domingo, 24 de abril de 2022

Dejemos el dolor en el rincón secreto. Alma Rosa Estrada

 

Foto Roberto Lara Radillo

el poema del domingo

Dejemos el dolor en el rincón secreto

 


Por Alma Rosa Estrada

 

 

¡Ven, vida nueva!

Hay que continuar…

Dejemos el dolor en el rincón secreto

de ayer. Y que fluyan

el recuerdo indeleble que consuela,

la nostalgia de sueños y armonía

y las verdades sagradas para seguir

con fe.

 

¡Ven, vida hermosa!

Agitemos los sueños iniciales del ser

original. Se perdió mucha vida,

volvamos con amor a dibujar un nuevo

amanecer.

 






Alma Rosa Estrada Comadurán (1929 – 2000) nació en Guerrero, Chihuahua, y vivió gran parte de su vida en Ciudad Cuauhtémoc. Estudió curso comercial en el Instituto América de la ciudad de Chihuahua. En 1993 la UACH publicó su primer libro de poemas titulado Una mujer. En el año 2000 se publicó su segundo libro, llamado Tan cerca de la vida. En 2018 se publicó el tercero: Una mujer tan cerca de la vida. En Cuauhtémoc durante algún tiempo escribió y publicó crónicas periodísticas en el semanario La voz de Cuauhtémoc. También fue una magnífica violinista y compositora de canciones. El Premio de Poesía del Festival de las Tres Culturas lleva su nombre.

viernes, 22 de abril de 2022

Una última vez. Almudena Cosgaya

Dintel de Almudena

1. Una última vez

 

 

Por Almudena Cosgaya

 

 

El sol se asomaba por el horizonte. Amelia caminaba en medio del estacionamiento de la maquiladora, donde trabajaba desde hace cuatro años. No recordaba cómo había llegado a ese lugar, ni dónde había estado antes. Aún así, estaba segura era que debía comenzar su jornada laboral.

Fue hacia la entrada de personal y se encontró con una compañera.

—¡Clarita! —dijo sonriendo—. ¿A ti también se te hizo tarde?

Pero la joven ignoro a Amelia, pasando de largo para entrar por los torniquetes.

—Que grosera... pero ha de necesitar algo y vendrá a pedírmelo y se la voy a devolver —se dijo Amelia mientras avanzaba con molestia.

Tanto había sido su enojo que no se percató que ya estaba en el área de lockers. Miro cómo la gente se apresuraba hacia sus lugares de trabajo, e incluso escucho algunos gemidos, pero les restó importancia.

Era un día extraño. Mucha gente la ignoraba y otra tanta escapaba de ella, o se aferraban contra las paredes como si ella fuera el mismísimo demonio.

Reconozco que cuando estoy de mal humor, mi rostro no puede disimularlo, pero esto es el colmo, pensó mientras se preparaba a lavar el piso en área de producción. Y nuevamente se extrañó de no recordar cómo había preparado todo para iniciar la labor.

Casi a la hora de la comida, una sonrisa se dibujó en el rostro pues no tardaría en pasar el ingeniero Ricardo y le alegría el día, como siempre, con una amena platica acompañada de algún buen elogio a su trabajo.

La sonrisa se hizo más amplia cuando lo vio caminando por el pasillo de la línea 6. Se apresuró al encuentro cuando se detuvo abruptamente. El rostro de Ricardo se mostraba triste y se notaba que había derramado algunas lágrimas. En su bata color verde y a la altura del corazón se posaba un moño negro. Aquello la hizo detenerse y sin razón comenzó a retroceder hasta que chocó con alguien.

—¿Leo?

—El mismo que viste y calza. Vaya, me alegro de que por fin alguien no me evada —dijo Leonardo, sintiendo que una parte de él descansaba.

El temor de ambos se alejó un momento al sentirse acompañados. Juntos se apresuraron al área donde se guardaba el material, dispuestos a saber por qué todos los habían estado ignorando.

Leo intento tomar su gafete para abrir la puerta, cuando se dio cuenta que no lo traía con él. Amelia descubrió con temor que ella tampoco lo traía. Aquello era sencillamente imposible, pues para ingresar a la planta era necesario portarlo para que los torniquetes les cedieran el paso.

Ambos se apresuraron a la entrada. Debían hablar con un guardia de seguridad.

El señor Beltrán, que llevaba más años que ellos trabajando en la planta, los miró, y tratando de calmar sus emociones les dijo:

—Sabía que era cuestión de tiempo.

—Señor Beltrán... hemos perdido nuestros gafetes —se apresuró a decir Amelia.

—Podría explicarnos qué está sucediendo —solicitó Leo con un presentimiento.

El señor Beltrán cerro los ojos, luego emitió una respuesta.

—El día de ayer, después de terminar el primer turno, hubo un terrible accidente. Una Toyota negra fue embestida por sorpresa y los pasajeros, simplemente no volvieron a despertar. El día de hoy se llevó a cabo una ceremonia conmemorativa a su memoria. Hoy los tres andamos recorriendo nuestros pasos por última vez.

Unos ecos resonaron en la planta, las sombras tomaron figura para dar la bienvenida a los nuevos moradores.

 






Almudena Cosgaya descubrió su gusto por las historias desde niña; hacía fanfics de relatos ajenos, lo cual fue para ella un excelente entrenamiento para escribir luego sus propios cuentos, al darse cuenta de que en algunos de sus relatos de fanfic había creado un personaje que merecía su propia historia. Es autora de poemas y de prosa narrativa. En 2017 publicó La maldición del séptimo invierno, su primera novela.

Cartas. Elvira Catalina Gutiérrez


Cartas

 

 

Por Elvira Catalina Gutiérrez

 

 

En la calle Segunda Poniente 1201, en Ciudad Delicias, aprendieron a leer y a escribir mis hijos. Todos los días me regalaban una carta con un dibujo y con las primeras letras. Ahora conservo algunas, una gran colección, aunque fueron tantas que muchas la escoba se las llevó.

Macario cada vez batalla menos para expresar sus sentimientos, es más seguro, menos nervioso. Es muy creativo y le encanta dibujar arco iris y dragones con muchas cabezas de colores.

Nicolás me puede hacer en un día hasta diez cartas iguales donde escribe que me ama y tienen un dibujo de la familia. A veces pone hasta los gatos. Me dibuja sentada escribiendo con él a un lado.

Entiendo que son los reyes de mi corazón. De cualquier forma, este amor es incondicional. Aunque a su padre lo amo, admiro y le agradezco eternamente el regalo de los hijos. Para él, el amor no es incondicional. Es divertido, apasionado, de muchas formas puedo expresarlo. Mas lo cobro. Hay condiciones para que mi corazón lata en su regazo. Solo él las debe conocer.

Mi vida es una cadena de agradecimientos. A quien hace posible que esté él conmigo, que viva yo con él. A mis padres, que con su amor hicieron posible mi nacimiento. Y así sucesivamente hasta el principio de los tiempos.

 






Elvira Catalina Gutiérrez. Licenciada en letras españolas por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Chihuahua. Tiene maestrías en educación y en periodismo. Es profesora de literatura en secundaria y trabaja en radio con un programa cultural. Es autora de un libro sobre el tema Juana de Ibarbourou y otro sobre educación literaria para niños, ambos inéditos. Durante varios años escribió periódicamente en la revista Exprés.

jueves, 21 de abril de 2022

doña luz. Juan Marcelino Ruiz

Foto Juan Marcelino Ruiz

los martes

doña luz

 

 

Por Juan Marcelino Ruiz

 

 

A sus setenta años,

doña Luz tenía catorce nietos,

muy pocas canas,

y un viejo televisor a blanco y negro;

miraba atenta

la lucha libre, novelas y noticias.

fumaba cigarrillos todo el día,

y el café

lo bebía negro, cargado y sin azúcar

entre charlas a viva voz con la comadre.

 

Los que vivíamos entonces en el barrio

le decíamos “la abuela”,

ella tomaba en serio su papel

y en nombre de dios y de los santos

nos empujaba por el buen camino

con mentadas de madre y bendiciones.

 

De cuando en cuando me da por recordarla,

cobijarme a la sombra de su trenza,

pensar que vive, al menos en los sueños,

o en el manchón de amor

con el que marcó su nombre luminoso

en la infancia remota de mi barrio.

 




Juan Marcelino Ruiz, poeta, narrador y profesor mexicano, publicó en 1998 el poemario Derrepentes, en la Editorial UACH; En 2000, en coautoría, el libro Quinteto para un pretérito. En 2010 el libro de cuentos Del aleph al Guernica, en 2012 la novela El hormiguero, en 2014 Delitos menores y Vino Tinta.

miércoles, 20 de abril de 2022

El Origen de los Guardianes, una historia de la infancia sobre el poder de la imaginación frente al miedo Por Viviana Mendoza Hernández


 

Cine Viv

El Origen de los Guardianes, una historia de la infancia sobre el poder de la imaginación frente al miedo

 

 

Por Viviana Mendoza Hernández

 

 

Estamos en los días que se menciona más la infancia y decidí recomendar una película de hace unos años (están por cumplirse diez) que comparte el deseo de aventuras que los héroes clásicos y los de las películas de comics nos están compartiendo. Para dar una noción, voy a usar la descripción hecha en Cine Premiere:

 

El origen de los guardianes cuenta la historia de Jack Frost, la figura mitológica, por así decirlo, conocida como la personificación del invierno en la cultura norteamericana. El joven Jack es escogido para formar parte de un selecto grupo de personajes mitológicos modernos, Los Guardianes, quienes dedican su vida a proteger los sueños y anhelos de los niños que creen en ellos. Liderados por Santa Claus, el Hada de los Dientes, el Conejo de Pascua y Sandman ayudan a Jack a vencer sus miedos, mientras protegen a los niños del mundo del malévolo Pitch Black (vulgarmente conocido como El Coco).

 

En su estreno, Todd McCarthy dijo: "Al igual que con Jack, el resurgimiento de Pitch se siente arbitrario y genérico, mientras que la figura alta, burlona y de dientes rechonchos tiene un parecido demasiado cercano al Voldemort de Harry Potter, al igual que sus secuaces, corceles negros que se desintegran en fragmentos y pasan como un rayo el cielo, casi idénticamente a los Mortífagos. Entonces, mientras Jack trata de resolver sus problemas de abandono (los niños de las pequeñas ciudades de Estados Unidos ni siquiera lo notan) y lucha por unirse o no a los demás, comienza la batalla contra el señor de la noche".

La vi siendo adulta, pero la niña interna lo disfrutó. Recomiendo verla primero en las voces originales subtitulado y luego con el trabajo de doblaje. Hay aspectos que se pierden a la hora de adaptar las ideas y costumbres norteamericanas con las latinas, aunque los que vivimos en la frontera no tenemos tanto problema.  

Dejo el avance para que vean esos aspectos:

 

https://www.youtube.com/watch?v=zpngGG1ayZ0

 

El origen de los guardianes es una adaptación de la serie de libros del escritor, ilustrador y cineasta William Joyce, quien trabajó en títulos como Toy Story o Bichos y ganó el Oscar al corto de animación en la edición de 2012 por The Fantastic Flying Books of Mr. Morris Lessmore. Ambas historias me encantan y me gusta poder contar cómo están enlazadas dentro de la perspectiva del poder de la fantasía frente a los grandes retos que tiene la infancia.

Joyce conoció a Coleen Salley, una cuentacuentos y profesora de literatura infantil convencida de que las historias cambian el rumbo de la vida, y compartió esa creencia con Bill Morris, vicepresidente de Literatura Infantil en Harper Collins.

Luego de la muerte de Morris, estaba pensando en cómo homenajearlo. Entonces azotó el huracán Katrina. “Las calles estaban llenas de libros, arrancadas de bibliotecas y casas, y me pareció un símbolo perfecto de lo que había pasado… que la gente estaba buscando de nuevo sus historias”, cuenta. “Era un panorama bastante peculiar, porque se habían juntado objetos de tamaño y peso similares. Imagínate miles de libros amontonados formando un lodo gris y seco. Además, había unos cinco millones de libros donados a los refugios donde estaban quedándose los niños que habían perdido todas sus pertenencias; no tenían privacidad ni televisión, ni manera de escapar. Pero en cuanto comenzaron a leer se perdieron completamente en los mundos de sus libros. Fue una visión impresionante”.

Así surge este corto que recuerda el poder de la imaginación:

 

https://www.youtube.com/watch?v=Ad3CMri3hOs

 

Muy relacionado con esa experiencia fue la de estar con sus hijos Mary Katherine y su hermano pequeño, Jack. Sus preguntas relacionadas con la forma de vida de Santa Claus y el Hada de los Dientes le sirvieron para elaborar historias de personajes clásicos.

"Empecé a investigar en estas mitologías y en el origen de todos estos personajes, y vi que son muy poco precisas, aunque hay equivalentes en todo el mundo. Nuestros niños necesitan creer en algo mágico y mejor que la realidad. Algo que los inspire, los haga creer algo heroico. Y eso queda materializado en estos personajes", explicó Joyce a la periodista Virginia Hernández en un hotel de Nueva York, donde presentaron la película basada en los libros que nacieron gracias a conversaciones con su hija Mary Katherine, fallecida por un tumor cerebral en 2010, a los 18 años. "Era lógico que todos estos seres estuvieran juntos, pero nadie había pensado en ello", afirmó Joyce.

La serie de libros, que comenzó en 2011, explica los orígenes de los personajes, mientras que la película tiene lugar unos 200 años después de los libros y muestra cómo funcionan los personajes en la actualidad.

Joyce explicó: "No quiero que la gente lea el libro y luego vaya a ver la película y diga: 'Oh, me gusta más el libro'. Tampoco quería que supieran lo que sucede en la película.

“Sabía que durante el progreso de la producción cinematográfica muchas cosas pueden cambiar, así que quería tener una especie de distancia, para que pudiéramos invocar los libros y usarlos para ayudarnos a descubrir el mundo de la película, pero no quería que fueran abiertamente competitivos entre sí”.

A principios de 2008, Joyce vendió los derechos cinematográficos de Dream Works Animation, después de que el estudio le asegurara que respetaría su visión de los personajes y que él participaría en el proceso creativo. En noviembre de 2009 se anunció que DreamWorks había contratado a Peter Ramsey para hacer su debut cinematográfico como director de lo que entonces se tituló The Guardians, y al dramaturgo David Lindsay-Abaire para el guion. Joyce actuó como codirector durante los primeros años, pero dejó este cargo después de la muerte de su hija.

Al igual que con algunas películas anteriores de Dream Works, Guillermo del Toro se incorporó como productor ejecutivo. Presente casi desde el principio, pudo ayudar a dar forma a la historia, el diseño de personajes, el tema y la estructura de la película.  Dijo que estaba orgulloso de que los cineastas estuvieran haciendo partes "oscuras, melancólicas y poéticas", y expresó su esperanza de que esto pueda "establecer un tono diferente para las películas familiares, para las películas de entretenimiento". El título final, Rise of the Guardians se anunció a principios de 2011, junto con el primer reparto.

Tuvo su estreno el 10 de octubre de 2012 en el Festival de Cine de Mill Valley en Mill Valley, California, seguido del estreno internacional en el Festival Internacional de Cine de Roma el 13 de noviembre de 2012. Bajo la distribución de Paramount Pictures, la película se estrenó el 21 de noviembre de 2012 en los cines estadounidenses. Remasterizado digitalmente en IMAX 3D, se mostró en cines IMAX nacionales e internacionales limitados.

El Festival de Cine de Roma y la revista Vanity Fair otorgaron el nuevo Premio Internacional Vanity Fair a la Excelencia Cinematográfica en noviembre de 2012. La película también recibió el Premio de Animación de Hollywood en el 16º Festival Anual de Cine de Hollywood, celebrado el 22 de octubre de 2012.

 

Título: El origen de los guardianes

Título original: Rise of the Guardians

Dirección: Peter Ramsey

País: Estados Unidos

Año: 2012

Fecha de estreno: 30/11/2012

Duración: 97 min

Género: Familiar, Animación, Fantástico

Reparto: Chris Pine, Alec Baldwin, Hugh Jackman, Isla Fisher, Jude Law, Dakota Goyo, Dominique Grund

Guión: David Lindsay-Abaire basado en el libro Los guardianes de la infancia: William Joyce

Música: Alexandre Desplat

Producción: Christina Steinberg, Nancy Bernstein

Producción ejecutiva: Guillermo del Toro, Michael Siegel, William Joyce

Sonido: Carlos Sotolongo, Dominic Boucher, Paul Berolzheimer, Roy Latham

Distribuidor: Paramount Pictures

Productor: DreamWorks Animation

 

 





Viviana Y. Mendoza Hernández es egresada de la Facultad de Letras de la UACH, es autora de la novela Buscando una vida normal publicada en 2007 por la editorial de la misma universidad, así como algunos textos de sus tiempos como estudiante. Ha participado en diversas actividades de promoción y difusión cultural, así como de lecto-escritura para educación básica. Actualmente colabora (entre otros espacios digitales) en el periódico digital El Devenir de Chihuahua en la sección de cultura y escribe la columna Cine Viv.

martes, 19 de abril de 2022

La noche de Mata. Andrés Espinosa Becerra

 

los martes

La noche de Mata

 

 

Por Andrés Espinosa Becerra

 

 

 Con la colaboración de Gastón.

 

 

Eduardo Mata es el mejor director de orquesta sinfónica que ha existido en México. Tenía una perniciosa costumbre: la velocidad. Manejaba una aeronave y de repente se estrelló en un cerro cercano a Cuernavaca. Se apagó una flama en la noche de este país.

Años después Gastón, aún con esa desazón, realizó una investigación con sus compañeros pilotos de aeronaves. La conclusión: falló un motor, se quedó solo con uno. El dictamen detallaba que ante eso existe un procedimiento, pues Mata realizó una maniobra indebida y fue a dar directo al cerro.

Este es un comentario sincero y bien intencionado, nada morboso. Se menciona desde lejos y a la distancia.

Eduardo Mata era un divo, una especie de galán en el papel de director de orquesta. No lo hacía mal.

Fue una noche deslumbrante cuando lo conocimos. Era algo increíble. No habíamos visto a un director de orquesta con esa envergadura. Salió al escenario con un traje inusual, distinto al que usan la gran mayoría de los directores. Negro, entallado, corto, muy elegante. Llegó rápido al pódium y rápido, también, alzo las manos con una pequeña batuta. Como un rayo antes de la lluvia, inicio el sonido.

Lo maravilloso, lo distinto, fueron sus movimientos entre enérgicos, veloces, y determinantes.

Aquella noche en el Palacio de Bellas Artes nos llevó al verdadero gozo de la música cuando interpretó la Cuarta Sinfonía de Gustav Mahler. Sobran los términos calificativos, pero verdaderamente fue una iluminación.

Tuvimos la gracia de otra noche magnífica. Gastón y un servidor teníamos unas butacas en la Sala Netzahualcóyotl. Extrañamente, siempre estaban solas. Se encontraban justo arriba de la puerta de entrada y salida del director y de los músicos de la orquesta. Los domingos en los conciertos de la Ofunam, actualmente trasmitidos por televisión, siempre las veo y acaricio nuestras butacas.

Ahí estábamos cuando Eduardo Mata sale al podio y se pone al frente de la Filarmónica de las Américas para ejecutar la séptima sinfonía de Ludwig Van Beethoven. Esa noche sus movimientos direccionales eran muy fuertes, enérgicos.

Eduardo Mata tenía un perfil distinto, su nariz era aguileña y elevaba el rostro y así lo mantenía. Era el erudito niño genial en pleno trance creativo. Existe una fotografía en la que aparece ataviado con un saco blanquísimo y elevando su cara hacia el cielo en total contemplación.

Esas noches no hubo visitas al camerino. Mata era muy exclusivo, muy fino. Lo merecía.

Tomándonos unas cervezas, sostuve una plática con Gastón en la que me dijo: mira, esto de Mata solo puede asemejarse con Carlos Kleiver. Ellos tienen esa semejanza en la precisión, en la energía y la firmeza. Agregó Gastón, Eduardo Mata tiene una fuerte ejecución cuando dirige en el finale.

Pues me parece, dijo Gastón, claudicante, que Mata puso atención en su propio finale.

La noche de su desaparición fue como el final de la sexta sinfonía de Mahler, incluso como la parte final de la sexta sinfonía de Piotr Ilich Chaikovski.

 

Así termina esta pequeña serie respetuosa de Las noches. Se apaga esa flama en medio de mi propia noche.

 






Andrés Espinosa Becerra, Córdoba, Veracruz. Sus libros son: Quinteto para un pretérito, en coautoría con otros autores, Los días que no duermen, Una casa con silencio y patio, El silencio del gato. Actualmente escribe en la revista electrónica Estilo Mápula, donde además tiene una columna llamada Los Martes, donde saca textos suyos y de otros autores.

lunes, 18 de abril de 2022

La película Casablanca muestra que las cosas esenciales tienen valor, con todo y el paso del tiempo. Viviana Mendoza Hernández


 

Cine Viv

La película Casablanca muestra que las cosas esenciales tienen valor, con todo y el paso del tiempo

 

 

Por Viviana Mendoza Hernández

 

 

Los problemas de tres personas no importan cuando el mundo entero se hace pedazos.

Rick Blaine.

 

 

En cuanto confirmé que Cinépolis volverá a traer algo de lo llamado Cine Clásico a sus salas, tal como hace poco hizo con El Padrino, me sentí emocionada. Más al saber que otra película sería Casablanca con el pretexto de sus ochenta años, pues fue el 25 de mayo de 1942 cuando comienza el rodaje de la película dirigida por Michael Curtiz. Ganadora de tres premios Oscar en 1943 al mejor director, mejor película y mejor guion adaptado.

La idea de verla en el cine, rodeada de oscuridad, y volver a encontrarme con una cinta en blanco y negro cuya historia nos la presentan desde una perspectiva bastante actual, si pensamos en Ucrania y otros países en conflicto, es una experiencia (desafortunadamente) atemporal. 

Esta proyección inicia así: "Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, muchos ojos en la aprisionada Europa miraron esperanzados, o con desesperación, hacia la libertad de las Américas. Lisboa se convirtió en el gran punto de embarque", dice el narrador.

"Pero no todo el mundo podía llegar a Lisboa directamente. Por eso surgió una tortuosa y enrevesada ruta de refugiados de París a Marsella, a través del Mediterráneo, hasta Orán; luego por tren, o auto, o a pie, a través del borde de África hasta Casablanca, en el Marruecos francés", agrega.

Cuando llegan a Marruecos, muchos pasan el tiempo en su local nocturno con más clase, Rick's Café Americain (El café americano de Rick).

Es el momento de conocer a los protagonistas: Rick Blaine, dueño del lugar; Ilsa Lund, su gran amor a quien conoció en París, esposa del líder de la resistencia checa, Victor Laszlo, de quien ella creía que había muerto en un campo de concentración alemán. Cuando supo que Laszlo seguía con vida, abandonó a Rick y regresó con su marido, causando que Rick llegara a Casablanca con una actitud cínica y el corazón aparentemente endurecido. 

La evidencia de que esa era solo una apariencia se acumula con varios sucesos en el local, aunque quien mejor sabe del tema es el pianista, Sam, quien interpreta la icónica canción As Time Goes By compuesta por Herman Hupfeld para una obra en Broadway, pero que tomó tanta importancia que un fragmento de la canción aparece en la secuencia de presentación de las películas de Warner Bros.

Voy a escribir acerca de algunos datos curiosos que aparecen en BBC y en la página de internet Filasiete, porque la historia, dentro y fuera de su creación, es importante para valorarla como algo más que una mera cursilería hollywoodense.

Se cuenta que muchas escenas hicieron llorar a los actores y al equipo de filmación, en parte porque muchos de ellos eran verdaderos refugiados. Conrad Veidt puede hacer el papel de un nazi en la película (un oficial de la Gestapo, el mayor Strasser), pero en realidad él huyo de los nazis.

Tanto el jefe de camareros del café (SZ Sakall), como el director de la película, Michael Curtiz, eran judíos húngaros: las tres hermanas de Sakall y su sobrina murieron en campos de concentración. "Casi todos los 75 actores y actrices que participaron en Casablanca eran inmigrantes", dice Noah Isenberg en su libro acerca de la película, Siempre tendremos Casablanca.

"Entre los 14 que se ganaron un lugar en los créditos de la película, solo tres nacieron en Estados Unidos: Humphrey Bogart, Dooley Wilson (el pianista del café, Sam), y Joy Page".

Veamos un poco más acerca de su historia dentro de nuestra realidad. 

El 8 de diciembre de 1941, el día después del ataque a Pearl Harbour, una copia de Everybody Comes to Rick’s llegó a las manos de Stephen Karnot, analista de historias de la Warner Brothers, quien redactó un informe y casi un plan para realizar la película a Hall B. Wallis, uno de los más afamados productores de la Warner.

Aeneas MacKenzie fue seleccionado pa­ra escribir el primer borrador de la historia. Durante seis semanas, él y Wally Kline desmenuzaron la obra en piezas para reescribir la estructura y cada una de sus partes.

Para resolver los problemas del primer borrador de MacKenzie y Kline, el productor Hal Wallis contrató a los hermanos Epstein, que tenían una merecida fama como reescritores de guiones. Julius y Philip Epstein.

Wallis ya había pensado en Humphrey Bogart, quien tenía contrato con la Columbia a partir de septiembre. El rodaje debía comenzar, por tanto, esa misma primavera: en abril. Y los Epstein, además, habían sido contratados por Capra para trabajar en Washington sobre su documental Why we fight. Ante estos problemas, Wallis contrató al más veterano guionista de la Warner, Howard Koch, para revisar esas páginas y reestructurar la trama.

Cuando, a principios de marzo, el veterano guionista Casey Robinson sugirió que Lois debía ser europea, de repente todo empezó a encajar luego de muchas discusiones acerca del cinismo de Rick y su relación con Ilsa, pues en el guion de la obra de teatro ella era una mujer superficial y no la romántica idealista que conocemos. 

Era indispensable encontrar a un actor para Víctor Laszlo, y el productor tenía pensado a Paul Henreid, de origen austríaco, refugiado del Tercer Reich, y también un vehemente detractor del nazismo. Era el ideal, pero se negaba, pues acaba de tener un gran éxito con Joan of Paris y la todavía no estrenada La extraña pasajera, y no aceptaba más que papeles protagonistas.

Los acontecimientos de la II Guerra Mundial inclinaron la balanza. Austria había entrado a formar parte del Tercer Reich, todos los ciudadanos de ese país que estuvieran sin trabajo debían salir del territorio americano. Y Paul Henreid, que estaba a punto de terminar La extraña pasajera, se vio de repente en un callejón sin salida: o aceptaba ser refugiado en la ficción de Casablanca, o lo sería realmente en algún lugar de Europa.

Paul aceptó el 1 de mayo de 1942, pero puso una condición: cobrar lo mismo que Bogart y Bergman.

Sus compromisos con la otra película fueron un problema más, pero pudieron resolverse mientras terminaban por definir el guion, pues todas las ideas del final no convencían a nadie hasta que los hermanos Epstein releyeron todo y se identificaron con lo que Humphrey Bogart y otros actores decían acerca de recalcar el valor humano del personaje.

De ahí sale la frase con que quise iniciar el texto. La escena completa incluye una de las citas más conocidas "Siempre tendremos París" ("Siempre nos quedará París" según otras versiones), que se enfoca en el aspecto romántico de una película que ofrece mucho más. 

Tanto, que hay que tomar en cuenta que el estreno de la cinta en Nueva York se programó para el 26 de noviembre de 1942 con el objetivo de aprovechar la reciente ocupación de la ciudad de Casablanca por los aliados. El estreno al público también se realizó en una fecha emblemática, el 23 de enero de 1943, justo cuando se llevaba a cabo la "Conferencia de Casablanca" donde se tomó la decisión de exigir una rendición incondicional a todas las potencias del Eje, y fue entre los líderes Franklin D. Roosevelt y Winston Churchill, con la ausencia de Lenin porque ya estaban ante la batalla de Stalingrado, parte de la Operación Azul organizada por Alemania para obtener las riquezas minerales y petrolíferas de Ucrania y el Caúcaso. 

Los que sí participaron en la conferencia de Casablanca fueron Henri Giraud y Charles de Gaulle, ambos generales del ejército francés que se disputaban el liderazgo de la Francia libre.

Aquí entra recordar el papel que tuvo Max Steiner, el compositor de Lo que el viento se llevó, el genio detrás de la música en esta cinta. Según su costumbre, Steiner no empezó a trabajar hasta que estuvo terminada la versión definitiva. Quería tener un contacto directo con la historia, sin lectura previa del guion, porque eso le facilitaba un acercamiento fresco y original, sin ideas preconcebidas.

A él debemos la escena cuando Laszlo hace sonar La Marsellesa para ahogar la voz de los soldados alemanes que entonan Die Wacht am Rhein en el salón de Rick.

De esa escena puedo decir que la actriz que aparece es Madeleine Lebeau.

Nacida en 1923 cerca de París, Lebeau huyó de Francia horas antes de la invasión alemana con su entonces marido, el actor Marcel Dalio, en 1940. Llegaron a Lisboa y, con falsas visas chilenas, lograron subirse a un barco de mercancías portugués que llevaba a unos 300 refugiados, explica el Washington Post.

LeBeau y su marido lograron llegar hasta California.

La pareja acabó en Hollywood, y ambos aparecen en Casablanca, él como el croupier Emil.

Como dije, la historia está en ambas realidades, aunque en cuestiones prácticas el local de Rick en verdad nunca existió.

Todas las escenas están situadas en la ciudad de Casablanca, aunque por aquella época estaba muy lejos de poseer el glamour con el que aparece en la película. De hecho, muchos piensan que la Casablanca que se describía en el film en realidad se parecía más a Tánger, que por entonces gozaba de un status internacional parecido al que se reflejaba en la cinta.

La película fue rodada íntegramente en EE.UU. Todas las escenas fueron filmadas en los estudios de la Warner en California, con escenarios en gran parte reciclados de otras películas. La única que se rodó en exteriores fue la del aeropuerto y para ello se utilizó un aeródromo de Los Ángeles.

Creo que esto basta para entender la emoción que me da saber que volverá a la pantalla de los cines comerciales en esta época en la que hay quienes hemos sentido que el mundo entero se hace pedazos con lo que vivimos en los recientes años.  

Dejo el avance de Cinépolis: 

 

https://www.youtube.com/watch?v=nqlROp1TIgo

 

Título original: Casablanca

Año: 1942

Duración: 102 min.

País: Estados Unidos

Dirección: Michael Curtiz

Guion: Julius J. Epstein, Philip G. Epstein, Howard Koch. Obra: Murray Burnett, Joan Alison

Música: Max Steiner

Fotografía: Arthur Edeson (B&W) (Blanco y negro)

Reparto: Humphrey Bogart, Ingrid Bergman, Paul Henreid, Claude Rains, Conrad Veidt, Sydney Greenstreet, Peter Lorre, S.Z. Sakall, Madeleine LeBeau, Dooley Wilson, Joy Page, John Qualen, Leonid Kinskey, Curt Bois, Ed Agresti, Marcel Dalio, Enrique Acosta, Louis V. Arco, Frank Arnold, Leon Belasco, Oliver Blake

Productora: Warner Bros. Productor: Hal B. Wallis.

 






Viviana Y. Mendoza Hernández es egresada de la Facultad de Letras de la UACH, es autora de la novela Buscando una vida normal publicada en 2007 por la editorial de la misma universidad, así como algunos textos de sus tiempos como estudiante. Ha participado en diversas actividades de promoción y difusión cultural, así como de lecto-escritura para educación básica. Actualmente colabora (entre otros espacios digitales) en el periódico digital El Devenir de Chihuahua en la sección de cultura y escribe la columna Cine Viv.