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miércoles, 22 de octubre de 2025

Halloween today


 Diseño de la imagen: Rubén Rey

Halloween today

 

Por Rubén Rey

 

Posiblemente lo más hermoso de las fiestas de Halloween es el surrealismo que las envuelve: un Spider-Man tirado en el piso, pedísimo. Un Shrek dándole un fajezote olímpico a una princesa Aurora mientras una Korra se agarra las chichis viéndolos. Algún afortunado Shaggy en la esquina ya se sacó el pito y Mario Bros se está dando un pasezote en la mesa de la sala mientras alguna enfermera se la está mamando. Un agente Smith desmadró el lavabo del baño.

 


Rubén Rey es licenciado en ciencias de la comunicación, egresado de la Universidad Regional del Norte y tiene una maestría en comercio por el Tecnológico de Chihuahua. Es doctor en humanidades por la UACH. Escritor comercial y científico.

martes, 8 de mayo de 2018

Rubén Rey. Abdón al fin era feliz



Abdón al fin era feliz

Por Rubén Rey

En la madrugada, poco antes de que saliera el sol. La luz del astro rey hubiera espantado a la criatura que residía en él. En sus venas, en su sangre.
Desde hacía unos días, todo lo que olía apestaba insoportablemente. Luego, las canciones que reproducía su aparato de música venían acompañadas de palabras nuevas. No, no eran mensajes subliminales ni voces en su cabeza. Eran sonidos o letras que acompañaban sus tonadas favoritas. Como si siempre hubieran estado ahí, y apenas ahora las escuchara.
Abdón, mis amigos, volvía a sonreír, luego de semanas sin hacerlo. Antes de volver a ser feliz, se sonreía a sí mismo, hundiendo con cariño el filo de la daga que se había comprado.
Frus...
tra...
do.
Decía, cada que se clavaba la daga, cada que sonreía.
Frus...
tra...
ción.
Luego, con tristeza, se detenía y dejaba de sonreír. La idea era un ensayo solamente, no culminar el acto como tal. Morir de a poquito.
"Deja que fluyan las cosas", "dale tiempo al tiempo", le decían. Odiaba cuando decían eso.
Por eso, en la madrugada del domingo, Abdón decidió volver a ser feliz.
No quería que lo siguieran viendo, así que les sacó los ojos.
Sus gritos lo desesperaban. Los hizo callar, degollándolos.
El burdo y grosero movimiento de los moribundos lo deprimía. Clavó la hoja de su felicidad en el pecho de ellos, ahogando el latir.
Silencio.
¡Abdón volvía a sonreír! Y la sangre nunca antes había sido tan tibia. Escóndete en ella, Abdón, ¡que nadie te encuentre!
[A Rubén Rey ya nos lo tienen bloqueado 8 de cada 10 psiquiatras, aunque es muy buen perro en realidad. Forma parte de la impía trinidad que fundó la revista Lux, autonombrándose director editorial mientras los otros dos dormían. Según él, quiere estudiar un doctorado para disfrutar en su totalidad ser un don nadie ya que lo termine. Deseémosle suerte y un yate al pobrecito.]




Rubén Rey es licenciado en ciencias de la comunicación, egresado de la Universidad Regional del Norte y tiene una maestría en comercio por el Tecnológico de Comercio. Sus andanzas lo han llevado a través de World Wildlife Fund, la Asociación Municipal de Muay-Thai y el Instituto Estatal Electoral. Ha sido locutor, corrector de estilo, articulista y escritor y editor de la revista Exprés. Fundó y dirige la revista Lux.

sábado, 9 de diciembre de 2017

Rubén Rey. Doble u. A.

Doble u. A.


Por Rubén Rey


Existe dificultad en tu ausencia,
dificultad imposible para el que inhala vida, inconcebible para el cuerdo que piensa o el sabio que medita.
Sí: se tiene que estar medio loco para no envenenar la bebida que es tu copa. Se debe saber reír a carcajadas y olvidar el tiempo y el llanto.
En una noche, fueron tres manifestaciones espléndidas en forma de agua y oscuridad. Nos contamos tres secretos que ya sospechábamos,
y entre tantas respuestas, la máxima verdad fue revelada tres veces.
La primera fue en un tímido juego que terminó en dos cuerpos agonizantes, uno sobre otro.
Fue poco lo que pude contenerte; al parecer, prefieres tener presas que ser depredada.
Cautelosa, me dejas reconocer espacios ya visitados entre paredes tuyas.
Cruel y voraz, cierras tus muros para impedir mi escapatoria.
Fuiste castigo, tormento. Flagelación de dos esclavos: uno le pertenecía al otro. Dueños y esclavos a la vez.
Se derrama cielo líquido que procuras para ti.
Luego, calma.
Breve tregua que acordamos entre sudor y saliva.
Pero eres tirana y la paz existe breve en ti. Puedo sentirlo una vez más en tus muros que respiran con vida propia. El castigo regresa;
 lo infringes dominando.
No importa el cansancio, nada te detiene hasta que logras tu objetivo: más cielo sin poseedora. Lo bebes para adueñarte de él, dando breve espacio para preparar el último castigo.
Sin más paredes que tus propias manos,
destrozas tacto a tacto al prisionero que secuestraste.
Más lo castigas hasta obtener directamente el cielo tan buscado.
Ahora te cubre.
Es tu manto celestial.
Cielo en ti. Infierno en mí.






Rubén Rey es licenciado en ciencias de la comunicación, egresado de la Universidad Regional del Norte. Sus andanzas lo han llevado a través de World Wildlife Fund, la Asociación Municipal de Muay-Thai y el Instituto Estatal Electoral. Ha sido locutor, corrector de estilo, articulista y escritor y editor de la revista Exprés. Actualmente escribe textos de publicidad para una empresa de mercadotecnia.

lunes, 11 de enero de 2016

Rubén Rey: Coleccionista 0

Coleccionista 0


Por Rubén Rey


Luis Francisco tenía cáncer, de los que matan. Ni para qué buscarle más: seis doctores no podrían estar equivocados y menos cuando los emolumentos de la mitad de tres de ellos eran en dólares.

31 años no tan bien vividos tenía el solemne joven no tan joven, adulto no tan crecido. Su vida –cuando todavía le pertenecía a él y no a la enfermedad– la había pasado ostentando un estilo de vida acomodado y demasiado tranquilo. Afortunadamente para él, luego de tres décadas de sonambulismo existencial, Dios y sus caminos misteriosos le mostraron la ruta a seguir.

Con un nada meritorio y casi forzado doctorado a su joven edad, Luis Francisco era una rata de biblioteca. Sus calificaciones no eran las más sobresalientes, pero sí convincentes para que sus padres solventaran gastos académicos –alguna gracia habría de tener el muchacho–.

Aunque el par de casi ancianos estaban al tanto de los estudios de Luis-Fra, eran otros estudios, los médicos, los que quedaban en su total ignorancia. Así lo decidió el doctor de las tres décadas.

Y hablando de años, a él le quedaba no mucho tiempo más de vida. Sí, podría pasarlos en la comodidad de su hogar-mazmorra leyendo e inundándose de conocimientos que no iba a poder usar de cualquier manera, o podría embarcarse en un periplo que formaba parte de sus pesadillas más anheladas.

A nuestro ávido lector le llamaban poderosamente la atención los temas de ocultismo y todo lo relacionado con el reino de los demonios y los dominios paranormales. Esto iba más allá de un hobby, y el cuasi prodigio mandaba textos a revistas de la categoría de Weird Tales y otras menos conocidas. ¡Su colección era impresionante! El catálogo de publicaciones de contenido blasfemo era casi tan viejo como Luis Francisco, el cual se sentía orgulloso de los montones de revistas que tenía.

Entre relato y relato, el ahora enfermo Luis-Fra recordaba un artículo que versaba acerca de un conjunto de objetos que eran, a vista del perturbado autor, los más malditos.

Teniendo el tiempo en su contra y el cáncer a su favor, el último deseo del doctor que otros no podrían curar era claro: iba a coleccionarlos, uno a uno. Iba a viajar por todo el mundo equipado con lo que fuera necesario e iba a gastarse los ahorros de su vida. Ya no le importaba nada más que la fe ciega que lo conduciría a los malévolos cuerpos que él, Luis Francisco, se disponía a juntar uno a uno.

Empezaría lo antes posible y, con la vieja revista enrollada como su compañera y cómplice, musitaba el primer espantoso destino al que lo llevarían sus andanzas: Luisiana, Estados Unidos.

El espejo de Myrtles... [Este texto continuará]






Rubén Rey es licenciado en ciencias de la comunicación, egresado de la Universidad Regional del Norte. Sus andanzas lo han llevado a través de World Wildlife Fund, la Asociación Municipal de Muay-Thai y el Instituto Estatal Electoral. Ha sido locutor, corrector de estilo, articulista y escritor y editor de la revista Exprés. Actualmente escribe textos de publicidad para una empresa de mercadotecnia.