Dinero
Por Leticia Herrera
Cuando eres madre soltera desde los 20 años, porque a tu ex se le ocurrió que «le dolía tanto» la separación que decidió no volver nunca, ni aportar a la manutención de nuestra hija, de entonces tres añitos, tienes que entrarle al toro. Esto es: entrarle a todo.
Entre las muchas cosas que hice en los años siguientes al divorcio para ganar dinero, vendí zapatos, calzones y lencería, utencilios para la casa, cosméticos y Avón llama. También productos milagrosos para la buena salud.
Canté en una sonora.
Escribí cuentos eróticos en una revista para caballeros.
Corregí muchos textos.
Y así, mientras terminaba de estudiar. Y después, pos también.
También trabajé todos los años que se pudo en trabajos estables que nos daban a mi hija y a mí lo suficiente para vivir y enviarla a ella a la escuela.
Entre esas muchas cosas, hace 20 años tuve un negocio de enmarcado. Me enseñaron un poco del asunto, nos compramos algunas herramientas, y nos pusimos a darle. Es uno de los trabajos que más he disfrutado.
No pude consolidar el negocio porque luego conseguí trabajo y, claro, ganar dinero siempre era lo importante.
El chiste es que es bien bonito aprender a hacer un montón de cosas distintas, por el motivo que sea.
Ya me voy a comprar otra vez una cortadora de marialuisas grande, porque la que tengo es compacta y resulta pequeña para algunos trabajos.
(Es una anécdota de ahora que ando haciendo marialuisas para la exposición de una pintora a la que quiero mucho; el meollo del asunto era la cortadora de marialuisas, pero todos leyeron el preámbulo).
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