árido encontraron, encontramos nuestras casa, nuestro cielo  y nuestra tumba.

 


Carlos Gallegos Pérez es licenciado en comunicación por la UNAM, licenciado en periodismo por la UACH. Fue coordinador de comunicación social de la UACH, así como también fue coordinador de comunicación social en Gobierno del Estado, ganador del Premio Chihuahua de Literatura y del Premio Nacional INBA Novela de Testimonio. Autor de varios libros, actualmente es cronista de la ciudad en Ciudad Delicias.

No hay comentarios:

Publicar un comentario