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martes, 28 de mayo de 2024

¡Se desata la bestia en Italia! Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

¡Se desata la bestia en Italia!

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

“…Alla fine del festival la giuria, composta da Alessandro J. Bianchi, Francesco Cipriano e Girolamo Deraco, ha dichiarato vincitrice del Cluster Opera Prize l’opera ‘Bestia’ del messicano Alan Alfonso Sánchez…”, así anunciaba el pasado miércoles 22 el periódico italiano La Gazzetta di Lucca el triunfo de la obra chihuahuense en el Puccini Chamber Opera Festival 2024, que se desarrolló del 6 de abril al 18 de mayo.

De esta manera, un sueño largamente anhelado llegó a su culminación con el estreno de la obra, bajo la dirección del propio maestro Alan Sánchez, el sábado 4 de mayo en el Teatro di San Girolamo, en aquella ciudad de la región Toscana.

El libreto, escrito por Mario Vega, cuenta una historia basada en hechos reales ocurridos en nuestro estado: la de un joven apodado El Toro, que apuesta su vida inmerso en la violencia del México actual, mientras su madre y su novia sobreviven entre rezos y sueños rotos, aferrándose a la esperanza de ver su salvación.

Bestia. Una ópera de cámara regional mexicana fue producto de una colaboración de varios meses, surgida a raíz del curso convocado el año pasado por la Puccini International Opera Composition Academy, donde el trabajo de ambos artistas resultó seleccionado para participar en este festival, que en su séptima edición celebró el centenario del fallecimiento del músico lucense Giacomo Puccini (1858-1924), considerado entre los más grandes compositores de ópera de fines del siglo XIX y principios del XX.

La obra pretende representar la cultura chihuahuense de varias formas, con tintes de música folclórica y popular, sin salir del lenguaje operístico.

La producción de la ópera estuvo a cargo del festival, sin embargo, requirió de otros elementos como video e instrumentación, en los cuales participaron artistas locales como Karla Briones y Marco Peña, violines; Sergio Carmona, violonchelo; María Clara Lozada, dirección del ensamble; Lillián Viveros, actriz; y Mariana Góngora, multimedia.

En el montaje en Lucca colaboraron la soprano venezolana María de los Ángeles Gómez Rojas, el violinista Lorenzo Petrizzo, el chelista Roberto Presepi, el actor Jorge Ramos y el ensamble N’ Arcos.

Alan Alfonso Sánchez es licenciado en Composición Musical, egresado del Conservatorio de Música de Chihuahua, donde actualmente se desempeña como profesor de armonía, composición y solfeo, además dirige la Orquesta del Conservatorio.

Mario Vega es bajo cantante, estudió en el Taller de Ópera de Sinaloa, pero también le gusta el mariachi y el jazz, y a la fecha desarrolla su faceta de libretista.

Bestia se presentará en el mes de noviembre en el Teatro de Cámara Fernando Saavedra, dentro del programa Red de Teatros.

 

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 16 de abril de 2024

La Martina. Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

La Martina

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

“Quince años tenía Martina ♩♪♫♬♭…”, bueno, no soy Martina, pero sí son 15 años los que se cumplen hoy de que se publicó mi primera nota en El Heraldo de Chihuahua: Fue la principal de la sección Mira! de ese jueves en que comenzaba la Feria de Santa Rita, que por alguna razón que no recuerdo se adelantó a sus fechas habituales, que son en la segunda quincena de mayo.

Pero, como siempre, antes un poco de historia.

Llevaba poco más de seis años y medio como correctora en el “pediórico” (así le llamaba), cuando aquel lunes 6 de abril, después de una junta en el cuarto piso, al bajar me encontré con Salvador Moreno, hasta entonces reportero de espectáculos.

Lo acababan de promover a jefe de la sección Mira! y me invitó a unirme a su equipo. Le respondí con cierto recelo que no tenía ni idea de qué se trataba y para convencerme me llevó ante el director, Javier Contreras, quien me aseguró que no tenía de qué preocuparme, porque en caso de que no me adaptara a esas nuevas responsabilidades (léase: que no diera el ancho), podría regresar a mi antiguo puesto sin problema. Entonces, acepté.

La idea era que empezara inmediatamente, pero en ese momento estaba cubriendo las vacaciones de una compañera y mi ingreso al mundo reporteril se retrasaría unos días.

La tradicional fiesta patronal estaba por comenzar, así que antes de empezar tuve que acreditarme para tener acceso a los espectáculos en el Teatro del Pueblo y en el Palenque.

Llegó el miércoles 15 de abril y, ya libre de mi función de corregir, me reporté con Chava y escribí mi única nota del día anunciando el inicio de la feria con la presentación de Carmen Cardenal en el Teatro del Pueblo.

La mentada nota apareció el jueves con mi nombre al inicio (Aracely Sánchez, me quitaron el Ruiz, ¿tú crees?), aunque esto no volvería a suceder hasta meses después, porque había esa política de que los reporteros novatos no firmaban sus notas, por lo que mi jefe, que era nuevo en el puesto (como yo), fue reprendido.

Ese mismo día hicimos una entrevista (¿hicimos, Kimosabi?) a Ana Iveth, una “joven promesa chihuahuense” (de la que no he vuelto a saber) y yo redacté la nota.

Al siguiente día fui con Chava a la inauguración de la feria, que aún estaba en la carretera a Aldama. Mientras él entrevistaba a Carmen, yo observaba atenta y tomaba nota, para aprender. Dos días después repetiríamos la mecánica con Paty Cantú en el Teatro del Pueblo y más tarde bajo su supervisión haría mi primera entrevista a Julión Álvarez en el Palenque. Aún no era el Rey de la Taquilla.

Luego nos tocó entrevistar a Cristian Castro, pero fue el último, porque en esos días se cancelaron todas las actividades masivas, ante un brote de influenza porcina que mantuvo en alerta al país.

Ese año me tocó también cubrir el primer Festival Internacional de Cine de la Ciudad de Chihuahua, el grito de Independencia con Yuri en la Plaza Mayor, la ópera Carmen en la Plaza de Toros la Esperanza (de la que tengo malos recuerdos, pero esa… es otra historia).

También, por el tricentenario de nuestra valiente, leal y hospitalaria ciudad, hice las series de reportajes Chihuahua monumental, Por las calles de Chihuahua y Chihuahua y sus símbolos; y me aventé la puntada de entrevistar al mismísimo fundador don Antonio Deza y Ulloa, “capitán de caballos y corazas, caballero de la Orden de Santiago, contador juez oficial real de la Real Hacienda y Caja de la Ciudad de México, gobernador y capitán general del reino y provincia de la Nueva Vizcaya” (así de corridito lo decía Abraham Hernández, el actor que lo personificaba en Chihuahua Bárbaro).

Desempeñé esta labor durante 11 años en los que conocí a muchos artistas, algunos simpáticos, otros no tanto, viajé dentro y fuera del estado, compartí muchas experiencias con mis colegas reporteros y fotógrafos, pero sobre todo disfruté algo que me gusta mucho: escribir.

 

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 9 de abril de 2024

Date la vuelta… Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Date la vuelta…

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Hace unos días me encontré en Facebook con esta pregunta: ¿Qué estabas haciendo el jueves 11 de julio de 1991, cuando ocurrió el último eclipse total de sol en México?

Si no me acuerdo qué hice ayer, menos hace casi 33 años. Pero haciendo cuentas, calculo que estaba trabajando en las viejas oficinas de la Fábrica de Ropa El Diamante, seguramente preparando la nómina para la quincena.

Dudo que haya salido a ver el eclipse, si acaso habría perforado una hoja de papel para ver que la luz que entraba por la pequeña ventana del sótano dibujara la silueta de la luna en la pared detrás de mi escritorio, pero francamente no lo recuerdo.

Aquel día el noticiero 24 Horas con Jacobo Zabludovsky hizo una cobertura especial desde las once de la mañana hasta las tres de la tarde, en la que junto a Talina Fernández narró el extraordinario espectáculo: “para que usted esté informado segundo a segundo de esta oportunidad única para nuestra generación”…tan única que no se repitió hasta el día de ayer.

“… en unos minutos la luna y el sol, en una puntualidad astronómica, tendrán su esperado encuentro y la televisión mexicana llevará hasta ustedes los detalles de este espectacular fenómeno astronómico. Por primera ocasión en la historia de la televisión mundial se transmite a tres continentes del planeta un eclipse total de sol” ‒comentaba Talina aquella mañana.

Contaba que 21 años atrás, el 7 de marzo de 1970, Telesistema Mexicano (hoy Grupo Televisa) había difundido por primera vez a colores un eclipse total de sol, que tuvo su mayor visibilidad en el Istmo de Tehuantepec y en Miahuatlán, en el estado de Oaxaca.

“…y también hoy por primera vez se captarán las imágenes a través del sistema de alta definición que sin duda será la televisión del futuro” (¡mírala! ¡Qué visionaria!)

Al mismo tiempo que en la pantalla aparecían las imágenes de la luna tapando el sol, el ingeniero Alfredo Chio Reyes, del Instituto Politécnico Nacional, describía el espectáculo que estábamos por presenciar (bueno, los que vieron el noticiero en vivo aquel jueves) desde Hawái, donde comenzó el eclipse.

“…vamos a ver un punto brillante que va a desaparecer, va a disminuir de brillo hasta que quede totalmente cubierto el sol, dibujando en el cielo un anillo de diamante”.

En México pisó primero Baja California y se desplazó al noroeste cruzando Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Tamaulipas y Veracruz. En poco más de cuatro horas, la sombra de la luna recorrería más de 18 mil kilómetros ‒dijo.

En el Valle de México hubo cuatro puntos de observación: el Zoológico de Chapultepec, San Ángel, el Planetario Luis Enrique Erro y el Pico Tres Padres.

Con el paso del eclipse, ciudades enteras se oscurecieron en pleno día, mientras se enumeraban datos relevantes, como que en 1706 tuvo lugar la primera observación de un eclipse usando un telescopio, en Francia.

“…en pocos años ha habido grandes avances en la ciencia y en la tecnología”, decía Talina (y si estuviera aquí y ahora, creo que lo diría otra vez).

Fue un día especial para los habitantes de la ciudad de México, “en ningún calendario está con números rojos, pero nadie trabajó” ‒dijo Jacobo. Probablemente este lunes ocurrió lo mismo.

“…esto que estamos viendo no ocurrirá de nuevo sino hasta el 8 de abril del año 2024, para los habitantes de la República Mexicana…” ‒advirtió, en lo que se veía como un día muuuy lejano.

Y la fecha se cumplió. Ni él ni Talina estuvieron para relatarnos minuto a minuto el paso del eclipse total de sol por nuestro país. En esta ocasión fueron Karla Iberia Sánchez, Ana Lucía Ordoñana y Danielle Dithurbide quienes lo hicieron, en la transmisión del noticiero de Foro TV, con corresponsales desde Mazatlán (con música de banda, “manque” se enojen los turistas), Torreón (sede de las transmisiones de la NASA), Durango (con sus tendederos de los que colgaban cientos de visores certificados), Chihuahua (donde familias acamparon en El Palomar para no perder detalle) y CDMX.

“A las 10 de la mañana con 51 minutos, tiempo del centro de México, ocurrirá el inicio del primer eclipse total de sol de los últimos 33 años en nuestro país”, anunció Karla al comienzo de su noticiero.

Millones de personas en territorio nacional pudieron ver el gran eclipse que duró dos horas con cuarenta minutos, unos cuatro minutos su fase plena. En ese lapso el cielo se oscureció como si estuviera anocheciendo y después “volvió a amanecer”. El fenómeno astronómico comenzó en el sur del océano Pacífico y se percibió al 100% en Sinaloa, Durango y Coahuila.

Entró al continente por Mazatlán a las 9:51 (hora local), alcanzando su fase total de las 11:07 a las 11:11 (hora de pedir deseos); después de pasar por Durango, Torreón y Monclova en su fase máxima, entre 12:13 y 12:24, siguió en línea diagonal hacia Texas, Oklahoma, Arkansas, Misuri, Illinois, Kentuky, Indiana, Ohio, Pensilvania, Nueva York, Vermont, New Hampshire y Maine; luego entró en el sur de Canadá por Ontario y continuó rumbo a Quebec, Nuevo Brunswick, Isla del Príncipe Eduardo y Cabo Bretón, saliendo por Terranova a las 17:16 horas.

Y como lo mío, lo mío, es la farándula, pues me puse a buscar qué hicieron los famosos en este día del gran eclipse solar.

Por ejemplo, Sofía Castro, que andaba con su hermana en Nueva York, subió su foto desde Central Park, luciendo sus lentes con filtro certificado (eso espero).

En tiempos de mi abuela se creía que los eclipses tenían efectos secundarios en los bebés por nacer, así que “por si las flies” Paola Dalay (novia de José Eduardo Derbez) y Mariazel se amarraron un listón rojo en la panza.

Adela Micha no perdió la oportunidad de viajar a Mazatlán. Que para cubrir la nota, ¡ay, ajá!

Por su parte Galilea Montijo compartió con sus seguidores una foto del sol (el astro rey, no Luis Mi Rey) con la fecha.

Mientras que su compañera Tania Rincón presumió que “lleva” dos eclipses en su vida, ya que tenía cuatro años y medio cuando ocurrió el de 1991.

Y Danna Paola (que hace unas semanas se quitó el segundo nombre, pero todavía no me acostumbro) lo observó en las sombras de los árboles (como yo), donde la luz que se filtra entre las hojas forma miles de medias lunas en el suelo. También Roger González aprovechó este fenómeno y publicó una foto de su antebrazo, con pequeños eclipses trazados por la luz.

Hace 32 años, 8 meses, 4 semanas y 1 día, millones de personas vieron el fenómeno astronómico y se enteraron de la cita que tendrían el sol y la luna este lunes 8 de abril.

Quienes fuimos testigos de este nuevo eclipse no volveremos a ver un encuentro celestial como el de ayer, sino hasta el 30 de marzo de 2052, dentro de 27 años, 11 meses, 3 semanas y 1 día. ¿Llegaremos?

Pero ahora sí voy a saber qué contestar cuando me pregunten qué estaba haciendo el día que acaeció el último eclipse total de sol en México: “escribiendo mi columna de Estilo Mápula”.

 

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 2 de abril de 2024

Magdalena, Malena y Magda. Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Magdalena, Malena y Magda

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

No hay mejor forma de celebrar el Día Mundial del Teatro que haciendo teatro, pero Semjase Ugalde Ramírez, Holda Ramírez y Georgina Ayub fueron más allá y festejaron anticipadamente esta fecha al otro lado del charco, en la Madre Patria.

Como te lo cuento: representando al Foro del Arte de Chihuahua, estas tres talentosas actrices llevaron la obra Si yo fuera Magdalena al foro Ulapé Teatro, de Santander, en el norte de España, el pasado 24 de marzo.

El Día Mundial del Teatro se celebra anualmente el 27 de marzo desde 1961, buscando promover alrededor del mundo esta rama de las artes en todas sus formas.

Pero volviendo a la obra, la autora Holda Ramírez me contó vía whats desde España que la idea original es de su hija Semjase, quien le pidió le escribiera una obra para su examen final y titulación de la licenciatura en teatro de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua en 2022.

Semi, como ella le dice, sabía exactamente de qué quería hablar: la violencia de género, pero no nada más del hombre sobre la mujer, “sino cómo también de que las mujeres ejercemos violencia contra la misma mujer, ya sea por educación generacional, por ideas mal entendidas de la religión, socialmente, etcétera”, me aclaró.

Si yo fuera Magdalena cuenta tres historias de sendas mujeres de clases sociales diferentes, pero que tienen algo en común: maridos abusivos.

Magdalena (Holda) es una dama de la alta sociedad, esposa de un candidato a senador muy poderoso y respetado, pero con la mano muuuy pesada, por lo que llega a un elegante hospital privado para atenderse de los golpes que le ha propinado el susodicho.

En las mismas circunstancias, pero al otro lado de la ciudad, Malena (Georgina) acude a un centro de seguridad social con magulladuras y moretones. Ella está casada con un humilde obrero desempleado y muy macho, que la mantiene “como las escopetas, cargada y en un rincón”, por eso tiene los hijos que Dios le dé (uno de ellos está preso en la cárcel).

Ambos casos llegan a manos de Magda (Semjase), una trabajadora social de clase media que tiene la tarea de procesarlos como “posible violencia doméstica”. Pero, irónicamente, ella también tiene su propia historia de abuso.

Sus nombres hacen referencia a la mujer originaria de Magdala que menciona el Nuevo Testamento, un personaje muy importante en la vida de Jesucristo, que entendió perfectamente su mensaje y se convirtió en apóstol de los apóstoles.

“Sin embargo, como fue la única mujer, lógicamente en una historia machista y religión mal entendida por el hombre, la convierten en prostituta, la menosprecian y la denigran por el simple hecho de ser mujer, en ese sentido es la analogía de Si yo fuera Magdalena”, dice Holda.

“Cada una desearía tener la vida de la otra, sin darse cuenta de que lo que necesitan es recobrar y valorizarse a sí mismas por su propia Magdalena”, concluye sin añadir más, para no contarme el final.

La obra fue beneficiaria del Estímulo Fiscal para la Cultura y las Artes Eká 2023, recibió un apoyo económico para producir 30 funciones, 28 de ellas dentro del estado y las dos que ya dieron en España, donde tuvieron muy buena acogida.

“Iniciamos en diciembre de 2023 y vamos a trabajar hasta diciembre de 2024. Las primeras ocho funciones fueron en el Foro Cuatro Cuu y las siguientes dos acá en Santander, en un teatro hermoso que se llama Ulapé Teatro, donde nos recibieron de maravilla. Inmediatamente estuvieron de acuerdo con traer la obra, y al público le encantó, fue un éxito rotundo, el mensaje traído desde México les llegó muchísimo, fue hermoso”, afirmó Holda.

La obra se estrenó el 6 de junio de 2022 con la dirección de Semjase Ugalde Ramírez, protagonizada por ella misma, Holda Ramírez y Georgina Ayub.

“Todo mundo dijo que es una obra magnífica y que la puesta en escena está preciosa. Sin falso orgullo, esos fueron los comentarios. Tuvimos algunas funciones y todas las mujeres que vieron la obra dijeron que eso se tenía que ver”.

En agosto reanudarán funciones en Foro Cuatro Cuu durante cuatro temporadas y una más en el Teatro de Cámara Fernando Saavedra; también se presentarán en el Teatro Octavio Trías y en Telón de Arena de Ciudad Juárez. Y luego en Camargo, Delicias y Parral.

Así que no te pierdas próximamente Si yo fuera Magdalena, que cuenta además con la participación musical de Pablo Herrera en la guitarra, y la voz de Rocío Guerra; así como Ariel Díaz Ayub, José Enrique Guzmán Lara, Rosario Manzano y Jesús Ramírez en el staff.

¡Rómpanse una pierna!

 

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 26 de marzo de 2024

¡Me lleva el tren! Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

¡Me lleva el tren!

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Las vacaciones que acaban de comenzar son buen pretexto para viajar en el sexagenario Chepe, que diariamente sale de esta capital con destino a Los Mochis, Sinaloa. Anímate a disfrutar los paisajes más espectaculares del mundo cruzando la Sierra Madre Occidental a través de túneles y puentes que hacen de esta obra ferroviaria una de las más importantes de los últimos tiempos.

La cita es en la estación ubicada en las calles Méndez y 24ª, de donde el Chepe parte a las 6:00 horas. El abordaje inicia desde las 5:30, un amable sobrecargo te recibe y te indica a qué vagón debes subir. Acomódate en tu asiento mientras el tren empieza a moverse y sale silbando de la estación rumbo al suroeste. Es muuuy temprano, quizá todavía está oscuro: si quieres, toma tu cobija (aún están frías las mañanas), tápate hasta las orejas (como decía mi ma) y disponte a reponer el sueño que te robó la desmañanada.

A las 7:00 inicia el servicio en el vagón comedor. Qué te parece pedir unos deliciosos huevos con chorizo o con jamón, con sus frijoles refritos y tortillas de maíz (o si hay, de harina, sí, cómo no, con mucho gusto); o tal vez prefieras unos ricos hotcakes (¡mmm!) bañados con miel y mantequilla, acompañados con un café de olla; o, si la dieta lo exige, solo fruta con yogurt y granola (ni modo).

Alrededor de las 8:25 el tren llega a Cuauhtémoc, la ciudad de las tres culturas, antiguamente llamada San Antonio de los Arenales, situada en el kilómetro 400.5, a 2,194 metros sobre el nivel del mar.

Unos bajan, otros suben, el tren sigue su curso y dos horas y 20 minutos más tarde arriba a uno de los lugares más fríos del estado, en el kilómetro 533. Se llama San Juanito y es un importante centro maderero que se estableció en 1906, con la llegada del ferrocarril.

La tercera parada en el itinerario del Chepe es Creel, la entrada a la Sierra Tarahumara, fundada en 1907 y llamada así en honor don Enrique Creel, al suroeste se encuentra San Ignacio de Arareco, con su bello lago. Puedes bajar aquí para pasar una o varias noches, conociendo los lugares cercanos y cómo celebran la Semana Santa los lugareños.

Durante el Jueves Santo, los rarámuris escenifican peleas entre “soldados” y “fariseos” o “pintos”, en las inmediaciones de su parroquia de Cristo Rey. Al otro lado de la calle, frente a la Plaza Principal, se encuentra el templo de Nuestra Señora de Lourdes, donde los fieles celebran la institución de la eucaristía.

El Viernes Santo, los feligreses recorren las calles del pueblo representando el Viacrucis viviente, recordando el camino de Jesús hacia el Calvario, cargando la cruz.

Creel tiene lo suyo, puedes descansar en su plaza viendo la gente pasar, o bailar a los grupos de danza folklórica, o visitar su Museo de Arte Popular, para conocer sus artesanías, o entrar en alguno de sus restaurantes a degustar una exquisita comida.

En la Misión de San Ignacio de Arareco se lleva a cabo otro de los rituales donde los rarámuris danzan y cantan dando vueltas alrededor del templo, portando penachos o plumas, tocando tambores y golpeando sus espadas de madera en el piso.

Visita también el lago, uno de los más hermosos paisajes de la Sierra Tarahumara, con una longitud de tres kilómetros en forma de herradura ‒de ahí el nombre de Arareco‒ y una superficie de 40 hectáreas. Para los más aventureros tiene lugares para acampar, refugios e instalaciones turísticas administradas por la comunidad tarahumara.

También se puede pasear a caballo o en un vehículo todoterreno, o simplemente caminar por los alrededores disfrutando del sonido del agua y el canto de los pájaros.

Los rarámuris colocan en la orilla puestos de artesanías para atraer a los viajeros a comprar aretes, máscaras, plumas, pulseras, rebozos, tortilleros y otras mercancías.

Cerca de la Misión se halla un frondoso bosque de pinos y algunas cuevas, como la de Sebastián, donde se filmó en 1965 la película Tarahumara con Ignacio López Tarso.

A pocos minutos, en el Valle de los Hongos y el Valle de las Ranas, raras formaciones de piedra volcánica esculpidas por la erosión semejan estas figuras vegetales y animales.

En la orilla de la carretera se encuentra una gran piedra de forma muy particular, conocida como El Elefante, y más adelante un grupo de rocas imitan las pequeñas crías de paquidermo.

A una hora de Creel se encuentra el Parque de Aventura, donde los amantes de la naturaleza y del deporte extremo pueden explorar la Sierra Tarahumara de una manera diferente.

Un trenecito mecánico de tres carritos te lleva desde la entrada, haciendo una parada de diez minutos en el mirador de los Tres Cañones, donde se unen el del Cobre, el Tararecua y el Urique, hasta el centro del parque donde se encuentran las atracciones.

Elige entre el ZipRider, una tirolesa de 2,530 metros que se recorre en 2 o 3 minutos; un circuito de 5 kilómetros con 7 tirolesas y 2 puentes colgantes; la Vía Ferrata, con un descenso de 45 metros a rappel, puentes colgantes, gruta, el salto de Tarzán y escalada vertical; y el bosque aéreo, con una mini tirolesa y 12 puentes colgantes entre los pinos.

Mención aparte merece el teleférico, que cruza desde el mirador de Piedra Volada hasta Mesa de Bacajípare, donde un trío rarámuri entretiene a los turistas cantando, mientras esperan la próxima cabina para el regreso.

El tren hace el mismo recorrido todos los días con los mismos horarios, así que si decidiste quedarte en Creel, puedes abordar otro día para continuar el viaje y en el kilómetro 585 te encontrarás con El Lazo, un puente que cruza sobre sus propias vías formando una curva completa para empezar a perder altitud.

Cerca del mediodía el tren pasa por el pueblo de Pitorreal y un kilómetro y medio más adelante, mirando hacia la izquierda, se ve la Piedra de la Fecundidad.

Pasadas las 13:00 horas, el tren se detiene por cerca de media hora en Divisadero, donde puedes bajar y admirar la barranca en todo su esplendor, comprar artesanías, o comer unas deliciosas gorditas.

Pocos minutos después de dejar Divisadero llegas a Posada Barrancas, para luego encontrarte con formaciones rocosas inusuales, llamadas rocas pedestal o “hoodoo”, que se pueden ver a ambos lados del tren.

San Rafael es la siguiente parada, un importante punto de encuentro, donde se cambian los equipos del tren.

Seguimos hacia Cuiteco, que significa “colina en forma de cuello”, un antiguo poblado donde en 1684 el padre Juan María de Salvatierra estableció una misión.

Siete kilómetros más adelante está Bahuichivo, desde donde se puede viajar a Cerocahui, un pintoresco pueblito fundado en 1681 por el propio Salvatierra.

El último rincón de Chihuahua por donde pasa el tren es Estación Témoris, fundada por los jesuitas en 1677 como Santa María Magdalena de Témoris. En lo alto de la montaña se puede ver una placa con la fecha en que se terminó el Ferrocarril Chihuahua al Pacífico, el 24 de noviembre de 1961.

El Chepe sigue su curso hacia el suroeste para pasar por El Fuerte antes de llegar a Los Mochis, en el estado de Sinaloa.

Con una velocidad promedio de 50 km/h, el Ferrocarril Chepe recorre cada día más de 656 kilómetros a través de 18 túneles y 37 puentes que suponen una impresionante obra de ingeniería. La ruta Chihuahua al Pacífico es considerada una de las más importantes del mundo.

Desde 1961, el Chepe se aventura en los imponentes paisajes de la Sierra Tarahumara, hasta alcanzar el área que engloba las más representativas características de la cultura, historia y folklore tarahumaras, las Barrancas del Cobre, o Copper Canyon, como se conoce a esta región mundialmente.

Cuatro veces más grande que el Cañón del Colorado, este magnífico paisaje mexicano sirve como telón de fondo para uno de los más espectaculares paseos en tren en el mundo. El más cómodo y moderno tren de pasajeros te proporcionará una memorable experiencia ecoturística.

 

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 19 de marzo de 2024

¡Jesús, María… y José! Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

¡Jesús, María… y José!

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

El título de hoy corresponde a una expresión de sorpresa que escuché muchas veces decir a mi mamá y a mi abuela. Y viene al caso porque este martes 19 de marzo el santoral marca la celebración de José de Nazaret, esposo de María y padre de Jesús, por lo que en países como Andorra, Bélgica, Bolivia, Croacia, España, Honduras, Italia, Liechtenstein, Marruecos, Mozambique, Portugal y una región de habla italiana en Suiza es el Día del Padre.

El nombre de José es de origen arameo y significa “Yahveh añadirá”, así lo explica el Génesis cuando describe el nacimiento de José, hijo de Jacob: …se acordó Dios de Raquel, oyó sus ruegos y le dio el ser fecunda. Esta concibió y, al dar a luz un hijo exclamó: “Dios ha quitado mi vergüenza”. Y le puso por nombre José, ya que decía: “¡Ojalá que Yavé me dé otro hijo!”

José fue el hijo favorito, por eso su padre le regaló una colorida túnica que fue la envidia de sus hermanos, ¿has visto José el soñador? “…amarillo, verde, azul, café, naranja, morado, rojo, salmón, plateado, negro, rosado, marrón, durazno, violeta, pistacho, rubí, dorado, turquesa, blanco, limón, oliva, fiusha, mostaza, carmín, púrpura, lila, ocre, gris… ¡ups! Perdón, me emocioné.

José de Nazaret aparece en los evangelios de Mateo y de Lucas como descendiente del rey David. Lucas narra que José aún vivía cuando Jesús tenía doce años, pero ningún evangelista lo menciona después, por lo que se presume que ya había muerto antes de que Cristo iniciara su ministerio público.

Era carpintero, por lo que hoy también celebran su día quienes se dedican a este noble oficio y, como soy hija y hermana de carpinteros, pues hoy dedico mi columna a mi papá, a Poncho y a Make.

Y es que, cómo olvidar el olor a madera cuando don Alfonso tenía el taller en la casa de la 26ª y jugábamos con los muebles que él fabricaba con sus manos, que ya habían perdido un dedo por una sierra. Mis hermanos seguramente recordarán aquella gran lancha (éramos tan pequeños que nos parecía enorme) que construyó para el señor Pinoncelli, o aquella caseta de taxi que estuvo un tiempo frente al portón, que nos sirvió de “base de operaciones” y hasta foto nos tomamos con los vecinos.

Volviendo a los antecedentes bíblicos, está José de Arimatea, que era discípulo de Jesús, pero veladamente, por miedo a los judíos, quien reclamó el cuerpo de este para enterrarlo en un sepulcro vacío que había en un huerto cercano al lugar de la crucifixión.

Pero, ¿sabes de dónde viene el diminutivo de Pepe? ¿No? Pues dice Wikipedia que la hipótesis más plausible se basa en una traducción de Josephus y que originalmente era Josepe, al igual que el nombre italiano Giuseppe, este se redujo a “Pepe” por cercanía fonética. Pero la tradición lo explica como las siglas de Pater Putativus, o padre putativo, que nooo, no es un insulto, de acuerdo con El Pequeño Larousse, “…se dice del familiar que se considera legítimo, sin serlo”.

Pero en fin, como lo mío, lo mío, no es lo bíblico, sino el arte, la cultura y el espectáculo, pues hoy te hablaré de Josés famosos.

Y el primero que viene a mi mente es un humilde carpintero, fuerte y musculoso, con pantalón de pechera, camiseta a rayas y el lápiz en la oreja (como mi “apá”), cantando: … amorcito corazón yo tengo tentación de un beso (aquí es donde cierras los ojos y te imaginas a la Chorreada chiflando: tururururú)… mientras arma un barandal. Te estoy hablando del personaje de Pedro Infante en la trilogía de Ismael Rodríguez: Nosotros los pobres, Ustedes los ricos y Pepe “El Toro” que, por cierto, ¡eees iiinoooceeenteee!

¡Sorry! Me resbalé otra vez.

En este punto me regreso en el tiempo para mencionar al grabador, ilustrador y caricaturista hidrocálido José Guadalupe Posada, cuyos dibujos de escenas costumbristas y folclóricas criticaban la política y la sociedad de principios del siglo pasado. ¿Quién no ha visto alguna vez esa calavera garbancera elegantemente vestida, con su gran sombrero adornado con plumas, mejor conocida como La Catrina?

¡Vámonos a las Antillas! ¿Te suena: “Cultivo una rosa blanca en junio como en enero para el amigo sincero que me da su mano franca…? Pues es parte de un poema de José Martí, ni más ni menos que el iniciador del modernismo literario en Hispanoamérica. Fue un ensayista, filósofo, periodista y político habanero (como los chiles y las galletas), fundador del Partido Revolucionario Cubano y uno de los líderes de la guerra de independencia de su país, ¡belicoso, pues!

De vuelta en México, el jalisciense José Clemente Orozco se interesó en el arte inspirado por la obra de su tocayo Posada y destacó en la caricatura, la litografía y el muralismo. Seis décadas después de su muerte, el Museo de Arte Moderno de Nueva York abrió en su honor una exposición retrospectiva, la tercera de un artista mexicano y la sexta de un latinoamericano, después de Diego Rivera (1931), Cándido Portinari (1940), Roberto Matta (1957), Manuel Álvarez Bravo (1997) y Armando Reverón (2007). Uno de sus más valiosos trabajos es El hombre en llamas, pintado en la cúpula de la capilla mayor del Hospicio Cabañas, en Guadalajara.

En el mundo de la música tenemos al cantante y actor venezolano José Luis Rodríguez, a quien conocí en la telenovela Una muchacha llamada Milagros, donde la escritora Delia Fiallo se inspiró en Mi amigo el puma, un tema pegajoso que sonaba en la radio allá por 1973, en la voz de Sandro de América, para crear el personaje de un hombre enigmático apodado precisamente El Puma, como se le conoce desde entonces.

Al otro lado del “charco” nos encontramos con uno de los compositores españoles más prolíficos, José Luis Perales, autor de éxitos como Un velero llamado libertad o ¿Y cómo es él? Sus letras son poemas de amor, nostalgia y paz. Ha realizado 27 producciones musicales, tiene más de 510 canciones registradas en la Sociedad General de Autores de España y ha vendido más de 55 millones de discos.

Igualmente de la Madre Patria es el cantante, compositor y director de orquesta José Carreras, reconocido por sus interpretaciones en óperas de Gaetano Donizetti, Giacomo Puccini y Giuseppe (otro José) Verdi, así como por formar con Plácido Domingo y Luciano Pavarotti el proyecto musical Los Tres Tenores, con el que recorrieron el mundo entre 1990 y 2007. El 23 de agosto de 2015, el barcelonés cerró el 11º Festival Internacional Chihuahua, acompañado de nuestras tres orquestas más importantes: la Filarmónica del Estado, la Sinfónica de la Universidad Autónoma de Chihuahua y la Sinfónica de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.

Y en México no nos quedamos atrás, tenemos voces maravillosas como la de José Rómulo Sosa Ortiz, quien al convertirse en cantante decidió tomar el nombre de su padre (que a fin de cuentas era el suyo) y hacerse llamar José José. Comenzó su carrera tocando la guitarra y llevando serenatas, pero su gran oportunidad como solista fue en 1970, cuando participó en el II Festival de la Canción Latina, donde a pesar de su extraordinaria interpretación de “El triste” de Roberto Cantoral obtuvo solamente el tercer lugar, provocando protestas del público contra el jurado.

Y así llegamos a Chihuahua, tierra de don José Fuentes Mares, escritor, filósofo, historiador e historiógrafo, especializado en el México del siglo XIX. Su principal novela es Y México se refugió en el desierto, sin embargo, su obra es vasta y analiza a detalle múltiples temas. Obtuvo la licenciatura en derecho y el doctorado en filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue rector de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Impartió conferencias, cursos y seminarios en centros de estudios superiores dentro y fuera del país. Fundó y dirigió el periódico Novedades de Chihuahua y trabajó como comentarista del noticiero televisivo 24 Horas, con Jacobo Zabludovsky, en los años setenta.

Y del estado grande es el maestro José Lucero, pintor nacido en San Francisco de Borja, quien descubrió su vocación desde temprana edad. Estudió en el Instituto de Bellas Artes (hoy Facultad de Artes) de la Universidad Autónoma de Chihuahua, donde adquirió el lenguaje plástico como forma de expresión, que después llevó a la docencia. Actualmente está jubilado después de 30 años de dedicarse a la enseñanza.

Así que si te llamas José, eres papá o te dedicas a la carpintería recibe un fuerte y apretado abrazo, y ¡muuuchaaas felicidades!

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 12 de marzo de 2024

Cuando baja la marea… Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Cuando baja la marea…

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Pero ¿quién en su sano juicio se distrae hablando por teléfono en una terraza sin barandal que da a un terreno intrincado donde podría caer accidentalmente? Es así como muere Alejandro Grajales (Saúl Lizaso), en el primer capítulo de la nueva telenovela de Televisa, Marea de pasiones, que se estrenó el lunes 4 de marzo en el horario estelar de las 21:30 horas, sustituyendo a El maleficio, que finalizó el día anterior.

La nueva producción de Giselle González es protagonizada por la joven actriz chihuahuense Oka Giner (oriunda de Camargo, para mayores datos), en el papel de Luisa Grajales, una joven abogada recién titulada; y el chileno Matías Novoa como Marcelo Bernal, un ingeniero ambiental (o eso entendí), preocupado por el daño que está ocasionando la cadena de hoteles Deluxe, propiedad de la familia Grajales, en las playas nayaritas.

Aun así, Luisa y Marcelo se aman desde la adolescencia y tienen planes de casarse para cumplir juntos todos sus sueños. Pero esta relación no es bien vista por Alejandro, el padre de ella, quien para apartarlos propone un viaje familiar a Colombia (¿para qué tan lejos? Yo me habría ido a Cancún), al que también está invitado Zaid Espino, el “mejor amigo” de la pareja, que en realidad está enamorado de ella.

Hasta tierras colombianas llega Marcelo para reclamar a Grajales la trampa que le tendió a su madre María Inés (Blanca Guerra), para quedarse con la mitad de sus sembradíos. Y comete el error de amenazarlo ante toda la familia.

Más tarde, el empresario hotelero se entera de que su socio en negocios clandestinos, que no es otro que Zaid, ordenó saquear su casa mientras ellos estaban fuera. Para su mala suerte, esto ocurre en el momento en que está parado al borde de aquella terraza que te comenté al principio, pero es que ¿en qué cabeza cabe construir un balcón sin protección?

Y lo que es aún peor, cuando recibe la llamada está precisamente frente a Zaid, quien a su vez está siendo avisado de que su asociado está al tanto de la traición.

Zaid empuja a Alejandro, que muere casi al instante y cuando aparece Luisa le dice que fue Marcelo quien lo hizo y huyó, cuando en realidad este, para su desgracia, ha sido capturado por guerrilleros. ¿Será que así lo planeó Zaid?

Siete años después, Marcelo logra escapar del cautiverio y regresa a Nayarit, solo para encontrarse con que Luisa está casada con Zaid y que sobre él pesa la acusación de la muerte de Alejandro.

Luisa está convencida de su culpabilidad, influenciada por su esposo, por lo que está decidida a hacerle pagar por su delito.

No sabe que duerme con el verdadero asesino de su padre y que esta no es la única vida que su siniestro marido ha cobrado.

Fue un día en la playa, unos años atrás, cuando María Inés dejó a su hijo mayor a cargo de su hermanita, sin imaginar la tragedia que se avecinaba. Luisa llegó con Zaid y Marcelo le pidió a este que jugara con la niña, mientras él conversaba con su novia. ¡Craso error!

Ciego de celos, Zaid lanzó al mar la pelota de la niña, que no sabía nadar, y la instó a ir por ella. Se quedó mirándola mientras se hundía y fue hasta entonces que gritó para pedir ayuda. Cuando Marcelo la sacó del agua ya no había nada que hacer.

Este recuerdo atormenta a Zaid al mirar a Natalia, la hija que Luisa engendró con Marcelo, a la que ha criado como suya y de la que ha hecho creer al resto de la familia que es el padre.

María Inés sospecha que Natalia es su nieta y se lo hace saber a Marcelo, quien emprenderá una feroz lucha los siguientes 60 capítulos, incluido el de este lunes, por desenmascarar a Zaid y probar su inocencia, recuperar el amor de Luisa y formar una familia con ella y su hija Natalia.

No sé a ti, pero la trama me suena interesante, creo que sí la veré completa, no como las anteriores que solo vi los primeros y los últimos capítulos. Te la recomiendo. Vamos a ver qué es lo que trae la marea…

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

lunes, 4 de marzo de 2024

¿Terminó El maleficio? Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

¿Terminó El maleficio?

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Nunca me han gustado esos finales en los que, cuando crees que el bien ya triunfó sobre el mal, en la última escena el más inocente de los mortales abre los ojos y el demonio se asoma desde lo profundo.

Y es que así terminó el domingo El maleficio, la serie de Televisa que se transmitía por Las Estrellas en el horario estelar de las 21:30 horas.

Pero vamos por partes. Todo comenzó el siglo pasado, en los años 80, cuando don Ernesto Alonso tocó por primera vez en telenovela el tema de la brujería y el ocultismo, con una historia de Fernanda Villeli que él mismo produjo y protagonizó.

Recuerdo como si fuera ayer la primera escena del capítulo 1, emitido el lunes 7 de febrero de 1983, en el mismo horario.

Era la época colonial, un hombre caminaba por la calle en la oscuridad de la noche cuando otro individuo se le acerca y le pregunta qué hora es. Cuando el primero dice “las once”, el segundo le responde: “dichoso usted que sabe la hora en que va a morir” y ¡zas!, le asesta una puñalada en el corazón.

El perpetrador no es otro que el personaje del icónico retrato que Enrique de Martino (Ernesto Alonso), en la época actual (pero de 1983, por supuesto) guarda bajo llave en un lugar secreto de su despacho.

El maleficio contaba la historia de Beatriz (Jacqueline Andere), una viuda dedicada a la crianza de sus hijos Victoria (Erika Buenfil) y Juan (Armando Araiza), quien conoce a Enrique de Martino e hipnotizada con sus atenciones se casa con él.

Sus vidas se alteran al mudarse a la mansión del poderoso millonario, donde conviven con los hijos de este: el perverso Jorge (Humberto Zurita), el dulce pero confuso César (Sergio Goyri) y el enigmático Raúl (Sergio Jiménez).

Beatriz descubre la perversidad de su marido, que ha sido capaz de empujar a su primera esposa (Norma Herrera) al alcoholismo; en tanto que la atmósfera maligna que rodea a Enrique despierta en Juanito poderes paranormales.

Poco más de 40 años después, José Alberto Castro, especialista en refritos, por cierto, “reinicia” la historia (así le dicen ahora a lo que Wikipedia define como un “relanzamiento con inflexión…” ¡ándale pues!

Pues bien, en esta versión actúa Marlene Fabela como Beatriz, una agente de seguros (creo recordar), madre de Vicky (Sofía Castro) y Juanito (Kaled Acab), quien al quedar viuda se cierra al amor, pero cuando conoce a Enrique de Martino (Fernando Colunga) de inmediato se siente atraída ¿y quién no? Digo yo.

En este caso, Enrique solamente tiene dos hijos: por un lado está Raúl, el mayor, introvertido y sensible, quien se niega a seguir los pasos de su padre; y por el otro está Jorge, ambicioso, mujeriego y ansioso por demostrar que está listo para tomar el lugar de su progenitor en la organización, que en realidad es una secta secreta que adora al demonio. Ellos son interpretados por Adrián di Monte y Julio Vallado, respectivamente.

En esta última semana (debo confesar que solo vi los cinco primeros capítulos y los 70 de en medio no) Enrique se ha dado cuenta que entregar su alma sí le dio todo el poder, pero a cambio le quitó la posibilidad de amar. Arrepentido, está dispuesto a disolver la organización para hacerse merecedor del amor de Beatriz.

Pero el ente maligno no está dispuesto a perder, no señor, la lucha entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal es encarnizada y no hay sobrevivientes.

Y cuando pensábamos que con la muerte de Enrique de Martino y de todos los miembros de la organización (incluido Jorge) todo había terminado, resulta y resalta (como dicen últimamente, no sé de dónde lo sacaron) que no.

Entre las cenizas del lugar donde se reunía la organización, Darío (Rafael Inclán), el fiel mayordomo de Enrique, recoge el cuadro a través del cual se manifiesta el ente diabólico y le dice que él va a protegerlo.

Mientras tanto, después de una cena con su madre, su tía, Vicky y Raúl, que ya son novios, Juanito sube a su cuarto jugando con un balón de futbol, se sienta en la cama y dice: “ya sé dominar el miedo”, sus ojos se tornan completamente oscuros y aparece la palabra FIN.

 

PD: El maleficio marcó el regreso de Fernando Colunga a Televisa después de ocho años de ausencia. Su novela anterior fue Pasión y poder, también con Marlene Favela. Y, por otro lado, Jacqueline Andere, quien protagonizó la primera versión, hace en esta última el papel de la tía de Beatriz.

 

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

 

martes, 27 de febrero de 2024

Carlos Montemayor, in memoriam. Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Carlos Montemayor, in memoriam

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Al cumplirse mañana catorce años de su partida, recordamos a Carlos Montemayor, destacado escritor, analista, cuentista, ensayista, investigador, poeta, traductor e intelectual en toda la extensión de la palabra.

Nació el viernes 13 de junio de 1947, en Hidalgo del Parral, donde hizo sus primeros estudios y la preparatoria en la Universidad de Chihuahua. Obtuvo la licenciatura en derecho (2002)​ y una maestría en letras iberoamericanas (1965-1971) en la Universidad Nacional Autónoma de México.

Fue miembro de la Academia Mexicana de la Lengua, de la Real Academia Española y de la Asociación de Escritores en Lenguas Indígenas.

Hombre de letras y lingüista nato, estudió hebreo en El Colegio de México, además hablaba francés, griego (arcaico, clásico y vulgar), inglés, italiano, latín y portugués, lo que le permitió traducir obras como la cantata Carmina Burana y las Odas de Píndaro, entre otras.

Su libro Tarahumara es un completo compendio sobre los rarámuri de la Sierra de Chihuahua.

Como novelista escribió Mal de piedra (1980), Minas del retorno (1982), Guerra en el paraíso (1991), Los informes secretos (1999), Las armas del alba (2003), La fuga (2007) y Las mujeres del alba (2010).

Se distinguió en la poesía, con textos como Abril y otros poemas (1979), Finisterra (1982), Los amores pastoriles ‒y en el relato‒: Las llaves de Urgell (1970), El alba y otros cuentos (1986), Operativo en el trópico (1994), Cuentos gnósticos (1997), La tormenta y otras historias (1999).

Poseedor de una tesitura de tenor, sobresalió también en el canto e incluso grabó tres discos con el pianista Antonio Bravo: El último romántico, Canciones napolitanas e italianas y Canciones de María Grever.

Montemayor recibió premios internacionales como el Juan Rulfo por su cuento Operativo en el trópico; Xavier Villaurrutia por Las llaves de Urgell; José Fuentes Mares por su libro de poesía Abril y otras estaciones, y Colima, de narrativa, por Guerra en el paraíso.

Se caracterizó igualmente por su activismo social, sobre todo en favor de los grupos vulnerables de México.

A pesar del fatal diagnóstico de un tumor maligno que se le había detectado a finales de 2009, con gran fortaleza continuó colaborando con el periódico La Jornada, sin embargo ya no le fue posible ver publicado su último libro La violencia de Estado en México: antes y después de 1968.

El domingo 28 de febrero de 2010 Carlos Montemayor perdió la batalla, después de haber permanecido hospitalizado varios días en el Instituto Nacional de Cancerología de CDMX.

Pero más allá de la herencia cultural que dejó a los chihuahuenses, para Victoria Montemayor fue el padre que le apoyaba cuando tenía un problema, al que recurría cada vez que tenía una duda personal, de estudios, o de cuestiones literarias.

En una entrevista que le hice hace doce años, con motivo del segundo aniversario luctuoso, lo describió como un padre que estaba ahí, que cocinaba, reía, con quien podía pasar horas platicando. Al que le tenía toda la confianza del mundo, pues era un gran confesor y sabía muchos aspectos personales de su vida, “un gran padre, tierno, amoroso, que me dio muchísimas cosas”.

Le transmitió su visión humanista y gran amor por las artes y la naturaleza, “a respirar la tierra húmeda, a contemplar el cielo en una noche estrellada, la lluvia, lo hermoso que es la vida humana”.

Y reveló que los recuerdos más significativos que guarda son aquellos días en que iba a cenar a su casa y conversaban de lo que estaba haciendo cada uno.

“Cuando estaba investigando para Las armas del alba, o La fuga, o Las mujeres del alba, llegaba muy emocionado a platicarnos de cuando venía a Chihuahua, la parte realmente íntima, cuando él y yo nos sentábamos a charlar de mis planes y de los suyos”, comentó.

Así mostraba Victoria en ese entonces su orgullo de apellidarse Montemayor, “es un gran honor y toda la obra que mi papá dejó, para mí es un legado inmenso”.

En el presente, la también poeta y ensayista habló del profundo vacío que le dejó la pérdida de su padre, “es un dolor que no cesa, un desear su presencia, escuchar su voz, posarme en sus brazos, desear que todo estuviera bien, hablar de literatura, de mis traducciones, de mis ensayos, de mi escritura, oír su risa, ver sus ojos verdes. Escuchar sus palabras, sus pensamientos prístinos y claros”.

Y así se refirió a su legado, “qué decir a 14 años de distancia, ¿hablar de guerrilla o de poesía? ¿Hablar de análisis político o de traducción? ¿De cuento o novela? Su obra permanece, su voz aún resuena. Falta su presencia”.

 

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 20 de febrero de 2024

El privilegio de escribir. Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

El privilegio de escribir

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Si tienes la mala costumbre de leer mi columna semanal, seguramente sabes que me gusta ver los estrenos y los desenlaces de telenovela y hacer mis propias reseñas, con sus respectivas críticas de lo que me gusta y de lo que no.

Pero si crees que te voy a hacer el resumen de Golpe de suerte, que llegó a su final el domingo (como quien dice: “se les acabó la suerte”), estás en un error.

Absolutamente no. En esta ocasión se me ocurrió escribir algo diferente, tomando como base el último capítulo de El privilegio de amar, que se transmitió hace una semana, el martes 13 de febrero, por Las Estrellas.

La producción de Carla Estrada se emitió originalmente hace 25 años (del 27 de julio de 1998 al 26 de febrero de 1999) y su repetición comenzó el 11 de octubre de 2023, al principio de 15:30 a 16:30 horas, después de Teresa y, cuando esta terminó, desde las 14:30.

Contó con las actuaciones de Adela Noriega y René Strickler como la pareja protagónica, además de Helena Rojo, Andrés García, Enrique Rocha y Cinthia Klitbo.

Para ponerte en contexto, si no la viste ni entonces ni ahora, te cuento que Helena interpreta a Luciana, una exitosa diseñadora, dueña de una casa de modas, que en su juventud se enamoró de Juan de la Cruz (César Évora), el hijo de su patrona Ana Joaquina (Marga López). Juan estaba por ordenarse sacerdote.

La noche antes de que él regrese al seminario, Juan y Luciana se dejan llevar por la pasión y tiempo después ella descubre que está embarazada, pero cuando Ana Joaquina se entera la corre de su casa sin pagarle su último sueldo (a lo mejor ni los anteriores, la muy miserable).

Luciana da a luz a una niña, pero sumida en la pobreza se ve obligada a dejarla a las puertas de una rica mansión, donde supone que tendrá una vida mejor. Para su mala suerte, y de la recién nacida, los dueños de la casa dejan pronto el país, sin llevarse a la criatura; la entregan a un orfanato.

Años después, Cristina (Adela) es esa niña que al crecer llega a la empresa de Luciana con la ilusión de ser modelo, pero esta, sin saber que es su hija, “le hace la vida de cuadritos”, oponiéndose a su relación con Víctor Manuel, que es hijo del primer matrimonio de su esposo, el popular actor Andrés Duval (Andrés, muy original el nombre del personaje).

En medio de todo este relajo, la exnovia de Víctor Manuel, Tamara (Cinthia), regresa de un largo viaje para “reclamar lo que es suyo”, con la anuencia de Luciana.

Lo que Luciana no sabe es que Tamara es la amante de Nicolás Obregón (Enrique), otro actor que es acérrimo rival de su marido.

Así las cosas, después de 155 capítulos cargados de encuentros y desencuentros, amor y odio, en el último episodio Tamara remplaza a Ofelia (Lourdes Munguía), la actriz que hace el papel de Desdémona en la representación teatral de Otelo, que protagoniza Nicolás, y lo apuñala con la daga que este mandó a hacer especialmente para su personaje.

Pero el actor, con sus últimas fuerzas, estrangula a Tamara, mientras los espectadores creen estar viendo el desarrollo normal del quinto acto. Cuando el staff apenas se da cuenta de lo que en realidad está pasando, cierran el telón.

Aquí es donde surge mi ejercicio literario/ periodístico: ¿te imaginas los titulares de los periódicos tras el homicidio de un actor por una amante desquiciada, en pleno escenario, con teatro lleno? ¿No? Pues aquí te muestro mi versión de los hechos:

 

Muere Nicolás Obregón

Lo apuñala una amante durante el último acto de Otelo

 

De la Redacción

 

El primer actor Nicolás Obregón fue asesinado el viernes por su amante, Tamara de la Colina, durante la escena final de la obra Otelo, que él producía. Antes de morir, el histrión ahorcó a su victimaria, quedando los dos tendidos sobre el escenario del Teatro.

Los hechos ocurrieron la noche del estreno, cuando De la Colina ingresó sin ser vista a los camerinos del teatro y tomó el lugar de Ofelia Beltrán, quien hacía el papel de Desdémona en la conocida tragedia de William Shakespeare.

La actriz declaró que Tamara llegó a su camerino durante el intermedio del cuarto al quinto acto, supuestamente para felicitarla por el estreno, que le ofreció algo de beber y de inmediato se sintió mareada. Perdió el conocimiento y cuando despertó Tamara se había ido llevándose su vestuario y la había encerrado con llave. Gritó pidiendo ayuda, pero esta tardó en llegar. Para cuando logró salir ya los cuerpos yacían muertos sobre la cama, en medio del escenario.

Se presume que mientras Nicolás decía sus últimas líneas, Tamara entró en escena, el rostro cubierto por un velo; tomó una daga que estaba sobre la cama y se recostó fingiendo ser Ofelia. Antes que el actor pudiera reaccionar, la mujer lo apuñaló en la espalda, pero aún moribundo fue capaz de apretarle el cuello con las manos hasta asfixiarla.

Cuando se dieron cuenta de que algo raro estaba pasando, los técnicos bajaron el telón, mientras el público se preguntaba por qué nadie salió a recibir los aplausos.

Nicolás Obregón fue un actor guanajuatense nacido en 1940. Tuvo una amplia trayectoria en cine, teatro y televisión desde 1965, en la que predominaron los papeles antagónicos, por lo que recibió varios premios como mejor villano.

Se desconoce desde cuándo tenía una relación con Tamara de la Colina, quien fuera esposa de Víctor Manuel Duval, hijo del también actor Andrés Duval y de quien se estaba divorciando.

 

¿Y bien? ¿Qué te parece?

 

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 13 de febrero de 2024

¡Cuidado con el (des) amor! Aracely Sánchez Ruiz

Collage: Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

¡Cuidado con el (des) amor!

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Hoy es martes 13 y en un día como este, aconseja el viejo y conocido refrán, “… ni te cases, ni te embarques…” porque luego, si de amor se trata, qué tal si acabas como los protagonistas de Letras de un corazón roto. Por sobrevivientes del amor, la obra de AZ Evento y MuArt Producciones Artísticas, que subió a escena el sábado en el Foro Cuatro.

¡Ay, el amor! Mañana es día de San Valentín y los corazones rebosan de pasión… pero no todos… siete personajes nos revelan a través de sendos monólogos la narrativa del desamor como algo vivo, que está presente y permanece después de un amor, o incluso al mismo tiempo.

Enrique Medrano, Javier Flores, Andrés Carrillo, Rosa MuAr, Janeth Torres, Andrea Lozu y Julio Carrillo dejan que el espectador se conecte con las letras de estas historias y canciones, para reconocer el valor de cada una, percibir el amor y el desamor como parte importante de la vida, aprender lecciones que nos sirvan en la convivencia con las demás personas.

Cada personaje narra su experiencia en sus propias palabras, apoyado con las intenciones y recursos de utilería (aquí es donde aparece una “sombra” negra, que no es otro que Aldo Perea, que los provee de los elementos necesarios para su performance), que nos van introduciendo en la forma en que enfrentaron el desamor, buscando tocar las fibras más ocultas y, por qué no, sintonizarse o empatizar con alguno de los presentes.

Y ahí tenemos al que “le van llenando el saco de piedritas” (léase peleas, discusiones, desencuentros y un largo etcétera) hasta que se rompe (el saco, no él; bueno, quizá también); al que se mira al espejo y se cuestiona a sí mismo si estuvo bien amar como él amó; la que se entregó por completo y no hubo reciprocidad; la que conoció al amor de su vida y de un momento a otro ya no estaba; o el que comprobó que el amor de lejos sí funciona, hasta que… ya no.

Y está Dolly (Antonio Manríquez) con su vestido negro, medias oscuras y tacones rojos (como la canción de Sebastián Yatra, pero sin el reggaetón, afortunadamente), actuando como hilo conductor entre una y otra historia.

La producción general y dirección escénica estuvo a cargo de Rosa MuAr, dirección de contenidos Andrea Lozu y dirección vocal de Julio Carrillo.

AZ Evento produjo en 2023 un concierto tributo al musical Hoy no me puedo levantar, para la Universidad Regional del Norte, en el que también participó MuArt Producciones Artísticas, pero este es el primer proyecto en el que trabajan juntos como compañía.

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 6 de febrero de 2024

Helena Rojo, in memoriam. Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Helena Rojo, in memoriam

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Este fin de semana me desperté con la noticia de la muerte de Helena Rojo, una excelente actriz que admiré y a quien tuve el gusto de entrevistar en mis años de reportera de El Heraldo de Chihuahua.

En ese tiempo también tuve la oportunidad de verla actuar en el Teatro de los Héroes en varias ocasiones: la primera fue en la obra Bajo cero, al lado de Laura Flores y Alejandro Camacho, el 31 de mayo de 2011.

La actriz retornaba al teatro después de una larga ausencia y comentó agradecida “uno vuelve a hacer una cosa que ya es aprendida de alguna manera normalmente. Me da mucho gusto haber regresado y estoy muy contenta con el productor Daniel Gómez, ya habíamos tenido contacto antes, pero estaba ocupada con la televisión y fue imposible. Fue maravilloso que en esta ocasión se pudieron conjugar los tiempos para trabajar con ellos en este tipo de teatro diferente, serio, importante”.

Afirmó categórica que no se la pasaba pensando qué personaje le gustaría hacer, ya que siempre tenía un trabajo en puerta, “eso se pone a pensar alguien cuando no tiene trabajo y está buscando algo. Yo siempre estoy trabajando, gracias a Dios”.

 

La segunda vez que la vi fue en 2013, en la obra El cartero, donde interpretó a doña Rosa, la madre de Beatriz (Sara Maldonado), la joven de la que se enamora Mario (Erick Elías), quien se ha hecho amigo de Pablo Neruda (Ignacio López Tarso).

 

Al año siguiente, el 19 de marzo, vino con Cuentas muertas, donde hizo el papel de una madre de seis hijos, muy religiosa y chapada a la antigua.

En entrevista previa, Helena señaló que para trabajar con las emociones es elemental llevarse bien con los compañeros de elenco, “no es un trabajo sistemático donde no tenemos injerencia unos con otros, en esta ocasión estamos muy cerca y es forzoso que tengamos una buena relación”.

Habló de su experiencia con el público en las ocasiones anteriores, “siempre nos han recibido de maravilla, tengo una impresión muy agradable de Chihuahua, una ciudad importante. Obviamente, no tengo que decirlo, ustedes lo saben. Es un lugar al que no se le puede hacer a un lado cuando se hace una gira y una serie de presentaciones como es este caso, así que estamos a la expectativa de llegar a Chihuahua, siempre ha sido un buen lugar para trabajar para nosotros”.

La entrevista se realizó en la víspera del Día Internacional de la Mujer y la actriz opinó que “no necesitamos un día, trabajamos tooodos los días, todos los días tenemos que estar con la mente abierta y a la expectativa. Tratar de hacer lo mejor posible en todos los momentos de nuestra vida”.

 

El 20 de febrero de 2018 se presentó con Dios mío, hazme viuda por favor, una comedia en formato de teatro en atril, con María Sorté, Paulina Goto, Sherlyn y Sugey Ábrego.

La semana anterior me platicó vía telefónica sobre su personaje: “es un dinosaurio en extinción, una mujer muy rígida con sus ideas religiosas y que se ha aguantado el matrimonio y las vejaciones, humillaciones, infidelidades, se ha aguantado todo. Pero esa es su forma de pensar y lo interesante es cómo se va ablandando a través de las pláticas de las otras chicas, viendo cómo van cambiando las cosas”.

Lejos de pretender dar lecciones de actuación, reconoció el trabajo de sus compañeras, aun las más jóvenes, “son maravillosas actrices y sus personajes también, es fantástico (…) …estoy contentísima con el reparto y siempre hay algo que aprender, no estamos de maestros, siempre aprendemos de los otros si observamos y estamos abiertos a eso. Agradezco mucho a las chicas el entusiasmo que ponen en el trabajo, lo mucho que la pasamos bien, su amistad, en fin, tengo una gran admiración por todas y cada una. La verdad, creo que van más allá de las expectativas”.

La fecha de la entrevista era justamente el Día de San Valentín (que por cierto ya se acerca) y esto dijo al respecto: “Deberíamos de festejar todos los días, no nada más el 14 de febrero. Todos los días se presenta la oportunidad de expresarle nuestro amor, nuestro aprecio, a otras personas que lo necesitan. Tengamos la conciencia de que todos los días tenemos esa gran oportunidad de decirle a alguien que lo queremos”.

 

Un año después, el 14 de marzo de 2019, estuvo aquí de nuevo con El cartero, junto a don Ignacio López Tarso, Emmanuel Palomares y Fernanda Delgado.

Esta vez no hubo entrevista, pero sí recuerdo que entre funciones me acerqué para pedirle una foto y le comenté: “dice Ofelia Medina que las selfies se toman desde arriba”, y me respondió, “bueno, pues a ver cómo sale”.

 

A principios de 2020 se había anunciado la obra Mujeres de ceniza, que subiría a escena el 26 de febrero, con Jacqueline Andere, Margarita Gralia, Silvia Mariscal y ella, pero finalmente fue de las primeras cancelaciones por la pandemia.

 

María Elena Lamadrid Ruiz, nacida en Ciudad de México en 1944, tomó el nombre artístico de Helena Rojo y fue una destacada actriz de cine, teatro y televisión. Comenzó su carrera como modelo a principios de los sesenta y en 1970 debutó en la pantalla grande en El club de los suicidas, con Juan Ferrara (con quien se casó en 1976 y se divorció en 1987), Enrique Guzmán y Enrique Rocha. De ahí en adelante haría más de 40 películas.

Su belleza, carisma y personalidad llamaron la atención del realizador alemán Werner Herzog, quien la dirigió en la cinta Aguirre, la ira de Dios, en 1972.

En 1974 protagonizó Más negro que la noche, junto a Susana Dosamantes, Claudia Islas y Lucía Méndez; y en Foxtrot (1976) de Arturo Ripstein compartió el set con Peter O’Toole y Charlotte Rampling.

Durante cerca de cinco décadas interpretó papeles estelares en más de 30 telenovelas, desde Extraño en su pueblo en 1973, La venganza de 1977 (si recuerdas a Thalía en Marimar recogiendo una pulsera del lodo con los dientes, te cuento que Helena hizo la misma escena 17 años antes); La traición (1984), Retrato de familia (1995), El privilegio de amar (que protagonizó en 1998 y que actualmente está al aire en sus capítulos finales), Ramona (2000), Amor real (2003), Inocente de ti (2004), Peregrina (2005), Mundo de fieras (2006), Por ella soy Eva (2012), El color de la pasión (2014) y otras tantas; además actuó en la serie Ugly Betty (2006) de la cadena ABC de Estados Unidos. Varios de estos melodramas la proyectaron mundialmente llegando a países como Colombia, Perú, España, Italia y Rumania.

En teatro, protagonizó obras como Cena de matrimonios, Me enamoré de una bruja, La mujer del pelo rojo, entre muchas otras.

Su vida profesional estuvo llena de logros que le valieron un sinfín de reconocimientos. Ganó dos premios Ariel a la mejor actuación femenina por Fin de fiesta (1972) y Misterio (1980); la Diosa de Plata por su trabajo en Los cachorros (1973); y el premio TV y Novelas por El privilegio de amar (1999), Abrázame muy fuerte (2001), Mundo de fieras (2007), Cuidado con el ángel (2009) y La candidata (2017), entre otros, incluso internacionales.

Tal es el caso del premio especial del Festival de Cine de Lima, en 2006, luego de haber rodado tres películas en Perú.

 

Helena Rojo falleció la madrugada del sábado en su casa de CDMX, a los 79 años, luego de haber perdido la batalla contra el cáncer hepático, enfermedad que mantuvo en secreto durante las grabaciones de su última telenovela Vencer la culpa, producida por Rosy Ocampo en 2023, que actualmente se transmite por Televisa Univision en Estados Unidos. Estrellas como Sylvia Pasquel, Malillany Marín, Laura Flores, Erick Elías y Sofía Castro le dedicaron emotivos mensajes en redes.

Descanse en paz.

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 30 de enero de 2024

…y vivieron muuuy felices. Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

…y vivieron muuuy felices

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Antes de disponerme a ver los estrenos telenoveleros de Televisa y TV Azteca te voy a hacer un resumen de los últimos capítulos de Nadie como tú, que ocupó el horario de las 16:30 horas, por Las Estrellas, desde el 14 de agosto de 2023 hasta el pasado domingo 28 de enero.

Con el ridículo subtítulo de Si hay mezcal… hay amor, la producción de Ignacio Sada Madero se basó en la portuguesa Espírito indomável, de Sandra Santos, de 2010.

La versión de Televisa Univision tuvo como protagonistas a Karla Esquivel como Ximena Santana y Brandon Peniche como Salvador Figueroa, ambos hijos de sendas familias que alguna vez fueron amigas, pero terminaron siendo rivales.

Y es que hace más de 20 años, Teresa (Alejandra Barros), esposa de Raimundo Madrigal (Eduardo Santamarina), tuvo un amorío con el socio de este, José María Figueroa (Diego Olivera).

La furia de Raimundo (¡y cómo no!) al enterarse de la traición es tal que Teresa prefiere huir con sus hijos Eduardo, Jonás y Bianca, pero el marido ofendido la persigue provocando un accidente en el que dan por muerta a la más pequeña.

La realidad es que la niña ha sido rescatada por una mujer que, temerosa de quienes la acusan de brujería, escapa con su hijo llevándose a Bianca (a la que hace pasar por su hija Ximena) y consigue trabajo en la hacienda de los Figueroa.

Las vueltas que da la vida hacen que, al crecer, Ximena y Salvador se enamoren, a pesar de que él tiene una relación con Romina (Irina Baeva), quien cuenta con todo el apoyo y complicidad de su querida suegra Begoña (Elizabeth Álvarez).

Para estos últimos episodios, las intrigas y engaños de Romina y Begoña comienzan a tener su castigo, y mientras la primera es condenada a prisión por estafar a las artesanas del pueblo de Macatlán, que por cierto está en Oaxaca, la otra es asesinada por Raimundo, luego de descubrir que este mandó a matar a su hijo Matías.

En medio de todo, Hugo, el hermano adoptivo de Ximena (que resulta ser hijo de Raimundo y ha heredado su maldad) amenaza la vida de la protagonista y de la hija que espera, por lo que esta decide esconderse en una cabaña apartada. Para su mala suerte el villano encuentra el escondite, pero al tratar de acercársele cae en una fosa que ella hizo y queda inconsciente.

Aquí es donde me pregunto ¿cómo una joven menudita y embarazada puede cavar sola, en un día (porque se le ve con la misma ropa), un hoyo de más de dos metros de profundidad por dos metros de largo, y como uno y medio de ancho (a ojo de buen cubero), a donde tiene que bajar con una escalera, para atarlo de pies y manos antes que despierte? No me lo creo ni tantito, pero en fin, así son las novelas.

El caso es que en un descuido Hugo escapa y simula su muerte quemando su camioneta, donde ha puesto al volante a un cristiano que acaba de arrollar. Pero como en cualquier melodrama que se respete, el bien siempre triunfa sobre el mal: al intentar matar a su rival en amores y luego huir, recibe un balazo en el cuello y cae del caballo sobre una roca, quedando parapléjico.

Mientras tanto, Raimundo ha llegado hasta la hacienda de José María con la intención de matarlo, cuando llega la policía y le dispara, por lo que muere horas más tarde, sin poder escuchar el perdón de Ximena, que al final lo llama “papá”.

Otra que no termina bien es Romina, quien al salir (no sé cómo o por qué) de prisión y buscar trabajo solo consigue ser reclutada por un tipo que vende sus favores sexuales.

Y para el final feliz, Teresa y José María deciden irse a Europa y dejar las haciendas mezcaleras en manos de Ximena y Salvador, quienes por fin se casan, después de bautizar a su hija, que ya tiene un año.

Y en la toma final, en una vista aérea del festín de bodas, aparece la cursi frase que les comenté al principio: “Si hay mezcal… hay amor” …ahora resulta.

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 23 de enero de 2024

Tuya… mía… te la presto. Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Tuya… mía… te la presto

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

El pasado lunes (que por cierto fue quincena, quién fuera asalariado) el canal de Las Estrellas estrenó en su horario de las 18:30 horas la telenovela Tu vida es mi vida, que pinta como que va a estar buena… parece… ya veremos.

La producción de Angelli Nesma para Televisa Univision es estelarizada por Susana González como la exitosa empresaria Paula Lugo y Valentino Lanús en el papel de Pepe Castillo, quien administra el restaurante que tiene su familia en Lagos de San Juan; el otrora galán Juan Soler encarna a Lorenzo, el papá de la protagonista y un abuelo muy joven y muy, pero muuuy requete guapo.

Lisardo y Sofía Rivera Torres son los antagonistas (Rolando y Natalia), que fingen ser amigos de Paula, pero en realidad tienen negrísimas intenciones ‒él probablemente haya matado al marido para quedarse con la viuda; y ella pretende apropiarse de su fortuna‒.

Pues bien, comenzaré con una de mis frases habituales: ¿a quién se le ocurre? Porque esta mujer, al enterarse que tiene un tumor cerebral inoperable y le quedan pocos meses de vida, compra un camión de comida (food truck, le dicen ahí, porque les parece muy “nice” decir frases en inglés) y se lleva a sus tres hijos (y a la nefasta novia del mayor), con lo puesto, a un pueblo cercano a CDMX.

Su propósito, dice, es compensar el tiempo que no estuvo con ellos por pasárselo trabajando para que nada les faltara y al mismo tiempo enseñarles a ganarse el pan con el sudor de su frente, para que puedan valerse por sí mismos cuando ella ya no esté. Aunque ellos no están de acuerdo y no les resulta divertido haber dejado los lujos a los que estaban acostumbrados.

¿Y acaso tiene experiencia en comida? Porque no se ve que ella cocine, quizá de eso se encargue su empleado Marcos, interpretado por Pablo Valentín, quien al conocer a Gracia (Laura Flores), queda prendado, por lo que aparte de ocuparse de sus quehaceres se da sus mañas para dejarle recaditos, con bombas yucatecas.

Pepe es hijo de Alex (Roberto Mateos), quien hace unos años se disputó el amor de Isabela (Verónica Merchant) con Lorenzo y resolvieron el asunto con la cesión de unos terrenos en los que Paula decide poner su camión para vender paninis (¡mmm, qué rico!), justo frente al restaurante de comida mexicana (creo) de los Castillo.

Así se conocen Pepe y Paula, entre discusiones por el terreno y la competencia por la clientela de sus respectivos negocios de comida, por lo que “se caen gordos”, pero el tiempo, como en cualquier telenovela que se respete, cambiará las cosas.

En medio de todo este lío, Pepe se entera por un anónimo de la infidelidad de su esposa Malena (Elsa Ortiz), quien a toda costa lo niega. Lo que no sabe es que el “sancho” es su propio hermano Rafael (Pedro Moreno).

Y pues así comienza esta nueva historia que promete atrapar al público que dejó vacante la telenovela Minas de pasión, que terminó el 14 de enero, para mi gusto, sin pena ni gloria.

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 16 de enero de 2024

Hasta el título es ridículo. Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Hasta el título es ridículo

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Yo pensaba que ya no existía esa ridiculez de los finales de telenovela en domingo, pero me equivoqué. Este 14 de enero se transmitió por Las Estrellas el último capítulo de Minas de pasión, producción de Pedro Ortiz de Pinedo, estelarizada por Livia Brito (Emilia) y Osvaldo de León (Leonardo), con Anette Michel (Roberta), como antagonista.

Pero vamos por partes.

Minas de pasión está basada en La patrona de Telemundo (2013), que a su vez es una adaptación de La dueña (1984), telenovela venezolana.

En este punto quiero hacer notar que hace diez años no me perdí un solo día La patrona y me atrevo a decir que frente a las excelentes actuaciones de Aracely Arámbula, Jorge Luis Pila y Christian Bach, nada tienen que hacer Livia, Osvaldo y Anette, ¡pobrecitos!

Además, cabe aclarar que la versión de Televisa no se apegó a la de Telemundo, donde Tomás “El Tigre” Suárez, padre de la protagonista, interpretado por Javier Díaz Dueñas, muere al principio de la novela; en este caso ha de haber gustado tanto a la producción el desempeño de Alejandro Camacho como Julián Sánchez, que dejó crecer al personaje a lo largo de la trama.

Tan solo ese cambio debió haber generado otros tantos, pues entonces Zaira (Cynthia Klitbo), la mujer del “Tigre”, resultó no ser viuda, sino que al parecer (aquí debo confesar que solo vi los primeros cinco episodios y los últimos seis, incluido el final, de dos horas y media) se separó del marido por alguna razón que desconozco y anduvo coqueteando con un tal Marat (Pedro Sicard), que no sé de dónde salió.

Y entonces sucedieron cosas tan absurdas en esta semana que pasó, como que Leonardo le pide al jefe de la policía que le deje su pistola y este se la suelta ¿así nomás, como si fuera una pluma y un papel para anotar una dirección?

¿Qué tal esta? Nicolás (Íker García), el hijo de Emilia, que sabe que su abuela (Anette) le ha hecho mucho daño a su madre y a su tío Leonardo, llora en sus brazos. ¿Cómo? ¿No debería tenerle miedo?

O cuando Emilia decide donarle un riñón a la que fue su peor enemiga, Sara (Sylvia Sáenz), que le hizo la vida de cuadritos, y después de hacerse los estudios pertinentes anda tan campante caminando por el hospital, en vez de que la estén preparando para la cirugía. Y ya en el quirófano hasta tienen tiempo de conversar, ¡ay, ay!

Y a propósito de Emilia, que por un tiempo fingió ser otra persona haciéndose llamar Victoria Alcázar, si a estas alturas ya se había descubierto su verdadera identidad, por qué seguir usando lentes de contacto de otro color, aun durante la operación. ¿Y qué acaso no usan en ese hospital mascarillas para administrar la anestesia y el oxígeno?

Y me quedé de a seis cuando escuché a Aleida (Karyme Lozano) decirle a Fidel (Omar Germenos): “eres un mounstro” (tal cual, lo devolví varias veces para estar segura).

Y bueno, Leonardo, al enterarse que Roberta escapó, en vez de advertirles a Marijo (Valeria Burgos), una tal Cayetana y Nicolás, que están en la casa de la villana, solo les dice que se encierren, ¿qué no corrían peligro estando ahí?

Y mientras Roberta sostiene una copa con ácido que pretende arrojarle a la cara a Emilia, esta se ve tan tranquila, inmóvil en el suelo, recargada en una mesa.

Y luego estaba esa cursilería entre Emilia y Nicolás de: “yo te a-mo, tú me a-mas, yo más…” o algo así, ¡qué ridículos!

Y el tal Danilo (Rodrigo Brand), que según él va a rendir cuentas a la justicia para pagar por todas sus estafas, disque para hacerse digno de Sara y su hija, nunca se ve que pise la cárcel y luego sale con que se va con ellas a un programa de protección de testigos.

Y ahí tienes a la recientemente viuda Gigi (Alma Cero), que nada más vio solito y su alma al tal Marat y ni tarda ni perezosa le echó los perros.

Y cómo ves que la mala de la novela no se muere, pero se vuelve loca, y su hermana Joaquina (Mayra Rojas) la mantiene escondida en algún lugar secreto, aunque se da sus escapadas al pueblo donde ahora resulta que nadie la reconoce con la cara desfigurada, y ella que se cree tan bella y soñada, ¡hazme el favor!

Lo que sí me gustó fue que cuando el “Tigre” y la “Fiera”, que así le llama a Zaira, se reconcilian, deciden ir (o más bien venir) a conocer las Barrancas del Cobre, que “a barranquear”, dice ella. Eso es buena promoción para nuestro estado grande, ¿no crees?

En fin, la novela ya se terminó, después de casi cinco meses, con el clásico “juntos para siempre”, con beso y baile, con música de mariachi y letra de Christian Nodal.

 

PD: lo que me cayó más gordo fue que en la cortinilla final nomás tenían grabados 10 o 15 segundos de video, los cuales repitieron cuatro veces, ¡hazme (otra vez) el favor!

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 9 de enero de 2024

¡Chihuahua tiene tradición! Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

¡Chihuahua tiene tradición!

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

7 enero 2024. Este domingo me enteré de que la Secretaría de Turismo del Estado de Chihuahua nombró Pueblos Tradicionales a Allende, Guerrero, Jiménez, Riva Palacio y Rosales, convirtiéndose así en destinos prioritarios en los que se trabajará para mejorar la calidad de los servicios que ofrecen a los viajeros a fin de que los sigan visitando.

Para esta primera edición se abrió la convocatoria del 5 de septiembre al 15 de octubre de 2023, a la cual respondieron los comités de 17 localidades, que se dieron a la tarea de reunir y enviar los requisitos solicitados por la ST.

Este programa me suena como una versión local de los Pueblos Mágicos, que es un programa a nivel nacional y en el que a mediados del año pasado fueron incluidos Guachochi e Hidalgo del Parral, sumándose a Batopilas, Casas Grandes y Creel, que ya formaban parte de esta lista que actualmente enumera 177 sitios en toda la República Mexicana.

Y al igual que en dicho programa, el propósito es reconocer a aquellas localidades chihuahuenses que conservan y valoran su herencia natural, histórica y cultural, proyectándola hacia el turismo.

Pues bien, para ser inscritos como Pueblos Tradicionales, los aspirantes debían contar por lo menos con tres atractivos turísticos tales como escenarios naturales; ferias y fiestas populares; artesanías, gastronomía y productos regionales; monumentos arqueológicos, históricos o religiosos; museos y centros de interpretación; o rutas, senderos y miradores.

Los expedientes fueron evaluados por un comité integrado por funcionarios de las Secretarías de Turismo, Comunicaciones y Obras Públicas, Cultura, e Innovación y Desarrollo Económico, quienes eligieron las cinco localidades cuyos nombres fueron publicados en el Periódico Oficial del Estado.

Y tal como lo hice en mi columna de Pueblos Mágicos, ahora te invito a hacer un recorrido por cada una de ellas:

Y qué te parece si comenzamos por el centro, en Riva Palacio, ubicado a 78 kilómetros de la capital, donde se escenifica cada año (el 28 de mayo) la boda del coronel Francisco Villa con María de la Luz Corral Fierro, en el templo de la antigua Misión de San Andrés, construida entre 1860 y 1896 (dos siglos después de la fundación del municipio, en 1696); y que resistió el embate de los apaches, la saquearon y quemaron más de una vez. En su plaza central, con sus árboles, sus bancas y su kiosco se realiza una verbena popular después del casorio. A dos cuadras se halla la casa donde nació Luz en 1892, que hoy es un museo que alberga una colección de objetos de la época revolucionaria. En el Panteón Municipal se localiza la tumba de su hija Luz Elena, que murió en 1913, con apenas 16 meses. Explora también el Cañón del Maíz, en el poblado de Sainápuchi y la comunidad menonita.

Sigamos al oeste hacia Guerrero, oficialmente Vicente Guerrero, fundada en 1676 por Tomás de Guadalajara y José Tardá bajo el nombre de Misión de Nuestra Señora de la Concepción de Papigochi. Allí puedes visitar precisamente el templo de la Purísima Concepción y la presa Guadalupe, o saborear unas deliciosas manzanas en sus huertos.

Otro de los recién nombrados Pueblos Tradicionales es Rosales, uno de los puntos que visitó el presidente Benito Juárez a su paso por Chihuahua en 1864, mientras recorría el país con su gobierno a cuestas. Cuenta la leyenda que los pobladores de la villa le ofrecieron un banquete que terminó en baile. La segunda pieza que el mandatario bailó con singular alegría fue “La escobita”, pero cuando quiso escucharla ya estando en Chihuahua no recordó el nombre y pidió a los músicos tocar “La segunda de Rosales”, como desde entonces se le conoce a dicha polka. El poblado fue fundado en 1714 por frailes franciscanos y entre sus atractivos se encuentra la Hacienda de Bachimba, que data de la época porfirista, la iglesia de Santa Cruz, la capilla de San José, el antiguo Acueducto construido en el siglo XVIII; y cerca de ahí, la presa Francisco I. Madero (Las Vírgenes) ideal para pescar y pasear en lancha.

Vámonos ahora al sureste para llegar a Jiménez, cuna de ilustres personalidades como Julián Soler, Roberto Gabaldón y Benjamín Domínguez, entre otros. A orillas del río Florido está esta tierra de aguas termales, entre las que destacan el Ojo de Dolores y la Hacienda de los Remedios. Pero ¿a que no sabías ‒como yo tampoco‒ que se fundó como presidio militar de Santa María de las Caldas del Valle de Huejoquilla? Entre sus sitios históricos está la estación del tren, donde el general Victoriano Huerta intentó fusilar a Francisco Villa en 1912 (pero no se le hizo). En lo arquitectónico destaca el Mercado Abraham González, de principios del siglo XX; y el símbolo de la ciudad es el templo del Santo Cristo de Burgos, edificado en 1804.

Y por último llegamos al Valle de Allende, cuyo origen fueron la misión y el convento fundados por fray Jerónimo de Mendoza en las orillas del río Concepción, en 1754, como San Bartolomé. Visita su parroquia, con su altar de cantera; la ex hacienda de Talamantes, con su patio central rodeado de amplias habitaciones; el manantial llamado Ojo de Talamantes, circundado por álamos, eucaliptos, pinos y sauces; y el Bosque Encantado, donde abundan los árboles de chabacano, pera y perón.

Ya solo queda esperar para finales de enero la ceremonia en la que representantes de estas cinco localidades reciban la denominación de Pueblos Tradicionales. ¡Felicidades!

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.