El Hilton
Por Gustavo del Bosque
A principios de los años setenta derribaron
el Hotel Palacio Hilton de la Ciudad de Chihuahua. Desde el momento de la
demolición se acorrientó el Centro Histórico. Cuando lo estaban tirando, yo
estaba en la Ciudad de México. Lloré desconsolado.
En ese bello recinto empecé a cantar muy
jovencito. Me dio chance don Miguel Pavia, con los maestros Chava Tejeda, Kiko
Ríos, Richy Chavarría y Leonel Corral, de grata memoria; los creadores de la
bohemia musical con clase muy a su estilo.
Llore, sí, y no me avergüenzo de aceptarlo.
Lloré amargamente porque sentí que me habían borrado mis inicios como un
cantante adolescente lleno de sueños.
No lo podía creer.
Semejante atentado.
Admiraba tanto ver llegar a don Julio
Laguette y a don Ramiro Uranga cuendo eran muy jóvenes, con aquella finos
trajes cruzados Pierre Cardin, una corbata italiana de seda estampada en
diferentes tonos de color verde, y a don Ramiro Cota con sus elegantes corbatas
Ascot. Hasta llegue a preguntarle que cómo se llamaba esa prenda. Extrañado, muy
gentil, me dijo se llaman Gaznés.
Varias veces me repetí: Algún día vestiré
como ellos.
Y cuando pude hacerlo, los busque y los
encontré en una tienda frente al Hotel Fiesta Palace en la Ciudad de México.
Ya en Monterrey, cuando daba yo un concierto en
Reno Club, entre el público estaba Ramiro Uranga con un señor Garza Sada, me
pidió dos canciones: Peleas y Parece que fue ayer. Estuve en su
mesa y salí con la simpleza de decirle: Por fin pude vestirme como el galán de galanes
de los años sesenta, don Julio Lagguette.
Sonrió muy dubitativo por mi ocurrencia.
Pero quién no es un galán a los 19 años y en
este ambiente.
Gustavo del Bosque es cantante, actor y cronista.

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