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jueves, 13 de febrero de 2025

¡Dos horas de balazos!

 


Rollos cortos

¡Dos horas de balazos!

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

En la pantalla, la película da cuenta de dos horas de metralla y no sé si los cines de Dinamarca estaban a reventar, pero de algo estoy seguro: el que dirigió la cinta no dejó problemas pendientes. Estoy hablando de la muy buena película danesa, titulada 9 de abril, estrenada en las salas cinematográficas de ese país el 12 de marzo de 2015.

 9 de abril es una película sencilla que cuenta con excelente fotografía, en extremo cuidada. Tiene además un guion bien trabajado y un ritmo narrativo constante, que la hacen muy fácil de ver. Su ambientación y vestuarios más que adecuados. Pero sin duda son las actuaciones de sus personajes principales las que la hacen brillar. Pilou Asbæk está perfecto en el papel del Subteniente Sand, y, mejor aún los jóvenes actores que interpretan a los solados inexpertos de la unidad en bicicletas.

La historia está basada en un hecho verídico. Durante la noche del 9 de abril de 1940, el ejército danés es alertado de que los alemanes han cruzado la frontera; Dinamarca ya está en guerra contra el ejército más poderoso de Europa. En el sur de Jutlandia, a una compañía de infantería danesa de bicicletas y a un pelotón de motos se les ordena mantener a raya el avance alemán hasta que los refuerzos puedan llegar. En las horas fatídicas de la mañana, el Subteniente Sand y su pelotón de soldados serán los primeros daneses en ir al encuentro del enemigo en la batalla

Lo que deslumbra de esta película es su falta de brillo. A diferencia de las grandes producciones estadunidenses de guerra, 9 de abril destaca por su falta de pretensiones, y por no exagerar en sentimentalismo ni en heroísmo. La historia es contada de la manera más sencilla posible, la que cuenta que el gobierno de Dinamarca se rindió a los alemanes luego de dos horas de balazos, después de que dieciséis soldados daneses murieran por la patria.  

Se agradece el realismo presentado de una manera efectiva, sin necesidad de mostrar ríos de sangre; la valentía de los jóvenes solados daneses, sus vidas sencillas y las de los habitantes de los pueblos que quedaron al paso de las tropas alemanas. Todo un canto al regreso del cine básico, directo, sin aspavientos.

Para el rodaje de esta cinta se recogieron testimonios, conversaciones y entrevistas con los pocos veteranos supervivientes del 9 de abril de 1940, que estuvieron cara a cara con los alemanes invasores –los cuales salen al final de la cinta–.

Ya con esta me despido dando un dato muy curioso: durante la filmación se utilizaron cascos, uniformes y motocicletas originales de la época de la invasión alemana, que fueron proporcionados por el Museo de la Guerra de Bylderup-Bow.

 

Título original: 9. april. Dirección: Roni Ezra. País: Dinamarca. Año: 2015. Reparto: Lars Mikkelsen, Pilou Asbæk, Gustav Dyekjær Giese. Duración: 93 min. Dónde ver: Amazon Prime Video y en Youtube en español: https://www.youtube.com/watch?v=4xFqszqGGXE

 


Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 6 de febrero de 2025

La neta del Salvaje Oeste

 


Rollos cortos

La neta del Salvaje Oeste

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

Muy buena película. No solamente porque sigue los patrones del buen cine de vaqueros, también porque le basta con dar una vuelta de tuerca a la historia para romperlos y crear una historia de terror, a medio camino entre el thriller y el drama: así es Bone tomahwak (2015). Un filme bien actuado y mejor dirigido, una agradable sorpresa cinematográfica que se aleja –por sus formas y su puesta en escena– de las muchas cintas de Hollywood con final feliz forzado.

Estamos ante la ópera prima –como director– de S. Craig Zahler, un prestigioso escritor que ha destacado, especialmente, en novela negra y de temática western. De su pluma ha salido esta historia de lo más fascinante: La tranquilidad del pueblo llamado Bright Hope se ve interrumpida con la llegada de un sospechoso personaje, el cual no tarda en llamar la atención del sheriff Franklin Hunt y de su anciano ayudante Chicory. El extraño terminará entre rejas y herido de un pie, por lo que, ante la ausencia del doctor, se hace llamar a Samantha O’Dwyer, quien sabe de medicina. A la mañana siguiente se dan cuenta de que el prisionero, la mujer y un joven que ayuda al sheriff en sus tareas han sido secuestrados por indios salvajísimos y caníbales. De ahí en adelante, solo queda ir en su búsqueda con la intención de rescatarlos.

La película en este escenario desolador transita por el camino de una road movie, un thriller, y una película de horror, mientras se mantiene en la línea del western, algo difícil de lograr. Todo está tan bien realizado que la mezcla de géneros no se siente y la historia fluye por con naturalidad.

La elegancia extrema de la puesta en escena –tanto la dirección artística como la hermosa labor en la fotografía de Benji Bakshi– están muy por encima de lo que cabría esperar de una cinta independiente como la que nos ocupa, y el ritmo pausado de la narración se mantiene durante toda la función, después de un prólogo tan brutal como brillante.

Ante tanta barbarie, y como pocas veces en una película de vaqueros, se nos presenta el salvajismo del oeste. Es entonces que entendemos por qué a ese oeste se le llama salvaje: un lugar donde se puede perder la vida en un instante y a cada momento.

Las actuaciones y la selección del reparto son muy buenas. Kurt Russell –que en su espléndida madurez desempeña magistralmente este rol– y Richard Jenkins magnífico en el personaje de Chicory, amigo entrañable del protagonista crean una pareja memorable que nos recuerda a las mejores cintas del género, como Los imperdonables, de Clint Eastwood.

 

Título original: Bone tomahwak. Dirección: S. Craig Zahler. País: Estados Unidos. Año: 2015. Reparto: Kurt Russell, Patrick Wilson, Matthew Fox, Richard Jenkins. Duración: 133 min. Dónde ver: Amazon Prime Video.

 


Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 30 de enero de 2025

Había una vez una hormiga grandota

 

Rollos cortos

Había una vez una hormiga grandota

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

No hay enemigo pequeño, o, mejor, no hay idea –por diminuta que esta sea– que no termine en la pantalla haciéndonos comer palomitas de maíz.

Lamentablemente esta película ya la hemos visto muchas veces, con otros títulos, otros actores y otros efectos especiales –a veces sin ellos–. Es que el cine de Hollywood se repite a sí mismo hasta el cansancio. Ha de ser que los guionistas tienen flojera de hacer alguno nuevo o, más bien, que la industria del cine del vecino país juega a lo seguro y le da a los consumidores de sus productos –tristísimamente todos nosotros– más de lo mismo, que al fin y al cabo el espectador está acostumbrado a pisar en terreno seguro, es decir, a no arriesgarse a ver propuestas novedosas que le saquen de su área de confort, de aquello que espera porque ya conoce.

La historia de Ant-man (2015) o sea El hombre hormiga no es distinta de la de otros superhéroes de la pantalla grande: un padre que desea recobrar el cariño de su hija, un problema familiar grave de trasfondo –que terminará felizmente resuelto–, un malo muy malo, un héroe muy bueno, algún niño para endulzar la historia, peleas, efectos especiales, la lucha por salvar la humanidad del desastre –siempre hay algún estadunidense listo para salvar al mundo–, más efectos especiales, el bueno que le gana al malo, y algunos detalles chistosos para que quede claro que todo es una historia de fantasía y que no se asesinó a nadie de verdad, no vaya a ser que algún espectador quede traumado por tanta violencia.

Como es costumbre en el cine de Hollywood, todo está perfectamente planeado y realizado; bien los efectos especiales, las actuaciones pasables y la fotografía mucho más que aceptable. Aunque, como ya dije antes, el filme cojea del guion, al que le falta originalidad y le sobran lugares comunes.

Hay quienes piensan que el cine basa su existencia en el entretenimiento, que las películas deben hacernos pasar un buen rato –hay algunos que exigen que solamente debería de haber filmes que nos hagan reír– y nada más. Pero hay otros que pensamos que el cine es una herramienta maravillosa para mover nuestras emociones y echar a funcionar el intelecto. No estaría de más que las cintas que nos hagan reír nos den que pensar y nos estrujen –aunque sea un poquito–, los sentimientos. Hay directores de cine que lo han logrado, pero de eso escribiré en otra ocasión.

No quisiera terminar este lamento –perdón, quise decir comentario– sin decir que lo único sobresaliente del filme Ant-man fue la actuación del veterano actor Michael Douglas, que con su sola presencia le quita a esta marvelada ese aire de banalidad que transpira.

Aunque, como ya dije al principio, este hombre hormiga hace buen trabajo al entretenernos un buen rato, con la mano de la boca al recipiente de las palomitas y viceversa.

 

Título original: Ant-Man. Dirección: Peyton Reed. País: Estados Unidos. Año: 2015. Reparto: Paul Rudd , Michael Douglas , Evangeline Lilly , Corey Stoll. Duración: 117 min. Dónde ver: Amazon Prime Video.

 


Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 23 de enero de 2025

Había una vez un Sherlock chiquito

Rollos cortos

Había una vez un Sherlock chiquito

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

Y sí, había una vez un Sherlock chiquito, pero que estaba demasiado mayor. Pasado y presente de un personaje archireconocido, que ha dado la vuelta al mundo en incontables adaptaciones de cine, teatro, novelas, relatos, historietas, dibujos animados y series de televisión. Me refiero, desde luego, al inconfundible Sherlock Holmes, en esta ocasión abordado por Mitch Cullin en su novela Mr. Holmes, adaptada para el cine por Jeffrey Hatcher para que la dirigiese Bill Condon.

Pues resulta que este Mr. Holmes, filme producido por la BBC, estrenado en julio de 2015 en Estados Unidos, se ha quedo chiquito ante lo ambicioso de sus intenciones. Por querer abarcar mucho, apretó poco.

Para los cinéfilos, y especialmente para los admiradores de las pericias investigativas del personaje creado por el escritor escocés sir Arthur Conan Doyle, en 1887, este filme pudo haber sido mejor. Aunque, hay que decirlo, ante tanto cine malo que acecha las salas de cine, esta propuesta del Reino Unido es como un tuerto en tierra de ciegos.

Sin ser tan exigentes, es fácil constatar que en los aspectos técnicos Mr. Holmes es de buena factura. Tiene una hermosa fotografía que saca provecho de los paisajes bonitos. La iluminación no deja lugar a sombras, porque todo en la película es muy brillante, excepto su guion.

En tres espacios temporales distintos se desarrolla la acción del filme: El del punto de inicio en el año 1947 con un Sherlock de 93 años que no acepta su senilidad. Un pasado en que visitó Japón. Y la época en que trabajó en su último caso, antes de retirarse. Esos tres tiempos específicos daban para mucho más de lo que podemos ver en pantalla. Lamentablemente, como sucede en muchos casos con directores poco hábiles o distraídos, el engrudo se le hizo bolas o no dio pie con bola. Lo que pudo ser una obra maestra se quedó solamente en obra negra.

Hay demasiados detalles que se tocan solamente de pasada, y que de haber profundizado en ellos le hubiesen dado profundidad a la trama, como por ejemplo, la imagen que dio Watson de Sherlock en sus obras, cosa que al investigador le desagradaba.

Hay que ser justos, por eso menciono con gusto que lo mejor del filme es la actuación de Ian McKellen, quien hizo un esfuerzo bárbaro para estar a la altura de los mejores Sherlocks cinematográficos, cuestión harto difícil cuando en la lista hay fenómenos de la actuación como Basil Rathbone –héroe de catorce películas–, Peter Cushing, Robert Stephens, Ian Richardson, Christopher Plummer, Michael Caine y John Barrymore, entre otros.

Puedo estar equivocado y quizás estemos ante una obra maravillosa, llena de sensibilidad, capaz de abordar al personaje de la pipa y el sombrero de cazador de una manera nunca antes vista. Puede ser. Pero lo que sí es seguro es que Mr. Holmes merece ser vista, aunque solo sea porque tiene mejores actuaciones y diálogos más profundos que las típicas películas para ver mientras se comen palomitas de maíz.

 

Título original: Mr. Holmes. Dirección: David Frankel. País: Reino Unido. Año: 2015. Reparto: Ian McKellen, Laura Linney, Milo Parker, Hiroyuki Sanada, Hattie Morahan. Duración: 104 min. Dónde ver: Amazon Prime Video.

 


Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

viernes, 20 de diciembre de 2024

Una biopic que hay que ver (o no)

 

Rollos cortos

Una biopic que hay que ver (o no)

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

En 1952 el matemático y criptoanalista Alan Turing, además de anónimo héroe británico de la Segunda Guerra Mundial, es puesto a disposición de la ley por ser homosexual. Un policía que intuye que hay algo oculto en la vida de Turing comienza a investigar y con ello llegamos a conocer la fascinante historia del Código Enigma, utilizado por los nazis para encriptar sus mensajes, y la manera en que Turing, al frente de un reducido grupo de grandes pensadores, logró descifrar el código y con ello adelantar en dos años el final de la guerra, salvando miles de vidas.

El código Enigma es una de las mejores biopics de las que se han realizado en las últimas décadas, con todo y que sigue perfectamente las pautas del cine como se hace en Hollywood, sobre todo porque no se permite excesos en el guion y la fotografía.

El código Enigma es una cinta entretenida, muy emotiva sin llegar a caer en sentimentalismos. Un guion sólido y actuaciones de primera logran mantener la atención del espectador durante las dos horas de duración, en la cuales el personaje principal –a diferencia de las típicas biopics hollywoodenses– no cae bien, por el contrario, llega a convertirse en el personaje más antipático de la historia.

Resulta agradable escuchar una banda sonora tan bien realizada que es capaz de acentuar cada momento decisivo de la historia.  La música de Alexandre Desplat pasa a ser un personaje importante.

Las actuaciones son buenas, como la de Keira Knightley interpretando a Joan Clarke, la única mujer del grupo de matemáticos y científicos; pero especialmente destacable es la interpretación de Benedict Cumberbatch en el papel de Alan Turing, quien es capaz de hacer creer lo imposible.

Lo más sobresaliente de El código Enigma es que da a conocer a un personaje que había sido olvidado, y sobre todo censurado por sus preferencias sexuales, sin merecer un reconocimiento oficial por su trabajo a favor de la paz.  Esta historia se realizó luego de que en el 2013 la reina Isabel II le otorgó a Turing perdón y reconocimiento a título póstumo.

Con todo y que se trata de una película de ficción, y que, como ese término indica, se trata de una “simulación de la realidad”, todavía hay quienes insisten en encontrarle tres pies al gato. Han llegado a afirmar que la cinta está llena de errores históricos. Sin embargo, es mejor una película que no sea tan rigurosamente precisa en los datos, pero que emocione, a una que sea fiel a la realidad pero resulte más aburrida que ver secar pintura.


Título original: The Imitation Game. Dirección: Morten Tyldum. País: Reino Unido. Año: 2014. Reparto: Benedict Cumberbatch , Keira Knightley , Matthew Goode. Duración: 114 min. Dónde ver: Amazon Prime Video y en Youtube, en español, https://www.youtube.com/watch?v=Tr4DmyjDXes o https://www.youtube.com/watch?v=RD7__vce01o

 


Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 28 de noviembre de 2024

Un gran director y una gran película

 

Rollos cortos

Un gran director  y  una gran película

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

La película El gran hotel Budapest cuenta las aventuras de Gustave H, el conserje de un famoso hotel europeo en la época entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, y el botones, quien le acompaña y es su mejor amigo. La trama incluye el robo y recuperación de una invaluable pintura del Renacimiento y la batalla por una enorme fortuna familiar.

Lo que más llama la atención de este filme dirigido por el texano Wes Anderson director también de la muy buena Viaje a Darjeeling (2007) es la maravillosa fotografía de Robert D. Yeoman un veterano con más de 45 películas en su haber. Resaltan el buen uso de los movimientos de cámara, necesarios para acompañar a los personajes en sus escenas más movidas escapes, huídas, persecuciones, pero también los desplazamientos lentos, con los cuales se nos muestran en todo su esplendor exteriores e interiores del hotel en cuestión. Paisajes formidables, edificios hermosamente antiguos, colores vivos vivísimos, es mucho de lo que podemos encontrar en esta coproducción germano-estadunidense. Además, la ambientación es formidable, de la mano del director de arte Stephan O. Gessler y la decoradora de sets Anna Pinnock.

Otro aspecto sobresaliente es el gran elenco reunido, las actuaciones muy buenas a pesar de la extravagancia de los personajes, especialmente la de Ralph Fiennes, como Gustave H y recordado como el “malo” de La lista de Schindler, solo que aquí logra una deliciosa interpretación, bastante cómica. Las otras estrellas del filme lo hacen muy bien. A lo largo del metraje vemos pasar a F. Murray Abraham, Adrien Brody, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Harvey Keitel, Jude Law, Bill Murray, Edward Norton, y Tom Wilkinson. Saoirse Ronan en el papel de Agatha está muy bien, sobre todo por la candidez que da a la historia, además de ser protagonista de una tierna historia de amor. Como curiosidad, Agatha tiene una marca de nacimiento en su rostro que es idéntica a la silueta de la República Mexicana.

El guión de El gran hotel Budapest, coescrito por el ilustrador británico Hugo Guinness y Wes Anderson graduado en filosofía en la Universidad de Texas está inspirado en varios textos de Stefan Zweig; la historia se desarrolla en un país ficticio llamado República de Zubrowka y cuenta con un humor muy especial, muy Wes-Andersoniano.

En fin. La visión de esta fantástica película no solo está reservada a quienes entienden y disfrutan de un cine, ese que se encuentra lo más alejado posible del cine llamado comercial, también para quienes gustan de pasar muy buenos momentos de diversión.

 

Título original: The Grand Budapest Hotel. Dirección: Wes Anderson. País: Estados Unidos. Año: 2014. Reparto: Ralph Fiennes, Adrien Brody, Harvey Keitel, Edward Norton, Tilda Swinton, Saoirse Ronan, Bill Murray. Duración: 99 min. Dónde ver: Amazon Prime Video.

 



Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 21 de noviembre de 2024

Una peli sin luz ni luna ni magia

 

Rollos cortos

Una peli sin luz ni luna ni magia

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

Luego de ver a Emma Stone en Pobre criaturas, ahora les comento otra película donde actúa. Se trata de la infumable Magia a la luz de la luna (2014).

¿De qué va el filme? Stanley es un mago que ha dedicado su vida a revelar espiritistas fraudulentos. Él planea descubrir rápidamente la verdad detrás de la célebre médium Sophie. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa con ella, comienza a pensar que en realidad podría ser capaz de comunicarse con el otro mundo, pero lo que es peor, podría estar enamorándose de ella. Esta es la línea argumental que nos presenta el veteranísimo cineasta Woody Allen en esta producción muy a su estilo.

Lamentablemente, luego de la emotiva e intensa Blue Jasmine (2013), Allen pareció desinflarse en esta comedia que no solamente nos transporta a la época de los años veinte del siglo pasado, sino que además nos deja ver un modo de hacer películas “muy a la antigua”, es decir, con demasiado tiempo de cámara fija en diálogos largos, y un ritmo lento, muy lento, como si el tiempo no importara. Quizás por esa razón los 97 minutos que dura Magia a la luz de la luna parecen demasiados, tiempo en el cual la única magia que encontramos es la de ver a un Woody Allen repetirse a sí mismo hasta el cansancio.

Desafortunadamente, la selección del reparto no ayuda a aligerar las cosas. Colin Firth está más que fuera de lugar y Emma Stone, aunque hace lo que puede, no llega a hacernos creer que es una médium.

Con la premisa del mago que intenta descubrir a los médiums fraudulentos, uno esperaría más de la historia, pero lo que menos le interesa a Allen es la magia, ni los médiums, ni los medios utilizados para descubrir sus falsedades, en lo que centra su película es en la historia de amor entre el mago y la médium, la cual está llena de banalidades y carece de interés alguno.  

En el letargo de una trama dormilona, entre música de ensueño y paisajes primorosos, Allen se ha quedado sin nada que contar, aunque esa nada la cuenta de una manera deliciosa, muy a su estilo tan profesional.

Afortunadamente la cinta tiene algunas cosas muy buenas, como la bella música de la época algo habitual en el cine de Allen, una detallista y hermosa fotografía y una iluminación impecable, lo cual no es suficiente para mantener el interés en una película cuya historia va a ninguna parte.

Sin duda, Magia a la luz de la luna no es una de las peores películas de este polémico cineasta, aunque quizá se trate de una de sus más olvidables, tanto que me costó mucho escribir estos comentarios, pues tan pronto terminé de verla ya me había olvidado de su existencia. Por eso les recomiendo que si tienen la oportunidad de no verla, lo hagan en beneficio del empleo eficiente de su tiempo.

 

Título original: Magic in the Moonlight. Dirección: Woody Allen. País: Estados Unidos. Año: 2014. Reparto: Emma Stone, Colin Firth, Marcia Gay Harden, Jacki Weaver. Duración: 97 min. Dónde ver (O mejor no): Amazon Prime Video y Pluto Tv.

 



Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 3 de octubre de 2024

Flores en el ático, un remake de altura. Luis Raúl Herrera Piñón

Rollos cortos

Flores en el ático, un remake de altura

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

Flores en el ático (2014) es un filme estadunidense que relata la historia de cuatro hermanos que son encerrados por su propia madre en el ático de una vieja mansión, mientras la abuela, una mujer malvada, se encarga de llevarles alimento todos los días.

El guion de la película está basado en un libro escrito por V.C. Andrews en 1979, de mismo título. En 1987 se hizo una primera adaptación, consiguiéndose filmar una buena película, en la cual brilló, por su buena actuación, la actriz Louise Fletcher, recordada más por su interpretación de la enfermera Ratched en Atrapado sin salida (1975).

El remake del 2014 es bueno, si bien se echan de menos algunas escenas memorables de la primera versión cinematográfica, pero, sobre todo, el sentimiento de encierro –y su consiguiente desesperación– que la versión de 1987 sí logra transmitir.

Las actuaciones son buenas, bastante creíbles, especialmente las de los niños pequeños, pero, sin duda, lo mejor de la película es la excelente actuación de Ellen Burstyn, gran veterana de más de 140 películas, quien interpreta a la malvadísima abuela. Kristy Swanson está bien como Cathy, especialmente después de la mitad de la película en que logra sus mejores momentos.

Heather Graham hace una actuación menos convincente y su personaje se ve opacado por el de la abuela malvada. Sin embargo, tiene sus momentos en que en su papel de madre ambiciosa se ve bien.

Lamentablemente la música de la película o es inexistente o pasa completamente desapercibida. La iluminación es muy buena y la fotografía, que nos muestra planos generales, en ocasiones verdaderamente bellos, es excelente. Hay una escena en que un ciervo se acerca a los dos jóvenes –quienes han logrado escapar por un momento de su encierro– que resulta sumamente bella.

Lo peor del filme, sin duda, resulta la falta de sensación de que el tiempo pasa, tratándose de una historia en la cual el encierro es primordial, solo sabemos que han transcurrido años porque lo dicen los protagonistas.

Con todo, Flores en el ático no deja de ser un clásico del cine estadounidense, una película de culto, sobre todos para quienes han leído el libro en que se basa. Por cierto, esta es una película muy recomendable porque no se trata de un filme de acción o de monstruos, sino de una familia que tiene una historia negra en su pasado.

En fin, que es muy recomendable ver las dos versiones, pues ambas logran llevar a la pantalla lo mejor de la novela de V.C. Andrews.

 

Título original: Flowers in the Attic. Dirección: Deborah Chow. País: Estados Unidos. Año: 2014. Reparto: Kiernan Shipka, Ellen Burstyn, Mason Dye, Heather Graham. Duración: 120 min. Dónde ver: Amazon Prime Video y con audio en español en https://ok.ru/video/6821863033379

 

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 20 de junio de 2024

Un chorro de churros (un acercamiento a esas delicias cinematográficas). Luis Raúl Herrera Piñón

 

Rollos cortos

Un chorro de churros (un acercamiento a esas delicias cinematográficas)

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

Resulta más fácil saber qué es un churro cinematográfico que definirlo. Se tiene la idea de que el término «churro» aplicado a una película es despectivo y significa que aquella es de mala calidad, prácticamente material desechable. Pero si atendemos a lo afirmado por el ilustre historiador del cine mexicano Emilio García Riera encontraremos que el término fue utilizado para señalar a aquel cine producido en masa, de manera barata y con poquito o nada de valor estético y artístico. En ese sentido, la industria cinematográfica de la época de oro del cine mexicano hacía muchísimas películas al año, como si de churros (los de comer) se tratara; salían uno tras otro de esa maquinita de hacer filmes que eran los estudios de cine de entonces, ya fuesen CLASA o Churubusco, entre otros.

Y sí que se hacían montones películas, muchas de ellas excelentes, pero otras, inevitablemente, nacían ya hechas «churros», y es que solamente así se entiende que, según datos dados a conocer por el IMCINE, se hayan producido en México 1,078 películas en el periodo comprendido entre 1950 y 1959, es decir ¡más de cien por año!

Si entrar en polémicas y atendiendo a la idea de que «en gusto se rompen géneros» podemos afirmar que no todos los churros son aburridos, y si uno de los usos del cine más conocidos es el de entretener, de pasar un rato ameno, entonces los churros tampoco son del todo inútiles. Ejemplos hay de churros que se colocan ya entre las elegidas películas de culto.

Juan Orol, el director considerado «El rey de churro» hizo películas tan malas que de tan malas ahora son dignas de análisis en prestigiosas escuelas de cine.

Para entender el grado de maestría con que Orol concebía sus maravillosos churros, Emilio García Riera, en el prólogo del libro sobre el cineasta que escribió Eduardo de la Vega Alfaro, recordaba que en una ocasión le preguntó a Orol cómo era posible que, en una escena de una de sus películas, ametrallase a un grupo de gángsters sentados de espaldas a un gran ventanal sin que se quebrase un solo vidrio. Y que Orol respondió: «¿Y qué? ¿Me iba  usted a pagar los vidrios rotos? Y además, cree usted que el público va al cine a ver vidrios rotos?».

Seguramente el maestro Luis Buñuel tenía razón cuando le dijo a Elena Poniatowska en una entrevista que el churro cinematográfico puede ser a veces un cúmulo de aciertos técnicos, que incluso puede ganar un Premio Óscar, e incluso ser vitoreado en los festivales. Para el maestro Buñuel el churro era un caso más de actitud que de otra cosa, de conformismo, de borreguismo, de seguir haciendo lo ya está hecho, y no atreverse a dar un paso más allá, hacia lo novedoso, a no conformarse jamás con más de lo mismo.

Pero hay más de un «rey del churro». El Santo, el enmascarado de Plata, hizo tantos churros que se puede decir que «dignificó ese término» con sus magistrales lances. Y se sabe que él mismo estaba convencido de que todas sus películas eran puros churros, como lo demuestra una anécdota contada por Gabriel López, guardaespaldas de El Santo, en la cual refiere que al luchador le gustaba ir a ver sus películas al cine y que en cierta ocasión López le comentó que exhibían Las momias de Guanajuato en el cine Sonora, a lo que El Enmascarado de Plata contestó: «Órale, vamos, tú disparas el chocolate y yo los churros».

A continuación (y para visionar durante los calurosos días que tenemos por delante) una recomendación de los mejores churros de producción nacional, imprescindibles para quien quiera pasar momentos entretenidos, sin grandes pretensiones intelectuales:

Charros contra gángsters, El charro del arrabal, Cabaret Shangai, de Juan Orol.

El Santo contra las mujeres vampiro, El Santo contra los zombies, El Santo en el museo de cera, pero, sobre todo, Santo, el enmascarado de plata, contra la invasión de los marcianos.

El extraño hijo del Sheriff, Puerto maldito y prácticamente toda la filmografía de los hermanos Almada, excepto, quizás, Todo por nada y las películas de Juan Antonio de la Riva donde aparece Mario, como Pueblo de Madera y El Gavilán de la Sierra, así como películas donde actuó Mario, como Divinas palabras» y La viuda negra entre otras.

Vacaciones de terror con Pedrito Fernández con todo y muñeca diabólica incluida.

Cañitas. Presencia, El triángulo diabólico de Las Bermudas«…y algunos otros churros que puedan olvidárseme.

Hasta la próxima.

 

 

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.