miércoles, 15 de julio de 2026

Feria del Libro

 

Diseño gráfico: Marco Benavides

Feria del Libro

 

Por Marco Benavides

 

Con cariño para mi hija Elena

 

Mateo no era de los estudiantes que se emocionaban fácilmente. Prefería sentarse junto a la ventana y dibujar mapas de lugares imaginarios. Sin embargo, aquel viernes algo cambió: en el patio de la escuela habían instalado carpas blancas y mesas con libros. Era la Feria del Libro.

Caminó entre los puestos sin mucho interés hasta detenerse frente a una mesa pequeña, casi escondida. Sobre ella había un solo libro, viejo y cubierto de polvo. En la portada se leía, con letras doradas: El lector que abrió la puerta. Detrás de la mesa, una anciana lo observaba con una sonrisa tranquila.

—Ese libro no se escoge por casualidad —dijo ella.

—¿Cuánto cuesta? —preguntó Mateo.

—Una pregunta sincera—. Solo eso, contestó la añosa mujer.

Mateo apoyó la mano sobre la portada y preguntó:

—¿A dónde van las historias cuando nadie las lee?

La anciana sonrió. El libro se abrió solo, una luz verde salió de sus páginas y las letras formaron un remolino que lo envolvió.

Cuando abrió los ojos, estaba en una ciudad hecha de páginas: las calles eran renglones, los edificios parecían capítulos y en el cielo flotaban signos de interrogación. Un gato con chaleco rojo y bigotes de tinta se acercó caminando sobre dos patas.

—Bienvenido a la Ciudad de las Historias Olvidadas —dijo—. Soy Coma, el guardián y guía. Aquí llegan las historias que nadie termina y los personajes que han sido olvidados.

Mateo vio a un caballero que esperaba recuperar su batalla, a una sirena sin mar y a un dragón que estornudaba chispas cada vez que hablaba. Coma le explicó que si nadie leía esas historias antes de que cerrara la feria, la puerta entre ambos mundos quedaría cerrada.

Luego le entregó una pluma plateada, y le pidió escribir un final verdadero para la historia que más lo necesitara. Mateo llegó a una plaza donde una niña de papel sostenía una linterna apagada.

—Mi historia termina antes de que encuentre la luz —dijo ella—. Nadie escribió qué había dentro.

Mateo pensó en sus propios miedos: hablar frente al grupo, equivocarse y no encontrar las palabras correctas. Respiró hondo, tomó la pluma y escribió: La niña abrió la linterna y descubrió que la luz no estaba dentro, sino en la voz de quien se atrevía a contar la historia.

La frase brilló. La linterna se encendió con una luz dorada que iluminó la plaza. Los personajes olvidados aplaudieron y el dragón soltó una feliz llamarada. Entonces volvió el remolino de letras.

—Recuerda —alcanzó a decir Coma—: una historia vive cada vez que alguien la comparte.

Mateo parpadeó y apareció de nuevo en el patio. El libro viejo estaba cerrado y la anciana ya no estaba, pero sobre la mesa encontró una nota: Ahora te toca abrir puertas.

Durante la presentación, la maestra pidió voluntarios para leer en voz alta. Mateo levantó la mano, algo que casi nunca hacía, y contó lo que había visto: la ciudad de páginas, el gato Coma, la niña de la linterna y los finales perdidos. Todos le aplaudieron entusiastas.

Y desde aquel día, Mateo dejó de ver los libros como simples tareas escolares. En cada feria buscaba una mesa pequeña y escondida, donde quizá lo aguardara otra historia para escribir su final.

 

Dr. Marco Benavides, 15 julio 2026

 


Marco Vinicio Benavides Sánchez es médico cirujano y partero por la Universidad Autónoma de Chihuahua; título en cirugía general por la Universidad Autónoma de Coahuila; entrenamiento clínico en servicio en trasplante de órganos y tejidos en la Universität Innsbruck, el Hospital Universitario en Austria, y en el Instituto Mexicano del Seguro Social. Ha trabajado en el Instituto Mexicano del Seguro Social como médico general, cirujano general y cirujano de trasplante, y también fue jefe del Departamento de Cirugía General, coordinador clínico y subdirector médico. Actualmente jubilado por años de servicio. Autor y coautor de artículos médicos en trasplante renal e inmunosupresión. Experiencia académica como profesor de cirugía en la Universidad Autónoma de Chihuahua; profesor de anatomía y fisiología en la Universidad de Durango. Actualmente, investiga sobre inteligencia artificial en medicina. Es autor y editor de la revista web Med Multilingua.

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