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jueves, 13 de febrero de 2025

¡Dos horas de balazos!

 


Rollos cortos

¡Dos horas de balazos!

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

En la pantalla, la película da cuenta de dos horas de metralla y no sé si los cines de Dinamarca estaban a reventar, pero de algo estoy seguro: el que dirigió la cinta no dejó problemas pendientes. Estoy hablando de la muy buena película danesa, titulada 9 de abril, estrenada en las salas cinematográficas de ese país el 12 de marzo de 2015.

 9 de abril es una película sencilla que cuenta con excelente fotografía, en extremo cuidada. Tiene además un guion bien trabajado y un ritmo narrativo constante, que la hacen muy fácil de ver. Su ambientación y vestuarios más que adecuados. Pero sin duda son las actuaciones de sus personajes principales las que la hacen brillar. Pilou Asbæk está perfecto en el papel del Subteniente Sand, y, mejor aún los jóvenes actores que interpretan a los solados inexpertos de la unidad en bicicletas.

La historia está basada en un hecho verídico. Durante la noche del 9 de abril de 1940, el ejército danés es alertado de que los alemanes han cruzado la frontera; Dinamarca ya está en guerra contra el ejército más poderoso de Europa. En el sur de Jutlandia, a una compañía de infantería danesa de bicicletas y a un pelotón de motos se les ordena mantener a raya el avance alemán hasta que los refuerzos puedan llegar. En las horas fatídicas de la mañana, el Subteniente Sand y su pelotón de soldados serán los primeros daneses en ir al encuentro del enemigo en la batalla

Lo que deslumbra de esta película es su falta de brillo. A diferencia de las grandes producciones estadunidenses de guerra, 9 de abril destaca por su falta de pretensiones, y por no exagerar en sentimentalismo ni en heroísmo. La historia es contada de la manera más sencilla posible, la que cuenta que el gobierno de Dinamarca se rindió a los alemanes luego de dos horas de balazos, después de que dieciséis soldados daneses murieran por la patria.  

Se agradece el realismo presentado de una manera efectiva, sin necesidad de mostrar ríos de sangre; la valentía de los jóvenes solados daneses, sus vidas sencillas y las de los habitantes de los pueblos que quedaron al paso de las tropas alemanas. Todo un canto al regreso del cine básico, directo, sin aspavientos.

Para el rodaje de esta cinta se recogieron testimonios, conversaciones y entrevistas con los pocos veteranos supervivientes del 9 de abril de 1940, que estuvieron cara a cara con los alemanes invasores –los cuales salen al final de la cinta–.

Ya con esta me despido dando un dato muy curioso: durante la filmación se utilizaron cascos, uniformes y motocicletas originales de la época de la invasión alemana, que fueron proporcionados por el Museo de la Guerra de Bylderup-Bow.

 

Título original: 9. april. Dirección: Roni Ezra. País: Dinamarca. Año: 2015. Reparto: Lars Mikkelsen, Pilou Asbæk, Gustav Dyekjær Giese. Duración: 93 min. Dónde ver: Amazon Prime Video y en Youtube en español: https://www.youtube.com/watch?v=4xFqszqGGXE

 


Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 6 de febrero de 2025

La neta del Salvaje Oeste

 


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La neta del Salvaje Oeste

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

Muy buena película. No solamente porque sigue los patrones del buen cine de vaqueros, también porque le basta con dar una vuelta de tuerca a la historia para romperlos y crear una historia de terror, a medio camino entre el thriller y el drama: así es Bone tomahwak (2015). Un filme bien actuado y mejor dirigido, una agradable sorpresa cinematográfica que se aleja –por sus formas y su puesta en escena– de las muchas cintas de Hollywood con final feliz forzado.

Estamos ante la ópera prima –como director– de S. Craig Zahler, un prestigioso escritor que ha destacado, especialmente, en novela negra y de temática western. De su pluma ha salido esta historia de lo más fascinante: La tranquilidad del pueblo llamado Bright Hope se ve interrumpida con la llegada de un sospechoso personaje, el cual no tarda en llamar la atención del sheriff Franklin Hunt y de su anciano ayudante Chicory. El extraño terminará entre rejas y herido de un pie, por lo que, ante la ausencia del doctor, se hace llamar a Samantha O’Dwyer, quien sabe de medicina. A la mañana siguiente se dan cuenta de que el prisionero, la mujer y un joven que ayuda al sheriff en sus tareas han sido secuestrados por indios salvajísimos y caníbales. De ahí en adelante, solo queda ir en su búsqueda con la intención de rescatarlos.

La película en este escenario desolador transita por el camino de una road movie, un thriller, y una película de horror, mientras se mantiene en la línea del western, algo difícil de lograr. Todo está tan bien realizado que la mezcla de géneros no se siente y la historia fluye por con naturalidad.

La elegancia extrema de la puesta en escena –tanto la dirección artística como la hermosa labor en la fotografía de Benji Bakshi– están muy por encima de lo que cabría esperar de una cinta independiente como la que nos ocupa, y el ritmo pausado de la narración se mantiene durante toda la función, después de un prólogo tan brutal como brillante.

Ante tanta barbarie, y como pocas veces en una película de vaqueros, se nos presenta el salvajismo del oeste. Es entonces que entendemos por qué a ese oeste se le llama salvaje: un lugar donde se puede perder la vida en un instante y a cada momento.

Las actuaciones y la selección del reparto son muy buenas. Kurt Russell –que en su espléndida madurez desempeña magistralmente este rol– y Richard Jenkins magnífico en el personaje de Chicory, amigo entrañable del protagonista crean una pareja memorable que nos recuerda a las mejores cintas del género, como Los imperdonables, de Clint Eastwood.

 

Título original: Bone tomahwak. Dirección: S. Craig Zahler. País: Estados Unidos. Año: 2015. Reparto: Kurt Russell, Patrick Wilson, Matthew Fox, Richard Jenkins. Duración: 133 min. Dónde ver: Amazon Prime Video.

 


Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 30 de enero de 2025

Había una vez una hormiga grandota

 

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Había una vez una hormiga grandota

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

No hay enemigo pequeño, o, mejor, no hay idea –por diminuta que esta sea– que no termine en la pantalla haciéndonos comer palomitas de maíz.

Lamentablemente esta película ya la hemos visto muchas veces, con otros títulos, otros actores y otros efectos especiales –a veces sin ellos–. Es que el cine de Hollywood se repite a sí mismo hasta el cansancio. Ha de ser que los guionistas tienen flojera de hacer alguno nuevo o, más bien, que la industria del cine del vecino país juega a lo seguro y le da a los consumidores de sus productos –tristísimamente todos nosotros– más de lo mismo, que al fin y al cabo el espectador está acostumbrado a pisar en terreno seguro, es decir, a no arriesgarse a ver propuestas novedosas que le saquen de su área de confort, de aquello que espera porque ya conoce.

La historia de Ant-man (2015) o sea El hombre hormiga no es distinta de la de otros superhéroes de la pantalla grande: un padre que desea recobrar el cariño de su hija, un problema familiar grave de trasfondo –que terminará felizmente resuelto–, un malo muy malo, un héroe muy bueno, algún niño para endulzar la historia, peleas, efectos especiales, la lucha por salvar la humanidad del desastre –siempre hay algún estadunidense listo para salvar al mundo–, más efectos especiales, el bueno que le gana al malo, y algunos detalles chistosos para que quede claro que todo es una historia de fantasía y que no se asesinó a nadie de verdad, no vaya a ser que algún espectador quede traumado por tanta violencia.

Como es costumbre en el cine de Hollywood, todo está perfectamente planeado y realizado; bien los efectos especiales, las actuaciones pasables y la fotografía mucho más que aceptable. Aunque, como ya dije antes, el filme cojea del guion, al que le falta originalidad y le sobran lugares comunes.

Hay quienes piensan que el cine basa su existencia en el entretenimiento, que las películas deben hacernos pasar un buen rato –hay algunos que exigen que solamente debería de haber filmes que nos hagan reír– y nada más. Pero hay otros que pensamos que el cine es una herramienta maravillosa para mover nuestras emociones y echar a funcionar el intelecto. No estaría de más que las cintas que nos hagan reír nos den que pensar y nos estrujen –aunque sea un poquito–, los sentimientos. Hay directores de cine que lo han logrado, pero de eso escribiré en otra ocasión.

No quisiera terminar este lamento –perdón, quise decir comentario– sin decir que lo único sobresaliente del filme Ant-man fue la actuación del veterano actor Michael Douglas, que con su sola presencia le quita a esta marvelada ese aire de banalidad que transpira.

Aunque, como ya dije al principio, este hombre hormiga hace buen trabajo al entretenernos un buen rato, con la mano de la boca al recipiente de las palomitas y viceversa.

 

Título original: Ant-Man. Dirección: Peyton Reed. País: Estados Unidos. Año: 2015. Reparto: Paul Rudd , Michael Douglas , Evangeline Lilly , Corey Stoll. Duración: 117 min. Dónde ver: Amazon Prime Video.

 


Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 23 de enero de 2025

Había una vez un Sherlock chiquito

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Había una vez un Sherlock chiquito

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

Y sí, había una vez un Sherlock chiquito, pero que estaba demasiado mayor. Pasado y presente de un personaje archireconocido, que ha dado la vuelta al mundo en incontables adaptaciones de cine, teatro, novelas, relatos, historietas, dibujos animados y series de televisión. Me refiero, desde luego, al inconfundible Sherlock Holmes, en esta ocasión abordado por Mitch Cullin en su novela Mr. Holmes, adaptada para el cine por Jeffrey Hatcher para que la dirigiese Bill Condon.

Pues resulta que este Mr. Holmes, filme producido por la BBC, estrenado en julio de 2015 en Estados Unidos, se ha quedo chiquito ante lo ambicioso de sus intenciones. Por querer abarcar mucho, apretó poco.

Para los cinéfilos, y especialmente para los admiradores de las pericias investigativas del personaje creado por el escritor escocés sir Arthur Conan Doyle, en 1887, este filme pudo haber sido mejor. Aunque, hay que decirlo, ante tanto cine malo que acecha las salas de cine, esta propuesta del Reino Unido es como un tuerto en tierra de ciegos.

Sin ser tan exigentes, es fácil constatar que en los aspectos técnicos Mr. Holmes es de buena factura. Tiene una hermosa fotografía que saca provecho de los paisajes bonitos. La iluminación no deja lugar a sombras, porque todo en la película es muy brillante, excepto su guion.

En tres espacios temporales distintos se desarrolla la acción del filme: El del punto de inicio en el año 1947 con un Sherlock de 93 años que no acepta su senilidad. Un pasado en que visitó Japón. Y la época en que trabajó en su último caso, antes de retirarse. Esos tres tiempos específicos daban para mucho más de lo que podemos ver en pantalla. Lamentablemente, como sucede en muchos casos con directores poco hábiles o distraídos, el engrudo se le hizo bolas o no dio pie con bola. Lo que pudo ser una obra maestra se quedó solamente en obra negra.

Hay demasiados detalles que se tocan solamente de pasada, y que de haber profundizado en ellos le hubiesen dado profundidad a la trama, como por ejemplo, la imagen que dio Watson de Sherlock en sus obras, cosa que al investigador le desagradaba.

Hay que ser justos, por eso menciono con gusto que lo mejor del filme es la actuación de Ian McKellen, quien hizo un esfuerzo bárbaro para estar a la altura de los mejores Sherlocks cinematográficos, cuestión harto difícil cuando en la lista hay fenómenos de la actuación como Basil Rathbone –héroe de catorce películas–, Peter Cushing, Robert Stephens, Ian Richardson, Christopher Plummer, Michael Caine y John Barrymore, entre otros.

Puedo estar equivocado y quizás estemos ante una obra maravillosa, llena de sensibilidad, capaz de abordar al personaje de la pipa y el sombrero de cazador de una manera nunca antes vista. Puede ser. Pero lo que sí es seguro es que Mr. Holmes merece ser vista, aunque solo sea porque tiene mejores actuaciones y diálogos más profundos que las típicas películas para ver mientras se comen palomitas de maíz.

 

Título original: Mr. Holmes. Dirección: David Frankel. País: Reino Unido. Año: 2015. Reparto: Ian McKellen, Laura Linney, Milo Parker, Hiroyuki Sanada, Hattie Morahan. Duración: 104 min. Dónde ver: Amazon Prime Video.

 


Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

viernes, 20 de diciembre de 2024

Una biopic que hay que ver (o no)

 

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Una biopic que hay que ver (o no)

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

En 1952 el matemático y criptoanalista Alan Turing, además de anónimo héroe británico de la Segunda Guerra Mundial, es puesto a disposición de la ley por ser homosexual. Un policía que intuye que hay algo oculto en la vida de Turing comienza a investigar y con ello llegamos a conocer la fascinante historia del Código Enigma, utilizado por los nazis para encriptar sus mensajes, y la manera en que Turing, al frente de un reducido grupo de grandes pensadores, logró descifrar el código y con ello adelantar en dos años el final de la guerra, salvando miles de vidas.

El código Enigma es una de las mejores biopics de las que se han realizado en las últimas décadas, con todo y que sigue perfectamente las pautas del cine como se hace en Hollywood, sobre todo porque no se permite excesos en el guion y la fotografía.

El código Enigma es una cinta entretenida, muy emotiva sin llegar a caer en sentimentalismos. Un guion sólido y actuaciones de primera logran mantener la atención del espectador durante las dos horas de duración, en la cuales el personaje principal –a diferencia de las típicas biopics hollywoodenses– no cae bien, por el contrario, llega a convertirse en el personaje más antipático de la historia.

Resulta agradable escuchar una banda sonora tan bien realizada que es capaz de acentuar cada momento decisivo de la historia.  La música de Alexandre Desplat pasa a ser un personaje importante.

Las actuaciones son buenas, como la de Keira Knightley interpretando a Joan Clarke, la única mujer del grupo de matemáticos y científicos; pero especialmente destacable es la interpretación de Benedict Cumberbatch en el papel de Alan Turing, quien es capaz de hacer creer lo imposible.

Lo más sobresaliente de El código Enigma es que da a conocer a un personaje que había sido olvidado, y sobre todo censurado por sus preferencias sexuales, sin merecer un reconocimiento oficial por su trabajo a favor de la paz.  Esta historia se realizó luego de que en el 2013 la reina Isabel II le otorgó a Turing perdón y reconocimiento a título póstumo.

Con todo y que se trata de una película de ficción, y que, como ese término indica, se trata de una “simulación de la realidad”, todavía hay quienes insisten en encontrarle tres pies al gato. Han llegado a afirmar que la cinta está llena de errores históricos. Sin embargo, es mejor una película que no sea tan rigurosamente precisa en los datos, pero que emocione, a una que sea fiel a la realidad pero resulte más aburrida que ver secar pintura.


Título original: The Imitation Game. Dirección: Morten Tyldum. País: Reino Unido. Año: 2014. Reparto: Benedict Cumberbatch , Keira Knightley , Matthew Goode. Duración: 114 min. Dónde ver: Amazon Prime Video y en Youtube, en español, https://www.youtube.com/watch?v=Tr4DmyjDXes o https://www.youtube.com/watch?v=RD7__vce01o

 


Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 28 de noviembre de 2024

Un gran director y una gran película

 

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Un gran director  y  una gran película

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

La película El gran hotel Budapest cuenta las aventuras de Gustave H, el conserje de un famoso hotel europeo en la época entre la Primera y Segunda Guerra Mundial, y el botones, quien le acompaña y es su mejor amigo. La trama incluye el robo y recuperación de una invaluable pintura del Renacimiento y la batalla por una enorme fortuna familiar.

Lo que más llama la atención de este filme dirigido por el texano Wes Anderson director también de la muy buena Viaje a Darjeeling (2007) es la maravillosa fotografía de Robert D. Yeoman un veterano con más de 45 películas en su haber. Resaltan el buen uso de los movimientos de cámara, necesarios para acompañar a los personajes en sus escenas más movidas escapes, huídas, persecuciones, pero también los desplazamientos lentos, con los cuales se nos muestran en todo su esplendor exteriores e interiores del hotel en cuestión. Paisajes formidables, edificios hermosamente antiguos, colores vivos vivísimos, es mucho de lo que podemos encontrar en esta coproducción germano-estadunidense. Además, la ambientación es formidable, de la mano del director de arte Stephan O. Gessler y la decoradora de sets Anna Pinnock.

Otro aspecto sobresaliente es el gran elenco reunido, las actuaciones muy buenas a pesar de la extravagancia de los personajes, especialmente la de Ralph Fiennes, como Gustave H y recordado como el “malo” de La lista de Schindler, solo que aquí logra una deliciosa interpretación, bastante cómica. Las otras estrellas del filme lo hacen muy bien. A lo largo del metraje vemos pasar a F. Murray Abraham, Adrien Brody, Willem Dafoe, Jeff Goldblum, Harvey Keitel, Jude Law, Bill Murray, Edward Norton, y Tom Wilkinson. Saoirse Ronan en el papel de Agatha está muy bien, sobre todo por la candidez que da a la historia, además de ser protagonista de una tierna historia de amor. Como curiosidad, Agatha tiene una marca de nacimiento en su rostro que es idéntica a la silueta de la República Mexicana.

El guión de El gran hotel Budapest, coescrito por el ilustrador británico Hugo Guinness y Wes Anderson graduado en filosofía en la Universidad de Texas está inspirado en varios textos de Stefan Zweig; la historia se desarrolla en un país ficticio llamado República de Zubrowka y cuenta con un humor muy especial, muy Wes-Andersoniano.

En fin. La visión de esta fantástica película no solo está reservada a quienes entienden y disfrutan de un cine, ese que se encuentra lo más alejado posible del cine llamado comercial, también para quienes gustan de pasar muy buenos momentos de diversión.

 

Título original: The Grand Budapest Hotel. Dirección: Wes Anderson. País: Estados Unidos. Año: 2014. Reparto: Ralph Fiennes, Adrien Brody, Harvey Keitel, Edward Norton, Tilda Swinton, Saoirse Ronan, Bill Murray. Duración: 99 min. Dónde ver: Amazon Prime Video.

 



Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 21 de noviembre de 2024

Una peli sin luz ni luna ni magia

 

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Una peli sin luz ni luna ni magia

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

Luego de ver a Emma Stone en Pobre criaturas, ahora les comento otra película donde actúa. Se trata de la infumable Magia a la luz de la luna (2014).

¿De qué va el filme? Stanley es un mago que ha dedicado su vida a revelar espiritistas fraudulentos. Él planea descubrir rápidamente la verdad detrás de la célebre médium Sophie. Sin embargo, cuanto más tiempo pasa con ella, comienza a pensar que en realidad podría ser capaz de comunicarse con el otro mundo, pero lo que es peor, podría estar enamorándose de ella. Esta es la línea argumental que nos presenta el veteranísimo cineasta Woody Allen en esta producción muy a su estilo.

Lamentablemente, luego de la emotiva e intensa Blue Jasmine (2013), Allen pareció desinflarse en esta comedia que no solamente nos transporta a la época de los años veinte del siglo pasado, sino que además nos deja ver un modo de hacer películas “muy a la antigua”, es decir, con demasiado tiempo de cámara fija en diálogos largos, y un ritmo lento, muy lento, como si el tiempo no importara. Quizás por esa razón los 97 minutos que dura Magia a la luz de la luna parecen demasiados, tiempo en el cual la única magia que encontramos es la de ver a un Woody Allen repetirse a sí mismo hasta el cansancio.

Desafortunadamente, la selección del reparto no ayuda a aligerar las cosas. Colin Firth está más que fuera de lugar y Emma Stone, aunque hace lo que puede, no llega a hacernos creer que es una médium.

Con la premisa del mago que intenta descubrir a los médiums fraudulentos, uno esperaría más de la historia, pero lo que menos le interesa a Allen es la magia, ni los médiums, ni los medios utilizados para descubrir sus falsedades, en lo que centra su película es en la historia de amor entre el mago y la médium, la cual está llena de banalidades y carece de interés alguno.  

En el letargo de una trama dormilona, entre música de ensueño y paisajes primorosos, Allen se ha quedado sin nada que contar, aunque esa nada la cuenta de una manera deliciosa, muy a su estilo tan profesional.

Afortunadamente la cinta tiene algunas cosas muy buenas, como la bella música de la época algo habitual en el cine de Allen, una detallista y hermosa fotografía y una iluminación impecable, lo cual no es suficiente para mantener el interés en una película cuya historia va a ninguna parte.

Sin duda, Magia a la luz de la luna no es una de las peores películas de este polémico cineasta, aunque quizá se trate de una de sus más olvidables, tanto que me costó mucho escribir estos comentarios, pues tan pronto terminé de verla ya me había olvidado de su existencia. Por eso les recomiendo que si tienen la oportunidad de no verla, lo hagan en beneficio del empleo eficiente de su tiempo.

 

Título original: Magic in the Moonlight. Dirección: Woody Allen. País: Estados Unidos. Año: 2014. Reparto: Emma Stone, Colin Firth, Marcia Gay Harden, Jacki Weaver. Duración: 97 min. Dónde ver (O mejor no): Amazon Prime Video y Pluto Tv.

 



Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 31 de octubre de 2024

Amor y mucha ópera

 

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Amor y mucha ópera

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

Muy buena película, desde la producción medida y elegante, hasta las actuaciones precisas, así es la historia de Paul Potts, estrella de la ópera, estrenada en México en 2014 bajo el título de Mi gran oportunidad.

El filme retrata los años previos al triunfo de Potts en un show televisivo. Aunque no se dejan de contar las dificultades que el personaje central tuvo que sufrir en su infancia, no solamente por su amor a la ópera, también por su sobrepeso, especialmente el bullying de sus compañeros de escuela, la cinta transpira esperanza y amor por todos lados. Se trata de una de esas películas capaces de reconfortar el espíritu y hacer creer otra vez en la humanidad.

Paul Potts saltó a la fama en el 2007, a los 37 años de edad, luego de ganar el concurso de la televisión inglesa Britain’s Got Talent. Ahí interpretó arias de ópera y conquistó al público con su voz y con su sencillez. Hasta entonces, Potts trabajaba en una tienda de teléfonos celulares, y debido a su amor por la ópera ya había tenido la oportunidad de audicionar ante Luciano Pavarotti, aunque con malos resultados.

Mi gran oportunidad es una película esperanzadora, llena de buenas actuaciones. Destaca, desde luego, la muy creíble interpretación de James Corden en el papel de Potts, que logra dar vida a un personaje adorable e introspectivo; Alexandra Roach, como la novia –a quien conoció a través de Internet– y luego esposa de Potts, está simplemente perfecta en su papel, con un rostro que desborda dulzura y buenos sentimientos; sin olvidar a Colm Meane, quien interpretó al padre de Potts tan acertadamente que resulta odioso en casi todo el metraje.

Un cuento de hadas hecho realidad, retratado con efectividad gracias a la buena fotografía del experimentado Florian Ballhaus, la cual tiene verdaderos destellos de belleza, especialmente en los paisajes venecianos.

Gran parte de los logros de este filme se deben a que el director, David Frankel, pudo reunir en una misma historia humor, amor y dolor a partes iguales, sin llegar a caer en el sentimentalismo, que siempre echa a perder a este tipo de películas.

El título de la cinta hace referencia a la oportunidad que tuvo Potts de alcanzar su sueño, gracias a un concurso, pero también al nombre del primer disco que grabó tras haber alcanzado la fama, lanzado en 2007 y que alcanzó los primeros lugares en ventas.

Amable, inspiradora, tierna, demasiado bella para ser verdad, así es la historia de este hombre sencillo que, a pesar de todas las adversidades, logró vencer sus miedos para realizar su sueño de vivir de y para la ópera.

 

Título original: One chance. Dirección: David Frankel. País: Estados Unidos. Año: 2013. Reparto: James Corden, Alexandra Roach, Julie Walters, Colm Meaney. Duración: 103 min. Dónde ver: Amazon Prime Video.

 

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 17 de octubre de 2024

Salvando al Sr. Banks… ¿El sueño de Walt Disney? Luis Raúl Herrera Piñón

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Salvando al Sr. Banks… ¿El sueño de Walt Disney?

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

Una de las películas que pasaron sin pena ni gloria por la 86 edición de la entrega de los premios Oscar es esta, dirigida por John Lee Hancock, recordado por haber escrito el maravilloso guion de Un mundo perfecto (1993) y dirigir Un sueño posible (2009).

Salvando al Sr. Banks es una película de Disney, o mejor dicho, sobre el creador de Mickey Mouse, y más específicamente cuenta un momento exacto en su vida, cuando intentó por todos los medios posibles adquirir los derechos de Mary Poppins para llevarla al cine.

Mary Poppins fue un libro escrito por Pamela Lyndon Travers y publicado en 1934. En la película, la actriz Emma Thompson interpreta a la escritora, y Tom Hanks a Disney.

Las actuaciones son aceptables, aunque el rostro de Tom Hanks ‒tan visto en demasiadas películas‒ nos impide creer del todo que vemos a Walt Disney. Por otra parte, la actuación de Emma Thompson, que interpreta a una escritora gruñona y negativa, resulta ‒seguro porque así lo indica el guion‒ caricaturesca. Mejor, mucho mejor, la actuación de Paul Giamatti, quien interpreta al chofer de la señora Travers, muy natural y humano.

El filme tiene un ritmo un tanto lento, pues cuenta el proceso de la creación del guion de Mary Poppins bajo el escrutinio de la autora. Hay demasiados flashbacks ‒entendemos son necesarios para conocer las motivaciones de la escritora‒ que interrumpen constantemente  la historia.

¿Esto hace que sea una mala película? La respuesta es: no.  Se trata, no olvidemos, de una película Disney, con todo lo que ello significa, es decir, que cuenta con una fotografía excelente, ambientación, iluminación, sonido y vestuarios de primera.

Sin embargo, debido a que esta película trata exclusivamente sobre Mary Poppins, resulta más disfrutable si se ha visto el citado filme de Disney, filmado en 1964, si se le tiene en mente mientras se ve a Hanks y Thompson en pantalla y, sobre todo, si se tiene un cierto gusto por el cine musical.

Como sucede siempre, el título original Saving Mr. Banks ha sido traducido como El sueño de Walt Disney, quizás porque el título Salvando al Sr. Banks recuerda a Salvando al soldado Ryan, también con Tom Hanks. Pero en realidad es muy importante que el señor Banks sea “salvado” hacia el final de la película.

En fin, El sueño de Walt Disney es una buena película que nos permite conocer al hombre detrás de Disneylandia y pasar un par de horas de sano entretenimiento, aunque con una pizca de aburrimiento.

 

Título original: Saving Mr. Banks. Dirección: John Lee Hancock. País – año: Estados Unidos, 2013. Reparto: Emma Thompson, Tom Hanks, Colin Farrell, Paul Giamatti, Jason Schwartzman. Dónde ver: Prime Video, Disney+.

 

 

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 3 de octubre de 2024

Flores en el ático, un remake de altura. Luis Raúl Herrera Piñón

Rollos cortos

Flores en el ático, un remake de altura

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

Flores en el ático (2014) es un filme estadunidense que relata la historia de cuatro hermanos que son encerrados por su propia madre en el ático de una vieja mansión, mientras la abuela, una mujer malvada, se encarga de llevarles alimento todos los días.

El guion de la película está basado en un libro escrito por V.C. Andrews en 1979, de mismo título. En 1987 se hizo una primera adaptación, consiguiéndose filmar una buena película, en la cual brilló, por su buena actuación, la actriz Louise Fletcher, recordada más por su interpretación de la enfermera Ratched en Atrapado sin salida (1975).

El remake del 2014 es bueno, si bien se echan de menos algunas escenas memorables de la primera versión cinematográfica, pero, sobre todo, el sentimiento de encierro –y su consiguiente desesperación– que la versión de 1987 sí logra transmitir.

Las actuaciones son buenas, bastante creíbles, especialmente las de los niños pequeños, pero, sin duda, lo mejor de la película es la excelente actuación de Ellen Burstyn, gran veterana de más de 140 películas, quien interpreta a la malvadísima abuela. Kristy Swanson está bien como Cathy, especialmente después de la mitad de la película en que logra sus mejores momentos.

Heather Graham hace una actuación menos convincente y su personaje se ve opacado por el de la abuela malvada. Sin embargo, tiene sus momentos en que en su papel de madre ambiciosa se ve bien.

Lamentablemente la música de la película o es inexistente o pasa completamente desapercibida. La iluminación es muy buena y la fotografía, que nos muestra planos generales, en ocasiones verdaderamente bellos, es excelente. Hay una escena en que un ciervo se acerca a los dos jóvenes –quienes han logrado escapar por un momento de su encierro– que resulta sumamente bella.

Lo peor del filme, sin duda, resulta la falta de sensación de que el tiempo pasa, tratándose de una historia en la cual el encierro es primordial, solo sabemos que han transcurrido años porque lo dicen los protagonistas.

Con todo, Flores en el ático no deja de ser un clásico del cine estadounidense, una película de culto, sobre todos para quienes han leído el libro en que se basa. Por cierto, esta es una película muy recomendable porque no se trata de un filme de acción o de monstruos, sino de una familia que tiene una historia negra en su pasado.

En fin, que es muy recomendable ver las dos versiones, pues ambas logran llevar a la pantalla lo mejor de la novela de V.C. Andrews.

 

Título original: Flowers in the Attic. Dirección: Deborah Chow. País: Estados Unidos. Año: 2014. Reparto: Kiernan Shipka, Ellen Burstyn, Mason Dye, Heather Graham. Duración: 120 min. Dónde ver: Amazon Prime Video y con audio en español en https://ok.ru/video/6821863033379

 

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 26 de septiembre de 2024

Alicia en el país del olvido. Luis Raúl Herrera Piñón

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Alicia en el país del olvido

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

Muy humana, sencilla al extremo, sin caer en el sentimentalismo barato, honesta y sin grandes pretensiones, así es Still Alice, producción de 2014, con tintes de documental.

Alice Howland tiene 50 años de edad, es una reconocida profesora de lingüística, felizmente casada; tiene tres hijos adultos. Todo empieza a cambiar cuando extrañamente comienza a olvidar las palabras y luego más. Cuando su médico le diagnostica la aparición temprana de la enfermedad de Alzheimer, Alice y su familia se enfrentan a un desafío terrible contra esta enfermedad neurológica degenerativa que avanza poco a poco hacia una conclusión inevitable. En el camino, Alice lucha contra su incapacidad de recordar, e intenta dedicar la mayor parte de su tiempo para encontrar el amor y la paz, de manera que vivir valga la pena.

Julianne Moore está excelente en el papel de Alice, su actuación pasa por una gran cantidad de matices, desde la triunfal y segura de sí misma profesora, hasta la inestable e insegura enferma que cada vez falla en “encontrarse a sí misma”. A diferencia de la profundidad con la cual está tratado el personaje de Alice, los demás protagonistas de la historia tienen muy poco peso, sus personajes han sido esbozados solamente. Acaso el personaje de la hija menor, Lydia, interpretada por Kristen Stewart, tiene un poco más de profundidad y logra una actuación creíble.

Aunque sabemos lo que va a suceder con Alice –vemos y escuchamos a un neurólogo explicar que Alzheimer no tiene cura–,  la manifestación de la enfermedad a través de los gestos, y especialmente los ojos de Julianne Moore, nos va cautivando poco a poco hasta un punto donde quedamos verdaderamente atrapados en el dolor e impotencia que siente la protagonista, mientras su condición empeora.

Se han filmado muchas películas sobre enfermedades terribles, la mayoría muy melodramáticas y con aires de grandeza, pero Still Alice es una cinta pequeña, con un guion sencillo y directo. Se agradece que la fotografía sea igualmente clara, sin poesía innecesaria. Se nota que es una película independiente.

La película –basada en un libro escrito por Lisa Genova– fue dirigida por Richard Glatzer y Wash Westmoreland, pareja sentimental en la vida real. Lamentablemente Glatzer sabía perfectamente bien lo que el personaje de Alice sintió al ser diagnosticada con una enfermedad incurable, pues él mismo padeció de Esclerosis Lateral Amiotrófica –la misma de Stephen Hawking– por cuyas complicaciones falleció en marzo de 2015.

Still Alice es una película, si no para disfrutar, sí para reflexionar sobre la fragilidad de la vida.

 

Título original: Still Alice. Dirección: Richard Glatzer y Wash Westmoreland. País: Estados Unidos. Año: 2014. Reparto: Julianne Moore, Alec Baldwin, Kristen Stewart, Kate Bosworth, Hunter Parrish, Erin Darke, Shane McRae, Stephen Kunken. Duración: 101 min. Dónde ver: Amazon Prime Video.

 

 

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 12 de septiembre de 2024

El crimen que obligó a la creación del 911. Luis Raúl Herrera Piñón

Rollos cortos

El crimen que obligó a la creación del 911

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

Nueva York, marzo de 1964. Kitty Genovese, de 29 años, regresaba de su trabajo de gerente de un bar. Eran más de las tres de la madrugada. Estacionó su coche cerca del conjunto de apartamentos donde vivía con su pareja en Queens. Apenas llegó a la acera, un individuo la apuñaló dos veces por la espalda. Genovese gritó “¡Dios mío, me ha apuñalado, ayúdenme”. El grito fue desgarrador.

Algunas luces de los apartamentos de enfrente se encendieron y un vecino le gritó al agresor que dejara a la mujer en paz. El individuo así lo hizo. Kitty, mal herida, pudo llegar a la puerta que conducía a los apartamentos donde estaba el suyo, pero nada más cruzar la puerta se derrumbó. El asesino, al ver que ningún vecino iba en rescate de la víctima, fue a rematarla acuchillándola de nuevo.

Entre el grito inicial de Genovese y su muerte pasaron 35 minutos.

Poco después el New York Times publicó que 38 testigos habían visto el asesinato y que ninguno había llamado a la policía. Los psicólogos Darley y Latané pudieron confirmar con este crimen las hipótesis de sus experimentos de lo que llamaron “efecto espectador”, que refiere que entre más sean los testigos de un crimen, menos posibilidad existe de que alguien intervenga porque las responsabilidades se diluyen.

Lo sucedido a Genovese causó gran malestar y preocupación en la sociedad estadounidense, pues quedaba en evidencia la apatía y el desinterés por lo que le sucedía al prójimo. Esto motivó campañas de vecinos vigilantes y hubo presión de la ciudadanía y de políticos para la creación de un número telefónico de respuesta inmediata ante una emergencia.

Así, en enero de 1968 se anunciaba la creación del número de emergencias 911. Antes de su aplicación, la gente debía marcar el número “0” y una operadora la ponía en contacto con la estación de policía más cercana.

La trágica muerte de Kitty Genovese ha sido parte de la cultura popular de Estados Unidos y más allá de sus fronteras. Una película de Dinamarca, titulada “37” y dirigida por Puk Grasten en 2016, cuenta la historia desde el punto de vista de los testigos del crimen. El director se limita a contar las historias separadas de los testigos –durante el día y la noche del suceso– sin adentrarse en hipótesis o teorías sobre el por qué no actuaron en los momentos posteriores al primer ataque sobre Genovese. Esto le resta tensión al filme, que se convierte en una especia de documental sin gran interés, pues tampoco aporta algo nuevo sobre los hechos.

En cambio, el documental The witness es un emocionante y duro recorrido por los lugares en que ocurrió el asesinato de Kitty, realizado por su hermano, William Genovese.

Muy bien planeado y mejor realizado, el documental muestra a los testigos que quedaban vivos en 2015, a los periodistas que cubrieron la noticia y a las autoridades encargadas del caso.  Poco a poco, William va descubriendo que en realidad la historia sobre la muerte de su hermana no fue como la contó el New York Times, además de conocer cosas que desconocía de la vida de Kitty.

Por cierto, hay una película francesa titulada 38 témoins, de 2012, dirigida por Lucas Belvaux, que cuenta una historia similar a la del asesinato de Kitty Genovese, y que obviamente está basada en el hecho real.

Sin duda, un documental estremecedor que vale mucho la pena ver.

 

Título original: The Witness. Duración: 89 minutos. Año: 2015. País: Estados Unidos. Director: James D. Solomon. Reparto: Documental, intervenciones de: Kitty Genovese, Shannon Beeby, William Genovese. Dónde ver: Disponible en Netflix y en Youtube con audio y subtítulos en inglés: https://www.youtube.com/watch?v=kepwlL44Neo

 

 

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 5 de septiembre de 2024

Los elefantes no tienen moral. Luis Raúl Herrera Piñón

Rollos cortos

Los elefantes no tienen moral

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

De entre las muchas joyas (y sorpresas) que aguardan al entusiasta del cine (si es que verdaderamente lo es, y no solo un mero espectador pasivo de las marveladas hollywoodenses), se encuentra el maravilloso trabajo de uno de los más grandes cineastas de todos los tiempos, que solo por su apelativo es segundo, puesto que su ingenio y fama está (o debería estar) a la par de sus contemporáneos hermanos Lumière, George Méliès y Charles Pathé. Escribo de Segundo Víctor Aurelio Chomón y Ruiz, conocido como Segundo de Chomón, artista nacido en Teruel, España, allá por el año 1871, quien inventó y perfeccionó técnicas cinematográficas que siguen más que vigentes hoy en día.

Y de entre las joyas de las obras del señor Chomón les quiero compartir algunas apreciaciones mías sobre El hotel eléctrico, filmada en 1905.

Ya entonces el cineasta se imaginaba un futuro en el que todo estuviese automatizado. Aquel hotel recibe a un matrimonio (que se maravilla, como nosotros aun todavía, en estos tiempos de la inteligencia artificial) con aquellas cosas que se hacen solas, sin intervención del ser humano. Ah, las maletas avanzan solas hacia el elevador, al llegar a la habitación asignada se desempacan solas, los cepillos, con vida propia, peinan los cabellos de la mujer (la mismísima esposa de Chomón), los zapatos son lustrados por cepillos que trabajan sin cansarse. ¡Ah, las maravillas del mundo moderno!

Todo en 1905, cuando el invento aquel del cine llevaba solo 10 añitos de vida. ¡Cuánto avance en tan pocos años! ¡Y que ingenio el del director español!

Una maravilla parece ser, pero no del todo. Lo que aparentaba magia pura no lo es. Detrás de los objetos que se mueven y trabajan solos está un señor que, moviendo unas palanquitas crea la magia. El matrimonio de El hotel eléctrico se encuentra de pronto en medio de un caos en el cual los objetos se mueven solos sin ton ni son; es que el encargado de manejarlos se ha emborrachado y no atina a hacer su trabajo bien. Después de todo, el futuro automatizado no se ve tan bien. ¿No será ese planteamiento de Chomón una reflexión acerca de que la tecnología no podrá evitar los errores humanos? A menos que las máquinas, como el T-800, desarrollada por la supercomputadora militar Skynet, acabe con los humanos, como dice el futuro según Terminator.

En fin, que esta es una obra que hay que ver, pues es cine puro en movimiento, del que hay que maravillarse incluso ahora en que el exceso de efectos especiales por computadora ha convertido al cine comercial en su mayoría en espectáculos de luces y humo, con muy poco contenido argumental.

¿Qué se dispone de nueve minutos y medio para gastarlos en un capricho? Pues aquí está el enlace al filme en Youtube:

 

https://www.youtube.com/watch?v=ana7lWNXFuk

 

¿Y eso de los elefantes? Pues nada, que solo quería llamar la atención del lector con un título tan llamativo como las películas del señor Chomón.

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 22 de agosto de 2024

Una película no apta para mentes flojas. Luis Raúl Herrera Piñón

Rollos cortos

Una película no apta para mentes flojas

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

Entretenida, emocionante, inquietante a ratos, desesperante en otros, llena de paisajes solitarios y desérticos, pero sobre todo, no apta para mentes flojas, así es el thriller psicológico En tierra extraña, película de 2015, dirigida por la directora Kim Farrant en su debut en una obra de ficción.

En la Australia más salvaje, Catherine (Nicole Kidman) y su esposo Matthew (Joseph Fiennes) huyen de un pueblo a otro llevando con ellos a sus dos hijos; Lily (Maddison Brown), de 15 años, y Tommy (Nicholas Hamilton), el hijo menor. La familia ha tenido que abandonar el pueblo anterior, pues Lily ha tenido relaciones prohibidas con un maestro. Sin embargo, una noche los dos hijos abandonan el hogar y eso pone a Catherine al borde de la locura.

La fuga de los niños es un pretexto maravilloso para mostrar –a través de una fotografía magistral– el paisaje espectacular de Australia. Pero no solamente eso, el filme intenta ir un poco más allá de la desaparición de los dos menores para adentrarse en el interior de la familia, en sus problemas, sus miedos y culpas, sus pecados.

En eso está muy bien el guion de Michael Kinirons y Fiona Seres, con la salvedad –que se agradece– de que no es un guion típico de Hollywood, por lo que –y esto ha de chocarles a muchos– este filme no tiene un final feliz, en cambio lleva la marca del cine independiente y, por lo mismo, un final ambiguo que, como ya he dicho antes, no es apto para mentes flojas.

Lamentablemente, el cine hollywoodense nos ha acostumbrado a los finales ya hechos, ya digeridos, pues en ellos no hace falta la participación activa del espectador. En esta película australiana esto no es así. Me parece que una historia que nos permita reflexionar y pensar por 110 minutos es digna de verse y disfrutarse –como se disfruta un viaje–, aunque el destino final no siempre sea el que esperamos.

Sobre las actuaciones, los protagonistas están más que bien en sus papeles, especialmente Nicole Kidman, quien después de algunas malas actuaciones retoma los papeles serios y arriesgados, como este, en el cual su personaje es el de una madre que descarga en la sexualidad todas sus culpas y angustias.

Toda la historia de este filme se desarrolla en el llamado outback, una zona semiárida y estéril que se encuentra alejada de los centros urbanos. Este es el paisaje asfixiante que rodea a la familia en problemas y que nos permite conocer otro rostro de ese país.

Después de todo, En tierra extraña es una propuesta interesante y entretenida, capaz de hacernos sentir incómodos, gracias al buen uso de una música, una fotografía y una dirección más que convincentes.

 

Título original: Strangerland. Duración: 112 minutos. Año: 2015. País: Australia. Directora: Kim Farrant. Reparto: Nicole Kidman, Mathew Parker, Joseph Fiennes, Hugo Weaving. Dónde ver: Disponible en Amazon Prime Video.

 

 

 

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 8 de agosto de 2024

Un poquito de felicidad. Luis Raúl Herrera Piñón

Rollos cortos

Un poquito de felicidad

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

Sencilla al extremo, positiva de más, con toques de documental, reflexiva, pero sobre todo alegre, así es la comedia romántica Hector and the search for happiness, producción de 2014.

Héctor es un psiquiatra cuyo trabajo ya no le satisface, pues se ha convertido en aburrido y monótono. Aunque su vida amorosa no está del todo mal, y tiene muchos pacientes, decide viajar por el mundo con el propósito de encontrar lo que hace feliz a la gente, es decir, la fórmula de la felicidad, para lo cual lleva siempre una libretita donde apunta las ideas que se le van ocurriendo.

Sin llegar a ser una película excelente, sin tener el mejor de los guiones posibles, ni las actuaciones más espectaculares, ni una fotografía excelsa, Héctor y el secreto de la felicidad es muy entretenida, llena de una frescura e irreverencia que cae bastante bien ‒en una época en que las pantallas se llenan de violencia y malas noticias‒, la cinta transpira optimismo y buen humor.

Como no faltan quienes quieren pedirle peras al olmo, hay que decir que esta película debe verse como un entretenimiento puro, un filme que no busca convertirse en una obra de arte, en el non plus ultra de las producciones cinematográficas con mensaje, en breve, que no se trata de una cinta capaz de cambiar la vida de quien la ve. Además, ya se han hecho demasiadas películas en Hollywood sobre el tema de hombres cuarentones que pasan por crisis de identidad y buscan un nuevo sentido a sus vidas, como para pensar que Héctor y el secreto de la felicidad sea la quintaesencia de este tipo de filmes.

Esta producción está basada en la novela de mismo nombre, escrita por François Lelord; fue dirigida por Peter Chelsom y en su reparto se encuentran Rosamund Pike, Christopher Plummer, Stellan Skarsgård, Desiree Zurowski, Jakob Davies, Toni Collette y Jean Reno, aunque, como era de esperarse, el protagonismo recae en Héctor, encarnado por el actor  Simon Pegg, quien por cierto, está muy bien en su papel “serio” de psiquiatra preocupado por la felicidad de los seres humanos. Sin duda, es Pegg quien se echa la película en hombros, pues sobre él ‒y nada más que en él‒ recae la responsabilidad de que la propuesta cinematográfica del productor Christian Angermayer funcione, y funciona, bien, afortunadamente para quienes dedicamos dos horas de nuestro tiempo a presenciar una historia que esperamos nos mantenga entretenidos.

En fin, que Héctor y el secreto de la felicidad es una película agradable que bien merece la oportunidad de ser vista, y (si no se es demasiado pesimista) disfrutada, pues un poquito de felicidad no le hace mal a nadie.

 

Título original Hector and the search for happiness. Duración: 120 minutos. Año: 2014. País: Reino Unido. Director: Peter Chelsom. Reparto: Simon Pegg, Rosamund Pike, Christopher Plummer, Stellan Skarsgård, Desiree Zurowski, Jakob Davies, Toni Collette, Jean Reno. Dónde ver: Disponible en Amazon Prime Video.

 

 

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.

jueves, 1 de agosto de 2024

Una suciedad casi perfecta. Luis Raúl Herrera Piñón

Rollos cortos

Una suciedad casi perfecta

 

 

Por Luis Raúl Herrera Piñón

 

 

Como dice la Biblia: “Lo que se ha hecho se hará de nuevo, no hay nada nuevo bajo el sol” (Eclesiastés 1:9).

Una cinta que pretende sorprender por novedosa y excesivamente violenta es Relatos salvajes, filme argentino nominado al Óscar como mejor película extranjera en 2014.

Sin embargo, no es tan novedosa. Las películas de episodios fueron muy populares ‒especialmente en el cine europeo‒ a lo largo de los años 50, 60 y 70 del siglo pasado; incluso en México, treinta años antes, se filmó una con tema similar y en episodios también, titulada Historias violentas que constaba de cinco cuentos y retrataba un mundo cada vez más violento, en el cual los individuos estallaban en cólera a la menor provocación, algo que también podemos ver en la producción argentina. Y si de violencia hablamos, este no es, por mucho, uno de los filmes más violentos jamás vistos, ahí está, por ejemplo, Old boy, magistral cinta surcoreana dirigida por Park Chan-wook.

El guion, o, mejor dicho, los guiones de los seis episodios que componen la película varían en sus grados de violencia y frenesí criminal, e incluso algunos se sienten forzados y poco falsos, sobre todo porque el director, guionista y montador de la película, Damián Szifron, se deja de lado la realidad más terrible y remata siempre sus historias con humor, negro, pero humor al fin, que arranca alguna sonrisa al espectador, pero lo deja con ganas de llegar a conocer a profundidad del porqué tanto crimen y tanta irracionalidad.

Sin llegar a la denuncia abierta de una sociedad que más bien se comporta como una suciedad, Relatos salvajes se queda en una muestra de la excelente manufactura del cine argentino de hoy, un prodigio de buena fotografía, impecable música y un cuadro actoral muy sólido. Aunque la intención de Szifron haya sido mostrar la corrupción y los vicios de la sociedad argentina, hay momentos en que inevitablemente las situaciones se sienten muy cercanas.

En una película sin culpables, donde la explicación de lo que sucede ‒si es que la hay‒ queda a discreción del espectador, poca empatía puede encontrarse, aunque, de todos los episodios el de “Bombita” sea el que más reivindique el desamparo de los ciudadanos ante las leyes ciegas y el burocratismo.

Quizás Relatos Salvajes no sea la cinta más fresca que haya llegado a las pantallas cinematográficas, pero, por lo menos, es algo distinto a las mismas opciones de siempre. En fin, que esta es una película que no debe ser tomada tan en serio y sí como una radiografía de una sociedad enferma de “modernidad”, vista a través del humor.

 

Título original: Relatos salvajes. Duración: 119 minutos. Año: 2014. País: Argentina. Director: Damián Szifrón. Reparto Ricardo Darín, Darío Grandinetti, Leonardo Sbaraglia, Érica Rivas. Dónde ver: Disponible en Amazon Prime Video y en Google Play.

 

 

 

 

 

Luis Raúl Herrera Piñón es el jefe de la Unidad de Cine de la Quinta Gameros desde hace 19 años, tiempo en el que ha privilegiado la difusión de la cultura, a través de cine de calidad. Durante años publicó en El Heraldo de Chihuahua su columna Rollos cortos, en donde hacía crónicas y crítica de cine.