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jueves, 22 de febrero de 2024

Los nombres. Luis Fernando Rangel

Los nombres

 

 

Por Luis Fernando Rangel

 

 

—De las hijas de don Espiridión, la más bonita es-Panta.

—Nombre, pues si la más bonita espanta, ¿cómo estarán las otras?

Así decía mi abuelito Pascual. Es que allá en el rancho todos se llamaban así. Medio raro. Pantaleona se llamaba la muchacha. Pero dicen que sí era guapa ¿Te imaginas? Por eso le decían Panta. Si el nombre lo tenía feo, al menos lo demás lo tenía bonito. Es más, ¿a que ni sabes cómo se llamaba mi abuelita? María Cleofas. Pero dice mi padrino el Güero que se cambió el nombre, se dejó nomás el María. Quién sabe si sea cierto, pero ya ves cómo eran las cosas antes. Uno llegaba a un lado, decía las cosas y ya, se daban por hecho. Cuando se mudaron de Satevó a Velardeña, o a San Antonio no me acuerdo bien, llegó y se presentó: María Mendoza, mucho gusto. Hasta había una cantante famosa que se llama así. Pero el Cleofas lo dejó en Satevó y, pues, yo ya nunca escuché que nadie le dijera así.

Es como tu abuelito Lolo, cuando mijo Braulio le llevó a Pepe, para presentarlo, ¿te acuerdas? Bueno, igual y no, porque estabas muy niño. Pero era cuando tenía el rancho allá rumbo a San Diego de Alcalá. Braulio llegó y le dijo: mire, abuelito, aquí está mijo, se llama José Manuel. Se llamaba José por el abuelito de Susana y Manuel por mi papá. Y Lolo le dijo: ay mijo, le hubiera puesto como mi abuelito. Y Braulio le preguntó: ¿pues cómo se llamaba su abuelito? Y él le dijo: Saturnino. Braulio nomás se estaba riendo, el condenado. ¿Te imaginas? ¿Cómo le iba a poner Saturnino? Aunque el papá de Lolo se llamaba Ignacio, ese nombre sí está bonito. Me gusta cómo suenan los nombres. Dolores Rangel e Ignacio Rangel. Jacobo era el otro abuelito. Ah, pues tu papá sí te contó de él, era el viejito que parecía santoclós: la barba larga larga y canoso, así, bien blanco.

Tú te llamas Luis Fernando por Ramón, porque cuando estaba embarazada le pregunté a mijo, tenía como tres o cuatro años, y me dijo que Luis Fernando. Y me gustó. Yo creo que lo escuchó en la novela.

Ramón se iba a llamar Candelario, como tu abuelito ‒el papá de Andreita‒. Le decían don Cande. Fíjate, de saber que a Ramón le iba a gustar el nombre, se lo dejo. Los dos nacieron el dos de febrero, pero te pareces más tú a él que Ramón. Bien raro, como que la sangre llama. Cuando estabas niño y te ponías a escuchar música en la sala, que te acostabas a un lado de la grabadora y ponías los casetes, decía mi viejo: mira, vieja, se ve igualito a mi abuelito.

En el pueblo había nombres raros, aunque también casi todos tenían apodos. De algunos ni me acuerdo el nombre, nomás el apodo. Pues ya ves tu papá, que le decían el Canica. Primero que porque estaba muy ojón y tenía los ojos de color, como las canicas a las que les decían “ojos de gato”, y luego que porque era muy bueno para jugar canicas. Pues qué más iban a hacer, sino jugar. A tu tío Daniel le decían el Guache, porque era rebueno para jugar a las guachas. Ahí los dos se hacían compañía cuando Lolo y Andrea no estaban. Y pues de mis hermanos, a Martín le decían el Tubo, porque era rebueno para jugar béisbol y decían que pegaba con tubo, pero ya ni picha ni cacha ni deja batear; a Cornelio le decían La Leona, quién sabe por qué. Y pues está el Camión, el Caimán, el Comelonches porque les robaba la comida a los primos en el recreo, la Araña, el Pussí porque ese nomás decía eso, le preguntaban algo y decía pus sí, el Fantasma, el Pinto. Quién sabe que otros apodos habría. Porque mi papá a veces nomás mentaba: no, pues dicen que el finado Rodríguez dejó muchos problemas. Y mi mamá le preguntaba: ¿quién? Y él le decía: pos el Gato. Y ya mi mamá decía: Ah, sí. Pero así nos perdíamos, entre nombres y apodos.

 

 

 

Luis Fernando Rangel escritor y editor, licenciado en letras españolas por la UACH. Autor de los libros Cuando nuestros huesos sean fósiles, Nombre de piedra, La marcha de las hormigas/The March of the Ants, Corridos de caballos y Dibujar el fin del mundo. Ha recibido algunas distinciones como el II Premio Internacional de Poesía Nueva York Poetry Press en 2021, los Juegos Florales de Lagos de Moreno en el área de cuento en 2021, el IV Premio Nacional de Poesía Germán List Arzubide en 2020 y el Premio Estatal de Poesía Joven Rogelio Treviño en 2017. Textos suyos han sido traducidos al inglés y al italiano y aparecen en publicaciones de México, Ecuador, Colombia, Argentina, Chile y Estados Unidos. Es cofundador y director editorial de Sangre ediciones; y fundador y director general de la revista Fósforo. Literatura en breve. Actualmente es jefe de Unidad Editorial en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH y editor responsable de la revista Metamorfosis.

viernes, 9 de febrero de 2024

Seis versiones del cielo. Luis Fernando Rangel

Seis versiones del cielo

 

 

Por Luis Fernando Rangel

 

 

 

 

1

La tarde en que a Lucas, el hombre más acaudalado del pueblo, le dijeron que era más fácil que un camello entrara por el ojo de una aguja a que un rico entrara al reino de los cielos, mandó traer un millar de estos animales y los formó en fila. Luego, con ayuda de sus sirvientes, comenzó a desenredarlos en finos hilos con los que mandó tejer las ropas que usaría el día de su funeral.

—Con un traje de camello —pensó—, entraré.

 

 

 

2

Cuando a Leonardo, el artista del pueblo, el cura le encargó hacer una nueva pintura para la iglesia, Leonardo entregó un autorretrato. Recordó que él había sido hecho a imagen y semejanza del Creador.

 

 

 

 

3

Cada vez que a don Pedro le ofrecían pan y vino, él sacudía la cabeza negando. Agradecía el gesto, pero prefería estar ligero para la hora de la asunción.

 

 

 

 

4

Al séptimo día de la creación, Dios descansó y por fin tuvo tiempo de preguntarse: ¿de dónde vengo?

 

 

 

5

El día que los reyes magos vieron el cielo despejado, supieron que el mesías había muerto.

 

 

 

 

6

Desde que mi madre me dijo que la luna menguante era la pestaña de Dios, lo imaginé tan inmenso que me dio miedo volver a mirar el cielo.

 

 

 

Luis Fernando Rangel escritor y editor, licenciado en letras españolas por la UACH. Autor de los libros Cuando nuestros huesos sean fósiles, Nombre de piedra, La marcha de las hormigas/The March of the Ants, Corridos de caballos y Dibujar el fin del mundo. Ha recibido algunas distinciones como el II Premio Internacional de Poesía Nueva York Poetry Press en 2021, los Juegos Florales de Lagos de Moreno en el área de cuento en 2021, el IV Premio Nacional de Poesía Germán List Arzubide en 2020 y el Premio Estatal de Poesía Joven Rogelio Treviño en 2017. Textos suyos han sido traducidos al inglés y al italiano y aparecen en publicaciones de México, Ecuador, Colombia, Argentina, Chile y Estados Unidos. Es cofundador y director editorial de Sangre ediciones; y fundador y director general de la revista Fósforo. Literatura en breve. Actualmente es jefe de Unidad Editorial en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH y editor responsable de la revista Metamorfosis.

viernes, 17 de septiembre de 2021

Luis Fernando Rangel. Utilidad de la poesía

 

v/ lfr

Utilidad de la poesía

 

 

Por Luis Fernando Rangel

 

 

Fortuna

 

Guardo en el escritorio

una hoja en blanco

para los poemas

con los que habré de ganar

o no

algún premio.

 

 

 

 

Utilidad de la poesía

 

Este poema,

en realidad,

no llega a ningún lado:

no tiene pies.

 

Este poema,

en realidad,

no dice nada:

no tiene boca.

 




Luis Fernando Rangel es licenciado en letras españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Actualmente es Jefe de Unidad Editorial en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH, donde es editor responsable de la revista Metamorfosis y conductor del programa radiofónico El Pensador en Radio Universidad. Es autor de los libros Hotel Sputnik, Conversación de dos gatos, Poemas para un Lugar Común, Dibujar el fin del mundo y Los líricamente desmadrados. En 2019 coordinó el taller de poesía y la antología No haremos obra perdurable. Recientemente obtuvo el IV Premio Nacional de Poesía Germán List Arzubide con la obra Corridos de caballos.

viernes, 10 de septiembre de 2021

Luis Fernando Rangel. Tercer corrido de caballos

 

v/ lfr

Tercer corrido de caballos

 

 

Por Luis Fernando Rangel

 

 

un caballo galopa

sobre las letras de una canción

que no sé cantar

 

¿cómo contar la historia

del día en que papá murió

y dijo que un caballo negro

se acercaba?

 

¿cómo decir que el caballo negro

se fue al norte y se perdió a lo lejos

donde tierra y cielo y mar

son la misma cosa?

 

un caballo galopa

y el golpe

de la herradura

contra el suelo

y del caballo dando tumbos

retumba

en mi memoria

y me hace pensar en tambores

y en las canciones que algún día

cantaré

frente a su tumba

 




Luis Fernando Rangel es licenciado en letras españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Actualmente es Jefe de Unidad Editorial en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH, donde es editor responsable de la revista Metamorfosis y conductor del programa radiofónico El Pensador en Radio Universidad. Es autor de los libros Hotel Sputnik, Conversación de dos gatos, Poemas para un Lugar Común, Dibujar el fin del mundo y Los líricamente desmadrados. En 2019 coordinó el taller de poesía y la antología No haremos obra perdurable. Recientemente obtuvo el IV Premio Nacional de Poesía Germán List Arzubide con la obra Corridos de caballos.

viernes, 3 de septiembre de 2021

Luis Fernando Rangel. Segundo corrido de caballos

 

v/ lfr

Segundo corrido de caballos

 

 

Por Luis Fernando Rangel

 

 

papá viajaba todos los días

montado en un caballo con huesos de metal:

el aceite fluía por sus entrañas

y desde lo más profundo de su engranes

la enfermedad se expulsaba como una flema negra

tan oscura y espesa como la maldición primigenia

que se arrastra de generación en generación

 

por eso en la sangre de papá corrían ríos de metal

y en sus pulmones la arena se cristalizaba

formando monumentales rosas vítreas

 

papá era minero

y respiró las esquirlas de la piedra

hasta morir

 

me heredó el dolor en el pecho

como certeza de la muerte

y el llanto que nunca derramó

sobre la tumba de mi abuelo

 

pero eso

en este momento

no importa

 

importa decir que viajaba en un caballo sin herraduras

que galopaba por la imaginación de mi hermano

y por la llanura más limpia del sueño

 

 

mamá lo esperaba en la casa

y papá sentía el viento moldear su rostro

 

a Calcetín no le gustaba la velocidad

y a mí siempre me ha dado miedo el viento

 

sin saber

compartíamos el mismo temor

que amaga con la caída de mi padre

y con el temor a las ruedas

porque las motocicletas

     dice mamá

tampoco son seguras

 

de ahora en adelante

el galope de Calcetín resonará en la memoria

de la sangre

 

Calcetín tendrá que llevar herraduras

 

 

caballo de patas blancas

con herraduras de acero

hoy vas a brincar las trancas

antes que salga el lucero

y vas a llevar en ancas

a la mujer que yo quiero[1]

 

 

papá no se robó a mamá en un caballo

pero la llevó a conocer la ciudad en su motocicleta

 

no hubo una cabalgata al horizonte

ni una serenata

pero hubo otras canciones

 

mi padre siempre cantó a lomo de Calcetín

y después encendió la radio en todos sus automóviles

para nunca olvidar las canciones de amor

 




Luis Fernando Rangel es licenciado en letras españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Actualmente es Jefe de Unidad Editorial en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH, donde es editor responsable de la revista Metamorfosis y conductor del programa radiofónico El Pensador en Radio Universidad. Es autor de los libros Hotel Sputnik, Conversación de dos gatos, Poemas para un Lugar Común, Dibujar el fin del mundo y Los líricamente desmadrados. En 2019 coordinó el taller de poesía y la antología No haremos obra perdurable. Recientemente obtuvo el IV Premio Nacional de Poesía Germán List Arzubide con la obra Corridos de caballos.



[1] Corrido “Caballo de patas blancas”, interpretado por Antonio Aguilar.

viernes, 27 de agosto de 2021

Luis Fernando Rangel. La gran ausencia

 

v/ lfr

La gran ausencia

 

 

Por Luis Fernando Rangel

 

 

1

El hombre salió de la mano del creador:

vientre de mujer madura,

para enfrentarse a la gran ausencia,

el pecado sin cometer

y a la manzana podrida.

 

Salió para soltar las palabras

que frágilmente cayeron

como un perdón.

 

Vientre cósmico.

Dedo creador.

 

Se encontró solo

e intuyó su naturaleza de humo,

vestigios que por aliento

tuvo algún Dios de fuego.

Dios ardiente de llama viva.

Por eso, el hombre arde

a su imagen y semejanza.

 

 

2

La lluvia cae como un recuerdo

de la fragilidad y finitud del hombre.

 

Nos golpea la cabeza

para hacernos mirar arriba.

El universo siempre estará ahí.

 

Por eso la lluvia es fuerte e infinita:

puede dejar de caer,

pero no se acaba.

 

 

3

Del hombre solo quedará polvo

y una que otra cruz

perdida en el camino.

 

 

4

El llanto del hombre

es un torrente para las hormigas.

Rompe las filas perfectas

con las que van en procesión

por el sagrado camino.

 

¡Pobres de ellas!

Cae la gota y mueren.

Se ahogan en el lodo

con el que Dios, de niño,

jugó a crearnos.

 

Nosotros también parecemos hormigas:

caminamos cargando nuestro peso,

una cruz a la que llamamos muerte.

 

Vamos en procesión

bajo el calo de un sol salvaje,

y es que el Todopoderoso

sostiene para quemarnos una lupa.

 

Dios llora la muerte de las hormigas

y nosotros, la nuestra.

 




Luis Fernando Rangel es licenciado en letras españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua. Actualmente es Jefe de Unidad Editorial en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH, donde es editor responsable de la revista Metamorfosis y conductor del programa radiofónico El Pensador en Radio Universidad. Es autor de los libros Hotel Sputnik, Conversación de dos gatos, Poemas para un Lugar Común, Dibujar el fin del mundo y Los líricamente desmadrados. En 2019 coordinó el taller de poesía y la antología No haremos obra perdurable. Recientemente obtuvo el IV Premio Nacional de Poesía Germán List Arzubide con la obra Corridos de caballos.