martes, 8 de julio de 2025

Manejar el auto y salir a carretera

 


Manejar el auto y salir a carretera

 

Por Sergio Torres

 

Manejar el auto y salir a carretera, cruzar la sierra rumbo al mar, ver a la Yaquesita, a la Justina, a la Cande, a la Adelina, detenerme a probar a qué saben las tortillas de harina, los frijoles, la sopa de fideo, el queso a 300, 600, 1500 kilómetros de aquí.

En el camino, me gusta detenerme a oler el aire, mirar los valles, detenerme en lo alto para ver cómo el camino se pierde entre los cerros.

Notar cómo la vegetación desértica de Chihuahua va cambiando al subir a la sierra, cómo vuelve a cambiar al bajar del otro lado de los montes en Sonora o Sinaloa, depende de por dónde baje al mar, y cómo el aire se humedece bajando a Guaymas, Villa Unión, Topolobampo o Altata.

En coche con Tere, Marisela, Citlalli, Cristina, he ido a Denver, Tucson, Albuquerque, Parral, Meoqui, Guadalajara, León, Zacatecas, Monterrey (una vez hasta nos acompañó mi papá y fuimos a ver a la momia de Tutankamon).

Marisela y yo hicimos un tour salvaje: Chihuahua, Agua Prieta, Hermosillo, Tesopobampo, Los Mochis, Mazatlán, Durango, Torreón, Chihuahua con la alegría de comer pescado y mariscos en platos deliciosos.

El 20 de mayo de 2024 falleció don Nacho, don Nachito, como lo mencionaban sus amigos de la radio local en Los Mochis. Su amor por la vida no lo obligó a aferrarse a ella. Su curiosidad por saber qué seguía en los siguientes capítulos de nuestras ocho vidas tampoco lo detuvo. Se fue, si Dios quiere, para siempre, a disfrutar de las glorias ganadas, a encontrarse en la paz de la luz perpetua.

Para mí es inevitable recordar, persona a persona, los caminos y los días, son como muescas en el borde de una moneda que se pasan de largo pero, si eres tan sensible al tacto como yo, puedes percibirlas como dientes en un engrane. Pero yo no vivo de recuerdos, excepto en la parte donde me gano la vida publicando libros donde los plasmo. Vivo el presente. Es todo lo que tengo.

Manejar el auto y salir de la ciudad. Descubrir a qué sabe la comida cuando estás en Santa Eulalia, San Andrés, Santa Isabel, San Antonio de los Arenales, San José del Torreón, Santa Rosalía, Caborca, Santa Ana, Magdalena de Kino, Álamos, San José de Tucson, Yécora, Ímuris, Cananea, Hermosillo, Parral.

Encontrarme con amigos que hace años no veo. A Matha Rábago la volví a ver después de casi 30 años y sigue siendo la misma muchacha burlona y simpática que fue para mí como prima mayor. A Efrén Miranda lo conocí durante la primaria, lo invité a una de las mejores experiencias de vida que uno pueda tener, hacer música, y nos separamos cuando me mudé a Chihuahua y él se fue a Tijuana, donde todo lo bueno que hay es de Mochis, y hemos tenido una relación intermitente a lo largo de los últimos 40 años. Somos amigos para siempre. Así como Alta Gracia Paino, Ale Metztli. Armando Flores mi primo que sí es mi primo pero no es mi primo y a quien amo profundamente.

 


Sergio Torres. Licenciado en Artes, músico desde la infancia, dibujante y compositor de canciones. Maestro de música por vocación.

lunes, 7 de julio de 2025

Los solitarios

 


Los solitarios

 

Por Sergio Torres

 

Aquí dentro el mundo es previsible: despierto, preparo café, desayuno, trabajo, veo personas, busco con qué entretener la mente, el cuerpo, el espíritu, voy leyendo artículos, libros, escuchando historias, resolviendo dudas ajenas, aumentando las mías, veo más gente, les comparto la alegría de hacer música juntos, solos, aunque nunca, nunca, verdaderamente solos: la soledad es para privilegiados.

Solitarios. Esos osados que disienten y lo expresan sin consideración alguna, que van por el mundo faltando al respeto a todo lo viejo, estructurado, sistémico, que atente contra el uso del pensamiento, el juicio, la libertad personal y humana, la dignidad que nos acarrea el hecho de ejercer nuestra capacidad de pensar, dilucidar, elegir, actuar.

La soledad no es para todos. Como forma de vida supone abrazar situaciones incómodas con respuestas sarcásticas a preguntas estúpidas. Estos privilegiados, bendecidos de sus propias decisiones, tienen corazón sin riendas. Sufren, gozan, libres.

 


Sergio Torres. Licenciado en Artes, músico desde la infancia, dibujante y compositor de canciones. Maestro de música por vocación.

domingo, 6 de julio de 2025

Juegos de palabras. Acróstico

 


Juegos de palabras. Acróstico

 

Por Angélica María Armendáriz Ortega

 

Juegos de palabras que resuenan en el alma

Ecos de historias que laten con pasión

Sonidos de recuerdos que vibran en el corazón

Únicas voces que narran con emoción

Susurros de la memoria que cobran vida

 

Canciones de amor y nostalgia que se entrelazan

Historias que se desenvuelven con ritmo y cadencia

Álbum de momentos que se revive con cada letra

Voces que susurran secretos y confidencias

Evocaciones de un pasado que sigue presente

Zumbido de la inspiración que late en su pluma

 

Melodías de palabras que crean un universo

Armonía de sentimientos que resuenan en el alma

Ritmos de la vida que se narran en la evocación

Íntimas confesiones que se comparten con sinceridad

Nubes de nostalgia que se disipan con cada palabra.

 


Angélica María Armendáriz Ortega es doctora en educación administrativa por el Instituto Pedagógico de Posgrado de Sonora, licenciatura y maestría en enfermería por la Facultad de Enfermería y Nutriología de la Universidad Autónoma de Chihuahua y técnico en enfermería por la Escuela de Enfermería y Técnicas de la Salud de la Clínica del Centro. Es académica de tiempo completo de la FEN UACH (ATC); profesora Investigadora de la División de Estudios de Postgrado de la FEN de la UACH; integrante del Núcleo Básico del Doctorado y de la Maestría de Enfermería de la FEN de la UACH. Es miembro del Grupo de Investigación de Salud Comunitaria Divulgación de diversos libros, capítulos de libros, artículos nacionales e internacionales en materia de salud. Autora de diversos libros de enfermería y gestión sanitaria.

Para que la soledad no nos encapsule

 


Para que la soledad no nos encapsule


Por Sergio Torres

 

Ella habita un otro espacio, lejos de mí. Comparte su cama, su mesa, sus sueños, con otros amores. De este lado de la vida mi cerebro entiende, pero no entiende. Mira, pero no ve. Está viendo y no mira. Ella quiere amar con democracia, ser de su pueblo y para su pueblo. Yo quiero ser exclusivamente suyo, aunque sea una vez a la semana, para amarnos de cuerpo presente, consolarnos de la ignominia de vivir, para que la soledad no nos encapsule. Amarnos en la libertad, como por casualidad, como la vez primera.

¡Ah, los sesgos! Entre las hormonas y la filosofía, el alma se retuerce de dolores imaginarios por sentirse obligada a elegir entre un vínculo fortuito y un compromiso compartido con unos otros, sólidos, presentes, ladrones del tiempo nuestro.

Pájaros del adiós se ciernen sobre este refugio de amor.

 


Sergio Torres. Licenciado en Artes, músico desde la infancia, dibujante y compositor de canciones. Maestro de música por vocación.

Chela

 


Chela

 

Por Maya Bejarano

 

Hace diez días, mi querida Chelita. Salgo, entro, camino, converso, veo tus espacios favoritos que habitaste con ese cuerpecito ligero y vital, y pienso en tus ojos tan lindos y sus pestañas tan largas como alitas finas. Ando sin consuelo. No puedo creer que ya no estás tú. Ni está Maty que hace un año se fue. Mis quinceañeras eternas, las llevo aquí muy cerca. Mis niñas, mis perritas, mis amores.

 


Maya Bejarano es psicóloga, egresada de la Escuela Libre de Psicología. Trabajó como profesora y como orientadora en la Escuela Secundaria Federal Número 2. Actualmente, es jubilada.

sábado, 5 de julio de 2025

Silencios


Imagen: Diseño de Marco Benavides 

Silencios

 

Por Marco Benavides

 

Siempre creí que el silencio era una forma de descanso, una tregua en medio del ruido. Ahora lo entiendo como un espejo. No deforma, no perdona, muestra lo que evitamos mirar. En ese reflejo he visto mi rostro sin máscaras, mis miedos agazapados en las comisuras de la boca, mis culpas: humo en la garganta.

El silencio no llega solo. Trae consigo pensamientos que estaban dormidos. Interrogantes que evadí, palabras que no dije, emociones mal dobladas. Aparece cuando más quiero ruido, televisión, música, voces ajenas que no bastan para acallar lo que me habita.

Me asomo a la ventana en busca de algún sonido lejano. Un perro que ladra, un motor que pasa, una hoja que cruje. Me aferro a ese pequeño eco como si fuera una cuerda que me salva de caer al abismo de mí mismo. Porque el silencio, cuando se alarga, puede convertirse en vértigo.

También hay silencios que curan. No obligan, sino abrazan. Son los silencios compartidos, los que no necesitan explicación. Como el de una mirada que entiende, como el de una mano que acompaña. En esos silencios se respira otra clase de verdad.

En mi vida he callado mucho. Por costumbre, por no herir. Pero también me han callado. Con gestos, con indiferencia, con palabras que silenciaban lo que soy. Y en ese choque de silencios ajenos y propios, aprendí a hablarme. A veces con palabras; a veces solo con presencia.

Hoy, elijo mis silencios. No los lleno por llenar. Los habito. Los observo. Los respeto. Entendí que el silencio no es ausencia, sino presencia de lo íntimo. En esa intimidad descubro quién soy, sin necesidad de que nadie más escuche.

En el fondo hay un silencio que no pesa. No juzga. No hiere. Ese silencio, que brota como un suspiro sereno es el que me acompaña. Porque en él, por fin, puedo ser sin explicar.

En ese silencio pleno, me encuentro.

 27 mayo 2025.

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drbenavides@medmultilingua.com



Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua.

La luz de ti

 


La luz de ti

 

Por Sergio Torres

 

Amaneció nublado, la luz del sol llega con sordina. Tu cuerpo se gira, aún dormido, hacia el mío. Tu mano me alcanza el pecho y se refugia ahí, me protege del monstruo de la noche; antes del sueño, entre el último beso, antes de la inconciencia, y el primero antes del amanecer.

Abandono el lecho. Voy hacia la cocina, tomo la jarra de la cafetera y cuento mientras abro la llave del agua para llenarla, uno, dos, tres, cuatro, mientras el chorro suena una canción al chocar contra el vidrio, cinco, seis, siete, ocho, son cinco tazas de tamaño diminuto que se sirven en dos de las mías, las nuestras, nueve, diez, once, doce, cierro la llave y vacío la medida.

Mientras el café se cuela, preparo el sartén, el fuego, el aceite, huevos, jamón, tomate, cebolla, nopal, tortillas de maíz, aunque el antojo por tortillas de harina es tentador. El desayuno está listo. El aroma del café invade todo. Tu pecho desnudo se recarga, tibio, contra mi espalda. Volteo. Apagas la estufa. Me avivas el fuego. Es día festivo, que el desayuno espere.

 


Sergio Torres. Licenciado en Artes, músico desde la infancia, dibujante y compositor de canciones. Maestro de música por vocación.