domingo, 10 de marzo de 2019

Heriberto Ramírez. Cormac

En la foto Heriberto Ramírez Luján, Deyanira Peña, Martha Jurado, Carmen Fierro, 
Rosario Ayón, Magdalena Minjares, Josefina María Cendejas y Jorge Benavides Lee.

Cormac

Por Heriberto Ramírez

Subí al autobús como muchas otras veces; se había vuelto rutina después de un periodo en que ese mismo recorrido lo hacía de aventón, presumiendo además mi sabiduría para hacerlo. Encontré mi lugar entre el ambiente dominado por desodorante industrial, acomodé mi maleta en el compartimiento ubicado en la parte superior y ocupé el espacio del lado del pasillo, dispuesto a realizar el habitual y aburrido viaje de casi cuatro horas.
El asiento del lado de la ventanilla ya estaba ocupado, era un americano de unos 60 años, vestía una gastada camisa blanca de manga corta, sus brazos velludos se veían entrecanos y fuertes. Iniciamos la conversación y me dijo que era escritor, en aquel entonces yo trabajaba en el Departamento Editorial de la UACH y coordinaba la revista Synthesis, así que me sentí como pez en el agua y pensé en la posibilidad de conseguir una colaboración interesante, un cuento corto al menos.
Le pregunté qué asuntos le llevaban a Ojinaga; me contestó que iba a buscar a Enrique Madrid en Redford, en el lado americano. A mi pregunta de sobre qué versaban sus temas como escritor me dijo que sobre literatura norteamericana.
—¿Cómo la de Joyce? —le pregunté.
Esbozó una disimulada sonrisa y me corrigió:
—Él es irlandés, recuerda Dublineses —sentenció.
Sentí exhibida mi gran ignorancia literaria, ya no recuerdo qué más dije; me acomodé en mi asiento y simulé que dormía.
Años después, leyendo un libro de Cormac McCarthy y viendo su foto, llegué a la conclusión de que ese breve viaje lo había hecho en compañía del mítico escritor Cormac McCarthy, que según mis cálculos, por ese entonces estaba escribiendo Todos los hermosos caballos. Especulo que se dirigía hacia Coahuila porque además, como lo supe recientemente, nunca fue a visitar a Enrique Madrid, dicho por él mismo.
Lo cierto es que para mí no solo fue la primera vez que me topé con un gringo inteligente y culto, sino que también pude apreciar un carácter recio que denunciaba a un cabrón bien hecho, además de darle una abollada a mi escasa modestia.

(Este cuento de Heriberto Ramírez Luján es parte de su libro Relatos en celular, inédito).

 
Heriberto Ramírez Luján filósofo mexicano redacta la lógica con precisión de cirujano. En sus ensayos y libros de filosofía y también en sus textos literarios. Sobrio y elegante profesor, el estoicismo es divisa de su estética. Y de su gran estilo.

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