sábado, 6 de junio de 2020

Alberto Carlos. Chihuahua querendón

Arte de Alberto Carlos
Chihuahua querendón

Por Alberto Carlos

Algo tiene de querendón Chihuahua que son muy pocos los que se van y muchos los que vienen de otras partes de la República y se quedan.
Se pone uno a buscar el por qué y no es fácil hallarle la punta a la hebra.
¿Será el clima? ¡Hombre, por Dios! Entre el calorón de verano, los ventarrones de primavera y las heladas de invierno, no hay a cuál irle. Vegetación, lo que se dice vegetación, como para un relax bucólico, pues no, como no sea el Parque Lerdo y algunas cosas popofonas muy reforestadas.
Monumentos, callejuelas pintorescas, rinconcitos románticos, algo así como el Callejón del Beso en Guanajuato o el jardín de San Marcos en Aguascalientes, ni en sueños.
Museos, farándula noctámbula, mercados exuberantes, chacharerías, zonas rosas o fritangas, ni buscarle, porque no hay de piña. Bulevares apantalladores tampoco, porque el Díaz Ordaz no está como para verbenas. Vida barata ni hablar, estamos enclavados en una de las zonas más caras del País.
Su gente es norteña a secas, sin aspavientos ni exageraciones como ser yucateco o veracruzano. Entonces, ¿qué?
Pues eso, precisamente eso: como nuestros cerros pelones que dejan ver su color auténtico; como nuestras llanuras que dejan mirar hasta allá tamañas extensiones libérrimas; como nuestras montañas y barrancas que regalan su bronca geografía sin delicados cumplidos, así es el chihuahense mismo, ¡a lo pelón! sin maleza que cubra su autenticidad, sin una flora que lo perfume y lo adorne demasiado.
Así de simple es la cosa. La carencia de distractores demasiado específicos; la ausencia de focos de atención (ni la CFE se distingue en esto), demasiado absorbentes. Permiten captar al Hombre en su dimensión exacta, con todas sus cualidades y defectos a flor de piel.
Es fácil convivir con el chihuahuense. Cualquiera lo ve. Cualquiera se siente aquí como en su casa; nadie se cohíbe porque a nadie se le recibe con danzas ni guirnaldas de flores; tampoco con miradas hurañas ni poses típicas. A nadie se le halaga demasiado y a nadie se le desprecia.
Mayo 1981




Alberto Carlos. Artista nacido en Fresnillo, Zacatecas, avecindado en Chihuahua desde la infancia. Con medio siglo de trayectoria, su vasta obra mural, escultórica y de caballete abarcó una diversidad de técnicas y temáticas. Su natural inquietud y amplia cultura lo llevó a incursionar en la literatura y el periodismo, en géneros como la poesía, el cuento, el ensayo, la calavera, el epigrama y la columna, los cuales publicaba en periódicos como el suplemento Tragaluz de Novedades de Chihuahua, El Heraldo de Chihuahua, y en las revistas Tarahumara y Solar.

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