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domingo, 26 de julio de 2026

Hola, escribo para seguir viviendo

 

Diseño gráfico: Copilot IA

Hola, escribo para seguir viviendo

 

Por Rosario Ruiz Morales

 

La enfermedad: Depresión. Que más.

Se siente en el alma, la mente y el espíritu. Se dice así, pero nadie la ha podido descifrar. ¿Se sitúa en el Sistema Nervioso? Situación corporal en general. Quién puede anotar algo más.

Ella la padeció durante nueve eternos meses. No comía. No dormía. No pensaba. No existía. Solo lloraba. A veces gritaba pidiéndole al Altísimo que se la llevara con su amor.

Quienes han padecido esto por largos periodos de tiempo y han podido salir de ese terrible estupor, envueltos en las sombras taciturnos y sin voz, pueden atestiguarlo. Quienes la han padecido y han salido de ella, Gloria a Dios.

Pueden ella y otros dar su punto de vista, la manera en que se enfrenta ese dolor, ese terrible estado anímico. Nadie saldrá solo. Dios, el hacedor de todo bien, es quien pone Ángeles en tu vida.

Tendrás que recurrir a especialistas, terapeutas, psicólogos, psiquiatras, tanatólogos, y no sin antes recurrir al médico de todos: Dios mismo. Él es el único sanador del alma. Sacerdotes especializados en temas escabrosos y complejos del ser humano coinciden en algo trascendental: el alma enferma cuando un suceso tremendo cambia la perspectiva de existir.

Los factores que intervienen directamente en este mal como anomalía, deficiencia, padecimiento, estado mental, estado anímico o patología sistémica.

En este lapso de tiempo no se piensa. No accionas ni reaccionas ni respondes, pues estás privado de toda conexión con la realidad, entorno,  familia, situación anímica, como si no existieras para nada ni nadie.

El dolor no te deja accionar, solo lloras, no hay tiempo, ni hambre ni sed. Permaneces en shock, no sales del estupor solo interrumpido, si acaso, por ir al baño, y al entrar, no sabes ni a qué ni porque vas.

Ella recuerda hoy. Cuando ya se le acabaron hasta las lágrimas ya no podía llorar de tanto dolor, el pesar había nublado la razón, el mundo seguía girando a velocidad vertiginosa sin ni siquiera percatarse que sucedía en su entorno, si era espectadora o simple protagonista, no había ninguna diferencia.

Las demás personas actuaban con una desenfrenada obstinación por moverla, sacarla de ese estado catatónico en el que ella deseaba estar y que la dejaran en paz, solo quería dormir y gritar pidiéndole al Altísimo que la llevara a dónde había quedado el amor de su vida que había partido hacia Él.

El mundo se fracturó en mil pedazos sin que nadie pensara en volver a formar ese rompecabezas que formaban su vida y su entorno, simplemente no había nada.

Pasaron los meses sin que nadie asomara por un rato a su mundo interior, ni preguntara que si necesitaba algo, simplemente no lo hubo.

Ella lo presintió dos días antes de su muerte y en el funeral vio totalmente el panorama.

Dios le concedió sin excusa ni pretexto alguno poco a poco renacer y encarar la vida ya sin su principal motor, sin un motivo en especial, ya no existía.

Hoy puede ella contar, bendiciendo a Dios, a sus amigas que la llevaron al Taller de Duelos de la Divina Providencia y a escribir, todo lo que la mente le obligaba para honrar la memoria y recuerdo de su esposo. Ella hoy tiene recuerdos desde el siguiente día en su funeral y cada hora siguiente,  contando la historia y la vida en común.

Gracias, Sylvia Ortega Duarte. Gracias, doctora Laura Guadalupe Amador Guzmán. Sé que hoy gozan del Señor y que ahí lo han visto, descansen en paz.

Ella agradecerá por lo que le queda de vida los favores recibidos.

 


Rosario Ruiz Morales se inició como escritora en agosto de 2010, cuando entró a un taller literario llamado
Para perderle el miedo a la escritura, en Demac. Desde entonces escribe todos los días, como una forma de meditación y trascendencia.

domingo, 19 de julio de 2026

Las Ametralladoras Mendoza

 

Diseño gráfico: Copilot IA

Las Ametralladoras Mendoza

 

Por Rosario Ruiz Morales

 

Según un libro llamado Patriarcas del Papigochic, los fundadores y habitantes del Cantón Guerrero y anexas, según el escritor de origen estadounidense Brondo Witt, son personas de nivel intelectual elevado, creatividad amplia y mucha conciencia. La historia registra a grandes hombres nacidos en esa región del estado, como Pascual Orozco Vázquez, Pascual Orozco Frías, y su gran trayectoria y descendencia, así también como Abraham González Casavantes, Fernando Orozco Estrada y sus hijos Orozco Mendoza,

La familia Mendoza Blanco emparentó directamente, pues doña Leonor fue esposa del gobernador interino del estado durante el trienio de 1926 a 1929, fecha en qué modificaron la Penitenciaria del Estado junto al general Marcelo Caraveo.

La familia Mendoza Blanco, don Herminio, don Rafael y la familia, fueron los creadores del rifle deportivo de postas Mendoza, y las muy nombradas ametralladoras

Ellos comenzaron en un pequeño taller donde a manera artesanal, con madera y hierro, fabricaron el primer rifle de postas, de un solo tiro, para uso en la zona rural, para ahuyentar animales como zorros, coyotes, halcones y águilas depredadores de ganados, conejos y coyotes abundantes en esa región.

Años después, algunos de ellos se fueron a Chicago a patentar su invento. Habían creado la gran ametralladora Mendoza que el ejército mexicano usó y dispuso para sus tropas. Y rifles para caza y auxilio para los hombres del campo.

Don Rafael Mendoza Blanco, ingeniero mecánico, creo el rifle de cerrojo y los proyectiles usados para activar esa arma

La Ametralladora Mendoza fue el invento del siglo, utilizada por el ejército nacional, tanto en sus inicios, como hasta nuestros días, pues ya tiene la fábrica más de 100 años de antigüedad a nivel nacional, siendo única en su género.

La vida nos ha dado grandes valores chihuahuenses que llevan con orgullo y dedicación el precioso legado de nuestro querido estado de Chihuahua.

 


Rosario Ruiz Morales se inició como escritora en agosto de 2010, cuando entró a un taller literario llamado Para perderle el miedo a la escritura, en Demac. Desde entonces escribe todos los días, como una forma de meditación y trascendencia.

viernes, 10 de julio de 2026

La puerta labrada

 

La puerta labrada

 

Por Rosario Ruiz Morales

 

1

A un pueblo remoto de la sierra de Chihuahua llegó a vivir una recién formada familia. Él originario de San Isidro, Guerrero. Ella de Chihuahua capital. Traían a su pequeña hijita de mes y medio de edad, nacida también en la capital del estado.

Llegaron a trabajar en un rancho propiedad de la familia desde épocas remotas, que había sido adquirido por el abuelo del señor.

Ocuparon una casa qué con antelación les habían conseguido, pues pensaban permanecer bastante tiempo en ese lugar. La noche fría de su llegada auguraba una fuerte nevada, la casa tenía dos calentones y estufa de leña, y a pesar de esto se sentía lúgubre y fría.

Prepararon la cena y armaron la cunita de la bebé, pues ya estaba profundamente dormida. Ellos se entretuvieron hasta altas horas de la noche destapando cajas, guardando ropa, lo indispensable, cobijas y todo lo que se usaba en climas fríos.

Poco a poco se fueron adaptando a su nueva vida. Él salía al amanecer a ordenar las labores de la pizca, pepene y repelente de las papas y maíz, separando los olotes y rastrojo para los calentones o para comida del ganado. En esos años eran abundantes las cosechas y se requería de mucha mano de obra para la rendición de las cosechas.

Todas estas labores se consideraban normales cuando los termómetros marcaban por lo general entre 12 o 15 grados centígrados bajo cero durante los meses de enero y febrero. La candelilla había veces que no dejaba trabajar, pues estaba todo congelado.

Él salía a las seis de la mañana y a veces no regresaba a casa hasta el anochecer. Ella se levantaba a preparar el lonche, a guisar los frijoles en manteca de puerco, a echar las tortillas de harina; preparaba un guisado de chile vallero con queso, cebolla, tomate y ajo con todo esto para los burritos de carne con papas, chorizo con huevo o chile colorado.

Esto era la rutina diaria. La monotonía y el frío ambiental no permitían hacer otra cosa, más que estar pegado a la estufa haciendo comida y postres.

Así duraron cerca de tres años, hasta que llegó otro miembro de la familia.

 

2

Todo marchaba en aparente calma, pero se sentía en el aire cierta inquietud. Se empezó a filtrar el rumor de que los ejidatarios exigirían la ampliación del ejido, y que requerían las mejores tierras de cultivo para establecer sus dominios en las tierras de mejor rendimiento de las cosechas

No se llegó a ningún acuerdo. El rancho fue invadido, sus dueños enfermaron a raíz de tan terribles atropellos. El lugar quedó solo y deshabitado. Se perdió el trabajo para muchas personas que se habían esforzado para forjar un gran lugar de progreso para toda la región.

Después de estos sucesos y de haber vivido en cuatro casas diferentes, los señores decidieron comprar un terreno para hacer su casa, y pronto se comenzó la construcción. Una casa de grandes dimensiones. Los tiempos no eran propicios como para aventuras a construir una casa de esa magnitud, sobre todo con techo de lámina recubriendo vigas artísticamente barnizadas y se asemejan a una cabaña del oeste de los Estados Unidos.

Se le hizo el recubrimiento de mezcla y pintura por dentro, se pusieron ventanas, y por último la puerta de madera.

 

3

La hermosa puerta la hizo un afamado carpintero del lugar, bellamente labrada. Lamentablemente, a los tres días de haberla barnizado y terminado, el ebanista falleció. Todo fue tan repentino, el cambio fue tan rotundo, y la casa sin terminar.

En una noche de luna llena. La puerta estaba iluminada y se vio la sombra de una mujer con falda de seda; al caminar se escuchaba el ruido de los pasos y el taconeo hasta el fondo del pasillo. Hacía seis meses, la señora había perdido a su madre. La mujer lloró, pensaba que su mamá había venido a despedirse. No se le vio la cara ni los pies, solo salir del cuarto de enfrente, tapada con un chal negro cubriéndose el cuello y los hombros, sobre una blusa blanca. Casi una visión sobrenatural. La señora se desmayo. El señor trató de volverla en sí, pero no podía dejar de llorar.

Pasaron algunos días sin novedad, pero los niños escuchaban cadenas en el piso y los tacones de aguja se habían escuchado por el pasillo. Esto sucedió con mucha frecuencia, nunca se supo quién era la mujer. Pero una tarde la señora salió a comprar estambres y apareció una mujer, se dirigió a la señora llamándola por su nombre completo con sus dos apellidos, cosa que en el pueblo nadie sabía su nombre de pila, pues solo le llamaban señora Nava.

Le hablo llamándola de nuevo por su nombre y le dijo estas palabras:

 

4

Vamos a su casa y en el camino le cuento algo, pero usted no puede mencionar nada de esto ni a su esposo. Es muy confidencial.

La señora Trinidad dejó un encargo para usted conmigo, y solo yo le podré decir de qué se trata.

 

5

Pasaron los años. Los dos esposos regresaron a la capital, a una casa de renta. Un día la señora iba por la calle cuando de pronto sintió que alguien la miraba fijamente. Vio una hermosa mujer que le dijo:

Venga, ya no busque más, la fortuna está aquí.

Señaló con el dedo, debajo de la ventana. La señora estaba asustada, preguntó a los vecinos si conocían a la bella mujer, y nadie le supo dar razón.

Se organizaron con palas, picos, un detector de metales y pronto procedieron a hacer la investigación en físico. Rentaron una camioneta. Con familiares cavaron y cavaron hasta el filo de medio día. Les dio hambre. Los hombres le pidieron comida a la señora, ella noto el ambiente tenso y miradas inquisitivas, ya la tierra se sentía floja.

Al volver a seguir cavando, aparecieron unas piedras de grandes proporciones, lo que impidió seguir escarbando.

Dicen los conocedores de estos temas paranormales qué cuando los guardianes de los entierros detectan malas intenciones en quienes acompañan a la persona designado para recibir el entierro, se transforma en carbón, o se vuelve nada, el entierro desaparece.

Ellos se tuvieron que volver para entregar la camioneta, y jamás se volvió a saber qué sucedió con el supuesto entierro

La casa se vendió y jamás se supo acerca del famoso regalo. El apoderado jamás supo nada.

Este suceso fue real y verídico y fue hace 11 años. En el lugar se encontraron unas piedras de medidas colosales. Después se supo que la mujer de la tienda de estambres era una bruja que trataba con temas y seres diabólicos, en ese lugar. La señora Trinidad si existió y murió sola en su propiedad esperando que sus hijos fueran a verla antes de morir. Ellos jamás pudieron volver a ver a su madre.

 


Rosario Ruiz Morales se inició como escritora en agosto de 2010, cuando entró a un taller literario llamado Para perderle el miedo a la escritura, en Demac. Desde entonces escribe todos los días, como una forma de meditación y de trascendencia.

martes, 26 de enero de 2021

Rosario Ruiz Morales. Las polémicas vacunas contra el Covid19


 

Las polémicas vacunas contra el Covid19

 

 

Por Rosario Ruiz Morales

 

 

El gobierno y sus secuaces Los Lopitos dicen: Nosotros vamos a vacunar a todo México, con nuestros propios recursos. El tiempo sigue pasando y los muertos cada día aumentan a nivel nacional.

Que terribles noticias. Cuántos muertos en el mundo. Y da vueltas la controversia: me pongo o no me pongo la vacuna, no es segura, no está bien producida, en tan poco tiempo.

Las teorías de la conspiración: es una estrategia para aniquilar adultos mayores. La gente sin conciencia en las calles, sin cubrebocas, sin cuidados ni higiene. En fiestas. Como si nada.

Se nos pide que seamos responsables. Con los nuestros y con los demás.

Comencemos por nuestras casas, respetemos lo mínimo que se nos ha sugerido, por nuestro bien y el de nuestros vecinos.

Los gobernadores opinan que adquiriendo cada estado sus correspondientes vacunas se podrá acelerar está prevención. Quieren también manipular con estos apoyos y con el derecho a recibir las vacunas.

Hay quienes opinan que se van a introducir sustancias en la gente, que inhiben la libido, que dejarán estériles a los jóvenes. Que para la gente adulta mayor serán catastróficos las secuelas y síntomas posteriores, pues llevará a la exterminación masiva de este grupo de personas.

Esto es contradictorio, pues toda la vida cuando han transcurrido las pestes, pandemias y catástrofes mundiales se ha sabido que la única forma de protegerse es y será siempre aplicándose las vacunas en forma masiva en toda la población. Y así será.

 




Rosario Ruiz Morales se inició como escritora en agosto de 2010, cuando entró a un taller literario llamado Para perderle el miedo a la escritura, en Demac. Desde entonces escribe todos los días, como una forma de meditación y trascendencia.

viernes, 8 de enero de 2021

Rosario Ruiz Morales. Primer día


 

Primer día

 

 

Por Rosario Ruiz Morales

 

 

Amanecí en 2021 con esperanza, llegó año nuevo trayendo optimismo, deseando que este año sea mejor y olvidarnos de lo nefasto y horrible de la pandemia.

Siete meses dure encerrada; cuando tuve que salir, por una imperiosa necesidad, despedir a mi suegra, a los dos días me enfermé.

Soy sobreviviente.

Y bendecida por estar contándolo.

La muerte y la enfermedad fue el común denominador en todo el mundo, la imposibilidad de realizar alguna actividad económica y la incertidumbre y pobreza.

Los de la tercera edad seguiremos encerradas a piedra y lodo. La nieve que cayó dejo gran humedad en los jardines, pero qué frío.

Este Año Nuevo no hubo abrazos, ningún ritual, nada de propósitos, solo ponernos en las manos benditas de Dios, que Él supla lo que no tenemos.

Que la creatividad y el ingenio innatos nos ayuden a estar con nuestra mente ocupada. Hay que tomar en serio las recomendaciones, ya que los contagios están a la orden del día.

Quitar la ansiedad y la melancolía de nuestra mente, para que más pronto podamos integrarnos de nuevo a nuestro diario vivir.

Por lo pronto, todo está parado. No visitas, no reuniones.

Hacer lo que te gusta y complace es buen comienzo para sentirte útil y feliz, no preocuparte de nimiedades; ama a los que están en tu casa, se paciente y recordemos que lo malo pasará.

Bendito Dios que me permite narrar con optimismo mi primer día, deseando a todos que sea el 2021 pródigo de éxitos y talento.

 




Rosario Ruiz Morales se inició como escritora en agosto de 2010, cuando entró a un taller literario llamado Para perderle el miedo a la escritura, en Demac. Desde entonces escribe todos los días, como una forma de meditación y trascendencia.

jueves, 31 de diciembre de 2020

Rosario Ruiz Morales. La magia infinita de improvisar

 

La magia infinita de improvisar

 


Por Rosario Ruiz Morales

 

 

Vaya que los mexicanos tenemos ese privilegio. Desde tiempos remotos hemos tenido un don contra la adversidad, el modo que hallamos de no desfallecer y salir adelante, aunque todo esté en contra.

Esto no ha sido raro ni espectacular en todo este año en que nos la hemos rifado contra viento y marea debido al confinamiento para conservar la salud, a pesar de que la mayoría vivimos al día.

Si no salimos, no hay comida.

Afortunadamente para mí, mi hija, yerno y nietos han sido pródigos conmigo. Salen a lo más indispensable.

Todos nos hemos quedado sin amigos. Cero visitas, abrazos y reuniones. Esto es triste, pero hoy nuestro gran aliado es el teléfono celular. Las redes sociales han sustituido todo esto, volviéndose herramienta indispensable.

Ideamos cómo vender, cómo inventar nuevas fuentes de ingreso, creando manualidades e improvisando formas de sobrevivir.

Bendita tecnología, benditas las ideas e inteligencia.

Bendito el creador de todo esto. Dios a cada uno nos ha dado todo tipo de potenciales para salir adelante.

Formulamos nuevos tipos de cosas, los objetos que hoy requerimos como gorros, guantes bufandas y todo lo tejido, bendito arte.

En nuestras casas también hemos improvisado: la sala de repente es un salón de clases, a veces oficina, otras veces mesa de trabajo o punto de reunión virtual.

A veces disco y karaoke, echando a vuelo imaginación y creatividad, incluso para hacer un disco o grabación familiar. Cantar, bailar y sonreír.

La vida, como el año que hoy concluye, también se nos irá a acabar, e irnos sin gozar y comer con deleite, que aburrido sería.

Feliz fin de año para todos. Amémonos y disfrutemos hoy, mañana tal vez ya no estaremos.

 




Rosario Ruiz Morales se inició como escritora en agosto de 2010, cuando entró a un taller literario llamado Para perderle el miedo a la escritura, en Demac. Desde entonces escribe todos los días, como una forma de meditación y trascendencia.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

Rosario Ruiz Morales. Volver a la realidad

 

Volver a la realidad

 

 

Por Rosario Ruiz Morales

 

 

Está Navidad fue todo distinto y raro. Los preparativos, los regalos, cero reuniones. Ni visitas ni posadas. Solo estuvimos los que debíamos estar, pues ni están todos los que son, ni son todos los que están.

 Sin compras alocadas la gente, solo van por comida en los superes. Y a las farmacias.

 Está terrible pandemia todo nos quitó. Nos cambió el contexto.

Lo más importante, la salud. Lo más deseado, la paciencia y la buena actitud.

El confinamiento nos ha dejado incertidumbre y ansiedad.

 Bendecidos somos de haber salido bien librados del terrible virus que nos visita causando miedo y cansancio y dolor en las familias.

Muchas personas se han ido con el Señor, qué terrible.

Bendecida estoy que fue breve en mí. Agradezco a Dios el permitirme seguir viva y hacer planes para un mejor tiempo.

Con buen ánimo, seguir cuidándonos. Esto es lo real y verdadero, llegarán las vacunas, pero no hay que soltar el mando ni perder la perspectiva. Guardados será más fácil cuidarnos y esperar.

Esto es lo que haremos. Recibamos el año con esperanza y fe, sabiendo que será mejor que este que termina, en las manos benditas de Dios confiamos.

Muy feliz 2021 deseo a todos. Que se acabe con virus, es lo que todos deseamos. Mil abrazos a ustedes.

 

 



Rosario Ruiz Morales se inició como escritora en agosto de 2010, cuando entró a un taller literario llamado Para perderle el miedo a la escritura, en Demac. Desde entonces escribe todos los días, como una forma de meditación y trascendencia.

domingo, 27 de diciembre de 2020

Rosario Ruiz Morales. Navidad en el barrio Santa Rita


 

Navidad en el barrio Santa Rita

 

Por Rosario Ruiz Morales

 

Navidades de antaño en mi cuadra. Eran los años sesentas, yo, recién llegada al barrio de Santa Rita, gozaba de todo. Las posadas en la calle, los tamales, las piñatas. Los grandes platicando, las señoras sirviendo champurrado, los jóvenes jugando al naciente amor.

Nosotros, los niños, corríamos a ganar los mejores dulces tirados en el suelo, todo era algarabía, gozo y simpatía por estar juntos, andar; el tiempo no pasaba, ni el frío se sentía.

Compartíamos amigablemente, todo era armonía. Don Guillermo López Borja y sus hijos platicaban amablemente con el Padre y los peregrinos. Don Chava Lozano comentaba los acontecimientos en el mundo y la ciudad.

Los niños solo jugábamos. Los frecuentes golpes y las caídas no hacían mella, todo era regocijo.

Oh, qué dichosos años. Nada nos preocupaba, teníamos vecinos bellos, amigos entrañables que se convertirían en cómplices de nuestros secretos y aventuras.

Los grandes murieron, los jóvenes se casaron y escriben la base de sus vidas en esos preciosos momentos.

Los niños crecimos, hicimos nuestra vida. Muchos se fueron.

Hoy, aquellos que quebramos piñatas y corríamos alegres, ya somos viejos, con hijos y nietos, todo diferente. Las calles de Santa Rita, vacías, tristes, la Veinticuatro, el Almacén Manjarrez, solo quedó como un oasis de paz y felicidad en la mente y en el corazón de quienes jugábamos a ser grandes mientras disfrutábamos la convivencia, amistad, unas papitas, una soda, un juego de futbol, padrísimo.

Hoy quedan soledad y tristeza. Pero aquellos que vivimos esos momentos recordemos con amor a los que El Señor llamó a su presencia. A los que se fueron a otros lugares.

Para todos ellos queda nuestro cariño, abrazos y amor. Están escritos en nuestra mente y corazón.

Feliz Navidad, Santa Rita, mi querido barrio.

 




Rosario Ruiz Morales se inició como escritora en agosto de 2010, cuando entró a un taller literario llamado Para perderle el miedo a la escritura, en Demac. Desde entonces escribe todos los días, como una forma de meditación y trascendencia.

viernes, 20 de noviembre de 2020

Rosario Ruiz Morales. La incertidumbre


La incertidumbre

 

 

Por Rosario Ruiz Morales

 

 

¿Qué es esto, qué significa, cómo se combate, se controla o se erradica de nuestras vidas?

Es una enfermedad que estamos padeciendo a nivel mundial, eso es el legado del Covid19. En el globo. En nuestras casas, nuestra familia, el barrio. Junto con nuestros amigos, los vecinos, todos.

Es desesperante. La incertidumbre es la ansiedad y el estrés de no saber absolutamente nada del futuro, ingresos, trabajo, compromisos, pagos y, lo más importante, los recibos siguen llegando, seguimos comiendo , consumiendo, y, mal que bien, sobreviviendo a esta terrible Pandemia.

En la economía todo está en crisis. No hay salida. Trabajo. Ingresos. Actividad comercial. No tenemos dinero.

Todo incierto, para donde volvamos nuestros ojos. Cero respuestas.

La pregunta más frecuente que nos hacemos: ¿cómo será la nueva normalidad, como vamos a estar, si es que Dios nos concede salir de este tiempo terrible.

La enfermedad ha destruido familias. Nos invade el miedo, y el virus se expande con el miedo. Jamás volveremos a ser los mismos.

La lección ha sido dura, muchas personas han muerto.

¿Por qué? ¿A quién echarle la culpa?

Somos los responsables. Por no haber tenido conciencia, por nuestro egocentrismo e irresponsabilidad. Cuidémonos unos a otros, nuestra casa, nuestro mundo, nuestro planeta. Todo lo bueno que teníamos, valoremos y volvamos a empezar, construyendo un mundo mejor, basado en el respeto y amor por los demás.

Amemos a Dios nuestro creador y Señor, pidiéndole una nueva oportunidad, llevando a cabo sus mandamientos y designios. Él es ha sido y será nuestro proveedor de todo lo bueno

Reprogramamos la vida amándonos los unos a los otros como El nos enseñó y vivamos procurando la paz, la alegría y felicidad de creer.

 

 

 

 

Rosario Ruiz Morales se inició como escritora en agosto de 2010, cuando entró a un taller literario llamado Para perderle el miedo a la escritura, en Demac. Desde entonces escribe todos los días, como una forma de meditación y trascendencia.