sábado, 2 de octubre de 2021

Imaginantes. Sigfrido Viguería Espinoza

 

utrora

Imaginantes

 

 

Por Sigfrido Viguería Espinoza

 

 

El día palidece, claroscuro… lánguido.

Los campos traspiran y sollozan

ante el sol que los abraza.

 

En la carretera…

Mariposas amarillas… azules, blancas,

llevadas por el viento.

 

Diariamente paseo en los pedales

que diez y ocho años hace

fueron la vida de mi padre.

 

El paisaje me hace memoria

transeúnte… viajero.

 






Sigfrido Viguería Espinoza es licenciado en letras españolas por la UACH, profesor de Literatura I y II en la Preparatoria Francisco Villa y asesor del Taller de Periodismo y Ecología, instructor de secundaria, modalidad abierta con el programa nacional SEDENA-SEP-INEA, profesor del Colegio Las Américas, a cargo de las materias Español y Ciencias Sociales, profesor de Literatura, Comunicación, Etimologías, Taller de Lectura y Redacción, Filosofía, Geografía, Individuo y Sociedad, reportero en la revista Nosotros, profesor de tiempo completo y coordinador de la Licenciatura en Intervención Educativa, en la Universidad Pedagógica Nacional 08B, Subsede Nuevo Casas Grandes. Publica constantemente ensayos y poemas en medios impresos y electrónicos.

Mariana. Margarita Etchechury

Foto Javier Chávez Bejarano
 

Mariana

 

 

Por Margarita Etchechury

 

 

Es un placer estar reunida con ustedes para comentar este libro de Arelí Chavira. Un libro que me ha llevado a reflexionar profundamente sobre las diferentes facetas del ser humano en general y de manera particular en infinidad de mujeres en la actualidad sujetas a múltiples presiones emocionales y psicológicas tanto por el ambiente familiar en el que se desarrollan como por la sociedad que cada vez exige más de ellas, quizá en recíproca respuesta a lo que ellas exigen de la sociedad en las que se desenvuelven.

En esta serie de relatos vemos a Mariana la protagonista al manifestarse como un ser humano que se pierde en inseguridades y conductas un tanto inhibidoras de su personalidad. Como ejemplo cito un párrafo de la página 16:

 

Tengo buenos amigos soy afortunada por eso; no obstante, son el espejo donde se refleja lo que quiero ser y no puedo.

 

Reflexiones que piensa después de verse interiormente, y a pesar de creer que es feliz con lo que hace y tiene, duda de sí misma.

Hace algunos ayeres leí algo sobre la supuesta manera en la que el cerebro humano almacena sus experiencias y vivencias, una especie de archivero con gavetas en los que cada vez que surge algún incidente cotidiano lo remite a la experiencia sufrida o gozada, según el caso.

Este es un libro que además de atrapar con sus historias narradas con cuidado y al detalle nos conduce en el intrincado laberinto de los pensamientos y emociones de Mariana, una mujer guapa en la treintena de su vida y que recién se percata de su autonomía y libertad. Una libertad a medias porque a medida que avanza en ese despertar adquiere nuevos apegos y los temores ocultos desde la infancia salen a flote.

La escritora Arelí logró describir con tanta claridad la personalidad de la protagonista principal que fácilmente podemos remitirnos a la realidad y asociar esas actitudes con múltiples conductas del ser humano. El primero de ellos, el apego a quienes la sobreprotegen, sus padres, quienes en afán de demostrarle su cariño la limitan, infundiéndole temores, creando un ser sin autonomía, sin autoestima, lo que repercute de manera indirecta en sus relaciones interpersonales.

Mariana. Una mujer cuyos demonios que no son otra cosa que una psicosis alimentada a través de los años por los temores y traumas que acaban por conducirla a laberintos mentales donde ella se refugia.

Las habitaciones de Mariana son el reflejo de la conducta de muchas mujeres de nuestro siglo que cargan con el estigma del tradicionalismo familiar que las limita y coarta.

Otras veces las conduce a tomar medidas irreparables decidiendo escapar por la puerta falsa en lugar de enfrentar con entereza los retos que la vida les impone.

El final del libro representa la vida de una mujer mayor que no se agrada al mirarse en el espejo. Ve su vida de niña de joven de adulta tan gris, que…

Creo que ahí le dejo para que ustedes al leer el libro saquen sus propias conclusiones.

Muchas gracias.

 

Chavira, Arelí: Cuatro habitaciones de Mariana. Editorial Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, México, 2021.

 






Margarita Etchechury fue presidenta de la Asociación de Escritores Chihuahuenses 1994 y 1995. Ha publicado en revistas y suplementos literarios, entre ellos Letras y algo más, Solar, El Heraldo de Chihuahua, El Monitor de Parral, El Correo de Parral y El Sol de Parral. Su obra aparece también en varias antologías. En 2015 publicó su libro de poemas Transparencias, que fue presentado en la Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería en la ciudad de México, y en 2017 salió su libro de relatos Canto de sirenas.

Acción de gracias en la noche del libro Cuatro habitaciones de Mariana. Arelí Chavira


Acción de gracias en la noche del libro Cuatro habitaciones de Mariana

 

 

Por Arelí Chavira

 

 

Al contrario de lo que pudiera parecer a simple vista, soy una mujer que a diario lucha por exorcizar sus inseguridades y mantener a raya los pensamientos que me susurran “tú no”.

Por eso, estar con ustedes esta tarde para mí es una victoria muy grande que, a decir verdad, no logré yo sola porque tengo la fortuna de estar rodeada de personas maravillosas que siempre me han apoyado cuando a la loca de la casa le da por hablarme quedito al oído cosas horrendas. Bien dicen que si te rodeas de la gente que vibra bonito y dejas te envuelva, todo se va acomodando poco a poco.

 

Por eso es que quiero agradecer a:

 

La maestra Rebeca Alejandra Enríquez Gutiérrez, actual secretaria de cultura del Estado de Chihuahua.

 

Al maestro Marco Bonilla, presidente municipal.

 

A la licenciada Fernanda Bencomo, directora del Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua.

 

Al maestro Ramón Carrillo, jefe del programa de publicaciones.

 

Y quiero hacer una mención especial. En la presentación de mi libro anterior, Mudanza de Jazmín, la loca de la casa hizo de las suyas y enredó mi cabeza de la tal forma que omití el nombre de una persona importante para la cultura y para mí: el maestro Gonzalo García Terrazas, quién cuando estuvo al mando del entonces Instituto Chihuahuense de la Cultura hizo tanto por los artistas de esta ciudad y del estado.

 

A los maestros Ofelia Torres, Margarita Etchechury y Jesús Chávez Marín por ser los presentadores de lujo para mi libro.

 

A Martín Chávez Bejarano y su esposa Adriana Núñez por la hermosa fotografía de portada.

 

A mi Socio y maestro-gurú Jesús Chávez Marín, porque hizo oídos sordos a mis excusas y me obligó, perdón, quise decir, me impulsó, a enfrentarme con la hoja en blanco y a la tremenda sensación de sentirme expuesta, Gracias por tu gran generosidad, por abrirme las puertas de la escritura y de tu casa, por esos momentos al alimón tan divertidos y enriquecedores, por mostrarme el camino y acompañarme; por tener confianza en mis relatos y hacerme creer en mi trabajo. Gracias Socio.

 

A mis amigas y amigos que me apoyan a pesar de lo imprudente y loca que pueda ser, que se alegran de corazón por mis pequeños y grandes logros y por si fuera poco me permiten apropiarme de algún pedacito de su vida para luego compartirlo en mis historias. Gracias.

 

A mi familia, que siempre está allí, incondicional, a pesar de que no suelo verlos con frecuencia y de que soy tan extraña. Las y los quiero mucho a todos, aunque no se los diga.

 

A todos ustedes, que me han regalado un poco de su valioso tiempo y están ahora conmigo, con nosotros, aquí, dándole la bienvenida a este nuevo hijo. De verdad, muchas gracias.


Chavira, Arelí: Cuatro habitaciones de Mariana. Editorial Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua, México, 2021.

 






Arelí Chavira es licenciada en letras españolas por la Universidad Autónoma de Chihuahua con maestría en University of New Mexico in Las Cruces. Tiene publicados los libros de relatos Mudanza de Jazmín, publicado por el Instituto Chihuahuense de la Cultura en 2015, y Lo que nos unió, publicado por Onomatopeya Editorial. Actualmente es profesora de literatura en la Universidad Tec Milenio, donde además coordina un taller literario.

Lítica. Viviana Mendoza Hernández

 

Foto Andrés Páez

Lítica

 

 

Por Viviana Mendoza Hernández

 

 

Caminé sobre el mar de Tetis 

bajo el Sol del desierto, 

la tierra recibió mis huellas 

y el pasado se unió a mi tiempo. 

 

Un tronco fosilizado reposa entre piedras,

esperó miles de años a que la ciencia lo hallara.

Ahora se desmorona lento, en silencio,

como hizo al crecer antes que mis ancestros.

 

Entre la tierra seca hay que buscar conchas,

trozos de huesos,

colmillos y dientes de gigantes muertos.

como el hadrosaurio de Aldama

muerto en el Pleistoceno.

 

Camino sin conocer la frontera,

entre abrevadero mar y playa,

solo sé lo que el guía me narra 

sin estar segura de que sea un cuento. 

 

Una piedra de pronto resalta,

un nuevo fósil se ha descubierto 

"Amonite" me dicen, se llama, 

es un molusco preso en sedimentos. 

 

En la milenaria piedra quedó estampada 

la matemática perfección de Fibonacci

y la espiral sagrada de los egipcios

cuyo dios todavía guía nuestro camino. 

 

En mi bolsillo una piedra de meteorito

más pesada que las hijas de la Tierra,

negra como la noche que nos espera.

Sueña que aún rueda con las de un río

ahora seco.

 

En el horizonte vemos cerros y montañas, 

la sed nos alcanza en la frontera con Ojinaga. 

Pienso en el camello que descubrieron,

en una grieta de la tierra erosionada. 

 

El guía me recuerda que esos fósiles son de "El abrevadero" 

donde vieron el mamut de Villa Ahumada 

y el primer yacimiento con evidencia humana

11,500 años atrás en el tiempo.

 

Aquí y ahora no hay árbol que ofrezca sombra, 

y estamos a kilómetros del campamento.

 

Camino cansada, no escucho el resto, 

solo el aviso de los otros descubrimientos,

los de Juárez, Casas Grandes, Parral y Cuauhtémoc.

 

Volvemos donde la tecnología facilita el trayecto, 

agradecemos al equipo del INAH 

y el viaje se convierte en recuerdo. 

 

 

Escribo la nota, 

corta y precisa. 

Y sigue la historia

moliendo al cerebro. 

hasta que escapa en estos versos. 

 






Viviana Y. Mendoza Hernández es egresada de la Facultad de Letras de la UACH, es autora de la novela Buscando una vida normal publicada en 2007 por la editorial de la misma universidad, así como algunos textos de sus tiempos como estudiante. Ha participado en diversas actividades de promoción y difusión cultural, así como de lecto-escritura para educación básica. Actualmente colabora (entre otros espacios digitales) en el periódico digital El Devenir de Chihuahua en la sección de cultura.

Eterno presente. Josías Vargas

 

Foto Pedro Chacón

haikús/ Josías

Eterno presente

 

 

Por Josías Vargas

 

 

 

 

Estoy sentado

encima de millones

de "yos" que fueron.

    (30-9-2021)

 

 

 

 

Existir deja

improntas indelebles

en el espacio.

    (1999-2000)

 

 

 

 

Borra el tiempo

improntas invisibles, 

pero se fijan.

    (1999-2000)

 

 

 

 

Improntas indelebles,

pronto podremos

actualizarlas.

    (1999-2000)

 

 

 

 

Las indelebles,

a veces cuando llueve

se aparecen.

    (1999-2000)

 

 





Josías Vargas escribió la pieza teatral Algunas cosas están colgadas. La estrenó en 1971 en el Paraninfo Universitario, donde fue director, actor y autor. En 2008 y 2009 produjo el programa de radio Los umbrales del paraíso, donde él mismo era el conductor, en el 1040 AM de la Cadena Radiorama, 70 emisiones de una hora. En 2008 compiló para el Gobierno del Estado, el Ichicult y el Congreso de Chihuahua una exposición póstuma de Francisco Reyes Acosta en la Torre Legisltativa. En 2018 publicó su libro Mexico siempre riel, México en el imaginario poético de Bob Dylan. Actualmente publica ensayos en el suplemento TragaLuz de El Heraldo de Chihuahua.

viernes, 1 de octubre de 2021

La inexistente. Alejandra Hernández

La inexistente

 

 

Por Alejandra Hernández

 

 

Comienza el día y tu recuerdo bulle,

tu nombre navega en mi boca

con dulzura de alto sabor desmoronado.

 

Mi pensamiento se desliza hacia ti como el agua,

un incendio aprisiona mi pecho

llenándome el cuerpo de tatuajes con tu nombre.

 

Y me ayuda a existir

a mí, la inexistente loca,

la que

sueña, aparece, se desvanece

sin más consigna que la de un pez

que nada solo por ti, contracorriente.

 






Alejandra Hernández Figueroa estudió en el Colegio Palmore y en Community College. Escribió y publicó los libros Tiempos de viento y humo cuentos, Hojasen poemas e Hilvanando cuentos. Publica habitualmente en revistas jurídicas y literarias.