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viernes, 11 de abril de 2025

Una foto de Anabel Caro

 


Una foto de Anabel Caro

 

Titulo: Afrodita grávida

Autora: Anabel Caro Rascón

Técnica: Foto en blanco y negro pasada a sepia con terminado en craquelado

Plataforma: Cámara Pentax KM análoga lente 50 mm.

Formato: 16 x 20

Fecha: 2005

 


Anabel Caro Rascón. Exposiciones colectivas consecutivas del año 2001 al 2013 con fotografía. Participación en obras de teatro del género cómico escritas y dirigidas por una ella. Elenco: maestros, alumnos y trabajadores administrativos, de 2002 a 2012. Sede: Facultad de Odontología de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Formó parte del grupo de fotógrafos de la Facultad de Artes. Ha publicado su obra en Diario de Chihuahua.

martes, 9 de abril de 2024

Date la vuelta… Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Date la vuelta…

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Hace unos días me encontré en Facebook con esta pregunta: ¿Qué estabas haciendo el jueves 11 de julio de 1991, cuando ocurrió el último eclipse total de sol en México?

Si no me acuerdo qué hice ayer, menos hace casi 33 años. Pero haciendo cuentas, calculo que estaba trabajando en las viejas oficinas de la Fábrica de Ropa El Diamante, seguramente preparando la nómina para la quincena.

Dudo que haya salido a ver el eclipse, si acaso habría perforado una hoja de papel para ver que la luz que entraba por la pequeña ventana del sótano dibujara la silueta de la luna en la pared detrás de mi escritorio, pero francamente no lo recuerdo.

Aquel día el noticiero 24 Horas con Jacobo Zabludovsky hizo una cobertura especial desde las once de la mañana hasta las tres de la tarde, en la que junto a Talina Fernández narró el extraordinario espectáculo: “para que usted esté informado segundo a segundo de esta oportunidad única para nuestra generación”…tan única que no se repitió hasta el día de ayer.

“… en unos minutos la luna y el sol, en una puntualidad astronómica, tendrán su esperado encuentro y la televisión mexicana llevará hasta ustedes los detalles de este espectacular fenómeno astronómico. Por primera ocasión en la historia de la televisión mundial se transmite a tres continentes del planeta un eclipse total de sol” ‒comentaba Talina aquella mañana.

Contaba que 21 años atrás, el 7 de marzo de 1970, Telesistema Mexicano (hoy Grupo Televisa) había difundido por primera vez a colores un eclipse total de sol, que tuvo su mayor visibilidad en el Istmo de Tehuantepec y en Miahuatlán, en el estado de Oaxaca.

“…y también hoy por primera vez se captarán las imágenes a través del sistema de alta definición que sin duda será la televisión del futuro” (¡mírala! ¡Qué visionaria!)

Al mismo tiempo que en la pantalla aparecían las imágenes de la luna tapando el sol, el ingeniero Alfredo Chio Reyes, del Instituto Politécnico Nacional, describía el espectáculo que estábamos por presenciar (bueno, los que vieron el noticiero en vivo aquel jueves) desde Hawái, donde comenzó el eclipse.

“…vamos a ver un punto brillante que va a desaparecer, va a disminuir de brillo hasta que quede totalmente cubierto el sol, dibujando en el cielo un anillo de diamante”.

En México pisó primero Baja California y se desplazó al noroeste cruzando Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz. En poco más de cuatro horas, la sombra de la luna recorrería más de 18 mil kilómetros ‒dijo.

En el Valle de México hubo cuatro puntos de observación: el Zoológico de Chapultepec, San Ángel, el Planetario Luis Enrique Erro y el Pico Tres Padres.

Con el paso del eclipse, ciudades enteras se oscurecieron en pleno día, mientras se enumeraban datos relevantes, como que en 1706 tuvo lugar la primera observación de un eclipse usando un telescopio, en Francia.

“…en pocos años ha habido grandes avances en la ciencia y en la tecnología”, decía Talina (y si estuviera aquí y ahora, creo que lo diría otra vez).

Fue un día especial para los habitantes de la ciudad de México, “en ningún calendario está con números rojos, pero nadie trabajó” ‒dijo Jacobo. Probablemente este lunes ocurrió lo mismo.

“…esto que estamos viendo no ocurrirá de nuevo sino hasta el 8 de abril del año 2024, para los habitantes de la República Mexicana…” ‒advirtió, en lo que se veía como un día muuuy lejano.

Y la fecha se cumplió. Ni él ni Talina estuvieron para relatarnos minuto a minuto el paso del eclipse total de sol por nuestro país. En esta ocasión fueron Karla Iberia Sánchez, Ana Lucía Ordoñana y Danielle Dithurbide quienes lo hicieron, en la transmisión del noticiero de Foro TV, con corresponsales desde Mazatlán (con música de banda, “manque” se enojen los turistas), Torreón (sede de las transmisiones de la NASA), Durango (con sus tendederos de los que colgaban cientos de visores certificados), Chihuahua (donde familias acamparon en El Palomar para no perder detalle) y CDMX.

“A las 10 de la mañana con 51 minutos, tiempo del centro de México, ocurrirá el inicio del primer eclipse total de sol de los últimos 33 años en nuestro país”, anunció Karla al comienzo de su noticiero.

Millones de personas en territorio nacional pudieron ver el gran eclipse que duró dos horas con cuarenta minutos, unos cuatro minutos su fase plena. En ese lapso el cielo se oscureció como si estuviera anocheciendo y después “volvió a amanecer”. El fenómeno astronómico comenzó en el sur del océano Pacífico y se percibió al 100% en Sinaloa, Durango y Coahuila.

Entró al continente por Mazatlán a las 9:51 (hora local), alcanzando su fase total de las 11:07 a las 11:11 (hora de pedir deseos); después de pasar por Durango, Torreón y Monclova en su fase máxima, entre 12:13 y 12:24, siguió en línea diagonal hacia Texas, Oklahoma, Arkansas, Misuri, Illinois, Kentuky, Indiana, Ohio, Pensilvania, Nueva York, Vermont, New Hampshire y Maine; luego entró en el sur de Canadá por Ontario y continuó rumbo a Quebec, Nuevo Brunswick, Isla del Príncipe Eduardo y Cabo Bretón, saliendo por Terranova a las 17:16 horas.

Y como lo mío, lo mío, es la farándula, pues me puse a buscar qué hicieron los famosos en este día del gran eclipse solar.

Por ejemplo, Sofía Castro, que andaba con su hermana en Nueva York, subió su foto desde Central Park, luciendo sus lentes con filtro certificado (eso espero).

En tiempos de mi abuela se creía que los eclipses tenían efectos secundarios en los bebés por nacer, así que “por si las flies” Paola Dalay (novia de José Eduardo Derbez) y Mariazel se amarraron un listón rojo en la panza.

Adela Micha no perdió la oportunidad de viajar a Mazatlán. Que para cubrir la nota, ¡ay, ajá!

Por su parte Galilea Montijo compartió con sus seguidores una foto del sol (el astro rey, no Luis Mi Rey) con la fecha.

Mientras que su compañera Tania Rincón presumió que “lleva” dos eclipses en su vida, ya que tenía cuatro años y medio cuando ocurrió el de 1991.

Y Danna Paola (que hace unas semanas se quitó el segundo nombre, pero todavía no me acostumbro) lo observó en las sombras de los árboles (como yo), donde la luz que se filtra entre las hojas forma miles de medias lunas en el suelo. También Roger González aprovechó este fenómeno y publicó una foto de su antebrazo, con pequeños eclipses trazados por la luz.

Hace 32 años, 8 meses, 4 semanas y 1 día, millones de personas vieron el fenómeno astronómico y se enteraron de la cita que tendrían el sol y la luna este lunes 8 de abril.

Quienes fuimos testigos de este nuevo eclipse no volveremos a ver un encuentro celestial como el de ayer, sino hasta el 30 de marzo de 2052, dentro de 27 años, 11 meses, 3 semanas y 1 día. ¿Llegaremos?

Pero ahora sí voy a saber qué contestar cuando me pregunten qué estaba haciendo el día que acaeció el último eclipse total de sol en México: “escribiendo mi columna de Estilo Mápula”.

 

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 26 de marzo de 2024

¡Me lleva el tren! Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

¡Me lleva el tren!

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Las vacaciones que acaban de comenzar son buen pretexto para viajar en el sexagenario Chepe, que diariamente sale de esta capital con destino a Los Mochis, Sinaloa. Anímate a disfrutar los paisajes más espectaculares del mundo cruzando la Sierra Madre Occidental a través de túneles y puentes que hacen de esta obra ferroviaria una de las más importantes de los últimos tiempos.

La cita es en la estación ubicada en las calles Méndez y 24ª, de donde el Chepe parte a las 6:00 horas. El abordaje inicia desde las 5:30, un amable sobrecargo te recibe y te indica a qué vagón debes subir. Acomódate en tu asiento mientras el tren empieza a moverse y sale silbando de la estación rumbo al suroeste. Es muuuy temprano, quizá todavía está oscuro: si quieres, toma tu cobija (aún están frías las mañanas), tápate hasta las orejas (como decía mi ma) y disponte a reponer el sueño que te robó la desmañanada.

A las 7:00 inicia el servicio en el vagón comedor. Qué te parece pedir unos deliciosos huevos con chorizo o con jamón, con sus frijoles refritos y tortillas de maíz (o si hay, de harina, sí, cómo no, con mucho gusto); o tal vez prefieras unos ricos hotcakes (¡mmm!) bañados con miel y mantequilla, acompañados con un café de olla; o, si la dieta lo exige, solo fruta con yogurt y granola (ni modo).

Alrededor de las 8:25 el tren llega a Cuauhtémoc, la ciudad de las tres culturas, antiguamente llamada San Antonio de los Arenales, situada en el kilómetro 400.5, a 2,194 metros sobre el nivel del mar.

Unos bajan, otros suben, el tren sigue su curso y dos horas y 20 minutos más tarde arriba a uno de los lugares más fríos del estado, en el kilómetro 533. Se llama San Juanito y es un importante centro maderero que se estableció en 1906, con la llegada del ferrocarril.

La tercera parada en el itinerario del Chepe es Creel, la entrada a la Sierra Tarahumara, fundada en 1907 y llamada así en honor don Enrique Creel, al suroeste se encuentra San Ignacio de Arareco, con su bello lago. Puedes bajar aquí para pasar una o varias noches, conociendo los lugares cercanos y cómo celebran la Semana Santa los lugareños.

Durante el Jueves Santo, los rarámuris escenifican peleas entre “soldados” y “fariseos” o “pintos”, en las inmediaciones de su parroquia de Cristo Rey. Al otro lado de la calle, frente a la Plaza Principal, se encuentra el templo de Nuestra Señora de Lourdes, donde los fieles celebran la institución de la eucaristía.

El Viernes Santo, los feligreses recorren las calles del pueblo representando el Viacrucis viviente, recordando el camino de Jesús hacia el Calvario, cargando la cruz.

Creel tiene lo suyo, puedes descansar en su plaza viendo la gente pasar, o bailar a los grupos de danza folklórica, o visitar su Museo de Arte Popular, para conocer sus artesanías, o entrar en alguno de sus restaurantes a degustar una exquisita comida.

En la Misión de San Ignacio de Arareco se lleva a cabo otro de los rituales donde los rarámuris danzan y cantan dando vueltas alrededor del templo, portando penachos o plumas, tocando tambores y golpeando sus espadas de madera en el piso.

Visita también el lago, uno de los más hermosos paisajes de la Sierra Tarahumara, con una longitud de tres kilómetros en forma de herradura ‒de ahí el nombre de Arareco‒ y una superficie de 40 hectáreas. Para los más aventureros tiene lugares para acampar, refugios e instalaciones turísticas administradas por la comunidad tarahumara.

También se puede pasear a caballo o en un vehículo todoterreno, o simplemente caminar por los alrededores disfrutando del sonido del agua y el canto de los pájaros.

Los rarámuris colocan en la orilla puestos de artesanías para atraer a los viajeros a comprar aretes, máscaras, plumas, pulseras, rebozos, tortilleros y otras mercancías.

Cerca de la Misión se halla un frondoso bosque de pinos y algunas cuevas, como la de Sebastián, donde se filmó en 1965 la película Tarahumara con Ignacio López Tarso.

A pocos minutos, en el Valle de los Hongos y el Valle de las Ranas, raras formaciones de piedra volcánica esculpidas por la erosión semejan estas figuras vegetales y animales.

En la orilla de la carretera se encuentra una gran piedra de forma muy particular, conocida como El Elefante, y más adelante un grupo de rocas imitan las pequeñas crías de paquidermo.

A una hora de Creel se encuentra el Parque de Aventura, donde los amantes de la naturaleza y del deporte extremo pueden explorar la Sierra Tarahumara de una manera diferente.

Un trenecito mecánico de tres carritos te lleva desde la entrada, haciendo una parada de diez minutos en el mirador de los Tres Cañones, donde se unen el del Cobre, el Tararecua y el Urique, hasta el centro del parque donde se encuentran las atracciones.

Elige entre el ZipRider, una tirolesa de 2,530 metros que se recorre en 2 o 3 minutos; un circuito de 5 kilómetros con 7 tirolesas y 2 puentes colgantes; la Vía Ferrata, con un descenso de 45 metros a rappel, puentes colgantes, gruta, el salto de Tarzán y escalada vertical; y el bosque aéreo, con una mini tirolesa y 12 puentes colgantes entre los pinos.

Mención aparte merece el teleférico, que cruza desde el mirador de Piedra Volada hasta Mesa de Bacajípare, donde un trío rarámuri entretiene a los turistas cantando, mientras esperan la próxima cabina para el regreso.

El tren hace el mismo recorrido todos los días con los mismos horarios, así que si decidiste quedarte en Creel, puedes abordar otro día para continuar el viaje y en el kilómetro 585 te encontrarás con El Lazo, un puente que cruza sobre sus propias vías formando una curva completa para empezar a perder altitud.

Cerca del mediodía el tren pasa por el pueblo de Pitorreal y un kilómetro y medio más adelante, mirando hacia la izquierda, se ve la Piedra de la Fecundidad.

Pasadas las 13:00 horas, el tren se detiene por cerca de media hora en Divisadero, donde puedes bajar y admirar la barranca en todo su esplendor, comprar artesanías, o comer unas deliciosas gorditas.

Pocos minutos después de dejar Divisadero llegas a Posada Barrancas, para luego encontrarte con formaciones rocosas inusuales, llamadas rocas pedestal o “hoodoo”, que se pueden ver a ambos lados del tren.

San Rafael es la siguiente parada, un importante punto de encuentro, donde se cambian los equipos del tren.

Seguimos hacia Cuiteco, que significa “colina en forma de cuello”, un antiguo poblado donde en 1684 el padre Juan María de Salvatierra estableció una misión.

Siete kilómetros más adelante está Bahuichivo, desde donde se puede viajar a Cerocahui, un pintoresco pueblito fundado en 1681 por el propio Salvatierra.

El último rincón de Chihuahua por donde pasa el tren es Estación Témoris, fundada por los jesuitas en 1677 como Santa María Magdalena de Témoris. En lo alto de la montaña se puede ver una placa con la fecha en que se terminó el Ferrocarril Chihuahua al Pacífico, el 24 de noviembre de 1961.

El Chepe sigue su curso hacia el suroeste para pasar por El Fuerte antes de llegar a Los Mochis, en el estado de Sinaloa.

Con una velocidad promedio de 50 km/h, el Ferrocarril Chepe recorre cada día más de 656 kilómetros a través de 18 túneles y 37 puentes que suponen una impresionante obra de ingeniería. La ruta Chihuahua al Pacífico es considerada una de las más importantes del mundo.

Desde 1961, el Chepe se aventura en los imponentes paisajes de la Sierra Tarahumara, hasta alcanzar el área que engloba las más representativas características de la cultura, historia y folklore tarahumaras, las Barrancas del Cobre, o Copper Canyon, como se conoce a esta región mundialmente.

Cuatro veces más grande que el Cañón del Colorado, este magnífico paisaje mexicano sirve como telón de fondo para uno de los más espectaculares paseos en tren en el mundo. El más cómodo y moderno tren de pasajeros te proporcionará una memorable experiencia ecoturística.

 

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.