Objetos blancos
Por Guadalupe Ángeles
Esta tarde me siento a la orilla de la vida y
veo los matices distintos de lo ocurrido. Ciertamente, hay una suave tristeza
al contemplar el especial talante que convierte a seres entrañables en
sencillos perpetradores de crueldades de extraño filo. ¿Por qué no tener mejor
una buena pelea y que corra la sangre que tenga que correr, a difuminar el
rencor en microdosis abyectas? (Pregunto, pero veo la respuesta como quien
contempla una paloma esculpida en un bloque de azúcar sobre la palma de su
mano). Para microdosis prefiero otras sustancias.
Bromas aparte. No voy a destinar energía en
asesinatos simbólicos, a esta hora no.
Las eras se suceden y tan cierto es eso como
que la balanza se inclinará hacia donde se tenga que inclinar, no será tampoco este
el único lazo del que me deba desprender, si el lazo no hace red, habrá que
soltarlo sin miedo. Rendiré el homenaje necesario para transitar los duelos, me
sé el camino.
La vida misma, este respirar pausado, el
lento devorar el tiempo mis rencores, avaricias, disturbios, ese estar, este
estar es lo primero que agradezco y dejo el enorme ramo de rosas blancas donde
corresponda.
Viva
dentro de un cuerpo humano, y luego viva sobre la tierra es mucho para
agradecer, y lo hago.
¿Que
luego somos desconocidas? Así la crueldad del paso del tiempo en que, cada
atardecer como este trae su nostalgia y su distante alegría, porque fuimos
aunque ya no somos.
Y fue tanto.
Pero los cachorros crecen y las aves oscuras
tienen extrañas costumbres, o deciden con lucidez hacer como las golondrinas
que no saben de veranos.
Contemplo así al suave silencio, al ritmo del
aire que entra y sale de mis pulmones, veo mis manos sobre la blancura del
papel y ofrezco un ramo de rosas blancas como quien agita un trozo de blanca
seda amarrado a mi fusil de madera, juguete viejo, inofensivo, juguete al fin.
Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009) y No es luz, mas enceguece (2023). Ha colaborado en Ágora, El Financiero, El Informador, El Occidental, La Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y Espéculo. Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.

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