viernes, 3 de julio de 2026

Electric Light Orchestra – Time (1981)


 

La cinta musical

Electric Light Orchestra – Time (1981)

 

Por Miq Ramírez Ochoa

 

Si hay dos álbumes que marcaron la electrónica musical, esos son: Time, de Electric Light Orchestra, y Speak and Spell, de Depeche Mode, ambos de 1981.

     Electric Light Orchesta, también conocida como ELO, fue una banda inglesa nacida en Birmingham, en 1971. Tuvo en su formación muchos músicos y arreglistas, liderada por el multi instrumentista Jeff Lynne y el baterista Bev Bevan.

     Esta agrupación se ha caracterizado siempre por una fusión de arreglos musicales con iconografía futurista, como es el caso de los álbumes Out of the Blue, de 1977, Discovery, de 1979, Xanadu, de 1980. Y este que hoy tratamos: Time.

     ELO nació bajo el deseo de fundir canciones mezcladas con rock y pop, sonidos electrónicos e influencias de música clásica. Y Time es un álbum conceptual de temática de ciencia ficción (retrofuturismo), el cual trata sobre un hombre de la entonces naciente década de los ochenta, quien es arrebatado del planeta Tierra y transportado al año 2095, donde tendrá que escoger entre el avance tecnológico y el anhelo de un romance que dejó.

     Editado el 31 de julio de 1981 por Jet Records, en Inglaterra, y por Columbia Records en Estados Unidos, es una obra de Synth pop, Space age pop, Progressive rock, New wave, Rock opera y Post-disc. Salió originalmente en cassette, 8-Tracks y LP como noveno álbum de estudio.

     ELO tuvo una gran influencia de The Beatles y The Shadows, y en esta cinta o disco enfatizó la electrónica con la acústica espacial sobre la música orquestal. Fue grabado en Londres, Inglaterra; Munich, antigua Alemania Occidental, y Estocolmo, Suecia.

     Jeff Lynne fue la voz principal, guitarra acústica, piano, sintetizadores, vocoder (procesador de audio para crear texturas vocales robóticas) y producción. También estuvieron Bev Bevan en batería y percusiones; Richard Tandy en pianos acústicos y eléctricos, sintetizadores, vocoder y guitarra; y Kelly Groucutt en bajo y coros.

     Un prólogo electrónico, desde un vocoder, nos introduce en esta concepción musical (“Prologue”) enlazándola con “Twilight”, como un estado de crepúsculo en fiesta de instrumentos y con un breve sonido de marimba: With your head held high and your scarlet lies, you came down to me from the open skies. It´s either real or it´s a dream, there’s nothing that is in between (Con la cabeza en alto y tus mentiras escarlatas, viniste hacia mí desde los cielos abiertos. Es real o es un sueño, no hay nada que esté en medio).

     Así, un hombre ha dejado el año 1981 en la Tierra y entra en el año 2095: “Yours Truly, 2095”, es la pieza musical. Hay una mezcla de sonidos y voces electrónicas masculinas con coros de fondo femeninos, arrastrándonos a un maremagno de pensamientos discordantes: la evolución social, la metamorfosis conceptual hacia lo irracional, la amistad en entredicho, y esa mescolanza de la voz de Jeff Lynne conjuntada con lo electrónico y el coro, hace de esta pieza una sección de música más que original.

     “Ticket to the Moon” nos catapulta a lo que es, la Luna: Lynne comienza recitando palabras en un piano reflexivo que, seguido de una instrumentación selectiva, adentra en un viaje de notas musicales hacia el Cosmos. Sí, se oyen murmullos de transeúntes abordando un transporte hacia el Universo (llámese cohete o transbordador espacial). Lo curioso de la canción es que el individuo recuerda con nostalgia los ochenta, cuando en realidad empezaba aquella década: Remember the good old 1980s when things were so uncomplicated? I wish I could go back there again and everything could be the same. I've got a ticket to the Moon,

I'll be leaving here any day soon. Yeah, I've got a ticket to the Moon, but I'd rather see the sunrise in your eyes (¿Recuerdas los buenos viejos años ochenta cuando todo era tan sencillo? Ojalá pudiera volver allí otra vez y que todo pudiera ser igual. Tengo un boleto a la Luna, me iré de aquí muy pronto. Sí, tengo un boleto a la Luna, pero preferiría ver el amanecer en tus ojos).

     “The way life’s meant to be” es un contrapunto de bajeo eléctrico, acompañado de sintetizador, y nos comunica que aquel hombre ya está en el Cosmos, en un punto lejano en una calle extraña hablándole a su chica que ya no está con él: Where people never speak aloud, with its ivory towers and its plastic flowers (Donde la gente nunca habla en voz alta, con sus torres de marfil y sus flores de plástico).

     “Another heart breaks” es una pieza acústica de melancolía, dado su obsesivo golpeteo en el tambor de la batería, sus arpegios y por el susurro de voces sistematizadas de Jeff Lynne desde un fondo escénico. Y qué decir del título: “Otro corazón se rompe”. Aquí termina el primer lado de la cinta.

     Y sobreviene la desdicha en sí, una balada lastimosa llamada “Rain is falling”, con sonidos de lluvia pegando en suelos y esa voz fuerte y a la vez sensible de Lynne –muy parecida aquí a la de George Harrison en The Beatles–, amalgamando un terreno de decires amorosos y esperanzas fallidas: Early in the morning, the Sun was up and the sky was very blue, without a warning. As I looked out my thoughts returned to you. A noise in the city made the children run and hide themselves away. And thunder boomed and lightning filled the sky. Then, lightning strikes across an empty sky. Ooh, the rain is falling, ooh, the rain is falling, ooh, the rain is falling. Will it wash away the lonely tears? (Temprano en la mañana, el Sol ya estaba arriba y el cielo era muy azul, sin advertencia. Al mirar afuera mis pensamientos volvieron a ti. Un ruido en la ciudad hizo que los niños corrieran y se escondieran. Y el trueno retumbó y los relámpagos llenaron el cielo. Luego, los relámpagos cruzaron un cielo vacío. Ooh, la lluvia está cayendo, ooh, la lluvia está cayendo, ooh, la lluvia está cayendo. ¿Se llevará las lágrimas solitarias?)

     No sé si debo lagrimar por el recuerdo de una musa o de una novia con esta balada, pero esa lluvia lejana me lleva hasta la siguiente contribución: “From the end of the world”, que marca una sintonía más relajada en ELO, destacándose el bajo, batería, órgano y sintetizador. El hombre atrapado en el futuro envía una carta a su amada, ella está en el pasado, y no la recibe.

     Luego viene un sonido folk relajado con “The lights go down”, destilando luces apagadas.

     “Here is the news”, entre juego de sintetizadores, envuelve nuevamente con el instrumento vocoder y sus texturas robóticas, aderezándole con una gran calidad.

     “21st Century Man” es el destello final de un viaje en el Macrocosmos musical, que ELO nos ofreció en el principio de una década que cambiaría la historia mundial: los años 80s. En estas líneas, el hombre atrapado en el futuro es un hombre ya del siglo XXI, “aunque monte en las ruedas del mañana, todavía vagabundea por los campos de su dolor”.

     “Hold on tight”, penúltima rola, es agarrarse fuerte, como su título lo indica, sin componendas a todo sueño personal.

     Esta obra conceptual finaliza con la acústica “Epilogue”, en una era espacial pop.

     Electric Light logró colocar a Time en el primer sitio del UK Albums Chart del Reino Unido, GfK Musikindustrie de Alemania y Topplistan de Suecia. Alcanzó el lugar 16 en el Billboard 200 de Estados Unidos.

 




Miq Ramírez Ochoa especialista en latín, articulista en El Heraldo de Chihuahua a partir de abril de 1989 y autor de los libros Sendero estival y las novelas En busca de un año y El escape, tiene un diplomado en paleografía por la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez. Trabajó en el Instituto de Cultura del Municipio de Chihuahua como corrector de textos, como bibliotecario y como profesor de Taller Literario.

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