sábado, 29 de agosto de 2026

Extrañas derivas

 



Extrañas derivas

 

Por Guadalupe Ángeles

 

Leer también puede ser como tomar al toro de la realidad por los cuernos y arriesgarnos a ser destrozados, aunque luego, si bien nos va, reconstruidos por la voluntad de perdurar que nos hace seguir existiendo y no solo para la nada.

        Con toda la mala leche del mundo habrá quien diga que hay demasiados escritores en el mundo. Estoy en contra de esa afirmación, los escritores no sobran, al contrario, el escritor Argentino César Aira en su ensayo Sobre el arte contemporáneo se extiende a este respecto de manera brillante, inicia mencionando la importancia inconmensurable de la obra de Duchamp y sus formas de hacer Arte. Así mismo Aira realizó una extrapolación del concepto de economía conocido como Ley de rendimientos decrecientes, al área de la Física (aquí la cita textual): “El fenómeno en cuestión es el siguiente: Ley de los Rendimientos Decrecientes, de la que he escrito más de una vez. Me cito: Si tenemos un resorte metálico de un metro de extensión con una punta apoyada en el suelo, con una pesa de un kilo puesta en la otra punta el resorte baja noventa centímetros, y queda midiendo apenas diez centímetros de alto. Para hacerlo bajar más, se necesita una pesa de cien kilos, que lo hará descender nueve centímetros. Para hacerlo bajar todavía una fracción más de ese centímetro restante, se necesitaría una pesa de varias toneladas…”

       Si Duchamp funge como el resorte metálico en cuestión, ello explicaría por qué actualmente, escribir bien o mal (haciendo a un lado quién y por qué haga esta valoración) deja de tener sentido en el área de la literatura, pero esto, Aira lo dice mejor: “Todo debe estar permitido para que lo que surja de ese todo tenga el valor liberador que deberíamos reclamarle al arte.”

        Este ensayo se encuentra libremente en Internet, para mí fue prácticamente imposible no desear reproducir todo el texto, pero me privaré de ello para que el lector lo disfrute a plenitud.

            Ya sea que se esté de acuerdo o no con las afirmaciones del escritor argentino, espero haber sembrado la semilla de la curiosidad en el lector de estas líneas.

 


Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009) y No es luz, mas enceguece (2023). Ha colaborado en ÁgoraEl FinancieroEl InformadorEl OccidentalLa Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y EspéculoPremio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.

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