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martes, 11 de febrero de 2025

Diez novelistas mexicanos


 

Diez novelistas mexicanos

 

Por JChM + Copilot

 

JChM:

Buenos días, Copilot. Hazme por favor una lista de novelistas hombres y mujeres, mexicanos, de los siglos 20 y 21.

Copilot:

¡Buenos días! Aquí tienes una lista de algunos novelistas mexicanos destacados de los siglos XX y XXI, tanto hombres como mujeres:

 

Siglo XX

1.     Juan Rulfo/ Pedro Páramo.

2.     Carlos Fuentes/ La muerte de Artemio Cruz.

3.     Mariano Azuela/ Los de abajo.

4.     José Emilio Pacheco/ Morirás lejos.

5.     Elena Garro/ Los recuerdos del porvenir.

6.     Rosa Nissán/ Novia que te vea.

Siglo XXI

1.     Laura Esquivel/ Como agua para chocolate.

2.     Guadalupe Nettel/ El cuerpo en que nací.

3.     Ethel Krauze/ Mujeres en Nueva York.

4.     Héctor Aguilar Camín/ Adiós a los padre.

5.     Daniel Espartaco Sánchez/ Autos usados


 

Jesús Chávez Marín es editor de Estilo Mápula revista de literatura

Copilot es la I A de Microsoft Edge

domingo, 9 de febrero de 2025

Diez cuentistas mexicanos

 


Diez cuentistas mexicanos

 

Por JChM + Copilot

 

JChM:

Buenos días, Copilot. Por favor hazme una lista de diez libros de cuentistas mexicanos de los siglos 20 y 21.

Copilot:

Aquí tienes una lista de libros de cuentos de escritores y escritoras mexicanos de los siglos XX y XXI:

1.     El llano en llamas/ Juan Rulfo (1953)

2.     La noche navegable/ Elena Garro (1963)

3.     Bestiario/ Juan José Arreola (1959)

4.     Cuentos completos/ Amparo Dávila (2009)

5.     La ley de Herodes/ Jorge Ibargüengoitia (1967)

6.     Cuentos completos/ Inés Arredondo (1997)

7.     La sangre de Medusa y otros cuentos marginales/ José Revueltas (1964)

8.     Cuentos/ Rosario Castellanos (1957)

9.     Lo que cuentan los cuentos/ Fabio Morábito (2009)

10. Cosmonauta/ de Daniel Espartaco Sánchez (2011).

 


Jesús Chávez Marín es editor de Estilo Mápula revista de literatura

Copilot es la I A de Microsoft Edge

martes, 22 de octubre de 2024

La posada infiel

La posada infiel

 

 

Por Rafael Cárdenas Aldrete y Jesús Chávez Marín

Dibujo: Beatriz Bejarano Domínguez

 

 

Cuando se conocieron todo fueron flores, caramelos y chocolates. Una menta, un beso; sus ojos, corolas con gotas de miel; dulce de leche, las redondas puntas de sus pechos y lo demás. Por la ventana abierta, a la víspera de la primera posada, se colaron el frío y las campanadas lejanas de una iglesia. Salió ella de ahí, entre arroz y del brazo de otro. El duro golpe resquebrajó el alma del abandonado; con dolor callado trataba de recrear los dulces recuerdos. Solitario vive sus años, con las hordas de niños que no tuvieron, recogiendo a su alrededor naranjas, cañas y confitados.

sábado, 24 de febrero de 2024

La Paradoja + Facebook/ autores varios, al alimón. Transcripción: Jesús Chávez Marín

La Paradoja + Facebook/ autores varios, al alimón

 

 

Transcripción: Jesús Chávez Marín

 

 

Laparadoja.com.mx viernes 23 febrero 2024. NO hay pex, dijo el Rector, con todo y que pretenden hostigarnos con estrategias políticas, queremos ayudar a los alumnos que realmente desean estudiar en la Universidad Autónoma de Chihuahua. Entonces, ayer en rueda de prensa, se anunció que tendrán sólo hoy para inscribirse en las diferentes facultades para que no pierdan su semestre en la UACh… más no se puede, asumiendo que fueron engañados con los amparos.

Así, Luis Alfonso Rivera Campos se comprometió con los cientos de estudiantes que se han presentado en contra del pago de inscripción, para que este viernes aprovechen una prórroga de pago, pues de lo contrario corren riesgo de perder el semestre. El pago se podrá realizar solamente en las cajas únicas ubicadas dentro de ambos Campus de la Universidad, así como aquellas cajas de pago ubicadas en distintas extensiones en un horario de 08:00 a.m. a 3:00 p.m.

El Rector de la UACh explicó que este ejercicio se hace de manera extraordinaria, con la mejor voluntad de los maestros y el personal administrativo, para estar a tiempo de que la lista que se les otorgue a los catedráticos el primero de marzo ya aparezcan sus nombres (de los amparados), sobre todo buscando el escenario de algunos alumnos que han estado yendo a clases, según el horario que hicieron.

Rivera Campos insistió en que las clases ya están avanzadas en este semestre y recordó que los estudiantes amparados, al no haber pagado su inscripción conforme a los tiempos establecidos por la Universidad, siguen sin aparecer en las listas de sus respectivas facultades.

Por lo anterior, señaló, se estableció como medida preventiva a un escenario de pérdida de semestre, una prórroga única el día de hoy para que los quejosos puedan pagar su inscripción en tanto se desahogan los juicios de amparo por el Poder Judicial.

Héctor Jaramillo: El amparo es bajo la premisa constitucional del derecho a la educación. Si los amparados pierden el semestre, el rector se verá en serios problemas por desacato.

Jesús Chávez Marín. Buenos días, Héctor Jaramillo. Dudo mucho que una pequeña tropa de litigantes tramposos le ganen a un abogado.

German W. Orrantia: Héctor Jaramillo es estúpido y ofensivo, tanto a la Constitución como a la Universidad, y a los mismos promovientes del argumento.

Héctor Jaramillo: Un amparo federal concedido es un amparo federal concedido, así sea promovido por quien sea promovido. No tomo partido porque desconozco el fondo, pero entiendo lo que un amparo significa, y entiendo también las consecuencias de no acatarlo.

Héctor Jaramillo: German W. Orrantia dile eso a quienes concedieron el amparo. Porque el amparo está concedido. Insisto: yo no tomo partido, solo menciono las consecuencias de desacatar un amparo. Xóchitl se amparó para que AMLO no hablara de ella, y AMLO siendo presidente acató esa orden.

Jesús Chávez Marín: Sin embargo, Héctor Jaramillo, Sabes muy bien que esto no se trata de justicia sino de sabotaje contra una institución honorable.

Jesús Chávez Marín: Tú viste, Héctor Jaramillo, que amlo acató nada.

Héctor Jaramillo: A ver. Espero que quede claro el sentido de mi comentario:

  1. Ni defiendo a unos ni denuesto a otros. Que quede claro.

  2. Solo expuse una situación técnica: un amparo federal concedido es un amparo federal concedido. Desacatar ese amparo tiene consecuencias legales.

  3. La solución que ofrece el rector va contra el espíritu de ese amparo, y por tanto sigue siendo desacato.

  4. Por tal motivo el rector puede enfrentarse con un problema legal serio.

Ese es mi comentario.

German W. Orrantia: Sí pero es lo mismo de toda la vida con los amparos de gratuidad.

Eso existe que yo tenga memoria desde hace 30 años. Es puro verle la cara a los que promueven y generar discusión estéril. Conceder el amparo es parte del juego de ajedrez donde le das cancha al que trae fichas de damas chinas.

Técnicamente es un absurdo, y hasta en la prensa ha estado documentado los amparos de toda la vida empezando por la UNAM. Pero políticamente es útil para el que mueve el agua. Ve y platica con los lepes y sus papás, oye las babosadas que les dicen.

Héctor Jaramillo: Yo vi que AMLO sí acató. O más bien escuché, porque las mañaneras las escucho, no las veo (hago otras cosas mientras lo escucho).

Tal vez si tú no viste las mañaneras en ese periodo pudiste NO VER que lo acató, pero no puedes decir que viste que no lo acató. Y menos puedes decir que yo vi que no lo acató.

Héctor Jaramillo: respuesta a German W. Orrantia: Acabo de responderle a Jesús. Solo describo una situación. Si es arma política, si es absurdo, si es lo que sea, la situación existe. Y al existir tiene repercusiones.

German W. Orrantia: Sí, Héctor Jaramillo, y yo estoy respondiendo a tu premisa.

Jesús Chávez Marín: Bueno, Héctor Jaramillo, a ver si un día de estos decides creerte.

Jesús Chávez Marín: Buenas tardes, maestro German W. Orrantia. Tiene usted razón en ambos sustantivos:

  1. el argumento de dichos litigantes es estúpido e ilegal

  2. el señor Jaramillo también es estúpido, a veces, aunque, (créamelo), la mayor parte del tiempo es un gran artista, a pesar de que tiene una gran auto complacencia en teorías de conspiración.

German W. Orrantia: He tratado de no usar peyorativos, aún cuando son tan ganados. Todos cometemos errores, y al ser repetidos se convierten en estupideces. A todos nos pasa. Evidentemente Jaramillo es un feligrés de malas causas. O tal vez además beneficiario de las mismas, cosa que no me consta y sería lamentable. En fin. Qué haríamos sin pasar unos minutos a la carpa de los payasos.

Jesús Chávez Marín: Exacto, amigo German W. Orrantia.

Katya Galán Uribe: Ojalá que lo inhabiliten por el desacato.

Jesús Chávez Marín: Buenos días, Katya Galán Uribe. Dudo mucho que una pequeña tropa de litigantes tramposos le ganen a un abogado.

NoErudita Martínez: Qué buenas personas ellos, tan conscientes y condescendientes con los alumnos, que les vale madre un resolución judicial y aplican el chantaje para salirse con la suya. El reclamo de los alumnos es justo y me atrevería a decir que necesario, en una universidad estatal que tiene uno de los primeros lugares dentro de la lista de las más caras del país y uno de los últimos en la lista de nivel académico.

Jesús Chávez Marín: Buenas tardes, NoErudita Martínez. Fíjese usted muy bien: esto no se trata de justicia sino de sabotaje contra una institución honorable.

Carmen Rodriguez: Lo bueno sería que el rector dejase a los y las alumnas cursar sus estudios. Qué lástima de UACH. El pueblo dificílmente accede a la educación superior y para muestra basta este botón.

Jesús Chávez Marín: Buenas tardes, Carmen Rodriguez. Fíjese usted muy bien: esto no se trata de justicia sino de sabotaje contra una institución honorable.

Elenco: Laparadoja.com.mx, Héctor Jaramillo, Jesús Chávez Marín, German W. Orrantia, Katya Galán Uribe, NoErudita Martínez, Carmen Rodriguez

sábado, 22 de enero de 2022

La desmayada suerte. Araceli Loya y Jesús Chávez Marín

 

La desmayada suerte

 

 

Por Araceli Loya y Jesús Chávez Marín

 

 

Después de comer, Héctor sintió un dolor horrible que lo hizo doblarse hasta el suelo. Les gritó a los compañeros de la cuadrilla que lo ayudaran y se recostó en el vehículo del trabajo.

Pedro le dijo:

Espérate, deja atendemos otra tienda.

Ellos daban servicio de mantenimiento a las Farmacias Guadalajara.

Héctor casi desmayándose les repitió que no aguantaba más, y aun así atendieron otras tres tiendas, y todavía se tardaron en reparar el camión, que andaba fallando

Héctor sintió alivio al ver que llegaban a La Central, para pedir ayuda al dueño del negocio

 ―Ey, Paco. Me siento muy mal, es un dolor insoportable, nunca había sentido algo como esto. Y estos no me alivianaron

Paco los regañó:

―Oigan, cabrones, cuando pase algo así, ayúdense entre ustedes. ¿Qué no ven como llegó Héctor?

Y fue todo. Únicamente lo agarró de ejemplo para regañarlos pero no hizo nada; se metió nuevamente y no mandó a nadie a que lo llevaran al hospital o algo.

Héctor como Dios le dio a entender llamó a su hermano para que fuera por él y lo llevara a que le dieran algún auxilio.

 

*

 

De urgencia lo programaron a cirugía después de estabilizarlo, porque llegó con una falsa información de infarto, ya que traía taquicardia del dolor tan fuerte. Lo canalizaron y prepararon para meterlo a cirugía de inmediato.

Entró a quirófano con las medias de compresión puestas y todo lo que se requiere. Luego lo sacaron porque según ellos llegó otra urgencia y así se la llevaron desde el martes 21 de diciembre hasta el 24 de diciembre, en ayuno prolongado.

La gente decía que no había quirófano, pero mentira que hubiera otros pacientes. Los del personal médico argumentaron que todo ese tiempo solo entró a cirugía un médico por una situación neurológica.

El 24 de diciembre echaron fuera a toda la gente hospitalizada, no sé por qué motivos. A todos los pacientes lo sacaron de una manera cruel, con el pretexto de que no tenían anestesiólogo y les prometieron que la cirugía sería por láser.

A Héctor lo agendaron cuatro veces, y las cuatro veces aplazaron la cirugía. Ya hasta se le quitó el dolor y nunca se supo de qué se había enfermado. Mejor se fue a su casa. Y ahora nomás falta que Paco le rebaje los días, pinche mundo cruel.

 




Araceli Loya es egresada del Instituto de Ciencias Biomedicas de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en la misma UACJ y en la Secretaría de Desarrollo Social. También es cosmetóloga, egresada del Instituto Glamour. 

Jesús Chávez Marín es editor de Estilo Mápula. Escribe cuentos en el periódico Enlagrilla y en las revistas Oserí y Difusión Norte.

miércoles, 28 de julio de 2021

Karly S. Aguirre y Jesús Chávez Marín, al alimón. Las tardes en el Foxtrot


Las tardes en el Foxtrot

 

 

Por Karly S. Aguirre y Jesús Chávez Marín, al alimón

 

 

Reinaldo era paciente y metódico, parecía el vivo ejemplo de un hombre equilibrado y en muchas formas lo era, excepto porque el mayor de sus propósitos era conseguir el amor imposible de Luciana, la esposa de Enrique, el poderoso director de la empresa global donde Reinaldo era un modesto ingeniero, el más cumplido y puntual de la planta.

Luciana, era una muchacha acomodada que había tenido una vida llena de privilegios y uno de esos privilegios había sido su educación. Estudió Historia del arte en una escuela de renombre, era simpatiquísima y buena cocinera. Enrique, por otro lado, a pesar de sus cuantiosos estudios, era barbaján y soberbio.

Reinaldo la había conocido cuatro años antes, cuando todavía era soltera, en la primera fiesta de Navidad de Motorola a la que le tocó asistir. Ella era la directora de Recursos Humanos, la que había organizado el evento. Manejaba las relaciones públicas con soltura y calidez y al final decidió sentarse en la misma mesa donde estaba Reinaldo, pues le parecía atractiva su seriedad y la manera como él se manejaba en la vida, con pocas palabras y claridad de pensamiento. Él, por su parte, apenas podía creer su buena suerte de estar al lado de aquella hermosa mujer, que siempre le había parecido tan lejana y con la que ahora conversaba en tono de compañerismo y afecto navideño.

Así nació una bella amistad entre ellos dos. Reinaldo no sabía nada de arte y Luciana le fue enseñando poco a poco sobre aquel mundo que a él siempre le había parecido tan retorcido y lejano. Luciana lo invitaba a obras de teatro y a exposiciones; para ella era solo una salida con un amigo, para él eran citas.

Él disfrutaba con plenitud la compañía de la bella Luciana, su olor, su voz, la elocuencia de la conversación. Y eso era suficiente. Jamás se le ocurrió apropiársela con una declaración amorosa, pero en cambio siempre estaba dispuesto para ella, todo su tiempo y su pensamiento se los había dado en ofrenda a esa mujer a la que poco a poco iba queriendo con toda la naturalidad de los amores serenos, los que se cultivan en un jardín de libertad y cariño.

No tenía prisa en acelerar el paso de la relación que crecía entre ellos cada día, con cada mirada y cada sonrisa. Era como el aleteo de una mariposa, etéreo y natural el que nos hace disfrutar del momento, del ahora. Pero entonces sucedió lo impensable. Otro hombre apareció en la oficina y por consecuencia en la vida de Luciana. Reinaldo lo notó inmediatamente, Enrique posó sus ojos sobre ella desde el primer instante que la conoció.

Enrique llegó a la empresa contando ya con el título de director, pues su padre, quien se había retirado, le había cedido el puesto, como suele suceder en el México mágico del nepotismo. Enrique sin ningún esfuerzo había heredado el alto puesto en la empresa y ahora sin ningún esfuerzo había ganado la atención de Luciana.

Para cuando Reinaldo se dio cuenta ya era demasiado tarde, la verdad se vio lento. Luciana lo invitó un café en el Foxtrot para comentarle que andaba saliendo con Enrique: a Reinaldo ya no le cupo la menor duda que en lo que respecta a su amada él era solo un amigo cercano, el hombre de confianza, el amigo gay que tienen todas las bellas. Y eso que no era gay.

En el pasado Reinaldo había planeado confesarle su amor, pero aquel día Luciana comenzó a platicarle algo sobre su mejor amiga, Beatriz, quien era al igual que ella una mujer hermosa. Beatriz estaba decepcionada de Oscar, de quien ella pensaba  era su legítimo amigo pero solo se había acercado con la idea de conquistarla, y para las mujeres modernas esa era una gran ofensa, así que Beatriz no tuvo opción más que enviarlo al nuevo territorio internacional de la friendzone. Desde aquella charla Reinaldo temía ganarse un boleto todo incluido para aquella isla solitaria donde se envía a los pretendientes que se acercan con disfraz de amigo.

Ahora, pensando todas estas cosas, sabía que había que había quedado al margen de la mujer más hermosa del mundo y desde ese momento se hizo el propósito de tener a Luciana, que fuera suya aunque fuera por una sola vez. Primero vio cómo se precipitaban los hechos y cada acción era una flecha que destrozaba sus ilusiones: la petición de mano, la boda, la luna de miel, el primer embarazo. Durante todos esos meses él había iniciado las estrategias de su atrabiliario plan. Lo primero que se le ocurrió fue contratar a un detective carísimo para que investigara hasta el último detalle en la vida de Enrique, desde su nacimiento hasta el año que corre.

Para sorpresa de nadie, el detective descubrió una lista larga y detallada de nombres de mujeres con las que Enrique se divertía frecuentemente desde hacía varios años y lo seguía haciendo desde el inicio de los pocos años de casado. Reinaldo supo que debía informar a Luciana y así en venganza ella caería con facilidad en sus brazos.

Con torpeza inaudita así lo hizo: la citó para soltarle toda la sopa y fue entonces cuando la perdió para siempre:

Reinaldo, nunca pensé que fueras tan vil. Cómo no me di cuenta todos estos años de la clase de persona que eres. Por favor no me vuelvas a llamar ni a vigilar a mi marido, o me voy a ver en la necesidad de ponerte una denuncia. Y no vuelvas a dirigirme la palabra.

Luciana salió del Foxtrot con furiosa elegancia y Reinaldo se quedó de una pieza, chiflando en la loma.

 

The end.

 







Karla Ivonne Sánchez Aguirre estudió en el bachillerato de artes y humanidades Cedart David Alfaro Siqueiros, donde estuvo en el especifico de literatura. Actualmente estudia letras hispanoamericanas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UACH y publica cuentos en redes sociales.

 Jesús Chávez Marín es autor de Nueve leyendas de Chihuahua, Tecomblates, El tren Chihuahua al pacífico, Diente de león y otros libros. Publica relatos en el periódico Enlagrilla, en Difusión Norte y crónicas en la revista Oserí. Coedita con Javier Chávez Bejarano la revista blog Estilo Mápula.

lunes, 18 de enero de 2021

Patricia Ramírez García y JChM, al alimón. Hawaii

 

Hawaii

 

 

Por Patricia Ramírez García y Jesús Chávez Marín

 

 

Hugo leyó la carta que dejó Bertha en el buró. Eran las cinco de la mañana; se había levantado al baño, urgido por la próstata inflamada. Cuando vio el papel, de golpe se dio cuenta que ella no estaba en su lado de la cama. Diez minutos después vio que su clóset estaba vacío, la camioneta Honda no estaba en la cochera. A esas horas de la oscura madrugada su esposa se había largado de la casa.

En la vida cotidiana, Bertha acostumbraba esperarlo por las tardes a comer, luego de la mañana sola, esperando por su compañía. Pero lo único que hallaba era desinterés de un viejo que apenas quería pronunciar palabra alguna.

Es lo primero que se le vino a la mente a Hugo con la adrenalina de la sorpresa. Le había colmado el plato a la vieja, estiró demasiado la liga y hoy, al parecer, acababa de romperse. Puta madre. Y apenas el mes pasado había puesto la empresa a su nombre, como estrategia para arreglar una complicada situación fiscal. ¿Y ahora qué hago? Me lleva la chingada.

Tenía días planeando todo, vio departamentos, juntó sus joyas, papeles importantes, y preparó maletas mientras Hugo roncaba a pierna suelta.

Nunca se enteró lo que esa partida le había costado a Berta. Ella tenía las manos temblorosas frente al volante, sus pertenencias en la cajuela, las piernas le temblaban. Por unos segundos dudó de si estaba haciendo lo correcto; repasó todas las veces que intentó solucionarlo de una manera diferente, pero no halló otra salida.

El hombre sintió en el pecho y en las sienes un shot de adrenalina. Se dio un baño rápido, tomó un vaso de leche con dos plátanos y salió a la cochera, trepó al carro y salió disparado. Pero tuvo que detenerse a los dos minutos, a mitad de la calle: cuando subió de prisa no se había dado cuenta de que dos llantas del automóvil estaban totalmente vacías. Cuando se bajó a revisar, vio que la proverbial eficiencia de su esposa era infalible: La cabrona preparó con todo detalle la escapada, pensó furioso.

Media hora antes, Berta se había armado de valor. Tomó la navaja que había escondido en la guantera y sigilosamente bajó de su auto. Había que ganar tiempo para llegar al aeropuerto. Mientras masacraba las llantas del auto de Hugo, rompiendo el pivote del aire, sintió la ira resurgir de sus entrañas. Con cada estocada se liberaba, su rostro se volvió feroz, tenía los dientes apretados y los ojos llenos de coraje. Esta vez se va a arrepentir: escucho salir de su boca esos pensamientos reprimidos por mucho tiempo

Cómo pude ser tan imbécil. El monólogo interior de Hugo seguía furioso. Pero es que cómo me iba a imaginar que mi esposita me fuera a traicionar, ella tan sumisa y leal siempre, aguantando vara como las buenas hembras de antes, no como las de ahora que ya no sirven para nada. Esta sí que no la vi venir. En cuanto pueda llegar a la oficina le tengo que hablar al licenciado Flores Salas, a ver si se puede revertir lo del cambio de propietario de todo el desmadre. Si no, esta jija de la chingada me va a dejar en la calle, pero qué pendejo, qué pendejo, qué pendejo, estee, pero cómo me iba a imaginar que me fuera a dar esta puñalada por la espalda.

Berta se aferraba al volante mientras pisaba a fondo el acelerador. Le ordenó a su teléfono marcar a Juana, su abogada. Está hecho: dijo con voz firme, mientras una lágrima se acumuló en cada uno de los ojos. Le voy a dar un buen susto; ojalá y le dé un infarto, pensó mientras seguía conduciendo a toda velocidad.

Mi plan salió a la perfección.

Una mueca macabra de satisfacción apareció en su rostro, tantos años siendo la buena del cuento ya no era divertido. Cuánto tiempo perdido. Ojalá me hubiera despabilado antes.

El alegato que presentó el licenciado Flores Salas fue desmantelado punto por punto en la primera audiencia por la joven abogada Juana Mora, quien había sido una estudiante de nueves y dieces en la Facultad de Derecho de la UACH y en los años recientes se había convertido en litigante invencible. El viejo licenciado que representaba mediante cuota litis las empresas de Hugo se había quedado atrás. Durante las últimas décadas del siglo 20 llegó a tener gran prestigio como maestro, como funcionario y como abogado litigante, pero ahora era ya casi un anciano y sus estrategias estaban muy rebasadas por tantas reformas y actualizaciones que le pasaron de noche.

Juana llamó a Berta una tarde de verano, al salir del juzgado. Todo será tuyo. Flores Salas ha sudado como puerco intentando defender lo indefendible. Berta, suspiró con un dejo de remordimiento. Pronto se recompuso y pensó: el pobre infeliz sabrá lo que es suplicar sin respuesta, ver su futuro desaparecer en un santiamén. Nadie lo librará de esto.

Berta por fin sintió la paz. Ya no tenía remordimientos ni dudas: Hugo se lo merecía. Es su turno de soportar desplantes y malos tratos, morirá como el hombre miserable que es. Hawaii me espera.

 




Patricia Ramírez García es artista visual, egresada de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma de Chihuahua, especializada en maquillaje para televisión y fotografía. Tiene dos exposiciones fotográficas en solitario y muchas otras colectivas. Actualmente trabaja en el Programa de Cultura Comunitaria, en el área  de Interacciones, de la Secretaría de Cultura de México.

Jesús Chávez Marín es editor de Estilo Mápula, revista de literatura.

miércoles, 28 de octubre de 2020

Lorena Sosa y Jesús Chávez Marín, al alimón. Lo mejor de 2013


Lo mejor de 2013

 


Por Lorena Sosa y Jesús Chávez Marín, al alimón

 


Edgarda Alana Morgana, la famosa poeta, escribió en el celular: Estoy en la periquera y tengo dos horas, acá te espero. Esteban Medina estaba en la estación sur del Metrobús arreglando su tarjeta del Insen, pera ya casi había terminado así que contestó: Ahi voy.

La periquera era un nuevo bar que abrieron en el centro, está en un segundo piso; desde la ventana se ven pasar multitudes apuradas comprando regalos de Navidad y sobregirando tarjetas de crédito.

Allí estaba ese viernes Jaime Mariscal, su jefe, comiéndose unos burritos de chile colorado, ¡oh sí!, nuestro director no solo va a sofisticados restaurantes; de vez en cuando camina por las plazas y se da baños de feria pueblerina.

Al llegar Estaban, y antes de saludarlo, Mariscal le dijo:

―Oye, Medina, no me has mandado al Facebook tu artículo de este mes. Ya andamos cerrando edición y tú aquí deambulando por la calle como un vago.

Esteban recordó que su editor tiene ese padecimiento muy de siglo 21 mexicano de ser adicto al trabajo, como si fuera japonés de los años ochentas. Y como no hallaba qué responder, soltó raudo su típica respuesta:

―Ya lo llevo muy avanzado, si mucho me han de faltar dos o tres párrafos.

―¿Sobre qué vas a escribir?

―Tengo pensadas algunas ideas… ¿tú qué me sugieres?

―No sé… oye. ¿Por qué no te avientas un artículo como aquel que sacaste en 2009 sobre lo mejor del año?

―Órale, es buena idea.

Se despidieron porque Mariscal iba a entrar a una junta con unos amigos suyos que se mantienen tomando café y checando su correo electrónico en el edificio del Congreso del Estado; unos son diputados y otros son periodistas: todos de la más baja ralea, aunque entre ellos hay también de la más alta.

Esteban de dicó el resto de la mañana a platicar con su amigota Edgarda Alana Morgana; ella tomaba una tras otra copas de vino tino; él, su acostumbrado Etiqueta Negra derecho y sucesivas tazs de café negro.

En una de las veces en que ella fue al baño, Esteban sacó de la bolsa de su camisa de franela su celular Nokia 2008 y le puso un mensaje a su hija escritora, Raimunda Marina Bradbury: Necesito tu ayuda para un artículo que tengo que entregar mañana.

A los cinco minutos, la respuesta ágil se hizo llegar al rudimentario celular: se oyó el tono de aquella canción que compusieron Lennon-McCartney hace algunos ayeres:

 

Don't let me down
Don't let me down
Don't let me down
Don't let me down

Nobody ever loved me like she does
Ooh she does
Yeh she does
And if somebody loved me like she do me
Ooh she do me
Yes she does

La respuesta de la joven escritora decía: Claro papá, solo que en este momento no puedo, así que nos vemos el lunes por la tarde, si quieres en Degá.

Para eso tiene uno hijas tan chulas y solidarias, pensó Esteban. Así que se dispuso a disfrutar el fin de semana. El lunes siguiente, el articulista y su hija se encontraron en la mesa Eae del Degá, que durante los últimos treinta años ha frecuentado la más antigua tertulia literaria de la ciudad.

―Ay, papá. No sé cómo te gusta venir aquí. Huele a viejito y se ven puros ganaderos vetustos. Además se dificulta mucho conectarse, no tienen ni enchufes en las mesas.

―Pos sí, m’hijita, pero ya es la costumbre. Y acuérdate de lo que dijo el gran José José, que es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor. 

A pesar de las dificultades técnicas, Raimunda Marina conectó tres aparatos de última generación, entre ellos su lap top, y se pusieron a escribir al alimón.

Fue de esa forma como el articulista y su tecnócrata hija redactaron la siguiente lista de Top five que la historia guardará a un ladito del archivo sacro de catedral.

 

Novelistas: Juan Marcelino Ruiz, Daniel Espartaco Sánchez: escritor yucateco al cual sin embargo algunos teóricos literarios consideran chihuahuense, ya que al igual que Martín Luis Guzmán vivió 28 días en una casa de la calle Libertad en la ciudad de Chihuahua cuando era bebé; Antonio Flores Schroeder, Rubén Ricardo Rey Ronquillo, Luis K’Fong Fierro.

 

Escritoras: Susana Avitia Ponce de León, Ivette Royval Zapién, Adriana Cándia, Alejandra Hernández Figueroa, Martha Estela Torres.

 

Escritores: Alejandro Carrejo Cándia, Raúl Manríquez Moreno, Jaime Mariscal Talamantes, Alfredo Espinosa, Mario Arras.

 

Cuentistas: Humberto Payán Fierro, Raúl Aníbal Sánchez Vargas: poeta y cuentista best seller en libros de literatura para niños; Luis Cockram Kimball Torres, Sara Contreras, Teresa López.

 

Ensayistas: Andrés Espionosa Becerra, Ramón Gerónimo Olvera, Marco Vladimir Guerrero Heredia, Heriberto Ramírez Luján, Mónica Torres Torija.

 

Poetas mujeres: Reyna Armendáriz, Ivette Royval Zapién, Ana Margarita Rodríguez Bejarano, Dolores Guadarrama, Athena Ramírez.

 

Poetas batos: Enrique Servín, José Vicente Anaya, Rubén Mejía Valdés, Andrés Espinosa Becerra, José Luis Domínguez.

 

Poetas de ciudad Juárez: Miguel Ángel Chávez Díaz de León, José Manuel García, Edgar Rincón, Agustín García, Rubén Esparza.

 

Dramaturgos: Edeberto Pilo Galindo, Antonio Zúñiga Chaparro, Manuel Talavera Trejo, Víctor Córdova, Felipe Saavedra.

 

Editores: Martín Reyes González, Heriberto Ramírez Luján, Antonio Flores Schroeder, Gonzalo García Terrazas, Martha Estela Torres.

 

Periodistas: Javier Horacio Contreras Orozco, Raúl Lechuga Manquero, Ricardo Luján Holguín, Raúl Gómez Franco, Ana Juárez, América Zapata.

 

Periodistas culturales: Óscar Enrique Ornelas, Aracely Sánchez Ruiz, Ana Gabriela Salas Solorio: editora de la revista CH; Hildeberto Villegas, Carmen González.

 

Promotores culturales: Iván Carlos, Javier Flores: escritor, productor de radio y director de Grupo Ático promotoría cultural; Marisol Torres, Ana García: directora del Allegro del Tec y coordinadora del Festival Internacional Chihuahua, Ofelia Contreras.

 

Fotógrafos: Gabriel Ortiz, Engelbert Grijalva, Joel Issac Ramírez, Arturo Rodríguez Torija, José Ramón Merino Nájera.

 

Músicos: Rodolfo Borja, Rafael Saenz, Juan Enrique Abbud Carrillo, Oliver Payán Bilbao, Alfredo Rascón “Cheo”.

 

Pintores: Soledad Graciela Lechuga Mejía, Eugenio Flores Reyes, Jael Gaytán, el muralista Antonio Leal Bejarano, Rocío Saenz.

 

Profesores: Hildeberto Villegas Méndez, Luis Alberto Fierro Ramírez, Rita María Bejarano Domínguez, Diana Esmeralda Ortiz, Josefina Hernández Bernadett.

 

Teóricos del arte: Bertha Falomir Ruiz, Arturo Rico Bovio, Mario Arras Rodríguez, Raúl Sánchez Trillo, Ángela Siqueiros Falomir.

 

Teóricos de rock: Jorge Villalobos, Heriberto Ramírez Luján, José Antonio Leal, Eduardo Arredondo, José Alejandro García Hernández.

 

Filósofos: Enrique Pallares Ronquillo, César Santiesteban, Arturo Rico Bovio, Heriberto Ramírez Luján, Carlos Alejandro Ordóñez.

 

Museógrafos: Elia Fernández, Ileana Portillo Sotelo, Jorge Alejandro Rubio, Ana Belinda Ames Russek, Edelmiro Ponce de León.

 

Historiadores: Rubén Beltrán Acosta, Víctor Orozco, Dizán Vázquez Loya, Jesús Vargas Valdés, Noel René Cisneros Peña.

 

Diseñadores: Jorge Villalobos, Marcela Ochoa Luna, Ely Ornelas, Melissa Escobedo, Luis Carlos Salcido.

 

Políticos: Gero Fong, Teokali Ramírez, Édgar Gorrochategui, Elvira Villarreal, Willivaldo Delgadillo, Maru Campos.

 

Actores: Laura Lee, Luis David Hernández, Óscar Erives, Jesús Ramírez, Víctor Hugo Velo Muruato.

 

Divas: Yolanda Miranda, Cecilia Bazaldua, Carmen Liliana León Miramontes, Sandra Molina Chávez, Melissa Escobedo.

Revistas: Express, Ombligo, Replicarte, Gatopardo, Metamorfosis.

 

Articulistas de la sección editorial en los periódicos: Pablo Bernach Sagarnaga, Daniel Torres Jáquez, Rubén Ricardo Rey Ronquillo la nueva estrella pero no del canal de las estrellas sino en la versión electrónica de la revista Exprés de la ciudad de Chihuahua, cuyo nombre global es: www.chihuahuaexpres.com.mx; Gabriel Borunda Olivas quien con relatos de realismo hiperrealista y leves toques de fantasía cibernética educa al pueblo entero y Ernesto Visconti Elizalde.  

 

Cuando terminaron de redactar las listas, Raymunda Marina dijo a su padre:

―Mejor vámonos al Kaldi, aquí de plano…

―Ok, hija. A donde quieras. Ya sabes que te obedezco en todo.

Terminaron la velada con un coctel histórico que allí les queda muy sabroso, con un pay de chocolate. Esteban al estilo clásico pidió un café para encender los recuerdos. La bella hija, muy en su siglo, se refrescó la memoria con un frappé.

 

Enero 2013

 

 

 

 

 María Lorena Sosa Rodríguez estudió letras españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua y tiene maestría en escritura creativa por la Universidad de Texas en El Paso. Ha publicado en la revista Once, de Hermosillo, en la antología literaria Las misiones del padre Kino y en su columna Llavero del periódico El universitario de la ciudad de Chihuahua.  Actualmente tiene en proceso un libro de los poemas que fueron base de su tesis de maestría.

 

Jesús Chávez Marín ha sido profesor de literatura en la prepa Ángel Trías, en el Cedart David Alfaro Siqueiros y en el Colegio de Bachilleres, comerciante y fotógrafo. Es autor de los libros Yo soy tu hora del recreo, Aventuras de coctel, Tecomblates, Coralillo, Te amo Alejandra, El tren Chihuahua al Pacífico, Claroscuros de un Chihuahua musical, Siluetas en la resolana; coautor junto a Dolores Gómez Antillón de los libros Rocío de historias y Voces de viajeros; compilador de Nueve leyendas de Chihuahua. Actualmente es empleado de la UACH, en la Dirección de Extensión y Difusión Cultural y edita junto con Javier Chávez Bejarano la revista blog Estilo Mápula.