martes, 22 de abril de 2025

Valencia

 


Valencia

 

Por Águeda Caballero

 

Llegaba a mi estudio y al trabajo en Valencia, en bicicleta. Valencia es una ciudad que se presta para ello.

Un día, bajando de mi estudio del hermoso Casco Antiguo de la Ciudad de Valencia, me tropecé y caí de bruces contra las escaleras, y mi bicicleta sin plegar. Desperté. A mi alrededor había un charco de sangre ya seca. Eran las cuatro de la madrugada.

Era una estancia donde ni habitantes habitan. Me levanté sin saber que daños podría tener, porque en ese momento no me dolía nada. Subí de nuevo a la bicicleta, torcida por la caída. Llegué a urgencias con la mandíbula caída y abierta, con una pérdida considerable de sangre.

En la mañana siguiente, y creo que durante dos semanas más, descansé, reflexioné y empecé hacer mi maleta para un nuevo comienzo en México, pues en ese momento decidí quemar las naves.

Sí.

El resto todavía va en pedales, pero sin bicicleta. No he vuelto a montar en bicicleta, y era buena pedaleando.

 


Águeda Caballero Almécija, Barcelona 1980. Escuela de Artes y Oficios de la Llotja en Barcelona. Escuela de artes y oficios en Murcia. Licenciatura y maestría en la Universidad Politécnica de Valencia. Actualmente profesora en la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Pintora, orfebre y pensadora.

Sakura

 


Sakura

 

Por Daniel Salinas Basave

 

Recuerdo una canción brutalmente cursi que habla de darse el más dulce de los besos, y al mismo tiempo (supongo) recordar de qué color son los cerezos. Lo que se saca de la manga uno por hacer cuadrar una rima. Ignoro si alguna vez Armando Manzanero vino al parque de Hirosaki en abril, pero sí puedo asegurarles que, por lo que a nosotros respecta, recordaremos por mucho tiempo el color que nos envuelve esta tarde.

Hemos llegado al corazón mismo del Sakura, el lugar donde más cerezos por metro cuadrado se concentran en Japón. En las zonas más cálidas del país los sakuras se están despidiendo. En Osaka encontramos bastantes en nuestros primeros tres días, pero en Kyoto apenas quedaban unas flores abiertas y no pocos árboles habían quedado pelones.

Entonces decidimos volar hacia el norte para encontrar a los sakuras en su punto exacto.

Aquí aún se ve nieve en los cerros y colinas; las flores apenas están brotando. Hirosaki lo celebra con un gran festival del sakura: una alegre verbena, un multitudinario día de campo a la sombra de los cerezos. Una fiesta casi totalmente nipona en donde somos poquísimos los extranjeros.

Es tan bello, que no hay fotografía que le haga justicia a lo que vemos. Tan alucinante, tan onírico, que de verdad dan ganas de darse el más dulce de los besos (y conste que no soy cursi).

 


Daniel Salinas Basave es licenciado en derecho, periodista y escritor. Ha colaborado en Esquire, Gatopardo, Milenio y Replicante, entre otras publicaciones. Trabajó como reportero en El Norte de Monterrey y en Frontera, de Tijuana. Actualmente tiene espacios editoriales semanales en Semanario InfoBaja, Suplemento Cultural Palabra, Síntesis tv y San Diego Red. Es Premio Estatal de Literatura Baja California 2010 por Réquiem por Gutenberg. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario Malcolm Lowry 2014 por Cartografías de Nostromo. Relatos de espías, embajadores y embusteros. Premio Gilberto Owen de Literatura 2015, en la categoría de cuento, por Días de whisky malo. Premio Bellas Artes de Ensayo Literario José Revueltas 2015 por El lobo en su hora. La frontera narrativa de Federico Campbell. Ganador del Certamen Internacional de Literatura Sor Juana Inés de la Cruz 2015, en el género de ensayo, por el trabajo titulado Bajo la luz de una estrella muerta.

Los Yankees

 


Los Yankees


Por Sergio Torres

 

Estaban juntos. Por las mañanas, él saludaba con dos letras que valían por un Buenos días. Ella respondía igual. A lo largo de las horas mensajes van y vienen, algún Te quiero, algún Te extraño, algún Me faltas, porque uno quiere eso que importa, lo que brinda paz, alegría, placer. Poco a poco fueron construyendo su propio lenguaje, cosas que sirven para hacerse reír mutuamente, en público y a solas, porque la risa jamás sobra, la risa es como una flor de energía que toca toda manifestación de amor y la multiplica y rompe las sombras del miedo.

Ella enfermó de pronto, estuvo en el hospital, escapaba su vida a borbotones. La cabeza se vuelve loca en esos momentos. Coincide con que estamos en los juegos finales de la serie mundial. Cuando le pregunté por su novio, ella me dijo: Me dejó por los Yankees.

 


Sergio Torres. Licenciado en Artes, músico desde la infancia, dibujante y compositor de canciones. Maestro de música por vocación.

Miróforas

 

Foto: Pedro Chacón

Miróforas

 

Por Fructuoso Irigoyen Rascón

 

Miróforas

Portadoras de perfumes

en la madrugada.

 

Dicen los que saben

que la palabra mirófora

deriva de mirra.

 

Mirra como la que Gaspar, 

o tal vez Melchor o Baltasar

trajeron al Niño de Belén

anticipando aquella mirra

 

que treinta y tres años después 

traerían las miróforas

para embalsamar

 ‒horrible palabra‒

su cuerpo.

 

iAy María,

Marta,

otra María;

una Juana,

otra María,

Salomé,

 

y una Susana!

Miróforas todas.

 

Portadoras de perfumes

en la madrugada.

 

No encuentran 

su cuerpo

‒iSe fue por allá!

‒iNo!, iPor acá!

 

iActivos informantes

 esos romanos soldados!

iEsos desvelados ángeles!

 

O no saben,

o no quisieron decir.

 

No dejaron la mirra.

Es cara pues vale, 

sin descuento,

muchos denarios.

 

Siguen de miróforas

portadoras de perfumes

a media mañana

y así llegan a avisar:

 

‒iSe robaron el cuerpo!

‒iNo está!

 

Viene Pedro, 

también Juan.

El misterio no logran

Aclarar.

 

Ahí afuera se queda sola

María Magdalena.

La que demonios tuvo,

la que el Señor limpió.

 

Ve a los ángeles aquellos.

Cree que son parte del complot.

Aparece el jardinero.

Él sí ha de saber.

 

‒¿Quién se lo llevó?

‒¿Dónde lo pusieron?

‒Quiero verlo,

 si quieren, ¡me lo llevo!

 

‒Mujer, ¿por qué lloras?

‒¿Por quién lo haces?

‒¿A quién buscas?

Dice el këpouros (jardinero)

 

‒Por mi Señor,

¡se han robado su cuerpo!,

¡se lo llevaron!

 

‒¿Acaso fuiste tú? 

‒¡Dime dónde lo pusiste!

 

‒¡Ay María!

‒¿Cómo no me conoces?

 

Secándose las lágrimas 

con la orla de su manto;

despejando su cabeza

con suave sacudida;

dejando caer al suelo

su bultito con la mirra.

   

El këpouros se hace Rabboni

y así lo llama ella

‒Rabboni.

‒Maestro.

 

Y se tira al suelo

tratando de abrazar sus pies.

Él la detiene:

 

‒¡Mē mou haptou!

(¡no me toques!)

que todavía no subo al Padre.

 

Finalmente,

ya sin portar perfumes

se supo todo.

‒Tal y como lo había profetizado:

 

iResucitó!

 

La mirra sería para algún otro.

 


Fructuoso Irigoyen Rascón, autor de Cerocahui, una verdadera épica de la región, es médico con especialidad en psiquiatría, con una vasta y brillante práctica profesional. Es autor, además, de los libros Tarahumara Medicine: Ethnobotany and Healing among the Raramuri of Mexico y Nace Chihuahua, Gabriel Tepórame y Diego Guajardo Fajardo, los forjadores.

lunes, 21 de abril de 2025

Para contrastar

 


Para contrastar

 

Por Sergio Torres

 

Para soñar, vivir, compartir, comer, contrastar, equilibrar, para consentir... consentir, co sentir…

Qué agradable sentir que un abrazo te contiene y te libera. Qué el mundo desaparezca cuando tu nariz se pierde en la cabellera de Claudia, en el hombro de Arturo. Qué sensación de paz mirarse en los ojos de Daniela y cerrar los párpados para mirar un infinito de estrellas mientras tus manos se deslizan por su cuerpo. Solo porque así estoy seguro de que estoy aquí, de que esto que miro y siento es real, este palpitar, este emocionarse de felicidad por recibir una llamada, un mensaje, un "Hola, señor" aunque, precisamente esto mismo te hace olvidar que hace mucho dejaste de ser adolescente.

 


Sergio Torres. Licenciado en Artes, músico desde la infancia, dibujante y compositor de canciones. Maestro de música por vocación.

domingo, 20 de abril de 2025

Para estar cerca


 

Para estar cerca

 

Por Sergio Torres

 

Para estar cerca es necesario querer. Los ojos se iluminan con la presencia del otro. El tono de voz se altera. El corazón palpita en respuesta a la aventura de adentrarnos al pensamiento de esta nueva persona que encontramos, este nuevo mundo de ideas y formas de ver la vida, este caos andante que organiza la información en una realidad singular. Predicar el Evangelio de la Verdad recién revelada.

Cuando queremos estar cerca, el Universo se descubre en una versión nueva; de pronto, la mirada se expande y abarca un grado más allá, y este solo hecho nos trastoca, acomodando de nuevo todo, en otro centro de gravedad.

Pudiera aparentar que cedemos el control de nuestra persona al otro, pero es algo más: la dinámica entre dos nos arrastra a su propio paradigma, con un poco de nuestros prejuicios, con un mucho de nuestras expectativas, con una voluntad ilusionada.

 


Sergio Torres. Licenciado en Artes, músico desde la infancia, dibujante y compositor de canciones. Maestro de música por vocación.