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domingo, 20 de octubre de 2024

Porque corremos como locos sin manos a la caza de algo trascendente. Guadalupe Ángeles

Porque corremos como locos sin manos a la caza de algo trascendente

 

 

Por Guadalupe Ángeles

 

 

I

Nos sentamos todos a comer ¿hay algo más ridículo que seis personas compartiendo café y un guiso apenas visitado por la carne, pensando cada uno en otras horas, otros días, otra forma de vivir?

 

II

Era un hombre joven y se casaría con ella. Sin embargo, el mar tuvo otros planes y devolvió su cuerpo sin vida un 23 de abril.

 

III

Está de acuerdo en que es un buen ejercicio, lo practica, es lo único que puede hacer con el cuerpo deformado por la tristeza.

 

IV

Bajo el agua todo sonido queda eclipsado por la música que hace a los peces mostrar esa mirada alucinante, alucinada hacia ningún sitio.

 

V

Jamás aprendió a comportarse con la necesaria mesura en su jardín. Cuando salía de viaje, las plantas suspiraban aliviadas y a su regreso ella procuraba entender.

 

VI

No es que le costara trabajo no dormir, es solo que una rabia más grande que su sensatez la obligó a tomar seis litros de agua para mantenerse despierta.

 

VII

Ver salir al sol frente al ventanal. Esa mañana su cuerpo no necesitaba más.

 

 VIII

Toma las precauciones del caso, sin embargo, una serie de besos sin sentido tuvo la virtud de lanzarla de cabeza a una euforia, inesperada, feliz.

 

IX

Fueron 17 zanahorias y 23 cebolla, ¿o los 16 jitomates? Contabilizaba verduras aquella mañana como antes amantes, solo por el placer de imaginar momentos por vivirse; ¿antes o después? ¡Qué más da!

 

X

Breve, fugaz, casi imperceptible pasó la idea por su cabeza: ¿Vivir o dejarse matar?

 

XI

Empeñada en empequeñecerse hacía la apología de tardes desastrosas llamándolas, sin ironía, su época más feliz.

 

XII

Templos a dioses hechos de palabras resultaban sus días. ¿Dónde poner entonces, luego, la normal desilusión?

 

XIII

Autonombrarse dejó de ser atractivo cuando fue más importante cuidar el dinero que la virtud.

 

XIV

¿Dónde acomodar una pregunta que en realidad es un reproche casi podrido?

 

XV

Mismo traje, distinta edad. Acaso una ligera variación en el color pretendía disolver la insensatez de tal decisión.

 

XVI

Cuando dijo yo, no supo que, dentro, un ejército empujaba hacia afuera.

 

XVII

Por más que lanzara piedras al estanque no lograba entender la similitud del círculo dibujado en el agua con su afán de eternidad.

 

XVIII

Tomó esa mano, pero en realidad estaba haciendo un puente entre su miedo de morir y la más anodina cotidianidad.

 

XIX

Caminó varias horas, entró a su antigua escuela sin ser vista, salió de la misma manera. No hubo forma de hacerse ver. ¿En serio la muerte debe ser tan radical?

 

XX

Por más que se esforzó en recordar sus vidas, o fingir que ella era su padre, no pudo hacer lugar en su vida a la estupidez de ese amor que se negaba a aceptar tal nombre.

 

XXI

No dijo sí. Tampoco no. Nunca es tarde para aprender a contestar.

 

 

 

Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005) y Raptos (2009). Ha colaborado en Ágora, El Financiero, El Informador, El Occidental, La Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y Espéculo. Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación.

miércoles, 24 de enero de 2024

El texto breve. Raúl Sánchez Trillo

Diseño gráfico de Raúl Sánchez Trillo

El texto breve

 

 

Por Raúl Sánchez Trillo

 

 

Ya circula entre familiares y cuates, presumo, la más reciente publicación de Jesús Chávez Marín, un bello y simpático librito donde el autor se solaza en el texto breve, su elemento sin duda. Chávez, como siempre, entrega nuevamente al lector un texto heterodoxo que oscila entre el aforismo y el post de Facebook, entre el poema japonés y el monólogo interior, entre fragmentos de conversaciones y la reflexión filosófica. Tal ejercicio encuentra su punto más emotivo en las evocaciones del hermano ausente. No faltan los consejos a los hijos como tomar cerveza clara y tequila blanco, por sus propiedades de transparencia sin olvidar que el alcohol es un diablo traicionero.

El rencor es tratado con una exacta dosis de humor: «Podría verte pasar pero este árbol te esconde. Podrías verme aquí sentado comiéndome una torta de lomo, pero ya sé que no me puedes ver. Ni en pintura». Diente de león es un librito para leer y releer como la oración de los Quince minutos.

 

―Chávez Marín, Jesús: Diente de león, Editorial Vía Áurea, México, 2021.

 

 

 

 

Raúl Sánchez Trillo estudió maestría en artes visuales en la ENAP/UNAM. Escribe crónicas y es profesional de la fotografía de arte. Fue director de la Facultad de Artes. También director de Extensión y Difusión Cultural y secretario general de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Publica ensayos y crónicas en redes sociales.

sábado, 21 de mayo de 2022

Acción de gracias en la noche de Te amo Alejandra. Jesús Chávez Marín

 

Acción de gracias en la noche de Te amo Alejandra

 

 

Por Jesús Chávez Marín

 

 

En 1995 mis hermosos amigos Enrique Servín y Eva Lucrecia Herrera publicaron con el sello editorial de la Universidad Autónoma de Chihuahua la primera edición de Te amo Alejandra, que fue el primer libro que tuve en mis brazos, recién nacido, luego de haber escrito una vasta cantidad de artículos, crónicas y poemas en revistas literarias y en los periódicos de la ciudad de Chihuahua.

Ellos mismos, Servín y Eva Lucrecia, organizaron en los jardines de la Quinta Gameros una fabulosa presentación que estuvo muy concurrida: vino mi familia entera, que ya de por sí es mucha gente, mis amigos cercanos, que en aquellos años era también otra multitud, y, sobre todo, vino mi mamá, a quien le dediqué el libro con estas sencillas palabras: A Carmen Marín. La mayor felicidad de esa noche tan feliz fue verla tan contenta, tan orgullosa de mí. Brincándome un poquito mi proverbial humildad, quiero contarles que ella fue siempre mi fan número uno, con libros o sin libros, siempre, desde que nací.

Ella murió en 2001, todavía alcanzó a ver algunos de mis otros libros, pero el que más le emocionaba era este, que le dediqué a ella. En su memoria le quiero agradecer el prodigioso amor que me tuvo y también este libro, que me ha dado tantos lectores y alegres fiestas.

Quiero dar gracias a todos ustedes que me acompañan hoy en esta tercera edición. Y como si fuera agradecer en persona a cada uno de los presentes, de manera simbólica voy a decir algunos nombres.

Federico Corral Vallejo, el poeta que es director de Tintanueva Ediciones, quien con magnífica generosidad y cuidado realizó la publicación de Te amo Alejandra tercera edición.

El licenciado David Martínez, gerente del lugar, y a la maestra Alejandra Enríquez, secretaria de Cultura de Chihuahua, por haberme brindado esta bella Plaza Cultural Los Laureles como sede para esta presentación.

Los editores que publican periódicamente mis relatos en sus excelentes revistas digitales: Manuel Cabrera Enlagrilla; Xavier Ortiz Oserí, y Edeni Rodríguez Difusión Norte.

Los escritores José Antonio García Pérez, Arelí Chavira y Alejandro Caro, por ser los espléndidos presentadores de mi hijo, mi libro.

A mi bella amiga Ampara Chávez, quien es la conductora de este acto cultural, tal como lo ha sido en otras ocasiones, con pródiga generosidad.

Mis hijos Martín y Javier. Mis hijas espirituales Lorena Sosa y Karly S. Aguirre. Mis nueras Adriana Núñez y Denisse Valles Cervantes.

Mis nietas Emma Larissa y Nina Violeta y mi nieto Adrián Marcel, quienes son la inspiración de la vida en mis años viejos

Mis hermanos, cuñados, sobrinos, los Chávez Marín Bejarano Acosta Contreras Soto Miramontes Ortiz, que siempre me acompañan en estas noches de presentación de libros, con su solidaridad y alegría.

A cada uno de ustedes que nos acompañan en la noche de Te amo Alejandra.

Para terminar, solo me resta suplicarles que compren el libro, ayuden a este escritor suyo. Y no lo pido solo por mí, sino también por todos los escritores, las escritoras, de Chihuahua.

Hasta luego, que tengan bonita noche.

 

Mayo 2022

sábado, 19 de marzo de 2022

En respuesta a una pregunta no formulada ( II ). Guadalupe Ángeles

 

En respuesta a una pregunta no formulada ( II )

 

 

Por Guadalupe Ángeles

 

 

¿En qué parte del tiempo se quedó la que yo era, en los versos de Darío lanzando piedras contra los que desconocieron al dulce lobo en ausencia del bueno de Francisco?

Desde temprano en la vida creí leerme en los libros, descubrí entre páginas de distinta índole pulsiones que, en un principio, no entendía. Luego supe que yo fui el viaje de aquel que venía de lejos, leyó en mis labios las historias que viviría solo al roce de su boca; nunca temí la cursilería, creo que la buscaba, y en esa búsqueda me encontré con Orlando, la novela de Virginia Woolf. Supe entonces que en los libros (también en la vida) podría ser la que soy, sin dejar de ser todo lo que quisiera.

No por accidente viví dobles y triples vidas, cada una mi secreto, cada secreto una historia para compartir vestida de rojos deslumbrantes u ocres oscuros, de azules delirando entre blancas nubes donde cada rostro es todos y el mismo, a cada golpe de viento transformándose, transformándome.

El centro de la existencia lo constituyó la lectura y su hermana gemela, la escritura. Aunque usara los más diversos disfraces, todo acabó siempre por ser escrito; así, pude matarme cuantas veces fuera necesario para renacer en una nueva piel, como quien inicia un relato sobrio o incomprensiblemente desesperado, desesperante, sobre la hoja virgen de un cuaderno.

Rehacerme después de recorrer kilómetros desde la que deseaba dejar de ser, caminar sobre playas solo habitadas por el recuerdo de amores innombrables e imposibles de olvidar; todo ello fue vivido una y otra vez en la lectura de libros, en poemas sin libro ni esperanza, escritos por mí para mí.

¿Era eso vivir? ¿Inventarme dioses y describir los ritos para procurar su mirada sobre la criatura ínfima que imaginaba ser ante sus ojos?

Crear divinidades para mi propio uso y disfrute, diseñar luego diálogos distantes donde cada frase era un verso perdido entre cabellos amados o grito incomprensible a lo largo de horas solo soportables volviendo el corazón hacia su recuerdo; ¿era eso vivir? Vivir fue y ha sido leer, al borde de la desesperación, dentro de hamacas como vientres amorosos, en bibliotecas donde fui a encontrar libros en cuyas páginas leí mi rostro, una y otra vez, porque siempre he sido todas y ninguna, a veces sin saberlo, en ocasiones con plena conciencia.

Fui capaz de experimentar la sensación y su impronta, ello me llevó a hacerme vivir en libros donde el héroe y la víctima eran ambos mi retrato.

He sido y soy todo lo que leo, todo lo que escribo, animal hecho de páginas impresas solo en mi deseo.

 






Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Ha colaborado en Ágora, El Financiero, El Informador, El Occidental, La Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y Espéculo. Premio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación.

viernes, 12 de noviembre de 2021

La sencillez. Iván López

La sencillez

 

 

Por Iván López

 

 

El novelista Iván López me hizo el favor de mandar este comentario acerca de mi relato Las noches del dinero, que viene en esta link:

https://www.creatividadinternacional.com/profiles/blogs/las-noches-del-dinero.

Lo considero una magnífica y generosa reseña, la primera que alguien escribe sobre ese cuento. (JChM).

 

 

Magnífico, no soy crítico ni mucho menos experto, pero se lo digo como simple lector, que sus letras son de esas que dejan la pretensión de lado y con la franqueza, con sencillez y sensibilidad, hacen que las historias contadas se vivan. Y eso es a lo que todo escritor aspira.

 

 





Iván López ha publicado los siguientes libros: Distopía, Antoine Favre, Lecciones de otoño, Déjà vu en París, De amor y de letras, Las ciudades cambian cuando su gente cambia, Cartas entre dos escritores, Los últimos siete días de mi vida y Amanecer en La Antigua.

viernes, 12 de febrero de 2021

Patricia Laurent Kullick. En el último post quedé como bien linda

 

laurent lit

En el último post quedé como bien linda

 

 

Por Patricia Laurent Kullick

 

 

En el último post quedé como bien linda, como si yo nunca hubiera sentido envidia de algún escritor contemporáneo.

Nada más lejos de la verdad.

La he sentido a sabiendas de que cada éxito es un golazo para el alma de México. Por eso mismo, es un sentimiento que me causa un gran conflicto en la consciencia.

Me hundo en la culpa y la depresión. Luego resurjo en una amalgama de soberbia e indiferencia. Las flores de Bach ayudan mucho. El tequila un poco. El Tafil a veces.

Así, pues, me permito hacer la corrección pertinente en el post:

No entiendo las envidias literarias. Ni la de los otros, ni la mía propia. Las letras deben triunfar a diario. Los periódicos deben llenarse de reseñas, los libreros vibrar con nuevos vértigos.

Al triunfar un escritor ganamos todos, aunque a algunos nos toque la genética del olvido.

 






Patricia Laurent Kullick, escritora mexicana, ha publicado los libros de cuentos Esta y otras ciudades, Están por todas partes, El topógrafo y la tarántula e Infancia y otros horrores. Las novelas El circo de la soledad, El camino de Santiago (Premio Nuevo León de Literatura 1999) y La giganta. Y otros libros. Su obra aparece también en antologías y revistas literarias.

viernes, 5 de febrero de 2021

Patricia Laurent Kullick. Mi amiga cuadro de honor

 

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Mi amiga cuadro de honor

 

 

Por Patricia Laurent Kullick

 

 

Cuando entraba a una escuela nueva, a los primeros que localizaba y seducía era a los niños cuerdas. Las reatas supremas. Los talachos. Las niñas y niños de cuadro de honor. Ya para entonces sabía de las mañas de Tom Sawyer y me pasé toda la primaria y secundaria sin hacer una sola tarea. Ellas la hacían por mí mientras yo les contaba algún chiste o aventura de mi universo mitómano.

Pero un día, ya para salir de tercero de secundaria y con muchas probabilidades de expulsión, la amiga que ese año me hacía todas las tareas se rebeló. Alguien le metió en la cabeza la absurda idea de que me estaba haciendo más daño que bien y en mala hora decidió ser mi benefactora académica dejándome en total oscuridad.

Tuve que haber puesto una cara tan desesperada que me dijo: lo que puedo hacer es prestarte mi libreta para que tú copies todo.

Acepté.

En aquel entonces, eramos muchos hermanos estudiantes; cuando llegué a casa, puse la libreta sobre la mesa (que era una especie de aquí ponemos todo porque no hay lugar) y, en lo que fui a la cocina, la libreta desapareció.

No valieron llantos, ruegos, separos policiales que hacía mi papá en caso de robo: la libreta se esfumó.

Mi amiga no me dirige la palabra hasta el día de hoy. Los maestros decidieron pasarme porque alguien tenía que trabajar en los Oxxos.

La libreta apareció muchos años después, con el nombre tachado de mi amiga y con letra garigoleada ostentaba el flamante nombre de su nueva dueña: mi hermana María.

 






Patricia Laurent Kullick, escritora mexicana, ha publicado los libros de cuentos Esta y otras ciudades, Están por todas partes, El topógrafo y la tarántula e Infancia y otros horrores. Las novelas El circo de la soledad, El camino de Santiago (Premio Nuevo León de Literatura 1999) y La giganta. Y otros libros. Su obra aparece también en antologías y revistas literarias.

miércoles, 27 de enero de 2021

Patricia Laurent Kullick. Devociones mexicanas


 

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Devociones mexicanas

 

 

Por Patricia Laurent Kullick

 

 

Después de muchos años de enojo, finalmente abracé a México y el alma se me volvió bastante naca. Me empezaron a gustar las flores de plástico (azules de preferencia –por si alguien quiere llevarme al panteón), me fascina oler los huaraches en el mercado y, cual albañila, prefiero los tacos de fideo y las tortillas de harina manchadas de chorizo con harto chile, antes que un salmón almendrado.

Lloro con los matachines y con las procesiones huicholas por el desierto. Me visto bien combinada como la Virgen de Guadalupe y disfruto manejar por barrios de aceras rotas para ver las casas que tienen altares con foquitos.

El mestizaje divino que había logrado entre Druidas, Buda, Elfos, Cristo, arcángeles y vírgenes, empezó a reducirse a un par de velas para Guadalupe y Judas Tadeo. No tienen mucha injerencia en el Fonca pero no le hace, ayer por la tarde se lucieron.

Entramos a la cuesta de Mamulique con una borrasca de hielo y una neblina espesa. No veíamos nada. Mi hermana Ana iba manejando nerviosa y tampoco veía a más de un metro de distancia entre tanta curva.

Me acordé de Rainer Maria Rilke, que nunca supo qué jerarquía divina lo escucharía si gritara. Pero yo sí y grité. Y se hizo un sol sin sol, un amarillo dorado que disipó la niebla y pintó una carretera nítida frente a nosotros.

Mi hermana dijo: no mames. Luego nos entró un ataque de risa.

 






Patricia Laurent Kullick, escritora mexicana, ha publicado los libros de cuentos Esta y otras ciudades, Están por todas partes, El topógrafo y la tarántula e Infancia y otros horrores. Las novelas El circo de la soledad, El camino de Santiago (Premio Nuevo León de Literatura 1999) y La giganta. Y otros libros. Su obra aparece también en antologías y revistas literarias.

viernes, 22 de enero de 2021

Patricia Laurent Kullick. ¿Está segura de que quiere mandar este mensaje?

 

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¿Está segura de que quiere mandar este mensaje?

 

 

Por Patricia Laurent Kullick

 

 

Vamos pidiéndole un alcoholímetro a Facebook. O mínimo un filtro hermenéutico, algo que diga: ¿Está segura de que quiere mandar este mensaje? Es un ex novio de hace veinte años.






Patricia Laurent Kullick, escritora mexicana, ha publicado los libros de cuentos Esta y otras ciudades, Están por todas partes, El topógrafo y la tarántula e Infancia y otros horrores. Las novelas El circo de la soledad, El camino de Santiago (Premio Nuevo León de Literatura 1999) y La giganta. Y otros libros. Su obra aparece también en antologías y revistas literarias.

viernes, 15 de enero de 2021

Patricia Laurent Kullick. Matahari

 

Laurent Lit

Matahari

 

 

Por Patricia Laurent Kullick

 

 

A mí me gustan las novelas de espías. No las consumo tanto porque es de mis placeres culposos. Cada que voy a leer una, siento a Sören Kierkegaard dándome de bastonazos en la nuca mientras grita: ¡te faltan demasiados clásicos por leer, idiota!

Alguna vez quise ser una especie de Matahari nopalesca, y a pesar de vivir en países famosos por sus espías, nadie me dio trabajo más que de niñera o pizcadora de naranjas.

Pero no me quedé con las ganas. Yo solita me enlisté en la secreta celestial. Tengo jefa y todo. Llevo y traigo recados. Una especie de esquizofrenia estructurada. Me pagan con tamales, buñuelos, amigos, mazapanes, buenas nuevas, velas e incienso.

Gracias a todos por estar en mi nómina.

 





Patricia Laurent Kullick, escritora mexicana, ha publicado los libros de cuentos Esta y otras ciudades, Están por todas partes, El topógrafo y la tarántula e Infancia y otros horrores. Las novelas El circo de la soledad, El camino de Santiago (Premio Nuevo León de Literatura 1999) y La giganta. Y otros libros. Su obra aparece también en antologías y revistas literarias.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Patricia Laurent Kullick. Vaquero del mediodía

Laurent Lit

Vaquero del mediodía

 

 

Por Patricia Laurent Kullick

 

 

No terminé de entender si Samuel Noyola, el Vaquero del Mediodía, sigue vivo.

Me dio harto gusto ver a tantos escritores en la pantalla de Netflix, pero lo que más se me quedó es que en Nuevo León ya tenemos dos Vaqueros desaparecidos: el Vaquero Intergaláctico (performancero) y el Vaquero del Mediodía (poeta).

O sea, raza de Monterrey, no dejen que nadie les apode "Vaquero".

 






Patricia Laurent Kullick, escritora mexicana, ha publicado los libros de cuentos Esta y otras ciudades, Están por todas partes, El topógrafo y la tarántula e Infancia y otros horrores. Las novelas El circo de la soledad, El camino de Santiago (Premio Nuevo León de Literatura 1999) y La giganta. Y otros libros. Su obra aparece también en antologías y revistas literarias. 

lunes, 28 de diciembre de 2020

Lilvia Soto. Caperucita

 

Caperucita

 

 

Por Lilvia Soto

 

 

Toda de rojo,

con mi cesto de manzanas,

ansiosa,

te espero

a orillas del bosque.

 

En la casa,

donde

no necesitas

engaño ni disfraz,

sordo,

miope,

y desdentado,

te muestras

indigno

del fruto.

 





Lilvia Soto nació en Nuevo Casas Grandes, emigró a Estados Unidos a los 15 años, reside en Philadelphia, Pennsylvania. Tiene un doctorado en lengua y literatura hispánica de Stonybrook University en Long Island, Nueva York. Ha enseñado literatura y creación literaria en Harvard y en otras universidades norteamericanas. Fue cofundadora y directora de La Casa Latina: The University of Pennsylvania Center for Hispanic Excellence. Fue directora residente de un programa de estudios en el extranjero de las universidades Cornell, Michigan y Pennsylvania en Sevilla, España.