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martes, 12 de marzo de 2024

Cuando baja la marea… Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Cuando baja la marea…

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Pero ¿quién en su sano juicio se distrae hablando por teléfono en una terraza sin barandal que da a un terreno intrincado donde podría caer accidentalmente? Es así como muere Alejandro Grajales (Saúl Lizaso), en el primer capítulo de la nueva telenovela de Televisa, Marea de pasiones, que se estrenó el lunes 4 de marzo en el horario estelar de las 21:30 horas, sustituyendo a El maleficio, que finalizó el día anterior.

La nueva producción de Giselle González es protagonizada por la joven actriz chihuahuense Oka Giner (oriunda de Camargo, para mayores datos), en el papel de Luisa Grajales, una joven abogada recién titulada; y el chileno Matías Novoa como Marcelo Bernal, un ingeniero ambiental (o eso entendí), preocupado por el daño que está ocasionando la cadena de hoteles Deluxe, propiedad de la familia Grajales, en las playas nayaritas.

Aun así, Luisa y Marcelo se aman desde la adolescencia y tienen planes de casarse para cumplir juntos todos sus sueños. Pero esta relación no es bien vista por Alejandro, el padre de ella, quien para apartarlos propone un viaje familiar a Colombia (¿para qué tan lejos? Yo me habría ido a Cancún), al que también está invitado Zaid Espino, el “mejor amigo” de la pareja, que en realidad está enamorado de ella.

Hasta tierras colombianas llega Marcelo para reclamar a Grajales la trampa que le tendió a su madre María Inés (Blanca Guerra), para quedarse con la mitad de sus sembradíos. Y comete el error de amenazarlo ante toda la familia.

Más tarde, el empresario hotelero se entera de que su socio en negocios clandestinos, que no es otro que Zaid, ordenó saquear su casa mientras ellos estaban fuera. Para su mala suerte, esto ocurre en el momento en que está parado al borde de aquella terraza que te comenté al principio, pero es que ¿en qué cabeza cabe construir un balcón sin protección?

Y lo que es aún peor, cuando recibe la llamada está precisamente frente a Zaid, quien a su vez está siendo avisado de que su asociado está al tanto de la traición.

Zaid empuja a Alejandro, que muere casi al instante y cuando aparece Luisa le dice que fue Marcelo quien lo hizo y huyó, cuando en realidad este, para su desgracia, ha sido capturado por guerrilleros. ¿Será que así lo planeó Zaid?

Siete años después, Marcelo logra escapar del cautiverio y regresa a Nayarit, solo para encontrarse con que Luisa está casada con Zaid y que sobre él pesa la acusación de la muerte de Alejandro.

Luisa está convencida de su culpabilidad, influenciada por su esposo, por lo que está decidida a hacerle pagar por su delito.

No sabe que duerme con el verdadero asesino de su padre y que esta no es la única vida que su siniestro marido ha cobrado.

Fue un día en la playa, unos años atrás, cuando María Inés dejó a su hijo mayor a cargo de su hermanita, sin imaginar la tragedia que se avecinaba. Luisa llegó con Zaid y Marcelo le pidió a este que jugara con la niña, mientras él conversaba con su novia. ¡Craso error!

Ciego de celos, Zaid lanzó al mar la pelota de la niña, que no sabía nadar, y la instó a ir por ella. Se quedó mirándola mientras se hundía y fue hasta entonces que gritó para pedir ayuda. Cuando Marcelo la sacó del agua ya no había nada que hacer.

Este recuerdo atormenta a Zaid al mirar a Natalia, la hija que Luisa engendró con Marcelo, a la que ha criado como suya y de la que ha hecho creer al resto de la familia que es el padre.

María Inés sospecha que Natalia es su nieta y se lo hace saber a Marcelo, quien emprenderá una feroz lucha los siguientes 60 capítulos, incluido el de este lunes, por desenmascarar a Zaid y probar su inocencia, recuperar el amor de Luisa y formar una familia con ella y su hija Natalia.

No sé a ti, pero la trama me suena interesante, creo que sí la veré completa, no como las anteriores que solo vi los primeros y los últimos capítulos. Te la recomiendo. Vamos a ver qué es lo que trae la marea…

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

lunes, 4 de marzo de 2024

¿Terminó El maleficio? Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

¿Terminó El maleficio?

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Nunca me han gustado esos finales en los que, cuando crees que el bien ya triunfó sobre el mal, en la última escena el más inocente de los mortales abre los ojos y el demonio se asoma desde lo profundo.

Y es que así terminó el domingo El maleficio, la serie de Televisa que se transmitía por Las Estrellas en el horario estelar de las 21:30 horas.

Pero vamos por partes. Todo comenzó el siglo pasado, en los años 80, cuando don Ernesto Alonso tocó por primera vez en telenovela el tema de la brujería y el ocultismo, con una historia de Fernanda Villeli que él mismo produjo y protagonizó.

Recuerdo como si fuera ayer la primera escena del capítulo 1, emitido el lunes 7 de febrero de 1983, en el mismo horario.

Era la época colonial, un hombre caminaba por la calle en la oscuridad de la noche cuando otro individuo se le acerca y le pregunta qué hora es. Cuando el primero dice “las once”, el segundo le responde: “dichoso usted que sabe la hora en que va a morir” y ¡zas!, le asesta una puñalada en el corazón.

El perpetrador no es otro que el personaje del icónico retrato que Enrique de Martino (Ernesto Alonso), en la época actual (pero de 1983, por supuesto) guarda bajo llave en un lugar secreto de su despacho.

El maleficio contaba la historia de Beatriz (Jacqueline Andere), una viuda dedicada a la crianza de sus hijos Victoria (Erika Buenfil) y Juan (Armando Araiza), quien conoce a Enrique de Martino e hipnotizada con sus atenciones se casa con él.

Sus vidas se alteran al mudarse a la mansión del poderoso millonario, donde conviven con los hijos de este: el perverso Jorge (Humberto Zurita), el dulce pero confuso César (Sergio Goyri) y el enigmático Raúl (Sergio Jiménez).

Beatriz descubre la perversidad de su marido, que ha sido capaz de empujar a su primera esposa (Norma Herrera) al alcoholismo; en tanto que la atmósfera maligna que rodea a Enrique despierta en Juanito poderes paranormales.

Poco más de 40 años después, José Alberto Castro, especialista en refritos, por cierto, “reinicia” la historia (así le dicen ahora a lo que Wikipedia define como un “relanzamiento con inflexión…” ¡ándale pues!

Pues bien, en esta versión actúa Marlene Fabela como Beatriz, una agente de seguros (creo recordar), madre de Vicky (Sofía Castro) y Juanito (Kaled Acab), quien al quedar viuda se cierra al amor, pero cuando conoce a Enrique de Martino (Fernando Colunga) de inmediato se siente atraída ¿y quién no? Digo yo.

En este caso, Enrique solamente tiene dos hijos: por un lado está Raúl, el mayor, introvertido y sensible, quien se niega a seguir los pasos de su padre; y por el otro está Jorge, ambicioso, mujeriego y ansioso por demostrar que está listo para tomar el lugar de su progenitor en la organización, que en realidad es una secta secreta que adora al demonio. Ellos son interpretados por Adrián di Monte y Julio Vallado, respectivamente.

En esta última semana (debo confesar que solo vi los cinco primeros capítulos y los 70 de en medio no) Enrique se ha dado cuenta que entregar su alma sí le dio todo el poder, pero a cambio le quitó la posibilidad de amar. Arrepentido, está dispuesto a disolver la organización para hacerse merecedor del amor de Beatriz.

Pero el ente maligno no está dispuesto a perder, no señor, la lucha entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal es encarnizada y no hay sobrevivientes.

Y cuando pensábamos que con la muerte de Enrique de Martino y de todos los miembros de la organización (incluido Jorge) todo había terminado, resulta y resalta (como dicen últimamente, no sé de dónde lo sacaron) que no.

Entre las cenizas del lugar donde se reunía la organización, Darío (Rafael Inclán), el fiel mayordomo de Enrique, recoge el cuadro a través del cual se manifiesta el ente diabólico y le dice que él va a protegerlo.

Mientras tanto, después de una cena con su madre, su tía, Vicky y Raúl, que ya son novios, Juanito sube a su cuarto jugando con un balón de futbol, se sienta en la cama y dice: “ya sé dominar el miedo”, sus ojos se tornan completamente oscuros y aparece la palabra FIN.

 

PD: El maleficio marcó el regreso de Fernando Colunga a Televisa después de ocho años de ausencia. Su novela anterior fue Pasión y poder, también con Marlene Favela. Y, por otro lado, Jacqueline Andere, quien protagonizó la primera versión, hace en esta última el papel de la tía de Beatriz.

 

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

 

martes, 20 de febrero de 2024

El privilegio de escribir. Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

El privilegio de escribir

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Si tienes la mala costumbre de leer mi columna semanal, seguramente sabes que me gusta ver los estrenos y los desenlaces de telenovela y hacer mis propias reseñas, con sus respectivas críticas de lo que me gusta y de lo que no.

Pero si crees que te voy a hacer el resumen de Golpe de suerte, que llegó a su final el domingo (como quien dice: “se les acabó la suerte”), estás en un error.

Absolutamente no. En esta ocasión se me ocurrió escribir algo diferente, tomando como base el último capítulo de El privilegio de amar, que se transmitió hace una semana, el martes 13 de febrero, por Las Estrellas.

La producción de Carla Estrada se emitió originalmente hace 25 años (del 27 de julio de 1998 al 26 de febrero de 1999) y su repetición comenzó el 11 de octubre de 2023, al principio de 15:30 a 16:30 horas, después de Teresa y, cuando esta terminó, desde las 14:30.

Contó con las actuaciones de Adela Noriega y René Strickler como la pareja protagónica, además de Helena Rojo, Andrés García, Enrique Rocha y Cinthia Klitbo.

Para ponerte en contexto, si no la viste ni entonces ni ahora, te cuento que Helena interpreta a Luciana, una exitosa diseñadora, dueña de una casa de modas, que en su juventud se enamoró de Juan de la Cruz (César Évora), el hijo de su patrona Ana Joaquina (Marga López). Juan estaba por ordenarse sacerdote.

La noche antes de que él regrese al seminario, Juan y Luciana se dejan llevar por la pasión y tiempo después ella descubre que está embarazada, pero cuando Ana Joaquina se entera la corre de su casa sin pagarle su último sueldo (a lo mejor ni los anteriores, la muy miserable).

Luciana da a luz a una niña, pero sumida en la pobreza se ve obligada a dejarla a las puertas de una rica mansión, donde supone que tendrá una vida mejor. Para su mala suerte, y de la recién nacida, los dueños de la casa dejan pronto el país, sin llevarse a la criatura; la entregan a un orfanato.

Años después, Cristina (Adela) es esa niña que al crecer llega a la empresa de Luciana con la ilusión de ser modelo, pero esta, sin saber que es su hija, “le hace la vida de cuadritos”, oponiéndose a su relación con Víctor Manuel, que es hijo del primer matrimonio de su esposo, el popular actor Andrés Duval (Andrés, muy original el nombre del personaje).

En medio de todo este relajo, la exnovia de Víctor Manuel, Tamara (Cinthia), regresa de un largo viaje para “reclamar lo que es suyo”, con la anuencia de Luciana.

Lo que Luciana no sabe es que Tamara es la amante de Nicolás Obregón (Enrique), otro actor que es acérrimo rival de su marido.

Así las cosas, después de 155 capítulos cargados de encuentros y desencuentros, amor y odio, en el último episodio Tamara remplaza a Ofelia (Lourdes Munguía), la actriz que hace el papel de Desdémona en la representación teatral de Otelo, que protagoniza Nicolás, y lo apuñala con la daga que este mandó a hacer especialmente para su personaje.

Pero el actor, con sus últimas fuerzas, estrangula a Tamara, mientras los espectadores creen estar viendo el desarrollo normal del quinto acto. Cuando el staff apenas se da cuenta de lo que en realidad está pasando, cierran el telón.

Aquí es donde surge mi ejercicio literario/ periodístico: ¿te imaginas los titulares de los periódicos tras el homicidio de un actor por una amante desquiciada, en pleno escenario, con teatro lleno? ¿No? Pues aquí te muestro mi versión de los hechos:

 

Muere Nicolás Obregón

Lo apuñala una amante durante el último acto de Otelo

 

De la Redacción

 

El primer actor Nicolás Obregón fue asesinado el viernes por su amante, Tamara de la Colina, durante la escena final de la obra Otelo, que él producía. Antes de morir, el histrión ahorcó a su victimaria, quedando los dos tendidos sobre el escenario del Teatro.

Los hechos ocurrieron la noche del estreno, cuando De la Colina ingresó sin ser vista a los camerinos del teatro y tomó el lugar de Ofelia Beltrán, quien hacía el papel de Desdémona en la conocida tragedia de William Shakespeare.

La actriz declaró que Tamara llegó a su camerino durante el intermedio del cuarto al quinto acto, supuestamente para felicitarla por el estreno, que le ofreció algo de beber y de inmediato se sintió mareada. Perdió el conocimiento y cuando despertó Tamara se había ido llevándose su vestuario y la había encerrado con llave. Gritó pidiendo ayuda, pero esta tardó en llegar. Para cuando logró salir ya los cuerpos yacían muertos sobre la cama, en medio del escenario.

Se presume que mientras Nicolás decía sus últimas líneas, Tamara entró en escena, el rostro cubierto por un velo; tomó una daga que estaba sobre la cama y se recostó fingiendo ser Ofelia. Antes que el actor pudiera reaccionar, la mujer lo apuñaló en la espalda, pero aún moribundo fue capaz de apretarle el cuello con las manos hasta asfixiarla.

Cuando se dieron cuenta de que algo raro estaba pasando, los técnicos bajaron el telón, mientras el público se preguntaba por qué nadie salió a recibir los aplausos.

Nicolás Obregón fue un actor guanajuatense nacido en 1940. Tuvo una amplia trayectoria en cine, teatro y televisión desde 1965, en la que predominaron los papeles antagónicos, por lo que recibió varios premios como mejor villano.

Se desconoce desde cuándo tenía una relación con Tamara de la Colina, quien fuera esposa de Víctor Manuel Duval, hijo del también actor Andrés Duval y de quien se estaba divorciando.

 

¿Y bien? ¿Qué te parece?

 

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 6 de febrero de 2024

Helena Rojo, in memoriam. Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Helena Rojo, in memoriam

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Este fin de semana me desperté con la noticia de la muerte de Helena Rojo, una excelente actriz que admiré y a quien tuve el gusto de entrevistar en mis años de reportera de El Heraldo de Chihuahua.

En ese tiempo también tuve la oportunidad de verla actuar en el Teatro de los Héroes en varias ocasiones: la primera fue en la obra Bajo cero, al lado de Laura Flores y Alejandro Camacho, el 31 de mayo de 2011.

La actriz retornaba al teatro después de una larga ausencia y comentó agradecida “uno vuelve a hacer una cosa que ya es aprendida de alguna manera normalmente. Me da mucho gusto haber regresado y estoy muy contenta con el productor Daniel Gómez, ya habíamos tenido contacto antes, pero estaba ocupada con la televisión y fue imposible. Fue maravilloso que en esta ocasión se pudieron conjugar los tiempos para trabajar con ellos en este tipo de teatro diferente, serio, importante”.

Afirmó categórica que no se la pasaba pensando qué personaje le gustaría hacer, ya que siempre tenía un trabajo en puerta, “eso se pone a pensar alguien cuando no tiene trabajo y está buscando algo. Yo siempre estoy trabajando, gracias a Dios”.

 

La segunda vez que la vi fue en 2013, en la obra El cartero, donde interpretó a doña Rosa, la madre de Beatriz (Sara Maldonado), la joven de la que se enamora Mario (Erick Elías), quien se ha hecho amigo de Pablo Neruda (Ignacio López Tarso).

 

Al año siguiente, el 19 de marzo, vino con Cuentas muertas, donde hizo el papel de una madre de seis hijos, muy religiosa y chapada a la antigua.

En entrevista previa, Helena señaló que para trabajar con las emociones es elemental llevarse bien con los compañeros de elenco, “no es un trabajo sistemático donde no tenemos injerencia unos con otros, en esta ocasión estamos muy cerca y es forzoso que tengamos una buena relación”.

Habló de su experiencia con el público en las ocasiones anteriores, “siempre nos han recibido de maravilla, tengo una impresión muy agradable de Chihuahua, una ciudad importante. Obviamente, no tengo que decirlo, ustedes lo saben. Es un lugar al que no se le puede hacer a un lado cuando se hace una gira y una serie de presentaciones como es este caso, así que estamos a la expectativa de llegar a Chihuahua, siempre ha sido un buen lugar para trabajar para nosotros”.

La entrevista se realizó en la víspera del Día Internacional de la Mujer y la actriz opinó que “no necesitamos un día, trabajamos tooodos los días, todos los días tenemos que estar con la mente abierta y a la expectativa. Tratar de hacer lo mejor posible en todos los momentos de nuestra vida”.

 

El 20 de febrero de 2018 se presentó con Dios mío, hazme viuda por favor, una comedia en formato de teatro en atril, con María Sorté, Paulina Goto, Sherlyn y Sugey Ábrego.

La semana anterior me platicó vía telefónica sobre su personaje: “es un dinosaurio en extinción, una mujer muy rígida con sus ideas religiosas y que se ha aguantado el matrimonio y las vejaciones, humillaciones, infidelidades, se ha aguantado todo. Pero esa es su forma de pensar y lo interesante es cómo se va ablandando a través de las pláticas de las otras chicas, viendo cómo van cambiando las cosas”.

Lejos de pretender dar lecciones de actuación, reconoció el trabajo de sus compañeras, aun las más jóvenes, “son maravillosas actrices y sus personajes también, es fantástico (…) …estoy contentísima con el reparto y siempre hay algo que aprender, no estamos de maestros, siempre aprendemos de los otros si observamos y estamos abiertos a eso. Agradezco mucho a las chicas el entusiasmo que ponen en el trabajo, lo mucho que la pasamos bien, su amistad, en fin, tengo una gran admiración por todas y cada una. La verdad, creo que van más allá de las expectativas”.

La fecha de la entrevista era justamente el Día de San Valentín (que por cierto ya se acerca) y esto dijo al respecto: “Deberíamos de festejar todos los días, no nada más el 14 de febrero. Todos los días se presenta la oportunidad de expresarle nuestro amor, nuestro aprecio, a otras personas que lo necesitan. Tengamos la conciencia de que todos los días tenemos esa gran oportunidad de decirle a alguien que lo queremos”.

 

Un año después, el 14 de marzo de 2019, estuvo aquí de nuevo con El cartero, junto a don Ignacio López Tarso, Emmanuel Palomares y Fernanda Delgado.

Esta vez no hubo entrevista, pero sí recuerdo que entre funciones me acerqué para pedirle una foto y le comenté: “dice Ofelia Medina que las selfies se toman desde arriba”, y me respondió, “bueno, pues a ver cómo sale”.

 

A principios de 2020 se había anunciado la obra Mujeres de ceniza, que subiría a escena el 26 de febrero, con Jacqueline Andere, Margarita Gralia, Silvia Mariscal y ella, pero finalmente fue de las primeras cancelaciones por la pandemia.

 

María Elena Lamadrid Ruiz, nacida en Ciudad de México en 1944, tomó el nombre artístico de Helena Rojo y fue una destacada actriz de cine, teatro y televisión. Comenzó su carrera como modelo a principios de los sesenta y en 1970 debutó en la pantalla grande en El club de los suicidas, con Juan Ferrara (con quien se casó en 1976 y se divorció en 1987), Enrique Guzmán y Enrique Rocha. De ahí en adelante haría más de 40 películas.

Su belleza, carisma y personalidad llamaron la atención del realizador alemán Werner Herzog, quien la dirigió en la cinta Aguirre, la ira de Dios, en 1972.

En 1974 protagonizó Más negro que la noche, junto a Susana Dosamantes, Claudia Islas y Lucía Méndez; y en Foxtrot (1976) de Arturo Ripstein compartió el set con Peter O’Toole y Charlotte Rampling.

Durante cerca de cinco décadas interpretó papeles estelares en más de 30 telenovelas, desde Extraño en su pueblo en 1973, La venganza de 1977 (si recuerdas a Thalía en Marimar recogiendo una pulsera del lodo con los dientes, te cuento que Helena hizo la misma escena 17 años antes); La traición (1984), Retrato de familia (1995), El privilegio de amar (que protagonizó en 1998 y que actualmente está al aire en sus capítulos finales), Ramona (2000), Amor real (2003), Inocente de ti (2004), Peregrina (2005), Mundo de fieras (2006), Por ella soy Eva (2012), El color de la pasión (2014) y otras tantas; además actuó en la serie Ugly Betty (2006) de la cadena ABC de Estados Unidos. Varios de estos melodramas la proyectaron mundialmente llegando a países como Colombia, Perú, España, Italia y Rumania.

En teatro, protagonizó obras como Cena de matrimonios, Me enamoré de una bruja, La mujer del pelo rojo, entre muchas otras.

Su vida profesional estuvo llena de logros que le valieron un sinfín de reconocimientos. Ganó dos premios Ariel a la mejor actuación femenina por Fin de fiesta (1972) y Misterio (1980); la Diosa de Plata por su trabajo en Los cachorros (1973); y el premio TV y Novelas por El privilegio de amar (1999), Abrázame muy fuerte (2001), Mundo de fieras (2007), Cuidado con el ángel (2009) y La candidata (2017), entre otros, incluso internacionales.

Tal es el caso del premio especial del Festival de Cine de Lima, en 2006, luego de haber rodado tres películas en Perú.

 

Helena Rojo falleció la madrugada del sábado en su casa de CDMX, a los 79 años, luego de haber perdido la batalla contra el cáncer hepático, enfermedad que mantuvo en secreto durante las grabaciones de su última telenovela Vencer la culpa, producida por Rosy Ocampo en 2023, que actualmente se transmite por Televisa Univision en Estados Unidos. Estrellas como Sylvia Pasquel, Malillany Marín, Laura Flores, Erick Elías y Sofía Castro le dedicaron emotivos mensajes en redes.

Descanse en paz.

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 30 de enero de 2024

…y vivieron muuuy felices. Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

…y vivieron muuuy felices

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Antes de disponerme a ver los estrenos telenoveleros de Televisa y TV Azteca te voy a hacer un resumen de los últimos capítulos de Nadie como tú, que ocupó el horario de las 16:30 horas, por Las Estrellas, desde el 14 de agosto de 2023 hasta el pasado domingo 28 de enero.

Con el ridículo subtítulo de Si hay mezcal… hay amor, la producción de Ignacio Sada Madero se basó en la portuguesa Espírito indomável, de Sandra Santos, de 2010.

La versión de Televisa Univision tuvo como protagonistas a Karla Esquivel como Ximena Santana y Brandon Peniche como Salvador Figueroa, ambos hijos de sendas familias que alguna vez fueron amigas, pero terminaron siendo rivales.

Y es que hace más de 20 años, Teresa (Alejandra Barros), esposa de Raimundo Madrigal (Eduardo Santamarina), tuvo un amorío con el socio de este, José María Figueroa (Diego Olivera).

La furia de Raimundo (¡y cómo no!) al enterarse de la traición es tal que Teresa prefiere huir con sus hijos Eduardo, Jonás y Bianca, pero el marido ofendido la persigue provocando un accidente en el que dan por muerta a la más pequeña.

La realidad es que la niña ha sido rescatada por una mujer que, temerosa de quienes la acusan de brujería, escapa con su hijo llevándose a Bianca (a la que hace pasar por su hija Ximena) y consigue trabajo en la hacienda de los Figueroa.

Las vueltas que da la vida hacen que, al crecer, Ximena y Salvador se enamoren, a pesar de que él tiene una relación con Romina (Irina Baeva), quien cuenta con todo el apoyo y complicidad de su querida suegra Begoña (Elizabeth Álvarez).

Para estos últimos episodios, las intrigas y engaños de Romina y Begoña comienzan a tener su castigo, y mientras la primera es condenada a prisión por estafar a las artesanas del pueblo de Macatlán, que por cierto está en Oaxaca, la otra es asesinada por Raimundo, luego de descubrir que este mandó a matar a su hijo Matías.

En medio de todo, Hugo, el hermano adoptivo de Ximena (que resulta ser hijo de Raimundo y ha heredado su maldad) amenaza la vida de la protagonista y de la hija que espera, por lo que esta decide esconderse en una cabaña apartada. Para su mala suerte el villano encuentra el escondite, pero al tratar de acercársele cae en una fosa que ella hizo y queda inconsciente.

Aquí es donde me pregunto ¿cómo una joven menudita y embarazada puede cavar sola, en un día (porque se le ve con la misma ropa), un hoyo de más de dos metros de profundidad por dos metros de largo, y como uno y medio de ancho (a ojo de buen cubero), a donde tiene que bajar con una escalera, para atarlo de pies y manos antes que despierte? No me lo creo ni tantito, pero en fin, así son las novelas.

El caso es que en un descuido Hugo escapa y simula su muerte quemando su camioneta, donde ha puesto al volante a un cristiano que acaba de arrollar. Pero como en cualquier melodrama que se respete, el bien siempre triunfa sobre el mal: al intentar matar a su rival en amores y luego huir, recibe un balazo en el cuello y cae del caballo sobre una roca, quedando parapléjico.

Mientras tanto, Raimundo ha llegado hasta la hacienda de José María con la intención de matarlo, cuando llega la policía y le dispara, por lo que muere horas más tarde, sin poder escuchar el perdón de Ximena, que al final lo llama “papá”.

Otra que no termina bien es Romina, quien al salir (no sé cómo o por qué) de prisión y buscar trabajo solo consigue ser reclutada por un tipo que vende sus favores sexuales.

Y para el final feliz, Teresa y José María deciden irse a Europa y dejar las haciendas mezcaleras en manos de Ximena y Salvador, quienes por fin se casan, después de bautizar a su hija, que ya tiene un año.

Y en la toma final, en una vista aérea del festín de bodas, aparece la cursi frase que les comenté al principio: “Si hay mezcal… hay amor” …ahora resulta.

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 23 de enero de 2024

Tuya… mía… te la presto. Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Tuya… mía… te la presto

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

El pasado lunes (que por cierto fue quincena, quién fuera asalariado) el canal de Las Estrellas estrenó en su horario de las 18:30 horas la telenovela Tu vida es mi vida, que pinta como que va a estar buena… parece… ya veremos.

La producción de Angelli Nesma para Televisa Univision es estelarizada por Susana González como la exitosa empresaria Paula Lugo y Valentino Lanús en el papel de Pepe Castillo, quien administra el restaurante que tiene su familia en Lagos de San Juan; el otrora galán Juan Soler encarna a Lorenzo, el papá de la protagonista y un abuelo muy joven y muy, pero muuuy requete guapo.

Lisardo y Sofía Rivera Torres son los antagonistas (Rolando y Natalia), que fingen ser amigos de Paula, pero en realidad tienen negrísimas intenciones ‒él probablemente haya matado al marido para quedarse con la viuda; y ella pretende apropiarse de su fortuna‒.

Pues bien, comenzaré con una de mis frases habituales: ¿a quién se le ocurre? Porque esta mujer, al enterarse que tiene un tumor cerebral inoperable y le quedan pocos meses de vida, compra un camión de comida (food truck, le dicen ahí, porque les parece muy “nice” decir frases en inglés) y se lleva a sus tres hijos (y a la nefasta novia del mayor), con lo puesto, a un pueblo cercano a CDMX.

Su propósito, dice, es compensar el tiempo que no estuvo con ellos por pasárselo trabajando para que nada les faltara y al mismo tiempo enseñarles a ganarse el pan con el sudor de su frente, para que puedan valerse por sí mismos cuando ella ya no esté. Aunque ellos no están de acuerdo y no les resulta divertido haber dejado los lujos a los que estaban acostumbrados.

¿Y acaso tiene experiencia en comida? Porque no se ve que ella cocine, quizá de eso se encargue su empleado Marcos, interpretado por Pablo Valentín, quien al conocer a Gracia (Laura Flores), queda prendado, por lo que aparte de ocuparse de sus quehaceres se da sus mañas para dejarle recaditos, con bombas yucatecas.

Pepe es hijo de Alex (Roberto Mateos), quien hace unos años se disputó el amor de Isabela (Verónica Merchant) con Lorenzo y resolvieron el asunto con la cesión de unos terrenos en los que Paula decide poner su camión para vender paninis (¡mmm, qué rico!), justo frente al restaurante de comida mexicana (creo) de los Castillo.

Así se conocen Pepe y Paula, entre discusiones por el terreno y la competencia por la clientela de sus respectivos negocios de comida, por lo que “se caen gordos”, pero el tiempo, como en cualquier telenovela que se respete, cambiará las cosas.

En medio de todo este lío, Pepe se entera por un anónimo de la infidelidad de su esposa Malena (Elsa Ortiz), quien a toda costa lo niega. Lo que no sabe es que el “sancho” es su propio hermano Rafael (Pedro Moreno).

Y pues así comienza esta nueva historia que promete atrapar al público que dejó vacante la telenovela Minas de pasión, que terminó el 14 de enero, para mi gusto, sin pena ni gloria.

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.

martes, 16 de enero de 2024

Hasta el título es ridículo. Aracely Sánchez Ruiz

Collage de Aracely Sánchez Ruiz

Yo opino/ la columna de Aracely

Hasta el título es ridículo

 

 

Por Aracely Sánchez Ruiz

 

 

Yo pensaba que ya no existía esa ridiculez de los finales de telenovela en domingo, pero me equivoqué. Este 14 de enero se transmitió por Las Estrellas el último capítulo de Minas de pasión, producción de Pedro Ortiz de Pinedo, estelarizada por Livia Brito (Emilia) y Osvaldo de León (Leonardo), con Anette Michel (Roberta), como antagonista.

Pero vamos por partes.

Minas de pasión está basada en La patrona de Telemundo (2013), que a su vez es una adaptación de La dueña (1984), telenovela venezolana.

En este punto quiero hacer notar que hace diez años no me perdí un solo día La patrona y me atrevo a decir que frente a las excelentes actuaciones de Aracely Arámbula, Jorge Luis Pila y Christian Bach, nada tienen que hacer Livia, Osvaldo y Anette, ¡pobrecitos!

Además, cabe aclarar que la versión de Televisa no se apegó a la de Telemundo, donde Tomás “El Tigre” Suárez, padre de la protagonista, interpretado por Javier Díaz Dueñas, muere al principio de la novela; en este caso ha de haber gustado tanto a la producción el desempeño de Alejandro Camacho como Julián Sánchez, que dejó crecer al personaje a lo largo de la trama.

Tan solo ese cambio debió haber generado otros tantos, pues entonces Zaira (Cynthia Klitbo), la mujer del “Tigre”, resultó no ser viuda, sino que al parecer (aquí debo confesar que solo vi los primeros cinco episodios y los últimos seis, incluido el final, de dos horas y media) se separó del marido por alguna razón que desconozco y anduvo coqueteando con un tal Marat (Pedro Sicard), que no sé de dónde salió.

Y entonces sucedieron cosas tan absurdas en esta semana que pasó, como que Leonardo le pide al jefe de la policía que le deje su pistola y este se la suelta ¿así nomás, como si fuera una pluma y un papel para anotar una dirección?

¿Qué tal esta? Nicolás (Íker García), el hijo de Emilia, que sabe que su abuela (Anette) le ha hecho mucho daño a su madre y a su tío Leonardo, llora en sus brazos. ¿Cómo? ¿No debería tenerle miedo?

O cuando Emilia decide donarle un riñón a la que fue su peor enemiga, Sara (Sylvia Sáenz), que le hizo la vida de cuadritos, y después de hacerse los estudios pertinentes anda tan campante caminando por el hospital, en vez de que la estén preparando para la cirugía. Y ya en el quirófano hasta tienen tiempo de conversar, ¡ay, ay!

Y a propósito de Emilia, que por un tiempo fingió ser otra persona haciéndose llamar Victoria Alcázar, si a estas alturas ya se había descubierto su verdadera identidad, por qué seguir usando lentes de contacto de otro color, aun durante la operación. ¿Y qué acaso no usan en ese hospital mascarillas para administrar la anestesia y el oxígeno?

Y me quedé de a seis cuando escuché a Aleida (Karyme Lozano) decirle a Fidel (Omar Germenos): “eres un mounstro” (tal cual, lo devolví varias veces para estar segura).

Y bueno, Leonardo, al enterarse que Roberta escapó, en vez de advertirles a Marijo (Valeria Burgos), una tal Cayetana y Nicolás, que están en la casa de la villana, solo les dice que se encierren, ¿qué no corrían peligro estando ahí?

Y mientras Roberta sostiene una copa con ácido que pretende arrojarle a la cara a Emilia, esta se ve tan tranquila, inmóvil en el suelo, recargada en una mesa.

Y luego estaba esa cursilería entre Emilia y Nicolás de: “yo te a-mo, tú me a-mas, yo más…” o algo así, ¡qué ridículos!

Y el tal Danilo (Rodrigo Brand), que según él va a rendir cuentas a la justicia para pagar por todas sus estafas, disque para hacerse digno de Sara y su hija, nunca se ve que pise la cárcel y luego sale con que se va con ellas a un programa de protección de testigos.

Y ahí tienes a la recientemente viuda Gigi (Alma Cero), que nada más vio solito y su alma al tal Marat y ni tarda ni perezosa le echó los perros.

Y cómo ves que la mala de la novela no se muere, pero se vuelve loca, y su hermana Joaquina (Mayra Rojas) la mantiene escondida en algún lugar secreto, aunque se da sus escapadas al pueblo donde ahora resulta que nadie la reconoce con la cara desfigurada, y ella que se cree tan bella y soñada, ¡hazme el favor!

Lo que sí me gustó fue que cuando el “Tigre” y la “Fiera”, que así le llama a Zaira, se reconcilian, deciden ir (o más bien venir) a conocer las Barrancas del Cobre, que “a barranquear”, dice ella. Eso es buena promoción para nuestro estado grande, ¿no crees?

En fin, la novela ya se terminó, después de casi cinco meses, con el clásico “juntos para siempre”, con beso y baile, con música de mariachi y letra de Christian Nodal.

 

PD: lo que me cayó más gordo fue que en la cortinilla final nomás tenían grabados 10 o 15 segundos de video, los cuales repitieron cuatro veces, ¡hazme (otra vez) el favor!

 

 

 

Aracely Sánchez Ruiz es licenciada en relaciones industriales egresada del Instituto Tecnológico de Chihuahua, trabajó 18 años en El Heraldo de Chihuahua, donde inició como correctora y los últimos doce años como reportera de la sección de espectáculos y cultura. Actualmente escribe notas y comentarios en Facebook.