domingo, 5 de julio de 2020

Alma Rosa Estrada. Al hombre


el poema del domingo
Al hombre

Por Alma Rosa Estrada

No es envidia o rencor, hombre querido,
 
padre, esposo, hermano, amigo,

 
hijos hechos en claustros femeninos,

 
lo más bello que al amarte yo persigo.

Lo que anhelo es solo un justa
evaluación de nuestros dos cerebros, creados

iguales por naturaleza
y ambos traumados por la crianza injusta.
Piensa en mí nada más cual ser humano
 
que busca, como tú, sabiduría,

 
diversidad, realización en planos

 
que están vedados a la femenina

 
condición, porque es “el sexo débil”.

 
Analiza, ayúdame, hermano.





Alma Rosa Estrada Comadurán (1929 – 2000) nació en Guerrero, Chihuahua, y vivió gran parte de su vida en Ciudad Cuauhtémoc. Estudió curso comercial en el Instituto América de la ciudad de Chihuahua. En 1993 la UACH publicó su primer libro de poemas titulado Una mujer. En el año 2000 se publicó su segundo libro, llamado Tan cerca de la vida. En 2018 se publicó el tercero: Una mujer tan cerca de la vida. En Cuauhtémoc durante algún tiempo escribió y publicó crónicas  periodísticas en el semanario La voz de Cuauhtémoc. También fue una magnífica violinista y compositora de canciones.

sábado, 4 de julio de 2020

Alberto Carlos. Don Fidel y el Plan de Campeche

Arte de Alberto Carlos

Don Fidel y el Plan de Campeche

Por Alberto Carlos

Don Fidel Velázquez está muy enojado porque en Chihuahua los bateadores de derecha del PAN le pegaron un cuadrangular al PRI con las bases llenas, y algunos toleteros zurdos le pegaron de hit y lograron algunas bases por bola. Como un Júpiter no muy tonante o un Zapata de escritorio, don Fidel inauguró un nuevo estilo revolucionario: micrófono de por medio en Campeche entonó una especie híbrida de canción de protesta, arenga, berriche y proclama, llamando a un futuro levantamiento armado, esta vez con obreros en lugar de campesinos.
La originalidad de don Fidel va más allá del surrealismo al anunciar con años de anticipación, en vivo y a todo color, lo que pasará a los libros de texto gratuitos como el Plan de Campeche. Solamente Nostradamus se anticipa tanto. Me imagino que nuestro caudillo incluirá entre sus huestes a los burócratas, aunque no logro imaginarme a estos dejando el escritorio para cruzarse en el pecho unas cananas y agarrar las agrestes serranías de Chihuahua (pues aquí será la bronca ¡otra vez!), acompañados de sus oficinistas soldaderas para que les preparen el rancho a base de hotdogs, licuados y cafecito express.
En fin, don Fidel sabe su cuento y no sería remoto verlo, dentro de algunos años, montado en briosa silla de ruedas empujada por un asistente, como general en jefe del neo ejército libertador, al grito de ¡no elecciones!, para darle vuelta a la tortilla.
Es una lástima que don Fidel no haya hecho sus declaraciones en algún lugar más folkórico para agregar a la historia de México un plan más cotorro y menos campechano. Si lo hubiera hecho encaramado sobe una roca en algún viejo cerro de por ahí, tendríamos ¡pero ya! el Plan de Cerro Viejo con más probabilidades de enriquecer la historia patria, junto con el de la Noria, el de Agua Prieta y otros muchos que dan colorido a nuestras cívica existencia.
Es más: si a lo anterior agregáramos la presencia del caudillo don Fidel ataviado con un buen traje de charro, que le sentaría de perlas, y una cachucha de ferrocarrilero en lugar del galoneado sombrero ancho, acompañado de su estado mayor con Mar de la Rosa de lugarteniente, ya nada más era cuestión de llamar a Casasola para la foto de rigor y ¡vámonos a la bola! mis charros obreros, mis burócratas campiranos!
Hay que cuidar la imagen ¡qué caray! y tener sentido de la historia, ¡no hay que ser!
Agosto 1983




Alberto Carlos. Artista nacido en Fresnillo, Zacatecas, avecindado en Chihuahua desde la infancia. Con medio siglo de trayectoria, su vasta obra mural, escultórica y de caballete abarcó una diversidad de técnicas y temáticas. Su natural inquietud y amplia cultura lo llevó a incursionar en la literatura y el periodismo, en géneros como la poesía, el cuento, el ensayo, la calavera, el epigrama y la columna, los cuales publicaba en periódicos como el suplemento Tragaluz de Novedades de Chihuahua, El Heraldo de Chihuahua, y en las revistas Tarahumara y Solar.

miércoles, 1 de julio de 2020

Rubén Alvarado. La máquina desintegradora

La máquina desintegradora

Por Rubén Alvarado

Un anciano corre por la acera de la calle, su mirada, que de lejos no ve, lanza desde la distancia un agudo deseo de llegar. Los que estamos en la fila lo miramos sin participar en lo más mínimo de sus emociones. El anciano es solo eso: un anciano. Uno más que podría estar en la fila, adelante o atrás de mí, esperando como todos. El sentiría lo mismo si se encontrara en esta situación y mirara correr a un niño hacia acá. Lo aseguro.
El vetusto ser tarda en llegar, su desesperación va en aumento a cada débil zancada. Por el otro extremo de la calle, una señora le gana el lugar convirtiéndose en una vértebra más de la serpiente humana que formamos en espera para ser desintegrados bajo la promesa cósmica de ser restituidos en otra dimensión.
Ya los primeros botones rojos han sido oprimidos, se deja sentir el calor sofocante y húmedo que desprenden las máquinas. Los robots que habrán de conducirnos a la sala desintegradora vienen en camino.
En eso escucho una voz exasperada que me dice: ¡Joven, joven! ¿Cuánto va a llevar?
Estoy en la tortillería.




Rubén Alvarado (1959 – 2008) estudió la carrera de lengua inglesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Escribió cuentos y relatos de literatura fantástica y de narrativa realista. Trabajó en El Norte de Chihuahua, donde coordinaba una sección diaria de una plana completa llamada “Armario de Cronos”. Publicó en la revista El cuento y en otras publicaciones literarias. En 1994 apareció su libro de cuentos Cosas de la mala suerte, publicado por la editorial Climent i boldó.

Jesús Chávez Marín. Siete

Siete

Por Jesús Chávez Marín

En este siglo tan peligrosamente individualista la generosidad resulta extraña. La avaricia empresarial, en cambio, se ostenta vistosa y colorida, fulgor del éxito. Cada acción colectiva se ha ido administrando en función de la codicia y el aturdimiento, toda solidaridad parece sospechosa.

La envidia sofoca el sueño, manta de brasas consume la piel con rabia por lo ajeno, camino sin final para una energía que se consume en odio y parálisis.

Estridente la soberbia, incendio de un instante y luego íntima derrota, silenciosa.

Aceite donde se diluyen los cuerpos, los sueños; acción aplazada hasta nuevo aviso, que nunca llega, la pereza.     

Compar sin control jugar en el casino desventuradamente acumular los frutos de la acción colectiva en una sola propiedad frenesí de alcohol tragar hasta morirse en azúcar y grasa, en la gula flotan muchos otros espejismos.     

Niebla roja oscurece la mirada, otra dimensión biológica surge en la acción de destruir, hay enemigos y condenados donde la ira ejerce la verdad absoluta en una sola dirección, desde un mínimo y codiciado territorio.   

Erotismo fina danza del amor con el instinto. Lujuria pozo sin fondo hacia el hastío.










Jesús Chávez Marín fue profesor de literatura en la Escuela Preparatoria Ángel Trías, en el Centro de Educación Artística David Alfaro Siqueiros y en el Colegio de Bachilleres, planteles 1 y 4. Ha publicado los libros Te amo Alejandra cónicas, Aventuras de coctel crónicas, Yo soy tu hora del recreo, Coralillo, Tecomblates, Mudanza de Jazmín, Rocío de historias, Voces de viajeros, Nueve leyendas de Chihuahua, El tren Chihuahua al Pacífico, Claroscuros de un Chihuahua musical y Siluetas en la resolana. Actualmente es empleado de la Dirección de Extensión y Difusión Cultural de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Publica relatos en el periódico digital Enlagrilla y crónicas en la revista Oserí. Coedita con Javier Chávez Bejarano la revista blog Estilo Mápula.