Agua
Por Guadalupe Ángeles
El dios, ese dios que habita en lo profundo
de mi aorta, me dijo que sus pies son de agua; pero en su voz, acentos
metálicos desmentían lo líquido de su absurda confesión. Sin embargo, lo
escuché en silencio, sintiendo como en mi cuerpo, a la altura del plexo solar,
se abrían las compuertas de una presa perfectamente diseñada para que por ella
corrieran las olas de sus sueños. Yo medraba con su acento, es verdad, pero las
corrientes internas de su sentir encontraron un cauce en mi oído.
Tuve temor, no he de negarlo, pero pudo más
mi hambre de oírlo y decidí que todo dios sabe de los elementos elegir su
favorito, y si él (dulce Tláloc herido) decidía que su cuerpo fuese nube o
hielo, a mí solo me tocaba tocarlo y reconstruirme si su nube fuese lluvia, y
sentir, al tacto de su hielo, que no todo amor está hecho de fuego.
Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009) y No es luz, mas enceguece (2023). Ha colaborado en Ágora, El Financiero, El Informador, El Occidental, La Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y Espéculo. Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.

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