La
cinta musical
Queen – Jazz (1978)
Por Miq Ramírez Ochoa
Hablar
de Queen es recordar un rock sinfónico sin parangón en la historia de bandas
musicales.
Queen inició en Londres a principios de
los años setenta del siglo pasado con el cantante y pianista Freddie Mercury,
el guitarrista Brian May, el baterista Roger Taylor y el bajista John Deacon.
Freddie Mercury bautizó a la banda como Queen en 1971.
Sería en 1973 cuando lanzara su primera
grabación, Queen, por EMI Records, y sus primeros discos estuvieron
marcados por un rock progresivo y un Hard rock, hasta ir incorporando Arena
rock, Pop rock y música sinfónica.
En 1975, “Bohemian Rhapsody”, del cuarto
álbum de estudio A Night at the Opera, los catapultó a la fama mundial,
éxito que ya no los abandonaría hasta la muerte de Mercury en 1991.
Y Jazz, el álbum que nos ocupa hoy,
vio la luz el 10 de noviembre de 1978 bajo las discográficas EMI Records, en
Reino Unido, y Elektra Records en Estados Unidos, con los géneros musicales
Rock, Pop y Hard rock. Jazz es el séptimo álbum de estudio de la banda,
producido en formatos LP, cassette, 8-Tracks y cinta magnetofónica Reel to
Reel.
La primera contribución se llama
“Mustapha”, sonando a plegaria islámica en un inicio, hasta que interviene la
guitarra de Brian May. Es obra de Freddie Mercury y una parte de sus letras son
en lengua persa o farsi (la que se habla en Irán): Mustapha, na stolei,
Mustapha, es na sholei, ya low eshelei, ¡salaam aleikum! (Mustapha, no te
olvides, Mustapha, no te rindas, no te avergüences, ¡saludos!)
“In only seven days”, de John Deacon pero
interpretada en voz y piano por Mercury, cautiva como balada: se expande
melódicamente en una tarde lluviosa, en un recuerdo nostálgico, en una calle
antigua, en un café vespertino ‒caray, así lo siento‒, pero el bajista
Deacon relata que salió de vacaciones un lunes y el martes vio a una chica
sonriéndole en la playa; el miércoles ya no la vio y la esperó; el jueves
aquella chica acudió a la playa y él le preguntó su nombre, diciéndose que en solo
siete días se necesitarían cien o más para que los recuerdos se desvanecieran
(“in only seven days it would take a hundred or more for memories to fade”);
luego, llegó el viernes y abrazó a la chica, deseando que ese día jamás
desapareciera; el sábado, igual, y el domingo regresó a casa con su soledad y su
tristeza a cuestas.
“Bicycle race”, de Mercury, causó censuras
debido a que los integrantes de Queen realizaron un videoclip donde aparece una
carrera de 65 mujeres ciclistas desnudas y el álbum mostraba en su interior un
poster de aquel video. El poster fue retirado por obsceno, entregándose a todo
aquel cliente que fuera mayor de edad y lo solicitara por escrito en la
disquera. Esta canción hace sonar las campanillas de las bicicletas de todos
los aficionados a este deporte, destacándose la bataca de Taylor y la
guitarra de May. Cabe mencionar que la rola hace alusión a íconos de la década,
como Jaws (Fauces, de la película Tiburón), Star Wars, Watergate, Peter Pan,
Frankenstein, Superman y Vietnam.
“Let me entertain you”, de Mercury, es un
juego de sentencias y adivinaciones: un showman aparece ante sus
espectadores ofreciendo entretenimiento loco.
“Fun it”, de Roger Taylor y cantada por
él, con “toms” eléctricos de batería, envía al escucha a los padecimientos
naturales de los años setenta, enclavados en “fumadas” de comentarios, quejas
vivenciales y bebidas espirituosas en diversión irrepetible de bailar toda la
noche. En el minuto 2:13, puede escucharse con audífonos a Taylor, del lado
izquierdo, y a Mercury, del lado derecho, cantando: Everybody, everybody gonna have a good time tonight, time
tonight (Todos, todos
van a pasar un buen rato esta noche, hora esta noche).
“Leaving home ain’t easy”, pieza compuesta
por May y Deacon, arrastra una voz de May como en arena, la cual se diluye como
viento en el horizonte. Se trata de un hombre que ha decidido dejar el hogar y
sus miserias, no es fácil hacerlo, pero debe sacudir el polvo de sus zapatos e
ir hacia adelante.
“If you can’t beat them”, de Deacon y
cantada por él, hace bailar desde fines de los setentas hasta hoy en un viaje
festivo, casi inagotable con esa ejecución instrumental en vivacidad. Sí,
señores, es movimiento musical para relajarse ante faenas de la vida. Es tipo
Hard rock con un solo de guitarra de más de dos minutos y habla de levantar
ánimos ante la soledad.
“Dead on time”, de May y en voz de
Mercury, es un correr de sonidos en el estudio -una especie de reprise
sostenida- en un Hard rock sin más: una guitarra agresiva de May, una veloz
línea de bajo de Deacon y una potente batería de Taylor. Trata de un individuo
que vive de sus impulsos y, al final, se oye un trueno que Brian May grabó
durante una tormenta en Montreux, Suiza.
“Jealousy”, de Mercury, es una balada
fascinante destacándose el piano, bajo y bombos y platillos de la batería, en
esa voz magistral de ópera y opereta en la persona de Freddie, quien sabía
proyectarse ostentosamente en el escenario y con coros netamente educados.
“Fat bottomed girls”, de May, inicia con
coro entre los cuatro integrantes y lo que sigue es un bajeo y guitarreo en
perfecta secuencia rítmica y melódica, respectivamente, entre Deacon y May (y
no se diga la ejecución en batería por Taylor). Es Arena rock con la voz
inconfundible de Mercury.
“Dreamer’s ball”, de May y cantada por él,
es digerible en una voz grave intervenida por su guitarra: …Oh, take me,
take me to the dreamer's ball, mmh, I'll be right on time and I'll dress so
fine (…Oh, llévame, llévame al baile del soñador, mmh, llegaré a tiempo y
me vestiré tan bien)… Y un coro uniforme concluye: Oh, take me, hold me,
remember what you told me. You'd meet me at the dreamer's ball, I'll meet
you at the dreamer's ball. Oohh (Oh, tómame, abrázame, recuerda lo que
me dijiste. Me encontrarías en el baile del soñador, yo te encontraré en el
baile del soñador. Oohh).
Esta canción de May es de una persona que
vive con el corazón roto y sueña hallarse con su expareja en un baile,
prometiendo lucir impecable en el encuentro. Es un Blues acústico con un sonido
retro del principio de los sesenta.
“Don’t stop me now”, de Mercury, es un
clasicismo musical vertido en cada nota y cuatro voces uniformes bajo el
liderazgo de Freddie. Es una sentencia de pasarla bien: I'm floating around
in ecstasy, so don't stop me now (Estoy flotando en éxtasis, así que no me
detengas ahora).
“More of that jazz”, de Taylor e
interpretada por él, es una despedida con secuencia de algunas canciones del
álbum. Taylor, además de la batería, ejecuta ritmos de maracas: If you're
feeling tired and lonely, uninspired and lonely, if you're thinking how the
days seem long, all you're given is what you've been given a thousand
times before. Just more, more, more of that jazz. More, no more of
that jazz. Give me no more, no more of that jazz (Si te sientes
cansado y solo, sin inspiración y solo, si estás pensando en lo largos que
parecen los días, todo lo que recibes es lo que te han dado mil veces antes.
Solo más, más, más de ese jazz. Más, no más de ese jazz. No me des más, no más
de ese jazz).
Jazz
es un álbum ecléctico, donde cada miembro puso lo suyo y lo mejor de sí. Quedó
ubicado en el segundo sitio del UK Albums Chart inglés, sexto lugar en el
Billboard 200 americano y tercer lugar en Nationale Hitparade LP Top 50
holandés.
Miq Ramírez Ochoa especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y las novelas En busca de un año y El escape, tiene un diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos, como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.


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