jueves, 30 de julio de 2026

¿Quién querría una piedra de amiga?

 

¿Quién querría una piedra de amiga?

 

Por Guadalupe Ángeles

 

Aquí estamos, en silencio, mirándonos sin mirar, admitiendo que la situación debe ser así. Es cierto, me gusta hacer frases, ¿pero en realidad eso hace esto menos grave? No sé. Si creyéramos en la gravedad no habríamos entrado en este juego sin pies ni cabeza. Porque sí tenemos ambos, ¿o cómo se dice que los dos tenemos cuerpo humano? , sí, a veces lo literal suena absurdo y ser inexplicables también entra en nuestra apuesta por “sernos”.

Sabes que me gusta buscar caminos fáciles, tú lo eras, según yo, o así lo imaginé cuando empecé a romper tus armas, riéndome de ellas, haciéndolas como si fuera inmune a ellas, pero lamentablemente lo soy ¿lo soy? Enteramente entregada al juego, me podía reír, sí, risa de nervios, como si conociera por dentro los cajones donde nos quieren meter, por género y número, porque los conozco, como conozco a los de tu especie.

Seguramente dirás lo mismo de mí y emprendiste el camino que mejor te llevaría a lo profundo de mis anhelos para hacer fiestas, y las hicimos, claro, no hay arrepentimiento, hay lucidez, y tal vez eso fue lo nuevo para ti. Lo que pude aportar a tu tránsito por ese pasillo donde tomaste lo que quisiste cuando quisiste sin ningún problema.

Tampoco presumo de ser un problema para ti, quise ser tu muerte, es cierto, pero ya estabas preparado y yo no veía para mí un futuro carcelario como deseable, eso nos salvó, a ti de la nada, a mí de un destino, no sé que tan edulcorado como protagonista de alguna película serie B, de presupuesto más bien humilde.

En fin, tampoco caeré en el alcoholismo para hacerme soportable tu presencia, prefiero prescindir de ella, o acercarme a ti como la mosca a la que la rana le invita a llevarla al otro lado del estanque, prefiero mi vida de vuelos erráticos a posar mis patas sobre ti y creo que es mejor para mis cientos de ojos posarse en paisajes ajenos a tu mirada.

Extrañamente esto no es un adiós, es quizá un entrecerrar los ojos ante tu evidente decadencia y mi lucidez no sé que tan majestuosa todavía.

 


Guadalupe Ángeles nació en Pachuca, Hidalgo. Fue directora de la revista Soberbia. Entre sus obras se encuentran Souvenirs (1993), Sobre objetos de madera (1994), Suite de la duda (1995), Devastación (2000), La elección de los fantasmas (2002), Las virtudes esenciales (2005), Raptos (2009) y No es luz, mas enceguece (2023). Ha colaborado en ÁgoraEl FinancieroEl InformadorEl OccidentalLa Jornada Semanal; en las revistas electrónicas nacionales Al margen y Argos y en las españolas: Babab y EspéculoPremio Nacional de Novela Breve Rosario Castellanos 1999 por Devastación. Actualmente radica en Guadalajara.

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