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sábado, 12 de julio de 2025

El Profe Becerra

 


El Profe Becerra

 

Por Alberto Heredia Castillo

 

Cuando estaba en la secundaria, el profe Becerra era de Biología debió haber tenido menos de treinta años. no me dio clases, pero me fijé en él cuando en 1961 o 62 lo escuché en un mitin sobre la defensa de Cuba y su revolución amenazada por los yankis, en la Plaza de Armas, rumbo al cine Alcázar.

Éramos menos de cincuenta personas, pero el profe disertaba sobre la revolución y el valor de sus combatientes encabezados por Fidel y el Che en forma elocuente y mi atención fue tal que no me di cuenta que hubo un incidente. Recuerdo a la familia Rosas, la mamá, Reynaldo, Renato y la hermana, que eran del PCM, como asistentes a ese mitin.

En ese tiempo ya había leído sobre socialismo con un libro de unos franceses y con el Manifiesto del Partido Comunista de Marx y Engels. También sobre la Revolución cubana en la revista Life que había en la Biblioteca de la Normal. Leía sobre la guerra de EEUU en Vietnam. Para ese tiempo empecé a militar en la UGOCM y de alguna manera en el PPS, cercano al criterio de la lucha armada de Arturo Gámiz, Pablo Gómez y su hermano, el profe Raúl y Oscar González Eguiarte entre otros.

El profe Becerra me dio clase de psicología de anormales (hoy no aceptado ese término), en sexto. Una buena clase, que era más que todo una conferencia informada. Ya nos advertía de que el término no era el más acertado, porque todos los casos tenían habilidades especiales.

Cuando ya era yo profesor en el medio rural, dejé de ver al profe Becerra.

A inicios de la década de los setenta, al involucrarme en una organización clandestina, dejé de simpatizar con él y con el PCM, por su política en contra de la lucha armada. Lo volví a encontrar en 1972 con la fundación de la Colonia Genaro Vázquez Rojas, junto a los maestros Esteban López Solís (muy radical), José Luis Aguayo y Bernardo Torres (miembros del PCM), Sabino Chavarría, mi compañero de aventuras, un estudiante de preparatoria, Arnoldo Ordoñez, y otros maestros y estudiantes.

Becerra dirigía estatalmente el PCM. Nos dio todo su apoyo en gestiones y asesoramiento político. Aunque yo no pertenecía al partido, me invitaron a algunas reuniones y escuché de nuevo su elocuencia y la claridad de la teoría política de izquierda. Durante esa década, impulsó como dirigente estatal, la creación de frentes inquilinarios y colonias populares en Cuauhtémoc, Delicias, Jiménez, Parral y Chihuahua. En 1979 llegó al Congreso de la Unión como diputado federal junto a Arnoldo Martínez Verdugo, Pablo Gómez Álvarez y Gerardo Unzueta, Othón Salazar, Alejandro Gazcón Mercado, Gilberto Rincón Gallardo y Danzós Palomino.

Fue por años parte del Comité Central del PCM, posteriormente del PSUM. Llegó a ser parte del equipo que acompañó al ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas como candidato a la Presidencia de la República.

En 1986 fue candidato a gobernador del estado por el PSU. En 1992 llegó al Congreso del Estado como diputado por el naciente PRD.

Hablar de Toño Becerra es hablar de un referente de la política del estado de Chihuahua. A sus 92 ha dejado de verse en las redes sociales. Recuerdo las últimas veces que lo vi con Francisco Javier Pizarro en las cápsulas de Reflexiones de hace algunos años.

Dos libros se han escrito sobre su vida, uno de Jesús Vargas y otro de Javier Contreras. Ambos lo describen bien. Honor a quien honor merece.

 


Alberto Heredia Castillo nació en Chihuahua el 2 de julio de 1945. Escuela José Ma Mari 138 y Colegio Patria, la primaria, Benemérita Escuela Normal del Estado, Normal Superior José E Medrano. CCHEP. PCM. PSUM. PRD. Morena. Jubilado.

jueves, 9 de enero de 2025

El taxista Juan Cereceres


 

El taxista Juan Cereceres

 

Por Alberto Heredia Castillo

 

En dos ocasiones diferentes tuve necesidad de viajar a la ciudad de Cuauhtémoc, y casi siempre me fijaba en una placa frente al Rancho de Prieto, una loma con arroyo donde se encontró el cuerpo de un taxista asesinado a mediados de los años cincuenta. Fue señalando como responsable al entonces gobernador del estado, Oscar Soto Máynez.

El caso fue muy famoso y movió miles de personas en Chihuahua, en Parral y en Juárez, pues el movimiento contra el gobernador tenía ya tiempo y el expediente era grueso.

Al final el gobernador fue depuesto, pero el asesinato quedó sin ser esclarecido.

Yo estaba en la primaria José María Mari número 138 y también sufrimos porque nuestra escuela fue vendida. Nos mandaron a un nuevo plantel, a donde ya no ingresé al sexto grado, pues me matricularon en el naciente Colegio Patria.

Recuerdo que años antes, en mi barrio había un comité de Mejoras materiales que presidía mi papá y que casi todos los sábados realizaba bailes en la escuela José Dolores Palomino (la antigua, no la que conocemos). Yo duraba despierto, jugando en el patio de mi casa haciendo carreteras hasta que mi mamá me llamaba para dormir. Según escuchaba platicar a los grandes, el gobernador asistía a casi todos los bailes y cooperaba en un ánfora donde cooperaban todos los que querían un distintivo para poder bailar y dedicar canciones. Decían que en el barrio tuvo dos novias, las más bonitas adolescentes que asistían a los bailes, así tenía en cada barrio donde había comité de mejoras, comentaban.

Soto Máynez tomaba mucho, según se decía en las pláticas de los mayores, y luego invitaba a los comités a banquetes donde departía con los representantes de colonias y barrios. Era muy popular. Ya de adulto leí que el gobernador fue muy corrupto y que presumía de su amistad con Miguel Alemán, con quien compartió estudios en la ciudad de México. Por eso el gran movimiento en su contra, encabezado por Lázaro Villarreal, máximo dirigente de la masonería en el estado y exitoso empresario.

Sobre el taxista Juan Cereceres se han contado dos versiones diferentes: una dice que murió por salvar a la mesera de un café cuando un pistolero la maltrataba. La otra cuenta que fue contratado por uno de los guaruras del gobernador para recoger una o dos veces por semana a una hermosa mujer para llevarla hasta donde su enamorado la esperaba. Al parecer la mujer se enamoró del taxista, y eso causó su desaparición y su muerte.

Cuando Soto Máynez fue obligado a renunciar, le sustituyó un general llamado Jesús Lozoya Solís y de él se decía que era igual que el anterior, y por eso vendió nuestra escuela, que le recortó el presupuesto a la universidad y que tenía negocios turbios con el manejo de medicinas, pues era médico militar, abuelo de Emilio Lozoya Austin, el acusado de recibir millones de la constructora Odebretch cuando fue director de Pemex.

Hay una trama en la historia del estado y del país que ocupa muchos libros y ríos de tinta, esta de Cereceres y soto Máynez es apenas una de ellas.

 


Alberto Heredia Castillo nació en Chihuahua el 2 de julio de 1945. Escuela José Ma Mari 138 y Colegio Patria, la primaria, Benemérita Escuela Normal del Estado, Normal Superior José E Medrano. CCHEP. PCM. PSUM. PRD. Morena. Jubilado.