La columna de Bety
Mi ritual de Navidad
Por Beatriz Aldana
Bueno, aquí voy... y seré el
Grinch navideño. Aquí expondré el por qué, curiosamente, soy solicitada, o, más
bien dicho, muy invitada tanto para los preparativos como para las compras,
incluso para casi todas las Posadas, que en realidad son fiestas de
convivencia previas a la Nochebuena y a la Navidad, pero, infortunadamente, no
se me hace alusión, o, más bien, no se me pregunta en dónde pasaré las fiestas.
Pienso que es para evitar hacerme invitación a pasarlas en casa de alguien. Y
comprendo perfectamente que son días para pasar en familia totalmente, y yo en
realidad solo soy amistad. O, lo más seguro, todos suponen que yo tengo una
familia y una casa en donde pasarlas con gente cercana.
Es por ello que me asalta
esa imperceptible, o, más bien perceptible tristeza a la que yo llamo, tal vez
equivocadamente, depresión estacional.
Bueno, no quisiera continuar
con este no muy agradable tema, pero sí lo finalizare de esta forma: Para pasar
de la mejor manera y solitariamente mi Nochebuena, adorno mi casa con todos los
objetos alusivos a la fecha, con muchas luces, decorando cada habitación, y no
se diga mi mesa donde degusto lo que tengo en mente preparar, que será esto:
Rebanadas de pechuga de pavo
ahumado, acompañadas de puré de camote; ensalada compuesta de lechuga,
espinacas, tomate cherry, zanahoria en bastoncitos, fresas en rodajas,
espolvoreadas con nuez troceada. De bebida un delicioso vino rosado cuya marca
es Pink. Por supuesto, sin faltar los buñuelos y para rematar el
delicioso ponche, todo esto acompañada de mis cinco sillas vacías pero
llenas con el recuerdo espiritual de mis seres más queridos-
A las 12:00 recibo con toda
mi fe a ese niño llamado Jesús, el cual primero arrullo y después lo llevo a
cada rincón de mi casa haciendo oración de agradecimiento por todos los dones
recibidos a lo largo del año.
No quiero dejar de comentar
que me hago acompañar deleitándome con la música que por fortuna tiene a bien
una televisora transmitir en Nochebuena con la Orquesta Sinfónica de Minería.
En fin, inicié mi crónica de
una manera un tanto triste, y sin embargo, al compartir mi periplo navideño me
doy cuenta de que soy una gran amiga de mí misma, y que sin duda alguna Jesús,
ese pequeñito que viene cada 25 de Diciembre para reafirmar fe, y, por supuesto,
abrir mente y corazón a este milagro que se llama vida.
Beatriz Aldana es contadora y siempre ha trabajado en la industria y en corporativos comerciales. Gran lectora, escribe y produce crónicas de video en sus dos blogs de Facebook, además de La columna de Bety en Estilo Mápula.

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